Borrando al varón: víctimas dignas e indignas de los conflictos armados en los medios de comunicación

En esta entrada les presento el artículo del Dr. Adam JonesEffacing the Male” (Borrando al varón), donde se denuncia la exclusión del hombre como víctima en conflictos armados por parte de los medios de comunicación.

He editado la traducción, por lo que soy responsable de cualquier error que encuentren, pero todo el mérito es del traductor original, Marcos Cueva. Pueden descargar su versión sin editar en formato Open Office aquí, con hipervínculos adicionales para encontrar rápidamente las notas al final del documento. También he subrayado los pasajes más significativos para quienes no deseen leer el documento completo (aunque lo recomiendo), de modo que todo subrayado que encuentren no pertenece al texto original.

Sin más dilación, les dejo con este extraordinario artículo.

Borrando al varón: Género, tergiversación, y exclusión en la Guerra de Kosovo

Adam Jones, Ph.D.

Traducido por Marcos Cueva

Publicado en Transitions: The Journal of Men’s Perspectives, 21: 1-3 (2001).

RESUMEN

La guerra de Kosovo de 1999 ofreció una excelente oportunidad para analizar la representación de género y la victimización violenta en los medios de comunicación masivos. El presente artículo se concentra en el motivo de “genericidio”, o la matanza masiva de género selectiva -en este caso, de hombres étnicos albanos en “edad de combatir”. Presentamos un amplio rango de observaciones de prensa para demostrar que las victimas masculinas “indignas” tienden a ser marginadas o totalmente ignoradas en la cobertura de los medios masivos. Discutimos tres estrategias comunes de marginación, y proponemos el marco teórico de “primer orden”, “segundo orden” y “tercer orden” por género para clarificar el déficit de la cobertura. Este déficit es posteriormente contrastado con la atención otorgada a las experiencias de víctimas “dignas”, tales como mujeres, niños, y ancianos. Finalmente, evaluamos el pequeño puñado de reportes responsables y profundos en los medios que cubrieron las atrocidades selectivas de género contra los hombres kosovares para presentarlos como una alternativa que podría ofrecerse a la “invisivilización del varón” en la cobertura de la guerra y la violencia.

I. Introducción

La guerra en Kosovo, ocurrida entre marzo y junio de 1999, pese a lo trágico de la misma, ofreció una oportunidad ideal para analizar la representación y la retórica de género en los medios masivos de comunicación occidentales. Una estrategia Serbia predominante en el conflicto fue el “genericidio” contra hombres no-combatientes – la misma estrategia que las fuerzas serbias habían seguido desde el comienzo de la guerra de disolución de Yugoslavia(1). Desde el primer día de la Guerra de Kosovo (24 de marzo de 1999), y de hecho mucho antes, los serbios se concentraron abrumadoramente en los hombres en “edad de combatir” para cometer la mayoría de las atrocidades severas, aunque mujeres, ancianos y niños también fueron expuestos a un amplio rango de abusos y crímenes de guerra: desde asesinatos a violaciones y expulsiones forzadas (Jones, 1994). El informe realizado por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE/Organization for Security and Co-operation in Europe) tras la guerra de Kosovo fue enfático en señalar estas estrategias selectivas de género y edad:

Hombres jóvenes constituyeron abrumadoramente el blanco habitual durante el conflicto en Kosovo. Claramente, hubo muchos hombres jóvenes involucrados en el UCK [Ejército de Liberación de Kosovo]… pero cualquier joven varón albanés de Kosovo era sospechoso de ser un terrorista. Si eran arrestados por las fuerzas Serbias –VJ [Ejército Yugoslavo], la policía o los paramilitares– los jóvenes corrían riesgo, más que cualquier otro grupo en la sociedad de Kosovo, de graves violaciones de derechos humanos. Muchos eran ejecutados in situ, en ocasiones tras horrendas torturas. Otras veces serían arrestados y llevados a prisiones o centros de detención, donde, como ha sido descrito posteriormente por hombres liberados de semejante cautiverio, serían maltratados y torturados, mientras que otros simplemente no volverían a ser vistos. Otros fueron usados como escudos humanos o para trabajos forzados. Muchos jóvenes “desaparecieron” tras su abducción.(2)

El presente artículo, basado en una amplia muestra de la cobertura mediática durante y tras la guerra, explora cómo esta realidad ha sido expresada -o no expresada- por la mayor parte de los medios de comunicación occidentales. Estoy convencido de que estas estrategias son de una relevancia que se extiende mucho más allá del caso particular de Kosovo, e incluso más allá de los temas de género y los conflictos internacionales; hablan sobre las maneras típicas en que las que las víctimas masculinas de violencia son marginadas o “invisibilizadas” por los medios dominantes y del discurso sobre derechos humanos. Las fuentes consistieron en lo siguiente:

Grupos de noticias de Internet:(3)

clari.news.conflict.misc clari.news.crime.war clari.news.refugees clari.news.photos clari.world.organizations.misc

(El 19 de Abril de 1999, ClariNet creó un grupo-de-noticias especial, clari.hot.a, para recopilar entradas sobre Kosovo. Resultó indispensable.)

Peródicos/Canales Electrónicos:

The Globe and Mail The National Post The New York Times The Washington Post The Guardian / The Observer (UK)(4)  The Christian Science Monitor BBC News Online

Algunos lectores pueden mostrar escepticismo hacia periódicos o fuentes en versión electrónica, y es importante señalar que ciertas áreas de contenido -en particular las columnas editoriales y de opinión, así como las cartas al editor– en su mayor parte no fueron incorporadas. No obstante, el rango de materiales disponible a través de estas fuentes fue impresionante. Sólo el diario The New York Times publicaba normalmente entre media docena y una docena de historias sobre el conflicto de Kosovo por día. La cobertura en otras fuentes clave (The Washington Post, The Globe and Mail, the BBC, The Guardian) fue sólo un poco menos amplia.

No pretendo haber leído cada palabra de cada artículo presentado en estas fuentes –nada más lejos. En cambio, tuve la seguridad de que podía concentrar toda mi atención en hacerme con un suficientemente amplio rango de materiales para generar algunas propuestas sobre la cobertura de los eventos dentro de ese Kosovo destrozado por la guerra. La tarea se me hizo más fácil imprimiendo y tomando contenidos de los medios electrónicos a través de los titulares. Muchas de las afirmaciones hechas aquí conciernen al “enfoque” (focus) de los medios, que en la cultura de las noticias puede reducirse a los titulares; y el “encabezado”, es decir, los párrafos introductorios del estilo de noticia estandarizado. (Estos párrafos introductorios son incluso mucho más importantes, ya que las noticias están resumidas en pequeños fragmentos para beneficio de los publicistas y, supuestamente, los lectores con bajo nivel de atención.)

Si bien el artículo no hace operativos sus argumentos a través de un análisis formal de los contenidos, considero que el vocabulario y el marco de trabajo presentado aquí será de utilidad para el desarrollo de estudios de este tipo más basados en estadísticas y una metodología rigurosa. En una sección posterior del artículo también exploro algunas de las coberturas más serias y precisas de los medios en cuanto a la victimización masculina en el conflicto de Kosovo. A pesar de que este tipo de coberturas aparecieron como si fueran raras piedras preciosas, y quedaron opacadas por su contraparte más distorsionada y exclusivista, todavía constituyen importantes y constructivas excepciones a la regla -y por lo tanto una indicación de que existieron alternativas a la agenda mediática dedicada a “invisibilizar al varón”.

II. “Incluyendo a las mujeres,” Excluyendo a los hombres.

En su revolucionario trabajo, Manufacturando el consenso, Edward S. Herman y Noam Chomsky dedicaron un capítulo el tema de las “víctimas dignas e indignas” en la cobertura de los medios. (Herman and Chomsky, 1988: 37-86.) Presentaron un trabajo comparativo de la intensidad y el carácter de la cobertura de los medios con respecto a las víctimas que eran convenientes para los legisladores de EEUU – los camboyanos bajo el régimen comunista de Pol Pot; el sacerdote polaco, Jerzy Popieluszko, asesinado por los agentes de seguridad polacos– contrastado con las víctimas inconvenientes, tales como los habitantes de Timor del Este que fueron masacrados y hechos pasar hambre sistemáticamente (invadidos por un aliado de EEUU, Indonesia), o los cientos de trabajadores religiosos asesinados por los regímenes terroristas centroamericanos que EEUU patrocinó. Comparando directamente la cobertura del sacerdote Popieluszko con la masa de “inconvenientes” trabajadores religiosos (incluyendo un arzobispo salvadoreño y cuatro enfermeras estadounidenses violadas y asesinadas por soldados salvadoreños en 1980), Herman y Chosmky concluyeron:

Por cada categoría mediática, la cobertura de la víctima digna, Popieluszko, excedió la de un grupo entero de cien víctimas indignas juntas. Sospechamos que la cobertura de Popieluszko pudo haber excedido la de aquellos cientos de víctimas religiosas asesinadas en Latinoamérica desde la II Guerra Mundial, ya que las más prominentes están incluidas entre nuestras cien seleccionadas… Podemos también calcular la relativa dignidad de las víctimas del mundo, como medida por el peso dado a ellas por los medios masivos estadounidenses. El valor de la víctima Popieluszko es entre 137 y 179 veces el de una víctima de alguno de los estados cliente de EEUU; o, mirándolo a la inversa, un sacerdote asesinado en Latinoamérica vale más de cien veces menos que uno asesinado en Polonia. (Herman and Chomsky, 1988: 39.)

El concepto de víctimas “dignas” versus “indignas” parece ser muy fértil a la hora de analizar el tratamiento mediático de las víctimas de atrocidades genericidas en Kosovo, y de las víctimas masculinas de violencia en general.(5) En esta sección bosquejo algunas de las predecibles, incluso ritualizadas, maneras en las cuales las “indignas” víctimas masculinas son excluidas del análisis, y aquellas “dignas” -notablemente niños y mujeres- privilegiadas.(6)

La invisibilización de las víctimas masculinas en los medios masivos se consigue generalmente a través de tres estrategias interrelacionadas. La primera puede denominarse relegación. Las noticias modernas, como se sabe, son una criatura jerárquica. El comienzo de éstas generalmente “apunta” al tema dominante del artículo, cuyo título tiene también la intención de hacer explícito. Muchos periódicos, impresiones o reimpresiones de artículos o servicios informativos en la red sólo incluirán una versión del título y los primeros párrafos de la noticia. Por consiguiente, el hecho de relegar la mención de un tema importante al interior de un artículo, o introducirlo sólo al final, es efectivo para retratarlo como secundario o fortuito y hacerlo pasar desapercibido, cuando no directamente invisible.

Consideremos, por ejemplo, la estrategia adoptada en el siguiente reporte de la Agence France-Presse (énfasis añadido):

La marcha de la muerte de los refugiados de Kosovo MORINA, Albania, 18 de abril (AFP) – Entre los miles de refugiados huyendo de Kosovo, ninguno sufre más que aquellos forzados a viajar a pie un sin fin de días y noches. Mientras muchos cruzan la frontera a Albania y Macedonia en autos y remolques empujados por tractores, el resto tuvo que caminar, agobiado por las tropas Serbias en lo que para algunos se convirtió en una marcha de la muerte. Avanzando a tumbos hasta la barrera roja que marca la frontera, acarreando niños y equipaje, y ayudando a los ancianos, sollozan al tragar la comida ofrecida por las organizaciones humanitarias. Sus historias, consistentes, precisas y detalladas, describen un Kosovo que se ha convertido en un infierno, surcado día y noche por filas de refugiados expulsados de la provincia Serbia en una feroz “limpieza étnica.” “Caminamos prácticamente sin parar por cuatro días y cuatro noches”, gimió  Hysnije Abazi, 22, de Kladernica en Kosovo central. “Fuimos escoltados todo el tiempo por serbios en vehículos o a pie. No teníamos permitido beber, parar, descansar o refugiarnos de la lluvia. Antes de partir abrieron fuego a nuestros autos y tractores y nos ordenaron marchar en filas”. También se llevaron a todos los varones de 15 años en adelante [!]. La joven de pelo ondulado Afertita Kajtazi, de 23 años, con sus ojos tornados de fatiga, dijo que su trato [i.e., el trato a los refugiados] fue deliberadamente cruel… (énfasis añadido)

Aquí, el “sacrificio genocida de los varones de etnia albana”(7) es mencionado en un parpadeo, en medio de un torrente de descripciones francamente lacrimógenas de los convoyes de indefensos “dignos”.

Una segunda estrategia es el desplazamiento. Aquí, el varón es definido por algún rasgo o etiqueta distinta del género -incluso cuando el género obviamente, o aparentemente, es decisivo en dar forma a la experiencia o situación difícil que se está describiendo. Durante la guerra de Kosovo, la terminología de desplazamiento típica incluyó designaciones como “kosovares”, “étnicos albanos”, “cuerpos”, “víctimas”, y “gente”. En este contexto, consideramos el informe de Daniel Williams para el The Washington Post sobre el asesinato en masa en la prisión de Istok, una instalación bombardeada por aviones de la OTAN a finales de Mayo de 1999. Tras la última de tres incursiones de bombardeo, los serbios hicieron desfilar 19 cuerpos masculinos ante los medios occidentales, declarando que éstos eran los cuerpos de prisioneros asesinados por la OTAN. Hoy día parece posible que muchos de estos hombres, junto con hasta 100 más de ellos, fueron masacrados por los serbios en uno de los más grandes actos de genericidio de la guerra. Así es como Williams reportó el show propagandístico serbio:

Cuerpos de prisioneros muertos fueron exhibidos a los periodistas presentes alrededor del patio de la prisión el sábado [22 de mayo], y el lunes [24 de mayo] otro grupo de cadáveres dentro del vestíbulo a un bloque de las celdas. … A pesar de la presencia de 1.000 prisioneros mayoritariamente de etnia albanesa, [OTAN] bombardeó dos veces el sábado y una vez más la madrugada del domingo. Nadie pareció tener en cuenta el posible peligro extra que suponía para los prisioneros… 19 cuerpos de prisioneros yacían dentro y alrededor del patio, y el lunes esos cuerpos aún yacían en el mismo lugar… Un magistrado inspector dijo que los cuerpos fueron dejados afuera porque él no tuvo tiempo de llevar a cabo su trabajo, debido al bombardeo. … Luego hubo un nuevo grupo de muertos exhibido el lunes… veinticinco cuerpos en la entrada, algunos alineados unos sobre otros como un dominó, muchos con manchas de sangre en sus cuerpos … Estos cadáveres no estaban polvorientos… Nadie parecía saber porque los cuerpos del sábado 19 fueron dejados afuera, pero… (Williams, 1999, énfasis añadido.)

Hubo precisamente una referencia a “hombres” en la noticia: a los “hombres enmascarados [serbios] con rifles” circulando alrededor de la instalación. Los hombres como agentes de violencia fueron visibles, haciendo explícito su género; pero como víctimas, fueron invisibilizados del discurso.

Quizás el ejemplo más extraño de estrategias de desplazamiento empleado durante la guerra vino a mediados de abril, cuando el tema de los hombres kosovares usados como trabajadores forzosos surcó los resúmenes de prensa y la posterior cobertura mediática. La BBC comenzó su reporte de los “grupos de sepultura” de Kosovo con la afirmación de que “albaneses de Kosovo vestidos de rojo [fueron] forzados a mover cadáveres y cavar tumbas” -un extraño énfasis, dado el hecho de que se llegó a saber que estos kosovares vestidos de carmesí eran todos “hombres y chicos.” (BBC Online, 1999a; énfasis añadido.) Cuando la noticia llegó a la Asociación de Prensa, la variable de género había desaparecido por completo: “Escalofriantes nuevas evidencias han emergido sobre los intentos serbios de encubrir la masacre de la etnia albanesa en Kosovo. El Ministro de las Fuerzas Armadas Doug Henderson dijo haber recibido ‘perturbadores reportes’ de civiles desarmados vestidos de rojo transportando cuerpos lejos de los sitios de las atrocidades.” La noticia citó a Henderson declarando: “Para encubrir las atrocidades, los serbios están utilizando civiles vestidos de rojo para limpiar las masacres. Ellos están limpiando los cuerpos bien lejos de lugares donde las masacres han ocurrido.” (Press Association, 1999; énfasis añadido.) A medida que los hombres kosovares sepultaban a los muertos, igualmente ellos fueron sepultados de la ecuación política y la discusión pública. El reporte de la Asociación de Prensa se las ingenió para abordar a lo largo del tema de las cuadrillas de sepultureros-encadenados dejando su género sin mencionar, a pesar de que el color de la vestimenta de los prisioneros fue resaltado dos veces, mientras que los niños, mujeres, y abuelas dentro del grupo de refugiados víctimas de los campos minados (el foco principal de la historia) fueron cuidadosamente señalados.

La tercera estrategia de marginalización es simplemente la exclusión. El tropo o figura lingüística más comúnmente adoptado aquí puede ser resumido en la poco examinada frase “incluyendo mujeres” -o, igualmente común, “incluyendo mujeres y niños.” La tendencia ha sido persistentemente evidente en la cobertura mediática de la guerra de Bosnia, tal y como deja claro un reporte reciente de octubre de 1999 (debidamente enfatizado):

Los equipos forenses de Bosnia han exhumado 251 cuerpos, en su mayoría civiles musulmanes, a mitad de camino entre Serbia y Bosnia en las últimas dos semanas … Los cuerpos, víctimas de la guerra Bosnia de 1992-95, fueron exhumados de más de 14 fosas comunes cada una conteniendo hasta 15 cadáveres, así como tumbas individuales … La mayoría, incluyendo 12 mujeres y cinco niños, fueron ejecutados por fuerzas serbio-bosnias que habían capturado estas regiones al comienzo de la guerra … Alrededor de 3.000 personas, mayormente musulmanes, aún estarían desaparecidas en el noroeste de Bosnia (Agence France-Presse, 1999a.)

El noventa y tres por ciento de las bajas son adultos masculinos. Pero este hecho queda sin mencionar en la carrera para ganar la atención de las víctimas “dignas”. Literalmente docenas de ejemplos de esta estrategia podrían ser citados de la cobertura en los tiempos de guerra y postguerra de Kosovo.

En Velika Krusa, soldados alemanes reportaron ayer haber encontrado los restos calcinados de cerca de 20 étnico-albaneses, incluyendo mujeres y niños, y afirmaron que esperaban encontrar más en las cercanías. (Dan, 1999.)

Manchas de sangre aún son visibles en la parte baja de la puerta de una pizzería en Suva Reka, donde se cree que hasta 50 personas, incluyendo mujeres y niños, habrían sido masacrados. (Lynch, 1999.)

Desde el comienzo de los trabajos el 18 de junio, el equipo forense de Reino Unido ha exhumado alrededor de 260 cuerpos de civiles kosovares de fosas comunes, incluyendo mujeres y los restos de 21 niños… (Secretario británico de asuntos exteriores Robin Cook). (Kirkland, 1999.)

Dejémoslo claro: “incluyendo mujeres” excluye a los hombres. Para tener una mejor idea de los orígenes e implicaciones de esta frase, sustitúyelo por “incluyendo europeos.” (De hecho, la exclusión sistemática de una categoría de víctimas, la priorización implícita de la categoría que es minoría, es muy similar a la de los discursos coloniales de la época victoriana.) Esta figura lingüística es particularmente desorientadora cuando el fenómeno descrito -tanto la masacre de Valika Krusa como la campaña  de exterminio en Kosovo en su totalidad- son desproporcionadamente y metódicamente dirigidas hacia los hombres. En virtualmente todos los casos, la frase “incluyendo mujeres y niños” puede ser traducida  como “incluyendo una mayoría de hombres adultos y una minoría de mujeres y niños.” Pero los hombres permanecen como “sujetos tácitos,” entrando en la narrativa solo indirectamente y por inferencia, si es que lo hacen.(8)

Una versión más sutil de la estrategia de exclusión puede verse en los siguientes pasajes:

Varias docenas de albaneses de Kosovo, muchos de ellos mujeres y niños, estaban escondidos en las colinas cuando cerca de seis paramilitares Serbios los encontraron y dispararon a los hombres, demandando saber dónde escondían sus armas, dijeron los aldeanos. (Fisher, 1999a.)

Y esto, para los cálculos posteriores de la guerra de Kosovo:

El Mariscal de Aviación Sir John Day, en representación del Jefe de Defensa Británico, General Sir Charles Guthrie, dijo que la OTAN estaba “a días” de tomar una decisión formal para invadir por tierra y tenía la certeza de que la OTAN lo habría aprobado. Guthrie le dijo a los aliados que el ejército yugoslavo estaba “sobrevalorado” y que sólo eran “matones abusivos buenos para matar mujeres, niños y ancianos.” (United Press International, 1999.)

El énfasis en el primer pasaje recae en la presencia y el valor informativo de los “muchos” mujeres y niños (lo cuál es, después de todo, lo que uno debería esperar en cualquier población demográficamente representativa). En el segundo, la cobardía de las fuerzas serbias es ilustrada por los asesinatos cometidos hacia cualquier elemento de la población civil excepto varones “en edad de combatir”. El grupo manifiestamente más vulnerable es el único no representado en la formulación -excepto en tanto que las matanzas de estos indefensos hombres en edad de combatir es vista como una prueba legítima del poder y el machismo de la armada Yugoslava.(9) (Como R.J. Rummel dice en un contexto diferente, “Uno pensaría que asesinar a un hombre desarmado era un acto heroico.” [Rummel, 1994: 323.])

El ofuscamiento analítico al que esta estrategia rápidamente conduce fue ilustrado por una noticia del 22 de abril de 1999 en The Washington Post, La cantidad de atrocidades Serbias se multiplica.” Como sugiere el titular, éste fue uno de los artículos del Post que más confrontó la escala y patrones del asalto Serbio en Kosovo. El artículo exhibió varios ejemplos de la estrategia de desplazamiento mencionada más arriba, refiriéndose a “la contabilización de matanzas de pequeños grupos de civiles étnicos albaneses por las fuerzas yugoslavas” y las “resumidamente, ejecuciones aleatorias de pequeños grupos,” a pesar de que la vasta mayoría de las atrocidades específicamente mencionadas en el artículo no fueron para nada aleatorias: encajan en el patrón selectivo de género estándar. (10) Pero la referencia más impactante en la noticia del Washington Post fue a “El rol del gobierno [yugoslavo] en la masacre de docenas de mujeres y niños en la aldea kosovar de Racak” en enero de 1999. Ésta fue la masacre pre-bélica sobre la cual monitores internacionales darían el siguiente análisis de 31 víctimas:

Veintitrés hombres adultos de varias edades. Muchos disparados a una distancia extremadamente corta, la mayoría disparados en la frente, la parte posterior o la parte superior de la cabeza. …Tres hombres adultos disparados en varias partes de su cuerpo incluyendo la espalda. …Un hombre adulto disparado fuera de su casa y faltándole la cabeza… Un hombre adulto disparado en la cabeza y decapitado… Una mujer adulta disparada en la espalda… Un niño (12 años de edad) disparado en el cuello. … Un adolescente, masculino (disparado en el abdomen). (The New York Times, 1999.)

El número de muertos citado de forma estándar para la masacre de Racak (los investigadores llegaron después de que una docena de autopsias fueran completadas) es de 45. Yo he encontrado la mención específica de una joven asesinada -18 años de edad, Hanushune Mehmeti (aparentemente la “mujer adulta disparada en la espalda”), que fué descrita por un testigo habiendo sido “disparada cuando ella trató de ayudar a su hermano.” (Bird, 1999.) Otras fuentes citan a dos mujeres más dentro de las 45 víctimas, siendo tres en total. El único niño victimizado fue aquél de 12 años “disparado en el cuello.” Por consiguiente, lo que se puede ver: cuarenta y un hombres adultos ejecutados a sangre fría, y tres mujeres y un niño también asesinados, en esta masacre de “docenas de mujeres y niños”. El ímpetu del The Washignton Post por encontrar víctimas “dignas” dentro de la carnicería los lleva a invocarlas por docenas de entre el montón. Ni siquiera es una cuestión de simple rigor histórico. Esto equivale a una tergiversación de la esencia fundamental de la matanza en Racak -la cual fue el presagio de cientos, posiblemente miles, de actos individuales de genericidio contra los hombres kosovares entre marzo y junio de 1999.(11)

La conclusión puede ser respaldada con un ejemplo posterior de los reportajes de Kosovo. Uno de los actos de genericidio más ampliamente conocidos durante la guerra fue la masacre de Izbica a comienzos de abril. The Christian Science Monitor (1999) relató los eventos de una manera apenas menos distorsionada de cómo lo hizo el Post en su reportaje de Racak: “El Monitor rastreó a tres hombres quienes en entrevistas separadas confesaron haber formado parte de las entre 60 y 70 personas que ayudaron a enterrar a los muertos. Uno dio el número de 148 víctimas, con dos supervivientes; los otros mencionaron 150, incluyendo algunas mujeres …” (énfasis añadido). Notablemente, en ninguna parte de la noticia del Monitor se hizo explícito que la “peor masacre conocida en Kosovo” fue en verdad una sobresaliente matanza selectiva de género.(12)

III. “Desocupando” Kosovo

Una de los más intrigantes y reveladores motivos utilizados durante la guerra de Kosovo, tanto en declaraciones políticas como en comentarios mediáticos, fue la noción de que Kosovo estaba siendo “desocupada” de su población de étnicos-albaneses. Difícilmente podría haber una contradicción más descarada entre este tema de la desocupación/expulsión y las numerosas referencias de paso sobre las detenciones y ejecuciones en masa de varones “en edad de combatir”. Tomemos los siguientes ejemplos:

Kosovo podría ser desocupada pronto. Una completa desocupación de Kosovo parece posible a medida que la expulsión de refugiados étnico-albaneses se reanuda con fuerza brutal, dijo la agencia de refugiados de la ONU. “El esfuerzo de las autoridades serbias para expulsar a toda la población de etnia albanesa de Kosovo está de nuevo en la marcha,” Kris Janowski, vocero de la Alta Comisión para Refugiados de Naciones Unidas (UNHCR), dijo a los periodistas. (Agence France-Presse dispatch, 16 de Abril.)(13)

Gran Bretaña acusó el lunes al presidente yugoslavo Slobodan Milosevic de tratar de desocupar Kosovo de su entera población étnica albanesa mientras la OTAN examina alternativas para ayudar a los refugiados que huyen de la provincia serbia. … “Según los reportes nocturnos, está claro que Milosevic está una vez más tratando de desocupar Kosovo de todos los étnicos albaneses,” le dijo [Tony] Blair a la reunión anual del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo… (Agence France-Presse dispatch, 19 April.)

La expulsión de los kosovares sería total, dice EE.UU… Nueva evidencia indica que el presidente yugoslavo Slobodan Milosevic pretende barrer la totalidad de Kosovo y prohibir que étnicos albaneses permanezcan incluso en las áreas más escasamente pobladas de la provincia, declaró el miércoles la máxima autoridad en atrocidades del Departamento de Estado. … (The New York Times, 22 de Abril.)

Una mínima reflexión revela lo falaz de este cuadro. Claramente, Kosovo estaba siendo “desocupada” de una manera altamente selectiva, primeramente respecto a la etnia -como fue abiertamente admitido- y secundariamente respecto al género, lo cual rara vez se reconoció. En vez de permitírseles buscar refugio, una porción substancial de la población civil masculina cayó presa de un “sacrificio genocida,” y decenas de miles más debieron esconderse, debido al riesgo mortal que constituían las redadas de los serbios. Cualquiera que intentara escapar con los grupos de refugiados normalmente atravesó la tormenta de paramilitares o fuerzas regulares serbias que fueron propensas a separarlos selectivamente y en masee de las filas de refugiados, llevándolos a los campos de detención o a una ejecución sumaria. A la luz de estas manifiestas realidades, el motivo la “desocupación” parece nada menos que Orwelliano -un excelente ejemplo del tipo de vacío conceptual en el cual los hombres kosovares cayeron durante la guerra.

IV. ¿La violación peor que la muerte?

Otro fenómeno en la discusión pública de la guerra de Kosovo y en general del conflicto en los Balcanes fue el privilegiar las violaciones o violaciones en masa de mujeres sobre las masacres o masacres en masa de varones (no combatientes). La priorización implícita de las mujeres asaltadas sexualmente, a menudo sobre ambigua o escasa evidencia, refleja tanto el sesgo tradicional como el del más reciente activismo feminista sobre el problema de las violaciones masivas en Bosnia y otros lugares. Mientras la investigación feminista en estos sitios es recomendable y algo sobre lo que aprender, también ha contribuido a una representación parcial de las atrocidades de la guerra que tiende a relegar a las víctimas masculinas a olvido. Consideremos la evaluación de la guerra de Bosnia hecha por Bogdan Denitch, por lo demás uno de mejores analistas sobre el colapso de Yugoslavia:

Es allí [Bosnia] donde de lejos las peores atrocidades han tomado lugar. No sólo ha habido vastas y bien documentadas masacres de mayoritariamente musulmanes civiles a manos de las milicias serbias, sino que también campos de concentración y masivos desplazamientos forzados de poblaciones, conocidas como “limpiezas étnicas,” han sido utilizadas para cambiar la realidad demográfica de Bosnia. Los peores horrores han sido el uso sistemático de organizadas y repetidas violaciones en masa por las milicias serbias y no-serbias, mayormente a mujeres musulmanas como parte de la “limpieza étnica”. A buen seguro ha habido casos de violaciones por parte de todas las facciones involucradas, y Naciones Unidas ha documentado que croatas y musulmanes han cometido masacres y operado campos de concentración. Lo que fue sin precedentes fue la organización de violaciones en masa como una cuestión política, de una manera que no pudo ser ignorada por las más altas autoridades militares y políticas de la llamada República Serbia de Bosnia. Una víctima obvia [NdT: supongo que se refiere al reconocimiento de esa víctima] es la promesa de una decente y tolerable vida conjunta tras la guerra. (Denitch, 1994: 124; énfasis añadido)

La separación de género de las víctimas de la masacre y los campos de concentración fue con justicia bien establecida en este punto (1994), pero Denitch reserva la designación de “peor” a las violaciones masivas de mujeres, en vez de a esas “vastas y bien documentadas masacres de mayormente civiles musulmanes,” predominantemente hombres.(14)

Esta dudosa jerarquización del sufrimiento humano estuvo implícita en gran parte de la discusión sobre la controversia de las violaciones durante la guerra de Kosovo. Por ejemplo, James Rubin, el 13 de abril instó a Yugoslavia a “tomar medidas inmediatas para castigar a los perpetradores de las violaciones y otros crímenes …” (Rubin citado en Agence France-Presse, 1999c.) Reportando los comentarios de David Scheffer sobre la masacre de Velika Krusa, donde (como dice la noticia) “Tropas yugoslavas acribillan a balazos a más de 100 hombres y niños varones entre las edades de 14 y 50,” The Washington Post añadió: “En el Pentágono, el vocero del Departamento de Defensa Kenneth Bacon reveló que oficiales estadounidenses habían recibido reportes de un incluso mas aberrante crimen de violación en masa seguido por ejecuciones” – i.e., hasta 20 muertes en el presunto “campo de violaciones” cercano a Djakovica. Veinte mujeres violadas y asesinadas fue “incluso mas aberrante” que 100 hombres disparados y quemados hasta la muerte —  algunos indicativos del valor relativo de las víctimas dignas versus las indignas. (Loeb and Smith, 1999; énfasis añadido.)(15)

Para un ejemplo especialmente interesante en la misma línea, podemos acercarnos a un artículo de Tommaso di Francesco y Giacomo Scotti, publicado en Le Monde Diplomatique a mediados de la guerra de Kosovo: Los autores escribieron que en el “proceso de crueles y mutuas limpiezas étnicas” en Bosnia-Herqegovina,

el terror físico y psicológico en gran parte tiene sus raíces en el tratamiento bárbaro infligido a los prisioneros de los campos de concentración creados tanto por croatas y serbios -particularmente, en el caso de los serbios, el notorio campo de Omarska con sus violaciones de mujeres. (di Francesco y Scotti, 1999).

Esta representación de los horrores de Omarska -uno de los tres campos de concentración cerrados tras las protestas internacionales a finales de 1992- es una perturbadora inversión informal de la realidad “generizada”. Helsinki Watch atribuyó a Omarska la población de 2.000 hombres y de 33 a 38 mujeres. En un artículo para International Affairs sobre “El crimen de apaciguamiento en Bosnia,” Ed Vulliamy, quien atestiguó la liberación de los sobrevivientes de Omarska, escribió:

Omarska ha sido el lugar donde un prisionero fue obligado a arrancar de un mordisco los testículos de otro, el cual, mientras moría de dolor, tenía una paloma viva atiborrada en su boca para reprimir sus gritos. Los guardias responsables de esta barbarie fueron descritos por uno de los testigos “como el público de un evento deportivo.” Otro hombre fue forzado a ladrar como un perro y lamer el aceite de motor en el suelo mientras un guardia saltaba sobre su espalda hasta derrumbarse. Los prisioneros, que sobrevivieron bebiendo su orina y la de sus compañeros, fueron constantemente llamados fuera de sus reducidos cuartos, por nombre. Algunos volverían cubiertos de sangre, con moretones negros y azules o con cortes de cuchillo; otros no serían vistos con vida otra vez. Grupos especiales de reclusos fueron ordenados a cargar sus cuerpos en camiones. (Vulliamy, 1998: 74-75)(16)

Helsinki Watch escribió en el Volumen II de su estudio Crímenes de guerra en Bosnia-Herzegovina que Omarska ciertamente “parece haber sido el más brutal de los cuatro campos de concentración operados por los serbios que fueron descubiertos por la prensa durante el verano de 1982. Casi todos los ex detenidos en Omarska entrevistados por Helsinki Watch informaron haber sido bestialmente golpeados, que varios murieron en las golpizas y que algunos fueron ejecutados.” No hay evidencia de que ninguna de las mujeres en Omarska haya sido asesinada.(17) La violación del pequeño número de mujeres en ese campo fue ciertamente generalizada y atroz. ¿Pero bajo que estándar es Omarska “particularmente … notoria” por las violaciones de sus mujeres detenidas, cuando miles de civiles masculinos fueron cruelmente torturados, cientos asesinados – y casi con seguridad un número aún mayor de ellos violados y sexualmente abusados, dado el desenfrenado sadismo que permeó el campo?

V. Niveles de generización.

Traigamos a la discusión una estructura adicional de análisis, al distinguir entre generizaciones de primer, segundo, y tercer orden. Éstas pueden ser entendidas como círculos de análisis que se expanden hacia afuera, introduciendo progresivamente dentro del análisis territorios de mayor extensión, mayor alcance histórico, y más amplia aplicabilidad al colectivo de género discutido.

Una generización de primer-orden se concentra en el nivel individual de la persona, el caso, o evento. En el contexto de Kosovo, ésta podría ser una referencia a la violación de una mujer, o a un caso particular de violaciones en masa; para los hombres kosovares, ésta podría ser una referencia a la ejecución selectiva de género de un hombre, o a un caso particular de ejecución en masa.

Una generización de segundo-orden sobre el mismo tema buscaría aislar un patrón de victimización. Haciendo esto, dirigiría la audiencia a más amplias similitudes de conceptos y experiencias que unen a las personas, casos, y eventos -aunque el patrón seguiría restringido en su alcance territorial, ámbito geográfico, y momento histórico. En el contexto del conflicto de Kosovo, esto podría significar el aislamiento de un patrón de violaciones de mujeres en el conflicto, o un patrón de ejecuciones de hombres selectivas de género.

Una generización de tercer-orden extendería el análisis más allá de las fronteras del conflicto inmediato, la región, y el marco histórico contemporáneo. Normalmente buscaría realizar amplias generalizaciones acerca de tendencias regionales, globales y/o históricas. De nuevo, utilizando el ejemplo de Kosovo, esto puede involucrar el ubicar las violaciones de las mujeres kosovares en el más amplio telón de fondo de la violación como herramienta de guerra de los Balcanes en los años noventa. Podría incluso ir más allá, y examinar el asalto sexual a la mujer como un aspecto de las guerras navegando a través de todas las civilizaciones y la historia. Una perspectiva similar sobre las ejecuciones selectivas de género de hombres las ubicaría en un trasfondo regional e histórico-global.

Considero como un “imperativo” normativo y analítico que mientras los tratamientos de primer, segundo y tercer orden pueden ser totalmente provechosos por sí mismos, los marcos de segundo y tercer orden son necesarios si se quiere realizar un análisis de género efectivo. Es decir, el análisis no puede permanecer estancado al nivel de los casos o conflictos individuales ya que resulta inconcebible sin los marcos de segundo y tercer orden. Un estudio académico que apunta restringidamente a un análisis de primer orden puede resultar un material extraordinariamente útil e importante. Pero semejante análisis no puede respaldar afirmaciones de la realidad más allá de sus propias prefijadas limitaciones.

Si encontramos que hay un acuerdo consistente y sistemático en marcos de segundo y tercer orden para las experiencias de un género, y una casi total ausencia de tales marcos para el otro, podría haber bases para una preocupación intelectual. Si encontramos las experiencias particulares de sufrimiento y abuso tratadas de forma similar, hay bases para una preocupación – normativa y ética – adicional. Si encontramos, por ejemplo, que la tortura de varones es abiertamente reconocida y discutida, pero la propagación de violaciones de mujeres es ignorada, entonces podríamos objetar legítimamente. Del mismo modo, podemos encontrar que las violaciones de mujeres son prominentes en la discusión mediática y/o en las iniciativas políticas, y contextualizadas internacionalmente e históricamente, mientras que la tortura e incluso el asesinato en masa de varones es raramente notado y virtualmente nunca conforme a un marco de segundo o tercer orden. De ser así, deberíamos tener el coraje de reconocer que existe una amplia brecha en el análisis, y que el grupo desaventajado o sistemáticamente excluido merece una mayor consideración de la que tradicionalmente ha recibido.

Consideremos ahora la cobertura de prensa sobre los hombres kosovares según este marco de trabajo. Se puede afirmar con seguridad que sólo las piezas más básicas de marco de primer y segundo orden emergieron en esta cobertura. Uno puede ver tenues atisbos de comprensión en las ocasionales referencias a un patrón de asesinatos selectivos de género masculino en el conflicto de los Balcanes, y la atención otorgada al fenómeno de las detenciones y desapariciones tras la liberación de los reclusos de las prisiones de Smrekovnica y Liplje en Mayo de 1999 (ver abajo). Pero la cobertura de ninguna manera se aproximó al tipo de tonalidad histórica de análisis con el que se infundió el tratamiento de las mujeres kosovares víctimas de violación. En su mayor parte, los civiles masculinos víctimas de la matanza fueron sepultados en una serie diversa de designaciones – “kosovares,” “étnicos-albaneses”, etc. – y sus vulnerabilidades específicas fueron de este modo ofuscadas dentro de la categoría de conflicto étnico.

Ni el The New York Times ni el The Washington Post –los dos mayores periódicos “creadores de agenda” en los Estados Unidos– publicaron una sola noticia o editorial concentrándose en el fenómeno de las ejecuciones en masa selectivas de género. Lo más cerca que estuvo el Times de dar una generización de segundo o tercer orden de la matanza, que sepa, fue una noticia hecha por John Kifner, a comienzos de la Operation Horseshoe: “Lo que es impactante acerca de los refugiados es que son en su mayoría mujeres, niños y ancianos. Los hombres jóvenes, dicen, están o bien escondidos en las montañas o han sido separados por los serbios y llevados lejos a algún destino desconocido. Aunque no es posible verificar independientemente el número de asesinatos… su similitud sugiere que fueron creíbles. Los primeros esfuerzos de los serbios para sacar a los musulmanes de partes de Bosnia fueron acompañados por numerosas masacres.” (Kifner, 1999.) Este pasaje se encontró ocho párrafos dentro del cuerpo de la noticia, y el “impactante” tema fue posteriormente dejado a un lado. Ciertamente nunca estuvo considerado digno de una noticia por derecho propio. El destello de una generización de nivel superior (esto es, el aislamiento de un patrón, y la mención del precedente Bosnio) fue lo más vago y leve posible.

El Post, por su parte, sí publicó un editorial, “Cautivos en Serbia,” señalando que “muchos kosovares, particularmente hombres, están siendo mantenidos cautivos, “ y refiriéndose a “el encarcelamiento de algunos hombres de Kosovo” como “indudablemente parte” de una “planificada … destrucción de la etnia Albanokosovar como sociedad funcional.” Pero la editorial apareció el 1 de julio, más de tres meses después del estallido de la guerra y semanas después de su final. La misma sólo trató los miles de prisioneros transportados con vida desde Kosovo a Serbia al final de la ocupación yugoslava. (The Washington Post, 1999.) ¿Podría una atención coordinada sobre el patrón de las detenciones selectivas de género y los asesinatos masivos al inicio del conflicto haber cambiado el curso del genericidio? Pero otra vez el lector fue solo confrontado, en la cobertura del Post, con referencias tangenciales a “hombres desaparecidos” y “ejecuciones sumarias de hombres,” excepto en raras ocasiones cuando los legisladores destacaron la particular vulnerabilidad de los varones en edad-de-combatir.(18)

El contraste con la cobertura de las mujeres víctimas de violación fue impactante. Ya hemos visto que comúnmente la violación de mujeres tuvo prioridad mediática en comparación con el asesinato de varones no combatientes. Además, virtualmente todo medio de comunicación publicó al menos una noticia al respecto; siendo estándar los marcos de segundo y tercer orden, y la ubicación de los crímenes en el trasfondo de la guerra de Balcanes e incluso en toda la historia de los conflictos humanos. Consideremos, por ejemplo, los siguientes reportes:

Las fuerzas yugoslavas utilizan métodos antiguos para destruir el espíritu de los civiles. A través de la historia la violación ha sido uno de los más comunes pero menos documentados actos de violencia cometidos durante tiempos de guerra. Ha sido un aspecto ineludible en muchos conflictos, desde la violación de las mujeres sabinas en la Antigua Roma hasta los alegatos de que los Serbios armaron “campos de violación” durante la reciente guerra en Bosnia. … Existen pocas figuras fiables para los incidentes de violación en tiempos de guerra antes del conflicto de los Balcanes en esta década, pero evidencia anecdótica sugiere que fue un fenómeno ampliamente extendido. Se ha alegado que tropas Nazis incurrieron en violaciones masivas durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente en el frente del Este, donde mujeres judías, gitanas, polacas y rusas fueron sometidas a actos de violencia sexual sistemática. … El ejército japonés fue notorio por sus torturas sexuales de mujeres coreanas y chinas durante la Segunda Guerra Mundial. …En tiempos más recientes, tropas pakistaníes fueron acusadas de haber violado a 200.000 mujeres bengalíes durante la batalla por la independencia de Bangladesh en 1971. … En Bosnia, según las estimaciones de Naciones Unidas, 20.000 mujeres fueron violadas por unidades del ejército serbio, aparentemente como parte de una política sistemática. (Kettle, 1999.)

La violación como un arma de guerra. …Mientras huía de Pristina el 1 abril… [“B.”] dijo que fue alejada de su familia y violada en un garaje por cuatro hombres enmascarados. Luego la liberaron justo a tiempo para subir a un tren abarrotado de refugiados que los llevó a ella y su familia al exilio. Historias similares están empezando a surgir entre los refugiados étnico-albaneses que han cruzado de Kosovo a Albania y Macedonia en semanas recientes. Grupos occidentales oficiales y de derechos humanos dicen que muchas mujeres han reportado haber sido violadas desde que el gobierno de Belgrado empezó a librar una guerra sin cuartel en Kosovo contra los rebeldes separatistas y los civiles étnico-albaneses que respaldan las demandas de los rebeldes de independencia. …Durante el conflicto [de Bosnia], las fuerzas serbias de Bosnia llevaron a cabo una campaña sistemática de violaciones contra mujeres croatas y musulmanas, resultando en diversas acusaciones por parte del Tribunal Internacional de Crimenes de Guerra de la Haya… (Smith, 1999.)

Estados Unidos prueba los alegatos de violación serbias. Los EE.UU. están investigando reportes sobre jóvenes mujeres kosovares que están siendo violadas sistemáticamente en un campo del ejército serbio y que hasta 20 de ellas han sido asesinadas. El vocero del Pentágono Ken Bacon [dijo]… “Éste es un perturbador y escalofriante eco de instancias documentadas de violaciones y asesinatos de mujeres en Bosnia durante la guerra y es obviamente intolerable que esto esté ocurriendo.” …Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina de 1992 miles de mujeres fueron forzadas en “campos de violación” por la milicia serbia. Los informes recibidos por el Pentágono están respaldados por reportes similares de violaciones sistemáticas que ahora surgen de los refugiados kosovares que han huido de la provincia… Informes consistentes de soldados separando a las mujeres de los grupos de refugiados, aparentemente con la intención de violarlas, están saliendo a la luz. (BBC Online, 1999b.)

Una albanesa cuenta como los serbios eligen ‘las más hermosa de todas’ para violarlas. … Pocos problemas han estado tan cargados como la violación en la ex Yugoslavia. Durante la guerra de Bosnia, fuerzas serbias fueron acusadas de violar sistemáticamente a mujeres como táctica deliberada de guerra, un método particularmente cruel, dijeron investigadores de derechos humanos, de aterrorizar y desmoralizar a los enemigos. Serbios de Bosnia fueron acusados de operar “campos de violación” donde mujeres musulmanas fueron mantenidas cautivas y agredidas repetidamente por los soldados serbios. (Rohde, 1999.)

El marco del primer extracto es notable. La experiencia de las mujeres víctimas de violación aparece como trasfondo, no sólo de la guerra de Kosovo y el más amplio conflicto en los Balcanes, sino de las “antiguas formas de hacer las cosas” de la humanidad. (Nótese también el encabezado refiriéndose a la “violación como arma de guerra.”) Los marcos de segundo orden en cada uno de los párrafos son poderosos y detallados. Y lo que estos breves extractos no capturan es el matizado y altamente personalizado tratamiento dado a las víctimas femeninas individuales. El lector no puede evitar ser absorbido por sus historias, su sufrimiento, y responder con indignación moral, lo cual es presumiblemente la intención.

Como marcado contraste, nunca he visto un detallado tratamiento de tercer orden de las matanzas genericidas de varones en Kosovo (por mi parte), mucho menos uno con perspectiva histórica comparable a la del primer extracto. Pero la matanza de hombres no combatientes “en edad de combatir” es un “arma de guerra” al menos tan prominente y perdurable en los Balcanes y a lo largo de la historia, como lo es la violación de mujeres –e incluso más brutal y severa, bajo cualquier estándar razonable. Hasta encuadres de segundo orden fueron sumamente raros y normalmente leves.

Mi muestra de la cobertura mediática fue más amplia y rigurosa entre el 26 de marzo y el 25 de abril. Este período de un mes de duración abarca con seguridad las semanas cuando los indicios de desastres humanitarios y “genericidio” fueron ampliamente extendidos, y abordados por los gobiernos y las organizaciones occidentales, así como por los observadores de los medios, con opciones críticas a nivel práctico y moral. Durante este período, la muestra dejó ver sólo los destellos más fragmentarios de una crisis en las filas de los hombres kosovares. Quizá el medio más consistentemente atento fue la Agence France-Presse, la cual regularmente presentó reportes citando las estimaciones de David Scheffeer’s (y más tarde la Agencia de Información Estadounidense) de 100.000 o más hombres “no registrados/informados”. Comenzando el 26 de mayo, la AFP (Agence France-Presse) entregó un sucinto marco de segundo orden sobre los “perturbadores reportes de asesinatos en masa filtrándose desde Kosovo.” Ésta citó la referencia del portavoz de Departamento de Estado de los Estados Unidos, James Rubin, a “ominosos indicios de que hombres en edad de combatir fueron separados de sus familias,” como un número de fuentes hicieron; pero fue más lejos, con una breve referencia de tercer orden al hecho de que “semejantes separaciones de hombres de las mujeres fue común en masacres llevadas a cabo durante la guerra en Bosnia de 1992-95 entre musulmanes, serbios y croatas.” (Agence France-Presse, 1999d.) Con seguridad, éste no es un extenso ni muy sofisticado marco de tercer orden, y la representación del genericidio en Bosnia como el resultado de una “guerra… entre musulmanes, serbios y croatas” más bien difumina a los agentes principales de la matanza. Ciertamente, es patético que semejantes referencias pasajeras tengan que ser desenterradas cual piedras preciosas de entre la cobertura mediática, y presentadas como ejemplos de cómo debería haber sido un tratamiento más generalizado y profundo en los medios. Pero el AFP, con muchos lapsos de ceguera y banalidad como otros medios, sin embargo, se destacó por la frecuente atención que dio –virtualmente en solitario– al destino de los hombres de Kosovo.

Hablando de toda la muestra de un mes mencionada, encontré un solo artículo, escrito por Alan Freeman en The Globe and Mail, que en efecto se concentró en las detenciones masivas y aparentes matanzas selectivas de género de hombres kosovares. Por “concentrarse” me refiero a con ambos un titular y un encabezado aludiendo al tema. Éste apareció en The Globe and Mail el 6 de Abril, y merece ser citado en toda su extensión:

Desaparecidos: hombres jóvenes étnico-albaneses de Kosovo.

Mujeres, niños, y hombres mayores desbordan las fronteras; los informes dicen que los de entre 17 y 45 años fueron masacrados o se mantienen escondidos.

KUKES, Albania – A medida que la trabajadora humanitaria de las Naciones Unidas Laura Boldrini sondea el constante flujo de refugiados que atraviesan la frontera de Kosovo en el remoto puesto límite de Qafa Prush, pensó que había sido transportada a otro planeta – “un planeta sin hombres, sólo mujeres y niños.”

“Era increíble,” dijo ayer, estimando que el 90 por ciento de aquellos que cruzaron el punto fronterizo el sábado eran mujeres, niños y ancianos. “No había hombres. Los hombres viejos estaban allí, pero estoy hablando de hombres jóvenes entre 17 y 45 años.”

Los hombres jóvenes étnico-albaneses de Kosovo están desaparecidos. Se cree que han sido masacrados por las fuerzas serbias o que han huido a las colinas de Kosovo, posiblemente uniéndose al Ejército de Liberación de Kosovo.

Reportes de testigos visuales recogidos de los refugiados muestran un patrón de matanzas de varones jóvenes albano-kosovares. Se ha informado de que fueron acribillados con armas automáticas, desnudados y usados como escudos humanos o, en un presunto caso presentado ayer, degollados en una mezquita. La mayoría de estos reportes no pueden ser verificados.

Un trabajador humanitario, que pidió no ser identificado, dijo que teme que Kosovo se haya vuelto un gigantesco campo de muerte. “Esto va a hacer que la masacre de My Lai se parezca a una fiesta de navidad,” dijo, refiriéndose a la infame matanza de aldeanos vietnamitas por un pelotón del ejército estadounidense. …

Belzat Tertini, de 62 años, dijo que al menos 80 personas fueron asesinadas en un lugar de culto musulmán en el centro de la ciudad. Muchos eran hombres jóvenes que habían ido allí a orar, dijo…

“Están todos en las montañas,” [Ramadan Gashi] afirmó. Pero el Señor Gashi se preocupó porque muchos estaban abandonados sin comida ni armas.

Banan Kadria, de dieciséis años, que huyó a Kukes con su familia de la aldea de Lumarsh, dijo que el peligro vino cuando se encontraron con los retenes de la policía serbia.

“Cuando entré en el retén me cubrieron con sábanas al final del tractor, y no me vieron,” dijo, añadiendo que su familia viajó por la noche. “Durante el día, muchos hombres jóvenes fueron arrestados.”… (Freeman, 1999.)

Otro artículo en The Globe, de Geoffrey York, merece mención honorable por una contundente generización de segundo orden. York se centró en la tormenta de fuego que había descendido sobre los varones kosovares:

La mayoría de los refugiados que arribaron ayer [4 de mayo] eran mujeres, niños, y ancianos. Los hombres jóvenes estuvieron notablemente ausentes. Muchos de los refugiados estaban exhaustos, llorando, y obviamente en estado shock. Dijeron que la policía serbia se había llevado a cientos de hombres jóvenes de los convoyes de refugiados. Trabajadores humanitarios dijeron que los informes de los refugiados sugirieron poderosamente que los serbios habían masacrado a más hombres jóvenes kosovares. “El hilo común de sus historias es que muchos hombres jóvenes fueron apartados de los tractores o alejados antes de que los tractores partieran,” dijo Ray Wilkinson, un vocero para la agencia de refugiados de Naciones Unidas. “Están hablando de matanzas otra vez. Una amplia área de Kosovo está siendo limpiada. Los hombres están siendo separados y posiblemente asesinados.” Algunos refugiados hablaron de masacres de docenas de hombres en el norte de Kosovo tres días atrás. Otros dicen que los serbios sólo permiten que un hombre permanezca en cada vagón de refugiados: el conductor. (York, 1999.)

De una muestra aleatoria más de reportes en medios electrónicos de lengua inglesa durante este período, otro artículo eventualmente apareció en The Los Angeles Times, usando dos de las mismas fuentes principales que el trabajo citado por Freeman (la asistente de refugiados de Naciones Unidas Laura Boldrini y el otro trabajador humanitario que hizo la analogía de My Lai). Luego de citar a Boldrini, John Daniszewski escribió: “Como muchos trabajadores humanitarios y periodistas, Boldrini ha observado que la abrumadora mayoría de los refugiados que llegan de Kosovo son de sexo femenino, mientras que aquellas personas de sexo masculino que han logrado atravesar la tormenta de los puestos de control serbios tendieron a ser los ancianos y los muy jóvenes. …Junto con persistentes informes de ejecuciones sumarias y reclusiones masivas de hombres jóvenes dentro de Kosovo, el bajo número de hombres étnico-albaneses que ha logrado llegar hasta la frontera desde que comenzó el éxodo el último mes ha hecho aumentar el temor aquí. ‘Lo que ocurre allí va a convertir la masacre de My Lai en una fiesta de navidad,’ advirtió un trabajador humanitario el lunes.” A continuación le siguió un pasaje cristalino de análisis y especulación: ‘¿Adónde han ido a parar los hombres jóvenes de Kosovo? Según lo que dicen los refugiados de Albania, muchos han sido asesinados, a menudo horripilantemente. Otros supuestamente han sido arrestados y mantenidos cautivos en lugares sin revelar, o han sido forzados a servir como ‘escudos humanos’ contra los ataques de la OTAN o de las guerrillas del Ejército de Liberación de Kosovo. Pero muchos dicen creer que la mayoría de los hombres en edad de batalla se mantienen escondidos en los bosques de Kosovo, bien porque se han unido al ALK (Ejército de Liberación de Kosovo) o porque no se atrevieron a acompañar a sus familias a través de los puestos de control por miedo a ser arrestados y asesinados.” (Daniszewski, 1999.)

Pese a lo buena que fue la pieza de Daniszewski, sin embargo, sólo se limitó una vez más al contexto de Kosovo, fallando en ubicar el genericidio en una perspectiva regional, ni mucho menos histórico-global. Esto agotó en gran medida los intentos de conceptualizar e informar sobre el “sacrificio genocida de… varones” en Kosovo el primer y crucial mes de la matanza. The New York Times, The Washington Post, The Christian Science Monitor, the BBC, The Guardian –ninguno de ellos parece haber publicado nada comparable a los pequeños y rudimentarios artículos mostrados más arriba. Incluso la provisión de uno o dos contra-ejemplos –un editorial por aquí, una columna por allá– difícilmente compensaría la impresión general de una conspiración de suaves balbuceos, o directamente el silencio, acerca del asalto genericida contra varones étnico-albaneses.(19)

La liberación de cerca de dos mil hombres de Smrenovnica y otras instalaciones de detención serbias, a finales de Mayo de 1999, marcó la única ocasión en la cual los varones victimizados aparecieron en el centro de la discusión. El resultado fue un reportaje sólido y matizado de las experiencias de los hombres. Esto llegaría demasiado tarde nuevamente, y fue notable lo infrecuentemente que términos como “tortura” fueron aplicados a las experiencias de los hombres. Más comunes fueron frases como “maltrato”, “humillación”, “golpizas” o “abusos” –todas las cuales parecen inadecuadas para capturar el sadismo de los carceleros serbios (semejante, quizás, a describir la violación como “sexo no deseado”).

Fue igualmente sorprendente que la generización de segundo-orden de las liberaciones de prisioneros – esto es, la cobertura refiriendo a un patrón de detenciones selectivas de género y desapariciones en Kosovo –sugirió que un dilema o “misterio” había sido resuelto con la liberación de los hombres. Así, John Ward Anderson, en quizá el mejor artículo de los publicados, escribió en The Washington Post: “Se temía que muchos [hombres] estaban muertos, encerrados en campos, o siendo retenidos por los serbios como escudos humanos contra los bombardeos de la OTAN. …Hubo buenas razones para preocuparse.” (Anderson, 1999.) El International Herald Tribune, por su parte, declaró que los “demacrados hombres que llegaban a Albania proveyeron respuestas a un escalofriante rompecabezas” y “una de las preguntas más alarmantes” en la guerra de Kosovo: “lo que pasó a los miles de hombres étnico-albaneses –desde muchachos apenas en edad de batalla hasta abuelos– que fueron separados de sus familias en semanas recientes en Kosovo y subidos a camiones, los cuales posteriormente desaparecieron. (Fisher, 1999b.) (20)

Los comentarios, muy similares entre sí, sugieren dos preguntas. Primero, ¿Donde estuvieron las expresiones específicas de “miedo” y “preocupación,” o el planteamiento de “una de las preguntas más alarmantes,” o las referencias al “escalofriante rompecabezas,” uno o dos meses antes, cuando éstas pudieron haber hecho una diferencia? ¿Y cómo fue que la liberación de sólo 1.000 hombres (posteriormente incrementada a 2.000) obvia, o incluso mitiga significativamente, la posibilidad de que esos “muchos [hombres] estaban muertos, encerrados en campos, o siendo retenidos como escudos humanos por las fuerzas serbias,” tal y como The Washington Post señala? Las liberaciones fueron utilizadas como una excusa para declarar un estado general de alivio y vuelta a casa, analíticamente hablando. Los hombres que aún fueron dejados atrás, en Smrekovnica y otras partes, se volverían sujetos de análisis y preocupación sólo después de la guerra, cuando miles de ellos habían sido secuestrados y trasladados a destinos desconocidos en Serbia. Luego, repentinamente o más bien de manera extraña, hubo un aluvión de altisonantes artículos y expresiones de preocupación, como esta editorial de The Washington Post:

Para un considerable pero aún desconocido número de [kosovares]…  el regreso aún no es posible. Muchos kosovares, particularmente hombres, están siendo mantenidos cautivos dentro de Serbia. Los oficiales serbios le han dicho a la Cruz Roja que están reteniendo más de 2.000; según otras estimaciones, el número podría ser de 5.000 o incluso más. Algunos han sido prisioneros durante muchos meses… Otros estaban estudiando o trabajando en Belgrado cuando la OTAN comenzó los bombardeos en marzo y fueron rápidamente rodeados. Se cree que muchos han sido transportados en camiones a través de la frontera a medida que las fuerzas serbias se retiraban a comienzos de este mes. Dadas las cámaras de tortura serbias que las tropas de la OTAN descubrieron en Kosovo, nadie puede sentirse relajado acerca de las condiciones de los detenidos.

Pocos días antes las autoridades serbias liberaron a 166 de estos prisioneros, demacrados pero vivos. La razón para la pequeña liberación es tan poco clara como la motivación para mantener al mayor número de ellos. El Sr. Milosevic parece tener planeada la destrucción de los albano-kosovares como sociedad funcional. El encarcelamiento de algunos hombres kosovares, como las matanzas y las expulsiones forzadas de otros, fueron indudablemente parte de este plan.  La guerra no está acabada hasta que el Sr. Milosevic dé explicaciones de los kosovares que ha raptado y les permita regresar a casa. (The Washington Post, 1999b; énfasis añadido.)

Nuevamente, ¿dónde estuvo la editorial sobre el “encarcelamiento de hombres kosovares” y las “matanzas y expulsiones forzadas de otros” dos meses atrás, cuando pudo haber ayudado a despertar preocupación e influenciar la agenda política?

Este análisis no debería cerrarse sin atender a uno de los comentarios mediáticos más extraordinarios en lengua inglesa durante la guerra –uno que se encuentra, dada la prominencia del autor, en algún lugar entre una editorial de opinión y la contribución de una persona con información privilegiada a la discusión política. Éste fue el artículo de Daniel Ellsberg en The New York Times –el periódico que en 1970 había revelado una de las noticias políticas más grandes de la posguerra publicando los “Papeles del Pentágono” que Ellsberg, un oficial renegado del Departamento de Estado y Defensa, proveyó. El artículo de Ellsberg fue titulado: “Contemplando un error fatal.” (Ellsberg, 1999.) Éste fue único, en el rango de materiales que consulté, en concentrarse en la situación dentro de Kosovo; examinando las vulnerabilidades específicas de los hombres, entre otros; y argumentando que estas consideraciones deberían influenciar las medidas políticas de la OTAN.

Ellsberg aplaudió la referencia pasajera sobre la situación dentro de Kosovo en una intervención proactiva de “carta abierta” firmada por personas renombradas como Zbigniew Brzezinski, Saul Bellow, y Susan Sontag. Los firmantes habían señalado la necesidad de “salvar las vidas de los cerca de un millón de kosovares que se enfrentan a la muerte por inanición y asesinato dentro de Kosovo.” La cuestión, argumentó, era “si una invasión terrestre serviría para este fin o, como creo yo, supondría una sentencia de muerte para la mayoría de los albaneses que permanecen en Kosovo.” Desde dicho punto de partida, Ellsberg se movió hacia un territorio analítico que no había sido ocupado por ningún otro comentarista prominente en lengua inglesa, que sepa:

Según todos los reportes, llevaría semanas o meses desplegar una fuerza de invasión en la región una vez que la decisión para hacerlo haya sido tomada, y Slobodan Milosevic ya tiene tropas allí fortificando las fronteras. ¿No lo llevaría la perspectiva de una invasión a ordenar a sus fuerzas en Kosovo a asesinar a todos los varones albaneses en edad militar y retener al resto de la población como rehenes en vez de continuar deportándolos? No sabemos cuántos varones kosovares en edad militar –en lineas generales, de 15 a 60 años de edad– ya han sido asesinados. Pero incluso si el número está en las decenas de miles (OTAN ha estimado 4.600 muertes civiles siendo conservadora), eso aún significaría que la mayoría de los hombres aun estarían vivos. Anticipando una invasión, ¿permitiría el Sr. Milosevic que más hombres dejaran Kosovo para ser reclutados por el KLA, o que vivan para apoyar la invasión? Los serbios podrían rápidamente matar de 100.000 a 200.000 varones kosovares (en Ruanda cinco años atrás, un promedio de 8.000 civiles por día fueron asesinados en 100 días, la mayoría con machetes). Obviamente, el Sr. Milosevic y sus subordinados son lo suficientemente brutales como para hacer algo semejante. Si es que no lo han hecho ya (y no hay ningún testimonio de que ellos lo hayan hecho a esa escala) puede bien ser a causa de que semejante aniquilación haría una invasión inevitable. Comprometerse ahora con una invasión terrestre eliminaría semejante freno, de la misma manera que el compromiso en marzo de comenzar los bombardeos en apoyo a un ultimátum y la posterior retirada de los observadores internacionales eliminaron el freno implícito contra una ola de limpieza étnica y expulsión.

“Con respecto a los restantes civiles en Kosovo –mujeres, niños y ancianos–,” escribió Ellsberg, “decenas de miles de ellos podrían ser usados como escudos humanos, de una manera nunca antes vista en un conflicto armado.”:

Al combatir en áreas urbanas, las tropas de la OTAN probablemente serían disparadas desde edificios abarrotados en cada piso con mujeres y niños kosovares. Usando los medios tradicionales –explosivos, artillería y misiles– para destruir esos edificios haría de las fuerzas de la OTAN los ejecutores en masa de la gente por la que estaríamos peleando para proteger. Creo que sólo éstas son razones suficientes para descartar la opción de una invasión terrestre. Meramente prepararse para semejante invasión, que muchos han sugerido como una forma de amenazar al Sr. Milosevic, la daría un incentivo urgente para exterminar a los restantes kosovares varones en Kosovo. Llevando a cabo dicha amenaza eliminaría a la mayoría de las mujeres y niños. …Pese a lo repulsivo que sería negociar con el Sr. Milosevic, lo cierto es que retiene a un millón de rehenes. Sólo hay un camino para la OTAN si quiere detener la limpieza étnica, evitar una matanza incluso peor y permitir a los refugiados regresar seguros. Eso significa negociar tan rápido como sea posible la introducción inmediata y sin oposición de una gran fuerza de seguridad internacional en Kosovo, capaz de proteger a los albaneses el tiempo que sea necesario.

Sea cual fuere la forma en la que uno evalúa la precisión del análisis de Ellsberg sobre la situación dentro de Kosovo (y yo creo que es muy acertada), y lo que piense de la recomendación de abrir negociaciones con Milosevic, no hubo nada remotamente comparable al sofisticado análisis y perspicacia de Ellsberg en ningún otro comentario o nota recogida en la elaboración de éste estudio. Una sensibilidad completa que fue evidente para ambas variables de género y edad en la medida en que éstos dieron forma a las atrocidades. Algo del proceso y la periodicidad de la matanza que a menudo ocurre en estos casos fue reconocido (por ejemplo con la referencia de que la destrucción de los civiles kosovares podría proceder en dos fases, primero la “amenaza” con los varones, luego “mujeres, niños y ancianos”). Ellsberg entendió que enormes cantidades de personas (decenas, sino cientos de miles) estaban en peligro de muerte. Y más importante, argumentó que estos factores eran suficientes por sí mismos para descartar ciertas medidas políticas y justificar la adopción de otras. Al hacerlo, el brevemente elevó factores, problemas, y opciones por encima del escándalo de parloteos insignificantes y tergiversados de los círculos mediáticos y políticos.

VI. Conclusión

Algunas generalizaciones pueden adelantarse sobre la base de este extenso, sino rigurosamente sistemático, muestreo de la cobertura de Kosovo. La primera es que los varones tienden a asumir el estatus de “no personas” en los análisis y reportajes de conflicto y genocidio. Con mayor frecuencia, ellos son borrados del retrato. Si su presencia es de algún modo notada, es probable que sea de manera indirecta, con la variable de género subsumida a otras (e.g., raza/etnia, nacionalidad, estatus neutro de “víctima”, color de ropa). Campañas que apuntan al asesinato selectivo de género de varones tenderán a ser ignoradas o poco enfatizadas en la cobertura mediática, en favor de un enfoque de medidas secundarias que apuntan a víctimas “dignas” (e.g., violación y maltrato de mujeres, expulsiones forzadas). Si el carácter “genericida” de las estrategias es notado, éste tenderá a ser relegado a las partes más tardías y de menor alcance y prominencia de la cobertura. Todas estas estrategias pueden ser aisladas no solo en la cobertura mediática, sino también de la ecuación humanitaria (e.g., los reportes de organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional) y en declaraciones políticas de gobiernos nacionales, a pesar de que no hay espacio para entrar en una discusión detallada de estos temas en el contexto de Kosovo. Patrones muy similares se reafirman durante las matanzas en Timor Oriental (Septiembre-Octubre 1999), la cual ocurrió sólo unos pocos meses tras la guerra de Kosovo.(21)

Las conclusiones que pueden y deberían sacarse de este cuerpo de evidencias y argumentos dependen mucho de si bien uno ve a los varones como un foco “natural” de victimización, y por lo tanto irrelevante y poco digno de noticia; o bien, por otro lado, uno los percibe como iguales merecedores de atención y protección desde asaltos violentos, llegando hasta asesinatos genocidas masivos. Mis propias preferencias son sin duda evidentes. En mi opinión, ningún llamamiento significativo a la humanidad, la justicia, o  la precisión analítica pueden ser garantizados por quienes, consciente o inconscientemente, consignarían a la mitad de la raza humana a un estatus de segunda clase en la ecuación política y humanitaria. Este artículo ha argumentado que un marco alternativo es posible, y necesita ser adoptado rápidamente para asegurar que todas la víctimas de violencia reciban la empatía, atención, y asistencia que requieren.

Fuentes

Agence France-Presse (1999a). “More than 250 bodies exhumed from mass graves in Bosnia.” 5 October.

—– (1999b). “War crimes prosecutor arrives in Kosovo.” 1 July.

—– (1999c). Dispatch of 14 April.

—– (1999d). Dispatch of 26 March.

Anderson, J.W. (1999). “In Singular Move, Serbs Free 1,000 Ethnic Albanian Men in Kosovo.” International Herald Tribune (from The Washington Post), 24 May.

BBC Online (1999a). “Kosovo ‘grave gangs’ used, says NATO.” 18 April.

—– (1999b). “US probes Serb rape allegations.” 9 April.

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Notas

  1. Actualmente estoy desarrollando el concepto de “genericidio” de Mary Anne Warren, definido como asesinato en masa de género-selectivo, de un modo inclusivo, como desafortunadamente Warren no hace (Warren, 1985). Ver Jones (2000) y los materiales compilados en el sitio web Gendercide Watch.
  2. Ver “Young Men of Fighting Age,” capítulo 15 en Organization for Security and Cooperation in Europe — Kosovo Verification Mission, 1999. Énfasis añadido.
  3. n.b.: Esto hace referencia a los grupos de Usuarios en Red (Usenet), no a sitios en la World Wide Web. Estos grupos publican los reportes de los mayores servicios en Red en lengua inglesa –Reuters, Associated Press, United Press International, and Agence France-Presse– organizados por temas. El texto publicado es el texto completo del reporte, no la versión truncada que usualmente reproducen los periódicos. En el presente caso esto fue significativo, ya que mucha información y testimonios valiosos quedaron enterrados en las etapas medias y finales del reportaje.
  4. Esta fuente es referida en el texto simplemente como The Guardian, a pesar de que incluye material de The Observer. Todas las referencias son sobre la versión web en cualquier caso.
  5. He abordado estos temas en el contexto canadiense en Jones (1992).
  6. Espero que difícilmente necesite ser aclarado, pero no estoy sugiriendo que la atención dada a niños, mujeres y otros es excesiva y necesite ser reducida. Por el contrario, argumento que nuestra gama de simpatías debería ser expandida para incluir una clase de víctimas civiles –hombres, especialmente hombres “en edad decombatir”– que usualmente quedan invisibles en la ecuación analítica y humanitaria.
  7. Inolvidable frase de Ian Traynor (Traynor, 1999).
  8. Para saber más sobre el motivo “sujeto tácito”, ver Jones, 1994: 122.
  9. Ver también los comentarios del superintendente William Gent de New Scotland Yard, líder del equipo forense británico en Kosovo tras la ocupación: “Lo que estamos tratando de probar a [los cuarteles del Tribunal Criminal de] la Haya es que en cualquier caso dado, hubo mujeres y niños que fueron despiadadamente asesinados sin ningún motivo. Si podemos establecer cómo murió esa gente, y establecemos que eran mujeres, niños y hombres viviendo sus vidas con normalidad, eso hará gran parte del trabajo para probar que ocurrieron crímenes.” Aquí, la categoría mayoritaria de víctimas es al menos arrojada al final como una especie de ocurrencia tardía. Gent citado en Eggen, 1999.
  10. “Numerosos cuerpos yaciendo en una baja fila en un claro… 17 conocidos, hombres… rondando las edades de 18 a 80… un hombre anciano de unos 60 años disparado… tres hombres de otra aldea disparados… la matanza de al menos 40 hombres en el pueblo de Velika Krusa… [la] ejecución de cerca de una docena de hombres sospechosos de ayudar a los rebeldes… los oficiales dicen que tienen evidencia creíble de que tropas gubernamentales separaron a muchos de sus mujeres y niños que habían sido devueltos a la aldea [Malisevo] durante el invierno; los hombres luego fueron supuestamente llevados a las colinas y no han vuelto a ser vistos desde entonces.” Smith and Vick, 1999; énfasis añadido.
  11. El Post no publicó una nota buscando corregir el error. Para otro ejemplo de esta estrategia, que no es poco común, ver Moutot, 1999. Este artículo refirió a Racak solo de manera un poco menos tergiversada como un “ataque a una columna de unos 40 civiles, ancianos, mujeres y niños que huían.” El componente principal, la matanza de hombres “en edad de combatir”, fue invisible en la ecuación. Curiosamente, un reporte posterior de AFP (Agence France-Presse, 1999b) notificó la muerte en Racak de “Ajet Emini … junto con otros 44 hombres.” Esto, aunque mucho más cercano a la verdad, no es preciso tampoco, ya que entre una y tres mujeres estuvieron aparentemente entre las 45 víctimas.
  12. La tabulación más detallada del número de muertos en Izbica que he visto fue proporcionada por Ellen Knickmeyer de Associated Press, quien dio un análisis de “142 personas… [asesinadas] desde el 28 marzo hasta el 10 de mayo.” “En resumen,” escribe Knickmeyer, “siete de las víctimas eran mujeres. Dos eran niños. Noventa y ocho era hombres mayores de 50, llegando hasta la edad de 102.” Por consiguiente, si el total de 142 es aceptado, los varones adultos constituyeron 133 de las víctimas (94 por ciento). Pero este marco no fue prominente en la mente de Knickmeyer (nótese la ubicación de mujeres, niños, y hombres ancianos por delante del más amplio componente genericida).
  13. Inconsciente al punto de la contradicción, Janowski menciona más tarde en el artículo: “Las mujeres cuentan historias de sus hombres siendo torturados y disparados. Esto está completamente fuera de control.”
  14. En este contexto, es interesante notar que la tapa del libro de Denitch es una foto AP con la siguiente leyenda: “Sarajevo, Bosnia-Herzegovina, Nov. 10 [1993]. ‘Última despedida’. Un hombre apoya sus manos en la ventana de un autobús para darle a su esposa e hijo una última despedida en Sarajevo. Más de 1.000 personas que han aguantado meses de asedio apilados en autobuses de la Cruz Roja en Sarajevo y se dirigieron en un frecuentemente retrasado convoy hacia la seguridad en Croacia. El presidente Bosnio Alija Izetbegovic firmó una orden de que todas las mujeres, niños menores de 18 años, y hombres mayores de 60 podían irse.” Por tanto: ¿quienes no podían?
  15. De entre otros aparentemente menos “espantosos” actos de genericidio mencionados brevemente en el artículo están los siguientes: “Tantos como cientos de miles de hombres de etnia albanesa podrían haber sido detenidos o agredidos por las fuerzas de seguridad del gobierno yugoslavo en las últimas tres semanas. … En la ciudad kosovar sureña de Dakovica… más de 100 albaneses étnicos fueron reportados muertos por las tropas del Ministerio del Interior y los paramilitares. …Otros [n.b.] 112 hombres fueron supuestamente disparados y quemados en el pueblo kosovar sureño de Malakrusa… tantos como 200 hombres ‘en edad militar’ pueden haber sido ejecutados en la ciudad norteña de Podujevo …” En ningún punto del artículo, de todos modos, se discierne ningún patrón de ejecuciones en masa selectivas de género.
  16. Si el alegato de un prisionero siendo forzado a arrancar de un mordisco el testículo de otro parece muy inverosímil, debería mencionarse que formó parte de la formulación de cargos que el Tribunal Criminal hizo a Dusko Tadi, director de las sesiones de tortura nocturna en Omarska, capturado en Munich y entregado al Tribunal en 1994. Ver Junger, 1999: 154. La designación de Omarska como el “más brutal” de los campos de muerte operados por los serbios es relativa, por su puesto. El símbolo más famoso de Omarska –el emancipado prisionero Bosnio Fikret Ali, quien apareció en numerosas fotografías detrás del alambrado del campo en el día de la liberación– arribó recientemente a Keraterm, donde, Vulliamy tomó nota, “ha sido testigo del asesinato de 200 hombres en una sola noche” (Vulliamy, 1998:74). (Sobre la masacre, ver también Silber y Litlle, 1996: 256, citando “al menos 150” como el número de muertes.)
  17. Helsinki Watch, 1993: 87, 89, y (sobre el destino de las detenidas femeninas) 113, n. 154. Una de las detenidas femeninas dijo a Helsinki Watch: “La mayoría de los prisioneros traídos a Omarska eran hombres, comprendiendo las edades de quince a cincuenta y cinco años. Frecuentemente llegaron en camionetas acolchadas, aunque algunos llegaron en autobuses. Todos fueron apaleados tan pronto como bajaron del vehículo. Fueron golpeados contra las paredes y arrojados a través de varios edificios al suelo del campamento… Vimos a los hombres ser torturados. Fueron golpeados con cables de alambre trenzado. Mangueras rellenas de plomo también fueron empleadas para golpear a los hombres. … La experiencia más traumática para mí fue ver todos los cadáveres. …A veces había un número menor de cuerpos –veinte o treinta– pero usualmente había más” (Helsinki Watch, 1993: 102-03).
  18. Las referencias a las “ejecuciones sumarias” y los “hombres desaparecidos” fueron extraídas de Perlez, 1999. En la misma noticia, Perlez cita a “un Oficial Superior de Administración” que “citó incidentes como puntos de referencia en la guerra Bosnia –la masacre de Srebrenica y el uso de campos de concentración para hombres musulmanes en “edad de combate” –y dijo que lo que estaba ocurriendo ahora en Kosovo era más amplio y acelerado…” El pasaje apareció tras nueve párrafos en la noticia.
  19. No he intentado abordar programas de radio o televisión en este estudio. Pero creo que debería señalar a Cristiane Amanpour de CNN como inusual dentro de los trabajadores de medios por su temprana atención al fenómeno de los hombres desaparecidos. Reportando desde los capos de refugiados de Albania el 30 de Marzo de 1999, Amanpour preguntó directamente: “¿Dónde están los hombres?” Los hombres jóvenes, ella dijo, estaban notablemente infrarrepresentados en los convoyes de refugiados: había “muy pocos hombres saliendo… los tractores-trailers están llenos de mujeres y niños.” Amanpour dijo que ella preguntó a los ocupantes de los convoyes de refugiados sobre el destino de los hombres. Las respuestas: algunos estaban escondidos, algunos uniéndose a la lucha contra los serbios, y otros habían sido detenidos y llevados a destinos desconocidos. Ella se refirió a un “panorama horroroso y consistente” de atrocidades selectivas de género cometidas por los serbios. Esto fue mucho más contundente y directo que nada de lo que he visto emitido hasta el momento.
  20. El artículo original de Fischer salió en el The New York Timesel 30 de mayo, bajo el titular de: “Los hombres: Refugiados desaparecidos regresan con historias de abuso.” No hay ningún titular centrado en “los hombres” en Kosovo en ningún momento de los dos meses de cobertura del Times que precedieron a la masiva liberación en Smrekovnica.
  21. Ver Jones, 1999, y la cobertura de noticias que compile durante la crisis.

Creado por Adam Jones, 2001. Copyright libre para propósitos educativos y otros usos sin ánimo de lucro si el autor y la vía de publicación originales son citados.

 IMPORTANTE

Notas de traducción

  1. Traduzco el término inglés “victimization” llanamente como “victimización”. Para evitar equívocos, me refiero (y el texto se refiere) al proceso de hacer víctima de algo a alguien, ya sea de persecución, abuso, maltrato, asesinato, etc. Si bien es cierto que a menudo en español aparece más esta palabra para hablar de la atribución ilegítima de una condición de víctima a alguien, en este caso le doy su sentido más directo, tal y como en inglés se parece utilizar más a menudo. Para dejarlo en claro, cuando leas victimización, hablamos de la efectiva y real condición de víctima que alguien tiene.
  2. He traducido los términos de “worthy” y “unworthy” victims como víctimas “dignas” e “indignas”, aunque también pueden entenderse como víctimas “valiosas” y “no-valiosas”, o en la medida en que éstas son “dignas” o no de atención. Leerlo de esta forma puede facilitar la comprensión.
  3. La palabra “Gendering” fué traducida con el término poco común de “generización” (no vi otro modo de hacerlo). La generización refiere a la acción de dar, atribuir o especificar el género de una cosa. En este caso, la generización referiría a la forma y la profundidad en la que determinado problema es abordado o no como el problema de género que es (donde el autor sugiere el análisis de primer, segundo, y tercer orden de generización).
  4. He traducido la expresión “women and children” de la forma más natural posible, esto es la común expresión del idioma español de “mujeres y niños”. Si bien la palabra inglesa “children” es de género neutra, lo cierto es que en nuestra expresión “mujeres y niños” la palabra niños también se utiliza con neutralidad de género, en la medida en que especifica la edad de esos individuos, y no su sexo, como el factor importante a resaltar. Podría haberlo traducido como “mujeres e infantes” pero sinceramente me pareció una expresión poco natural.
  5. En el texto aparecen, tanto por parte del autor como de las fuentes citadas, diversas formas de referirse a un mismo grupo de personas. Albaneses, étnico-albaneses, kosovares, albanokosovares, etc… (Albanians, étnic-Albanian, Kosovar, albanian kosovar, …) Todas refieren al mismo grupo étnico, y he tratado de traducirlas de la forma más uniforme posible para no generar confusión, pero tratando de respetar el texto y las fuentes originales. De todas maneras me parece oportuno avisar al lector que no se complique por lo demás: son el mismo grupo de personas.
  6. Traduje “’battle-age’ men” como hombres “en edad de batalla” o “en edad de combatir” o incluso “en edad militar”; según como aparecía en el texto o para no repetir palabras en una misma oración. Por las dudas, el término refiere simplemente a todos los individuos masculinos que las fuerzas militares (en este caso serbias) consideraban una especial amenaza por estar en una edad relativamente idónea para forma parte de las milicias rebeldes o defenderse de alguna manera al “tomar las armas”.
  7. Por último, lo que ven acá no es una traducción profesional, porque yo no soy un traductor profesional. Si les surge alguna duda no duden en consultar el texto original y sacar sus propias conclusiones, e incluso señalar lo que les parezca incorrecto, que será muy bienvenido. Por lo demás he hecho el mejor trabajo que pude y con el propósito de que puedan informarse y a su vez disfrutar de una lectura fluida de este interesante estudio de Adam Jones.

Cada vez que caemos en el sesgo de las víctimas dignas y las víctimas indignas lo cierto es que todos perdemos un poco de esa dignidad. Ya que nada agrega de valor o dignidad a una vida el que ésta sea resaltada en detrimento o a causa de la indiferencia metódica que reciben las de los demás.

Aquí termina la traducción y las notas sobre la misma

Aunque el artículo de Jones se centra en la Guerra de Kosovo, lo que escribe es aplicable a conflictos bélicos actuales como la Guerra de Siria o la que el gobierno de Nigeria libra contra Boko Haram. 

Termino con una imagen del diario El Mundo de 2014 que muestra que a pesar de la denuncia de Jones, la situación no ha cambiado demasiado, y que la prensa hispanohablante tampoco escapa a esta práctica.

boko-haram

 

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16 respuestas a Borrando al varón: víctimas dignas e indignas de los conflictos armados en los medios de comunicación

  1. Especimen dijo:

    Cada vez me resulta más convincente la idea de que la guerra, o el riesgo a entrar en guerra, ha sido el principal motor a la hora de establecer los roles de género, en su vertiente puramente cultural. La sociedad tradicional es esencialmente bélica, y nuestra incapacidad para percibir a los hombres como víctimas una parte necesaria de la misma. Es muy triste que esto no se combata desde el feminismo, pero supongo que resulta más vendible la idea del hombre agresor-mujer víctima, y aprovechar la inercia histórica que ya apunta en esa dirección. Me pregunto incluso si es coincidencia que USA sea uno de los lugares donde más se ha desarrollado el feminismo moderno, tratándose de un país que lleva más de un siglo sin sufrir una guerra en su propio suelo. Sería interesante investigar si hay diferencias entre países en la rigidez de la imposición social de roles a mujeres y hombres, basándose en su historial bélico, si no se ha hecho ya.
    Gracias por el artículo, es muy interesante.

  2. Sandra dijo:

    Hace 30 años me caía muy bien Amnistía Internacional. Ahora siento náuseas al leer lo que una publicación de esa ONG inserta en su revista:

    https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/las-mujeres-no-van-a-la-guerra/

    • Me llama la atención eso de “a ellas no se les pregunta”. Seguro que en la invasión de Irak las tropas iban golpeando de puerta en puerta: “¿Está el hombre de la casa? Es para ver si quiere guerra o no.”

      • Magi dijo:

        Me has concienciado mucho con todo este tema de los reclutamientos forzosos y las guerras .

        Habría que abolir todo eso, son muchos los hombres que han muerto de una forma absurda , hay que arreglar de otra forma los conflictos que puedan surgir en una nación.

        Imagino que ese hombre que va a la guerra podía ser un amigo mío, mi novio, mi marido, mi hijo, y es horrible .

        Se tienen que acabar las guerras .

    • Enric Carbó dijo:

      Por este artículo me di de baja de Amnistía Internacional después de años y años de apoyo y dedicación. Aquí está la carta que les mandé:

      Hola
      Acabo de leer el artículo de Barbijaputa en el nº 130 del boletín de AI. Quiero pediros que me deis de baja de AI y no me cobreis de nuevo la cuota.
      Llevo 25 o 26 años de socio de AI y estoy contento de mi apoyo y vuestra labor. Incluso monté un grupo local de AI en Tortosa desde los años 1995 a 2002, con el que hicimos un buen trabajo. También colaboré con los equipos de campaña que entonces se llamaban MEC-MSP (militar económico comercial – Militar Seguridad y Policial) y hasta me mandásteis a Lisboa y a Londres para ayudar en la formación de grupos en este ámbito.
      Como ya os he dicho, me siento contento de todo el apoyo (con dinero y tiempo de voluntario) prestado a AI en su labor. Una cosa, sin embargo, es que AI dedique especial atención los derechos de las mujeres, y otra que invite a una escritora que es notoria por su falta de compasión hacia el sufrimiento y las violaciones de los DDHH que padecen los hombres y, con la excusa de hablar de los derechos de las mujeres, difunda una misandría que encuentro incompatible con el ideal de defender todos los derechos humanos de todas las personas.
      Deseo que tengais éxito en vuestra labor, pero a partir de ahora mi apoyo a la causa de los derechos humanos lo buscaré en organizaciones más compasivas y con más amplitud de miras
      Enric Carbó

      • Quiero pensar que fue efectiva porque no he visto que la autora haya vuelto a publicar en AI. Desde luego tiene todos los ingredientes para serlo.

      • Enric Carbó dijo:

        Los de AI me respondieron así:
        Estimado Enric,

        Hemos recibido tu correo y queremos confirmarte que ya hemos procedido a darte de baja como socio de Amnistía Internacional.

        Lamentamos tu decisión, en cualquier caso, como señalamos en la primer página de la revista, Amnistía Internacional no comparte necesariamente las opiniones expresadas en los artículos firmados, ni las afirmaciones de las personas entrevistadas.

        Muchas gracias por tu ayuda a nuestras campañas de defensa de los derechos humanos durante este tiempo. Tu contribución y colaboración han sido muy importantes pues, como sabes, Amnistía Internacional no recibe subvenciones del Estado y nuestra financiación se basa en las aportaciones de nuestros socios, socias y donantes. Nuestra labor no podría llevarse a cabo sin el respaldo de personas como tú, que sois quienes garantizáis nuestra independencia y nuestro trabajo.

        Queremos que sepas también que siempre serás bienvenido cuando quieras regresar.

        En nombre de todas las personas a las que has ayudado, ¡muchas gracias!

        Un cordial saludo.

      • Enric Carbó dijo:

        Mi último réplica a su respuesta fue ésta:
        Hola
        Ya sé lo que pone en el encabezamiento del boletín (llevo años leyéndolo). Pero vosotros sois responsables de haber invitado a Barbijaputa.
        Aquí podeis leer uno de sus últimos articulos, http://www.eldiario.es/zonacritica/hombres_6_428417171.html
        en los que habla de los hombres de la misma manera y con los mismos ejemplos que usa el hijo de Donald Trump para hablar de los musulmanes (bueno, Barbijaputa usa copas de champán y Trump caramelos, pero el ejemplo es lo mismo), lo podeis ver en una foto que he encontrado en facebook
        No me imagino que invitareis a Trump a escribir en el boletín de AI. También me daría de baja.
        No “regreso” porque continuaré trabajando como pueda por los DDHH, pero ya no con vosotros. Si ofreceis excusas por haber invitado a Barbijaputa entonces continuaré con mi apoyo a AI
        De todas maneras, mucha suerte con vuestra labor

        PD En el mail adjuntaba una foto que encontré en facebook posteada por el hijo de Donald Trump en que se veía un bol lleno de caramelos y más o menos preguntaba, cogerías alguno si supieras que alguno está envenenado? Pues lo mismo hace el gobierno con los refugiados musulmanes, los deja entrar sin saber si entre los buenos hay algun malo

      • Así es. No se podría invitar a Donald Trump y luego decir “no compartimos necesariamente sus opiniones”.

    • Jeipi dijo:

      Es que si dan la palabra a esa juntaletras con nombre de muñeca y apellido de pez…, ¡apaga y vámonos!

      Ya no se puede caer más bajo.

      CR: Entiendo el enfado pero por favor no hagamos ataques personales.

    • Anónimo dijo:

      No eres la única Sandra, yo también me di cuenta😉 cuando lo pusieron en su facebook,
      Al momento me di de baja.

  3. Anónimo dijo:

    Mentes pensante como la de Galeano han repetido un viejo…..mantra.

    “Los hombres organizan las guerras mientras ellas tejen…..en casa”

    Si fuera verdad de ello deduciria que en el genocidio cometido en las Galias por Julio Cesar tuvieron mucha mas culpa que las romanas, los …..galos.
    Los varones galos, quiero decir
    Tal vez de ello se derive el verbo “engalanar”.
    Eso explica que mientras las mujeres patricias para sus galanes se “empolvoreaban”, se ponian guapas y en general se “engalanaban” , los soldados de a pie, los infantes infantilmente iban a las Galias a……guerrear.

    Y mientras seguian las esclavas tejiendo y tejiendo y todo…..lo demas.

    Por fin conocemos el origen del termino “Engalanar”

  4. Arturo dijo:

    Estos días en que los telediarios abren con la batalla por la toma de Mosul, donde aún permanecen cientos de miles de civiles, se vuelven a ver imágenes de columnas de miles de “personas” caminando kilómetros duramente para llegar a los campamentos de ayuda internacional. Estas personas vuelven a ser exclusivamente mujeres, niños pequeños y algún que otro anciano.
    Y me vuelvo a preguntar la razón de que haya que matar y destruir para tomar una ciudad. Si quisieran tomarla sin matar y sin destruir se limitarían a rociar la ciudad con algún sedante disuelto en agua. Lo pueden hacer desde aviones a gran altura (teniendo en cuenta el viento, claro). Luego, una vez toda la población sedada se puede entrar tranquilamente e inmovilizar y capturar enemigos sin matarlos ni a ellos ni a la población civil.
    Seguro que alguna vez se lo han planteado en algún think thank militar, al fin y al cabo se parece mucho a la guerra química… pero sin matar

  5. Isidro dijo:

    “Además, muchos expertos consideran que España estuvo implicada en la Segunda Guerra Mundial al enviar a casi 50000 personas a la División Azul, a luchar al frente ruso al lado de los nazis.”
    Encontrado en el siguiente enlace:
    http://social.excite.es/Actualidad/Lomas/6-mentiras-que-nos-colaron-sobre-Franco?utm_source=contentnetwork&utm_medium=ppc&utm_campaign=Taboola&utm_source=taboola&utm_medium=referral
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