Teoría de la violencia propietaria materna, o como fabricar un modelo similar al de la violencia de género para las relaciones entre madres e hijos

En el pasado he señalado mi desacuerdo con la teoría de la violencia de género (conocida cada vez más como “violencia machista”) por considerar que en la mayor parte de los casos no está probado que la violencia ejercida obedezca a motivos de género. Con ello no quiero decir que no puedan darse casos, sino que probablemente constituyen una fracción del problema.

D.G. Dutton y T. Nichols, entre otros investigadores, afirman que hay diversas causas de la violencia en la pareja que son comunes a hombres y mujeres, por ejemplo: psicopatologías, dependencia emocional, incapacidad para controlar la agresividad, alcoholismo, déficit de habilidades sociales, lesiones en la cabeza, correlatos bioquímicos, disposición mental, sensación de impotencia, falta de recursos, estrés, historial familiar (violencia experimentada en la infancia, por ejemplo). Y a todas ellas yo añadiría una más: depresión, que puede desembocar en comportamientos abusivos e incluso violencia, y donde el alcoholismo suele ser un síntoma y no una causa.

Dutton, D.G. & Nicholls, T. (2005) “The gender paradigm in domestic violence research and theory: The conflict of theory and data.” Aggression and Violent Behavior, 10 , (6), 680 – 714. [Enlace]

Por supuesto existen otros reparos, como el hecho de que hombres y mujeres cometen un número similar de agresiones en las relaciones de pareja e inician la violencia en proporciones parecidas, como muestra una revisión de la literatura sobre este tema. La discrepancia de muerte y heridas graves entre los sexos, por tanto, podría explicarse por la diferencia de fuerza física entre hombres y mujeres.

En esta entrada fabricaré un modelo teórico similar al de la violencia de género pero centrado en el maltrato de la madre hacia los hijos (de ambos sexos). La intención no es en ningún caso dar validez a esta teoría artificial, sino utilizarla para poner de relieve la debilidad de ambas al basarla en presupuestos ideológicos similares. No deben considerar, por tanto, que yo crea en esta teoría, aunque la presentaré con fuentes fiables y argumentos igual de razonables para que la comparación sea justa.

Teoría de la violencia propietaria materna

Los datos

El filicidio por parte de las madres es un fenómeno universal, particularmente en lo que respecta a los recién nacidos (neonaticidio). ¿Deberíamos considerar este fenómeno como cualquier otro tipo de homicidio o deberíamos enmarcarlo en las relaciones de poder y desigualdad que se establecen entre la madre y su hijo?

Antes de elaborar una respuesta es conveniente que presentemos algunos datos sobre los que sentar las bases.

En España no se contabilizan los asesinatos de menores por parte de sus madres, al contrario de lo que ocurre con los menores víctimas relacionadas con la violencia de género (es decir, asesinados por sus padres). No hay, por tanto, estadísticas oficiales al respecto.

Esto no quiere decir, sin embargo, que no existan datos. Un estudio publicado en la revista Cuadernos de Medicina Forense, revelaba que en casos de filicidio:

En el 47,6% de los casos la agresora es la madre, el padre lo es en el 19% y ambos en el 16,7%.

Pero la academia no ha sido la única en documentar este hecho. Algunos medios de comunicación rastrearon los filicidios y presentaron números similares. Por ejemplo en La Información leemos el siguiente titular sobre el año 2010:

De 23 niños muertos por sus progenitores , 16 lo fueron por las madres y 7 por los padres.

Esto representaría el 69,5% de los casos.

Y por supuesto lo que encontramos en España se corresponde a una tendencia que existe en otros países. Por ejemplo, en Estados Unidos, entre los años 2001 y 2006 el 70,8% de los niños fue asesinado por su madre.

El maltrato infantil sin resultado de muerte también sigue una línea similar. En Estados Unidos durante estos mismos años el 70,6% de los niños fue maltratado por su madre. En España, según un informe elaborado por el Centro Reina Sofía, la agresora fue la madre en el 64,81% de los casos (p. 54), algo que concuerda con otros datos globales (p. 63).

La interpretación

El maltrato infantil por parte de la madre ha sido socialmente considerado como un problema “privado”, un tabú para las autoridades, como muestra la inexistencia de estadísticas oficiales. Ello se debe, en parte, a que la sociedad reconoce a los hijos como propiedad de las madres. Como señala este artículo (el resaltado es mío):

La escritora Jenn Diaz narra en Diario de una madre sin hijo la historia de Rita Albero, que debe cuidar a ratos de una “criatura” que no es suya, de la que dice: “no pude ponerle un nombre el día de su nacimiento porque no me pertenece. La maternidad es cosa de posesión.”

Este sentimiento de posesión, de que el hijo es una pertenencia de la que la madre se puede deshacer a su antojo, explica el enorme número de madres que abandonan a sus hijos recién nacidos en contenedores de basura como algo molesto que pueden desechar. Por ejemplo en estas noticias:

De este tipo hay numerosos casos. Sin embargo, el sentimiento de que el bebé es “propiedad de la madre” también puede discernirse en otros como por ejemplo:

La lista podría ser más larga, pero el sentimiento de propiedad es evidente.

Historia

¿Por qué hay madres que consideran a sus hijos como propiedades de las que pueden abusar e incluso matar? Aunque históricamente ha sido el padre quien tenía la patria potestad sobre los hijos, siempre ha existido una tendencia natural a considerar que los hijos son responsabilidad y hasta cierto punto propiedad de la madre. La muestra se encuentra en que el infanticidio a lo largo del globo y de la Historia, incluyendo el específicamente femenino, ha sido perpetrado principalmente por las madres.

Esta tendencia se acentuaría con la llegada de la Revolución Industrial, cuando un gran número de padres se alejarían del hogar para trabajar en las factorías. Ello afianzó el papel de la madre como cuidadora, y por tanto receptora de la custodia en casos de divorcio. El sentido de propiedad materno de los hijos, históricamente disminuido por la patria potestad del varón, se completaba finalmente.

Este sentimiento de propiedad materno, sin embargo, no sólo emana de las madres. La sociedad en general lo apoya, sostiene y minimiza sus efectos cuando se torna en violencia o infanticidio. Como señaló Steven Pinker (citado por Adam Jones):

En los Estados Unidos cada año cientos de mujeres cometen neonaticidio. Los fiscales a veces no procesan; los jurados raramente condenan; aquellas condenadas culpables casi nunca van a la cárcel. Barbara Kirwin, psicóloga forense, reporta que en casi 300 casos de mujeres imputadas por neonaticidio en los Estados Unidos y Reino Unido, ninguna mujer ha pasado más de una noche en la cárcel. Mucha de la clemencia mostrada a las madres neonaticidas refleja el hecho de que son normalmente “jóvenes, pobres, solteras y socialmente aisladas” aunque es notable que una clemencia similar es raramente extendida a asesinos varones jóvenes, pobres y socialmente aislados. (Steven Pinker, “Why They Kill Their Newborns”, The New York Times, November 2, 1997.)

La Ley de Infanticidio de 1922 en el Reino Unido ya imponía una pena inferior por asesinato a las madres que mataban a sus hijos en los primeros meses de vida. Nueva Zelanda, una de sus antiguas colonias, fija la edad en diez años para que una madre dé muerte a su hijo acogiéndose una pena reducida de tres años de cárcel por no haberse recuperado del parto. Sí, han leído bien, 10 años. Se trata de la Ley de Crímenes de 1961, artículo 178 (infanticidio), que todavía sigue vigente en la actualidad. Otros países también contienen penas reducidas para madres infanticidas.

Pero este privilegio propietario de la madre va más allá de la ley. Desde la academia se ha propuesto que las madres tengan el derecho de matar a su hijo en los primeros días después del parto, como se hizo en la Revista de Ética Médica con el artículo titulado “Aborto después de nacer: ¿por qué debería vivir el bebé?”. Subrayo que en este caso no se defiende el aborto, sino el asesinato del recién nacido (aunque los autores lo llaman “aborto después de nacer”). En Holanda también se propuso este tipo de asesinato bajo la categoría de “eutanasia para bebés”, en caso de que éste sufriera enfermedad o deformación. Por su parte la prensa también minimiza el asesinato de menores por sus madres, como en el caso de una madre de Girona que mató a sus hijos y después se suicidó. Este hecho se denominó “suicidio ampliado”.

Podemos afirmar, por tanto, que existe una tendencia por parte de madres a considerar a sus hijos como propiedad, y una voluntad por parte de la sociedad de disculpar los extremos a los que llevan estas actitudes. Esta voluntad nace de un tabú histórico basado en la relación íntima entre la agresora y su víctima, así como la disparidad de poder dentro de las relaciones materno-filiales.

Avanzando una definición

La violencia propietaria materna debe definirse como “la violencia por parte de la madre hacia su hijo por el hecho de ser su hijo”. La palabra “hijo” se utiliza aquí para referirse a víctimas de ambos sexos, hijos e hijas.

A efectos legales podría también definirse como “toda violencia ejercida por la madre hacia su hijo por serlo, por ser considerado, por su agresora, carente de los derechos mínimos de libertad, respeto y derecho a la vida.”

Recomendaciones

Dado que el problema de la violencia propietaria materna es causado por las madres, al amparo de la sociedad, se hace necesario crear campañas de concienciación e iniciativas educativas con las que erradicar el sentido propietario de la madre y la violencia que éste conlleva. Sobretodo, es necesario que todas las madres redefinan la forma en que entienden la maternidad.

Objeciones

¿Tienen objeciones a esta teoría? Deberían. Como afirmé al inicio del artículo, esta teoría de “violencia propietaria materna” es una fabricación propia cuyo objetivo es comprobar si las objeciones resultantes a la misma son similares a los que existen sobre la teoría de la “violencia de género”. También si dichas objeciones podrían ser resueltas utilizando argumentos comparables, a fin de revelar la artificialidad de esta última.

Imagino que las objeciones pueden ser múltiples, pero voy a abordar las dos más obvias y dejar que los lectores aporten el resto en la sección de comentarios.

Objeción 1. Los hombres también matan a sus hijos y ejercen formas de maltrato similares

Esta objeción es comparable a la de “también hay mujeres maltratadoras y que matan a sus parejas masculinas”, por lo que podemos dar una respuesta similar: sí, hay hombres que matan a sus hijos, pero ellos no lo hacen partiendo de un sentido de “propiedad”. Cuando un hombre mata a su hijo puede ser por celos, por vengarse de la madre, razones económicas u otros motivos, y su crimen no obtiene la misma consideración social. Por tanto su violencia, aunque también condenable, no puede registrarse como “violencia propietaria materna”, un crimen que sólo pueden cometer las madres debido a la desigualdad de poder que le otorga ser la principal cuidadora de los hijos y el papel encubridor de la sociedad que este mismo estatus le brinda.

Objeción 2. ¿Qué hay los trastornos mentales derivados del parto, como la depresión post-parto? ¿No están relacionados también con casos de neonaticidio e infanticidio?

Veamos lo que dijo José Antonio Burriel sobre la relación entre depresión y violencia de género:

Incidir en la depresión como explicación no ayuda, ni mucho menos, a erradicar la violencia domestica. Y no ayuda porque contribuye -no sé si por desconocimiento, o por afán de encubrir la naturaleza de la violencia contra las mujeres- a olvidar o no valorar la raíz y causa del problema: el anclaje en una ideología patriarcal -machismo, dominación por sentimiento de superioridad- es la causa, la explicación, y la estructura a desmantelar.

No digo que acudir a la depresión para explicar algunos homicidios de mujeres sea excusa, solamente es una dudosa, cuando no errónea, explicación. Sí existen otras excusas, verdaderos argumentos para tratar de rebajar la gravedad de la violencia contra las mujeres o para eludir la responsabilidad de los hombres –en un intento de negar la causa última de la violencia de género: el machismo-patriarcal-. Y si insisto, y repito, en el machismo es para instar a que seamos conscientes del problema.

Cambiemos esto para ajustarlo a la teoría de la violencia propietaria materna:

Incidir en la depresión como explicación no ayuda, ni mucho menos, a erradicar la violencia propietaria materna. Y no ayuda porque contribuye -no sé si por desconocimiento, o por afán de encubrir la naturaleza de la violencia contra los hijos– a olvidar o no valorar la raíz y causa del problema: el anclaje en una ideología propietariamaternal, de dominación por sentimiento de posesión– es la causa, la explicación, y la estructura a desmantelar.

No digo que acudir a la depresión para explicar algunos homicidios de niños sea excusa, solamente es una dudosa, cuando no errónea, explicación. Sí existen otras excusas, verdaderos argumentos para tratar de rebajar la gravedad de la violencia contra los niños o para eludir la responsabilidad de las madres –en un intento de negar la causa última de la violencia materna: el sentimiento propietario materno. Y si insisto, y repito, en el sentido propietario materno es para instar que seamos conscientes del problema.

De un modo similar se pronunció la psicolanalista María Cristina Rebollo Paz (el resaltado es mío):

La “opinión pública”, a través de abogados, profesionales y periodistas se ve asaltada por los intentos de naturalización de tales episodios o al menos de atenuación de la responsabilidad del autor, aduciendo “confusión, “depresión”, “pérdida del empleo o de status”, “obnubilación psíquica transitoria o permanente”, “sentirse humillados” por la mujer (Barreda), “traicionados”, “estafados”, “burlados”, “provocados”, “abandonados”… y la lista es tan interminable como absurda.

Si la depresión o los brotes psicóticos no son excusa para la violencia de género ni constituyen categorías separadas (recordemos el caso de Sanlúcar), tampoco tienen por qué serlo para la violencia propietaria materna. Y por supuesto no podemos afirmar que cada filicidio esté relacionado con estos trastornos.

Objeción 3. La mujer comete más violencia porque pasa más tiempo con los niños

La mujer pasa más tiempo con los hijos debido al sentimiento propietario de la madre. De hecho hay un término en inglés conocido como “maternal gatekeeping” que afirma que la madre debido a diversos factores es la que tiene una puerta (figurativa) que abre o cierra para incluir o excluir al padre en el cuidado de los hijos. Hay artículos académicos sobre ello.

Y por supuesto el tiempo invertido no explica el neonaticidio, cuando se mata al bebé al poco de haber nacido. Tampoco otros fenómenos como la puesta en adopción del hijo sin el consentimiento del padre, etc.

Nuevamente, todo esto sería una de las múltiples excusas de la sociedad para disculpar la violencia propietaria materna, verdadera raíz del problema.

Conclusiones

El tiempo dirá si me equivoco, pero para mí la mayor diferencia entre la teoría de la violencia de género y esta teoría de la violencia propietaria maternal es que una ha sido impulsada por los medios de comunicación, la universidad y las instituciones.

Ahora imaginen un mundo paralelo en el que esta teoría de la violencia propietaria materna hubiera recibido este tipo de apoyo. Tendríamos movimientos de “nuevas maternidades” (como las nuevas masculinidades), el estereotipo de la madre maltratadora (como el del hombre maltratador) y un bombardeo constante en los medios sobre “el problema de las madres”, con partidos políticos peleándose por ver cuál hace más para solucionarlo, y un ambiente misógino donde el papel de la madre estaría devaluado, pues las leyes otorgarían la custodia a todo padre que acusara a la madre de maltratar al menor. Las denuncias falsas en ese sentido serían el 0,01% aunque se desestimaran el 80%.

Lo peor de todo, sin embargo, sería la creación de instituciones que vivirían de alimentar este fenómeno y que rechazarían explicaciones alternativas, así como medios de comunicación que no darían cabida a otro tipo de opiniones. Aquellos que justamente se indignaran ante esta corriente serían tildados de “madres heridas en su orgullo que temen perder sus privilegios como cuidadoras” y posiblemente defensoras del maltrato infantil, pues de otra forma ¿por qué se oponen? Y como a nadie le gusta ser impopular, la moda entre los jóvenes sería apoyar esta corriente mayoritaria.

De acuerdo. Entiendo que la comparación no es perfecta, aunque espero que puedan hacerse una idea de a qué me estoy refiriendo. Espero que el espíritu crítico que tienen con esta teoría que acabo de crear sea el mismo que adopten con la teoría de la violencia de género, porque lo que vale para una, también podría servir para la otra.

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32 respuestas a Teoría de la violencia propietaria materna, o como fabricar un modelo similar al de la violencia de género para las relaciones entre madres e hijos

  1. Josep dijo:

    Propones una metáfora interesantísima… Habría que ver que cabriolas argumentativas tendría que hacer una feminista de Género al uso para tratar de desmantelarla…Seguro que pasaría por derivar toda la responsabilidad de la violencia maternal hacia el patriarcado y el machismo… Ignorando que de nuevo eso nos dejaría ante la prueba de una mujer constitucional y ubicuamente estulta , irracional e irresponsable… Influenciable hasta la medula ante cualquier susurro adoctrinador del patriarcado.. “Las mujeres son violentas porque los hombres son estúpidos” vengo de leer en el inevitable meme del Facebook.
    La capacidad de las activistas del Feminismo de anestesiarse ante las disonancias cognitivas es algo admirable…
    Lamentablemente la mayor parte de ellas nunca pasarán de la descripción y la declaración de intenciones de éste blog. Basta con etiquetarlo rápidamente como reaccionario y machista y pasar de largo con los ojos vendados, como la sirena rodeada por los Ulises… ¿o era al revés?XDXDXDXD

    • Gracias Josep. Prefiero no entrar en lo que el feminismo piense o no de este espacio. Lo que sí puedo hacer es enmarcar el argumento de “es culpa del machismo o el patriarcado” en la tendencia de la sociedad a disculpar el comportamiento de la madre filicida y echar balones fuera, algo de lo que hablé en la entrada. “Patriarcado”, “depresión”, etc. todos serían argumentos para desviar la atención del verdadero problema: la violencia propietaria materna.

  2. Finch dijo:

    Siempre había tenido este paralelismo en mente, pero tú has sabido expresarlo y desarrollarlo a la perfección.
    Buenísimo, Carlos!

  3. Txema dijo:

    Me ha gustado y mucho el tema que planteas.
    Desgraciadamente creo que no llegas hasta sus ultimas …consecuencias.
    Cuando se habla de infanticidios o neoaticidios siempre se constanta que el porcentaje mayor lo comete la madre.
    Sin embargo hay una circunstancia que siempre se elude.
    Cuando se habla de victimas de la violencia machista se constanta que “una mujer adulta muerta por su pareja” siempre aparece.
    SIEMPRE.
    ¿Aparecen realmente todos los bebes o niños asesinados?
    ¿Aparecen todos los casos de niños o bebes asesinados?
    La respuesta evidente es que no como lo demuestran la aparicion de madres asesinas que han sido atrapadas con la muerte del 3º, 4º o 5º bebe.
    Los distintos porcentajes de mortalidad infantil en los paises que llamamos desarrollados del mundo muestran claramente que las importantes fluctuaciones de las mismas no pueden obedecer solo a casos de ENFERMEDAD.
    Es evidente que detras de dichas tasas tan cambiantes de mortalidad infantil se encuentran graves situaciones de ABANDONO INFANTIL, cuadros de desatenciones, y en los peores casos de MALTRATO INFANTIL REITERADO, NEONATICIDIOS, HOMICIDIOS NO INTENCIONADOS, golpes, asesinatos, etc, etc.
    En todos esos cuadros la madres suele ser la responsable principal.
    Existe una voluntad firme en ocultar todo ello porque sino se generaria una alarma social.
    Una alarma social que perjudicaria a la imagen de la mujer en general en una sociedad donde a cualquier mujer desde el momento en que es madre se le entroniza en el Olimpo de seres ejemplares obsesionados con el bienestar del nuevo ser al que han de cuidar y amamantar con todo desvelo.
    Un Olimpo que no puede ni debe ser cuestionado ni aunque el feminismo repita el machacon mensaje de que no existe tarea mas dura ni alienadora que el de cambiar el pañal de un ser que berrea mientras que la pobre y angustiada madre podria REALIZARSE COMO PERSONA desarrollando su CREATIVIDAD y su espiritu artistico trabajando para cualquier empresa, a ser posible una MULTINACIONAL.
    Ese mensaje repetido y machacado hasta la existencia por todas las multinacionales y el feminismo en general y que han provocado una DISMINUCION SIGNIFICATIVA de los indices de NATALIDAD.
    Los hijos y los hijas se visuabilizan como PROBLEMA.
    No como fuentes de afecto, y menos de placer.
    En China ha sido el Gobierno el que ha impuesto las tasas de natalidad.
    En España, Europa y USA no ha hecho falta.
    Se han bastado la television en los años 70 y 80, las revistas, el Feminismo y las Grandes Empresas para identificar consumismo con felicidad.
    Consumismo con ir a una empresa a trabajar y realizarse como persona.
    En dicho esquema los hijos son …..un problema.
    Una carga.
    Algo que hay que eliminar.
    Y a veces el aborto no es suficiente.
    Un aborto que por cierto SOLO DECIDE LA MADRE.
    El padre no decide nada.
    En dicho esquema e ideologia, el padre tiene el mismo voto y peso que el embrion.
    El padre solo esta para pagar las facturas si la madre decide seguir adelante y hay facturas que ….pagar.
    ¿Nos imaginamos que alguna madre a la que le hicieron creer que su bebe habia muerto al cabo de 30 años descubra que no era cierto NO TENGA ABSOLUTAMENTE nada que reclamar?
    ¿Y cual es la situacion juridica actual de los varones respecto a sus bebes?
    Efectivamente, ellos NO CUENTAN.
    Los bebes tampoco.
    Solo ellas.
    Las madres y las …empresas …queremos decir.
    Tu mismo has dado la pista clave en el exito del feminismo.

    “Esta tendencia se acentuaría con la llegada de la Revolución Industrial, cuando un gran número de padres se alejarían del hogar para trabajar en las factorías. Ello afianzó el papel de la madre como cuidadora, y por tanto receptora de la custodia en casos de divorcio. El sentido de propiedad materno de los hijos, históricamente disminuido por la patria potestad del varón, se completaba finalmente.”
    A las grandes corporaciones mundiales les da igual los neonaticidios o que las custodias de los niños se les adjudiquen a perturbadas psicologicas o psicopatas.
    Les basta con tener un mundo ordenado donde la “crianza” y adoctrinamiento lo perpetre fundamentalmente la escuela.
    La escuela es un “aparcadero de bebes y de niños” mientras los padres y madres se dedican a lo realmente importante ….a producir bueno, bonito y barato para dichas ….empresas.
    Para que dicha produccion sea los mas eficiente y bonita posible conviene estimular la libre “competencia” de sueldos. Se trata de ver quien trabaja mas y mas barato.
    Ademas el trabajador debe estar dispuesto jugarse el fisico cobrando lo minimo posible.
    Para ello nada mejor que solidarizarse con la “pobre madre” a la que la empresa y el sistema le reconocen todo tipo de DERECHOS siempre que sean dentro del marco del HOGAR.
    Si las paga el marido o exmarido las vacaciones por poder ser pueden ser hasta en las Bahamas.
    Si hablamos de la empresa mejor que hablar de vacaciones es hablar de recorte de sueldo y ponerse a trabjar y aun menos hablar de bajas.
    Mutuas de seguros y accidentes, feministas y asociaciones de mujeres maltratadas (por novios, maridos, y exmaridos) reman en la misma direccion.
    Una unica direccion en la que el Timonel es el actual Sistema Capitalista.
    Y se habla mucho de los derechos del niño.
    Muchisimo de sus derechos.
    Pero ya hace tiempo que el Sistema Capitalista y Feminista decidió que esa niña desvalida no tuviera abuela ni abuelo cerca.
    Hace tiempo que decidio que no tuviera hermana ni hermano.
    Hace tiempo que decidio que la Play sustituiria a ambos.
    Hace tiempo que decidio que por no tener tampoco tendria padre.
    Tampoco tios ni tias …….paternos..
    ¿Para que si ya tiene a una madre?
    ¿Para que si tiene a una Supermujer?
    ¿Para que si tiene al bribon del padre con orden de alejamiento pero pagando religiosamente la facturas del telefono movil y de la Play?
    ¿Para que ha de tener esa niña a la familia paterna si el accionista mayoritario de la empresa donde trabaja el padre se acaba de edificar un nuevo chalet ?
    ¿Para que si su madre ya ha encontrado un sustituto?
    Un sustituto que si no le mete…..mano.
    Efectivamente, le recordara aquello mismo que le estan repitiendo todos los demas.
    “Porque seria tan tonta. Ella porque no……. habra abortado”

  4. Jeipi dijo:

    Este es un ejemplo claro de doble rasero. No es la primera vez que alguien se da cuenta y lo saca a colación, pero la respuesta del feminismo es que las madres pasan con los hijos mucho más tiempo que los pedres, por lo que resulta “lógico” que los maltraten más, y como eso sucede en virtud de unos “roles de género” impuestos ya sabemos por quién, he aquí que la larga mano del patriarcado vuelve a ser el culpable de todo.

    • En este caso, se podría decir lo siguiente:

      La mujer pasa más tiempo con los hijos debido al sentimiento propietario de la madre. De hecho hay un término en inglés conocido como “maternal gatekeeping” que afirma que la madre debido a diversos factores es la que tiene una puerta (figurativa) que abre o cierra para incluir o excluir al padre en el cuidado de los hijos. Voy a citar un artículo introductorio y dos académicos al respecto:

      https://www.yahoo.com/parenting/how-moms-judge-dads-parenting-skills-126070520962.html
      http://www.jstor.org/stable/353894?seq=1#page_scan_tab_contents
      http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/15295192.2015.1053321#abstract

      Y por supuesto el tiempo invertido no explica el neonaticidio, cuando se mata al bebé al poco de haber nacido. Tampoco otros fenómenos como la puesta en adopción del hijo sin el consentimiento del padre, etc.

      Nuevamente, todo esto sería una de las múltiples excusas de la sociedad para disculpar la violencia propietaria materna, verdadera raíz del problema.

      (Recuerden que yo no creo en esta teoría, sólo intento hacer el mismo ejercicio retórico que veo con la violencia de género).

      • pulga_pulguita dijo:

        Olvidas nuevamente que se pasa más tiempo con los hijos, entre otras cosas por el pecho.
        Por otro lado olvidas que después del parto, quien tiene una explosión hormonal es la mujer, no el hombre.
        Igual ese secuestro hormonal no lo entendéis, pero puede ser asemejado a una enfermedad mental en un momento dado. Actúas tú, pero no eres tú quien realmente actúa.

      • No lo olvidé, puedes encontrar esta información en el artículo, objeción 3. Cito (las fuentes están enlazadas en el original):

        Objeción 3. La mujer comete más violencia porque pasa más tiempo con los niños

        La mujer pasa más tiempo con los hijos debido al sentimiento propietario de la madre. De hecho hay un término en inglés conocido como “maternal gatekeeping” que afirma que la madre debido a diversos factores es la que tiene una puerta (figurativa) que abre o cierra para incluir o excluir al padre en el cuidado de los hijos. Hay artículos académicos sobre ello.

        Y por supuesto el tiempo invertido no explica el neonaticidio, cuando se mata al bebé al poco de haber nacido. Tampoco otros fenómenos como la puesta en adopción del hijo sin el consentimiento del padre, etc.

        Nuevamente, todo esto sería una de las múltiples excusas de la sociedad para disculpar la violencia propietaria materna, verdadera raíz del problema.

        Sobre la depresión postparto, hay una revisión de la literatura científica de los últimos 40 años con respecto al neonaticidio que indica que la mayoría de las asesinas no sufrían de depresión o problemas mentales:

        http://tva.sagepub.com/content/11/3/99.abstract

        Y como ya dije en el cuerpo del artículo (objeción 2, enlaces allí):

        Veamos lo que dijo José Antonio Burriel sobre la relación entre depresión y violencia de género:

        Incidir en la depresión como explicación no ayuda, ni mucho menos, a erradicar la violencia domestica. Y no ayuda porque contribuye -no sé si por desconocimiento, o por afán de encubrir la naturaleza de la violencia contra las mujeres- a olvidar o no valorar la raíz y causa del problema: el anclaje en una ideología patriarcal -machismo, dominación por sentimiento de superioridad- es la causa, la explicación, y la estructura a desmantelar.

        No digo que acudir a la depresión para explicar algunos homicidios de mujeres sea excusa, solamente es una dudosa, cuando no errónea, explicación. Sí existen otras excusas, verdaderos argumentos para tratar de rebajar la gravedad de la violencia contra las mujeres o para eludir la responsabilidad de los hombres –en un intento de negar la causa última de la violencia de género: el machismo-patriarcal-. Y si insisto, y repito, en el machismo es para instar a que seamos conscientes del problema.

        Cambiemos esto para ajustarlo a la teoría de la violencia propietaria materna:

        Incidir en la depresión como explicación no ayuda, ni mucho menos, a erradicar la violencia propietaria materna. Y no ayuda porque contribuye -no sé si por desconocimiento, o por afán de encubrir la naturaleza de la violencia contra los hijos– a olvidar o no valorar la raíz y causa del problema: el anclaje en una ideología propietaria –maternal, de dominación por sentimiento de posesión– es la causa, la explicación, y la estructura a desmantelar.

        No digo que acudir a la depresión para explicar algunos homicidios de niños sea excusa, solamente es una dudosa, cuando no errónea, explicación. Sí existen otras excusas, verdaderos argumentos para tratar de rebajar la gravedad de la violencia contra los niños o para eludir la responsabilidad de las madres –en un intento de negar la causa última de la violencia materna: el sentimiento propietario materno. Y si insisto, y repito, en el sentido propietario materno es para instar que seamos conscientes del problema.

        De un modo similar se pronunció la psicolanalista María Cristina Rebollo Paz (el resaltado es mío):

        La “opinión pública”, a través de abogados, profesionales y periodistas se ve asaltada por los intentos de naturalización de tales episodios o al menos de atenuación de la responsabilidad del autor, aduciendo “confusión, “depresión”, “pérdida del empleo o de status”, “obnubilación psíquica transitoria o permanente”, “sentirse humillados” por la mujer (Barreda), “traicionados”, “estafados”, “burlados”, “provocados”, “abandonados”… y la lista es tan interminable como absurda.

        Si la depresión o los brotes psicóticos no son excusa para la violencia de género ni constituyen categorías separadas (recordemos el caso de Sanlúcar), tampoco tienen por qué serlo para la violencia propietaria materna. Y por supuesto no podemos afirmar que cada filicidio esté relacionado con estos trastornos.

  5. Isidro dijo:

    Excelente artículo (también el anterior). Añadiré varias reflexiones que tal vez lo enriquezcan.
    1. El paralelismo no es, ciertamente, perfecto, pues salta a la vista que el llamado agravante por parentesco siempre debería considerarse mayor en el filicidio que en el uxoricidio. Es decir, si creemos conveniente y de razón considerar agravante el homicidio de un pariente, es obvio que, en el filicidio materno, por haber una relación de consanguineidad entre la madre y el hijo, debería estar más penado que el uxoricidio. Dicho en Román paladino: matar a un hijo es siempre más grave que matar al cónyuge. Sin embargo, la justicia obra al revés de lo que la razón impone: en el filicidio materno el parentesco de la madre con el hijo resulta ser en la práctica legal un atenuante, cuando no un descarado eximente. En el uxoricidio, al revés: el parentesco (insisto, no consanguíneo) del marido con la esposa se juzga agravante. ¿Doble vara de medir? Eso parece. Se me ocurre, no obstante, una hipótesis alternativa todavía más sangrante: el uxoricidio se pena más que el filicidio porque es visto como la consecuencia de un sentido de posesión ilegítimo del marido respecto de su esposa; el filicidio materno, en cambio, se juzga como la consecuencia de un sentido de posesión legítimo. Es decir: puesto que el hijo es –así se percibe- algo de su madre, esta tiene (alguna suerte de) derecho a matarlo. Como la esposa no es del marido, este no tiene ningún derecho a matarla. Las sociedades, por tanto, no penan tanto el sentido de posesión en sí como el sentido de posesión que entienden ilícito. De esta forma de percibir las cosas –si fuera cierta esta hipótesis- se deriva la monstruosidad legal a la que asistimos: la relación consanguínea (al menos en algunos casos) engrosa el listado de posibles atenuantes, cuando debería figurar en el listado de agravantes.
    Sea como fuere, todo esto es monstruoso.

    2. Del sentido y sentimiento de posesión ya he hablado en otras ocasiones, pero creo que no me he hecho entender. Las personas que se aman, se poseen. Pero es un sentimiento de posesión de dos direcciones: siento que mi madre es mía y siento que yo soy de mi madre. Obsérvese que este doble sentimiento de poseer y ser poseído impide cualquier acto dañino entre las personas que lo tienen. Nos movemos en el ámbito de la subjetividad, pero no por ello deja de ser algo de enorme importancia. Yo pertenezco a quien me pertenece. Yo soy una posesión de mí mismo: el sujeto que posee (yo) es el mismo que el sujeto poseído (yo). Cuando digo que mi madre me pertenece y que yo le pertenezco, se repite la misma operación reflexiva. Es decir: mi madre soy yo y yo soy mi madre. Ciertamente, habita otro cuerpo (o es otro cuerpo), pero yo la siento como una extensión de mí. Estamos ante una operación de fusión de yoes, ante una identificación de seres.
    ¿Adónde quiero ir a parar con todo esto? A lo siguiente. Las madres (o padres) que matan a sus hijos no sienten que ellas pertenezcan a ellos. Falta en esas mujeres el sentido de pertenecer al hijo. Falta, dicho con llaneza, el amor. Solo podemos destruir las posesiones que yo llamo paradójicas: las posesiones extrañas a nosotros, a nuestra identidad. El esclavista racista siente repulsión por su esclavo. Siente el esclavista que tiene derecho para obrar como le plazca con el cuerpo del esclavo. ¿De dónde nace ese sentimiento? Del sentimiento de no pertenecer a ese esclavo. Pero también del sentimiento de que el esclavo no es una suerte de extensión del esclavista. El esclavo es para el esclavista una posesión paradójica, aparente, falsa.

    Obsérvese que los mayores actos de amor y sacrificio siempre se dan en las personas que tienen este doble sentimiento de poseer aquello que, a su vez, los posee. Pensemos en el soldado patriota que da su vida por su nación. Este soldado siente que su patria le pertenece y que él pertenece a su patria. En consecuencia, no podrá hacer nunca daño a su patria. En cambio, los actos de odio se cometen siempre hacia cosas o personas por las que no sentimos que nos pertenezcan de verdad, pues el verdadero sentimiento de posesión solo se da cuando concurre el sentimiento de pertenecer a algo o alguien. Las posesiones paradójicas (x cosa me pertenece pero yo no le pertenezco a ella) alumbran aparentes y falsos actos de posesión. El verdadero acto de posesión es el que nos hace sentirnos integrados en la cosa poseída. Las posesiones paradójicas son, pues, falsas, aparentes. El que profesa odio a algo, solo es capaz de poseerlo PARA expulsarlo, para alejarlo, para ahuyentarlo. Ataco físicamente a ese hombre que odio: lo hago mío pero solo para expulsarlo y alejarlo de mí. Quiero hacerlo ajeno a mi ser, a mi mismidad. Esto no puede considerarse, en puridad, un acto de posesión, pues, como digo, solo se está poseyendo al otro como medio para expulsarlo. Los verdaderos actos de posesión son aquellos en los que el acto de poseer es un fin, no un medio. ¿Cómo entender los crímenes cometidos en Colonia si no es atendiendo a este análisis? Los inmigrantes perpetradores no se sienten integrados en la sociedad que los acoge; es decir, no sienten pertenecer a esa sociedad. Por consiguiente, cometen contra esa sociedad actos de posesión repulsiva: actos paradójicos de posesión. Actos por los cuales se posee como forma de expulsar. ¿Por qué sienten todo esto? La explicación seguramente incluirá acusaciones tanto para la sociedad que los acoge como para los mismos inmigrantes, pero no me extenderé en ello. Son actos, en cualquier caso, próximos al nacionalismo, el etnocentrismo o al racismo.

    Soy consciente de que este análisis puede resultar complejo, pero creo que en esta vida hay cosas muy complejas que debemos intentar entender si queremos vivir mejor. Difícil es la teoría de la Relatividad, pero el físico debe intentar comprenderla si quiere tener una idea más verdadera de la realidad. No deberíamos huir de la complejidad de ciertas cosas. Nos va demasiado en ello. Las feministas ven un problema en el sentido de posesión, cuando, como acabo de decir, el problema siempre reside en la comisión de actos de expulsión: expulso a mi hijo, lo alejo de mí, lo abandono en un contenedor de basura, no quiero verlo. Me hago dueño de su vida, pero solo para alejarla de la mía. Es una posesión instrumental.

    Lo que necesitamos es justamente lo contrario de lo que predican las feministas: necesitamos verdaderos actos de posesión: necesitamos sentir que pertenecemos a aquello que sentimos que nos pertenece. Sé que parece un lioso juego de palabras, pero me temo que encierra algo realmente profundo que debemos intentar comprender. O, por lo menos, considerar, reflexiona y discutir.

    3. Otra cuestión de interés, derivada del punto anterior, es el del aborto. Ningún ejemplo ilustrará mejor lo dicho más arriba que el del aborto. Las madres que abortan esgrimen la idea de que el feto es parte de su cuerpo y que, por tanto, les pertenece. Pero vemos con claridad que es un acto de posesión repulsiva: “extirpo” ese ser que mora dentro de mí sin yo querer y sin yo quererlo. No es mío ni yo soy del él, por eso lo expulso de mí. Irónicamente, este acto de expulsión es considerado por buena parte de la sociedad o la ley como un acto lícito de posesión: el hijo pertenece a la madre y, por ende, esta tiene derecho a matarlo. Como dije más arriba, esto conculca el principio legal consistente en considerar más grave el homicidio entre parientes: se aplica al uxoricidio pero no al filicidio materno, lo cual constituye una fragrante contradicción.

    4. El aborto es un problema muy complejo que todavía no está resuelto. Ya he expresado mi opinión sobre él en otras ocasiones: no es lícito matar al propio hijo. No puede serlo, salvo, tal vez, bajo ciertas circunstancias (y ni esto tengo claro). El feminismo se defiende advirtiéndonos de que la que aborta no mata a su hijo porque el embrión o el feto no son persona. Pero no es así: la persona existe desde la misma concepción. Es indiferente la forma que tenga. El origen de toda persona es la concepción. Nadie puede negar esto. El argumento de que la persona existe solo a partir del momento en que el feto desarrolla el sistema nervioso es necesariamente arbitrario. Podríamos situar su origen en otros momentos del desarrollo ontológico: cuando el niño aprende a hablar, cuando se reconoce a sí mismo o cuando es capaz de reflexionar, etc. El valor de una persona no puede residir en que tenga más o menos maduro su sistema nervioso. Tampoco un niño recién nacido es persona en el sentido cabal, en el sentido adulto. Tampoco un niño de dos años. Si hacemos depender la respetabilidad del nasciturus o del niño de su estado de madurez cognitiva, un niño de cinco años siempre será más respetable que la de un recién nacido. Todos vemos claramente que esto no es así. La semilla de trigo no puede ser menos respetable que el pan, pues sin semilla no hay pan. Si el trigo es valioso lo será por la potencialidad que encierra (la de llegar a ser pan). Si el feto humano de dos meses es valioso, no lo será por lo que sea en ese concreto estado (en ese momento), sino por la potencialidad que encierra, por lo que llegará a ser si nada o nadie se lo impide.

    5. La cuestión del aborto está, por así decir, sub júdice. Para quienes estamos en contra de él, no podemos menos que escandalizarnos por los miles o millones de seres humanos abortados y de la permisividad reinante. Para quienes sí estamos en contra del aborto (y somos hombres y mujeres), su comisión forma parte de ese infanticidio materno de que habla el artículo, y debe constar en contra de las madres que los perpetran. Pero la encrucijada es peliaguda: por un lado, no podemos seguir permitiendo la impunidad del aborto; por otro, no parece lógico legislar en contra de un acto cuyo error moral no comprenden quienes lo cometen. Pero, por esto mismo, creo que es una cuestión que debe discutirse con serenidad y tesón, evitando caer en la violencia verbal que casi siempre aflora al discutirla. Y debe discutirse porque evitar la discusión no puede ser la solución a ningún problema. Y discutirse, muy precisamente, en foros masculinistas. Yo lo llevaré a mi blog pronto, pero allí se lo tragará el olvido.

    6. En el listado de posibles factores que explican (no justifican) el filicidio o el uxoricidio creo que debería figurar el de la maldad. Es sencillo de entender, pienso. Hay personas con malas inclinaciones e intenciones (como las hay con buenas). Tan malas que, a veces, se traducen en actos asesinos. Y esto, obviamente, vale tanto para mujeres como para hombres.

    7. Una última reflexión. No acabo de entender cómo es posible que se juzgue con más severidad un acto de violencia que (supuestamente) se comete por haber sido aprendido desde la más tierna infancia que un acto de violencia no inculcado por la sociedad. De sobra estará aclarar que yo no creo que los uxoricidios sean una consecuencia de una “violencia estructural”; es decir, de una violencia que los niños varones aprenden al ir integrándose cognitivamente en la sociedad. Al revés: si algo aprenden los niños varones es a proteger la vida de las mujeres. Pero supongamos que fuera cierta la acusación feminista. Supongamos que fuera verdad que la sociedad y la cultura inculcan en los niños varones odio a las mujeres. Y supongamos –de acuerdo con el feminismo- que a las mujeres nadie les enseña a odiar a los hombres. Bien, pues si esto fuera así, yo me pregunto cómo es posible que se castigue más el uxoricidio perpetrado por un hombre indoctrinado en la misoginia desde su más tierna infancia que el parricidio cometido por una mujer en la persona de su esposo, cuando, como digo, ella no ha sido indoctrinada en la misandria. ¿Cómo es posible que la sociedad considere como un agravante el delito de alguien que ha sido minuciosamente entrenado para cometerlo sin reparos? ¡A todas luces ese entrenamiento o adoctrinamiento debería ser un atenuante! Y al contrario: un agravante el delito que se comete en ausencia de todo adoctrinamiento e incentivo sociales.
    Pero este es nuestro mundo: un mundo del revés.

    Carlos, te pido disculpas por la extensión de este comentario. Lo cierto es que podría limitarme a llevarlo a mi blog, pero también es cierto que allí quedará en tierra de nadie, ajeno a toda consideración, pues, al menos por el momento, casi nadie lo visita, y lo que yo deseo es que estas cuestiones sean conocidas y debatidas por el mayor número de personas posible y cuanto antes. Lamento, pues, parasitar tu espacio, pero creo que lo hago por una buena causa. Agradezco tu enorme paciencia.

    • Gracias Isidro. No hay que pedir disculpas. Todos estos comentarios enriquecen muchísimo la bitácora. Si pido a los participantes a veces que publiquen sus propios blogs es porque me da pena que textos de mucho nivel se pierdan en un hilo de comentarios en lugar de ocupar un lugar central por derecho propio, y para que sea más fácil enlazarlos. Como acabas de comenzar el blog es posible que todavía no tenga muchas visitas, pero siempre puedes seguir con la duplicación en ambos espacios.

      Este comentario ha sido muy bueno. Sólo quiero hacer un par de puntualizaciones. Aunque el argumento de la consanguineidad es muy cierto, la menor pena a la madre por el filicidio se justifica por otras causas, principalmente los trastornos postparto, pese a que como vimos en Nueva Zelanda, difícilmente puede justificar que esto dure hasta los 10 años del niño. Que se está sufriendo algún trastorno también habría que probarlo, porque muchas veces el asesinato se toma automáticamente como prueba del trastorno, ya que cuando la mujer hace alguna crueldad lo primero que se pregunta mucha gente no es si es malvada sino si está “mal de la cabeza”.

      No quise entrar en el tema del aborto (que venía como anillo al dedo para esta teoría) porque no quería desviar el tema en esa dirección. El asunto merece discusión aparte. Yo sí soy pro-elección, pero como digo, es tema para otro artículo. Aquí quería subrayar los paralelismos entre las dos teorías (violencia de género y violencia propietaria materna) para mostrar que una es tan artificial como la otra.

      El tema de la posesión que has descrito me ha resultado muy interesante, especialmente su aplicación a Colonia.

      • Isidro dijo:

        Muchas gracias, Carlos. Seguiré publicando en ambos sitios.
        Sí, sé que la menor pena para la madre filicida se “justifica” aduciendo depresión posparto u otros trastornos mentales. Como muy agudamente apuntas, la comisión de filicidio resulta ser la “prueba” definitiva de que la madre estaba trastornada, lo cual, para colmo, suscita la compasión de muchos: “pobre mujer, qué mal lo estaría pasando para llegar a matar a su hijo”. El filicidio paterno pasa por ser, sin embargo, una prueba irrefutable de la maldad del autor, de la barbarie del padre. Yo pienso que aducir depresión postparto es solo una excusa para exonerar a la mujer asesina de sus hijos. Después de todo, nadie va a ser tan tonto como para decir abiertamente aquello de “lo mató porque era suyo”, pero basta limpiarse bien las gafas mentales para ver con claridad que este concepto no andaba lejos. En la mente de mucha gente opera un recio prejuicio sobre las madres: son criaturas incapaces de hacer el mal, y menos al hijo. Hasta tal punto preside este pensamiento la mente de muchos que solo aciertan a disculpar a la madre que mata a su hijo: “estaba trastornada de sufrimiento, lo ha hecho por el bien del bebé, ha sido un suicidio ampliado…” De las madres no se esperan actos de expulsión (en el sentido explicado antes) sino solo de inclusión y posesión (de amor). Por tanto, cuando se produce un verdadero e indubitable caso de expulsión, buena parte de la sociedad saca de la chistera los prejuicios sobre la maternidad y convierte ese caso en un caso de inclusión (de amor): “no quiso traer a su hijo al mundo para evitarle una vida de miseria y sufrimiento”. La crueldad se trasmuta mágicamente en compasión: mató a su hijo por compasión. Y la compasión es, obviamente, siempre un acto de posesión verdadera (de amor). Muchas veces he oído decir a personas de izquierda que es comprensible y bueno que las madres pobres aborten a sus hijos, pues así les ahorran una vida de penuria y sufrimiento. Sin embargo, la madre pobre que aborta no suele predicar con el ejemplo: no se suicida para ahorrarse el sufrimiento de esta vida.

        Alegar depresión postparto para disculpar a la mujer forma parte de todo este entramado de prejuicios acerca de la bondad inherente a la naturaleza de la mujer y de la madre, como lo demuestra el monstruoso hecho de que jamás a los hombres filicidas o uxoricidas se les aplica la plantilla eximente del trastorno mental (transitorio o crónico). Como se parte del prejuicio (que hace de premisa) de que el hombre es malo por naturaleza, ni siquiera la evidente presencia de un trastorno mental grave ha de servir para atenuar la culpa del hombre, cuánto menos para eximirlo. Así, por ejemplo, la mujer se da a la bebida para soportar su vida de víctima oprimida, mientras que el hombre se alcoholiza por puro vicio. La mujer mata al hijo por compasión o tras convencerse de que la criatura que lleva en el vientre no es un ser humano. El hombre mata al hijo por puro egoísmo o crueldad. La mujer enferma de depresión por sufrir en extremo y el hombre se enferma de depresión porque, como machista que es, no sabe pedir ayuda.
        ¿Por qué todo esto? ¿Cómo llega la mente a forjarse tales prejuicios? Creo que hay indudables componentes naturales, instintivos en todo esto. La mente humana es extraordinariamente maniquea y está inclinada a dividir el mundo entre lo bueno y lo malo. Lo propio y familiar es bueno y lo ajeno y extraño es malo. Se trata de categorizar el mundo de la manera más simple y esquemática posible. Esto se hace especialmente evidente en los momentos de acción, en los momentos en que los hombres necesitan actuar con prontitud y presteza. La morosa reflexión puede resultar fatal cuando la conservación de la propia vida depende de saber tomar decisiones rápidas. Hoy estamos –es solo mi opinión- a las puertas de una catástrofe humana comparable a los momentos más convulsos de la historia. Digo esto porque estamos asistiendo a un mundo cada vez menos reflexivo, cada vez menos estimulado para pensar con tranquilidad. Acrecen las distracciones que el mundo moderno ofrece al ciudadano, incapaz, al fin, de pensar e instruirse como es debido. El daño que, en este sentido, están haciendo los móviles, redes sociales y, en general, el mal uso de Internet, es incalculable. El debilitamiento de la reflexión (en beneficio del impulso y la decisión precipitada) puede venir forzado por acontecimientos que, como digo, abocan a la acción inmediata; pero también puede ser el resultado de una plétora de distracciones que sumen al individuo en un pozo de estulticia y hedonismo. Ambos mecanismos pueden precipitar una sociedad impulsiva. Llegado ese funesto momento, los prejuicios ocuparán el lugar que otrora ocupó la razón en alguna medida. Pensemos por un momento en la desquiciada sociedad del comunismo Stalinista o en la época de los brujos: no hay lugar para la reflexión: hay que actuar antes que el vecino. Debo denunciarlo (por capitalista o brujo) antes de que él me denuncie a mí. En esas sociedades el individuo necesita ver el mundo en blanco y negro. Los grises y los matices lo llevarán a la ruina o la misma muerte. Los prejuicios son (al menos en apariencia) salvíficos. Esto es absolutamente bueno y aquello absolutamente malo. La vida humana ha sido tan dura, tan horrible que la mente de los hombres (hombres y mujeres) ha desarrollado potentes mecanismos de defensa. En medio de tantos peligros y sufrimientos, de tantas amenazas y tribulaciones, necesitamos creer que algo es absolutamente bueno. Quizá de esta necesidad nazca la idea de Dios, la de un Dios Todopoderoso y Bueno que, pese a todo, nos protege. Pero ahora atravesamos una época que ya no cree en Dios (no entraré si esto es o no razonable). Pero seguimos necesitando creer en algo absolutamente bueno. Nos falta Dios, pero ahora tenemos algunos sucedáneos nada desdeñables: la esperanza en un progreso científico y material sin límite, por ejemplo. La ilustrada idea de libertad, por ejemplo. Las ubicuas evasiones que me ofrece el vasto mercado, por ejemplo. La esperanza de que economía global una a todos los hombres de la Tierra, por ejemplo. Sí, pero aparte de estos pequeños dioses más imaginarios que reales, casi todo el mundo cree en la bondad de su madre y recuerda con sumo placer el calor de su regazo. No podemos y no queremos destruir un mito tan entrañable. Podemos desconfiar de todo en esta vida, pero no de la madre que te trajo al mundo, te amantó y cuidó en tu infancia. No podemos desconfiar de algo tan sagrado. Si perdiéramos la fe en la bondad constitutiva de la madre, nos precipitaríamos en el nihilismo: ya no tendríamos ninguna tabla a que agarrarnos para sobrevivir al naufragio. Los soldados que van al frente llevan siempre en mente a sus madres, hermanas o esposas. Todo el tiempo, siempre, sin tregua. También los presos varones que se tatúan “amor de madre” en el hombro. Todos necesitamos amor, sabernos amados y por eso la figura de la amorosa madre está siempre presente en nuestro corazón. Nada hay más entrañable y adorable que la madre y el amor que nos da. Las pobres personas sometidas a torturas regresan a un estado mental infantil en que imaginan que aparece su madre para consolarlos y salvarlos del dolor, el miedo y el peligro. No es raro que la llamen en medio de su angustia.

        Con facilidad nos adentramos en el terreno de lo emocional y afectivo. No cuestión más emocional que la madre. La mujer, por extensión.

        Necesitamos algo en lo que creer, y, cuando la necesidad es mucha, estamos dispuestos (mucha gente lo está) a negar la evidencia. El que cree en un Dios bueno lo creerá hasta el fin, porque es una cuestión de fe: de querer creer. (Yo soy agnóstico, pero que conste que no soy beligerante con el que cree mientras no quiera imponerme su fe.). Yo me pregunto si la idea de una madre (mujer por extensión) buena por definición no es algo muy similar a la idea de un Dios bueno. Si esto que digo fuera cierto en alguna medida, tal vez estaríamos más cerca de explicar por qué la evidencia no es suficiente para desmontar el mito de la mujer buena por naturaleza. Y más cerca de explicar los excesos del feminismo radical.

        Saludos.

  6. Anónimo dijo:

    Pero siempre se preocupa: una teoria por defender a las mujeres. La otra a los menores. Pero los hombres parece q si nos merecemos q nos maltraten o incluso nos maten porq los culpables siempre somos nosotros y si alguna tiene q matar a su marido, se le tiene q indultar porque el le agredio antes si o si. Sin pruebas

    • Recuerdo que esta teoría no va en serio, sólo la hemos creado para revelar la artificialidad de la teoría de la violencia de género.

      • Adagio dijo:

        pues sinceramente a mi me ha convencido (se que esta teoría tiene fallos) principalmente el fallo es que son las mujeres quienes agreden a los niños porque son ellas quienes cuidan de ellos y entonces se erigen en una mayor autoridad asi como qe la sociedad no lo ve tan mal. la cosa es que si los hombres tomasen la mitad de ese mismo papel por cuestiones socioculturales que hace que los hmbres tengan perfiles mas violentos que las mujeres acabaria volviendose en nuestra contra. de todas formas podria ser una buena medida para incrementear el porcentaje de custodias recibidas por los homberes, cosa altamente necesaria.

  7. Anónimo dijo:

    El articulo 39 de la Constitucion española dice textualmente:

    “Artículo 39
    1. Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.
    2. Los poderes públicos aseguran, asimismo, la protección integral de los hijos, iguales éstos ante la ley con independencia de su filiación, y de las madres, cualquiera que sea su estado civil. La ley posibilitará la investigación de la paternidad.”

    Con lo cual entendemos que PROTEGER A LA FAMILIA equivale a proteger a la madre.
    Proteger a la familia equivales a proteger a la familia del hombre que NO QUIERE RECONOCER a sus hijos.
    Por tanto la mujer PUEDE ELEGIR SER MADRE.
    Nadie puede imponerselo.
    Pero según la Constitucion Española el hombre NO PUEDE ELEGIR NO SER padre.
    La maternidad es una eleccion de la mujer.
    La paternidad tambien, pero tambien DE LA MUJER.
    La mujer elige cuando y como nacen los hijos.
    Elige al padre.
    Los hijos son DECISISION SUYA.
    De hecho en el caso de los BEBES ROBADOS existia una fuerte indignación social porque a las madres se les habia PRIVADO DE SUS BEBES.
    ¿Cuando al cabo de unos años aparece una mujer reclamando pensiones alimenticias a un padre alguien se plantea que a ese hombre SE LE HA PRIVADO DE SUS HIJOS?
    El codigo Penal entiende asimismo que la MATERNIDAD es un bien juridico.
    La maternidad es un BIEN A PROTEGER Por la Ley.
    Cambiarle un bebe a una madre por otro igual de sano puede ser objeto de 1 año de carcel si es por descuido o negligencia, y 5 años si es intencionado.
    Cambiarle uno o varios al hombre y obligarle a mantener hijos que son suyos es una estafa ADMITIDA POR LA LEY.
    Antes no lo era pero la evolucionde las leyes lo ha convertido en legal en la misma sociedad donde cualquier estafa por un valor de mas de 400 euros SALVO LA DE BEBES AL VARON es DELITO.
    Todas la leyes que rodean al tema de la maternidad y la paternidad asi como al tema del aborto expresan una realidad incuestionable.
    Es unica y exclusivamene la que tiene poder legal para decidir sobre los hijos. Si han de nacer o no y cuando han de hacerlo.
    El hombre debe callar, achantar y….. pagar.
    No pagar a la ex esposa o madre es EL UNICO TIPO DE DEUDA en nuestra sociedad que es motivo de delito.
    Una empresa que deja de pagar a 150 empleadas y 50 empleados, todos ellos padres y madres durante 5 meses seguido NO ES OBJETO del codigo penal sino de legislación laboral objeto de un juzgado de lo social.
    De todo ello se infiere que la relacion MADRE-HIJO es una relacion de absoluto DOMINIO de la madre sobre los hijos y por supuesto sobre el “compañero de infortunios”.
    La actual legislación en materia FAMILIAR es la que posibilita el actual sistema de EXPLOTACION ya que pone a varones, hijos e hijas al pie de los caballos.
    Cada vez que se habla de la relacion madre-hijos se olvida una realidad social y jurídica.
    Mientras el hombre sigue ejerciendo de “cabeza de turco” o “cabeza de familia” y respondiendo de las deudas contraidas por cualquiera de losmiembros es la mujer la que es la realmente “propietaria” de los hijos.
    Con un discurso falaz, embustero y cinico que utiliza el concepto de “igualdad” continuamente, en todo Occidente en la vida familiar a la mujer la Ley le ha otorgado hace tiempo los poderes de un tirano.
    a)El poder de la vida y la muerte sobre el feto.
    b) El poder de poder decidir que el padre de ese feto lo sea de por vida lo quiera o no.
    c) Poder decidir que el padre de dicho feto no sea el autentico, el padre biologico sino otro……… mas “conveniente” para sus intereseses aunque no se ello tan conveniente ni para el padre biológico ni para el padre elegido.
    Dicho de otro modo, las relaciones familiares estan total y absolutamente reguladas por la LEY, la cual ha decidido otorgar a la mujer todo el poder de decisión.
    Todo ello al mismo tiempo que sigue PERSIGUIENDO a esposos, ex esposos, y padres que no quieren serlo pero a los que la Ley les impone tal CONDICION.
    Sobre dicho esquema es absolutamente normal que algunas madres se crean con derecho al infanticidio o al neonaticidio ya que desde hace tiempo una misma ideología machaconamente insiste en que ellas y solo ellas son las dueñas de su cuerpo, de lo que se GESTA EN EL, del mambo y de la CREACION.

    Y el hombre a lo de siempre…..a trabajar y a pagar facturas.

    ¿Si del mes 0 al 9 ellas son las unicas responsables del embrión, del mes 10 hasta su muerte porque no?
    Con tanta critica al supuesto patriarcado lo que no entiendo es porque no dejar que sean ellas y solos ellas el único …..progenitor.
    Millones de varones abandonados en asilos y olvidados por hijos e hijas a los que mantuvieron sin ningun tipo de agradecimiento ni reconocimiento nos obligan a plantearnos todo el actual sistema legal, de producción y de ….reproduccion.

    ¿Cuándo son los hijos tambien de ellos?
    ¿Solo a la hora de pagar los pañales, la comida, el movil, la universidad, el coche, la Play Station, ?

    • Helena dijo:

      Una puntualización: olvidados en los asilos hay más mujeres que hombres por la simple razón demográfica de que hay más ancianas que ancianos.

  8. Anónimo dijo:

    Quiero recordar que existe un libro de Carmen Muñoz Delgado titulado “Mama….. no me quieras tanto”. En la presentación de dicho libro se dice que trata de analizar el sentido tan posesivo de algunas madres con respecto a sus hijos.
    A mi lo realmente sorprendente me parece que existan madres no posesivas de sus hijos en la actual sociedad que se rige por el discurso de sobras conocido de “dueñas de su cuerpo , etc, etc”
    ¿Acaso dueñas y propietarias no son sinónimos?

  9. Scrotus dijo:

    ‘Yo me pregunto si la idea de una madre (mujer por extensión) buena por definición no es algo muy similar a la idea de un Dios bueno. Si esto que digo fuera cierto en alguna medida, tal vez estaríamos más cerca de explicar por qué la evidencia no es suficiente para desmontar el mito de la mujer buena por naturaleza.’

    A propósito de la idea de la mujer siempre buena como pálido reflejo de la divinidad…Hace años recuerdo una conversación en un chat de cuyo nombre no puedo acordarme, y salió el tema de la violencia, por supuesto monopolizada por los hombres. Una persona, que aparentemente era mujer y feminista, se emocionó y recordó que las guerras siempre las empiezan los hombres, pero cuando mueren los soldados no rezan al malvado dios judeocristiano (el viejo ese de las barbas), siempre llaman a sus mamás.
    Bueno, yo pensaba que pensaban en su mujeer, novia o si eran gays en su maromo, o simplemente soltaban unas blasfemias o un “m…”.

    Cosa rara que en Alemania no la censurasen, será que la dictadura VIOGEN no es tan fuerte como en España.
    En fin, yo me pregunto a quién llamarán los huérfanos de la inclusa y los hijos de madres maltratadoras y/o frías.
    Hay una canción muy bonita de los Rammstein llamada “Mutter” para quien sepa alemán, en la que un hijo ¿ficticio? recuerda con “gran amor” a una madre que nunca le quiso.

    http://www.musica.com/letras.asp?letra=811500

    Pero bueno, igual esta supuesta señora tenía omnisapiencia como el viejo ese de las barbas que tanto detestaba, y conocia los últimos suspiros de los moribundos de todas las guerras de la humanidad…
    De todos modos, no le doy demasiadas vueltas a un tema que simplemente es mitología e ideología disfrazada con un lenguaje seudosociológico y seudorradical. Ah, no faltan las alusiones rnaciamente psicoanalíticas en el bodrio.
    Habrá a lo peor quien piense que me he inventado esta empanada mental, pero cuando un discurso escapa a la crítica exterior al convertirse en doctrina, suelen darse tales excesos.

    • Isidro dijo:

      Hola, Scrotus. Es evidente que nadie puede saber a quién rezan los soldados caídos en las guerras. No obstante, algo puede saberse gracias a ciertos testimonios. Yo vi hace unos meses un reportaje en la televisión que recogía el testimonio de un hombre que luchó en la Segunda Guerra Mundial. Sobrevivió a un naufragio. Rodeado de compañeros heridos o moribundos aferrados a trozos de maderos, los oía rezar: algunos a Dios; otros, a sus madres. Al menos para estos últimos, parece fuera de toda duda que sus madres tenían algo de sagrado. No tiene esto, creo, nada de particular. La mayoría de las madres son buenas madres (como la mayoría de los padres), y es algo muy común que las madres de todo el mundo consuelen al hijo que llora por algo. Estas experiencias quedan en el recuerdo de muchas personas y las emociones fuertes las traen a la memoria.

  10. victorpinag dijo:

    Y así entendemos el por qué los antiguos tenían en tanta contención (se supone) a las mujeres en tanto colectivo…

    • No era el mensaje que intentaba transmitir, sino que también podríamos establecer una narrativa en torno a estos hechos como se ha hecho en el caso de la violencia de género, y podríamos obtener resultados parecidos.

  11. Pepe dijo:

    “De 23 niños muertos por sus progenitores , 16 lo fueron por las madres y 7 por los padres.”

    Oye Carlos, en uno de los enlaces que cuelgas me he encontrado con esto.

    http://www.observatoriodelainfancia.msssi.gob.es/productos/pdf/malt2011v4_total_100_acces.pdf
    En 2008 el Centro Reina Sofía hizo público el informe “Menores asesinados por sus padres. España (2004-2007)”. Los datos se obtuvieron a partir de la recopilación de las noticias publicadas sobre los menores asesinados por sus padres entre 2004 y 2007. El estudio arrojó datos interesantes como el de que cada año mueren en España 12 menores a manos de sus padres, es decir, dos por cada millón (la mitad de ellos con una edad comprendida entre 0 y 24 meses).

    El 85,71% de los casos de menores asesinados en el ámbito familiar, los agresores son los padres.

    El tipo de maltrato más detectado por los psicopedagogos y responsables de guarderías y colegios, entre los niños de 0 a 7 años, ha sido el maltrato físico. En concreto, el 59,68% de las víctimas sufrían maltrato físico, el 37,10% negligencia, el 17,74% maltrato psicológico y el 4,84% abuso sexual.

    Los padres son los principales agresores en los casos de maltrato físico, maltrato psicológico y abuso sexual, mientras que las madres lo son en los casos de negligencia.

    Los niños padecen más maltrato físico, psicológico y negligencia, y las niñas más abuso sexual.

    El padre biológico es responsable de los porcentajes más altos de maltrato físico (43,75%) y emocional (63,64%), mientras que la madre biológica lo es de la negligencia (72,73%). El abuso sexual es perpetrado en un 50% tanto por el padre biológico, como por los hermanos de las víctimas.

    Vinculación del agresor con la víctima
    El 46,43% de los agresores es la madre biológica;
    El 35,71%, el padre biológico.
    El 10,71% el padre no biológico.
    El 5,36% un hermano
    El 1,79% la abuela.

    Conductas incluidas en cada tipo de maltrato

    Maltrato físico
    Golpear, empujar, dar puñetazos, abofetear, quemar, zarandear, etc.
    Maltrato psicológico
    Rechazar, amenazar, ignorar, aterrorizar, aislar, humillar, privar de sentimientos de afecto y de seguridad, etc. Tambien a incluyen en esta categorïa los menores que son testigo de violencia entre los padres.
    Abuso sexual
    Exhibicionismo, tocamientos, besos, penetración, acoso, enseñar material de tipo sexual a menores, intimidarles para hacer fotos o exhibicionismo en Internet o grabar por móvil, etc.
    Negligencia
    Privar de los cuidados necesarios o de las necesidades básicas, incluyendo la alimentación, la higiene, la ropa, adecuada al clima, la asistencia y los cuidados sanitarios, etc.

    • @Pepe

      Ten en cuenta que cuando se dice esto: “El 85,71% de los casos de menores asesinados en el ámbito familiar, los agresores son los padres.” se está refiriendo a los padres en masculino genérico (es decir, el padre y la madre, ya que el estudio original “Menores asesinados por sus padres. España (2004-2007“, indica que “se entiende por padres, además de los padres biológicos, a sus parejas” (p. 1).

      Aquí aparece que el asesino es en un 41,51% de los casos la madre y en un 47,17% el padre. El resto son las parejas de los padres biológicos (p. 10). La suma no da 85,71%, de modo que algo raro hay ahí. Los porcentajes están calculados a partir de casos recogidos en las noticias, por lo que la muestra será probablemente incompleta. El estudio que cito en la entrada para las cifras de filicidio en España, sin embargo, se basan en sentencias judiciales.

      Lo interesante es que aunque el estudio “Maltrato Infantil en la Familia en España” (que mencionas a partir del artículo) se refiere a los asesinos como “padres” en masculino genérico, luego utiliza la misma palabra (“padres”) para referirse sólo a los padres varones (p. 23), añadiendo a la confusión.

      Finalmente resalto esta parte:

      En cuanto a los datos globales, las madres son las principales agresoras en la mayoría de los casos. Convendría matizar estos resultados. Si bien los datos no mienten, también es cierto que tal como se ha afirmado, las madres son las principales personas encargadas del cuidado de los hijos, y quienes pasan mayor tiempo con los menores, por tanto, son las personas que tienen mayor contacto en los centros escolares, o servicios sanitarios y se visibilizan como autoras del maltrato, dejándose en ocasiones, en el anonimato las situaciones de maltrato ejercidas por el padre u otros familiares. Además ha de tenerse en cuenta que en la cotidianidad de tantas horas es posible que ocurran mayores roces y situaciones problemáticas que predisponen las situaciones de maltrato.

      Fíjense lo rápido que buscan excusar estos datos. Cuando se trata de violencia masculina, sin embargo, esta “comprensión” desaparece por completo.

      Con todo esto ya pueden ver que estos estudios, aunque mejor que nada, también incorporan su propio sesgo ideológico.

  12. Anónimo dijo:

    Una observación sobre el tema del maltrato infantil
    No me lo invento ya que lo apunta hasta la Wiki:

    “El síndrome del niño sacudido, también conocido como síndrome del niño zarandeado o agitado”

    “El SBS o es una constelación de hallazgos médicos (a menudo designada como la “tríada”): hematoma subdural, hemorragia retinal, y edema cerebral, por maltrato infantil causado por sacudidas violentas, sacudidas muy peligrosas debido a que el cerebro del bebé o niño pequeño aún no ocupa toda la caja craneal”

    “La tasa de mortalidad estimada entre niños con SBS varía del 15% al 38%; la media es de 20%–25%.”

    La gente que trabaja en hospitales sabe perfectamente muchas lesiones y muertes infantiles quedan ocultadas y disfrazadas como …..accidentes, fundamentalmente como caidas.
    Por ello en los hospitales hay de un modo casi secreto o confidencial habilitados protocolos y pautas de actuacion para DETECTAR posibles maltratos infantiles pero siendo TOTALMENTE IMPOSIBLE poder detectarlo con total fiabilidad.

    Precisamente por ello los distintos indices de mortalidad infantil de los paises son los MEJORES INDICADORES tanto del maltrato como del ABANDONO infantil, ya que tendremos que preguntarno que si nos quieren vender que un niño o niña se han despeñado en un barranco a las 9 de la noche que hacia en ese barranco a esa hora.

    Respecto al niño o bebe zarandeado, se sabe que las madres son las principales zarandeadoras. De hecho todos hemos visto a alguna zaranderar a alguno de sus retoños.
    Los padrastros en cambio son los principales responsables del abuso sexual de sus ahijadas.

    Todos esos datos se ocultan para poder fabricar una realidad en las que las madres se quedan con los hijos, la casa, y los hombres con las facturas.
    Una realidad muy del gusto de la sociedad capitalista que hace tiempo ha iventado la figura del FALSO AUTONOMO en lugar del trabajador en plantilla.
    Se pretende que sea el propio trabajador el que corra con todos los gastos, incluso sanitarios si hay accidente.
    De modo similar se esta construyendo nuestra sociedad.
    Se pretende que del mes 0 al 9 el hijo sea de la madre.
    Despues hasta que este formado se pretende que ALGUIEN, no importa quien, responda de las FACTURAS.
    Que le pague no solo la comida y pañales, sino la escuela y la universidad.
    Que le pague tambien el doctorado, y que le mantenga si esta en el paro.
    Y si luego ese trabajador o trabajadora son validos validos se le ofrecerá un trabajo en el extranjero y rompera todo tipo de ataduras con sus progenitores.
    Justamente lo que se …pretendia.
    Es como fichar a Messi o a Neymar o a Lewandoski sin pagar un solo euro.
    Para eso y solo para eso existe la figura paterna.
    Para poder mantener ese estado de cosas en el que el Capitalismo y las empresas le recuerdan continuamente a la mujer que el que les debe es su ex marido.
    Para eso y solo eso existen los varones pobres, los llamados cabeza de familia o cabeza de turco.
    Solo para pagar y alimentar a los nuevos …..talentos.
    Algunos evaden los capitales a paraisos fiscales.
    Otras viven en autenticos paraisos y no pegan nunca ….golpe.
    Y para ello si hace falta habra que negar la realidad: la de niños y niñas zarandeados, objetos de abusos sexuales.
    Bebes, abandonados en containers.
    Niños que necesitan hogares de acogida porque sus progenitores no son los adecuados.
    Leyes que adjudican custodias en un plisplas cuando se pasan semanas para decidir los padres que van a adoptar a un huerfano…..
    Es triste que todo el actual sistema Capitalista-Feminista no solo sea misandrico y dispuesto a sacrificar y asesinar al “padre” como se ha hecho toda la vida, sino tambien a la infancia.
    Se asesina no solo al presente sino al pasado y al futuro de nuestra sociedad

  13. Adagio dijo:

    He encontrado tu blog hoy…. me he pasado todo el día leyéndolo a pesar de tener obligaciones y me has dejado fascinado, compro casi todas tus ideas y también tu compromiso y dedicación es una lastima que no sea un discurso mas habitual. Ojala en mi ciudad existiese un grupo de activistas que simpatizase con estas causas y un movimiento que lo respaldase con la construcción de un discurso político y el consecuente apoyo social podríamos hacer historia🙂

  14. Mario Guzman dijo:

    Encuentro tu “teoría” de gran interés, especialmente porque muestras cómo se ha manipulado y utilizado como sinónimos a los planteamientos ideológicos con las teorías supuestamente científicas. Sin duda la mal llamada violencia de género es parcial y no refleja objetivamente el grave fenómeno de la violencia humana.
    Saludos y aprovecho para felicitarte, pues tus aportaciones suelen ser muy enriquecedoras.

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