Una explicación alternativa a las agresiones sexuales en Colonia

TUNISIA-POLITICS-REVOLUTION-ANNIVERSARY

Catorce días después de los incidentes de Colonia, en el país norteafricano de Túnez miles de hombres y mujeres salieron a las calles para celebrar el quinto aniversario de su revolución, origen de la Primavera Árabe. Una celebración que transcurrió sin incidentes, en contraste con las numerosas agresiones sexuales ocurridas en Colonia y otras ciudades alemanas durante la Nochevieja, donde se describió a los atacantes en su mayoría como “norteafricanos”. ¿Por qué ocurrieron estos hechos en Alemania pero no en Túnez?

Esta entrada tratará de cuestionar la validez del argumento más repetido hasta ahora a fin de explicar las agresiones: “eso es normal en sus países”. Para ello exploraremos los ataques ocurridos en la ciudad alemana, los que tuvieron lugar en la Primavera Árabe egipcia, el concepto de taharrush y las declaraciones del imán salafista de Colonia, Abu-Yusuf. Finalmente explicaremos cuál es la importancia de estos argumentos para las ideas que defendemos desde esta página.

Los ataques de Colonia

Una de las razones por las que se considera que los eventos de Nochevieja en Colonia son “normales en sus países de origen” es porque no se había visto nada semejante con anterioridad. El ataque se considera específico no sólo de las culturas de los agresores (descritos además como “norteafricanos” o “árabes”) sino parte de una normalidad ausente en Occidente.

Sin embargo, hay algunos factores que parecen indicar que los ataques, lejos de ser algo “normal en sus países” constituyen más bien una transgresión sus leyes y normas. Todos los relatos, por ejemplo, coinciden en que los agresores estaban borrachos, algo que va contra los principios del Islam sobre los que se guían estas culturas. Esto nos indicaría una transgresión religiosa en público, a la que siguen otro tipo de transgresiones como la sexual o el robo. Esto no es “lo normal” en sus países, como prueban las celebraciones de Túnez. Más bien parece que lo que guió a esta gente fue un sentimiento de impunidad para hacer lo que en sus lugares de origen no estaría tolerado, o al menos sería castigado con una mayor severidad y en ocasiones sin las garantías procesales que ofrecen los Estados democráticos.

Sé que estos países que voy a nombrar no son del Norte de África, pero pertenecen al mundo islámico y hay sospechosos de algunos de ellos en los ataques (5 iraníes, según Reuters). Pues bien, en 2015:

  • Pakistán ejecutó a 3 personas por violación (de menores fundamentalmente)
  • Arabia Saudí decapitó a 6 hombres por violación. Todas estas decapitaciones fueron realizadas en público, y todas las víctimas de violación fueron mujeres adultas.
  • El “premio”, como era de esperar, se lo lleva Irán con 49 hombres ahorcados por violación, 29 de ellos en público. Todas las víctimas de violación excepto una fueron mujeres adultas.

Remarco la parte “en público” porque tiene la intención de disuadir, no alentar.

Las agresiones sexuales de la Primavera Árabe en Egipto

A las observaciones realizadas en el apartado anterior alguien objetará que estoy equivocado porque esto ya ocurrió en Egipto. Sin embargo, fijémonos en el contexto. Las transgresiones en Alemania se produjeron en un ambiente de percibida impunidad, y por tanto no es casualidad que en Egipto ocurrieran cuando el rechazo a la autoridad estatal provocó una fuerte inestabilidad política, con la sensación de impunidad que conllevaba.

A todo esto habríamos de añadir que el gobierno de Mubarak utilizó la agresión sexual políticamente (p. 26-27) para alejar a las mujeres manifestantes, por lo que no sabemos a ciencia cierta cuántas de ellas fueron planificadas para tal fin. Y tampoco hemos de olvidar que se organizaron patrullas específicas de hombres y mujeres para prevenir las agresiones sexuales multitudinarias (“Los Guardaespaldas de Tahrir” y la “Operación Anti-acoso Sexual”, p. 27), lo cual nos indica que este tipo de hechos, pese a ocurrir, no se percibían como lícitos ni estaban tolerados.

Taharrush

Una palabra que ha recibido mucha atención desde los eventos de Colonia ha sido taharrush, que a veces aparece como taharrush gamea. La existencia de esta palabra ha sido utilizada para indicar que si en dichos países existe un término con el que designar agresiones sexuales como las ocurridas en Colonia, no puede caber duda de que se trata de algo normal en sus países.

Lo cierto, sin embargo, es que como nos indica Angie Abdelmonen en su artículo “Reconceptualizando el acoso sexual en Egipto”, el término taharrush, entendido como agresión sexual en espacios públicos, es un neologismo surgido en 2005 en Egipto (p. 33). Hasta ese momento el término se utilizaba para describir la agresión sexual y violación a menores, generalmente en el ámbito privado (p. 32) y, en menor medida, la agresión sexual a mujeres en general, tanto público como privado, y no necesariamente por parte de grupos (p. 35).

Lo que ocurrió en 2005 es que el Centro Egipcio por los Derechos de las Mujeres decidió cambiar el concepto para asociarlo principalmente con el acoso callejero (p. 33), debido a que su carga era más violenta que el término utilizado hasta entonces para describirlo: mu’aksa. Este último abarcaba una gran cantidad de interacciones, que irían desde el flirteo hasta el acoso sexual (p. 31), pero que al ser asociado sobre todo con el primero, carecía de la carga simbólica necesaria para combatir el acoso callejero. Fue así como el término taharrush ganó popularidad y ahora se ha importado a Occidente para describir eventos como el de Colonia, donde a diferencia de en Egipto, se define por su carácter grupal.

En resumen, el uso de tarraush como término para definir la agresión sexual a mujeres en espacios públicos por parte de grupos es principalmente una noción occidental, pues en Egipto desde 2005 hasta ahora se utilizaba para describir el acoso callejero de cualquier tipo, realizado por grupos o no.

Las declaraciones del Imán de Colonia

Pero quizá lo que más haya legitimado el discurso de que este tipo de agresiones son “normales en sus países” han sido las incendiarias declaraciones del imán salafista de Colonia, Abu-Yusuf, quien declaró que:

Las mujeres iban por la calle medio desnudas y utilizaban perfumes… no es de extrañar que pasen esas cosas (…) [y] añaden leña al fuego con esas actitudes.

Como es natural, esta mezquina forma de culpar a las víctimas encendió las redes sociales y provocó un torrente de indignación. Sin embargo, es importante señalar que Abu-Yusuf también dijo lo siguiente:

“Eso no significa que piense que las mujeres no deberían poder vestirse así” añadió. “Todos han de aceptar esto. Y si no están de acuerdo, tienen que irse a otro país. Ésa es la verdad”.

Si bien podemos estar de acuerdo en que culpar a las víctimas es despreciable, no es menos cierto que existe una diferencia entre culpar a las víctimas (un fenómeno universal, se trate o no de agresiones sexuales) y declarar que estas agresiones son lícitas, que es muchísimo más grave.

¿Qué ocurrió entonces?

Si no es algo “normal en sus países”, ¿cómo se explican los eventos de Colonia?

Estuve barajando algunas explicaciones alternativas sin que llegaran a convencerme del todo, hasta que encontré el artículo de Slavoj ŽižekLos ataques de Colonia fueron una obscena versión del carnaval”, publicado en New Statesman.

A priori el título puede parecer extraño. Sin embargo hay que entender bien el contexto histórico al que se refiere, pues no habla precisamente de los carnavales contemporáneos.

La premisa principal del filósofo esloveno es que se trataba de un ataque deliberado a los valores occidentales y el sentido de la decencia propio de la clase media. La primera parte del artículo trata el proceso por el que los agresores adoptan una postura antioccidental que puede manifestarse en diversos grados, siendo el último la participación en actos terroristas. Muchos, sin embargo, no llegan tan lejos, pero dan rienda suelta a su frustración o impotencia (aumentada muchas veces por la incapacidad o imposibilidad de hacerse un espacio en la sociedad a la que han migrado) de otras formas. Colonia habría sido un ejemplo extremo de ello.

Por supuesto no hablamos aquí de todos los inmigrantes, sino de los agresores en cuestión. Dado que Žižek lo explica muy bien, voy a traducir el segmento de su artículo que considero más relevante:

Comienza la traducción:

Nuestros medios de comunicación generalmente distinguen entre los refugiados “civilizados” de clase media y los refugiados “bárbaros” de clase baja, quienes roban, acosan a nuestros ciudadanos, actúan violentamente hacia las mujeres, defecan en público… Pero en lugar de despreciar todo esto como propaganda racista, uno debería reunir el coraje para discernir un momento de verdad en ello: la brutalidad, llegando hasta crueldad hacia el débil, los animales, las mujeres, etc. es una característica tradicional de las “clases bajas”; una de sus estrategias para resistir a aquellos en el poder siempre fue un aterrador despliegue de brutalidad dirigido a perturbar el sentido de decencia de la clase media. Y uno acaba tentado de interpretar de esta manera lo que ocurrió en la Nochevieja de Colonia: un obsceno carnaval de clase baja.

La policía alemana está investigando informes de numerosas mujeres que fueron sexualmente agredidas y robadas en el centro de la ciudad de Colonia durante las celebraciones de Año Nuevo, en lo que el ministro llamó “una dimensión completamente nueva del crimen”. Según la policía, aquellos supuestamente responsables por las agresiones sexuales y los numerosos robos eran de origen árabe o norteafricano. Más de cien denuncias fueron recogidas por la policía, un tercio de ellas vinculadas a agresiones sexuales. El centro de la ciudad se volvió una “zona sin ley”: se cree que entre 500 y 1.000 hombres descritos como borrachos y agresivos han estado detrás de los ataques hacia los asistentes en el centro de la ciudad germano-occidental. Si estaban trabajando como un solo grupo o en bandas separadas sigue sin estar claro. Las mujeres fueron estrechamente rodeadas por grupos de hombres que las acosaban y robaban. Algunos arrojaron fuegos artificiales hacia la multitud, sumando al caos. Una de las víctimas había sido violada. Una mujer-policía voluntaria estuvo entre aquellas que dijo haber sido sexualmente agredida.

Como era de esperar el incidente está creciendo. Ahora más de 500 denuncias han sido presentadas por mujeres, con incidentes similares en otras ciudades alemanas (y en Suecia). Hay indicaciones de que los ataques fueron coordinados con antelación. Además, los derechistas anti-inmigrantes bárbaros “defensores del Occidente civilizado” están contraatacando con agresiones hacia inmigrantes, de forma que la espiral de violencia amenaza con ser desatada… y, como era de esperar, la políticamente correcta izquierda ha movilizado sus recursos para intentar restarle importancia al incidente de la misma forma que lo hizo en el caso de Rotherham.

Pero hay más, mucho más en esto: el carnaval de Colonia debería ser situado en una larga línea de casos donde el primero registrado data de París en la década de 1730, la llamada “gran masacre de los gatos”, descrita por Robert Damon, cuando un grupo de aprendices de imprenta torturaron y asesinaron ritualmente a todos los gatos que pudieron encontrar, incluyendo la mascota de la esposa de su maestro. Los aprendices eran tratados literalmente peor que los gatos adorados por la esposa de su maestro, especialmente “la gris”, su favorita. Una noche los chicos decidieron corregir este desigual estado de cosas: arrojaron sacos cargados de gatos medio muertos en el jardín y los ataron en hileras de improvisadas horcas, haciendo a los hombres delirar de gozo, desorden y risa… ¿pero por qué matar era tan divertido?

Durante el carnaval la gente corriente suspende las reglas normales de comportamiento e invierten ceremonialmente el orden social, o lo vuelcan de golpe en una alborotada procesión. El carnaval era el momento álgido para la hilaridad, sexualidad y el descontrol juvenil. Y la multitud a menudo incorporaba la tortura del gato en esta “música dura” [rough music]. Mientras se burlaban de un hombre víctima de infidelidad o cualquier otra víctima, los jóvenes se pasaban un gato entre ellos, arrancando su pelo para hacerlo maullar de dolor. Faire le chat, lo llamaban. Los alemanes le daban el nombre de Katzenmusik, un término que pudo haber derivado de los maullidos de gatos torturados. La tortura de animales, especialmente gatos, era un popular entretenimiento en toda la Europa Moderna. El poder de los gatos se concentraba el aspecto más íntimo de la vida de doméstica: el sexo. Le chat, la chatte, le minet significan lo mismo en francés coloquial que pussy en inglés, y han servido como obscenidades durante siglos [resumiendo, se contempla el gato como símbolo de la sexualidad femenina, y la transgresión sobre el gato es la transgresión sobre la mujer, para atacar el sentido de la decencia de la clase media y alta].

¿Y qué ocurre si concebimos el incidente de Colonia como una versión contemporánea de faire le chate?, ¿cómo una rebelión carnavalesca de los desamparados? No era la simple urgencia de satisfacer a hombres jóvenes sexualmente hambrientos –esto podría haberse hecho de una forma más discreta y oculta–, era sobre todo un espectáculo público para instalar el miedo y la humillación, de exponer los pussies de los privilegiados alemanes a una dolorosa impotencia. Desde luego en todo esto no hay nada redentor o emancipador, nada que pueda realmente liberarse en este tipo de carnaval –pero así es como funcionan los carnavales.

Esto es por lo que los ingenuos intentos de iluminar a los inmigrantes (explicándoles que nuestras costumbres sexuales son diferentes, que una mujer que camina en público con una minifalda y sonríe no está enviando una señal de invitación sexual, etc.) son ejemplos de una estupidez tan grande que quitan el aliento. Ellos saben esto y es por eso que lo hacen. Son perfectamente conscientes de que lo que hacen es ajeno a nuestra cultura predominante, pero lo hacen precisamente para herir nuestras sensibilidades. La tarea es cambiar esta postura de envida y agresividad vengativa, no enseñarles lo que ya saben muy bien.

La difícil lección de todo este episodio es que darle voz a los desamparados como son no es suficiente: para conseguir la verdadera emancipación, tienen que ser educados (por otros y por ellos mismos) en su propia libertad.

Aquí termina la traducción.

Aunque la solución propuesta por Žižek es poco definida, su análisis me parece muy certero, y quizá pueda extrapolarse a otros contextos.

Recordemos por ejemplo a Eldridge Cleaver, miembro de los Panteras Negras que terminó haciéndose miembro del Partido Republicano en Estados Unidos. En uno de sus escritos revela su motivación para violar a una mujer blanca, que no era sexual sino política:

La violación era un acto de insurrección. Me deleitaba saber que estaba desafiando y pisoteando la ley del hombre blanco, su sistema de valores, y que estaba ensuciando a sus mujeres –y esto era, creo, lo que más me satisfacía porque estaba muy resentido por el hecho histórico de cómo el hombre blanco ha usado a la mujer negra. Sentí que estaba consiguiendo vengarme.

Quizá no fuera casualidad que aquel video sobre el acoso callejero en Nueva York que se hizo viral predominaran los planos filmados de una calle en Harlem, barrio obrero negro de Manhattan donde la pobreza se sienta junto a algunas de las mayores fortunas del mundo.

Hablando de otra ciudad con un contraste similar (esta vez político), Washington D.C., Christina Hoff Sommers comenta cómo en su experiencia el acoso callejero tendía a darse entre hombres de clase trabajadora, o incluso sin techo, y mujeres de clase media o media-alta (a partir del minuto 3:50), aunque en ambos casos se trata de interacciones puramente verbales, no de agresiones físicas. En este artículo carecemos del espacio para tratar todo este tema en más profundidad, pero se trata de un ángulo interesante que podríamos desarrollar.

Por supuesto no se trata de criminalizar a todos por las acciones que algunos de los miembros de estos grupos realizan. Desde luego las clases altas también tienen sus propias formas de intimidar al resto de la población, y mucho más efectivas, como han demostrado diversas dictaduras (aunque no sólo en ellas), y donde la violencia sexual, hacia hombres y mujeres, también se encuentra presente, caso del gobierno egipcio de Mubarak.

¿Por qué es todo esto importante para los temas que se cubren en este espacio?

Se trata de una pista a seguir para valorar el acoso callejero y la agresión sexual en todas sus dimensiones. Al tratar a los agresores como individuos que saben perfectamente lo que hacen (la premisa de, por ejemplo, RAINN), ponemos en cuestión que se trata de un fenómeno puramente cultural que puede resolverse “cambiando la masculinidad”. Dado que la inmensa mayoría de los hombres, en cualquier país, no comparten este tipo de comportamiento, quizá haya mejores explicaciones en otras partes, y éste podría ser un principio. No tiene que ser la única causa, pero sí una a tener en cuenta cuando se reúnen determinadas circunstancias.

Esta perspectiva nos aleja de generalizaciones falsas (“eso es normal en sus países”) y por supuesto de las interpretaciones de género que utilizan este tipo de hechos para promover la misandria (“todos eran hombres, y por tanto el hombre es el problema”). No en vano, algunos articulistas describieron los eventos de Colonia como “un rearme del machismo” y hasta hubo quien propuso un toque de queda sólo para hombres. De hecho, ya se están enseñando cursillos para decirles a los inmigrantes que el acoso sexual a mujeres en Europa está mal, dando a entender que la tendencia natural de todo hombre es agredir sexualmente salvo que alguien le explique que es un problema. Y este tipo de trato condescendiente puede terminar causando el efecto contrario.

Cierro el artículo con otro escrito de Eldridge Cleaver, esta vez cuando fue capturado y enviado a prisión, porque la mayoría de los agresores sexuales pueden buscar docenas de justificaciones, pero en su fuero interno saben que están haciendo el mal. Otra cosa, por supuesto, es que lo admitan a otros, o a sí mismos.

Me mire a mismo y, por primera vez en mi vida, admití que estaba equivocado, que me había descarriado –pero no tanto de la ley del hombre blanco como de ser un ser humano, civilizado- porque no podía aprobar el acto de violar. Aunque conocía mis propias motivaciones, no me sentía justificado. Perdí mi auto-respeto. Mi orgullo como hombre se disipó y toda mi frágil estructura moral parecía colapsarse, completamente hecha añicos.

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27 respuestas a Una explicación alternativa a las agresiones sexuales en Colonia

  1. Pepe dijo:

    http://antimperialista.blogia.com/2016/011701-las-presuntas-agresiones-sexuales-en-colonia.-los-medios-alemanes-incitan-a-la-h.php
    http://www.globalresearch.ca/alleged-incidents-of-sexual-harassment-in-cologne-german-media-incites-racist-hysteria-against-immigrants-and-muslims/5500967
    “Las presuntas agresiones sexuales en Colonia. Los medios alemanes incitan a la histeria racista contra los inmigrantes y los musulmanes

    20160117180925-colonia.jpg
    Un artículo de Peter Schwarz, fuente: Global Research (Traducido por el blog Antimperialista)

    Usando el pretexto de unas supuestas agresiones sexuales en Colonia, los medios de comunicación alemanes han lanzado una histérica campaña racista contra millones de inmigrantes y musulmanes.

    En la víspera de Año Nuevo, miles de personas se reunieron en Colonia y en otras grandes ciudades en toda Alemania para celebrar la fiesta. Al día siguiente, la policía emitió un comunicado de prensa indicando que había habido un “ambiente festivo” en las celebraciones y que el “clima nocturno” había sido “predominantemente pacífico”.

    Sin embargo, un día más tarde, fue emitida una segunda declaración en la que se hacía referencia por primera vez a unas presuntas agresiones a mujeres. El 5 de enero, la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, perteneciente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), dijo en una conferencia de prensa que “no hay evidencias de que los refugiados que residen en Colonia se encuentren entre los autores”.

    De repente, los medios se incendiaron con acusaciones de abusos sexuales masivos, poniendo en marcha una campaña histérica contra la población inmigrante. El 7 de enero, policías anónimos dijeron a los medios que “la mayoría” de los sospechosos eran inmigrantes. Un informe del 8 de enero del Ministerio Federal del Interior anunció que de los 31 sospechosos, 18 eran refugiados. Entre los sospechosos había también dos alemanes y un estadounidense.

    No fue sino hasta el periodo comprendido entre el 8 de enero y el 10 de enero que el número de personas que denunciaron agresiones sexuales aumentó de 170 a más de 400. Hasta el momento, sólo dos personas han sido detenidas, y, posteriormente, puestas en libertad.

    Lo que en realidad ocurrió en Colonia no se conoce todavía. Algunos informes apuntan a una provocación. Varios medios de comunicación internacionales, como CNN, han informado de que al menos una agente de policía encubierta se había infiltrado en la multitud y más tarde informó que fue atacada.

    Por supuesto, es posible que se produjeran incidentes de vandalismo en los que varias mujeres pudieron ser agredidas. Por desgracia, este tipo de comportamiento no es extraño en grandes multitudes, prácticamente en casi cualquier lugar en el mundo, donde el licor fluye libremente como ocurrió la víspera de Año Nuevo. Por ejemplo, en las celebraciones del carnaval del año pasado en Nueva Orleans, Luisiana, más de 140 personas fueron detenidas, 50 por delitos graves. En Oktoberfest del año pasado, en Munich, el número de denuncias de agresión sexual se elevó a 20.

    En cualquier caso, dada la ausencia de fundamentación fáctica de lo ocurrido (hasta ahora, nada más que acusaciones), la ferocidad de la respuesta de la prensa sólo puede explicarse en términos políticos. Los partidos políticos y los medios de comunicación han puesto en marcha una campaña que durante muchas décadas habría sido considerado imposible en Alemania.

    Unos 70 años después de la caída del Tercer Reich, los medios de comunicación están haciendo uso de la misma repugnante clase de estereotipación racial (con la explotación abierta de obsesiones sexuales paranóicas) en que los nazis estaban especializados. Una vez más, los medios de comunicación alemanes evocan desvergonzadamente la imágen de la mujer nórdica pura siendo presa de los Untermenschen (sub-humanos) de piel oscura.

    El sábado, la revista Focus publicó en su portada una imagen de una mujer desnuda cubierta por huellas de manos negras. La edición de fin de semana del Süddeutsche Zeitung llevaba una imagen del cuerpo de una mujer blanca con una mano negra sujetando sus genitales. El periódico también difundió la imagen en Facebook.

    Cuando se desató una ola de protestas, el Süddeutsche pidió disculpas. Sin embargo, el editor-jefe de Focus, Ulrich Reitz, se negó a disculparse con el argumento de que “estamos describiendo lo que por desgracia está sucediendo .” “Quien haya dicho que la portada es racista (dijo el editor), es porque tiene miedo a la verdad.”

    No son sólo periodistas degenerados los que están promoviendo esta basura racista. Destacados académicos alemanes también están participando. El profesor Jörg Baberowski, de la Universidad Humboldt, Berlín, ha escrito una columna para el BaslerZeitung, de extrema derecha, acusando a “los principales medios de comunicación de Alemania” de permanecer en silencio cuando, “en la víspera de Año Nuevo, cientos de hombres árabes agredieron sexualmente, humillaron y robaron a mujeres en la Plaza de la Catedral de Colonia”.

    No existe ningún apoyo popular de masas a esta campaña racista. Está siendo instigada y dirigida exclusivamente por las elites políticas.

    La nueva edición del Der Spiegel afirma: “Hace un año, en la víspera de Año Nuevo de 2014, asaltos similares habrían sido (desgraciadamente) sólo un asunto para la prensa local” Der Spiegel añade: “Cualquier ataque podría muy bien haber proporcionado material para la excitación nacional: el asesinato de un niño en un parque de la ciudad o cualquier otro delito en el que los miedos primigenios son removidos, combinando estereotipos e involucrando a los extranjeros de una forma u otra”.

    Sin embargo, esto no impide que Der Spiegel conceda legitimidad a la campaña de los medios. Declara que los eventos en Colonia muestran la necesidad de la policía de reforzarse para defender “nuestro canon de valores”.

    Las coordenadas políticas en Alemania se han desplazado de tal modo a la derecha, que incluso los partidos de izquierdas (un monumento a la falta de carácter político) respaldan los llamamientos a un mayor autoritarismo de Estado. Este giro universal a la derecha en todos los sectores de la clase política, en realidad, no tiene nada que ver con los acontecimientos de Colonia. Más bien, está totalmente ligado al resurgimiento del militarismo alemán.

    Han pasado ya dos años desde que el presidente Gauck y los funcionarios del gobierno federal anunciaron el fin de la restricción en política exterior, y declararon que Alemania (según las palabras del ministro socialdemócrata de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier) era “demasiado grande para comentar sobre política exterior sólo desde el banquillo”. Desde entonces, el gobierno ha apoyado el golpe de derecha en Kiev, ha participado en el despliegue de la OTAN contra Rusia, ha enviado tropas a Malí y ha reforzado la misión militar en Afganistán. Recientemente, aviones Tornado alemanes se unieron a la campaña de bombardeos en Siria.

    Pero, a pesar de los intensos esfuerzos, las élites gobernantes hasta ahora han fracasado en romper la fuerte resistencia de amplias capas sociales al militarismo. La gran mayoría de los alemanes todavía se oponen a las misiones extranjeras y las operaciones de guerra de las Bundeswehr (Fuerzas Armadas). Ahora, el tema de la violencia sexual contra las mujeres está siendo empleado como una estrategia para superar esta resistencia. Los eventos en Colonia están siendo exagerados y explotados con este fin. La campaña de difamación racista contra los refugiados y los inmigrantes es un medio para conseguir la ampliación de la intervención militar en el Medio Oriente.

    Toda la trágica y desastrosa experiencia del siglo XX demuestra que la clase gobernante de Alemania no puede hacer la guerra sin tener que recurrir al racismo y al resurgimiento de un régimen autoritario.

    En los últimos meses, la película más popular en Alemania ha sido Er ist wieder da (Él ha vuelto). Es una fantasía política satírica que imagina cómo un Hitler resucitado, emergiendo de su búnker de la Segunda Guerra Mundial, reconstruiría su carrera política con la ayuda de los medios de comunicación modernos. Durante la semana pasada, la sátira del cineasta ha adquirido un grado de realidad muy preocupante.”

  2. Sandra dijo:

    “Muchos, sin embargo, no llegan tan lejos, pero dan rienda suelta a su frustración o impotencia (provocada muchas veces por la incapacidad o imposibilidad de hacerse un espacio en la sociedad a la que han migrado) de otras formas. Colonia habría sido un ejemplo extremo de ello.” (Carlos Rodríguez)

    A mí me parece que detrás de estas líneas se está reproduciendo al viejo dogma progresista según el cual el delincuente es una “víctima de la sociedad”. Yo pienso, en cambio, que el hecho de que las clases bajas y la gente de determinados países pobres sean más violentos respecto a otros grupos sociales, no debería ser un eximente de una conducta delictiva, como tampoco debería serlo el que quien mate sea hombre o mujer. ¿Hacemos como ahora en Francia (donde han dejado libre a una mujer que ha matado a su marido, simplemente porque ella alegó que él la maltrataba), y no procedemos contra los agresores sexuales de Colonia alegando que -¡pobrecitos!- sentían impotencia “por la incapacidad o imposibilidad de hacerse un espacio en la sociedad a la que han migrado”? ¡¡Pero si muchos acaban de llegar!!
    Quien haya vivido en Alemania sabe que lo de Colonia no es nuevo desde un punto de vista cualitativo, y que la única diferencia ha sido la cuantitativa, quizá porque el gregarismo y la sensación de ser todos de la misma condición (mayoría de hombres jóvenes de determinadas culturas en un lugar y momento dado) fomenta conductas que aisladamente no se producirían.
    Carlos, en Alemania hay inmigrantes de muchísimas nacionalidades. ¿Los inmigrantes chilenos, los vietnamitas y los chinos no se emborrachan? ¿Exime al violador alegar que estaba bebido cuando ha violado? ¿Los inmigrantes chilenos, los vietnamitas y los chinos se dedican al acoso sexual? Lo digo porque si fuese verdad que detrás de esos acosos hay una especie de rebeldía del oprimido, lo lógico sería esperar que detrás de dichas conductas hubiese personas de todas las nacionalidades, y ese no parece ser el caso.
    ¿Que en los países islámicos está penada la violación? Sí, claro. Pero de igual manera podríamos decir que en Venezuela está penado el homicidio, y no por eso deja de ser una sociedad especialmente violenta.
    Yo creo que Carlos olvida un dato importante: el racismo. Pero no me refiero al racismo entendido desde el punto de vista de la izquierda, y que implica que sólo puede ser racista un blanco respecto al no blanco. Desgraciadamente el racismo se da en todas las direcciones, y aunque la corrección política lo niegue, las culturas musulmanas del norte de África y Oriente Medio son profundamente racistas respecto a quienes no son como ellos. No es venganza por no ser admitidos en una sociedad extraña, pues son ellos los primeros que no tienen intención alguna de integrarse. Es, simplemente, que ellos (afortunadamente no todos, por supuesto) desprecian a los que no son de su condición, y que respecto de las mujeres europeas, se concreta en que piensan que las occidentales son unas putas.
    Valoro muchísimo el inmenso trabajo que hace Carlos Rodríguez, pero también tengo que decir que en algunas ocasiones disiento de sus análisis. En este caso, la interpretación que nos presenta Carlos la considero muy desafortunada, y no difiere mucho de la que la izquierda-feminista ha hecho de los mismos sucesos (http://www.eldiario.es/zonacritica/colonia-barbijaputa-agresiones_sexuales_6_471812826.html).

    • Gracias Sandra. Me parecen objeciones legítimas. Sin embargo, sólo quiero clarificar que el intento de explicar un evento no equivale a justificarlo, ni mucho menos pensar que por ello los actos de esta gente son menos graves. Sobre los agresores debe caer todo el peso de la ley, en eso estamos de acuerdo. Ahora bien, la explicación (con la que podemos estar de acuerdo o no) ayuda a que se pueda detectar el problema para pensar cómo abordarlo (suponiendo claro, que fuera correcta).

      Por lo demás, no creo que nuestras explicaciones sean excluyentes. El sentimiento anti-occidental (o el racismo) es sin duda otra pieza, y Zizek desarrolla este punto en la primera parte de su artículo. De hecho veo que en esas líneas que citaste puede parecer que este sentimiento está provocado por la incapacidad de integrarse, de modo que voy a cambiarlas para que reflejen mejor el contenido de Zizek y queden de la siguiente manera, porque el segundo magnifica el primero, pero no necesariamente lo provoca.

      La primera parte del artículo trata el proceso por el que los agresores adoptan una postura antioccidental que puede manifestarse en diversos grados, siendo el último la participación en actos terroristas. Muchos, sin embargo, no llegan tan lejos, pero dan rienda suelta a su frustración o impotencia (aumentada muchas veces por la incapacidad o imposibilidad de hacerse un espacio en la sociedad a la que han migrado) de otras formas. Colonia habría sido un ejemplo extremo de ello.

      En este sentido recomiendo consultar el original que detalla todo este proceso de anti-occidentalización.

      En cualquier caso, la historia tanto pasada como reciente de las relaciones entre el mundo musulmán y Occidente no son las mismas que en otras partes del mundo, y quizá los inmigrantes tengan otra visión de las cosas. Comento esto porque para escenas de odio como la de Colonia no es necesario estar agraviado, sino sentirse como tal (aunque la realidad sea otra), y puede en el mundo musulmán haber más tendencia a culpar a Occidente de sus problemas (sea la base real o no), que en otros lugares.

      Sobre la pena de muerte. A lo que me refería es a lo siguiente: imagina que en Venezuela a los condenados los fusilaran en una plaza llena de gente. Seguiría siendo una sociedad violenta, pero también podríamos decir que no hay mayor expresión por parte de las autoridades para indicar que no se tolera este crimen. No quiero decir que con las penas de cárcel se tolere, sino que el mensaje que se envía con una ejecución pública es mucho más fuerte para expresar esa intolerancia para tal crimen.

  3. Cartavio dijo:

    Es bien sabido que la violacion es un arma de guerra, y los alemanes lo saben muy bien: cuando el Ejercito Rojo barrio su pais, los rusos violaban sistematicamente a toda mujer, anciana o niña que pillaban, y se aseguraban de que el padre, hermano o esposo fuera testigo impotente. En el libro de Anthony Beevor, “Berlin”, se dice que los hombres quedaban mas afectados por la experiencia que las propias mujeres.
    Dicho eso, te adjunto un enlace sobre el impacto de la inmigracion reciente en Londres. El periodista cuenta como las mafias seducen a los futuros inmigrantes con historias sobre el paraiso terrenal en Inglaterra:

    “On offer is free NHS treatment, free housing, free schooling and countless welfare benefits. It is a place of opportunity, security and, above all, available women.
    This was a definite pull for one young Afghan working in a butcher’s in Neasden, North West London.
    As he put it, in his village, if you slept with more than one person in your life, ‘they shot you in the back’. In Britain, however, sexual opportunities were immense”.
    http://www.dailymail.co.uk/columnists/article-3412616/How-Labour-turned-London-foreign-city.html#ixzz3z0OKtsp9

    Me pregunto cuando llegara un historiador / antropologo que analice la influencia historica de la frustracion sexual masculina. Si Marx se lo hubiera pensado un poco, a lo mejor matizaba aquello de que la lucha de clases es el motor de la historia. A lo mejor es la salidura, el motor dichoso.

    • Algo de la frustración a la que se refiere Zizek podría deberse a este “occidentalismo” y su imagen hiper-sexualizada de sus mujeres, a lo que probablemente no ayuda el turismo sexual femenino en algunas de estas regiones. Luego de venir y comprobar que al empezar en lo más bajo de la escala social estas mujeres ni los miran puede generar su resentimiento (y con esto no pretendo justificar nada).

      http://www.globalpost.com/dispatch/jordan/100225/jordan-sex-tourism

      • Sandra dijo:

        “Luego de venir y comprobar que al empezar en lo más bajo de la escala social estas mujeres ni los miran puede generar su resentimiento (y con esto no pretendo justificar nada).” (Carlos Rodríguez)

        Carlos, gracias de antemano por tus opiniones, aunque no estemos totalmente de acuerdo.
        En cuanto a tu último comentario, yo señalaría que muy probablemente la frustración sexual consecuencia de que “estas mujeres ni los miran” debe afectar a todos… Porque sospecho que entre los alemanes de pura sangre también hay muchos varones que no tienen éxito sexual. Y de igual manera es de suponer que entre los inmigrantes de otras culturas también hay personas con poco o nulo éxito sexual (dicho tanto de hombres como de mujeres). En Alemania hay miles de vietnamitas. ¿Ligan mucho los muy bajitos varones vietnamitas con las altísimas alemanas? No dispongo de datos estadísticos, pero me atrevería a aventurar la hipótesis de que los norteafricanos y del Medio Oriente ligan más con las alemanas que los vietnamitas, simplemente porque los árabes son vistos como más viriles. De hecho conozco en persona a sendas alemanas casadas con hombres del Kurdistán y de Siria. Y como sospecho que también hay varones alemanes y vietnamitas que no ligan, la pregunta sería la siguiente: ¿Por qué estos últimos no se comportan de igual manera que los “frustrados” varones procedentes del Medio Oriente y del norte de África? Hay millones de hombres sexualmente frustrados, y no por ello se convierten en violadores. Y de igual manera habría que señalar que hay muchos violadores que son hombres casados. Porque no creo que se viole o agreda sexualmente por “hambre” de sexo, sino porque ese es su sistema de valores.
        ¿Qué hay diferencia cultural entre Alemania y el norte de África y Medio Oriente? Pues sí, pero me atrevo a afirmar que también hay una gran diferencia cultural entre Alemania y Vietnam, y ya ves, los vietnamitas tienen fama de ser gente que se integra muy bien en la sociedad alemana, dándose la casualidad de que muchos de ellos llegaron a Alemania como refugiados que salieron con lo puesto (http://www.dw.com/es/vietnam-en-berl%C3%ADn/a-6273006) (https://www.deutschland.de/es/topic/politica/cuestiones-globales-derecho/los-boat-people).
        Y, por cierto, los vietnamitas han sufrido en carne propia las consecuencias de las guerras coloniales por parte de franceses y norteamericanos en mucha mayor medida que los países musulmanes (con la sola excepción de Argelia e Irak), y no por ello veo en los vietnamitas un odio visceral a todo lo occidental.
        L.K. ha insertado numerosas veces comentarios en este blog denunciando el racismo de los blancos en EE.UU. Nadie lo ha contradecido, porque entiendo que se acepta como una verdad. ¿Qué miedo existe entre nosotros para que nos neguemos a admitir que el racismo -como la violencia doméstica- puede ser bidireccional? ¿Por qué no queremos admitir que el mundo islámico es intolerante, racista y etnocéntrico? ¡¡Que le pregunten a los emigrantes negros que atraviesan Marruecos cómo los trata la policía de dicho país!!

      • Sandra, yo al menos no tengo problema en admitir que el racismo es un fenómeno universal, y que los habitantes del Norte de África y Oriente Medio pueden ser tan racistas hacia otros grupos como el resto. También he admitido que puede ser un componente de lo que pasó en Colonia. Es sólo que no creo que fuera el único.

        La diferencia con los vietnamitas creo que podría explicarse por otras razones:
        -Los vietnamitas han sufrido el colonialismo francés y norteamericano, pero en el mundo islámico la enemistad con Occidente es históricamente larga y los conflictos han sido ininterrumpidos durante cientos de años, hasta el presente.
        -En los países musulmanes, por lo general, hay una mayor represión sexual. Vietnam no es Occidente, pero está mucho más cerca que el mundo islámico (ver apartado de sexo premarital). En cualquier caso, pienso que esta frustración no es la causa, sino otra pieza entre muchas.
        -También como señalé, no es sólo un tema de ser agraviado, sino de percibirse. Habría que comparar si la propaganda antioccidental en Vietnam es superior a la que pueda existir en países del mundo islámico (Irán sería el ejemplo por excelencia, y hubo 5 sospechosos en Colonia).

  4. Babel dijo:

    Sandra, yo considero desafortunada la comparación del artículo de Carlos con el de Barbijaputa, ya que ella da la matraca con lo mismo de siempre: “machismo”; “patriarcado”, “cultura de la violación”…..
    No me parece mala ni mucho menos tu objeción a Carlos, pero no creo que haya comparación posible con la izquierda feminista. Podrás objetar que no te refieres a lo que yo he dicho sino a la visión de los agresores africanos, pero ten en cuenta que en la visión de la izquierda feminista viene todo en un mismo pack.
    Carlos, después de que hayan propuesto el toque de queda, te diré y te contaré lo difícil que se hace no hablar de guerra.contra los hombres.

  5. Jeipi dijo:

    No sé si los sucesos del último fin de año fueron más graves, en cantidad o en calidad, que los que suelen producirse cada año con el mismo motivo, pero se ve que algunos, aprovechando que el Rin pasa por Colonia, se sacaron de la manga una conspiración urdida por los jihadistas para atentar contra los valores de nuestra civilización. No hace mucho que puse un enlace a un artículo de corte feminista que daba crédito a este supuesto.

    Claro que la teoría de la conspiración no se aguanta. por ningún sitio. ¿Unos fanáticos musulmanes dando a sus secuaces la consigna de emborracharse y violar a toda mujer occidental que se les pusiera a tiro? Pues en tal caso lo primero que violaron fueron los preceptos de su propia religión. Y además, ¿cómo es que los servicios de orden tardaron cinco días en descobrir que este año se habían producido más delitos que en ocasiones anteriores?

    Cada vez me parece más claro que sí, que ha habido una conspiración, pero ha sido obra de los grupos xenófobos con el feminismo como tonto útil.

    • Sandra dijo:

      “Claro que la teoría de la conspiración no se aguanta. por ningún sitio. ¿Unos fanáticos musulmanes dando a sus secuaces la consigna de emborracharse y violar a toda mujer occidental que se les pusiera a tiro? Pues en tal caso lo primero que violaron fueron los preceptos de su propia religión. Y además, ¿cómo es que los servicios de orden tardaron cinco días en descobrir que este año se habían producido más delitos que en ocasiones anteriores?
      Cada vez me parece más claro que sí, que ha habido una conspiración, pero ha sido obra de los grupos xenófobos con el feminismo como tonto útil.” (Jeipi)

      La teoría de la conspiración islámica para coordinar ataques sexuales en varias ciudades europeas pertenece -es mi opinión- al mundo de la fantasía. Es eso en lo único en que estoy de acuerdo con Jeipi. Pero pretender darle la vuelta a la obsesión conspiranoica y tratar de meternos su opuesto (lo de la supuesta conspiración de los grupos xenófobos) me parece muy cuestionable. ¿Hemos de pensar que los hombres agresores eran realmente genuinos alemanes rubios y de ojos azules pero disfrazados de varones de apariencia árabe o norteafricana, y con el objetivo de desacreditar a dichas comunidades?
      Se pregunta Jeipi por qué extraña razón tardaron cinco días en descubrir lo que había acontecido. La respuesta es que no tardaron tanto tiempo. En realidad lo sabían desde el primer momento, pero se optó por taparlo y mirar para otro lado. Lo que no pudo ni la policía, ni el gobierno, ni los medios de comunicación afines al sistema fue contener la experiencia de periodismo popular expresado a través de la redes sociales. Cuando la avalancha de denuncias vía internet se hizo demasiado grande, a los medios no les quedó más remedio que hacerse eco de la noticia, y por aquello de no perder clientela de lectores al haberse algunos otros medios atrevido a tocar el tema.
      ¿El feminismo tonto útil en este caso, y colaborando con los grupos xenófobos? Pues va a ser que no, porque tal cosa podría argumentarse en el caso de que el feminismo hubiese clamado contra las agresiones. Por contra, si algo ha caracterizado a ese feminismo en dicha ocasión ha sido por el silencio que ha mantenido, roto únicamente para arremeter contra lo que llaman el “racismo” y la “xenofobia”.
      No ha habido conspiraciones, ni de uno ni del otro lado. Simplemente determinados grupos de inmigrantes se comportaron de acuerdo con sus usos y costumbres.
      La pregunta siguiente es por qué razón la izquierda -que es la que casi monopoliza el discurso feminista- ha optado por ponerse del lado de los inmigrantes. Pues muy sencillo. Porque para la izquierda los inmigrantes son un colectivo al que atraerse, lo que supone que todas las barbaridades que puedan cometer serán tratadas con indulgencia. Supongo que nuestros teóricos progresistas echarán cuentas electorales, y pensarán que así ganan más votos que los que pierden.
      Lo demás, ya sea los malabarismos hiperacadémicos de Zizek, o las paranoias conspiranoicas de la izquierda no feminista pero sí etnicista, son sólo ganas de intentar quitarle importancia al asunto, y de paso seguir apoyando al multiculturalismo, que no es otra cosa que la estrategia del gran capital para lograr unos flujos de mano de obra acordes con las necesidades del sistema productivo.

      • Jeipi dijo:

        Tengo que puntualtzar el comentario de Sandra, con la que aquí y en otras ocasiones suelo estar de acuerdo en casi todo, cuando dice:

        “¿Hemos de pensar que los hombres agresores eran realmente genuinos alemanes rubios y de ojos azules pero disfrazados de varones de apariencia árabe o norteafricana, y con el objetivo de desacreditar a dichas comunidades?”

        Está claro que yo no digo esto. Lo que pienso es que la noche de autos hubo un número bastante elevado de actos delictivos, únicamente atribuíbles a sus autores, que actuaron sin conocerse y, por supuesto, sin coordinarse, y eso lo aprovecharon algunos grupos de extrema derecha (que tampoco hace falta que estuvieran coordinados entre sí) para inventarse una conspiración jihadista.

        En todo caso, veremos los resultados de la investigación policial y judicial, si es que alguna vez se publican y no echan tierra al asunto al ver que no llegan a ninguna conclusión interesante.

  6. Pingback: Multiculturalismo sin hombres, o como el progresismo social abrió camino a la extrema derecha | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  7. Isidro dijo:

    Es posible que varios sean los motivos que provocaron esos crímenes. La hipótesis de Zizeck tiene visos de ser bastante acertada, pero si consideramos atentamente todas sus palabras, difícilmente podrá servirnos como defensa contra los ataques feministas (sexistas) de marras. Yo me prevendría muy mucho, concretamente, de esta declaración:

    “la brutalidad, llegando hasta crueldad hacia el débil, los animales, las mujeres, etc. es una característica tradicional de las “clases bajas”; una de sus estrategias para resistir a aquellos en el poder siempre fue un aterrador despliegue de brutalidad dirigido a perturbar el sentido de decencia de la clase media.”

    La perorata feminista extiende la brutalidad a toda la población masculina, sin hacer distinciones de clase, cultura, educación, raza, nacionalidad, etc. Zizeck parece hacer lo mismo, pero con el distingo de que solo afecta a las clases bajas masculinas. Nada tengo que objetar a la afirmación de que las clases bajas hacen ostentación de brutalidad (o algunos de sus miembros). Muchas veces he sido testigo de ella y no seré yo quien la niegue o cuestione. La grosería, la vulgaridad y una indudable y paradójica arrogancia de clase (tal vez preventiva o autodefensiva) son muy comunes en las clases bajas. Pero lo que no estoy dispuesto a aceptar sin pruebas es que esos defectos sean exclusivos del sexo masculino. Zizeck reproduce en viejo mantra de que solo los hombres son brutales. Es una acusación tan grave que no la puedo admitir sin objeciones.
    ¿Qué hay de las mujeres de clase social baja? ¿Angelicales y bondadosas con los débiles; es decir, con los que son más débiles, por ejemplo, los niños, los ancianos, los animales o los mismos hombres adultos? No creo que en este blog sea necesario acudir nuevamente a la historia para comprobar que las mujeres comparten con el hombre los mismos defectos. No obstante, recordaré aquí que las mujeres inglesas, cuando llegaron a La India buscando hombres de negocios exitosos, se escandalizaron de la relación cordial y de mutua tolerancia que se había establecido entre los hombres ingleses y la comunidad autóctona. Las mujeres inglesas aprendieron pronto a llamar a la servidumbre india de la manera más despectiva para ella. Y estamos hablando de mujeres de clases sociales educadas, no de chusma. Es solo un ejemplo, pero creo que nadie aquí pondrá en duda que el clasismo y el racismo afectan a ambos sexos por igual. En las clases bajas la envidia es moneda corriente y afecta no menos a mujeres que a hombres. En fin, el supuesto de que los hombres de clase baja son brutales con el débil mientras que las mujeres no lo son, es una afirmación de tal calado que, en mi opinión, precisa ser probada y fundamentada.
    Estoy seguro de que, tú, Carlos, compartirás mi objeción.
    Una última cosa. No es nada nuevo que los hombres que se odian intentan humillarse mutuamente de la manera más dramática posible. Para ello, si pueden, recurren a la violación de mujeres del bando contrario. No hay mayor ofensa que esa. Los hombres de las mujeres violadas sienten que les han fallado y eso los sume en la desesperación. Es muy significativo que cuando se desea causar la mayor ofensa en el otro se recurra al consabido insulto “hijo de puta”. O, pasando a mayores, se viole o agreda a las mujeres. Es un golpe dado donde más duele. Indirectamente, todo esto es una prueba más de que todas las comunidades humanas aman más a sus mujeres que a sus hombres. También lo vemos en las palabras de Eldridge Cleaver sobre la violación de mujeres blancas. No deja de ser curioso y paradójico que las feministas vean en la violación de mujeres en tiempos de guerra un acto de misoginia, cuando la evidencia indica que, además de un evidente móvil sexual, se perpetra ese delito como forma de vengarse del enemigo. Y es una venganza mucho más eficaz que la consistente en violar a los hombres enemigos, como lo demuestra el hecho de que las violaciones a mujeres estén siempre presentes en la memoria colectiva, al contrario de lo que ocurre con la violación de hombres.
    Hace unos días, una chica contraria al feminismo informaba en un vídeo de Youtube que entre 100.000 y 140.000 hombres son violados cada año en Estados Unidos. Creo recordar que se refería en las cárceles. Esto no le importa a nadie. A casi nadie. Y es por esto mismo por lo que, si se quiere dañar a alguien de verdad, lo mejor es atentar contra las mujeres de ese alguien.Tal vez esto, de ser cierto, ayude a comprender los crímenes de Colonia.

  8. Como hablé de resentimiento en las motivaciones de este episodio voy a dejar aquí este enlace titulado: “Alemania hace negocio con nuestra guerra y luego no quiere refugiados”

    http://www.publico.es/internacional/alemania-negocio-nuestra-guerra-y.html

    Esto no es incompatible con la posibilidad de racismo, frustración sexual y quizá incluso una menor tolerancia al alcohol por estar prohibido en sus culturas, que desataría las inhibiciones. La mentalidad de turba haría el resto. Claro que es sólo una posibilidad sin tener datos, que todavía no hay más de un video sobre lo ocurrido. Sería bueno saber si lanzaron insultos en cualquier idioma y cuáles eran, para ir perfilando posibles motivos (tampoco esto sería excesivamente científico, pero sería mejor que nada).

    • Sandra dijo:

      Carlos, yo no me atrevería a usar la página de Alerta Digital como fuente rigurosa a la hora de tratar el tema de los inmigrantes y los ataques sexuales (http://www.alertadigital.com/2016/02/08/un-refugiado-afgano-deja-sin-sentido-y-viola-a-una-joven-alemana-de-22-anos-en-el-carnaval-de-colonia/), simplemente porque pienso que, independientemente de que los hechos narrados sean ciertos o no, existe una intención por parte de ese medio de desacreditar a los inmigrantes. Pero por la misma razón, recurrir a Público.es como fuente fiable para entender ese mismo tema supone no darse cuenta que la misión de los “periodistas” de este último diario es justamente la contraria. Leer Público.es tiene interés para quien haga una tesis doctoral sobre la manipulación informativa y el adoctrinamiento ideológico. Pero usar a Público.es como fuente fiable en estudios sociológicos sobre la inmigración tiene el mismo valor que explicar la razón del antisemitismo a partir de los discursos de Joseph Goebbels.

      • Comprendo Sandra. No pretendía hacer referencia al artículo como prueba de nada, sólo la frase del refugiado porque indicaba resentimiento, que es parte del argumento que estaba haciendo (ahora bien, el resentimiento no es licencia para cometer crímenes, esté o no justificado). Si Público se inventó la cita lo desconozco, pero se me hace difícil pensar que un sirio no haya dicho o pensado algo parecido en algún momento (“Occidente fomentó nuestra guerra civil y ahora nos da la espalda”).

  9. Anónimo dijo:

    Ya que mencionas lo de los 49 varones ejecutados por Violacion en Iran hay que hacer mención a un curioso fenómeno.
    Son de sobras conocidas las campañas contra la lapidación de mujeres adulteras en Iran aun cuando son muy pocas las lapidadas.
    En cambio en Occidente no existen campañas contra la aplicación de la pena de muerte en Iran contra los violadores del mismo modo que tampoco las hubo en algunos estados de Estados Unidos que la aplicaban como el de Alabama.
    De sobra es conocido que en los estados del Sur de Estados Unidos hasta finales del siglo XX habia una tendencia fuerte a pensar que ninguna mujer blanca podía desear a ningún varón negro.
    Por ello, si había habido relación sexual interracial la misma nunca podía ser consentida ni menos aun iniciada o por interés de la mujer blanca.
    Ello provoco miles de linchamientos de varones negros, siempre sospechosos de querer violar a toda mujer blanca que se cruzara en su camino.
    La escritora Lee Harper recientemente fallecida, denunciaba dicha situación en su magnifico libro “Matar a un Ruiseñor”ganador del premio Pulitzer.
    Desgraciadamente actualmente dicho libro se considera SOLO un alegato con el racismo y la xenofobia, pero no uno contra el Sexismo, feminismo o misandria.
    Sin embargo ha sido la ideología feminista la que ha repetido aquello de que “toda penetración es una violación” y la que ha repetido que no existen denuncias falsas de mujeres supuestamente violadas cuando en el libro un varon negro es falsamente acusado de violar por una mujer. Blanca pero mujer.
    El magnifico libro nos deberia recordar que no siempre en todo juicio existe una GARANTIA PROCESAL para el acusado.
    Algo que nadie dice es que en en Iran se lapidan pocas mujeres adulteras precisamente porque la misma Ley que establece tal pena establece unas condiciones muy difíciles de cumplir
    : se tiene que pillar en pleno adulterio a la mujer y con presencia de muchos testigos, lo cual impide efectuar la acusacion.
    El caso de Sakineh Mohammadi Ashtiani es un claro caso de manipulación informativa ya que ademas de adulterio tambien estaba acusada de ASESINATO DEL ESPOSO, motivo mas que suficiente para condena de muerte en cualquier pais donde rige la pena capital.
    Por ello la aplicación de pena de muerte a mujeres en Iran solo por adulterio es realmente COMPLICADA y sin embargo la acusacion de Violacion NO NECESITA de muchos requisitos.
    Algo muy parecido en Occidente donde basta UNA UNICA declaracion para que exista juicio.
    Ello dota de un grado de indefension a todo varon con respecto a la posible acusacion de CUALQUIER MUJER y la pena sigue siendo de muerte.
    Eso no es ningun problema para ninguno de los FEMINISTOS Y PROGRES no solo de Iran, sino de todo OCCIDENTE.
    ¿Qué opinaria de ello cierto ministro feminista y socialista de Justicia que negaba la existencia de denuncias falsas pero que aseguraba que era falsa la denuncia falsa de su propia mujer?
    Me cuesta creer que si en la Alabama de Estados Unidos no se daban las adecuadas garantias procesales para garantizar la imparcialidad de un varon negro con cargo de pena de muerte por una falsa acusacion de muerte exista unas mayores garantias y seguridad procesal en el Iran moderno para cualquier acusado de cualquier delito incluido el tan aborrecido, odiado, y reprobado como es el de VIOLACION.
    Los violadores no me son en absoluto simpaticos.
    Pero los acusados, cualquier acusado de cualquier delito merece algo mas que por un solo testimonio pena de muerte Y CASTRACION.
    En la Inquisicion del Medievo para iniciarse un juicio de brujeria se exigian por lo menos 2 testigos, y creo que los quemados y quemadas inocentes no fueron ni uno….ni dos.
    Mi pregunta es muy facil
    ¿En Occidente que tanto cacareamos sobre la pena de muerte y lo derechos humanos por qué no existen campañas contra la pena de muerte por violación?
    El cargo de violación es mucho peor que el de asesinato porque si la acusacion es de violación se apagan todas las voces que exigen pruebas y respeto para el acusado.
    Voces que si apareciero cuando en Iran Sakineh Mohammadi Ashtiani ademas de adulterio fue acusada del asesinato de su esposo.
    A mi no me cabe duda alguna de que si hubiera sido al reves al esposo sin reaccion alguna en Occidente para ahora ya le hubieran lapidado y realmente la pena de muerte es siempre MUCHO MAS PROBLEMÁTICA cuando el reo es …..MUJER.

  10. Javier dijo:

    No tengo ninguna fuente para defender lo que voy a decir más alla de comentarios que he oído a lo largo de mi vida provenientes de inmigrantes del norte de África viviendo en España. Pero me atrevo a especular:

    ¿Es posible que la forma en la que los inmigrantes árabes ven a las mujeres europeas y a las “suyas”, a las musulmanas, sea diferente?

    No es difícil entender que en culturas con una estructura de roles mucho más tradicionales, se tenga mucho respeto por la mujer “virtuosa”, en este caso bajo los parámetros del Islam se entiende, y se sienta desprecio por la promiscuidad y la actitud “empoderada” vamos a llamarlo así de la mujer occidental.

    El clásico comentario que yo he oído ya muchas veces, y perdonen el lenguaje soez, es que “las españolas son unas putas” y “yo tengo una mujer esperando para casarme en mi país”, todo eso mientras tienen relaciones casuales con mujeres españolas.

    Y no se me entienda esto como ninguna forma de racismo, porque probablemente si llevásemos a las mujeres actuales a un período anterior en el tiempo, despertarían reacciones similares en nuestro propio país. Es una cuestión cultural.

    • Sin duda puede ser un factor, aunque no creo que haya una sola explicación a lo que pasó aquí. Ese prejuicio puede existir, pero para que se libere de esa manera tiene que haber más ingredientes, como aquí los hubo (alcohol, resentimiento hacia la sociedad de acogida, etc.). En cualquier caso, musulmanes que se emborrachan en una celebración de Nochevieja (muy occidental todo, teniendo también en cuenta que los musulmanes consideran pecado consumir alcohol) son los menos indicados para reivindicar valores tradicionales islámicos en la mujer. O dicho de otra manera, en caso de creer esto serían unos hipócritas.

  11. Pepe dijo:

    En este artículo se mezclan muchos temas pero también se trata éste, y otros como la LIVG.

    http://conspiracionabierta.blogspot.com.es/2016/01/las-violaciones-masivas-en-alemania-un.html
    El cuento de las violaciones masivas en Alemania: un episodio más en la estrategia del caos contra Europa
    “Violaciones, dicen. Por todas partes, tanto en Colonia como en Dresde, tanto en Weimar como en Kottbus, en plena batalla, después de la batalla, soldados y mujeres se acoplaron. En el suelo, sobre las mesas, en los peldaños de las escaleras, en camas a veces. Con qué delicioso terror se hicieron violar las pequeñas burguesas alemanas. Conservan las delicias de los americanos y los ingleses; de los rusos, el terror.” (El filósofo francés Edgar Morin se burlaba así en 1945 del discurso de las violaciones masivas utilizado por la propaganda bélica durante la II Guerra Mundial. Citado por Emmanuel Lemieux en Edgar Morin: Vida y obra de un pensador inconformista, cap. 21)

    El que la sociedad occidental se haya tragado sin rechistar la historia de una violación masiva de mujeres durante la pasada Nochevieja, en plenas calles de varias importantes ciudades de Alemania, a manos de mil lujuriosos hombres sedientos de flujo vaginal, todos ellos de origen árabe (¿cómo no? ¡De qué no serían capaces los árabes para el occidental de hoy en día!), perfectamente coordinados (a pesar de su alto estado de excitación sexual) y capaces de burlar las sofisticadas medidas de seguridad de las que dispone una sociedad hipercontrolada como la alemana; como decía, una sociedad así, capaz de tragarse una historia tan descabellada, evidencia de forma palmaria el elevado nivel de degradación de sus miembros, completamente lobotomizados por las doctrinas del odio imperantes. Entre tales doctrinas cabría destacar la puritana ideología feminista, que considera al hombre como un depravado sexual y un violador en potencia, y la fantástica y mitológica teoría de la conspiración islamista contra occidente, que ha convertido a todos los inmigrantes árabes en una especie de demonios sobrenaturales a los ojos del zombificado consumidor occidental. Una historia como esta, con un guión semejante al de algunas de las peores películas del cine de terror para adolescentes made-in-Hollywood, sólo puede ser asumida por una generación de individuos con serios daños cerebrales, ocasionados por un consumo compulsivo de rayos catódicas o por la ingesta irresponsable de altas dosis de ácido lisérgico. Lo cierto es que todo esto guarda un gran parecido con lo que ya pasó en los tiempos del Ku Klux Klan y con su propaganda para criminalizar a los varones negros, o en los tiempos del nazismo y la propaganda hitleriana que sirvió para criminalizar a los judíos (1).

    Es muy probable que esa noche tuvieran lugar diferentes y muy variados altercados en diversas ciudades alemanas: robos, peleas, etc., ¡qué noche de sábado no sucede esto en alguna de las muchas grandes ciudades de Europa o Estados Unidos, donde se ha promovido una forma de ocio basada en el consumo masivo de alcohol y topo tipo de sustancias alucinógenas!; sin embargo, el que todas las grandes corporaciones mediáticas sin excepción hayan “coincidido” en interpretar y transcribir tales altercados como si hubieran sido exclusivamente agresiones sexuales a mujeres, constituye la prueba más evidente de que nos encontramos ante una operación de guerra psicológica “de libro”, perfectamente planificada y coordinada, con la que se ha pretendido movilizar al máximo las emociones del gran público gracias al viejo mito de la doncella en apuros, tan del gusto de la propaganda bélica de siempre.
    https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/09/15/la-doncella-en-apuros-y-el-hombre-desechable-del-tradicionalismo-al-feminismo/

    El que todos los grandes medios de comunicación de masas internacionales se hayan ceñido de forma tan disciplinada a un mismo guión, pone de manifiesto también el alto grado de coordinación y unidad de las élites mundiales a la hora de desarrollar sus proyectos.

    http://www.elmundo.es/internacional/2016/01/06/568d2845ca4741441e8b45f6.html
    Por otro lado, el hecho, que tanto se ha comentado en estos mismos medios de comunicación, de que el gobierno alemán no quiso reconocer públicamente los sucedido hasta tres o cuatro días después, o las críticas masivas a la alcaldesa de la ciudad alemana de Colonia por sus declaraciones en relación a los hábitos de vestir de sus paisanas (y que era totalmente previsible que escandalizarían a una sociedad profundamente narcisista como la occidental, donde la vanidad se ha convertido en un derecho inalienable y cuestionar ese derecho, en un sacrilegio), es sólo una estrategia más para dotar a toda esta historia de una mayor tensión dramática, pues, gracias a ese debate, se ha conseguido difundir mundialmente la impresión de que las autoridades alemanas se han comportado de una manera negligente e irresponsable ante los recientes acontecimientos, esto ha hecho creer al ciudadano medio que se encuentra desprotegido y abandonado a su suerte frente a la peligrosa amenaza sexual sarracena, consiguiendo aumentar de este modo su grado de indignación. Probablemente veremos muchos más “descuidos” institucionales de este tipo en próximos acontecimientos.

    Esta operación psicológica, en la que se han combinado las ideas (fuertemente arraigadas en el subconsciente colectivo de Europa occidental) del hombre como violador nato y del inmigrante como potencial terrorista, tiene dos claros objetivos. Por un lado, profundizar la desintegración y el enfrentamiento social (guerra de sexos, guerra étnica) que imposibiliten la unidad del pueblo frente al Estado, consiguiendo así una más fácil subordinación de las masas al ente estatal (una población incapaz de colaborar entre sí, ni siquiera en lo más elemental, y para la que la soledad se ha convertido en patológica, entregará su vida totalmente en manos del Estado, de tal modo que éste pasará a controlar absolutamente todas las parcelas y aspectos de la vida humana, incluidos los más íntimos; para lo cual, el medio en el que estás leyendo estas líneas será una herramienta fundamental). Por otro, además de seguir profundizando en la estrategia del choque de civilizaciones (criminalización del mundo árabe para seguir justificando intervenciones militares), se busca avanzar un paso más en la estrategia del caos que, desde hace años (concretamente, tras la caída del llamado Telón de Acero), Estados Unidos viene empleando contra Europa con el fin de desestabilizarla y asegurarse así la hegemonía mundial (2).
    http://antimperialista.blogia.com/2016/011701-las-presuntas-agresiones-sexuales-en-colonia.-los-medios-alemanes-incitan-a-la-h.php

    Esta guerra secreta contra Europa comprendería varios frentes; entre ellos destacaría los siguientes:

    – La crisis económica inducida, que está sirviendo para provocar una fuerte crisis de gobernabilidad gracias a la manipulación del descontento popular, inteligentemente gestionado por movimientos y organizaciones creados específicamente para tal fin, como el 15-M o Podemos en España, ambos de marcado sesgo anglosajón (#spanishrevolution), o Syriza en Grecia.

    – El apoyo a las aspiraciones separatistas de varias regiones europeas (cuestión que ya analicé en el artículo anterior)
    http://conspiracionabierta.blogspot.com.es/2016/01/podemos-ciudadanos-y-la-independencia.html

    – La agudización del enfrentamiento entre sexos debido a una mayor agresividad del discurso feminista que, a su vez, está dando aliento al discurso altamente misógino y de desprecio a la mujer que sostienen diversos colectivos agrupados bajo la denominación anglosajona de MGTOW (Men Going Their Own Way), una denominación que nos vuelve a dar una buena pista de quién está detrás de todo esto.

    – La llegada masiva de inmigrantes a Europa (3), y su criminalización con historias como ésta de las violaciones masivas o con el clásico cuento del terrorismo yihadista, será de gran utilidad para, en un futuro no muy lejano, y con la excusa de combatir estos asuntos, sumir a diferentes poblaciones europeas en una especie de guerra civil interétnica, especialmente a aquellos países de Europa donde no se pueda promover una guerra civil a través de los separatismos, como ocurre en el caso de Alemania o Francia (o en el sur de España). Estas guerras interétnicas (o más bien habría que decir: entre partidarios de los inmigrantes y los fascismos del tipo Le Pen), igual que las separatistas, fracturarán los Estados europeos en territorios que quedarán bajo el control de partidarios de una y otra postura respectivamente. Esto dará paso a un incremento de las hostilidades entre dichos territorios, lo que acabará propiciando una intervención de órganos supranacionales tipo ONU, que, con la excusa de poner fin al conflicto, concederán la independencia a los territorios separados, facilitando así una futura integración de los mismos en un órgano supranacional al estilo del viejo proyecto de los Estados Unidos de Europa, muy débil por su división interna y el alto grado de dependencia de sus múltiples integrantes (en lugar de independencia, se conseguirá interdependencia), y, por lo tanto, fácilmente dominable por otras potencias internacionales más cohesionadas.

    El grado de desarrollo en que se encuentra esta estrategia está ya muy avanzado tal y como se puede comprobar sólo con observar el nivel de descomposición y decadencia de Europa y el servilismo de las élites europeas a la voluntad del Gran Hermano yanqui. Todos estos indicios, y el no menos despreciable hecho de que un individuo corriente como yo (y como tú) podamos tener acceso a estos planes secretos sin movernos de casa, apunta a que el objetivo está ya prácticamente conseguido, los próximos acontecimientos sólo servirán para ponerle “la puntilla” al proyecto. En cualquier caso, todo esto no implica necesariamente la victoria para unos y la derrota para otros, simplemente, el show continúa (próximamente en todas sus pantallas).

    Post scríptum

    Una advertencia: no os hagáis muchas ilusiones, no veremos muchos tiros por la calle. Hoy en día, el campo de batalla está exclusivamente en la mente del telespectador. Les bastaría con retransmitir un pequeño tiroteo (real o ficticio) que se hubiera producido en un solo punto de nuestra geografía entre tres o cuatro personajes, y que apenas hubiera durado unos pocos minutos, para hacer creer a los millones de fieles del medio audiovisual que todo su mundo está en guerra (de hecho, la inmensa mayoría ya lo cree así). Gracias a esta fe ciega del espectador en su idolatrado televisor, todo lo demás sería coser y cantar.

    Un ejemplo: Los puntuales sucesos conocidos hoy como “violencia de género” que acontecen anualmente en España, donde conviven más de 45 millones de habitantes, y cometidos en su mayoría por personas en estado de ebriedad o con graves trastornos psicológicos, gracias al morboso y alarmista relato de los mismos difundido en horario prime time, ha servido para que toda una sociedad aceptara con gran alborozo la implantación de una ley propia del III Reich (la Ley Integral contra la Violencia de Género).

    Notas:
    (1) Recordemos que el régimen nazi llegó a acusar a los judíos de ser los responsables de la propagación de la sífilis en Alemania, ya fuera a través de las prostitutas judías o por la violación masiva de jóvenes alemanas arias a manos de libidinosos judíos.
    (2) Recomiendo la lectura del artículo EEUU y la “conquista silenciosa” de Europa. TTIP y la Teoría del Caos publicado en el blog Traduciendo la Realidad.
    http://lugrogeopolitica.blogspot.com.es/2015/05/eeuu-y-la-conquista-silenciosa-de.html
    (3) Según el analista geopolítico Thierry Meissan, las últimas oleadas de inmigración hacia Europa formarían parte de una estrategia orquesta por Estados Unidos para desestabilizar Europa. La miopía de la Unión Europea ante la estrategia militar de Estados Unidos
    http://www.voltairenet.org/article187416.html
    En este mismo sentido os recomiendo el análisis realizado por Frank G Rubio y Pilar Baselga en su programa de Nada es lo que Parece Radio, Operación refugiados: un caballo de Troya contra Europa.

    Es muy probable que muchas de las personas que han entrado recientemente en Europa durante las últimas “oleadas de inmigrantes”, y a los que personajes como la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, o instituciones como el Real Madrid han facilitado su completa integración en nuestra sociedad con la excusa de la ayuda a los refugiados, no sean más que mercenarios especializados en guerra de guerrillas, entrenados por la OTAN y curtidos en conflictos recientes como los de Libia o Siria, y a los que probablemente se encargará liderar las revueltas en Europa (o, al menos, servirán como cabezas de turco para dar credibilidad a las mismas).

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