El test de Bechdel: aplicación, contexto histórico e introducción de un equivalente masculino

En esta entrada les presento la traducción del artículo “The Bechdel test: Application, historical context and introducing a male equivalent” (El test de Bechdel: aplicación, contexto histórico e introducción de un equivalente masculino), escrito por Eivind Figenschau Skjellum y publicado originalmente en la página Masculinity Movies. La traducción ha corrido a cargo de nuestro comentarista habitual Murphy, autor de la bitácora Si eres hombre, eres culpable.

Como en toda traducción, he de señalar que su publicación en este espacio no significa necesariamente que nos suscribamos a todo lo que dice el artículo, sino que lo hemos encontrado lo suficientemente interesante como para debatir sus méritos.

El test de Bechdel: aplicación, contexto histórico e introducción de un equivalente masculino

Eivind Figenschau Skjellum

Escribo sobre los hombres en las películas. Escribo sobre cómo pueden servir para inspirarnos en alcanzar la grandeza.

Afortunadamente, también hay quien escribe sobre las mujeres en las películas. O más bien la falta de mujeres en las películas. Y cuando lo hacen, suelen recurrir al test Bechdel.

El test de Bechdel fue presentado por Alison Bechdel, dibujante estadounidense, en 1985. Aquí están sus humildes comienzos:

Bechdel Test

Una película, tal y como aparece en el cómic, pasa el test de Bechdel si:

  1. Aparecen al menos dos mujeres con nombre propio
  2. que hablan entre ellas
  3. de algo más que no sea un hombre

El test se ha vuelto muy popular en los círculos feministas y recientemente cines suecos anunciaron que a partir de ahora van a evaluar todas las películas mediante el test de Bechdel.

En otras palabras, el test se ha politizado.

La aplicación del test de Bechdel

La premisa básica de la prueba Bechdel es que hay muy pocas mujeres en papeles importantes en las películas. Y parece que hay algo de verdad en eso; según la charla de Colin Stokes en TED “Cómo las películas enseñan hombría” (“How movies teach manhood”) sobre la que escribí hace unos días, sólo 11 de las 100 mejores películas de 2011 tenían a mujeres como protagonistas.

La mayoría de las películas que aparecen en esta página no pasan el test. Aquí hay una lista de las que la pasan (con una puntuación de 3 sobre 3), según Bechdeltest.com:

Alguna de ellas lo pasa por los pelos. Apenas 12 de 41 películas reseñadas, que es casi el 30%. Una clara minoría.

Sin embargo, he aquí algo desconcertante: una película como Tomb Raider (que no he reseñado) no pasa el test de Bechdel. De hecho, fracasa estrepitosamente (0 puntos de 3). En otras palabras, una heroína femenina que con enorme valentía sigue su camino a través de un entorno típicamente dominado por hombres no consigue ningún punto. Entiendo que Lara Croft no es un personaje femenino realista y completo que pueda servir como modelo positivo para las jóvenes del mundo, pero aún así me resulta curioso que una película con una heroína femenina consiga 0 puntos en el test de Bechdel.

Tomb Raider

Otra observación interesante: a pesar de toda una serie de poderosos personajes femeninos, El Señor de los Anillos fracasa (1 de 3 puntos posibles) y la escena en El Retorno del Rey, donde Eowyn posiblemente salva la Tierra Media al derrotar al rey de los Nazgul mientras exclama “¡no soy un hombre!” (ella lo puede matar sólo porque es mujer; ver escena de abajo) no consigue ningún punto en el test de Bechdel.

Básicamente, una amplia gama de películas, donde aparecen poderosas mujeres que controlan su destino, fallan en el test. Algunos ejemplos:

Todo esto me parece muy raro.

Así, del mismo modo que el test muestra cierta validez, aparecen algunos resultados extraños en la práctica.

Sin embargo, lo que de todas formas es innegable es que hay más protagonistas masculinos en las películas. ¿Por qué esto es así?

Contexto histórico

El papel de la mujer ha estado relacionado históricamente con la crianza y la esfera familiar. Hay buenas razones para esto. El cerebro masculino tiene mayor orientación espacial y nuestros cuerpos son mejores para hacer frente a la adrenalina y las condiciones físicas extremas. En efecto, podemos hacer frente a la caza, el trabajo duro y el peligro mejor que las mujeres.

Las estadísticas de mortalidad en el lugar de trabajo (más del 90% son hombres) reflejan este hecho; los hombres buscan los desafíos y peligros para los que nuestra fisiología está hecha. El cerebro de la mujer, sin embargo, es mucho mejor en el lenguaje, la interacción social, etc. De hecho, las mujeres usan de promedio el triple de palabras por día en comparación con los hombres (20.000 vs 7.000).

Estas diferencias naturales son el resultado de un proceso evolutivo creado conjuntamente que, entre otras cosas, se ha asegurado de que las mujeres embarazadas fuesen protegidas del duro trabajo físico. (para una feminista que refleja esto, ver la presentación de Lauren Barnett).

Mientras a las mujeres se las protegía, se ha esperado históricamente que los hombres proporcionasen esa protección. Los ideales de la función tradicional masculina son servir, proveer y proteger. La mitología de todo el mundo está repleta de historias de hombres que a partir de unos humildes comienzos consiguen convertirse en verdaderos héroes después de superar una serie de pruebas. Estos cuentos -y actos de heroísmo- han traído consuelo y protección a personas desamparadas desde hace milenios. El experto en mitología Joseph Campbell llama a este tema mitológico “El viaje del héroe”.

Hay algo inherentemente emocionante en “El viaje del héroe”. La mayoría de los hombres que conozco sienten una respuesta corporal visceral al observar a otros hombres comprometidos en actos de heroísmo. Es lo que hizo que Braveheart fuera tan impactante cuando lo vi en mi adolescencia. Y las mujeres parecen encontrar a esos hombres muy sexys (cita de una amiga: “no me gusta Mel Gibson, pero William Wallace está superbueno”).

Braveheart

El tema arquetípico de “El viaje del héroe” ha llamado a muchos hombres a la grandeza. Pero también tiene un lado oscuro; ha entrenado a los hombres para verse a sí mismos como prescindibles. La idea básica es ésta: mientras los hombres mueran por una causa noble, la suya será una buena muerte*.

Así que este es el resultado final: mientras se espera que la vida de las mujeres se restrinja a una vida relativamente segura, social y hogareña, a los hombres se les influenció para que aceptaran el sacrificio de sus vidas en un abrir y cerrar de ojos en un espectáculo heróico.

Estas son las ventajas y desventajas inherentes a los roles de género tradicionales.

* Añadido el 30 noviembre: El viaje del héroe es en realidad una metáfora de la transformación interior. Como tal, es un arquetipo que existe en todos los niveles de desarrollo. No obstante, sus temas han ejercido influencia sobre los roles de género de la sociedad, y en particular los de la era premoderna.

Entendiendo el origen mítico de las películas

Las películas son el principal medio de propagación de temas mitológicos en el mundo actual. En ausencia de historias alrededor de la chimenea y niños reunidos a los pies del abuelo leyendo cuentos de hadas a la luz vacilante de una lámpara de aceite, miramos a la pantalla iluminada para encontrar ese alimento espiritual esencial. Las películas hacen a nuestro espíritu erigirse sobre los mismos temas esenciales a los que la humanidad se ha enfrentado durante milenios: la supervivencia en un mundo peligroso, la verdad, la justicia, la motivación, la fe, el amor.

Estos mitos siempre implican un “Viaje del héroe” de algún tipo, incluso en los que aparecen mujeres en papeles principales (pocos personajes en la historia del cine son tan heroicos como Ripley en Aliens). Resuenan en alguna parte profunda de nosotros, donde las cosas siguen siendo importantes y hay algo por lo que vale la pena morir.

Cuando te das cuenta de que la mayoría de la gente está hambrienta de historias épicas en las que se muestra el peligro y su superación, y que para eso es para lo que el cuerpo masculino está diseñado, comienzas a entender por qué tantas películas cuentan con personajes masculinos en lugar de femeninos.

Los hombres lideran y las mujeres les siguen: ¿han perdido las películas el contacto con la sociedad?

Al hacer estas observaciones, surge una pregunta apremiante: ¿han quedado estas películas obsoletas?, ¿han perdido el contacto con el mundo en el que vivimos? La respuesta es: posiblemente. Depende de nuestra perspectiva cultural.

En algunas partes del mundo, principalmente el Occidente liberal, los roles de género están cambiando. Los hombres se han sensibilizado y también han sido domesticados un poco. Las mujeres, por otra parte, son cada vez más autónomas y toman la iniciativa. Claramente, las mujeres lideran este proceso; es como si los hombres fuesen más sensibles porque las mujeres lo han demandado, no porque los hombres lo quisieran.

Gladiator

Estos cambios han sido posibles gracias a las enormes transformaciones que ha sufrido la infraestructura tecno-económica de la sociedad; en una economía basada en la información y los servicios, el éxito profesional ya no implica arriesgar la vida en el trabajo.

Sin embargo, en el mundo occidental conservador y la mayor parte del resto del mundo, los roles de género tradicionales aún prevalecen.

Dejemos esto claro: yo preferiría vivir en el Occidente liberal antes que en cualquier otro lugar. Y creo que es formidable que se nos anime a ser más emocionales como individuos en esta era posmoderna (Dinámica Espiral – verde). Pero, ¿ha notado, como yo, que la mayoría de las personas que viven en este contexto cultural parecen un poco aburridas? Es casi como si ya nada estuviese en juego: todo es seguro y cómodo. La vida funciona en piloto automático. A pesar de todo este énfasis en la expresión individual, las cosas parecen terriblemente planas.

Las cualidades que afirman la vida como la vitalidad, la pasión y la creatividad han sido prácticamente borradas por la cruzada posmoderna en los últimos decenios. Basta con mirar el arte posmoderno; a menudo poco más que objetos feos con alguna descripción conceptual resultona en una placa. Perdón por decirlo, pero la mayor parte parece una mierda pretenciosa. La belleza parece ya no tener un valor inherente. Enarbolando la bandera del relativismo, el humanismo y el multiculturalismo, el posmodernismo ha acabado exitosamente con todas las verdades y los absolutos. Sin puntos de referencia para navegar por la vida, ésta se ha convertido en algo sin sentido. Parece que en estos días no importa si lo que decimos es cierto o significativo, siempre y cuando estamos expresando algo. No hay más que ver los “realities” de TV para saber de lo que estoy hablando.

Es como si el Occidente liberal fuese rehén de esta falta de sentido omnipresente. Y los hombres, en particular, parecen estar afectados. Se están convirtiendo en apáticos e impotentes, en ambos sentidos de la palabra. Están abandonando la escuela, convirtiéndose en unos perdedores en el mundo del trabajo. Es tal la epidemia que la periodista Hanna Rosin habla de “El fin de los hombres“.

Así que para aquellos de nosotros que vivimos en el Occidente liberal, la temática de estas películas puede de hecho estar obsoleta. Y sin embargo, su éxito en la taquilla muestra que incluso en esta era posmoderna de género neutro, la necesidad de historias míticas de hombres y mujeres arquetípicos aún persiste. Creo que el hecho de que son “anticuadas” es exactamente la razón por la que son populares. Una vez que la policía de lo políticamente correcto ha entrado en casa, las personas anhelan un mundo diferente, donde importan las cosas, donde la gente es leal, tiene sustancia, integridad y se atreve a posicionarse por algo.

Presentando un nuevo test

Si bien el test de Bechdel es estupendo para señalar lo habitual que se ha convertido ver a las mujeres en las películas constreñidas a roles de género tradicionales, no aporta un contexto multifactorial e inteligente en el que interpretar los resultados. En consecuencia, las personas que lo utilizan a menudo concluyen que la marginación de las mujeres equivale a discriminación, sin darse cuenta de que los temas que están criticando son los mismos temas que han contribuido a hacer posible su cómoda vida moderna.

Para ser más explícito, he decidido diseñar un equivalente masculino del test de Bechdel. Se centra en dos hechos principales del rol masculino:

  1. Hay el doble de mujeres que de hombres en nuestra ascendencia genética. Muchos hombres a lo largo de la historia vivieron vidas solitarias sin una mujer que les diera un hijo.
  2. Las vidas de los hombres son prescindibles.

Una película suspende este nuevo “test de Masculinity-Movies.com” si tiene un papel masculino principal que:

  • Arriesga su vida para servir/proteger
  • Arriesga su vida al servicio de la verdad y/o la justicia
  • Arriesga su vida/bienestar para triunfar en el mundo o “tener éxito”
  • “Pasa por el aro” [hace malabarismos] para conseguir a la chica

Ahora, aportando este test, podemos participar con las mujeres, señalar con el dedo a las películas y decir “¡ooooh, roles tradicionales de género!”

Éstas son las películas en mi sitio que pasan este test:

Son 5 de 41 películas -alrededor del 12%- y la mayoría de ellas son discutibles. En otras palabras: mi test, usado contra las reseñas archivadas, da peores resultados que el test de Bechdel.

Lo que nos lleva a la pregunta: Hombres, ¿por qué no se quejan?

Por qué los hombres no se quejan

Así que las mujeres están atrapadas en los roles tradicionales de género en la mayoría de las películas… ¡Comprobado! Y usando el nuevo test que acabo de crear, podemos ver fácilmente que en la mayoría de las películas se muestra a los hombres en roles de género tradicionales. ¿Sorprendente?

Si vemos las películas a través del test de Bechdel y el feminismo, podemos enfadarnos cuando una película como Salvar al soldado Ryan suspende el test. Mientras nos quejamos de la falta de mujeres, podemos estar prestando poca atención al extraordinario sufrimiento de los hombres que pasan por la película al servicio de las mujeres y los niños que están en casa. Es un signo elocuente de lo cegados que podemos estar por el pensamiento posmoderno.

Salvar al soldado Ryan

Cuando en los cines de Suecia adoptan el test de Bechdel es porque dan por hecho que ahora las mujeres deben ser retratadas a la luz del posmodernismo -libres de hacer lo que quieran, expresando su personalidad y sin la limitación del papel tradicional de género-. En otras palabras, las mujeres de Suecia deben pasar del tradicional rol de género al posmoderno y lo mismo para las películas que ven.

Y puesto que apenas se está proponiendo algo similar para los hombres, sólo puedo suponer que es porque no hay mayor problema en que los hombres estén atrapados en sus roles de género tradicionales. En efecto, las mujeres están invitadas al proceso evolutivo, mientras que en la práctica una gran parte de los hombres no se incorporan a este proceso. Si lo hicieran, podrían cambiar de opinión acerca de la muerte en el trabajo y entonces la civilización comenzaría a desmoronarse con torres de comunicación sin mantenimiento, recursos que dejarían de ser extraídos, plantas nucleares colapsadas por falta de atención, etc. [CR: El autor parece referirse a algo como esto]

La sociedad necesita hombres que estén dispuestos a pagar el más alto precio. Y si empezamos a hablar de hombres sin esa predisposición, tal vez haciendo películas que pasen el test que propongo más arriba (oops), la civilización tal y como la conocemos se derrumbaría. No es bonito, pero es la verdad.

Conclusión

Aún a riesgo de repetirme, el test de Bechdel hace un gran trabajo para la identificación de películas protagonizadas por mujeres en roles de género tradicionales. Sin embargo, hace un trabajo horrible al tratar de identificar películas donde las mujeres estén siendo discriminadas. Hace falta cierto pensamiento posmoderno para suponer que las dos cosas son sinónimas según he explicado aquí, espero que de manera adecuada.

Si las personas que se quejan de las películas usando el test de Bechdel se dedicasen en su lugar a contribuir proactivamente para hacer las películas posmodernas que quieren, tal vez las cosas serían de otra manera. Pero no creo que lo hagan pronto. Porque, francamente, el mundo parece mucho más aburrido desde esta perspectiva neutral de género. No hay historias épicas que se puedan escuchar en un contexto posmoderno. El imperativo posmoderno es, dicho crudamente, quejarse, no hacer arte. Y eso no se puede vender en taquilla.

La belleza surge en el baile de los contrarios. Surge en el anhelo de la fusión con algo que se siente “otro” y la fascinante promesa de que ese Otro es nuestro portal perdido hace mucho tiempo a la Unidad. Éste es el anhelo que ha inspirado a poetas desde los albores del tiempo, ya sea por una idea, una mujer o Dios. Cuando se deconstruye esa polaridad, le siguen la belleza, el significado, el propósito. Y los hombres sin propósito se marchitan y mueren.

Utiliza el test de Bechdel todo lo que quieras. Sirve para un propósito. Pero date cuenta de que su propósito será siempre apuntar hacia los roles de género más posmodernos, y sólo para las mujeres. Si eso es lo que quieres, entonces que así sea.

Pero si, como yo, estás aburrido de eso y en cambio anhelas un mundo en el que nos atrevamos a sintetizar lo viejo con lo nuevo, lo masculino con lo femenino, en una expresión de vida genuina y libre tanto de estereotipos tradicionales como de ideología postmoderna, entonces volverás sobre tus pasos y tal vez encontrarás, a medida que te giras, que en el lugar donde no te atrevías a mirar, el verdadero arte está esperando.

Esta entrada fue publicada en Accidentes laborales, Desechabilidad masculina, Feminismo, General, Historia, Masculinidad, Quién se beneficia de tu hombría, Represión emocional, Roles de género, Tradicionalismo y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

20 respuestas a El test de Bechdel: aplicación, contexto histórico e introducción de un equivalente masculino

  1. Anónimo dijo:

    Una verdadera maravilla. He estado mucho tiempo en España sin entender porqué me estaba aburriendo, viendo como pasaban los días y apagando mi motivación por cualquier tipo de desafío. Ahora que he vuelto a un sistema tradicional de géneros (Aunque anteriormente no quería) siento como la energía vuelve a fluir por mis venas, como si el héroe que vive en mi volviera a renacer. Muchas gracias.

    • Gracias anónimo. Personalmente no soy partidario de ningún tipo de masculinidad en particular. Pienso que cada uno ha de escoger aquella con la se sienta más agusto, ya sea tradicional o no tradicional. Mientras no intente imponerse a otros ni haga daño a los demás (excepciones de autodefensa, defensa de otros y violencia profesional tipo policía/militar) no es asunto de nadie.

  2. Murphy dijo:

    Quiero agradecer a Carlos la oportunidad de colaborar con esta traducción. Y la maquetación (enlaces y fotos), que su trabajo le habrá costado. Respecto al “Green Meme”, posteriormente he encontrado que hay referencia de ello en la Wikipedia en español: https://es.wikipedia.org/wiki/Din%C3%A1mica_espiral
    Respecto al contenido, como dice Carlos, no estoy al 100% de acuerdo. O al menos, yo no lo diría así. Por ejemplo, desliza cierta justificación en cuanto a la estética de la épica, lo cual es un argumento bastante débil y rebatible. Me imagino la réplica: sí , sí, que las películas sean aburridas, si con ello salen más mujeres. O llevado al paroxismo habitual, “que las películas sean aburridas, pero que no nos maten”.
    No deja de tener razón (“motion is emotion”; relacionado esto también con el debate deporte masculino vs. deporte femenino), pero se le puede hacer palidecer facilmente ante un “bien superior” (“igualdad antipatriarcal” y demás).
    Pero bueno, me parecía importante difundir este texto por cuestionar una de las pocas críticas concretas y medibles (el test de Bechdel) del feminismo. Y en otras partes lo hace bastante bien: el test vale para lo que vale, no profundiza en todo lo que significa la iconografía fílmica actual (el origen, el contexto histórico) y, como prueba de su superficialidad, es extremadamente sencillo inventarse un test en el que los hombres salgan peor parados.

  3. Enric Carbó dijo:

    Qué alegría leer este magnífgico artículo de mi amigo Eivind. En su día yo adapté algunas partes del mismo en mi blog http://masculinitat.blogspot.com.es/2013/11/el-test-bechdel-i-la-seva-aplicacio-des.html
    La claridad de los artículos de Eivind Figenschau, junto con su compromiso valiente y compasivo con la masculinidad (y feminidad) merecían una buena difusión.
    Mi felicitación a “Quien se beneficia de tu hombría” por difundirlo.

  4. L.K. dijo:

    Dices cosas muy interesantes, por ejemplo:
    “El cerebro masculino tiene mayor orientación espacial y nuestros cuerpos son mejores para hacer frente a la adrenalina y las condiciones físicas extremas.” o
    Sin embargo luego no derivas observaciones coherentes con respecto a dichas afirmaciones.
    Voy a poner un ejemplo.
    Durante la Segunda Guerra Mundial Alemania se vio ahogada por las necesidades “industriales y de fabricación belicas” que coincidían con las necesidades de muchísimos hombres en los distintos frentes.
    Los mayores consejeros, ministros y expertos en el sector industrial entonces le recomendaron a Hitler que reclutara muchas mujeres para trabajar en trabajos que habitualmente realizaban hombres.
    A pesar de la coyuntura Hitler fue muy reacio a adoptar dicha medida. Prefirio el reclutamiento forzoso de varones de las zonas ocupadas. Miles de varones franceses por ejemplo fueron desplazados para trabajar para los alemanes.
    En USA por el contrario tanto durante la Primera Guerra Mundial como durante la Segunda aunque no existía tanta URGENCIA, y aunque no encontraron en la tesitura de perder una guerra se habla de que las mujeres SI OCUPARON DICHOS PUESTOS.
    Sobre dicha idea y convencimiento el Presidente Wilson solicito encarecidamente dar el voto a la mujer blanca por el esfuerzo realizado en las fabricas durante las contiendas.
    Sin embargo sabemos que dicha IMAGEN de muchísimas mujeres trabajando en fabricas y en trabajos tradicionalmente desempeñados por hombres OBEDECIAN A la necesidad de PROPAGANDA para convencer a los soldados que estaban en otro continente que sus novias y esposas también estaban contribuyendo al esfuerzo belico y que realmente no estaban ENTRETENIENDOSE EN OTRAS CUESTIONES.
    Dicha necesidad de convencer a los soldados americanos de que ellas estaban trabajando provoco un aluvión de fotografías de tipo propagandístico mostrando a mujeres con buzo, etc.
    Sin embargo la autentica realidad FUE MUY DISTINTA.
    Tal como tu señalas normalmente los varones disponen de unas mayores aptitudes respecto al espacio y destreza que no poseen las mujeres.
    Si a eso añades que están acostumbrados a desempeñar ciertos oficios ¿Como se explica que la tasa de mortalidad masculina en dichas profesiones fuera altísima antes de la guerra y de que la tasa de mortalidad femenina fuera tan pequeña en los años en que se supone que estaban trabajando en dichas secciones?
    Es evidente que a pesar de la propaganda oficial, solo por poner un ejemplo, tanto durante la primera como durante la segunda Guerra Mundial el numero de mujeres empleadas en minería o en Siderurgia o en la Construccion de Edificios, o en las Acerias fue casi irrelevante.
    Si empezamos a sumar el porcentaje del numero de puestos del que quedaron excluidas veremos que las llamadas profesiones peligrosas o con riesgo de mortalidad durante la Primera Guerra Mundial abarcaban mas del 60% de los empleos. Solo la minería del Carbon necesitaba de varios millones de hombres. Millones la del hierro. Millones de hombres en la construcción de edificios, carreteras, puentes. Centenares de miles en la construcción de navios, de piezas en acerias, etc.
    Las imágenes de las mujeres con buzo que se repartieron no fueron una fiel representación del grado de ocupación de la mujer en las tarea de la época.
    Obedecia a un deseo de mostrar a una mujer que no se “aburría en casa” en una época en la que no existía la televisión y el esposo o novio estaba embarcado en una misión militar.
    Una mentira como tantas otras que puede comprobarse el pequeño número de muertes laborales femeninas de esos años comparando con el altísimo de varones en años anteriores.
    ¿A 100 metros de altura en la construcción de un edificio unas obreras novatas sin experiencia como es posible que no se accidentaran si además de ser menos hábiles y diestras NO TENIAN EXPERIENCIA y SI un peor sentido de la orientación espacial?
    Tu mismo nos demuestras que dicha imagen de la mujer americana vestida de buzo realizando todo tipo de tareas “masculinas” fue falsa y propagandística:
    “En efecto, podemos hacer frente a la caza, el trabajo duro y el peligro mejor que las mujeres.”
    O como tu mismo Carlos dices:
    “Las estadísticas de mortalidad en el lugar de trabajo (más del 90% son hombres) reflejan este hecho”

    ¿Si lo que digo no es cierto por qué durante las dos grandes guerras en America ellas no se accidentaron ni mataron como llevan miles de años haciéndolo los varones?
    ¿Miles de accidentes que no se produjeron entre mujeres durante dichos años no son una prueba evidente de que es falsa esa imagen de la mujer vestida de buzo en un taller, fabrica y o conduciendo un tractor o una grua?
    El test de Bechdel que yo recomendaría seria preguntar estas dos cuestiones:
    a) ¿Porque tanto en la guerra como en la paz, tanto en la retaguardia como en el frente en las zonas calientes y peligrosas siempre están los……. de siempre?
    b) ¿Durante las guerras realmente es tan fácil aprender a manejar una grua, una excavadora o una locomotora como mostraban dichas fotografías propagandísticas?
    ¿No es ese un buen test?

    • Sólo quiero recordar que yo no soy el autor de este texto, sino que se trata de una traducción realizada por Murphy que yo he publicado.
      El test puede ser bueno o malo dependiendo de lo que vayamos a medir. En este caso el test del artículo era sobre género en las películas para contrastarlo con uno que también versaba sobre lo mismo (Bechdel), pero se pueden efectivamente hacer otros para la vida real.

  5. Finch dijo:

    Había oído hablar de este test, pero creo que nunca se me habría ocurrido mirarlo desde esta perspectiva.

    Gran trabajo

  6. Sin Dogmas dijo:

    Gracias por la traducción de este artículo, sin duda aporta datos que nos son de utilidad, pero tengo que decir que tiene cosas por otra parte que me chirrían bastante.

    Estoy de acuerdo en líneas generales, se nos bombardea desde los medios con historias donde los roles de género de la mujer son supuestamente desafiados, y se empeñan en vendernos que es una cosa original y revolucionaria que nunca jamás se había hecho antes, cuando hay ya cientos de historias así en cómic literatura y cine. Sin embargo, esto no va acompañado de historias donde el rol tradicional del varón sea desafiado.

    Por ejemplo ahora con la tremenda campaña publicitaria del estreno de la nueva Star Wars, están dando mucho la paliza con el tema, que si en las películas originales apenas salían mujeres ni personas de color, que si era muy “sexista” porque en todo el universo solo hay una mujer -les importa más la cantidad que la calidad por lo visto-, se ha escuchado de todo, un autentico dolor de cabeza. Luego el ataque frontal orquestado por Carry Fisher y Disney contra el traje de Leia sexy, supuestamente denigrante para las mujeres, ignorando que Leia en esa misma escena acaba matando con sus propias manos a Jabba, muy sumiso no era el personaje.

    En fin, a saber que nos espera con la nueva Star Wars, pero ni la saga original era peor por tener no tener mujeres, ni que la nueva saga sea protagonizada por una chica y un chico de color la convierte automáticamente en la mejor película de Star Wars, como la historia falle, como sea parecida a las precuelas, la nueva saga sera tan desastre como esas.

    Me doy cuenta de que conforme pasan los años entiendo más a Garci, el cine de mi tiempo era el mejor. Estas películas nos encantaron en nuestra infancia, la historia nos fascinaba, la aventura, los personajes, todos los demás parámetros eran irrelevantes.

    Pero donde me pierde por completo es en :

    “Basta con mirar el arte posmoderno; a menudo poco más que objetos feos con alguna descripción conceptual resultona en una placa. Perdón por decirlo, pero la mayor parte parece una mierda pretenciosa. La belleza parece ya no tener un valor inherente. Enarbolando la bandera del relativismo, el humanismo y el multiculturalismo, el posmodernismo ha acabado exitosamente con todas las verdades y los absolutos.”

    No soporto este topicazo, es que no puedo con el, como artista y amante del arte por un lado, mis favoritas son las nuevas tendencias artísticas de tipo surrealista, oscuro y gótico que aunque tienen su raiz en El bosco son exclusivas del mundo posmoderno, y cuya “belleza” se encuentra muchas veces en desafiar la concepción establecida de la belleza, por lo que muchos encuentran estas obras repugnantes o inquietantes: Giger, Beksinski, Odd Nerdrum etc….

    Pero también hay muchos artistas contemporáneos con obras tremendamente bellas en el sentido tradicional. Sí “basta con mirar el arte” pues quien dice eso poco arte ha visto, dese una vuelta por Deviantart.

  7. Sin Dogmas dijo:

    Recientemente he visto Ant-Man, película muy entretenida y que en un momento de la trama, sucede algo que invierte los roles de género con respecto a la desechabilidad masculina, no se si es señal de tendencia al cambio, o es algo tan extraordinario que por eso me llamó la atención. En cualquier caso, película entretenida y recomendable.

    Es un pequeño spoiler, si no han visto la película quizá no quieran seguir leyendo, me refiero al momento en que la primera Avispa y el primer Ant-man se enfrentan a un misil, y es la Avispa la que sacrifica su vida para desactivarlo.

  8. Lizard dijo:

    “es como si los hombres fuesen más sensibles porque las mujeres lo han demandado, no porque los hombres lo quisieran”.

    A propósito de la citada película American Beauty: Hay una escena (mientras Ricky la filma desnuda en su habitación) en la que Jane dice “es un débil”, refiriéndose a su papá. Lo curioso es que precisamente su novio no se caracteriza por ser el más masculino de los hombres, sino por ser demasiado sentimentaloide.

    Conclusión: ni ellas mismas saben qué quieren.

  9. Magi dijo:

    Me gustó mucho esta frase:

    Las películas hacen a nuestro espíritu erigirse sobre los mismos temas esenciales a los que la humanidad se ha enfrentado durante milenios: la supervivencia en un mundo peligroso, la verdad, la justicia, la motivación, la fe, el amor.

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