Más allá de la misoginia: el rechazo de los hombres a contraer matrimonio en la literatura antigua y medieval

-¡A cuántas mujeres podemos ver, y tú conoces algunas querida Cristina, que por culpa de la crueldad de un marido desgastan sus vidas en la desgracia, encadenadas a un matrimonio donde reciben peor tratamiento que las esclavas de los moros! ¡Dios mío cómo les pegan, a todas horas y sin razón! ¡Cuántas humillaciones, ataques, ofensas, injurias tienen que aguantar mujeres leales, sin gritar siquiera para pedir ayuda! Piensa en todas esas mujeres que pasan hambre y se mueren de pena en unas casas llenas de hijos, mientras sus maridos se enfrascan y andan vagando por todos los burdeles y tabernas de la ciudad. Y todavía, cuando ellos vuelven, ellas pueden recibir como cena unos buenos golpes. Dime si miento o si no es el caso de algunas vecinas tuyas.

Con este famoso pasaje, Cristina de Pizán (1365-1430 d.C.) protestó el trato recibido por muchas mujeres dentro del matrimonio, presentando un diálogo entre ella misma y Razón en su obra La ciudad de las damas. Cuando leemos a autoras medievales como ella describiendo a maridos maltratadores y derrochadores, no tenemos reparos en aceptar que este tipo de personas existían antes como existen ahora. La protesta de Pizán, quien por supuesto no la aplicaba a todos los hombres, era una legítima.

Por el contrario, cuando autores masculinos premodernos protestan el trato recibido por muchos hombres dentro del matrimonio, son simplemente tildados de misóginos. Desde luego muchos de estos textos contienen un grado importante de odio y desprecio hacia el sexo femenino, al extender las cualidades de algunas mujeres a todas ellas (como en Las lamentaciones de Mateolo, 1295 d.C.), y en ocasiones exagerando con el propósito de hacer sátira. Sin embargo, ¿no podemos aceptar que, al igual que Cristina de Pizán, estos autores estaban refiriéndose a casos que conocían? ¿Podría ser que los textos, pese a sus exageraciones y generalizaciones, resonaban con otros oyentes porque se basaban en una realidad?

Nuestra entrada se centrará principalmente en dos escritos: la Sátira VI de Juvenal (siglo II d.C.) y el poema anónimo “De coniuge non ducenda” (no tomes esposa) compuesto en el siglo XIII. Ambos textos comparten un tema común: el rechazo a contraer matrimonio. Sin embargo, según la ideología de género dominante ésta es una institución que beneficia al varón para explotar a la mujer (tanto en el pasado como en el presente). ¿Qué podría llevar, pues, a los autores a rechazarlo? Lo que ambos textos nos indican es que la dinámica de poder en el matrimonio no siempre era una de subordinación de la mujer al hombre, y que en muchos casos ocurría justo lo contrario. Leamos lo que ambos dicen. El resaltado es mío, y con él no indicaré los aspectos de maltrato, sino aquellos que muestran una relación inversa de subordinación dentro del matrimonio.

Juvenal. Sátira VI (siglo II d.C.)

Estabas cuerdo, es verdad, ¿pero, es que te casas, Póstumo? Dime: ¿Qué Tesifone, qué culebra te persigue? ¿Puedes soportar una tal servidumbre, cuando tienes a salvo todas las cuerdas, cuando se te abren tan altas y oscuras ventanas, cuando próximo a tu casa se te ofrece el puente Emilio? [Lo que quiere decir Juvenal es: “¿por qué vas a casarte cuando puedes ahorcarte o arrojarte por un puente, mientras estás a tiempo?”]. Pero si ninguna de estas fatales soluciones te agrada, ¿por qué no piensas que es mejor dormir con un amigo? Un cualquiera que no riña por la noche, que no te exija ningún pequeño regalo cuando descansa a tu lado y no se queje de que hagas descansar a tus riñones y no anheles sus órdenes (…).

Pero si, llevado de tu simplicidad de marido bonachón te entregas al amor de una sola, agacha la cabeza y dispón tu cerviz para aguantar el yugo. No encontrarás a ninguna que mire por el que la ama, por muy ardorosa que se muestre; siempre se goza en atormentarle y en despojarle. Así pues, cuanto más bueno y deseable marido sea, tanto menos propicia le será. Nunca podrás regalar nada sin la opinión de ella, ni vender si ella se opone, ni comprar si ella no quiere.

Aleja al amigo algo maduro cuya primera barba ha visto tu puerta. Mientras un alcahuete, un lanista, un gladiador pueden testar libremente y la arena les da el mismo derecho, a ti ya te impondrán más de un rival. “Este esclavo, a la cruz”, dice ella. “Pero, ¿qué crimen ha cometido para merecer tal castigo? No hay testigos, nadie le ha denunciado. Escucha: nunca es larga la espera cuando se trata de la muerte de un hombre”. “¡Ah, loco! ¿Acaso un esclavo es un ser humano? ¿Qué no ha hecho nada? Bueno, pero lo quiero yo, lo ordeno yo, valga mi voluntad como razón.”

Así impone su mando sobre el marido. Más pronto abandonará este reinado, cambiará de casa, pisoteará el velo nupcial, después volverá a ocupar su puesto en el lecho que despreció. Abandonará las puertas que acaban de adornar los velos aún colgados y las verdes guirnaldas sobre el dintel. Así crece el número de maridos, ocho en cinco otoños, asunto digno de un epitafio (…) [aquí hace alusión al divorcio, que tanto hombres como mujeres podían obtener con facilidad].

Juvenal también añade una protesta sobre la atracción femenina hacia los hombres agresivos e incluso violentos.

¿Qué tipo ha abrasado a Epia, qué juventud la ha seducido? ¿Qué habrá visto para que la llamen gladiadora? Pues que Sergio ha comenzado a afeitarse la nuez y a esperar el descanso por el brazo que le cortaron; mostraba la cara llena de defectos, una gran joroba en medio de la nariz maltratada por el casco y un acre humor que le destilaba de un ojo. ¡Ah, pero era un gladiador! Con eso basta para convertirlos en Jacintos y darles preferencia sobre la patria, sobre los hijos, sobre la hermana y sobre el marido.

Lo interesante de este texto es que nos presenta una percepción del matrimonio que poco tiene que ver con la concepción que actualmente se tiene sobre esta institución en tiempos de los romanos. El paterfamilias podía tener una gran autoridad legal, pero en la negociación privada de poder entre los miembros de la pareja, la lucha de voluntades podía imponer la de la mujer y subvertir el orden dictado en más de un matrimonio, hasta un punto de abuso tan intolerable que hombres como Juvenal consideraban esta institución igual o peor que la muerte.

Juvenal, sin embargo, no estaba solo. Ya en el siglo II a.C. el político y orador Metelo Numídico también se pronunció al respecto diciendo:

Romanos, si pudiéramos prescindir de esposas, todos nos evitaríamos esta molestia; pero, ya que la naturaleza ha dispuesto las cosas de tal suerte que no se puede vivir cómodamente con una mujer ni vivir sin mujer, aseguremos la perpetuidad de nuestra nación antes que el placer de nuestra corta vida.

-Aulo Gelio, Noches áticas I, 6. Traducido por Javier García Gibert en De la soltería.

Y por supuesto no podemos ignorar el impuesto Aes Uxorium, que gravaba a los solteros de ambos sexos y, según algunas fuentes, obligaba a los hombres a casarse con las viudas de soldados caídos (p. 7), aunque se discute en qué fecha fue impuesto por primera vez.

El rechazo de los hombres al matrimonio, sin embargo, no era un fenómeno único del mundo romano. En la Edad Media también podemos encontrar literatura que refleja esta preferencia por la soltería. Uno de los ejemplos más conocidos es De coniuge non ducenda (no tomes esposa), un poema anónimo escrito en el norte de Francia entre 1222 y 1250.

“De coniuge non ducenda” (no tomes esposa)

La mujer fue creada como ayuda, para preservar la simiente del género humano; en todo lo demás es para el hombre una carga y, no obstante, quiere ser la dueña de su dueño.

Por naturaleza la mujer es irascible, mentirosa, envidiosa y nunca humilde. El marido se convierte casi en un asno que está siempre dispuesto a las cargas.

La mujer soportará sobre sí a todo hombre y, bien sometida, vencerá a todo testículo. ¿Quién puede colmar el sexo de la mujer? (…). Por eso muchísimas se vuelven adúlteras y asquea a muchas que sus maridos vivan; así, puesto que ninguno puede bastar a una mujer, digo que a nadie le conviene casarse.

La lengua en la boca de la mujer es una espada con la que el hombre es atravesado como por un rayo; por ella huye del hombre la alegría y su casa es destruida como por un torbellino meridional.

En la esposa la fidelidad es exigua, una vez que ha cogido los cuernos de la soberbia: de la lengua impía y nociva de la esposa salen rayos y truenos.

Una mujer irritada pierde la razón y abre el camino al homicidio: somete su criminal cuerpo a un leproso para que la lepra mancille a su propio marido.

La voluntad de la mujer siempre se cumple, si no, disputa, llora y se irrita; el marido, paciente, es vencido por el clamor y, cediendo a la esposa, se va de casa.

El humo, la mujer y las goteras echan al hombre de su propia casa: el marido habla dulcemente, dice palabras tiernas, ella multiplica las disputas y las discusiones.

La muerte es más amarga que todos los suplicios y, con todo, la mujer es más cruel que la muerte; pues la muerte pasa como el más leve instante pero una enfermedad bastante prolongada supera a la muerte.

El que toma mujer también recibe la muerte; y el que antes era sensato entonces por vez primera desvaría. Mientras vive la esposa, languidece pero, una vez muerta, rápidamente recobra la vida.

Al tomar mujer también recibe la muerte y, pensando en vivir, ya empieza a morir. En su mente concibe el hastío de vivir.

El que está con una esposa, siempre se aflige y, deseando morir, se ve constreñido por la enfermedad: dolor este que dicen el más grande de los dolores, como zarza que arde y no se consume.

Mientras que el texto de Juvenal se centra en la posición subordinada del marido, De coniuge parece describir el abuso psicológico prolongado que puede llevar al hombre a una muerte temprana. A este respecto, el artículo de la revista TIME titulado “¿Quién lo habría sabido? Los maridos pueden ser atosigados hasta la muerte”, recoge un estudio danés que explica cómo una esposa exigente y proclive a la discusión podía acortar la vida de los hombres en unos diez años. El diario The Telegraph expande esta información para añadir que el conflicto marital no tenía el mismo efecto en las mujeres, pero suponía cientos de muertes masculinas adicionales anualmente.

La revista TIME se preguntaba “¿quién lo habría sabido?” y sin embargo muchos hombres en el pasado ya lo afirmaban antes de la aparición de este estudio, pero hay que ver más allá de la misoginia y valorar que en sus palabras pueda haber algo de verdad, siempre recordando que no se debe generalizar.

“De coniuge” habla incluso de la transmisión intencional de enfermedades al marido, algo que ocurre también hoy por parte de ambos cónyuges.

El maltrato físico es mencionado en las Las lamentaciones de Mateolo y en Espill (1460 d.C.), aunque de la única forma aceptable tanto en el pasado como en el presente: el humor. Sin embargo, el fenómeno sin duda existía. Como recogimos en una entrada anterior sobre el tema:

Cuando se trataba del varón, la intención de la cencerrada era humillar al marido maltratado. De hecho en Francia durante la Baja Edad Media y la Edad Moderna la comunidad lo obligaba a pasear en burro sentado hacia atrás y agarrándole el rabo mientras se burlaban de él. Algo similar ocurría en Inglaterra (p. 4), y en España. Podría decirse que quizá la mujer maltratadora era castigada indirectamente a través de la humillación de su marido, pues la pérdida de estatus y aceptación social de este último terminarían afectándole a ella, pero en cualquier caso el tratamiento de las víctimas de abuso en base a su sexo es marcadamente diferente.

Detalle de "Salterio de Lutrell", obra de Geoffrey Lutrell. Londres, entre 1320 y 1340 d.C.

Detalle de “Salterio de Lutrell”, obra de Geoffrey Lutrell. Londres, entre 1320 y 1340 d.C.

¿Por qué, pese a la autoridad que la ley otorgaba al varón, aceptarían hombres este tipo de situaciones? Las razones pueden ser muchas, desde la dependencia emocional hasta los distintos niveles de agresividad en ambos miembros de la pareja, pasando por las creencias religiosas. Pero incluso aquellos hombres con disposición a la violencia y hasta el asesinato podrían encontrarse poco inclinados a actuar. En el Arcipestre de Talavera (1438 d.C.) encontramos a un marido que desea vengarse del adulterio de su esposa:

Si la mato, perdido soy; que tiene dos cosas por sí: parientes, que procederán contra mí; la justicia porque ninguno no debe tomarla por sí sin conocimiento de derecho y legítimos testigos, dignos de fe y buenas probanzas, con instrumentos y otras escrituras auténticas –e esto delante aquel que es por la justicia del Rey presidente o gobernador, corregidor o regidor- y ninguno por sí no debe tomar venganza ni punir a otro ninguno. Y según esto, pues yo de mí sin probanzas no lo puedo hacer. Ítem más, los parientes dirán que se lo levanté por matarla y quererme con otra de nuevo ayuntar; haberlos he por enemigos.

Como describimos en una entrada anterior, no sólo en casos de asesinato, sino también de malos tratos, los familiares de la mujer constituían su primera línea de defensa. Los hermanos especialmente eran los encargados de velar para que su hermana no fuera maltratada (punto 2). Así, algunos autores como Petrarca (1304-1374) en De los remedios contra próspera y adversa fortuna incluso aconsejan a los maridos doloridos que toleren el adulterio, según él muy extendido:

Poco menos se usa ya el adulterio que el casamiento (…). Por ventura quisieras tú una hembra toda entera y solamente para ti, lo que nunca los más feroces tiranos ni los mayores reyes pudieron alcanzar en tus tiempos, ni pudieran en los pasados. Dejo agora las cosas nuevas por no ofender algunos de los presentes.

En conclusión, tanto la Sátira VI como “De coniuge” parecen mostrarnos una realidad distinta del matrimonio en la Antigüedad y la Edad Media, donde el poder tradicional otorgado a la mujer en la esfera doméstica podía emplearse para atormentar al marido, igual que la autoridad de éste podía también utilizarse para maltratar a la mujer. La Historia de la violencia matrimonial no es únicamente la descrita por Cristina de Pizán. Tampoco la expuesta por Juvenal o “De coniuge”. Son todas ellas y muchas otras. En definitiva, escuchemos a los autores antiguos, pero escuchémoslos a todos.

Anexo 1. La soltería más allá de la Edad Media

Por supuesto el rechazo al matrimonio no fue ni mucho menos un fenómeno que terminara en la Edad Media. A finales del siglo XIX encontramos un interesante caso en Estados Unidos, recogido por Peter Wright y Anja Eriud:

Una tal Sra. Charlotte Smith, en 1896, estaba tan enfurecida y asustada por el número de hombres que rehusaban casarse que comenzó una campaña para forzarlos a contraer matrimonio, invocando a oficiales y funcionarios a “hacer algo” sobre esta calumnia contra las mujeres:

La vilificación de los solteros por parte de la Sra. Smith comenzó con ataques hacia oficiales y funcionarios, diciendo que los solteros siempre habían sido fracasados, y que políticos solteros eran especialmente “cerrados de mente, egoístas, egocéntricos y cobardes”. Dijo más: “es hora de organizar clubs antisolteros en este Estado. Debería ser el objetivo de cada mujer joven comprobar el registro de cada uno de los hombres que está pidiendo votos y, si su carácter moral lo hiciera inadecuado para gobernar, ésta deficiencia debería ser objeto de ataque por parte de las mujeres antisolteras de Massachusetts.”

“Hay 47.000 chicas con edades entre 20 y 29 años en este Estado que no pueden encontrar marido… [y] los políticos solteros no se atreven a discutir este mal social.” Y afirmó:

“Ningún hombre puede ser un ciudadano bueno, honorable y recto sin haber entrado en el enlace sagrado del matrimonio”.

Anexo 2. Textos antiguos y medievales “profemeninos”

En la Edad Media y la Antigüedad podemos encontrar una cantidad considerable de textos misóginos, aunque también existe un número importante que alaba a la mujer y ataca al hombre como sexo, no como categoría universal que representa al ser humano. Un ejemplo lo encontramos en Ovidio (43-18 a.C.) quien si bien criticó a las mujeres, también escribió en Arte de amar, Libro III, 7-24, 29-41:

Entre los muchos hombres tal vez alguno diga: “¿Por qué das más veneno a las serpientes y a la loba rabiosa le entregas el rebaño?” No atribuyáis a todas la culpa de unas pocas. Que sea cada mujer considerada de acuerdo con los méritos que tiene. Si el Atrida menor puede abrumar a Helena con su grave acusación, y el Atrida mayor a la hermana de Helena; si por el crimen de Erifila, hija de Tálao, cayó al Éstige el Eclida vivo y llevado por caballos vivos, sin embargo Penélope fue fiel a su marido mientras erraba, durante dos lustros, y otros dos lustros mientras guerreaba. Mira al Filácida, y a la que, cuentan, acompañó a su esposo y murió antes de tiempo. Libró al hijo de Feres de los Hados su esposa, la que había nacido en Págasas, y fue, en vez del esposo, la mujer llevada en las exequias del marido. “Tómame, Capaneo” –dijo la hija de Ifis- “hechos cenizas nos confundiremos”, y se lanzó hacia el centro de la pira. Es la misma Virtud también mujer por su aspecto y su nombre: no es extraño que sea ella del agrado de su pueblo (…).

La mujer ni a las llamas ni al cruel arco se opone. Veo que dañan esos dardos con más moderación a los varones. Traicionan los varones muchas veces, no tantas las muchachas tiernas. Pocas son culpables de engaño, si investigas. A la que nació cerca del río Fasis la abandonó, cuando ella ya era madre, Jasón el mentiroso. Y otra esposa fue a parar a los brazos del Esonio. Llamándote, Teseo, cuánto temió a las aves marinas Ariadna, abandonada, sola en aquel lugar desconocido. Tú pregunta por qué “Nueve Caminos” se llama al que es uno, y oirás que los bosques a Filis la lloraron, dejando caer al suelo sus cabellos. Tiene tu huésped fama de piadoso, Elisa, pero él te dio la espada y además el motivo de muerte.

Más allá fue Martín de Córdoba en la obra Jardín de nobles doncellas, publicada a finales del siglo XV. Aquí vemos un argumento que parece el antecesor de artículos actuales como “El varón, arma de destrucción masiva”:

Decían asimismo los que en esta materia hablaban (…) que los hombres son los que tienen bandos, levantan sediciones, sustentan guerras, andan enemistados, traen armas, derraman sangre y hacen todos los insultos, de las cuales cosas son libres las mujeres, ca ni tienen bandos, ni matan hombres, ni saltean caminos, ni traen armas, ni derraman sangre, sino que vemos que la priesa que se dan los hombres a matar se dan las mujeres a parir. Pues esto es así, más razón es que sean mandados los hombres, pues disminuyen a la república [el bien común], que no las mujeres, pues son causa de aumentarla (…).

En El triunfo de las donas, Juan Rodríguez del Padrón (1390-1450 d.C.) va más allá, y enumera hasta 50 razones por las que la mujer es superior al hombre. Aquí les dejo la primera, que viene a decir que las cosas creadas por Dios fueron de menor a mayor nobleza, culminando en la mujer. Añade también que las menos nobles debían servir a las más nobles, como los animales al hombre, y por tanto el hombre a la mujer:

“La primera es por aver seido después de todas las cosas criada; commo las criaturas menos nobles ayan seido primeramente en el mundo criada e las más nobles últimamente, por que las menos nobles pudiesen por (h)orden a las más nobles servir, segund que la materia sin forma primeramente criada servió a la criaçión de los sinples quatro elementos, e los sinples quatro elementos al vapor, por dellos conpuesto, e el conpuesto vapor a las vivas plantas, e las vivas plantas a las sentibles bestias, e las sentibles bestias al primero animal razonable, et el primero animal razonable a la muger, después de la qual ninguna cosa a que servir deviese se falla criada; e de la criatura razonable el humano cuerpo fue criado primero que fuesse él ante, por ser menos noble, en servimiento d[e]ella formado.”e las más nobles últimamente, por que las menos nobles pudiesen por (h)orden a las más nobles servir, segund que la materia sin forma primeramente criada servió a la criaçión de los sinples quatro elementos, e los sinples quatro elementos al vapor, por dellos conpuesto, e el conpuesto vapor a las vivas plantas, e las vivas plantas a las sentibles bestias, e las sentibles bestias al primero animal razonable, et el primero animal razonable a la muger, después de la qual ninguna cosa a que servir deviese se falla criada; e de la criatura razonable el humano cuerpo fue criado primero que fuesse él ante, por ser menos noble, en servimiento d[e]ella formado.”, e las más nobles últimamente, por que las menos nobles pudiesen por (h)orden a las más nobles servir, segund que la materia sin forma primeramente criada servió a la criaçión de los sinples quatro elementos, e los sinples quatro elementos al vapor, por dellos conpuesto, e el conpuesto vapor a las vivas plantas, e las vivas plantas a las sentibles bestias, e las sentibles bestias al primero animal razonable, et el primero animal razonable a la muger, después de la qual ninguna cosa a que servir deviese se falla criada; e de la criatura razonable el humano cuerpo fue criado primero que fuesse él ante, por ser menos noble, en servimiento d[e]ella formado.”

Hay muchos otros autores en esta línea, como Enrique de Villena, Diego de Valera, Álvaro de Luna, Diego de San Pedro y esto sólo dentro de los reinos hispanos.

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14 respuestas a Más allá de la misoginia: el rechazo de los hombres a contraer matrimonio en la literatura antigua y medieval

  1. Athini Glaucopis dijo:

    El rechazo de los hombres a contraer matrimonio en la Roma clásica no sólo está testimoniado por los escritos literarios (siempre susceptibles de ser vistos como caricaturas, o exageraciones, o paradojas…), sino por la bien conocida legislación de Augusto, que gravaba seriamente a los solteros.

  2. Carlos C dijo:

    Precisamente, una de las obras maestras de la literatura universal, el Hamlet de William Shakespeare, es todo él una profunda reflexión sobre este mismo tema. Hamlet se siente traicionado por la actitud de su madre, que, a los pocos días de haber enterrado a su marido, se casa con el hermano de éste (“¡Fragilidad! ¡Tú tienes nombre de mujer!” Acto I, Escena V). Este hecho hace que Hamlet empiece a percibir el matrimonio (y a lo que éste le compromete) con una gran desconfianza: “cásate con un tonto, porque los hombres avisados saben muy bien en que clase de bestias les convertís…” (Acto III, Escena IV), le dice a Ofelia.
    Un abrazo y enhorabuena por tu trabajo.

  3. Jeipi dijo:

    El discurso feminista ya se había dado cuenta de que en el relato del Génesis la mujer fue creada después del varón, y se apresuró a sacar consecuencias de este hecho acordes con su doctrina. Pero le pasó por alto que, según el mismo relato, el varón fue creado después de los animales. Juan Rodríguez del Padrón sí que se dió cuenta, y llega a unas conclusiones que, aunque entren en contradicción con las del feminismo, son perfectamente lógicas.

    Un punto más a nuestro favor.

  4. Anónimo dijo:

    La escritora feminista Maruja Torres habla del Psiquiatra franquista Lopez Ibor en su enlace.
    http://www.marujatorres.com/2010/lopez-ibor/
    “Tenía un libro sobre vida sexual que era la leche. Lo peor es que mandó mucho. Entre otras cosas, decía que las mujeres, instintivamente, nos abrochamos con el ojal a la derecha. Yeahhhh! Entre él y el doctor Botella (tío de la ínclita) nos intentaron joder la vida sexual bien jodida.”
    Dicho libro realmente fue escrito por una mujer que ejercía de negro en la redacción del libro. Dicha mujer fue la fundadora del Partido Feminista de España.
    De todos modos si mencionamos a la Psiquiatría es porque conviene recordar que existen varias fobias ya detectadas:
    Genofobia=fobia y odio irracional a todo lo relacionado con el sexo.
    Gimnofobia=Fobia a la contemplación del cuerpo desnudo, tanto del propio como de la otra persona.
    Falofobia=Miedo y repugnancia ante los órganos masculinos.
    Androfobia=Miedo y repugnancia a los hombres.
    Dichas fobias están bastante interrelacionadas y tradicionalmente aceptadas en la mujer ya una buena parte de la sociedad se consideraba que lo normal era que las mujeres sintieran repugnancia por el sexo y por ello sintieran aversión por los hombres, etc.
    Era normal decir que “ellos solo buscan sexo” mientras que ellas preferían “el amor”.
    La sociedad consideraba que los deseos de ellos eran mas puros y superiores mientras que los de ellos por el sexo eran comportamientos lascivos, lujuriosos y propios de una naturaleza mas pervertida.
    Dicho pensamiento esta en el origen de la ideología feminista bien cargada de Genofobia, Gimnofobia, Falofobia y Androfobia.
    Actualmente los discursos masculinistas tienden a simplificar y hablar solo de misandria, lo cual no es del todo cierto.
    Por ejemplo la tradición literaria y científica, includia la psicología y la psiquiatria utilizado hasta el abuso los términos “machismo” y “misoginia” mientras que “misandria” se ha empezado hace muy poco tiempo a utilizar.
    Si bien fobias como el “Vaginismo” hace mucho tiempo que fueron detectadas hay otras muchas de las que no se hablan.
    El libro que menciona Maruja Torres escrito realmente por la fundadora del Partido Feminista de España realmente hizo MUCHO DAÑO EN SU EPOCA. Como dice la feminista Maruja Torres, la fundadora de la ideología en la que ella se reconoce, dicho libro MANDO MUCHO. Mando e ideologizo mucho.
    Castró muchas fantasías, deseos, y comportamientos.
    Sin embargo seguimos hablando de “violencia machista”.
    La violencia feminista parece que no existe ni ha existido.
    Sin embargo hubo un científico que ya hace tiempo dijo que entre las mujeres feministas una característica muy presente es una fobia muy especial: La fobia al cuerpo.
    Son mujeres muy “etéreas” que odian todo lo corpóreo, y todo lo masculino lo odian y sienten un profundo desprecio y asco por toda su connotación corpórea y sexual y disfrazan dicha fobia con una ideología en la que se sienten siempre amenazadas por un ser que continuamente les agrede, porque a ellas les agrede la “masculinidad”. Cualquier tipo de masculinidad por mucho que continuamente hablen de redefinir las “nuevas masculinidades”.
    Y creo que no tiene sentido elaborar ningun sentido sobre materia de Feminismo, supuestos machismos, o de Genero sin atender a dichas fobias.
    Existen y condicionan ….todo lo demas.
    “Misandria” era un termino necesario, muy necesario en esta sociedad que persigue la masculinidad.
    Sin embargo dicho termino no es…..suficiente.
    De hecho el apuñalamiento y desgarramiento de cuadros de mujeres desnudas y sus campañas contra la pornografía asi lo demuestran ya que no soportan a aquellos que no tienen tales fobias.
    La fobia al cuerpo y a los órganos masculinos ha estado muy presentes en el feminismo desde sus orígenes y por ello el término “misandria” no es suficiente como equivalente al de misoginia.
    No son suficientes ni el de “misandria” ni el de “hembrismo”.
    No cuando hay miles de hombres desposeídos de casa, dinero, hijos, hijas, familias.
    No cuando han sido cientos de miles los negros y negras que han sido marginados y explotados con la coartada ideologica del “Mito del Violador” negro siempre dispuesto a violar a las damas blancas.
    No cuando han sido cientos de miles de paginas llenas de menciones a la “mujer como objeto de deseo sexual”.
    No cuando hablan alegremente de que todos los varones participamos de la “Cultura de la Violacion”.
    No cuando en base al machaque sistemático con dichos mantras y esquemas mentales han convertido el matrimonio en una cárcel y la ley del divorcio en el foso del castillo lleno de cocodrilos del que ningun varon puede…..escapar.
    No cuando gracias a ellas las multinacionales obtienen trabajadores dóciles y obedientes que bajo amenaza de cárcel deben pagar los gastos de la casa y la hipoteca de la casa de su ex esposa, asi como de la crianza de los de los hijos. Hijos que por cierto son solo de ellas, porque los hijos los han gestados ellas en su cuerpo y son solo de ellas. Y dichos hijos han sido siempre producto de una violación. Porque ese y no otro ha sido su mensaje. Que son hijos de ellas y del PECADO.
    No cuando en ese papel de represoras dignas antecedentes y sucesoras de las falangistas de la sección femenina han ejercido de censoras y castradoras con total y plena…..impunidad.

  5. Sandra dijo:

    “De hecho el apuñalamiento y desgarramiento de cuadros de mujeres desnudas y sus campañas contra la pornografía asi lo demuestran ya que no soportan a aquellos que no tienen tales fobias.” (anónimo, aunque supongo que es L.K.)

    Hay un tema sobre el que llevo varios días dándole la vuelta. Carlos Rodríguez ha insertado en su facebook una serie de imágenes sobre las nefastas consecuencias de la práctica de la circuncisión en los genitales masculinos. No hace falta decir que dichas fotografía pueden hacer vomitar a cualquiera. Y ahora me pregunto, ¿qué hubiese pasado si entre tantas fotografías del horror, Carlos Rodríguez hubiese insertado la foto de una chica de 18 años haciéndole una felación a un niño de 12? Pues -contesto- que el blog de Carlos Rodríguez hubiese estado en peligro de ser clausurado por insertar “pornografía infantil”, y de paso todas las personas que visitan este medio podrían ser detenidas por compartir dichas fotos… Entonces, ¿por qué ofende la foto de una felación a un niño, pero no ofende la foto en la que se ve el pene mutilado de un niño? Vuelvo a responder: porque en la foto de la felación hay una intencionalidad erótica, mientras que en la foto del pene mutilado no existe motivación erótica. De lo que deduzco que a nuestro feminaterío no le importa el sufrimiento objetivo del niño (pónganse los varones que lean estas líneas en el papel de un niño, y elijan qué preferirían: si la felación, o la amputación del pene tras una circunsición), sino el hecho de que detrás de ciertas acciones pueda existir disfrute de la sexualidad. No voy a decir que todas las feministas encarnan a la mujer que ha sido educada desde muy niña en la idea de que el sexo es algo “malo” y “pecaminoso”, pero sí creo que el puritanismo es parte fundamental de la ideología de la gran mayoría de ellas. Por eso no extraña que, al tiempo que ningunean y minimizan el sufrimiento de los niños muertos o mutilados por la circuncisión, la lucha contra la pederastia sea una de las líneas de trabajo en las que más incide el conglomerado femiprogresista. Bueno, siempre y cuando los pederastas no sean de Podemos…

    http://www.elmundo.es/espana/2015/10/29/56322847268e3e96618b4692.html

    http://www.elmundo.es/espana/2015/06/19/5583fbc5268e3e272e8b4583.html

    • En esto no estoy tan seguro. Creo que el problema de las fotos sexuales es que se explota a niños con el objetivo de conseguir y distribuir las fotos. Por tanto su propagación y demanda puede dar pie a que se exploten más niños.
      En el caso de los penes mutilados por la circuncisión, el objetivo no sacar es la fotografía. Es decir, no hay un mercado de consumo fotográfico que lleve a la gente a mutilar a los niños. Al menos es como lo veo.

      Sobre las fotos, imagino que te estás refiriendo a éstas:

      http://www.ulwaluko.co.za/Photos.html

      Guárdenlas para cuando les digan que la circuncisión (en condiciones similares a la ablación) no tiene secuelas graves.

      • Sandra dijo:

        “Creo que el problema de las fotos sexuales es que se explota a niños con el objetivo de conseguir y distribuir las fotos. Por tanto su propagación y demanda puede dar pie a que se exploten más niños.” (Carlos Rodríguez)

        Muy buena argumentación de tu parte, Carlos, y creo que, en principio, todo el mundo puede estar de acuerdo con dicho razonamiento. No obstante, me siguen surgiendo dudas. Imagínate que en el ejemplo por mí citado (la supuesta chica de 18 años que le hace una felación a un niño de 12) se logra demostrar que no ha existido comercialización de la foto, y que además el niño ha disfrutado con la experiencia. ¿Dejarían por ello de cerrarte la página -y de detenernos al resto por compartir pornografía infantil-? Me temo que no, de igual manera que por mucho que una mujer niegue haber sido maltratada, la justicia procede de oficio y persigue al “maltratador” (salvo que se llame Juan Fernando López Aguilar).
        Pienso que habría que distinguir entre lo que es el propósito oficial de una ley, y su auténtica motivación. Y vamos a por los ejemplos.
        De igual manera que la ley persigue la pornografía infantil para proteger a los niños de su explotación, también se podría argumentar que la ley persigue la protección de los menores (o las menores, mejor dicho) de las secuelas de la anorexia. Pero mis dudas surgen cuando constato que la anorexia mata en España a unas 100 personas al año (especialmente chicas y de clase alta, ojo) (http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=1409), lo que contrasta con las 18.000 muertes anuales que provoca en España la obesidad (http://www.consumer.es/web/es/salud/2009/09/03/187768.php). Pero ya ven, ¿saben cuál de estos dos tipos de muertes relacionadas con una mala alimentación provoca la preocupación de nuestros diputados? Adivinen: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/acuerdo-congreso-para-que-gobierno-tome-medidas-contra-webs-que-fomentan-anorexia-bulimia-4603169.
        Se podría argumentar también que la prohibición de las drogas (ilegales) se hace en pro de la salud pública. Pero lo cierto es que drogas socialmente aceptadas como el tabaco y el alcohol matan infinitamente más personas que las otras. Y que si hay campañas antitabaco lo es porque al Estado le resultan muy gravosas las indemnizaciones por tabaquismo, y a las empresas también les ocasiona pérdidas la adicción de sus trabajadores al tabaco.
        Y qué decir de la prostitución. Nuestras feministas abogan por la abolición, y se justifican en la existencia (real) de la trata. Pero, ¿qué pasa en aquellos casos en los que es manifiesto que una mujer o un hombre se dedican a la prostitución sin sufrir coacción por ello?
        Pasemos al tema de las ONGs. Esas legiones de “voluntarios” que cada día ocupan las zonas más céntricas de las ciudades españolas en busca de posibles socios para sus respectivas organizaciones, ¿lo hacen por amor al arte? ¿Seguirían en la calle si su trabajo fuese únicamente reunir firmas, sin contrapartida económica? ¿Son éticamente honestas unas ONGs que, al tiempo que condenan (con razón) la mutilación genital femenina, miran para otro lado y ningunean los efectos de la mutilación genital masculina?
        ¿Qué quiero dar a entender con todo esto? Pues que una cosa es la motivación oficial de una ley o una campaña, y otra muy distinta lo que subyace tras ellas, y que por distintas razones no se quiere hacer público. En estos casos porque detrás de las leyes y supuestos anteriores la sincera voluntad de erradicar unos males me parece cuestionable, y veo más bien la presencia de elementos ideológicos que tienen que ver más con lo que de tabú sigue teniendo la sexualidad para muchas personas. Porque lo que les fastidia, les incomoda y les jode, no es que las chicas padezcan anorexia en cuanto que sea una enfermedad más como otra cualquiera, sino que asocian anorexia con chica esbelta = chica sexy = cosificación de la mujer = pecado. Es por ahí por donde creo que van los tiros, porque no buscan la salud para esas chicas, sino que éstas no sean “mujeres objeto” (http://millwardbrowniberia.com/como-identificar-y-evitar-la-cosificacion-de-la-mujer/). Lo que pasa es que para no parecer puritanas -conscientes de que la mojigatería ya no está de moda-, disfrazan su discurso con un toque de preocupación por la salud pública.
        Y con la pornografía y la pedofilia sucede exactamente lo mismo. Histeria social capitaneada por los feministas de “Sí se puede” (hoy metidos en Podemos) cuando se descubren casos intrascendentes, donde más bien habría que sentir lástima por los detenidos (http://www.laopinion.es/tenerife/2012/08/22/pillado-teresitas-fotos-jovenes-topless/430338.html), y torrente de excusas y comprensión hacia el pederasta cuando éste es de un partido tan feminista como Podemos. Lean, si no, los comentarios que hacen los foreros de su parroquia ideológica intentando defender a Pedro Palacio por hacer exactamente lo mismo que, cuando lo hacen otros, tanta repugnancia les causa (http://www.eldiario.es/politica/Dimite-Podemos-Castilla-Leon-revelarse_0_446555727.html).

      • Si te refieres a que el feminismo está mas interesado en mantener una narrativa concreta (y políticamente útil) que en preocuparse por el sufrimiento de la gente, en esto estamos completamente de acuerdo.

  6. L.K. dijo:

    Existe un libro muy interesante de Armin Martin titulado “De la mujer de tu vida a la enemiga de tu vida” que realiza estapregunta: ¿Estas preparado para tu futuro divorcio?
    Seguidamente dice: “Las medidas preventiva contra el expolio del divorcio.”
    En la pag 17 este interesante libro dice:
    “En la actualidad, los hombres no sólo deben ser muy conscientes de la limitación temporal del matrimonio, también debes saber que el modelo de divorcio que se van a encontrar es un modelo diabólico, donde todos los agentes juegan contra el hombre.”
    En la pag. 18 dice.
    “Un divorcio conflictivo puede suponer tu ruina económica y moral. Si no te has preparado bien para este momento lo puedes tener bien negro”.
    En la pag. 24 el libro dice:
    “Cada año unos 100.000 menores son obligados a divorciarse de un progenitor. En vez de situarlos fuera de la conflictividad de sus padres son utilizados como mercancía en la guerra del divorcio.Es el mercadeo o trata de niños. Estan condenados a la semiorfandad por deción de las expertas de familia y de su progenitora ama. La mitad de los divorcios son conflictivos, la otra mitad muy conflictivos. Eso quiere decir que unos 50.000 menores tendrán muy pocas o ninguna posibilidad de relacionarse con su progenitor y con su familia paterna. ”
    En la pag. 25 dice:
    “Como consecuencia de este modelo infame de divorcio, cada año unos 70.000 hombres son expoliados, maltratados y reducidos a simples pagadores y visitadores de sus hijos”.
    Tambien dice el libro:
    “Desde mediados de 2005, las mujeres cuentan con una nueva opción para divorciarse, es la via penal (denuncia por violencia de género). Es el terrorismo de género aplicado a la familia.Basta una simple denuncia de una mujer para desterrar de su casa a un hombre y apartarlo de sus hijos”
    Dicha situación de coacción y de disimetría de fuerzas donde toda la Ley, jueces y policía están en contra de los hombres impiden que el matrimonio pueda funcionar de un modo igual para los dos cónyuges.
    Obviamente hasta que no sean ellas las que tienen que coger su cepillo de dientes y buscarse un piso de alquiler todas los cantos a la búsqueda de la igualdad son música celestial basadas en pura y dura hipocresía.
    En la Pag. 83 se dice:
    “Asi es como se aseguran muchas mujeres sinvergüenzas su maravilloso pack (casa-pension-hijos) y de paso muestran sus poderes. ¡Cuidadito con levantarme la voz que te denuncio!
    Este libro tan recomendable que merece ser leído de arriba a abajo tiene varios capítulos que merecen ser leídos:
    El Capitulo II es “Conceptos Basicos de nuestro modelo de divorcio”.
    En dicho Capitulo se menciona el llamado “Efecto Lucifer” explicado por el profesor Zimbardo que explica todo aquello que provoca el sentimiento de impunidad, y el sentimiento de impunidad es precisamente el que rebosa en todos los juzgados de familia.
    Entonces recomiendo leer de este libro la pag. 73 que dice literalmente:
    “El matrimonio no asusta ni a las mujeres jóvenes ni a sus madres. A quien si preocupa (cada día mas) es a las madres de los chicos que se quedan aterrorizadas de ver la inmoralidad de las
    mujeres modernas”.

  7. Magi dijo:

    Está interesante el artículo.

    El problema es la generalización, esas experiencias negativas las tienen tanto los hombres como las mujeres, pero algunos al haber vivido una experiencia negativa con una , o incluso dos o más mujeres piensan que siempre será igual , y eso es un error.

    Aquí os dejo textos de la Biblia, muy parecidos a los que has citado , que por cierto yo soy atea, a vosotros os llamarán machistas por participar en este movimiento, pero a mi me han llamado ultracatólica fascista por dar mi opinión en contra del aborto y a favor de la maternidad, a pesar de que yo soy atea convencida , así que hay para todos.

    En la Biblia la contradicción es grande, por una parte dice :

    Y hallé más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, cuyas manos son cadenas. El que agrada a Dios escapará de ella, pero el pecador será por ella apresado.

    Por otra :

    Goza de la vida con la esposa que amas, todos los días de la vida que te son dados debajo del sol, porque ésta es tu parte en la vida.

    • Bueno, esta primera cita parece hacer referencia a un tipo determinado de mujer, no a todas: “la mujer cuyo corazón es lazos y redes, cuyas manos son cadenas”. Claro que necesitaría más contexto.

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