La historia de los feminicidios de Ciudad Juárez, ¿un mito?

Aclaración: la palabra “mito” no hace referencia a los asesinatos de mujeres, sino a la narrativa creada alrededor de los mismos.

En esta entrada les presento la entrevista de Christopher Hooks a Molly Molloy en el diario Texas Observer. El artículo fue traducido por el comentarista Roberto.

Preguntas y respuestas con Molly Molloy: la historia de los “feminicidios” de Ciudad Juárez es un “mito”

Molly Molloy

Durante años, un fantasma acechó Ciudad Juárez. En los años 90, la mayor ciudad de la frontera entre México y Texas adquirió notoriedad debido a una serie de espeluznantes “feminicidios”: el asesinato de cientos de mujeres. Estos asesinatos, de índole misteriosa y sexual, se amplificaron en la imaginación del público. Juárez adquirió reputación internacional como un lugar de horrible violencia contra las mujeres, reputación que se transformó en una narrativa dominante sobre la ciudad. Los “feminicidios” de Juárez estimularon activismo y estudios académicos, y alimentaron la mayor parte de las representaciones artísticas de la vida en Juárez –desde la canción “Juárez”, de Tori Amos, pasando por la novela 2666, de Roberto Bolaño, hasta el reciente drama de FX The Bridge.

Aquellos que escriben sobre los feminicidios, suelen especular fuertemente sobre el origen de esta violencia, sugiriendo que los asesinos “pertenecen a pandillas callejeras, sindicatos del crimen organizado, familias poderosas, cultos satánicos, una industria subterránea de películas snuff, la policía –o todo lo anterior”. Los asesinatos –dicen– son sexuales, brutales, cotidianos y, sobre todo, inexplicables.

Esta es la narrativa que Molly Molloy –investigadora bibliotecaria y profesora en la Universidad Estatal de Nuevo México– señala como profundamente controvertida. Molloy ha estudiado Juárez por dos décadas, y ha escrito columnas al respecto para The Nation, Phoenix New Times, Narco News Bulletin y The Texas Observer. También es la piedra angular sobre la que se asienta Frontera List, un bien documentado archivo de información, de inmenso valor a la hora de abordar cualquier cuestión sobre los problemas fronterizos.

En los últimos años, Molloy ha tenido la creciente convicción de que la historia comúnmente aceptada de los femicidios de Juárez es un mito. Mientras que la violencia ha causado estragos en la ciudad, dice Molloy, la proporción de homicidios con víctimas femeninas ha sido inferior a la de muchas ciudades norteamericanas. Según ella, el sensacionalismo de los crímenes sexuales de jóvenes mujeres en Juárez ha servido para distraer a los norteamericanos de la disfunción social experimentada por los mexicanos que habitan cerca de la frontera. Esta opinión ha sido fuertemente rechazada por todos aquellos que escriben sobre los feminicidios, pero Molloy argumenta que un estudio minucioso de Juárez arroja una imagen nada ambigua.

The Texas Observer habló con Molly Molloy por teléfono y correo eléctrónico, acerca de la vida en la ciudad.

Texas Observer: ¿Ha experimentado Ciudad Juárez una cantidad desproporcionada de violencia contra las mujeres?

Molly Molloy: El número de víctimas femeninas nunca superó el 18% del total de homicidios en Ciudad Juárez, y en las últimas dos décadas, el promedio ha descendido a menos del 10%. Eso es menos que en EEUU, donde entre el 20% y el 25% de la gente asesinada en un año cualquiera son mujeres. Ciudad Juárez está experimentando una aguda crisis social, y la violencia en la ciudad es reflejo de ello. Pero la idea de que Juárez es un lugar de violencia desproporcionada contra las mujeres constituye una percepción falsa.

TO: ¿Hasta dónde confías en la exactitud de las estadísticas disponibles?

MM: Las estadísticas oficiales son difíciles de conseguir y poco fiables. Aun así, las estadísticas existen, y pueden ser muy útiles, especialmente si se estudian a través del tiempo. También hay otras fuentes. Desde las postrimerías de los años 80, hasta su muerte en 2009, Esther Chávez Cano, una de las voces más elocuentes en la lucha por los derechos de las mujeres y los derechos humanos en Juárez, escribió cientos de columnas en los periódicos de Juárez, llamando la atención sobre la escasez de servicios sociales en la ciudad y los estragos de la violencia doméstica que, mayormente, afecta a mujeres y niños. Ella se transformó en la portavoz y en el recurso para familiares de víctimas, y comenzó a llevar meticulosos registros de los crímenes contra mujeres.

De los aproximadamente 400 casos documentados en los registros de Esther Chavez, desde 1990 a 2005, alrededor de tres cuartos fueron de violencia doméstica, y la mayoría de ellos han sido resueltos. Eso significa que el asesino era un conocido o un familiar de la víctima. Apenas unos 100 casos permanecen completamente abiertos. Estos son los casos que han recibido (y continúan recibiendo) la mayor parte de la atención mediática. El único estudio estadístico real sobre el asunto, realizado en 2008, demuestra que la proporción de homicidios femeninos en Ciudad Juárez es inferior a la de Houston.

Y lo que es más: hasta 2008, cuando la violencia asociada al crimen organizado llegó a su cúspide y las fuerzas militares fueron desplegadas, Juárez no era una ciudad excesivamente violenta –al menos, no comparada a otros lugares del planeta bajo análoga presión social–. Antes de 2007, hasta donde yo sé, nunca hubo un año en que se superaran los 300 asesinatos. Eso implica una tasa de asesinatos que oscila entre 25-30 por cada 100 mil personas. Es una tasa relativamente elevada, pero no superior a la que puede verse en ciudades como Detroit o Nueva Orleans, donde la tasa puede ascender hasta 60 por 100.000.

Cuando examinas de cerca los 427 asesinatos —es la cifra usualmente aceptada de asesinatos de mujeres ocurridos entre 1993 y 2007—, descubres que ése es el número total de los asesinatos cuyas víctimas han sido mujeres. De modo que, si una mujer recibe un disparo mortal en el transcurso de un robo, va a engrosar esta cifra, y será considerado como feminicidio, aun cuando todo indique que el motivo del crimen ha sido por completo ajeno a cuestiones “de género”. Hubo un caso famoso en 2004, —luego recogido por la reportera mejicana Sandra Rodríguez en su libro La Fábrica del Crimen—, de dos jóvenes que asesinaron a toda su familia —madre, padre y hermana—. La madre y la hermana fueron computadas como feminicidios, aun cuando el género de las víctimas no tuvo nada que ver con los móviles del crimen.

TO: ¿Pero cuál sería el problema de enfatizar los feminicidios si ello contribuye a generar conciencia sobre el problema real de la violencia en Juárez?

MM: No me parece buena esa atención desmedida hacia las víctimas femeninas. Creo que todas las víctimas importan. En términos humanos, ninguna víctima es más importante o debería ser más lamentada que otra. Si 300 personas mueren asesinadas, y 30 de ellas son mujeres, pero toda la atención se concentra en las víctimas femeninas, creo que es algo profundamente incorrecto y erróneo. Hay muchas otras víctimas, y las personas son asesinadas por diferentes motivos. No todas las víctimas femeninas son asesinadas por motivos sexuales, o apenas por el mero hecho de ser mujer. A veces la gente me dice “bueno, pero las mujeres eran inocentes; los hombres asesinados, en cambio, eran narcos y criminales”. Eso es una simplificación extrema, y una afirmación realizada sin evidencia alguna. Es una criminalización de la gran mayoría de las víctimas de homicidio. Pero es la narrativa que se impuso, especialmente desde que el número de homicidios llegó a su ápice en 2008. Y es falso.

Es casi como si estuviéramos fetichizando a las mujeres muertas. Volver permanentemente a estas mujeres muertas como si sus cuerpos fueran testimonio de algún tipo de hostia sacrificial –encuentro todo ello muy problemático, en términos de nuestra cultura, y nuestro énfasis en la vida, en la muerte y su significado–. En otras palabras, si constantemente nos centramos en las mujeres como si ellas fueran el símbolo del sufrimiento, jamás avanzaremos más allá de esa muerte específica, para mirar las condiciones sociales en las que se producen ese tipo de vida y ese tipo de muerte, para tanta y tanta gente.

TO: ¿Podría decirnos más acerca de por qué usted piensa que la descripción de las mujeres asesinadas es problemática?

MM: He leído cosas de algunas académicas feministas refiriéndose a una “cosecha” de mujeres jóvenes, núbiles. Quiero decir, la terminología induce a pensar de alguna manera en la sensualidad, o sexualidad. Muchos de los que han escrito sobre Juárez, han forzado los datos hasta el extremo y erotizado a las víctimas, retratándolas como mucho más indefensas y desprotegidas de lo que las mujeres en Juárez realmente son. Algunos de los cronistas lo describen de tal manera que parece que la víctima estaba apenas parada en la calle, cuando fue abducida por un depredador masculino. No me parece que ésta sea una descripción realista de la vida en Juárez.

Muchas mujeres de aquí, que trabajan y a veces son el único sostén de su familia, son mujeres de una fortaleza considerable. Muchas de ellas son madres, obreras, y cuidan de otras personas. No son esas mujeres desvalidas que cierto tipo de literatura se complace en retratar. Yo, como feminista, hallo eso extremadamente contraproducente.

TO: ¿Por qué cree usted que la narrativa sobre los feminicidios de Juárez ha perdurado tanto? ¿Qué cree usted que le resulta tan atractivo al público?

MM: En el fondo, es tranquilizador si usted asume que el problema de la violencia en Juárez se limita apenas a un puñado mujeres jóvenes que han sido asesinadas, y que si esos crímenes se resuelven, entonces todo estará bien. Se siente como si fuera posible arreglar algo, y así no es necesario molestarse en echar una mirada a los problemas reales de la ciudad. El sistema económico y las condiciones sociales en Juárez no son mejores ahora de lo que eran en 1993. Incluso es posible que hayan empeorado.

Más personas, hombres y mujeres, han sido asesinadas ahora que en los años previos a 2007. Es obvio que cualquier cosa que estuviera errada en Juárez entonces, sigue estando errada ahora. Atravesamos un período de extrema violencia, durante el cual Juárez fue uno de los lugares más peligrosos del planeta. Es aún una ciudad muy peligrosa, para hombres, mujeres y niños. Y casi nada se ha hecho por corregir los problemas sociales que están en la base de esta violencia.

Nada se ha hecho para mejorar el sufrimiento económico derivado del NAFTA (tratado de libre comercio entre México y EEUU). Nada se ha hecho para evitar el tráfico de drogas, ni de todo aquello que hace atractivo para las personas de Juárez entrar a formar parte de estas empresas criminales. Nadie ha creado una escuela pública en Juárez que acoja a todos los niños que necesitan ir a la escuela, en vez de trabajar en fábricas o unirse a las pandillas.

TO: ¿Cuáles son las condiciones sociales más responsables de la violencia en Juárez, y qué factores, según usted, no reciben suficiente atención por parte del público norteamericano?

MM: Las políticas del intercambio comercial son las más importantes. Uno de los efectos colaterales del Tratado de Libre Comercio (NAFTA, por sus siglas en inglés), fue dificultar a los granjeros mexicanos la competencia con la gigantesca industria agrícola de EEUU. Cuando un montón de estas pequeñas e ineficientes granjas quebraron, muchas personas quedaron desprovistas de un modo de ganarse la vida. Eso alimentó otro aspecto del intercambio comercial, el que favoreció la instalación de compañías manufactureras (“maquiladoras”) a lo largo de la frontera.

Las personas que trabajan en estas fábricas ganan una pequeña fracción de lo que ganarían estos obreros en EEUU. La mayoría de los salarios en Juárez oscilan entre 50 y 70 dólares por semana. Pero el costo de vida en Juárez es inconmensurablemente menor; es 80 a 90% menos de lo que cuesta en El Paso. Y El Paso es uno de los lugares más baratos de EEUU.

Hay un núcleo urbano, y luego miles y miles de casas extendiéndose por el sur y el este hasta el interior del desierto. Muchas de las viviendas en esas áreas están muy por debajo de los niveles considerados estándar. Los aspectos más pesados de la violencia, cuando ocurre, acontecen en estos vecindarios. En 2008, muchas personas que se habían mudado a Juárez buscando trabajo decidieron marcharse para mantenerse lejos de la violencia. Así, cuando conduces alrededor de la ciudad puedes ver vecindarios abandonados, con acres de casas vacías que han sido despojadas de todo. Otras áreas nunca tuvieron lo que podríamos llamar una casa, y la gente vivía en chozas que construía a una distancia cómoda de las fábricas donde trabajaban.

Son zonas muy peligrosas. No hay alumbrado, ni protección policial. Es verdad que muchas mujeres jóvenes fueron raptadas. Eso es completamente cierto. La única cosa que quiero señalar es que estas cosas no son ni terriblemente inusuales ni un aspecto específico de Juárez. Esas condiciones existen en un montón de lugares. Las mujeres están tan en riesgo allí como en cualquier vecindario de Chicago o Nueva Orleans, o en otras ciudades de México.

TO: Cuando piensa en el futuro de Juárez, ¿cuál es el aspecto que le parece más preocupante?

MM: Como sabe cualquiera que haya tomado una clase de sociología en los últimos 50 años, los niños criados en hogares violentos tienen más probabilidades de ser ellos mismos autores de violencia cuando crezcan. Si usted contempla a Juárez ahora, con 11.000 víctimas de asesinato en el corto espacio de 6 años, verá miles de familias que han perdido a uno de sus sostenes.

La mayoría de ésas víctimas son hombres jóvenes; algunas son mujeres jóvenes. Ahí tiene usted miles de niños huérfanos que han perdido al menos a uno de sus padres –algunos los han perdido a ambos–. ¿Qué clase de asistencia social está disponible para estos niños? Esto es una bomba de tiempo para que la violencia sea recurrente. Y cuando usted piensa en las cosas que estos niños han presenciado –en las calles, en sus casas, en lugares públicos– nada de ello augura buenos tiempos para Juárez.

Aquí termina la traducción.

Otro artículo de interés sobre este mismo tema publicado en la bitácora pueden encontrarlo debajo:

Los hombres asesinados en Ciudad Juárez

Añado una imagen que dice bastante. El subrayado es mío.

Ciudad Juarez

La fuente de esta imagen es del artículo de BBC Mundo “Las nuevas muertas de Ciudad Juárez, ¿cuántas son?”.

Como dije en su momento sobre esta imagen, el presupuesto es que el 100% de las mujeres involucradas eran inocentes (incluso si trabajaban para los carteles) y el 100% de los hombres se lo había buscado (incluso si no formaban parte de los mismos). Porque entre ellos no puede haber inocentes. Va con el sexo.

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22 respuestas a La historia de los feminicidios de Ciudad Juárez, ¿un mito?

  1. Carlos C dijo:

    Interesantísimo artículo, como siempre. El discurso feminista esta plagado de mitos y falsedades; artículos como este (y el blog en general) son de gran ayuda para desentrañar toda esta gran farsa.
    Dejo el enlace a un artículo que he escrito en el que reflexiono sobre lo que (a mi parecer) son los verdaderos motivos de que el feminismo se haya convertido en política de Estado: aumentar el grado de explotación y de sumisión de los varones.

    http://conspiracionabierta.blogspot.com.es/2015/10/por-que-el-feminismo-se-ha-convertido.html?m=1

    Enhorabuena por el gran trabajo que realizas en pro de la verdad

    • Gracias Carlos. Para mí las razones son más bien económicas. Todo el funcionariado, becas, títulos universitarios de género y dinero público o donaciones privadas para este tipo de empresas perderían su razón de ser si el discurso que manejan, o al menos buena parte, resultara ser una falsedad o exageración. La gente que vive de ello defenderá sus interés y presionará a quien tenga que presionar para mantener su narrativa.

      • juan antonio dijo:

        En mi opinión, pesa más el hecho de que hay muchísimas mujeres, y también hombres, que sin tener interés económico directo en esta narrativa, la aplauden y fomentan porque les sirve para victimizarse, para trasladar sus frustraciones hacia una enemigo o culpable, para convertirlas en odio. Existirá también el vago interés de recibir prebendas de las instituciones, pero creo que eso es muy secundario, en la mayoría de la población. Sí que puede ser un argumento de peso en la minoría dirigente, política, académica, etc.

      • Murphy dijo:

        Aparte de la razón económica y la victimización, con las que estoy de acuerdo, y relacionadas con esta última, creo que también está la herencia de los roles tradicionales, de manera que el feminismo lo único que hace es cambiar el varon protector por el Estado y la simplificación en la interpretación de la realidad (maniqueísmo): es mucha más fácil ver todo en blanco (buenas) y negro (malos). Todo junto nos ha traído hasta aquí.

    • Anónimo dijo:

      Muchas gracias por compartir tu articulo. Es bueno saber que haya personas como tu, como la investigadora y como las personas que dirigen la critica a el feminismo y otras ideologias.

  2. David Jurado dijo:

    Muy buen articulo Carlos, como siempre muy informativo. ¿Cual piensas tu que es el factor principal por el cual Ciudad Juarez ha sido escogida entre tantas ciudades que pudieron serlo como el “posterchild” para la violencia sobre las mujeres cuando los indices de violencia allí nunca han sido tan altos?

  3. Ramón Lamas dijo:

    Muchas gracias por la referencia. Me parece importantísimo, no sólo por lo que afecta a Ciudad Juàrez sino, en general, por cómo se refiere al tratamiento de las víctimas de “violencia machista”.
    Con tu permiso, me referiré al artículo y a tu blog, a ver si conseguimos que vayan corriendo estudios serios, alejados del sectarismo feminista. Saludos.

  4. Babel dijo:

    Es indignante que difamen de esa forma a los hombres muertos. Pero ya se sabe que según la narrativa dominante los hombres no pueden ser víctimas ni aunque sean la abrumadora mayoría de asesinados.
    Me resulta curioso que digan eso quienes tanto se quejan (en otras circunstancias) de la expresión “algo habrá hecho”.

    • Efectivamente. El “algo habrán hecho” se aplica sin miramientos para los hombres asesinados (o peor, minimizar su muerte porque su asesino era del mismo sexo). Y rara vez con pruebas y datos sobre la mesa.

  5. L.K. dijo:

    Lo de los supuestos feminicidios en Ciudad Juarez todo el mundo sabe que es mentira y forma parte de dicha campaña de CONFIGURAR una imagen de que históricamente la mujer ha sido la victima, de los asesinatos, de las Guerras, etc, etc.
    A este paso también en la Primera Guerra Mundial fueron ellas las que padecieron mas en las trincheras.
    Todo vale en esa campaña perfectamente orquestada.
    Si leemos este enlace http://www.20minutos.es/noticia/1999552/0/divorcios/espana/2013/
    Leeremos que en España se producen unos 130.000 divorcios al año y que la cifra va en aumento..
    Tambien que el proceso de un divorcio tiene una duración media de 4 meses y un coste medio de 1000 euros cuando hay acuerdo y 3mil cuando hay proceso judicial.
    Todos esos datos omiten hablar de los costes de la Administracion que son aun mayores.
    En USA los divorcios anuales sobrepasan 1,3 millones de casos.
    A un coste medio de 4000 hablariamos de que la Administracion norteamericana debería gastar mas de 6 mil millones de dólares en separar a la gente, y obviamente si un expediente va a juicio los juzgados se colapsarían.
    Con menos de 12mil homicidios al años en USA el sistema que utiliza la justicia norteamericana es la negociación de la pena entre acusados y fiscalía.
    Los juzgados de USA todos los días atienden a autenticas SUBASTAS en procedimientos penales.
    Por ello en los juzgados de familia atender a todos los divorcios en caso de pleito seria TOTALMENTE IMPOSIBLE.
    Es por ello que conviene disuadir a los hombres de clase media y baja de que luchen por sus hijos ,vivienda, etc.
    Los ricos si pueden judicializar sus divorcios. Los pobres no.
    De hecho lo que interesa es que los varones pobres hagan lo que han hecho toda la vida. Trabajar barato y jugarse el tipo por familias y hogares que no son los suyos como en la epoca de la esclavitud Romana.
    Para ello, para justificar y consolidar ese esquema de explotación la manera de amedrentar a los hombres es bombardeando la opinión publica con términos como “Violencia machista” “Feminicidios”, violencia contra la mujer, etc.
    Seguidamente cuando se ha formado un FUERTE PREJUICIO se puede coaccionar al varon acusándole de maltrato, etc de modo que asuma la sentencia y el Convenio Regulador- del Divorcio que es una autentica PATENTE DE CORSO para el expolio.
    De ese modo las sentencias de divorcio y los expolios de los Convenios Reguladores pueden ser RAPIDOS Y BARATOS.
    Para ello se trata de reiventar el presente en Ciudades como Ciudad Juarez y reescribir la Historia.
    Lo próximo supongo que será convencernos que a Juana de Arco la quemaron por ser mujer. Otro Feminicidio mas.
    ¿De hecho el colmo de nuestra sociedad cual es?
    La Ley se niega a REGULAR mientras el Matrimonio dura y es vigente.
    Por ejemplo la ley ejerce de Poncio Pilatos y se niega a intervenir en casos de adulterio, estafas de hijos cuando son al marido , etc durante la VIGENCIA de los matrimonios.
    Sin embargo cuando los matrimonios ACABAN O EXPIRAN la ley se pone a REGULAR Y A IMPLANTAR penas y obligcaciones solo para el ex marido.
    Durante la vigencia del matrimonio no sabemos de juzgados que impongan a una mujer poner una lavadora, o preparar la comida.
    En cambio al acabar el matrimonio el ex marido SIGUE ATADO por obligaciones a su ex mujer.
    Para justificar esa ideología esclavista hace falta un victimismo que haga al varo ETERNO DEUDOR de la pobre victima mujer.
    Los supuestos feminicidios de Ciudad Juarez forman parte de esa nueva cultura FEMINISTA que ha rescatado la CULPA DEL PECADO ORIGINAL.
    Los nuevos Adanes de nuestra cultura Occidental, que presume de Laica convierten a los EX MARIDOS en Adanes que deben pagar por todos los supuestos FEMINICIDIOS de la historia.
    Ciudad Juarez sirve para el NUEVO CATECISMO FEMINISTA.
    El hombre sigue pecando de lo de siempre, solo que ahora en lugar de pecar por lujuria peca por MALTRATO Y VIOLACION.
    Los últimos refugiados de Siria una vez mas nos recuerdan que mientras ha habido cualquier guerra, el grado de empatía de las sufragistas y feminista británicas y norteamericanas ha sido cero y han ido a lo suyo y nada mas
    .Del mismo modo al acabar la primera Guerra Mundial aquellas damas que se dedicaban a tomar te y pastas solo tenían ojos para su SUFRIMIENTO Y SUS INTERESES.
    Y para ello tienen que buscar feminicidios, maltratadas y violadas hasta en el POLO NORTE o en el POLO SUR, y Ciudad Juarez no les queda tan lejos, solo en la frontera.

  6. L.K. dijo:

    Ultimamente se esta hablando mucho de referéndums soberanistas aquí y allí.
    Creo sinceramente que en lugar de hacer votaciones soberanistas en Cataluña o en Madagascar ya va siendo hora de que en Internet alguien se atreva a preguntar
    ¿Cree usted que el feminismo esta haciendo un uso y utilización continua del victimismo a modo de conseguir una supremacía total en la relación de pareja y en el matrimonio?
    ¿Cree usted que en base a dicho victimismo, La Ley colabora para machaca al hombre casado y al divorciado?
    Ese referéndum no estaría mal.

  7. agradezco mucho este articulo que sirve para desmantelar las falacias del feminismo

  8. Excelente, como siempre🙂 Siempre me he preguntado qué piensas sobre la figura legal del “Feminicidio”… Es a mi parecer la expresión máxima del poder feminista y una figura absolutamente innecesaria y perversa. Pues crea efectivamente dos niveles de ciudadano, viola los principios liberales de occidente y le atribuye un motivo flotante al presunto criminal…

    Las campañas de “Ni Una Menos” me están sacando canas verdes, el nivel de paranoia y el discurso anti-hombre que se propaga me resulta muy alarmante (los hombres son la principal causa de muerte de mujeres)…

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