El rol masculino en Japón y los inmigrantes occidentales

El artículo que trataremos en esta entrada captó mi atención no tanto por la experiencia de los extranjeros, sino por lo que ella revela de los roles de género en Japón. “Piensa por un momento en los hombres occidentales atrapados en Japón” fue escrito por Olga Garnova y publicado en el Japan Times. La traducción al español es obra de Simón Blanco y no ha sido avalada por el Japan Times.

Piensa por un momento en los hombres occidentales atrapados en Japón

Olga Garnova

Traducido por Simón Blanco

Japan Times

Hecho polvo: Sebastian, un estudiante de 32 años con varios trabajos a tiempo parcial y 12 años de servicio en las fuerzas armadas alemanas en su Currículum, fue abandonado por su novia japonesa, con la que había estado durante un año, porque según ella “no tenía futuro” en Japón. | OLGA GARNOVA

En Japón existe un dicho muy común: “Ellos lo tienen más fácil —sobre todo los extranjeros. Son hombres en una sociedad patriarcal y muy conservadora, con todos los beneficios que esto conlleva: estatus, dinero, carrera profesional. Además de todo esto, las chicas japonesas suelen verse atraídas por los extranjeros.

“Estos hombres occidentales no necesitan aprender el idioma para adaptarse. Sus novias  o esposas japonesas se ocuparán de la mayoría de las cosas por ellos. Sus carreras, especialmente en la enseñanza, no suelen precisar de un conocimiento del japonés. Nunca son objeto de sexismo, abuso o acoso sexual.” ¿Pero, es éste el relato completo?

Jim, un estadounidense cerca de la treintena, solía ser un joven muy apasionado. Se proclamaba comunista —estalinista, incluso. Se involucraba en debates sobre política durante las pausas para fumar o mientras se tomaba una copa.  Soñaba con hacer un postgrado, tener una buena trayectoria académica e incluso, algún día, liderar una revolución. Sin embargo, se casó con una mujer japonesa y antes de terminar su graduación ya había tenido hijos. Ella no quiso dejar Japón e insistió en que él tenía que ganar un sueldo estable, así que terminó como profesor de inglés en un lugar apartado, lejos de cualquier universidad importante. “Tan sólo es por un tiempo”, insiste, pero es complicado adivinar si algún día tendrá el dinero o la movilidad para perseguir su sueño.

Japón puede ser el mejor lugar del mundo para algunos, y una trampa para otros. Algunas veces pienso que es mucho más fácil para los hombres occidentales caer en esta trampa que para las mujeres.

La sociedad japonesa puede ser notablemente conservadora en cuanto a roles de género. Mientras que existen muchos comentarios sobre los efectos negativos de imponer roles tradicionales sobre las mujeres, apenas se menciona cuán restrictivos y destructivos son para el bienestar de los varones.

En Japón, los hombres suelen tener sus opciones bastante limitadas. La cultura les exige que sean “hombres de verdad”, lo cual suele significar ser el sustento de la familia, obsesionados con su carrera profesional. El sistema de “un trabajo para toda la vida” que ha dominado la cultura corporativa durante el periodo de postguerra exige total devoción por parte de los empleados. Los ascensos y aumentos de sueldo han sido, y siguen siendo, normalmente basados en lealtad y antigüedad. La empresa debe ser la prioridad número uno del hombre.

¿Cuáles son las implicaciones de esto? Aunque las horas de trabajo se han ido reduciendo durante los últimos años, los japoneses aún dedican más minutos al año a sus trabajos que cualquier trabajador de los países de la OCDE, aunque muchos de esos minutos no sean remunerados. El cuarenta por ciento de los trabajadores dice que regularmente hacen lo que se conoce como “sabisu zangyo”—horas extra no remuneradas—: 16 horas al mes de media. Las conocidas como “burakku kigyo” (compañías negras) pueden requerir más de 100 horas, y sus empleados más jóvenes —aquellos entre 20-30 años— son los peor parados. “Karoshi” —la muerte por exceso de trabajo— es un problema tan importante que el gobierno aprobó una ley el año pasado destinada a evitar las muertes prematuras y las enfermedades causadas por el exceso de trabajo, pionera en este sentido a nivel mundial.

La jungla corporativa japonesa sigue siendo un mundo dominado por hombres —un mundo del que muchas mujeres se descuelgan al casarse y tener hijos, independientemente de su voluntad. Y cuando se trata del matrimonio, el dinero suele convertirse en la principal prioridad. Según una encuesta realizada por OZmall, una web informativa japonesa orientada a las mujeres, el 72 por ciento de las mujeres no estarían dispuestas a casarse con un hombre “sin dinero” —presumiblemente hablando de un caso en el que ambos miembros de la pareja interesada no tuviesen dinero—.

A la vez que dicho pragmatismo puede ser bastante comprensible en una nación que no ha vivido un crecimiento sostenido por más de 20 años, podría verse como un desafío hacia la noción occidental de que el matrimonio es la culminación de una relación romántica. Por ejemplo, los adultos estadounidenses —casados o solteros— eligieron “amor” (93 por ciento), “un compromiso de por vida” (87 por ciento) y “compañerismo” (81 por ciento) como las principales razones para casarse, en lugar de “tener hijos” (59 por ciento) o “estabilidad financiera” (31 por ciento), en una encuesta a nivel nacional conducida por el Pew Research Center en asociación con la revista Time.

Sebastian, un estudiante de 32 años con varios trabajos a tiempo parcial y 12 años de servicio en las fuerzas armadas alemanas en su currículum, descubrió esta desconexión de la forma más dura al ser abandonado por su novia japonesa, con la que había estado durante un año y a la que había propuesto matrimonio, porque según ella “no tenía futuro”. Según ella, su especialización en el idioma japonés no prometía una trayectoria profesional exitosa y, al no hablar inglés de forma nativa, no podría asegurarse un puesto como profesor. “¿Por qué es siempre el dinero lo único a tener en cuenta?” pregunta.

Tal y como se dice en un titular de una columna de Kaori Shoji de este mismo periódico, “el matrimonio tiene poco que ver con el amor”. No es de extrañar que los maridos extranjeros suelan quejarse sobre mujeres japonesas que pasan de ser novias dulces y lindas a ser “shufu” —amas de casa profesionales emocional y físicamente distantes de sus maridos y con una devoción total hacia su hogar y sus hijos—. Los hombres pueden verse apartados a la hora de participar en la educación de sus hijos y otras tareas relacionadas con el hogar, como controlar la economía casera. En lugar de un refugio a salvo de las presiones del trabajo, el matrimonio puede volverse una fuente extra de stress para los hombres.

No es de extrañar que Japón tenga una de las cuotas más altas de suicidio a nivel mundial, 18.5 por cada 100.000 habitantes —alrededor de un 60% más que la media global, 11.4 por cada 100.000—. Al igual que en la mayor parte del resto del mundo (siendo China la excepción más notable), el número de suicidios es mucho mayor entre los hombres que entre las mujeres.

Los hombres japoneses pueden pasarlo mal, pero los extranjeros pueden pasarlo aún peor. A diferencia de los japoneses, educados en una cultura de roles de género estrictos y jornadas de trabajo muy largas, los extranjeros —especialmente occidentales— pueden tener expectativas, ideales y estilos de vida muy diferentes. Por ejemplo, encontrar un equilibrio entre trabajo, familia y tiempo para uno mismo se considera extremadamente importante en las sociedades europea y estadounidense contemporáneas, pero la cultura corporativa japonesa no lo apoya.

Encontrar un trabajo a tiempo completo estable tras la graduación será muy complicado para Sebastián: como extranjero que se aproxima a los cuarenta años, será víctima de una doble discriminación: debido a la edad y a la nacionalidad. Y aún cuando los extranjeros satisfacen todos los “requisitos” para un ascenso —habiendo soportado largas jornadas, “nomikai” (irse de copas tras el trabajo), viajes de negocios y traslados— pueden verse rechazados simplemente por no ser japoneses.

Patrick, un especialista informático estadounidense de 31 años, decidió abandonar la empresa japonesa en la que había estado trabajando debido a que tras todas las horas extra que había dedicado, había topado con una barrera invisible.

“Según mi jefe, tres ascensos eran lo máximo a lo que podía aspirar”, dice. Patrick dice que su jefe alegó explícitamente a su condición de no japonés como un factor para ello. “Pero ellos querían que fuera a trabajar aún teniendo 40 de fiebre. ¡Por supuesto que lo dejé!”. Patrick añade que algunos de sus amigos extranjeros consiguieron llegar más alto en la jerarquía de sus empresas, pero que “no tenían vida”.

Incluso teniendo un sueldo estable, los hombres que no tienen un trabajo estable pueden ser acosados. Jack, un veterano de la marina estadounidense retirado tras 20 años de servicio, recibe una pensión por jubilación anticipada por parte del gobierno estadounidense. De todos modos, sus suegros japoneses lo ven como una sanguijuela: su mujer trabaja mientras él está estudiando.

“¡Ellos no entienden!” dice, enfurecido. “Me he pasado 20 años en la marina trabajando cada p— día. Estoy cansado de explicar por qué me pagan.”

Otro problema enorme es la integración. De acuerdo con Nana Oishi, una investigadora especializada en emigración y estudios japoneses, la mayor barrera en el trabajo para extranjeros no es el idioma. En su estudio, que recoge entrevistas con trabajadores no japoneses del país, “varios encuestados expresaron frustración ya que sus compañeros japoneses no se comunicaban lo suficiente con ellos o los demás compañeros”.

Un conocido mío,  John —que domina el idioma japonés— se mostró exasperado cuando, después de tres semanas en un nuevo empleo y sin entrenamiento o ayuda por parte de sus compañeros de trabajo, se le pidió que completase un proyecto.

“¡Esperaban que supiera como hacerlo perfectamente sin explicarme nada!” se queja. Al final,  John tuvo que contactar con  la dirección de la empresa al otro lado del océano para pedir ayuda con su integración en el entorno laboral.

La integración fuera del lugar de trabajo también suele ser un reto, especialmente para hombres de los que se espera que trabajen a tiempo completo, ser el principal proveedor de la familia y, por lo tanto, suelen encontrarse con menos oportunidades que las mujeres para implicarse en actividades sociales y crear amistades con otros japoneses. Establecer relaciones personales con la población local es una parte esencial del proceso de ajuste a un nuevo país, pero la sociedad japonesa es conocida por su poca movilidad en cuanto a relaciones, o dicho de otro modo, la gente tiene pocas oportunidades para formar nuevas relaciones y terminar con las anteriores. Es también una sociedad colectivista, y por consiguiente es difícil para los extranjeros entrar en grupos sociales y círculos ya existentes. Casi siempre es necesario pertenecer a algún grupo social para establecer y mantener amistades con los japoneses.

A pesar de todas las dificultades, parece que contraer matrimonio con una japonesa es relativamente fácil para un extranjero. Y mientras esas mujeres suelen ser las menos tradicionales —y las más proclives a evitar la temida transformación en una “shufu”— la comunicación intercultural siempre alberga la potencial falta de entendimiento y afrentas involuntarias. Las expectativas de la pareja en cuanto a matrimonio y familia pueden no ser compatibles. Esta situación puede resultar en bajos niveles de confort a nivel psicológico y malestar en general, ya que la familia es uno de los pilares para mantener una estabilidad emocional.

Nihonjinron —la idea, prácticamente desacreditada pero todavía persistente, de que la sociedad japonesa es especialmente homogénea y única— puede también complicar la situación. A pesar de que es difícil encontrarse con un racismo explícito, la discriminación puede verse camuflada en forma de preguntas educadas relacionadas con el país natal del extranjero, su raza, la fecha de llegada y salida del país, elogios hacia su habilidad con el idioma o el uso de palillos, e incluso explicaciones fuera de lugar sobre cultura, comida, tradición, etc. Estas palabras pueden parecer inocentes, pero también pueden conllevar mensajes muy directos de exclusión e inferioridad.

Estudios sobre asimilación cultural conectan la discriminación percibida y experimentada, las formas sutiles de racismo como las “microagresiones” raciales, con problemas mentales y físicos. Los afectados pueden experimentar ansiedad, stress, furia, frustración, impotencia, síntomas psicosomáticos y problemas académicos y laborales. Todo esto lleva a un menor grado de satisfacción vital.

Por supuesto, las mujeres extranjeras también son sometidas a largas jornadas, discriminación, microagresiones y problemas relacionados con estos fenómenos. De todos modos, existen estudios que han comprobado que las mujeres son más capaces de reconocer y expresar emociones, y por consiguiente piden ayuda con más frecuencia. También suelen tener un mejor acceso al apoyo emocional, que suele ser ofrecido predominantemente por grupos sociales compuestos por mujeres. Hay mucha información escrita y hablada sobre mujeres. Existe una industria únicamente dedicada a lidiar con los efectos del sexismo, la misoginia y otros problemas específicos contra la mujer. Una mujer sabe que no está sola; un hombre no.

Los hombres están atrapados en la mentalidad de “los hombres no lloran”. Se les disuade de expresar cualquier malestar y prefieren mantener sus emociones y estrés para sí mismos. Debido a ello se embarcan en conductas autodestructivas como el alcoholismo, el tabaquismo o la promiscuidad.

Y así llegamos al concepto de los “fiesteros” (“party boys”). ¿Cuántos son puramente hedonistas, vendiendo sus almas por algo de diversión? Existe una forma de depresión que ha sido reconocida recientemente por algunos psicólogos llamada “depresión enmascarada”. Psicólogos clínicos expresan la teoría de que los hombres son más susceptibles de sufrir esta variante que la tradicional “tristeza”. Estar constantemente de fiesta puede ser una de las formas en las que este tipo de depresión se manifiesta, siendo toda esta “diversión” un modo de ocultar su baja autoestima y la tristeza que están sufriendo.

Después de leer esto, las perspectivas para los occidentales pueden parecer desalentadoras, pero los extranjeros —y especialmente los hombres— no tienen por qué estar condenados a una existencia miserable en Japón. Hay ejemplos de inmigrantes que han podido adaptarse y viven una vida feliz. ¿Cuál es su secreto?

Tener compañeros de trabajo y amigos que no sean japoneses ayuda bastante. No sólo puedes hablar en tu lengua materna, sino que los patrones de comunicación, expectativas y niveles de sinceridad suelen ser bastante similares, y por lo tanto suele ser más sencillo construir y mantener relaciones. El hecho de que todos los extranjeros estén “en el mismo barco” es una buena forma de romper el hielo.

Pero quizá lo más importante es admitir y aceptar por completo que nunca podremos adaptarnos totalmente a la sociedad japonesa. Nunca podremos volvernos japoneses, y esto no es necesariamente malo. Ken Seeroi, el autor del popular blog “Regla del 7 japonesaescribe: “Da la impresión de que puedes pasarte la vida tratando de probar que eres tan bueno como el peor de los japoneses, o dejarlo de lado y simplemente ser un `extranjero´”

Aceptar tu condición de no-japonés, ser simplemente tú mismo, explotar el “gaijin power” que te ofrece tu condición de forastero y simplemente disfrutar del día a día son la mejor manera de evitar la trampa de la soledad y la tristeza.

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41 respuestas a El rol masculino en Japón y los inmigrantes occidentales

  1. Isidro dijo:

    El contenido de este artículo coincide de pleno con un documental que hace unos meses vio mi hermano en televisión. Me contó que un japonés y su esposa llevaban muchos años durmiendo en camas separadas. Ella le dijo en su momento: ” Mientras no asciendas en tu trabajo y ganes más dinero, olvídate de tener sexo conmigo”.
    Parece ser que cada vez son más los japoneses que optan por no casarse.

    • Los jóvenes ya rechazan este sistema que convierte al hombre en una cartera y donante de esperma. Los próximos años van a ser interesantes.

      • ana_conda dijo:

        Este rechazo es entendible. Pero claro, tampoco se pueden quejar porque los hombres japoneses en general comulgan con el modelo de familia tradiccional de padre proveedor y madre que deja su trabajo y se dedica enteramente al hogar y la famlia. Muchos de estos indignados hombres me da la sensacion de que quieren que su mujer tb arrime el hombro en cuestiones económicas (cosa q veo razonable) pero que las mujeres sigan cargando con la casa y los niños (vamos, como muchos occidentales). Es lo que tiene la divisón tradiccional de roles: una mujer se fijará mucho más en el dinero del hombre y le presionará más para que lo gane en las sociedades donde ellas tienen muchas menos posibilidades profesionales (las mujeres en Japón, una vez que se casan y tienen niños, ya se pueden ir despidiendo de carrera laboral, ascenso y trabajo) que en aquellas más igualitarias, donde se le arán importancia a otras cosas. Por ejemplo, dudo que una noruega o una sueca utilice una estretegia similar. Y es lógico: si yo vivo en un país deonde como mujer tengo muy limitada mi posibilidad de ganarme la vida, me importarán mucho más los ingresos de mi marido (y no estaré por romanticismos)que si vivo en otro en donde eso no es así. Si voy a ser la chacha de un tío y voy a vivir para atenderle a el y a sus hijos, al menos que me de un buen nivel de vida. Solo faltaba, convertirse en la chacha de un mindungui.¿Qué saco yo a cambio?
        Por último, ese rechazo es bidireccional: muchas japonesas están pasando de casarse, porque eso supone encerrarse en casa, depender económicamente de su marido, servirle y atenderle y estar a su entera disposición y tirar por la borda todos los años dedicados al estudio en su juventud. No en vano, Japón es uno de los países más envejecidos y con las tasas de natalidad más bajas del mundo.

      • Voy a hacer referencia a esta cita: “Muchos de estos indignados hombres me da la sensacion de que quieren que su mujer tb arrime el hombro en cuestiones económicas (cosa q veo razonable) pero que las mujeres sigan cargando con la casa y los niños (vamos, como muchos occidentales).”

        Como el artículo se centra en los inmigrantes occidentales, al menos por el texto no podemos saber qué piensan los japoneses. Es cierto que los varones jóvenes particularmente están comenzando a rechazar el rol tradicional, pero no he encontrado nada sobre lo que esperan de las mujeres. Si alguien tiene información al respecto sería interesante explorarlo.

  2. Sandra dijo:

    “(las mujeres en Japón, una vez que se casan y tienen niños, ya se pueden ir despidiendo de carrera laboral, ascenso y trabajo)” (ana_conda)

    “Si voy a ser la chacha de un tío y voy a vivir para atenderle a el y a sus hijos, al menos que me de un buen nivel de vida. Solo faltaba, convertirse en la chacha de un mindungui.¿Qué saco yo a cambio?” (ana_conda)

    No sé si una obrera que trabaja en una cadena de montaje de una fábrica de ordenadores del Japón piensa en ascensos. Tampoco sé si una empleada de un supermercado japonés piensa mucho en “carrera laboral” y ascensos. Reconozco también que no sé cómo anda el mundo del servicio doméstico en Japón, por lo que no sé si las “chachas” de ese país aspiran a tener “carrera laboral” y ascensos. Y tampoco sé si los varones con esos trabajos pensarán en lo mismo. ¿Un hombre japonés embarcado en un pesquero aspira a una “carrera laboral” y a tener ascensos?
    Dicen que por la boca muere el pez… Supongo que hay muchas universitarias con plaza de funcionaria, y que dedican su tiempo libre a preparar las próximas oposiciones para ascender a tal o cual nivel de la administración. Eso sucede, pero, y por aquello de que cree la feminista que todo el mundo es de su condición, hay quien se imagina que el resto de la gente participa de un similar sistema de valores, y que se encuentra en una situación social similar. Por suerte o por desgracia, la inmensa mayoría de las japonesas -y del resto de las féminas, y varones, del mundo- ni son funcionarias, ni universitarias, ni aspiran a convertirse en jefas de sección. “Carrera laboral” (que no es sinónimo de “trabajo”, sino de “trabajo de prestigio”) y “ascenso” son preocupaciones legítimas en su contexto, y de igual manera que es “legítimo” que un futbolista de primera división trate de ganar tantos millones de euros como sus otros compañeros de equipo. Pero resultaría muy discutible que el futbolista menos rico de entre los muy ricos, pretendiese que todo el mundo que juega a la pelota está en su misma situación. Porque no, no todas las mujeres ni hombres, ni del Japón ni del resto del mundo, son aspirantes a ejecutivas de las que salen en el Cosmopolitan. Pero el feminismo, como buena ideología que nace, crece y se reproduce en los ambientes sociales más elitistas, da por hecho que los problemas, anhelos y aspiraciones de los que participan sus miembros son también comunes al resto de la gente… (de su condición). Es comprensible que ana_conda se preocupe de las “carreras laborales” y de los “ascensos”, porque en el mundo en el que se desenvuelve esos son los objetivos que se espera de ella y sus similares. Y eso es tan “comprensible” como el dilema al que se enfrenta la chica que, exclamando un “¡¿qué me pongo?!”, se encuentra ante el terrible problema de no saber si se calza para esta fiesta los taconazos rojos con peeptoes o los zapatos de salón de toda la vida.
    En cuanto a la expresión aportada por nuestra comentarista: “la chacha de un mindungui”, es una pena que en este blog no se disponga de un listado de participantes -o quizá es que yo no soy capaz de buscarlos- donde se pueda rastrear lo que alguien ha escrito hace ya algún tiempo. Lo digo porque creo recordar que fue también ana_conda la que en este medio usó términos como “chonis” y “barriobajeras” refiriéndose despectivamente a personas de clase social baja. No se lo reprocho. Más bien es de agradecer que la gente exprese por escrito sus auténticos valores, lo que nos ayudará al resto a la hora de conocer la verdadera cara de quienes dicen estar a favor de la “igualdad”.

  3. Magi dijo:

    Este artículo me ha hecho reflexionar sobre algo. Japón tiene una de las tasas de suicidio más altas del mundo, La desproporción entre hombres y mujeres es enorme , el 71 por ciento de los suicidas son hombres. Lo que se describe aquí, esa sociedad tradicional podría dar la explicación .

    Ahora bien, en otro extremo la sociedad que más ha roto con los roles de genero y desde hace mucho tiempo , Suecia , un país donde las mujeres trabajan y proveen a la familia, donde los hombres participan en el cuidado de sus hijos , con horarios que permiten la conciliación laboral y la familia, con buen acceso a la educación y al empleo . Suecia ha sido considerado desde hace tiempo el mayor Estado de bienestar del mundo y el país con más igualdad de género. Además cuentan con un Estado proveedor, que da muchas prestaciones sociales , incluso la Universidad es gratis.

    Pues resulta que Suecia también tiene una tasa de suicidio muy alta, y que la mayor parte de los suicidas son hombres : 962 hombres se suicidan por cada 416 mujeres que hacen lo mismo. Vamos, que no hay tanta diferencia con Japón en esto.

    Dicen que es por el clima, pero eso es exagerado, porque aunque es verdad que hace frío y poco sol, el clima es templado por la corriente del golfo, en muchas partes de Estados Unidos hace bastante más frío, por ejemplo. Y además, eso tampoco explica que los hombres se suiciden mucho más que las mujeres .

    ¿Entonces qué pasa ? Parece ser que una sociedad más moderna e igualitaria sigue causando muchos problemas en los hombres . Me pregunto porque será eso.

    • No sé si podemos establecer una correlación directa en lo progresista que es una sociedad y su tasa de suicidio, pero lo que sí puedo afirmar es que la sociedad moderna no ha modificado las expectativas tradicionales del hombre como cree (yo diría que apenas), pues la mayor parte de la población habrá cambiado su discurso, pero no sus preferencias a la hora de seleccionar pareja en muchos sentidos.

      • Magi dijo:

        ¿Pero a qué te refieres con qué no ha modificado las expectativas tradicionales del hombre?

        No tengo ni idea de cuales son las expectativas de las mujeres suecas hacia los hombres, pero es un país donde las mujeres trabajan con poca brecha salarial, y el país que tiene más mujeres en puestos de responsabilidad . Así que supongo que la expectativa de una mujer sueca no debe ser que un hombre la mantenga .

        Y luego Suecia tiene mejores horarios y salarios para los hombres que otros países donde se suicidan menos .

        Así que debe haber algo más que el tema socioeconómico, aunque no lo sé.

      • Que la mujer tenga más acceso al trabajo no implica necesariamente que sus preferencias cambien. Ahora mismo hay un montón de artículos (incluso en español) sobre la “escasez de hombres” para las mujeres que tienen carrera universitaria. No es que falten hombres, es que no hay “de su estatus” (o superior). Cito:

        “Un nuevo libro dice que la percepción que tienen ellas de la escasez de varones es real. Pero no porque haya menos, sino porque pocos les dan la talla a mujeres cada vez mejor preparadas.”

        El artículo trata sobre Colombia pero éste es un fenómeno del que se ha hablado bastante en Estados Unidos también.

        http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/el-deficit-de-hombres/441268-3

        También recuerdo que el 80% de las mujeres españolas no saldrían con un desempleado (frente a un 32% de los hombres a la inversa).

        http://www.20minutos.es/noticia/468228/0/relacion/desempleado/mujeres/

        No estoy criticando la preferencia de las mujeres. El problema es que a los hombres se les da un discurso pero luego la realidad es otra: al hombre se le exige lo de siempre.
        Esto no causa los suicidios, pero es un indicio de que para los hombres las cosas no cambian tanto. Y si lo hacen, no tiene por qué ser para mejor.

  4. Magi dijo:

    Eso es porque solo se fijan en su estatus para presumir ante sus amigas y padres, o para tener una casa mejor pagada por los dos, que no podría comprarse sola con su dinero. Más viajes y cosas así, en definitiva, puro interés.

    Ahora , ¿crees que es realista la cifra de que solo a un 32% les molesta mantener a una mujer frente a un 80 % que les molesta mantener a un hombre ?.

    Igual si, pero yo si he conocido chicas que cuando se han quedado en el paro, sus novios se molestaban mucho porque tienen que pagarlo todo, así que me resulta extraña esa cifra . No sé si en tu entorno también has visto esto o solo por parte de las mujeres.

    • Hay que tener en cuenta que la encuesta no trataba sobre mantener, sino de salir con alguien (luego cada uno puede dormir en su casa), claro que una cosa puede llevar a la otra.
      Tampoco se refiere a que la pareja pierda el trabajo, sino a escoger como pareja a alguien que está desempleado.

      • Magi dijo:

        No sé, pero si menciona lo de mantener , dice :
        No se sentirían a gusto si uno “mantuviese” al otro.

        Pues que tontería no escoger a alguien solo porque está desempleado , si la mayoría de la gente no tiene un empleo fijo para toda la vida.

        Entonces además de lo de la titulación universitaria, tendrán que escoger a un hombre o a una mujer que tenga un puesto estable y fijo de funcionario, cosa cada vez menos común .

      • Es cierto, aparece en las respuestas. Y no entiendo por qué ya que la pregunta no implica necesariamente mantenimiento (es salir, no casarse o vivir juntos).

  5. usyort dijo:

    “Ahora mismo hay un montón de artículos (incluso en español) sobre la “escasez de hombres” para las mujeres que tienen carrera universitaria. No es que falten hombres, es que no hay “de su estatus” (o superior)” (Carlos Rodriguez).
    Recuerdo que hace tiempo tuve una vecina de edad avanzada, debido a sus años y al ambiente rural del que procedía, sus carencias del más básico nivel cultural eran patentes (y comprensibles).
    Pensaba en ella con empatía al entender que no había tenido la oportunidad de una educación que las generaciones posteriores si pudimos disfrutar. A pasar de eso me hacía gracia oírla hablar de las personas con carreras universitarias como si fueran gente de una clase especial.
    “…Pero el presentador de ese programa tiene una carrera…¿sabe?”, ésta era una de sus frases que incluso hoy me dibujan una sonrisa en la cara al recordarlas.
    Y ahora resulta que en 2016, cuando en la mayoría de los países occidentales este tipo de cosas están mas que superadas, precisamente las mujeres más modernas y culturalmente más avanzadas, pretenden imponer a los hombres una exigencia académica para….!!aceptarlos como pareja!!.
    Claro, esas mujeres no consideran a los hombres sin estudios universitarios dignos de su cultivada compañía.
    Si a esto añadimos la casi segura creencia en la superioridad moral femenina de la mayoría de esas mujeres, podemos imaginarlas moviendo la cabeza y mirando por encima del hombro a cualquier “macho ignorante sin estudios” que se atreva a cortejarlas.
    Yo pensaba que las gentes cultivadas tenían la suficiente inteligencia como para entender que una persona es mucho más que su expediente académico, pero tal vez debería ver ese programa que tanto le gustaba a Doña Valeria, a mi siempre me pareció una estupidez, pero quien sabe; el presentador tiene una carrera…¿Sabéis?.

  6. Magi dijo:

    ¿Y eso de que muchos chicos japoneses no salen con chicas como es común en occidente , que son muy tímidos o tienen mucho miedo a iniciar una relación con una mujer es verdad ?

    ¿Por qué será eso?

    • Lo desconozco. ¿Alguien lo sabe?

    • Isidro dijo:

      Con seguridad no sé nada, pero he visto algún documental sobre la actual aversión de los varones japoneses a relacionarse con mujeres. No creo que sea por timidez. Su legendaria timidez no ha impedido que hoy haya en el mundo unos 127 millones de nipones. La explicación debe estar en otro lado. Por lo que tengo entendido, Japón es uno de los países a la cabeza en el llamado movimiento MGTW (hombres que siguen su propio camino). Cada vez hay más hombres escarmentados con la experiencia matrimonial. En el documental que vi, salía un hombre que decía llevar unos veinte años sin tener sexo con su mujer. Esta le había dicho que mientras no consiguiera ganar más dinero no tendría sexo con ella. Japón es un país extremadamente competitivo. No en vano son una de las mayores potencias económicas del mundo. Los estudiantes saben que no hay lugar para los “perdedores”. Las mujeres aspiran a tener hombres exitosos, como en todo el mundo, pero, seguramente, con más intensidad. De seguir las cosas como hasta ahora (con el feminismo apretando de recio), es de prever que cada vez más países secunden a Japón en todo esto. El miedo al matrimonio se generalizará inevitablemente entre los hombres.

      • Gracias Isidro. Sólo puntualizar que el feminismo, más allá de la universidad no ha tenido mucho arraigo en Japón, lo cual claro no impide que haya habido leyes inspiradas en modelos occidentales.

  7. Anónimo dijo:

    La Wikipedia explia el fenomeno asi:

    “Hipergamia, coloquialmente llamado en inglés «marrying up», es el acto de buscar pareja o cónyuge de mejor belleza, nivel socioeconómico, o casta social que uno mismo.”

    “El término es normalmente más usado específicamente por la aparente tendencia dentro de las diferentes culturas humanas donde las mujeres buscan o son animadas a buscar un hombre comparativamente mayor, más guapo, más adinerado o de alguna otra manera más privilegiado que ella”

    Dicho fenomeno queda explicado en terminos de cuentos como Blancanieves o Cenicienta a que deben esperar a un principe que llega en un caballo (un ferrari para entendenos) que las libere de tener que barrer, fregar, planchar, etc.

    Todos los cuentos para niñas muestran que antes de ser EMANCIPADAS Y LIBERADAS por el principe la Bella tiene que desempeñar las duras tareas de …..hogar.
    Blancanieves tiene que barrer y coser para los enanos en el bosque, etc.
    Otro tanto ocurre con Cenicienta.

    La Hipergamia se tradujo en todos los Estados Unidos y casi toda Sudamerica en que las mujeres blancas nunca veian como objeto de deseo ni deseables a los negros, ni a los “indios”. Buscaban siempre a conyuges con aspecto “anglo” .
    El criollismo es un buen ejemplo.
    Todo el mestizaje de Sudamerica ha sido entre varones blancos con indias o negras.
    Apenas existe el fenomeno contrario.
    La historia sexual y de mezcolanza de un continente entero avala el concepto de “Hipergamia”.
    Por eso los mayores delitos en dicho continente referian a la “violacion” de una mujer blanca por varones de un status social y racial ….inferior.
    La superioridad moral de la mujer en nuestra cultura viene avalada por fenomenos y doctrina como el “Marianismo”.
    Ello explica en buena parte que la violacion al varon historicamente haya carecido legal y juridicamente de ningun valor.
    Es una realidad que en la patria del feminismo el colectivo objeto de mayores abusos sexuales es precisamente el de los presos de las carceles. Un colectivo que como alcanza casi los 2 millones y medio de un modo constante exige que por el sistema penintenciario pasen en algun momento de su vida mas de 10 millones de varones.
    Ninguno de ellos es un principe.
    Ninguno de ellos es un macho alfa.
    Ninguno de ellos tienen ningun….valor.
    Son otras siempre las victimas de la…..sociedad.
    Son otras siempre las marginadas.
    Des los salones de Te y de belleza y peluquerias han salido historicamente todas las feministas.
    Por ello Feminismo y marginacion se escribe con F y con T.
    Te verde, rojo o negro.
    pero sobre todo de “si no tienes un duro y vienes donde nosotras aunque sea a preguntar la hora TE vas a ….enterar”

    Esa y no otra ha sido la explicacion de las leyes de segregacion racial que “protegian a las niñas blancas bien” de la escoria negra y ….plebeya.
    Niñas bien y patricias que han inventado lo del patriarcado para seguir esperando al principe.
    Niñas patricias bien que desean que en su espera nadie las importune ni moleste.
    Niñas patricias bien que no quieren saber nada de mileuristas ni parados, ni trabajadores de basuras o fundicioens.
    Niñas bien educadas en temas de… .Igualdad.
    Y en Japon………parecido o ……igual.

  8. S.B. dijo:

    El llamado fenómeno del “El hombre herbívoro o Sōshoku danshi es un fenómeno social de Consistente en el rechazo de los hombres al matrimonio o al noviazgo.
    El término fue empleado por primera vez por z por Maki Fukasawa en un artículo publicado en el año 2006 y donde anteponia “hombre herbiboro” a …..macho alfa.
    Según dos estudios entre hombres solteros de entre 20 y 30 años s el 61% y 70% de los encuestados respectivamente, se consideran a sí mismos hombres herbívoros.
    Este fenómeno es visto por el gobierno japonés como una causa principal de la baja tasa de natalidad del país .
    Muchas mujeres se niegan a tener relaciones con hombres que no tienen un empleo estable. Pero esto no es exclusivo de Japón sino esta muy presente en España.
    Como suele ocurrir los sociologos son siempre LOS ULTIMOS en enterarse de lo que pasa a su ALREDEDOR, ya que sus fuentes siempre son los medios de comunicación oficiales (periodicos, revistas, televisiones, libros, etc.)
    En la actual agenda feminista CASARSE o formar pareja es para un varon HETEROSEXUAL UN SUICIDIO en los terrenos afectivo, economico, y personal.
    Evidentemente a pesar de la fuerza y de la potencia bombardeo mediatico en sociedades como la norteamericana, britanica, nordica y anglosajona en culturas como la española o la japonesa funciona y mucho el BOCA A BOCA.
    En ese boca a boca se dice que muchos partidos politicos estan haciendo la puñeta a los hombres.
    Consecuencia…descalabro monumental del PSOE, y bajada de PODEMOS.
    Evidentemente no QUIEREN ENTERARSE.
    Claramente hay una mayoria de hombres que se ven como “hombres herbíboros” o “machos omega” que se sienten claramente TRAICIONADOS Y PERJUDICADOS antetodo y sobre todo por MACHOS ALFA Y PARTIDOS POLITICOS CON MACHOS ALFA que buscan encandilar al electorado femenino.
    En un articulo titulado “Las feministas tratan mal a los hombres” Cathy Young dice literalmente:

    “No es absurdo pensar que parte del apoyo a Donald Trump es una reacción frente al feminismo radical”

    En su artitulo Cathy Young SUGIERE lo que todos ya sabemos.

    Que existe una ENORME MASA CRITICA DE POBLACION en muchos paises, incluido JAPON, QUE SIENTE, CREE Y ACTUA BAJO LA IDEA de que son los hombres y no las mujeres los autenticos perjudicados por las leyes, especialmente en TODO AQUELLA MATERIA que concierne a:

    1º Familia
    2º matrimonio
    3º divorcio.

    Actualmente nuestra sociedad es RADICALMENTE BIPOLAR.

    Lo decimos porque toda la IDEOLOGIA OFICIAL expresa continuamente que la mujer es la gran perdedora en materia de matrimonio, etc.

    Sin embargo LO MISMO EN JAPON que aquí, son ellas las que quieren casarse, y ellos los que NO QUIEREN CASARSE NI FORMAR UNA RELACION en la que se sientan pillaos.
    Y es que no es para menos.
    Los sin techo norteamericanos no surgen de la …nada.
    Surgen de unos juzgados donde a esos hombres se les EXQUILMA SIN COMPASION.
    Evidentemente siempre hablando de contratos matrimoniales de machos omega o “hombres herbiboros” porque los otros, los machos alfa, tienen otro tipo de contratos.
    Y esa y no otra es la cuestion.
    “Que se casen ellos”, es el mensaje de los omega o herbivoros,
    “Que formen un haren” y que nos dejen en…paz.
    Aqui la realidad que se vive en los juzgados de familia hace tiempo que ha trascendido BOCA a BOCA a la calle, y sin embargo los politicos siguen MINTIENDO.
    ¿Quien va a creerles si es mas que evidente en un divorcio quien es el autentico perdedor?

  9. S.B. dijo:

    A todo esto, si Cathy Young ha escrito algo titulado “Las feministas tratan mal a los hombres” y sugiere que el ascenso de Trump tiene que ver con el hartazgo en USA de una buena parte de la poblacion con respecto al feminismo, en ESPAÑA no hay mas ciegos que los que no lo quieren ver.
    El descalabro del PSOE nadie lo quiere vincular a su promulgacion de la Ley de Genero.
    ¿Que pensaban?
    ¿que despues de que en los juzgados han chuleeado a miles de hombres ello no iba tener ningun tipo de repercusion?
    Bastante es que todavia no hayan quemado ningun juzgado de familia ni el Parlamento.
    En Euskadi un partido como BILDU ha sacado unos resultados de PUTA PENA.
    Casualmente tambien despues de envolverse en la bandera feminista.
    No crero que en las fabricas donde mueren y quedan paraliticos hombres que cobran un sueldo miserable para pagar a su ex y que estan siendo continuamente amenazados con la carcel si no pagan la pension HAGA MUCHA GRACIA EL ASPECTO TAN CHIC Y FEMINISTA de algun partido.
    Para el año 2025 se espera que haya mas de 30.000 muertos por efectos del amianto.
    Todos sabemos esos muertos de que sexo son.
    Y todavia tienen algunas los santos ovarios de criticar el articulo de Cathy Young.
    En Japon lo han visto…..muy claro.

    • Es cierto que en Japón hay leyes de inspiración occidental (y la cultura occidental incluye el feminismo), pero reitero que el feminismo como tal nunca ha tenido mucho arraigo en Japón. La ley puede ser una causa, pero también por lo que he leído (sin ser lecturas científicas) lo que ven en Japón es que el hombre es básicamente un cajero humano que no cuenta para más que pagar en el arreglo familiar.

      • Magi dijo:

        Pero por lo visto las mujeres tampoco quieren relaciones.

        “Según un sondeo gubernamental de 2010, el 62,2% de los hombres japoneses solteros entre 18 y 39 años no salen con ninguna mujer. De ellos, el 28% no quieren tener ninguna relación. Y las mujeres muestran la misma pasividad. El 51,6% de aquellas que son solteras no salen con nadie. Casi la mitad de ellas, el 23,6%, dicen no querer”

      • Isidro dijo:

        Carlos, mi opinión sobre el desinterés de los hombres japoneses por el matrimonio es una consecuencia de lo que en sociobiología llaman hipergamia femenina. No es ningún secreto que las mujeres casi siempre aspiran a casarse con hombres que ganen más que ellas. Yo podría contar un caso dramático de mi familia en el que el marido recibe continuos reproches de su mujer por ganar “poco” y, por supuesto, por ganar menos que ella. En fin, no entraré en detalles. La cuestión es que esto es así y es así en cualquier parte del mundo, en todas las culturas sin excepción. Los británicos que viajaron a La India para vender sus productos no tuvieron ningún problema en mezclarse social y sexualmente con las llamadas Bibis, mujeres indias pobres. Pero cuando las mujeres británicas llegaron a La India, se acabó la fiesta y la tolerancia inter-social e inter-racial. La población británica se aisló de la india debido a la presión de las féminas blancas. Esto no es la excepción. Es la regla.

        ¿Qué pasa en Japón? Que cada vez hay más mujeres con estudios universitarios, y la mayor parte de estas mujeres con estudios superiores rechazará a los hombres que no tengan más estudios o, mejor dicho, una mejor posición económica. Por tanto, los hombres se ven forzados, hasta extremos dramáticos, a superarse en el ámbito de los estudios y el trabajo. No es de extrañar que muchos estén arrojando la toalla. El asunto matrimonial se ha tornado terriblemente exigente para ellos.

        La mitad de la historia es que, en efecto, los hombres han perdido interés por el matrimonio. La otra mitad, que explica y complementa la primera, es que las mujeres rechazan a la mayoría de sus pretendientes por la razón ya explicada.

        Añadamos a este panorama una crisis económica bastante grave y, además, el hecho de que las empresas niponas son terriblemente exigentes con sus trabajadores. Es decir, para conseguir impresionar a una mujer japonesa actual, el hombre japones se ve obligado a subir el Everest.
        Añadamos, también, que, con o sin feminismo de por medio, en Japón los hombres casados se ven obligados por ley a mantener a hijos bastardos y que ellos deben entregar la paga casi íntegra a sus mujeres.

        En definitiva, detrás de todo este fenómeno está la hipergamia femenina. Este fenómeno se extenderá sin remedio por todo Occidente. No es necesariamente una consecuencia directa del feminismo, sino de la misma naturaleza humana. Y es aquí donde vemos, una vez más, que la mentalidad tradicional (hombre provee a la mujer) y la feminista son indistinguibles.

        Saludos

      • Isidro dijo:

        Una cosa más a modo de conclusión.
        Las sociedades que han alcanzado un punto de desarrollo tal que permite a las mujeres estudiar y trabajar a la par que los hombres (más o menos), están abocadas a la decadencia, el envejecimiento poblacional y la ruina económica. Ello es debido, en parte y como ya he explicado, a la condición hipergámica de las mujeres (aspirar a tener maridos que aporten más dinero a la familia que ellas).
        Es falso, por tanto, la afirmación feminista de que la economía nacional experimenta una mejoría notable con la incorporación de la mujer al trabajo remunerado y cualificado. Puede ser cierto en alguna medida y a corto o medio plazo, no lo sé, pero es falso a largo plazo (plazo de unas décadas).
        Habrá quien crea que le echo la culpa a la mujer por esto. No es así: que las mujeres, en general, no encuentren atractivos a los hombres económicamente inferiores a ellas no es algo que dependa de su voluntad, como no depende de mi voluntad no sentirme atraído por mujeres obesas o poco agraciadas. Ni mezquino soy yo por esto ni mezquinas son las mujeres por desear solo hombres con un estatus superior al suyo.
        Esperar de las mujeres que cambien su percepción natural sobre el atractivo de los hombres es pedir peras al olmo, como lo sería esperar que los hombres hagan lo propio..

        Aunque lo que voy a decir ahora tenía pensado exponerlo con más detalle en la serie de comentarios sobre el origen del feminismo que estoy haciendo en la entrada “comentarios fuera de tema”, lo avanzaré aquí con brevedad:

        En gran medida, el feminismo me parece un movimiento sincero. No es justo, pero sí es sincero. Quiero decir que no creo que haya doblez en la mayoría de las líderes feministas que han hecho avanzar sus reivindicaciones. ¿Es realmente así? ¿Es verdad que las líderes feministas creen que el hombre es el sexo privilegiado? ¿Lo creen de verdad o simplemente “se hacen” las víctimas? Mi opinión es que lo creen de verdad. ¿Y cómo es posible que lo consideren el sexo privilegiado habiendo tantos hombres sufriendo desgracias, injusticias y opresiones en todo el mundo? Pues es posible debido a la percepción natural de las mujeres, aunque siempre haya excepciones. Una percepción que les impide, en muchos casos, mirar el sufrimiento ajeno. Ven solo al hombre ocupando la poltrona del poder, al rey, al jeque, al directivo… Los currantes, los súbditos, los soldados mutilados, los esclavos son invisibles para esas feministas. Y lo son porque su condición hipergámica les impide percibir la existencia de los que están abajo: toda su atención se centra en los de arriba. Porque, en efecto, el feminismo no habría triunfado si el común de las mujeres fuera capaz de ver el cuadro masculino en su totalidad. ¿Cuánta atención reciben los hombres situados en la cloaca laboral? Ninguna. Todas las miradas se concentran en los hombres afortunados. El feminismo nunca ha deseado para las mujeres la suerte de los hombres, sino la suerte de los hombres con suerte. La hipergamia es, necesariamente, un fenómeno mental informado de envidia. La envidia: ambicionar al pudiente, reparar en el pudiente sin llegar al percibir al desgraciado. Sabe la psicología académica que la infelicidad y la envidia suelen andar juntas. El envidioso solo tiene ojos para quien está por encima de él. En general, las personas son más felices cuando relativizan su situación y no solo comparan su suerte con los de los más agraciados. Por esto el feminismo es un movimiento terriblemente angustiado y desdichado, un movimiento integrado mayormente por mujeres envidiosas que, por ser tales, solo alcanzan a ver al príncipe y no al labriego que tienen al lado.

        La envida forma parte de las estrategias reproductivas de la mujer. Si carecieran de envidia, cometerían con más frecuencia el “error” de emparejarse con el labriego sin necesidad. Y conste que no digo que la envidia sea un defecto exclusivo de la mujer. También los hombres lo son. Pero no en el mismo grado. ¿O cómo explicamos que uno de los máximos pasatiempos de las mujeres sea ojear incansablemente revistas del corazón donde, como es lógico, lo único que se exhibe son las vidas de los pudientes y famosos? ¿Cómo explicar el éxito de todas esas telenovelas donde casi siempre se representa la vida lujosa de los pudientes de este mundo? Pero, ojo: desear ser pudiente no es, en sí, envidia. La envidia se caracteriza por desear las posesiones del pudiente y el mal a este. De ahí que en las revistas del corazón y en programas televisivos de enorme éxito (“Sálvame”,por ejemplo) se critique y despelleje continuamente a los famosos que en ellos sacan. Es una relación de amor/odio lo que impera.

        Y es, justamente, esto lo que encontramos en el núcleo duro del feminismo: el deseo de ser como los hombres con poder y el deseo de que sobre ellos caiga la peor de las desgracias. Así como pasarían desapercibidas para las lectoras femeninas unas hipotéticas revistas del corazón que hablaran de la vida de personas desgraciadas y pobres, pasa desapercibido para el feminismo el hombre desgraciado y pobre. En esencia, las revistas rosas y el feminismo son lo mismo: la expresión de una terrible envidia.

        Para los hombres también suelen ser invisibles cierto tipo de mujeres: las mujeres poco o nada agraciadas. Esas mujeres que acuden a una fiesta y pasan totalmente desapercibidas, como si fueran invisibles. Así de triste e injusta es nuestra condición.

        Saludos.

      • Es cierto que el feminismo dominante es el de corte burgués, ya que la mayoría de las feministas de renombre fueron (y son) mujeres de la clase alta que apenas miran más allá de la cúspide de la pirámide cuando hablan de los hombres como privilegiados (cuando hablan de los hombres como violentos, etc. sí miran hacia abajo). No creo que sea justo, sin embargo, atribuir esta visión a todas las mujeres. La mujer corriente querrá encontrar la mejor pareja posible (igual que un hombre, aunque quizá su búsqueda se base en parámetros diferentes como el estatus), pero es más bien la influencia del feminismo la que puede hacer que algunas, principalmente las autodenominadas feministas, adopten la visión de sus hermanas de la clase alta para la lucha política cuando aceptan su marco teórico, condicionado claro por su elevado estatus.

        Siempre he pensado que las revistas del corazón son más una vía de escapismo que otra cosa, y la mayor parte del despellejamiento (que yo haya visto) lo sufren más las mujeres famosas que los hombres famosos.

      • Isidro dijo:

        Claro, Magi. Una posibilidad inverosímil sería que ellas sí quisieran relaciones de pareja o matrimonio y ellos no. La refracción de los hombres al matrimonio es una consecuencia del rechazo de las mujeres hacia hombres que no dan la talla (según ellas).
        Y otra cosa bastante evidente: las niponas tienen medios económicos para vivir por su cuenta e independientes de los hombres (¡al menos las solteras de la encuesta!): de lo contrario, sería lógico que una de sus aspiraciones más fuertes en la vida fuera casarse para asegurarse la subsistencia.

      • Isidro dijo:

        Son problemas muy complejos y es fácil caer en equívocos. Intentaré explicarme mejor. No creo haber dicho ni dado a entender que todas las mujeres del mundo tengan la visión envidiosa de las líderes feministas. Creo que, hasta la fecha, siempre, salvo descuido, he advertido de la existencia de excepciones cuando hablo de cualidades humanas (masculinas o femeninas). Ni todas las mujeres son hipergámicas ni a todos los hombres les gustan las mujeres “cañón”: sé de algunos que se sienten atraídos por las mujeres muy gordas. Y también conozco a algunas mujeres bonitas fatalmente atraídas por hombres social y laboralmente desahuciados, además de feos. Sí, pero la regla es que a los hombres les gustan las mujeres bonitas y bien hechas y a las mujeres los hombres con un estatus superior al de ellas. La hipergamia es un rasgo bastante extendido en la población femenina, como así lo demuestran las estadísticas psicológicas de alcance mundial hechas hasta la fecha. Según alguna de ellas (matrimonio Pease), si mal no recuerdo, el 92% de las mujeres reconocía no estar interesada por hombres que ganasen menos que ellas. En otras se manejan otras cifras, pero todas aportan cifras muy altas. Es una realidad innegable.

        Ahora bien, entiendo que el lector crítico se pregunte si la hipergamia femenina tiene algo que ver (o en qué grado) con el feminismo. Yo no voy a negar la evidencia de que el feminismo ha influido notablemente en la forma de pensar de la mujer corriente. Pero no veo razón para descartar la posibilidad de que la hipergamia femenina (de la mujer corriente) también haya influido en el desarrollo y expansión del pensamiento feminista. ¿Por qué no una influencia mutua y circular? Así como es lógico aceptar que el cine influye en la realidad social y esta en el cine, creo también lógico suponer que el feminismo y la hipergamia femenina se influyen mutuamente.

        No he pretendido decir que las revistas del corazón sean un instrumento del feminismo para atacar a los hombres. Las he traído a colación para ilustrar esa hipergamia que muchas de las mujeres admiten tener. En el mundo de los hombres no hay nada parecido a los desollamientos y envidias que se practican en esas revistas, especialmente entre mujeres. Podríamos decir que el feminismo es a los hombres (el sexo “privilegiado”) lo que las revistas del corazón son a las mujeres privilegiadas (bellas, famosas…).

        Que el feminismo ha lavado el cerebro de muchas mujeres (y hombres) no es algo que yo niegue. Pero lo que yo me pregunto es si ese feminismo tan poderoso ha encontrado resistencias en la mente femenina o, más bien, facilidades y puertas abiertas; y me lo pregunto porque el discurso político del feminismo y su insaciable voracidad, victimismo e inconformismo tiene un claro paralelismo en la inconformidad e insaciabilidad material de la mujer corriente. A este respecto no hay más que ver el último anuncio de El Corte Inglés: una voz en off de mujer canta esta letra:

        “TAMPOCO PIDO TANTO, SOLO PIDO UN POQUITO DE TODO, TAMPOCO PIDO TANTO, LO QUE ME ENTRA POR LOS OJOS NADA MÁS… Y NADA MENOS”…

        Una voz de hombre, al final, remata la canción: “tú pide”.

        Esta es para mí la cuestión: así como esa canción representa la mentalidad de la mujer corriente y a ella va dirigida, ¿podría extrañarnos que, con algunas variaciones, la hicieran suya las feministas cuando, como todo el mundo sabe, no se cansan de pedir más y más al Estado (o al hombre)?

        Huelga decir que me parece extremadamente significativo que la voz final que dice “tú pide” sea la de un hombre. Sí, la de un hombre. Un hombre que bien podría ser la de un marido solícito, un comerciante, un político oportunista o la del mismo Estado.

  10. Anónimo dijo:

    Sinceramente creo que Isidro la clava cuando dice:

    “Ven solo al hombre ocupando la poltrona del poder, al rey, al jeque, al directivo… Los currantes, los súbditos, los soldados mutilados, los esclavos son invisibles para esas feministas. Y lo son porque su condición hipergámica les impide percibir la existencia de los que están abajo: toda su atención se centra en los de arriba. “

    Tambien la clava cuando pregunta:

    “¿Cuánta atención reciben los hombres situados en la cloaca laboral? Ninguna. Todas las miradas se concentran en los hombres afortunados. El feminismo nunca ha deseado para las mujeres la suerte de los hombres, sino la suerte de los hombres con suerte. La hipergamia es, necesariamente, un fenómeno mental informado de envidia. La envidia: ambicionar al pudiente, reparar en el pudiente sin llegar al percibir al desgraciado. “

    Si al final va a tener razón Freud con lo de la “envidia falica”.

    El falo representa para las feministas no un apedince o pedazo de carne sino “la suerte” de los varones mas afortunados. Cantantes, actores, futbolistas millonarios, sultanes, emperadores, reyes, etc
    El falo de dichos personajes es su “tremendo poder”.
    Tal vez sea eso lo que explique el refran “si no puedes con él unete a él” y todos sabemos que tradicionalmente las grandes feministas si eran bellas lo primero que hacian era acostarse con los machos mas poderosos.

  11. Babel dijo:

    Interesantísimo debate al que voy a añadir algo:
    Es cierto que a los hombres les gustan las mujeres agraciadas físicamente y a las mujeres los hombres de status superior a ellas. La diferencia es que lo primero es sabido por todo el mundo y de lo segundo no se habla demasiado.
    En foros, digamos con menos miramientos que este espacio, se habla de que los hombres viven en femimatrix, una realidad paralela en la que las mujeres no ponen denuncias falsas, están oprimidas, lo tienen más difícil…… y por supuesto son todo bondad y les da igual que el hombre tenga un gran status o que esté en paro.
    No hace falta haber leído demasiados estudios….. una de las primeras cosas que pregunta una mujer desconocida es “¿a qué te dedicas?….. así evalúa la capacidad económica del macho candidato a inseminarla.
    El instinto de las mujeres les dice que lo importante es el status. Es difícil de determinar cuántas mujeres son capaces de ir más allá de ese instinto y valorar otras cualidades como la nobleza o la lealtad. Yo diría que no demasiadas y que eso tiene que ver con el fenómeno MGTOW.

    • Como siempre, tengamos cuidado con las generalizaciones negativas, porque a la inversa las consideraríamos altamente problemáticas, cuando no injustas.

    • Isidro dijo:

      Hola, Carlos.
      Es cierto que debemos tener cuidado con las generalizaciones negativas, pero también deberíamos evitar los escrúpulos excesivos. Hombres y mujeres nos comportamos de acuerdo con nuestra programación genética e instintiva, aunque tampoco digo que ese sea nuestro ineluctable destino. También la razón forma parte de nuestra naturaleza.
      Las mujeres poco agraciadas tal vez piensen que los hombres somos de condición mezquina, que no nos fijamos en otra cosa que en culos y tetas, en la belleza fija; que no prestamos atención a otras cosas como la personalidad, la bondad, la simpatía, la dulzura… De hecho, una acusación frecuente de muchas mujeres es que los hombres solo pensamos en sexo, y en sexo con mujeres atractivas. ¿Quién puede negar que esto es cierto en grandísima medida?
      Pero lo otro también es cierto.
      Hace unos meses recibí un correo electrónico de una chica que conocí hace unos años en un curso de Psicología. Nos enviamos varios correos. Me contó que estaba trabajando en un Instituto, de Orientadora. Me preguntó qué hacía yo. Era una chica muy linda. No sé qué intenciones albergaba, pero yo estoy casado y no quise mentir en nada relacionado conmigo. Le dije la verdad: “trabajo de basurero por las noches”. Mientras lo escribía, tuve la certeza de que ella perdería completamente su interés por mí, incluso como simple amistad. Así fue: no me mandó contestación. Naturalmente, no puedo saber por qué no volvió a escribirme, pero no creo aventurado suponer el porqué.

      Los hombres dan prioridad al físico de las mujeres. Las mujeres al estatus .Para bien o para mal, esto es así. Nadie niega las excepciones. No neguemos la regla.

      • Por supuesto, aunque no me refería a las preferencias sexuales (estatus en mujeres y belleza en hombres), sino al final del último párrafo en la intervención Babel. Sin embargo, ya Babel lo ha aclaro.

  12. Babel dijo:

    Carlos, tienes razón en que hay que tener cuidado con las generalizaciones negativas, pero igual que generalizo diciendo que a las mujeres les gustan los hombres de status superior a ellas generalizo diciendo que a los hombres les gustan las mujeres físicamente agraciadas. Es algo normal.
    La mayoría de los hombres también va a preferir una tía buena antes que una gorda y fea, y la mayoría de las veces si no rechazan a las gordas y feas es debido a su desesperación sexual y emocional.
    Lo que quiero decir con esto es que tampoco creo que las mujeres sean peores que los hombres, digamos que no soy un feminista al revés.
    Cuando digo que no demasiadas mujeres van más allá de ese instinto no lo digo como verdad absoluta, es sólo una expresión personal y por eso usé el condicional, aunque hay por ahí una encuesta que decía que el 80% de las mujeres españolas entre 26 y 35 años no saldría con un desempleado:
    http://www.20minutos.es/noticia/468228/0/relacion/desempleado/mujeres/

  13. Babel dijo:

    Isidro, a buen seguro esa chica siente un desprecio tremendo por ti y considera demasiado valioso su tiempo como para contestar a un infraser, ya que ella te considera así Para ella no eres un hombre propiamente dicho.
    No digo esto con mala intención. Tú eres una persona valiosa independientemente de que trabajes de basurero, estés parado o seas directivo de una multinacional. No obstante, hay un porcentaje significativo de mujeres que son incapaces (o no quieren) ver la realidad.
    No me cabe duda de que tú tienes la suficiente autoestima para ver eso, pero hay muchos hombres que no la tienen.
    Cuando dicen que los hombres somos privilegiados es, de algún modo, cierto. Hay que tener en cuenta que para las feministas y para algunas mujeres los hombres que no están en la cúspide no son propiamente hombres, sino que son poco menos que cucarachas.
    Una recomendación que dan en espacios masculinistas menos comedidos que éste es practicar con las mujeres un MFH (Mentir, Follar y Huir). Es decir, contar mentiras sobre el status, prometer la luna y una vez consumada la relación sexual desaparecer de su vida. Teniendo en cuenta la cantidad de cazafortunas que hay por ahí me parece un buen consejo, es el cazador cazado.

    • Yo al menos me distancio completamente de este tipo de recomendaciones y les pediría que no se hablara de ellas aquí. Además de lo reprobable de mentir a una persona para conseguir ciertos fines (hombre o mujer), también creo que vuelve a definir el sexo como algo que las mujeres dan y los hombres toman de ellas, teniendo a veces que engañar para que se lo den (por el menor valor sexual del varón). Entiendo que por razones biológicas ellas deben ser más selectivas y por tanto tienen la sartén por el mango, pero también debemos mantener nuestra dignidad. Esa dignidad no cambiará la biología, pero puede que cambie la economía sexual, y aunque no lo haga considero que es el mejor camino a seguir.

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