Los medios que no amaban a los hombres

En esta entrada recojo varios titulares y también afirmaciones en el contenido de varios artículos de prensa para mostrar cómo los medios se regodean criticando al sexo masculino, y cómo por el momento nadie lo considera problemático.

Algunos ejemplos necesitarán clarificación, pero la mayoría son bastante explícitos. Si conocen más casos, les animo a que los añadan en la sección de comentarios. El subrayado rojo es mío.

1. RT. “Confirmado científicamente: “Los hombres son tontos“. También hubo titulares parecidos en otros periódicos como el de La Vanguardia Un estudio científico lo ‘confirma’: Los hombres son más tontos que las mujeres“.

Confirmado cientificamente los hombres son tontos RT2. El País. “El varón, arma de destrucción masiva.”

El hombre arma de destruccion masiva

3. El Mundo. “¿Cómo sería el mundo si los hombres tuvieran la regla?” Según esto el problema no es que haya pobreza en el mundo, sino que el hombre es egoísta y no hace nada porque a él no le afecta.

Como seria el mundo si los hombres tuvieran la regla

4. El Mundo. “Disculpa inútil, pero también es tu hijo“.

Disculpa inutil pero tambien es tu hijo

5. Público. “El cine reproduce una ideología que hace que el hombre domine el mundo“.

El cine reproduce una ideologia machista que hace que el hombre domine el mundo

6. El País. Los hombres y su pasividad ante la violencia de género (no es casualidad)

Los hombres y su pasividad ante la violencia de genero no es casualidad

7. Público. Feministas recuerdan a Catalá que “un maltratador nunca puede ser buen padre“. Estoy de acuerdo con el titular, el problema es que clasifican automáticamente como violentos a todos los que están a favor de la custodia compartida.

Feministas recuerdan a Catala que un maltratador no puede ser un buen padre

8. Público. “Hijos de un dios machista“.

Hijos de un Dios Machista

9. ElDiario.es. “El hombre, por su esencia patriarcal y machista, no puede aún consolidar un movimiento por la igualdad“.

El hombre por su esencia machista

10. ElDiario.es. “La nueva política: ciudades en femenino“. Obviamente los sociópatas son los hombres, para quienes en teoría han estado diseñadas las ciudades hasta hora.

La nueva politica ciudades en femenino

11. Público. “Libertad de reproducción“. Parecería que siempre hay castigo para la violencia ejercida contra los hombres. Esto sin entrar en el uso de la palabra “primitivo“, teniendo en cuenta quién habla y a quién describe.

libertad de reproduccion

12. El Mundo. Mi marido es gay… y a mucha honra. Se nos suele decir que la mayoría de los hombres indios (o en este caso los heterosexuales) son unos maltratadores, pese a que no hay pruebas para afirmar tal cosa.

Mi marido es gay y a mucha honra

13. ElDiario.es. “Pensar la violencia“. Con la palabra “iguales” se refiere a otros hombres.

Pensar la violencia

14. El País. Por qué es mejor dar el dinero a las mujeres. Chovinismo de género en toda su gloria, y como de costumbre, equivocado. Por que es mejor dar el dinero a las mujeres15. El Mundo. “¿Qué pasaría si los hombres pariesen?” El hombre es un egoísta, y se puede gritar a los cuatro vientos en los medios. Afirmar lo mismo del sexo opuesto sería, sin embargo, sexista.

Que pasaria si los hombres pariesen

16. ABC. “Para compensar su debilidad frente a las mujeres los hombres buscan el poder“.

Para compensar su debilidad frente a las mujeres los hombres buscan el poder ABC

17. El Mundo. “Llegará un día en que los hombres no serán necesarios.”

La maldicion de Adan

En la bitácora “Si eres hombre, eres culpable” encontrarán más ejemplos. Y por supuesto no se olviden de consultar las entradas sobre el sesgo mediático en la prensa.

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100 respuestas a Los medios que no amaban a los hombres

  1. Murphy dijo:

    Gracias por la mención a “Si eres hombre, eres culpable”. Ya lo he dicho en alguna ocasión, pero quiero aclarar que aunque la motivación es la misma, ese blog no llega ni a ser la sombra de tu trabajo en las entradas de “Resumen mensual de sesgo mediático”. Solo es una válvula de escape a lo que me voy encontrando, que no es mucho pues cada vez leo menos diarios, sean en papel o digital (los veo poco recomendables como medio para informarse; mejor blogs y otras lecturas seleccionadas) y mucho menos las secciones en donde suelen hacer escarnio de los hombres (por el dolor que me produce su lectura). Y a pesar de todo esto, me encuentro con alguna “joya” de vez en cuando. Lo cierto es que pocos botones de muestra hacen falta para ser evidente a cualquier persona que la misandría vende, que actualmente los hombres son el único grupo del que se puede hacer mofa y generalizaciones negativas y que todo esto no tiene absolutamente ninguna contestación por parte de NADIE con relevancia pública.
    Gracias por todo, Carlos. Espero que la ralentización de la actividad sea para bien.

    • De nada, Murphy. Tu blog es una gran iniciativa y me gustaría que hubiera más espacios críticos con los medios en temas de género, porque ahí es donde reside la “naturalización” de la visión maniquea sobre los problemas de género.

  2. Arturo dijo:

    Buscando la noticia de la que se habla aquí: http://lefthandgod.blogspot.com.es/2011/06/y-se-imiginen-que-son-hombres.html
    me encontré con esto otro http://feminofascismo.blogspot.com.es/2011/06/las-escandalosas-verdades-sobre-la.html
    Me pareció interesante la información sobre el reparto de los fondos obtenidos a través de la Ley de Violencia de Género y también las “cifras comparativas para reflexionar”
    Cifras comparativas para reflexionar:
    Muertes mujeres por violencia genero 2009: 59
    (presupuesto año 2.145.000.000 euros)

    Muertes en el tajo 2009: 4.651
    (presupuesto año 342.000 euros)

    Muertes violentas de niños/as 2009: 212
    (presupuesto 0 euros)

    Hombres muertos por violencia genero 2009: 26
    (presupuesto 0 euros)
    Fuente: CIS comparativos Ley presupuestos 2009

    No estoy seguro de que este sea el lugar adecuado para colgar esta información, mis disculpas, Carlos, si consideras que debería ir en otra sección.

  3. Arturo dijo:

    Y ya puestos, os añado otro antiguo artículo del mismo blog, que también me pareció interesante
    http://lefthandgod.blogspot.com.es/2014/06/jose-y-grego-y-el-entierro-de-la-verdad.html

  4. Rebeca dijo:

    Brecha salarial: productividad, dolor, sangre y muerte.
    Interesante artículo masculinista, sobre la brecha salarial por sexos y desde otro enfoque.
    http://www.familiaenderechos.es/2015/06/12/brecha-salarial-productividad-dolor-sangre-y-muerte/

    • Anónimo dijo:

      Hola. Graicas por el aporte.

      En mi profesión las mujeres cobran más que los hombre y vería injusto que les bajasen a ellas el sueldo.
      En mi oficina hay una mujer que cobra más que yo, y es lógico porque lleva más tiempo, tiene más productividad, y porqué no decirlo, la veo con más capacidad.

      En cualquier caso, si hay diferencias salariales, HAY QUE SUBIR LOS SUELDO, y no pedir que se igualen bajándose.

      Soy consultor con una herramienta informatica ERP llamada SAP / R3
      Nielsen sacó un estudio sobre esa cuestión en mi profesión creo recordar del 2011.

      Si encuentro referencia a la noticia, la adjuntaré.

  5. Kelvin dijo:

    Hay algo que parecéis olvidar TODOS y cada uno de los autores de los blogs y páginas de la manosfera considerados masculinistas, MGTOW, MRA, PUA… intentaré extenderme lo menos posible. Francamente es algo que siempre me he preguntado, todos parecéis olvidar y no he encontrado mención alguna que haga referencia a mi inquietud en ningún sitio de la manosfera ni fuera de ella (ni siquiera en páginas feministas, en donde mi pregunta o, mejor dicho, mi planteo les vendría que ni pintado);es cierto que el hombre como colectivo histórico está siendo. digámoslo suavemente, desprestigiado en los medios de comunicación, en la cultura de masas e incluso en la industria del espectáculo pero repasemos un poco de dónde venimos y cuánto hemos avanzado. En páginas como ésta se insiste en el escarnio público del que se es víctima pero no se menciona en ningún momento que los vicios del Feminismo institucional no le son propios, no son excesos que la sociedad tolere ¡De hecho, son excesos que la sociedad exige, reclama, suplica, espera y, por supuesto, justifica! ¿A dónde quiero ir a parar? Se verá rápidamente; ¿En serio alguien cree que la dictadura de Franco pudo durar cuarenta años si una mayoría, tan silenciosa como decidida, no la hubiera apoyado? ¿Acaso Hitler fue un perturbado solitario o lo respaldó toda una generación de alemanes miserables y humillados? Ahora bien, las sociedades no suelen saber lo que quieren hasta que lo tienen; en el caso español: -¿Paz a cambio de libertad? De acuerdo pero ¿Durante cuánto? ¡40 años! ¡Te has pasado!. En el caso alemán: -¿Todos los judíos fuera de Alemaña? De acuerdo pero ¿A qué precio? ¡La solución final! ¡Te has pasado!. Con estas simples analogías pretendo demostrar que los excesos y abusos NUNCA SON UNIDIRECCIONALES; después de milenios con sucesivas religiones, credos y sectas predicando la inferioridad, la suciedad o impureza de las mujeres en todos los sentidos, filosofías pretendiendo demostrar la animalidad absoluta de la naturaleza femenina o afirmando que su debilidad física es reflejo incuestionable de su debilidad moral (ambas incuestionables también), políticas o mejor dicho sistemas que apartaban a las mujeres de la vida pública en casi todas sus formas… ¡Sí! ¡Los hombres morían más, sufrían más y vivían menos! Pero al menos el soldado que daba su vida para proteger a su patria y a su familia tenía algo a lo que no podía aspirar ninguna mujer que se casara y cuidara de los suyos; ¡Reconocimiento social! Los hombres eran héroes, las mujeres cumplían con su obligación. Los esclavos que levantaron los imperios al menos dejaron su legado a la ciudad y a sus captores pero ¿Qué legado podía dejar una mujer esclava como no fuesen los vástagos producto de repetidas violaciones? Según esta página TODA la ventaja reside en la protección de la que supuestamente disfrutaban las mujeres ¡Como si a las mujeres de los bandos perdedores no les hubiese pasado nada a lo largo de la historia y se hubiesen quedado en casa tejiendo y bebiendo té con pastitas mientras los hombres eran masacrados en el frente! ¡Claro! Como eran mujeres y estaban protegidas sólo por serlo cuando se tomaban los territorios no las violaban, ni las mataban, ni les quitaban a sus hijos…¡No! ¡La mujer se ha beneficiado tanto de la hombría! Se podría decir que se las protegía de la guerra, pero no de sus consecuencias y a diferencia de los hombres no recibían ningún reconocimiento social, ningún honor ni ninguna gloria. Pero retomo lo de antes, después de MILENIOS gritando a los 4 vientos que ellas son inferiores en todo y deben estar orgullosas de serlo ¿Cuál iba a ser la reacción tras los excesos? ¡Más excesos! Como ha sido siempre a lo largo de toda la Historia de la Humanidad ¡Igual que los españoles, igual que los alemanes, igual que todos! La sociedad, inconscientemente, colectivamente está pidiendo el horror, está solicitando los excesos contrarios a los que gustosamente se sometió para intentar mitigar un mal que arraigó tan profundamente que ahora forma parte de ella y sin el cual dudo que se reconozca. Por eso de la fe obscurantista y fanática se pasó a una razón igual de oscurantista y fanática, por eso de un tipo de represión discriminatoria (la anterior a 1950) se pasa a otra (tener que ser políticamente correcto). Francamente, dudo que en páginas como las llamadas masculinistas se abogue de verdad por la igualdad. Se nota DEMASIADO que os hubiera gustado nacer en sociedades que empujaban a los hombres a dar lo mejor de sí y a sacrificarse pero que condenaban a las mujeres a ser marujas insustanciales pidiendo perdón por ser parte de la humanidad. El hombre, a lo largo de la Historia, tuvo que sacrificarse pero la recompensa era pública, social, cultural, trascendente. La mujer estaba más protegida pero cuando perecía nadie escribía odas, crónicas o canciones; había cumplido con su obligación y, encima, su religión le decía que era impura y prescindible, su cultura le decía que debía ser sumisa y agradar y su gobierno que a parir y a callar ¿Quién se beneficia de la hombría? Del concepto de hombría occidental tradicional desde luego nadie. He prometido que repasaríamos de dónde venimos y cuánto hemos avanzado. Pues bien, venimos de MILENIOS de excesos y para avanzar la sociedad necesitará sufrir los excesos opuestos. Así fue y así será. Lo que no entiendo de los masculinistas, MGTOW, MRA, PUA y demás es que pretendáis que milenios de excesos se puedan borrar de un plumazo en unas pocas décadas, a gusto de todos y como si nada hubiera pasado. Y poniendo el grito en el cielo cuando las injusticias, de momento, son pocas, muy concretas y reversibles (por ejemplo castigando las denuncias falsas) pero olvidando que el sexo masculino nunca fue como tal marginado o perseguido (no hay que olvidar anécdotas históricas que supongo que para vosotros carecerán de importancia como que la Iglesia Católica afirmó, hasta el s, XI o XII que la mujer carecía de alma) Quien siembra vientos recoge tempestades. Lo que no se puede hacer es intentar convencer a todo el mundo de que las tempestades son buenas y de que nunca se pudo hacer otra cosa que sembrar vientos ¡Un poco de honestidad intelectual!

    • Kelvin, para pedir honestidad intelectual debemos primero no perpetuar falsedades como la creencia de que las mujeres no tenían alma. Esto es un mito creado por un profesor del Siglo XVI, quien afirmó que tal cosa había sido proclamada en el Concilio de Macon en 585 d.C. (Francia) para crear una polémica artificial. El escrito terminó en el Índice de Libros Prohibidos por el Papa Inocencio X, de modo que nunca fue una opinión de la Iglesia. Si se hubiera considerado que las mujeres no tenían alma, no habría habido necesidad de proporcionarles la confesión, la eucaristía, hacerse monjas o convertirse en santas a quienes se les reza.

      Dicho esto es cierto que había moralistas y escritores misóginos, pero también hubo quienes defendieron a las mujeres (tanto autores masculinos como Álvaro de Luna, o femeninos como Cristina de Pizán). Repito aquí un extracto que ha aparecido en este blog varias veces. La italiana Modesta Pozzo (1590 d.C.), en su obra El valor de la mujer: donde se revela claramente su nobleza y superioridad con respecto a los hombres, escribió lo siguiente, de boca del personaje Corina:

      ¿Acaso no vemos que el justo deber de los hombres es salir a trabajar y agotarse intentando acumular riqueza, como si fueran nuestros auxiliares o ayudantes, para que podamos permanecer en casa como la dama del hogar, dirigiendo su trabajo y disfrutando de su beneficio? Ésa, si quieres, es la razón por la que los hombres son naturalmente más fuertes y más robustos que nosotras: tienen que serlo para poder aguantar el trabajo duro que deben padecer para servirnos.

      Y por supuesto los moralistas también hablaban con frecuencia de las exigencias del varón. Francisco fray Osuna afirmó en Norte de los estados en que se da regla de vivir de los mancebos, y a los casados, y a los viudos (1531 d.C.).

      Porque Eva pedazo fue de Adán y así has de pensar que tu mujer es un gran pedazo de ti mismo, que ya no sois dos, sino una carne, por la unión del matrimonio, y como eres obligado a mantener tu mismo cuerpo has de mantener tu mujer, obligado eres a trabajar para ella si no tienes de que mantenerla, y mira que le has de dar de comer y beber y vestir y todo lo que buenamente ha menester a su persona.

      Tengamos también en cuenta que sin medios de comunicación masivos, imprenta y un índice de analfabetismo elevado, buena parte de estos escritos no llegaban a mucha gente. Una cosa es lo que decían algunos moralistas y otra cómo funcionaba la sociedad. Recomiendo leer el artículo de Susan Carol Rogers “formas de poder femenino y el mito del dominio masculino: un modelo para la interacción entre hombres y mujeres en las sociedades campesinas“. En él explica cómo aunque los hombres tenían la autoridad las mujeres esgrimían otras formas de poder que equilibraban la balanza e incluso subvertían la autoridad masculina.

      Y por supuesto cuando hablo de que la sociedad otorga un mayor estatus al varón y una mayor protección a la mujer, no es algo absoluto. De ahí que también la mayoría de los sin techo sean varones. La regla sin embargo, se cumple en general. Y por supuesto si un pueblo es conquistado, muchos hombres perderán su estatus (y la vida) y muchas mujeres de dicha sociedad perderán la protección. Al menos hasta que la sociedad se reorganice tras el enfrentamiento bélico.

      Finalmente, a todos estos supuestos honores, gloria y reconocimiento social que recibían los hombres, subestimas el prestigio social que otorgaba ser madre, y el poder que ello otorgaba en las sociedades tradicionales (sobre esto ya he escrito en este artículo). Porque al igual que hay estatuas para soldados anónimos, también las hay en honor a las madres, como la que encontramos en Nicaragua. Algunas culturas como los espartanos enterraban a las mujeres que morían en el parto con los mismos honores que a los guerreros, etc.

      La verdad que en un comentario no puedo explicarlo todo, pero si quieres comenzar a ver la otra cara de la moneda en cuanto a la Historia te recomiendo visitar la sección de este blog:

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/category/historia/

      Este artículo es un buen comienzo:

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/05/09/la-incitadora-el-papel-de-la-mujer-en-la-guerra-y-las-deudas-de-sangre-i/

      Finalmente, pareces insinuar que los hombres “se lo merecieron” pese a haber muerto por millones en las guerras para garantizar la seguridad de los suyos, o en accidentes laborales (25.000 muertos para construir el Canal de Panamá, por ejemplo) como si fuera algún tipo de retribución kármica. Y hablas de los judíos en la Alemania Nazi como un evento similar. ¿Estás diciendo que los judíos merecieron de alguna manera el Holocausto?

      Si el desprestigio masculino está ocurriendo ahora es porque, como entonces, se nos está vendiendo una versión distorsionada de la Historia que deja mucho que desear.

      • Kelvin dijo:

        Entonces usted asume que pese a los ejemplos de autoridad doméstica en culturas que distan mucho de la occidental. (excepto la espartana y ¿Le recuerdo cómo se hablaba de Esparta en Atenas? ¿Le recuerdo cuál de las dos “polis” fue tomada como “modelo”?), pese a las pocas pensadoras y pensadores que rescataron la figura femenina del cesto de la ropa sucia, etc acaba asumiendo que se cometieron excesos; a base de vender una imagen o “historia” de la mujer distorsionada pero se cometieron. Por que de qué le servía a las mujeres que se les “reconociera” su rol de madre y/o esposa si éste era el único posible en todas las clases sociales, ni podía participar en la vida pública y encima a las mujeres con talentos y aptitudes consideradas masculinas o directamente con alguna otra capacidad a parte de poder parir se las tachaba de poco femeninas. Que no todo en el pasado fuera misoginia y opresión no significa que éstas no estuvieran presentes en una mayoría aplastante de manifestaciones de la vida social y cultural de Occidente durante milenios ¿Qué pretende justificar? ¿Que el poder público y privado se repartían de forma equitativa y justa? ¡Mentira! Me da igual que las esposas de los campesinos administrasen el dinero ¿A quién se dirigía el Señor Feudal para tratar los asuntos relevantes? ¡Al marido! Intentar hacer creer que la esfera pública y privada son las dos caras de una misma moneda y por ello equivalentes es bastante tramposo porque a nadie nunca le ha importado lo que pasa en casa ajena ¡En las casas no se toman decisiones de Estado ni históricas!; “aunque los hombres tenían la autoridad las mujeres esgrimían otras formas de poder que equilibraban la balanza e incluso subvertían la autoridad masculina” ¡Esto no se lo puede creer nadie! ¿Que equilibraban la balanza? ¡Por favor! ¿Otras formas de poder? ¡El poder es poder! Si tenían que usar “otras formas” es que no tenían suficiente autoridad y sino tenían autoridad no tenían poder. Al Considerar que las mujeres sólo tenían aptitudes para la crianza de los hijos y el cuidado del hogar y, a su vez, considerar la figura paterna como prescindible (en caso de que pereciera en una guerra o en su trabajo) se privó a la mujer de la posibilidad de desarrollar otras facetas bastante más importantes tal vez para el desarrollo de la Humanidad. En cambio al hombre nunca se le apartó deliberadamente de la vida doméstica para que fuera a morir y a trabajar por la patria. (es decir, no existían prejuicios sociales sobre el ejercicio de la paternidad de los hombres como sí existían sobre las inquietudes intelectuales de las mujeres). También es tramposo equiparar estatus con protección cuando lo más vistoso siempre es el estatus hasta el punto de que a la mujer se la veía como una “carga”, un vampiro de recursos, a la vez que se la condenaba si quería ser independiente. El estatus es bastante más importante que la protección porque la imagen que la comunidad tiene del individuo lo condiciona en muchos aspectos, pero claro como la especie tenía que sobrevivir ¿A quién le tocó renunciar a todo estatus por sus hijos? Por lo que parece, y sólo por lo que parece, renunciar a la esfera privada no trae ni la mitad de consecuencias que renunciar a la pública sobre todo a nivel de desarrollo individual.
        En ningún momento justifico el Holocausto, al contrario, lo pongo como ejemplo de reacción desproporcionada aprovechando el descontento general como lo sería la propuesta de una autora radical americana que consistiría literalmente en reducir la población mundial de hombres al 10%, lo cual es una barbaridad monstruosa que, pese al pasado, entiendo que no merece ningún hombre del planeta. No afirmo que los hombres merezcan ser oprimidos (primero porque las decisiones colectivas que se tomaron en el pasado no las tomaron sólo hombres y segundo porque resulta evidente que no todos los hombres del pasado podían ser unos misóginos desalmados) lo que señalo es que siempre que ha habido excesos, como especie, sólo hemos sabido combatirlos con más excesos y por eso no entiendo muy bien qué esperabais. No entiendo que no se esté dispuesto a aguantar unas pocas injusticias muy corregibles y concretas durante décadas y las injusticias pasadas se contemplen como “males necesarios surgidos de la mejor intención” porque no se puede negar que a veces la frontera entre la protección y el sometimiento es tan móvil como difusa. Vuelvo a decir, quien siembra vientos recoge tempestades; lo que no se puede hacer es abrazar la tempestad como mejor opción (que es lo que propone un cierto discurso radical como el de la autora americana que no puedo recordar) ni tampoco se puede continuar afirmando que lo único y lo mejor que se podía hacer era sembrar vientos (que es lo que proponen muchos discursos masculinistas). El desprestigio masculino está ocurriendo porque la historia se falseó y las mujeres que habían aportado mucho acababan cayendo convenientemente en el olvido o se las condenaba al ostracismo en vida; no digo que sea justo, ni lógico, ni deseable que ahora se gire la tortilla pero ¿En serio no se ve que es, tristemente, lo que tiene que pasar hasta que se llegue a un acuerdo aceptable e igual de beneficioso para ambas partes? Así fue y así será ¿Cuántos siglos de abuso de poder de la nobleza y el clero se toleraron hasta el Terror ilustrado? ¿Hacía falta que los jacobinos arrasaran París para acabar con la sociedad estamental? Se ve que sí ¿No podría haberse hecho una sentada en La Bastilla en plan Woodstock? Se ve que no.
        PD: Le agradezco que me corrigiera la anécdota histórica del Concilio de Macon; lo consulté y tiene usted razón. No recordaba la parte en la que sale que nunca se encontró el texto en el que se afirmaba que las mujeres carecen de alma, si bien la Iglesia Católica no pudo ser más misógina; aprovechó a las mujeres para expandirse y luego cogió la parte del dogma que más le convenía (excluyendo de la Vulgata apócrifos que hacían mención a figuras femeninas muy importantes) para, otra vez, devolverlas “a su sitio”. Y lo mismo hizo la Revolución Francesa y el Comunismo…en fin, gracias por el aporte.

      • El problema muchas veces es juzgar lo que se hacía en el pasado desde la perspectiva y los valores del siglo XXI sin saber cuál era el contexto en el que vivían estas personas.

        Entiendo que te preocupe la falta de desarrollo personal de las mujeres del pasado, su falta de acceso a puestos públicos o la poca cantidad de escritoras que había, pero ten en cuenta que lo mismo ocurría con el 98% de la población masculina. El campesino medieval no se desarrollaba individualmente más que su compañera, ni escribía libros o dirigía ejércitos.

        Los roles de género no los elegían ni ellos ni ellas, y la realidad biológica los reforzaba infinitamente más que ninguna ley (las leyes lo que hicieron fue consagrar lo que ya ocurría en muchos casos). En la Edad Media el índice de mortalidad infantil era horrendo. Se estima que un 33% de los niños no sobrevivían para llegar a los 5 años (p. 10), comparado con los 29,4 por cada 100.000 niños que hay ahora en países como Estados Unidos. Teniendo en cuenta que los hijos eran en aquel entonces la jubilación (quienes te mantendrán en la vejez), era necesario tener un mayor número que ahora, especialmente si se te van a morir varios en el camino. Sumemos esto a una lactancia prolongada (no había fórmulas para bebés) y encontramos a muchas madres muy atareadas. No por imposiciones “patriarcales”, sino porque los hijos son necesarios para la vejez, especialmente cuando muere el marido. Ante este panorama, era mucho más productivo concentrarse en las tareas domésticas, que eran más compatibles con el cuidado de los hijos que otras actividades. Lo cual no significa que las mujeres no participaran en la agricultura, la artesanía o el comercio cuando les fuera posible (y a veces, cuando no también). El arado, sin embargo, trabajos que requerían más fuerza física, como el arado, eran tareas que generalmente realizaban los hombres. Y por supuesto ir a la guerra. ¿Era justo? No, para ninguno de los dos sexos. Pero era pragmático para sacar a las familias adelante en un momento histórico donde los Estados eran débiles o inexistentes.

        Las mujeres nobles, con criadas y nodrizas, eran las únicas que podían buscar esta autorrealización. Hubo más escritoras medievales de las que la gente cree. La propia Cristina de Pizán se ganó la vida escribiendo.

        https://en.wikipedia.org/wiki/Category:Women_writers_(medieval)

        Por qué no hubo más es una interesante pregunta, pero no parece que hubiera restricciones al respecto.
        Y sí, para la mayoría de la población, sin acceso a la política, lo que ocurría en la familia era igual o más importante que lo que ocurriera fuera, sobre lo que la mayoría de las veces poco podían hacer.

        Por lo demás vuelvo a repetir, la mayoría de los hombres estaban también excluidos de cargos públicos y posiciones políticas, ni tenían el lujo de dedicarse al arte, la ciencia o la literatura. Lo que había eran rígidos roles de género, reforzados muchas veces por ley, pero no sometimiento de la mujer. Porque si hablamos de los reclutamientos para la guerra o los trabajos forzados (por ejemplo), tendríamos que hablar también de sometimiento del hombre.

        Finalmente, si no quieres leer el artículo de Susan Carol Rogers para ver la diferencia entre poder y autoridad en las sociedades campesinas, o alguno de los otros que he puesto, no voy a resumirlos, porque no es la primera vez que pasa en este espacio y aunque antes tenía el tiempo y la paciencia de hacerlo ahora carezco ambas. Pero aquí dejo otros artículos que vuelven a tratar el tema:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/08/16/doce-hombres-son-circuncidados-a-la-fuerza-en-kenya-a-peticion-de-sus-esposas/
        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/01/24/autoridad-masculina-vs-poder-femenino-el-caso-de-carrie-nation/
        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/05/16/las-plumas-blancas-hombria-guerra-y-coaccion-femenina/

        Sin vivir en aquellas sociedades, me parece arriesgado decir que el estatus es preferible a la protección. Depende de muchos factores y de la personalidad de cada uno. No tenemos una máquina del tiempo para viajar atrás en el tiempo, pero podemos ver un ejemplo de como viven hombres y mujeres en lo más parecido que tenemos hoy día a una sociedad pasada: Afganistán.

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/10/04/la-desechabilidad-masculina-en-afganistan/

        Yo después de esa lectura no tengo muy claro que una cosa sea necesariamente mejor que la otra, o que los hombres lo tuvieran mejor que las mujeres.

    • Mouguias dijo:

      Kelvin, te has lucido con lo de “las mujeres no tenian alma”. Es uno de esos topicazos que se repiten a ciegas, como el de la “Tierra plana”. No, en la Edad Media nadie creia que la Tierra fuese plana y no, nunca la Iglesia defendio que las mujeres no tuviesen alma. Esos mitos son perpetuados como ejemplo del oscurantismo y el atraso que se atribuyen a la Edad Media y a la Iglesia Catolica,.. Precisamente porque a todo el mundo le parecen dos perfectos disparates. Por algo sera.
      El hombre no “tenia” reconocimiento social, el hombre “podia alcanzar” reconocimiento social si se portaba como un hombre. Hay una diferencia abismal. Si naces mujer, por el hecho de serlo, se supone que eres un elemento valioso de la sociedad y que mereces respeto y proteccion por parte de los varones (otra cosa era la realidad, pero el ideal estaba claro). Si naces hombre tendras que demostrarlo sosteniendo a tu familia, protegiendola y defendiendo el honor de sus mujeres. El “reconocimiento” es el pago que concede la sociedad a cambio de un sacrificio. Es un “pago” simbolico, es decir, basicamente un timo.
      Historicamente, las mujeres han sido violadas, vendidas como esclavas y a veces asesinadas en la guerra. Eso ocurre cuando el ejercito que las protegia colapsa. Es decir, para acceder a una mujer enemiga antes hay que masacrar a tres o cuatro hombres. Por eso las mujeres de Gergovia desnudaban sus pechos ante los guerreros que defendian la ciudad, para animarlos a luchar hasta la muerte. Lo que no recuerdo haber leido jamas, corrigeme si me equivoco, es un ejercito que entrega a sus mujeres e hijos al enemigo para salvar el pellejo de los hombres.
      Creo que eso no ha pasado jamas, por la simple razon de que la vida del hombre ES MENOS VALIOSA QUE LA DE LA MUJER. Y eso lo resume todo.

      • Kelvin dijo:

        “La vida del hombre ES MENOS VALIOSA QUE LA DE LA MUJER. Y eso lo resume todo” Le respondo a usted también lo mismo que a Carlos: no se puede negar que a veces la frontera entre proteger y someter es tan móvil como difusa

    • Sandra dijo:

      “Pero al menos el soldado que daba su vida para proteger a su patria y a su familia tenía algo a lo que no podía aspirar ninguna mujer que se casara y cuidara de los suyos; ¡Reconocimiento social! Los hombres eran héroes, las mujeres cumplían con su obligación.” (Kelvin)

      Creo que más bien es al contrario, porque en cuestiones bélicas, la obligación se le supone a los varones. Y no lo digo yo, sino la mismísima Constitución española de 1978 en su artículo 30, cuando dice:

      “1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España. 2. La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria.”

      “Deber”, “obligaciones militares de los españoles”, “servicio militar obligatorio”… ¿Eso tiene que ver con ser un “héroe” o con las “obligaciones”? Y por favor, habría que tener mucho cinismo para que alguien diga que aquí “españoles” es neutro y alude a ambos sexos.
      ¿Es o era una “obligación” de las mujeres el casarse y cuidar de su familia? Pues ya ven, porque no encuentro en la misma Constitución de 1978 artículo alguno donde quede plasmada dicha obligación. Por el contrario, sí me consta que en algunas legislaciones, como en la Italia Fascista, los varones solteros -que no las mujeres- han tenido que pagar un impuesto por no contraer matrimonio
      (http://plp.cl/id/864066)
      (https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Mussolini)

      “Se nota DEMASIADO que os hubiera gustado nacer en sociedades que empujaban a los hombres a dar lo mejor de sí y a sacrificarse pero que condenaban a las mujeres a ser marujas insustanciales pidiendo perdón por ser parte de la humanidad.” (Kelvin)

      Yo dudo mucho que pueda haber algún varón de entre los que escriben en este blog que añore la posibilidad de ser mandado a las guerras coloniales de Cuba o Marruecos; o que eche de menos ir a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Y también dudo mucho que fueran las “sociedades” quienes empujasen a esos hombres a ir al frente. No Kelvin, no era la “sociedad”, sino el aparato de Estado el que empujaba a los hombres a los campos de batalla. Era la legislación que castigaba severísimamente a los prófugos y desertores, y no la “sociedad”, quien conseguía que los hombres fuesen a la guerra. Y si existía -y sigue existiendo- el servicio militar obligatorio es porque no siempre bastaba lo que opinase la “sociedad”, compuesta no sólo por hombres, sino también por mujeres (véase en este blog lo escrito sobre las “plumas blancas”), por lo que era necesaria -de acuerdo con los intereses de los grupos gobernantes- la coacción y el terror estatal para conseguir dichos objetivos.
      Dime, Kelvin, ser “maruja” ¿te parece algo “insustancial”? ¿Qué hay de malo en ser “maruja”? ¿Por qué identificas ser “maruja insustancial” con una “condena”? Lo digo porque me resulta significativo que en una ideología como el feminismo, que pregona aquello de “mi cuerpo es mío, yo decido”, toda decisión de la mujer sea admitida, menos que pueda ser ama de casa (“maruja”).
      Kelvin, al usar la expresión “DEMASIADO” en mayúsculas, cree haber desenmascarado al hombre resentido contra las mujeres, porque en realidad el párrafo entrecomillado de Kelvin no viene a decir otra cosa que lo que cientos de comentaristas feministas repiten una y otra vez en los medios: que las personas que no tragan con la ideología de género son varones que añoran sus “privilegios” perdidos. No sabemos qué dirá nuestro comentarista ante páginas como “women against feminism” (http://womenagainstfeminism.tumblr.com/) o ante autoras como Prado Esteban (http://prdlibre.blogspot.com.es/). ¿Dirá que son hombres travestidos, porque una mujer jamás tendría esas ideas?, tal y como sucedió cuando alguien no podía admitir que los insultos homófobos al concejal Zerolo fuesen hechos por mujeres (http://elpais.com/diario/2007/12/07/ultima/1196982001_850215.html)

      “El hombre, a lo largo de la Historia, tuvo que sacrificarse pero la recompensa era pública, social, cultural, trascendente.” (Kelvin)

      Supongo que Kelvin está pensando en los ejércitos vencedores. Porque los muertos de los ejércitos derrotados poca recompensa “pública, social, cultural, trascendente” reciben. Sólo hay que fijarse en la denominación que reciben los soldados alemanes de la Segunda Guerra Mundial en períodicos, televisión y cine: “los nazis”:

      “Un pueblo leonés recrea un campamento nazi en las cercanías de Normandía” (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/21/castillayleon/1292948504.html)

      Porque es obvio que no todos los soldados alemanes eran de ideología nazi. ¿Hace falta mayor escarnio que, además de muerto o mutilado, se le achaque a alguien una ideología de la que no participa? Y ojo, porque en la España de Franco y en la España actual, los vencidos respectivos han sido y son tildados de “rojos” o “fascistas”, cuando la realidad es que ambos bandos recurrieron al reclutamiento forzoso de varones, fuese cual fuese su ideología. ¿Serán esos “títulos” de “rojos” o “fascistas” la “recompensa (…) trascendente” de la que nos habla Kelvin?

      En fin, como subtítulo para una película de guerra la frase de Kelvin es genial. No sé si Kelvin será creyente, porque de serlo le habría faltado añadir que esos hombres sacrificados tenían acceso directo al reino de los cielos. La realidad de las muertes masculinas en las guerras es mucho menos épica, y su “recompensa” a veces consistía en que además de ser descuartizados por las explosiones, sus cuerpos eran profanados por los buscadores de mandíbulas (http://www.elmundo.es/cronica/2015/06/16/557c1ad622601dc7408b4575.html).

      • Kelvin dijo:

        Puede que la muerte en batalla sea menos épica de lo que yo quiero imaginar pero sin duda la protección es mucho menos cómoda y ventajosa de lo que vosotros estáis dispuestos a admitir. Y ¡Sí! ¡Lo siento! A día de hoy, una persona (sea hombre o mujer) que elija libremente quedarse todo el día en casa cuidando de niños…lo siento pero sí, a mi entender es un poco insustancial o al menos no tiene muchas inquietudes. ¡Eso es lo que se suele conseguir con un “estilo de vida” de ama de casa! Que las mujeres se transformen en princesitas que van del gym al cole de los nenes y del cole al super sin tener más preocupaciones que pensar en qué hacer de cenar. El tener que ser responsable física, psicológica y emocionalmente de uno mismo o de una familia incentiva la creatividad, la capacidad de resolución, el esfuerzo, y por supuesto desarrolla la libertad individual. Si antiguamente el “contrato” le hubiese permitido a la mujer tener vida más allá de su casa y de sus hijos y a los hombres poder ejercer un papel más activo en la educación de los hijos y en el cuidado de su hogar y cada cuál hubiese decidido libremente en qué emplear la mayor parte de su tiempo para beneficio personal y de todos aún podría plantearme si escoger ser ama de casa es insustancial o no pero visto lo visto…
        He leído bastante a Prado Esteban y coincido en algunas cosas y discrepo mucho en muchas otras; por ejemplo, tiende a idealizar la vida de las mujeres del pasado como si ella misma la hubiese vivido con frases como: “De nuevo constatamos que hombres y mujeres vivían en el amor mutuo y en LA MUTUA asistencia” (haciendo referencia a un texto que trataba sobre las parteras del año de la Quica) Según Prado Esteban al Machismo casi lo inventó el Feminismo y antiguamente todo le iba a todo el mundo tan bien que el Capitalismo no lo podía soportar e inventó al Feminismo para echar a la Humanidad del Edén en el que hasta entonces estaba. Quien niega los privilegios de los hombres también niega su sufrimiento ¿O eran todos tan imbéciles que se iban a jugar la vida por nada? Es evidente que el precio que se paga por los privilegios es una mayor responsabilidad pero también resulta evidente que las mujeres nunca exigieron ser “liberadas” de la responsabilidad de ganarse la vida, de aportar a su comunidad, de poder formarse, a cambio de tener que pedir perdón por existir (algo que según Prado Esteban nunca pasó porque es un mito “machista”; hombres y mujeres se llevaban genial hasta la Primera Guerra Mundial y nunca existió ningún tipo de desequilibrio)

      • Sandra dijo:

        “Por que (sic) de qué le servía a las mujeres que se les “reconociera” su rol de madre y/o esposa si éste era el único posible en todas las clases sociales,” (Kelvin)

        ¿No te parece, Kelvin, que para ser “madre y/o esposa” era y sigue siendo necesario que hubiese también unos “padres y/o esposos”? ¿Existía otra opción socialmente aceptada para un hombre que la de no ser padre y/o esposo? ¿Son acaso piropos expresiones como “solterón”, “maricón” o “putero”, con las que se denigra socialmente a aquellos varones que por razones varias no cumplen con su rol de padres y esposos? ¿Pretendes hacernos creer que esas mujeres que en todos los tiempos han soñado con casarse, realmente hubiesen dejado escapar un “buen partido” si hubiesen tenido la oportunidad de ser profesionales de lo que fuera?

        “ni podía participar en la vida pública” (Kelvin)

        ¿A qué te refieres con la “vida pública”? ¿Las mujeres no podían ir al mercado? ¿Las mujeres no podían ir a un baile? ¿Las mujeres no podían ir al cine? ¿Las mujeres no podían ir a la iglesia? Lo digo porque todos esos ejemplos son muestras de “vida pública”. Ahora bien, sin con “vida pública” te refieres a la política, te diré que la inmensa mayoría de los hombres tampoco lo ha hecho, en tanto que políticos profesionales. Sí han hablado los hombres de política, porque desde siempre es un tema que interesa a los varones. Y de la misma manera, las mujeres no han hablado -y mucho menos participado- de la acción política simplemente porque es un tema que tradicionalmente no les ha interesado. Inclusive hoy en día es muy frecuente oír entre mujeres jóvenes españolas comentarios del tipo “yo no entiendo de política”. Y si lo dicen no es porque sean torpes, sino simplemente porque no les ha interesado el tema. Por último, si con el “ni podía” te refieres a ser electoras, te diré que los hombres tampoco han gozado de tal “derecho” desde tiempo inmemorial, sino que por lo general su acceso al voto fue casi contemporáneo al de las mujeres. ¿Podrías decirnos de memoria, Kelvin, las fechas en las que los varones españoles pudieron empezar a votar (por grupos de edad y por clase social, pues el sufragio masculino nunca fue universal desde un principio)?

        “y encima a las mujeres con talentos y aptitudes consideradas masculinas o directamente con alguna otra capacidad a parte (sic) de poder parir se las tachaba de poco femeninas.” (Kelvin)

        Es todo lo contrario. La mujer que tradicionalmente se ha comportado como se esperaba que lo hiciera un hombre no sólo no ha sido “tachada” (me imagino que aludes a algo negativo) de poco femenina, sino que ha sido considerada una heroína. ¿Te suena la figura de Agustina de Aragón? Lo digo porque esta mujer consiguió en su día fama y honores por disparar un cañón (https://es.wikipedia.org/wiki/Agustina_de_Arag%C3%B3n) ¿Se puede alguien imaginar a un hombre cuya memoria se considere heroica porque en su día desempeñó un rol tradicionalmente asociado con las mujeres?
        Y a Agustina de Aragón la cito porque es un personaje de comienzos del siglo XIX, un período histórico que -se supone- debía ser muy “machista” y “patriarcal”. Porque si ya nos centrásemos en la actualidad, los medios están llenos de noticias en las que se ensalzan “hazañas” protagonizadas por mujeres. Entrecomillo “hazañas” porque son cosas que de ser protagonizadas por varones no tendrían un aplauso similar. ¿Quién no ha leído noticias del tipo: “una mujer que triunfa en un mundo de hombres”, “primera mujer en ser fiscal”, “primera mujer en ser general”? ¿Puede alguien imaginar que en tales noticias existe un ánimo de “tachar de poco femeninas” a dichas mujeres? ¿O en realidad asistimos a un ejercicio repetitivo de chovinismo femenino?

        “El desprestigio masculino está ocurriendo porque la historia se falseó y las mujeres que habían aportado mucho acababan cayendo convenientemente en el olvido o se las condenaba al ostracismo en vida;” (Kelvin)

        Esos “la historia se falseó”, “convenientemente” o “se las condenaba al ostracismo” nos lleva a pensar que Kelvin supone algo así como la existencia de una conspiración patriarcal para echar tierra sobre la memoria de mujeres que hayan destacado en cualquier faceta de la vida. Es exactamente el mismo mensaje que en la narrativa feminista se expresa a través de la expresión “invisibilización”. Yo no puedo demostrar que en el planeta Marte no hay vida, pero si alguien afirma lo contrario, le pediré que demuestre tal supuesto. Por eso aprovecho la ocasión para pedirle a Kelvin que aporte datos historiográficos que demuestren la veracidad de expresiones como “la historia se falseó”, “convenientemente” o “se las condenaba al ostracismo”, porque de lo contrario pensaré que está haciendo afirmaciones gratuitas, que pueden ser del agrado de su parroquia ideológica congregada en un mitin, pero que no convencen en un auditorio no cegado por prejuicios. Por último, me imagino que Kelvin sabrá quién fue Marie Curie, y que la misma fue dos veces premios Nobel. Pues bien, en 1903 Marie Curie recibió el premio Nobel de física. Pero…, dicho premio no fue para ella sola, pues lo compartió con otra persona. Ya ven, en este caso la historia se ha encargado de que todo el mundo sepa quién fue Marie Curie, pero me atrevo a sospechar que muy pocos saben el nombre de la otra persona premiada en dicho año con ese mismo premio (https://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Becquerel).

        “Y ¡Sí! ¡Lo siento! A día de hoy, una persona (sea hombre o mujer) que elija libremente quedarse todo el día en casa cuidando de niños…lo siento pero sí, a mi entender es un poco insustancial o al menos no tiene muchas inquietudes. (…) Que las mujeres se transformen en princesitas que van del gym al cole de los nenes y del cole al super sin tener más preocupaciones que pensar en qué hacer de cenar. El tener que ser responsable física, psicológica y emocionalmente de uno mismo o de una familia incentiva la creatividad, la capacidad de resolución, el esfuerzo, y por supuesto desarrolla la libertad individual. Si antiguamente el “contrato” le hubiese permitido a la mujer tener vida más allá de su casa y de sus hijos y a los hombres poder ejercer un papel más activo en la educación de los hijos y en el cuidado de su hogar y cada cuál hubiese decidido libremente en qué emplear la mayor parte de su tiempo para beneficio personal y de todos aún podría plantearme si escoger ser ama de casa es insustancial o no pero visto lo visto…” (Kelvin)

        Ya ves, la ilusión de Claudia Schiffer era estudiar derecho, pero el heteropatriarcado opresor anuló su promoción intelectual, y la condenó a ser mujer objeto, además de madre de tres hijos. No sé si esta señora será insustancial, pero una fortuna de más de 100 millones de dólares bien vale dejar la universidad y sufrir la crítica -o envidia- de sus enemigos.
        (https://es.wikipedia.org/wiki/Claudia_Schiffer)
        (http://www.guioteca.com/los-80/claudia-schiffer-la-historia-de-una-diva-del-modelaje-mundial/)

        Por otra parte me llama la atención que para Kelvin una mujer que opta por “quedarse todo el día en casa cuidando de niños” demuestra ser “un poco insustancial o al menos no tiene muchas inquietudes”. En cambio, si eso lo hace el hombre, entonces hablaría de que éstos pueden “ejercer un papel más activo en la educación de los hijos y en el cuidado de su hogar”. ¿En qué quedamos?

        En cuanto a que una mujer “elija libremente quedarse todo el día en casa cuidando de niños” puede deberse a varios motivos. Uno es que le gusten los niños. ¿Algún problema con ello, Kelvin? Otra es que no disponga de dinero para tener servicio doméstico, opción que afortunadamente no le sucede a la gran mayoría de la militancia feminista, pues pocas son las feministas que no tienen o han tenido criada. Y la tercera es que lo haga simplemente porque le da la gana, y al margen de las condenas morales que ello suscite entre los sacerdotes de la nueva religión feminista. Y ¡No! ¡No lo siento! No siento decirte Kelvin que tu párrafo destila intolerancia, elitismo y mucha doble vara de medir.

        “Que las mujeres se transformen en princesitas que van del gym al cole de los nenes” (Kelvin)

        Es evidente el matiz peyorativo que emplea Kelvin para referirse a una madre que va al gimnasio y luego se dirige al colegio a recoger a sus hijos. Kelvin aquí no se limita a describir un modelo de mujer, sino que intenta ridiculizarlo. Y no porque dicho modelo femenino haga daño a nadie, sino simplemente porque no entra dentro de los esquemas de “mujer ideal” que por lo visto tiene nuestro comentarista. Yo personalmente no soy creyente, pero no intento ridiculizar a las personas que todos los domingos van a misa. Tampoco me gusta el fútbol, pero ya ven, me parece muy respetable que haya personas que paguen mucho dinero por ver un partido. “Vive y deja vivir”, dicen… El problema de fondo es que el feminismo, como toda ideología totalitaria, no admite otro modelo de persona que no sea el suyo propio, lo que le lleva a intentar liquidar cualquier conducta humana que se aparte de lo consagrado por las teólogas de género. ¡Qué ironía! Dicen pretender “liberar” a las mujeres, pero luego no admiten que una mujer vaya al gimnasio e intente sentirse guapa.

        “Según Prado Esteban al Machismo casi lo inventó el Feminismo” (Kelvin)

        Kelvin, cuando nombré a Prado Esteban lo hice para rebatir tu implícita tesis en la que mantienes que son HOMBRES los que están contra la ideología de género. Aquí no se trata de casar al 100% con lo que dice Prado Esteban, sino de constatar que una MUJER también puede atacar al feminismo. De igual manera sucede con “women against feminism” (http://womenagainstfeminism.tumblr.com/), donde es evidente que puede haber muchas corrientes de pensamiento (ya sea porque son tradicionalistas o igualitaristas) entre las chicas que participan en esa página, y con las que se puede o no estar de acuerdo. Pero lo importante es que son MUJERES, lo que niega el supuesto monopolio masculino en cuanto a la oposición a la ideología feminista.

      • Sandra, creo que es problemático decir que a las mujeres no les interesa tanto la política como a los hombres. Creo que esta afirmación debería ir sustentada, por ejemplo, con la proporción de hombres y mujeres que no votan en las elecciones. Si el porcentaje de mujeres es significativamente mayor (en proporción a la población) se puede hacer este argumento, de lo contrario es entrar en terreno resbaladizo.

      • Helena dijo:

        Sandra, permíteme que intervenga para señalarte un pequeño detalle. Al poner como ejemplo a Agustina de Aragón estás dando la razón a Kelvin. A las mujeres que participan en una batalla o hacen cosas que normalmente solo hacen los hombres se las celebra mucho porque esas tareas se consideran meritorias.

    • Isidro dijo:

      Oiga usted, Kelvin, lo primero: usted puede repetir mil veces que las mujeres han sido víctimas de abuso a lo largo de la historia, pero con eso usted no demuestra nada. Segundo: si fuera cierto que las mujeres sufrieron tales abusos de los hombres en pasados milenios, la verdad es que YO no he abusado de nadie, de nadie, ¿le queda a usted claro? Explíqueme usted por qué razón habría yo de pagar las culpas de otros. Y si cree que yo voy a consentir que me imputen (supuestos) delitos o abusos de otros, está usted rematadamente equivocado, además de que piensa usted sin lógica ninguna.

      Buenas noches.

      • Estoy de acuerdo, pero intentemos no personalizar la discusión (aunque Kelvin lo haya hecho también, por desgracia se me pasó, pero aprovecho para recordarlo aquí).

      • Leo dijo:

        Es lo que yo llamo CULPABILIDAD HISTORICA INFUNDADA.
        Lamentable que haya hombres que consideren a otros hombres que no conocen de nada los por algo de nacimiento y que no pueden cambiar ( vamos… de forma biológica).

    • Isidro dijo:

      “Se nota DEMASIADO que os hubiera gustado nacer en sociedades que empujaban a los hombres a dar lo mejor de sí y a sacrificarse pero que condenaban a las mujeres a ser marujas insustanciales pidiendo perdón por ser parte de la humanidad.” (Kelvin)

      De todo el interminable rosario de imputaciones que las feministas y los feministos hacen a la población masculina, esta que enuncia Kevin, figura entre las más rastreas y miserables, al menos en mi opinión. Porque lo que el comentarista en cuestión nos está diciendo es que nosotros (los asiduos de este blog) tenemos tal sed de reconocimiento social que, por merecerlo, estaríamos deseosos de morir en el frente, ser tiroteados, bombardeados, mutilados o torturados y, por supuesto, deseosos de matar a otras personas: todo se por la “gloria”. Por de pronto, Kelvin, el único que ha demostrado aquí entrar con ganas de bronca y pendencia es usted, tal vez, no lo sé, por deseo de ganarse el reconocimiento y el aplauso de las huestes feministas, pero sin atesorar mérito alguno. No sé si ante semejantes infamias se espera que las soportemos con estoica resignación. Cuando damos muestras de no tolerarlas, el gallinero feminista se alborota y cacarea aquello de que los “machirulos” somos unos llorones.

      Camila Paglia, una de las pocas mujeres conocidas del gran público que saca la cara por los hombres, amonesta a las feministas afirmando que “los hombres se han sacrificado y lisiado física y emocionalmente para alimentar, alojar y proteger a las mujeres y niños. Ninguno de sus sufrimientos y logros es registrado por la retórica feminista, que retrata a los hombres como explotadores opresivos e insensibles”. Ya lo sabíamos, estimada Paglia: el feminismo es la historia de la ingratitud y el egoísmo más desquiciante y recalcitrante que puedan concebirse.

      Y esto es así, Kelvin, porque los niños varones, desde la más tierna infancia nacen con una clara predisposición a defender a los suyos. Lo llevan, por así decir, en la sangre. Hay muchas pruebas de su predisposición defensiva: los niños juegan a pelear y hacer la guerra; la mayoría de los hombres duerme en la parte de la cama más cercana a la puerta, de manera similar a como nuestros antepasados montaban guardia a la entrada de la cueva y allí dormían; muchos hombres, cuando se sientan a la mesa de bares o restaurantes, buscan inconscientemente sentarse en las sillas que tienen una pared a sus espaldas, en clara actitud defensiva; cuando las mujeres soldados son enviadas al frente, los compañeros varones están más pendientes de protegerlas que del mismo enemigo. Cuando el barco naufraga, los hombres ceden a las mujeres los puestos en los botes salvavidas. Y es, precisamente, este instinto protector masculino lo que hace posible el arrollador éxito del feminismo. Valiéndose de él, las feministas han podido avasallar al hombre impunemente, sabedoras de que los hombres aguantan cualquier penalidad por tenerlas a ellas contentas.

      Y sí, es verdad, que los muchísimos varones que se han dejado la piel por sus mujeres y niños han recibido reconocimiento “social”, pero a no ser que usted, Kelvin, crea que la sociedad humana solo está compuesta por hombres, ese reconocimiento lo concedían también las mujeres, de hecho, con más intensidad y entrega que los mismos hombres. Y es que, como ya sabrá usted, no son pocas las mujeres que se sienten atraídas por hombres vestidos de uniforme o por heridas y cicatrices de guerra. ¿Por qué será? Y ya sabrá usted que los más grandes genocidas de la historia han sido adorados por millones de mujeres. Hitler recibió más cartas de amor que los Roling Stones y los Beatles juntos, que ya es decir. Ídem con Musolini. Ídem con Mao Tse Tung, a quien se puede ver en imágenes de archivo rodeado por solícitas chicas dispuestísimas a acostarse con él, sin importarles ni lo más mínimo (o importándoles pero en sentido positivo) ni su manifiesta fealdad física ni que el muy canalla se hubiera llevado cara adelante a millones y millones de compatriotas.

      No sé de ningún caso en la larga y sangrienta historia humana en que sean las mujeres de la casa las que vayan a enfrentarse al intruso que, por la noche, allana la morada, ni ningún caso en que sean las mujeres las que marchen al frente para repeler al enemigo que cruza la frontera y que los hombres se queden en casa al cuidado del campo o las fábricas. Siempre son hombres los que se enfrentan al enemigo. ¿De verdad cree usted que ese hombre que busca al intruso que allana la morada lo hace para ganarse el reconocimiento social? ¿O que el soldado que marcha al frente está dispuesto a dejarse literalmente la piel por la “ilusión” de recibir, si acaso, un póstumo reconocimiento en forma de monumento al soldado desconocido? No señor: lo hacen para proteger a los suyos, a sus mujeres y niños: punto. Y cuando esos soldados entienden que la guerra a la que van es evitable o solo es el negocio de unos cuantos asesinos de las altas esferas, se rebelan, al menos por dentro, o desertan, arrostrando el peligro de ser fusilados por sus mandos militares. Porque nadie en sus sano juicio, Kelvin, desea enfrentarse al fuego enemigo o encarar el riesgo de ser apresado por el enemigo y sufrir tormentos y humillaciones sin límite solo por verse “reconocido” socialmente, casi siempre de manera póstuma. La mayoría de los hombres deseamos vivir en paz y ser reconocidos por trabajos y actividades creativas y pacíficas, no por matar y morir. Sus provocaciones, Kelvin, no podrían ser más frívolas, viles e injustas. Usted da muestras de no tener ni idea de los calvarios que sufren los soldados en el frente. Hoy, cuando todos y todas disfrutamos (si nos dejan) de eso que llamamos derechos individuales, no nos damos cuenta de que esos derechos nacieron de la revolución ilustrada y que esta y sus ideales se impusieron en Europa a costa de miles y miles de muertos y sufrimientos solo imaginables en el mismo infierno. Cuentan las crónicas que las tropas napoleónicas, cuando se adentraron en territorio ruso, tuvieron que soportar temperaturas de 35 grados bajo cero por la noche y de 13 bajo cero por el día. Había soldados que trataban de dormir dentro del estómago de los caballos muertos, al calor de las tripas. El sufrimiento que el mismo Napoleón percibió en sus tropas lo calificó de inenarrable. Y como ocurriera en España, cuando miles de soldados napoleónicos fueron apresados por los rusos, murieron bajo atroces tormentos: se les despellejó vivos, se les castró, se les mutiló… ¿Dieron por buenos esos sufrimientos pensando que alguien en algún lugar del mundo les erigiría un monumento al soldado desconocido? ¡Por el amor de Dios, un poco de seriedad!

      Los hombres nacen predispuestos a luchar por sus mujeres y niños, y esto, que debería ser motivo de agradecimiento por las mujeres, se convierte, en los dominios de la ideología feminista, un motivo de reproche y de las acusaciones más viles y encanalladas. La humanidad –hombres y mujeres- ha cometido terribles crímenes, pero esto sucede cuando el terror se adueña de los corazones y ya solo es posible responder al terror con más terror. La prueba está en que los estados no se preocupan en despertar un (supuesto) instinto ofensivo en sus hombres, sino un instinto defensivo. Por eso, con o sin fundamento (dependerá del caso) todos los estados que se preparan para la guerra ensayan arengas en que se representa una amenaza inminente y aniquiladora: la amenaza yihadista, la amenaza nazi, la amenaza roja, la amenaza amarilla, la amenaza yanqui… Los máximos jefes de estado tratan de sacudir el instinto defensivo de los hombres para persuadirlos de la necesidad de que se movilicen, y solamente cuando se logra despertar ese instinto protector, los hombres van al frente de grado; aterrados, por supuesto, maldiciendo su suerte, pero de grado. ¿Qué clase de gente sería aquella que, al menos, no reconociera el valor de los hombres que defienden su casa?

      Por último, le repetiré lo que ayer le dije en una nota breve: si acaso ha habido hombres que han oprimido a las mujeres (cosa innegable en términos particulares), yo no tengo ninguna culpa de ello. Me parecerá muy bien, Kelvin, que usted haga acto de contrición por las culpas de otros. Fustíguese cuanto le plazca. Lacérese si así lo cree justo y conveniente. Pague usted las culpas de su padre, abuelo o tatarabuelo. Que le aproveche, oiga. Pero a mí no me impute culpas ajenas, que con las propias ya tengo de sobra.

      • Como he tenido muy poco tiempo últimamente he de decir que se me pasó esa particular afirmación de Kelvin, y estoy de acuerdo en que presupone demasiadas cosas teniendo en cuenta que los temas que discutimos aquí van justamente en la dirección opuesta (no hay más que ir a la última entrada publicada). Muy buen comentario, Isidro.

      • Kelvin dijo:

        No sé exactamente qué ha entendido usted de lo que yo he escrito porque opino en varias ocasiones lo mismo con distintas palabras: ” No afirmo que los hombres merezcan ser oprimidos (primero porque las decisiones colectivas que se tomaron en el pasado no las tomaron sólo hombres y segundo porque resulta evidente que no todos los hombres del pasado podían ser unos misóginos desalmados) lo que señalo es que siempre que ha habido excesos, como especie, sólo hemos sabido combatirlos con más excesos y por eso no entiendo muy bien qué esperabais” ; “no digo que sea justo, ni lógico, ni deseable que ahora se gire la tortilla pero ¿En serio no se ve que es, tristemente, lo que tiene que pasar hasta que se llegue a un acuerdo aceptable e igual de beneficioso para ambas partes? Así fue y así será”. Coincido con usted en que se podría estar haciendo mucho mejor sólo me pregunto humildemente si se puede ¡Ahora me sabe mal que se haya ofendido como si yo hubiese insinuado en algún momento que el sacrificio no es comparable a la opresión o algo similar! Yo sólo digo que la historia se repite de muchas formas y me parecería más enriquecedor para el debate intentar hacer un ejercicio de abstracción y preguntarnos realmente si alguna vez habrá algún proceso histórico que se desarrolle al margen de nuestra naturaleza (como ustedes, un poco ingenuamente, una poco legítimamente exigen que se desarrolle el que aquí nos atañe) ¿Realmente creen que se va a poder? Yo sincera y tristemente creo que no,es mi opinión. Evidentemente no sugiero que se trague con todo hasta el final para que el proceso se desarrolle con normalidad lo antes posible y podamos volver alegremente a nuestras vidas, sólo me fijo en procesos históricos que se podrían considerar análogos por muchos motivos que no detallaré aquí para que, ante el vaivén de excesos, seamos capaces de establecer un patrón y partir del patrón ver cómo y con qué medios podemos intentar repetirlo lo menos posible. Así hemos avanzado como especie; pensando que no podemos ser mejores de lo que somos, sólo lo que somos y lo que somos nos hace, desgraciadamente para todos, combatir los excesos del pasado con excesos siempre nuevos y necesariamente peores. Reflexionar es, casi siempre, una forma tan presuntuosa como productiva de tener esperanza.
        En cuanto a lo del instinto de protección puede ser cierto que los hombres tiendan “naturalmente” a proteger a los suyos pero no se puede negar que las duras condiciones en las que tuvo que evolucionar la humanidad dejó huella convirtiendo (entiéndase esto como una hipérbole humorística) a los hombres en unos “paranoicos” y a las mujeres en unas “miedicas” ¡Sobrepongámonos de una vez a nuestro instinto paleolítico! Es por eso por lo que la protección se convierte (sin quererlo nadie) en sometimiento, porque tendemos a perpetuar las fórmulas que nos sirvieron para sobrevivir en el pasado sin actualizarlas,sin adaptarlas a nuevas condiciones y por eso luego resulta más “fácil” irse al extremo opuesto para intentar compensar y sin que haya posibilidad de mantener las partes aún útiles de la vieja fórmula para poder combinarlas con partes nuevas que substituyan a las que ya no se pueden aprovechar. Siento que usted haya querido entender que mi intención era escribir tanto para acabar defendiendo la idea de que quien siembra vientos recoge tempestades y por eso a oír ver y callar o algo tan infantil como que los hombres actuales deben lavar las culpas de los pasados. Mi intención más bien era poner el acento en que aún no se ha llegado a ningún extremo tan insoportable como para que la reacción sea tan desproporcionada; opino que aportaría más pensar en cómo escapar de nuestra tendencia natural hacia TODO TIPO de excesos en vez de intentar justificar lo injustificable (por parte de algunos masculinistas) o de defender lo indefendible (por parte de radicales que afirman cosas como lo de reducir la población mundial de hombres).

      • Quiero apuntar que no hemos justificado los roles de género, sólo hemos explicado por qué se adoptaron y negado que ello supusiera el sometimiento de un sexo más que del otro.

      • Isidro dijo:

        Kelvin, hágase usted responsable de sus propias palabras. Si luego quiere hacerse también responsable de las palabras, actos o delitos de los demás, es cosa suya, corre de su cuenta. Lo único que yo le voy a pedir es que se responsabilice de SUS actos y palabras. Nada más. Y sus palabras son estas:

        “Se nota DEMASIADO que os hubiera gustado nacer en sociedades que empujaban a los hombres a dar lo mejor de sí y a sacrificarse pero que condenaban a las mujeres a ser marujas insustanciales pidiendo perdón por ser parte de la humanidad.” (Kelvin)

        No veo mucho margen para la interpretación en estas palabras suyas. Usted repite tópicos feministas completamente carentes de sentido. Tan carentes de sentido que podrían escucharse en boca de locos de remate. Y conste que no personalizo nada: a usted le supongo cuerdo (de lo contrario, carecería de sentido discutir con usted), pero sus ideas son delirantes. Porque es delirante la creencia de que ir todo el santo día detrás de una mula arando la tierra es más “sustancial” o interesante que amamantar criaturas, sanarlas cuando enferman, velar por ellas, verlas crecer y educarlas para la vida y el estado adulto. Mi difunto padre le podría haber explicado con sus propias palabras la gran y sustancial aventura consistente e recibir incontables golpes en los tobillos de las piedras sueltas que se revolvían conforme se pisaba la tierra al ararla. O la magnífica y sustancial aventura de ir al bosque a recoger leña de los pinos, soportando el temor de que le sorprendiera el forestal o la guardia civil, pues estaba prohibido hacer tal cosa. Pero ¿sabe usted?, su madre necesitaba la leña para la cocina y otros menesteres. Le podría haber contado la maravillosa experiencia de recoger de las calles las boñigas de las caballerías que su madre utilizaba de combustible. También la preciosa experiencia de hacer a pie cientos de kilómetros hasta llegarse a un pueblo donde trabajar en la vendimia. O aquella otra experiencia juvenil, también muy sustancial, de segar toda una sofocante tarde de verano sin levantar cabeza ni beber una gota de agua del botijo:de tan interesante, jamás la olvidó. No menos encantadora fue su estancia en la mili (se libró de la guerra por cosa de meses): tenía mucho fundamento aquello de estar tumbados casi todo el día en los camastros, y no porque los mandos quisieran a la soldadesca ociosa, sino porque estaba esta tan desmayada de puro hambre que no servían para otra cosa. Muchas veces me lo dijo mi padre: “creí que me moriría de hambre”. También me contó que se tiró dos largos años trabajando en la herrería de un vecino para aprender el oficio, sin recibir ni un chavo en todo ese tiempo. Mi trabajo, Kelvin, sin ir más lejos, consisten en recoger la basura durante gran parte de la noche. Soy basurero. ¿Cree que esto es más edificante que estar en casa y cuidar a tus hijos? ¿Sigo? ¿No verdad? No, porque si a usted no le ha quedado claro con estos pequeños botones de muestra que la mayoría de los hombres ha llevado y lleva vidas duras, rutinarias y detestables, de nada servirá que aporte más botones.

        Sus palabras, Kelvin, recuerdan mucho a la de esas ociosas feministas de las primeras hornadas, tipo Virginia Woolf, que soñaban con vivir las mismas aventuras que los hombres; esos hombres que hacen la guerra, exploran nuevos mundos, etc. De impresionante califico la capacidad empática de estas señoras para ponerse en la piel de soldados y exploradores. Es como si las nociones que tienen de la guerra o la exploración las hubieran sacado de un tebeo para niños de seis años.

        Por lo demás, niego la mayor. Los hombres jamás han obligado a las mujeres a parir hijos o quedarse al cuidado de la casa. Esto ya se lo ha explicado Carlos. Se voy a ilustrar con otro ejemplo de mi propia familia. MI tía abuela, Polonia, parió 9 hijos. Le sobrevivieron 3. Mis padres me contaron muchas veces que en los veranos eran muy frecuentes los “enterricos”: entierros de niños que morían por una simple diarrea o cualquier otra enfermedad que hoy se puede atajar con relativa facilidad yendo al médico o la farmacia. El antropólogo Marvin Harris hizo investigaciones en la sociedad campesina de La India, y halló que las familias con más prole eran, en términos generales, más ricas que las menos numerosas. ¿Por qué? Muy sencillo: porque los niños ayudan a sus padres en las diferentes tareas domésticas o agrícolas, de forma que a los 12 o 13 años de edad esos niños (de ambos sexos) ya habían producido más dinero que los costes de su crianza y mantenimiento. Esos campesinos no pueden contratar a hombres o mujeres para hacer esos trabajos. Los hijos son, entre otras cosas, mano de obra barata que estimula enormemente el capital familiar. Es fácil, muy fácil, entender que un tractor o una cosechadora de hoy pueden hacer el trabajo, literalmente hablado, de cientos de segadores. De cientos, digo. Un agricultor actual podrá, él solo, con ayuda de esas máquinas, producir tanto como, tal vez, diez familias campesinas de antaño. Pero antaño, sin esas máquinas, se precisaba de mano de obra barata, que era la que proporcionaban lo hijos. De ahí el dicho, ya extinto en estos lares, de que “los niños vienen con un pan debajo del brazo”. Luego, por supuesto, está, como indicó Carlos, la necesidad de tener hijos que te cuiden cuando envejeces.

        Las mujeres se veían obligadas a parir y criar hijos por una simple cuestión de supervivencia. Quienes no tenían hijos o tenían pocos estaban condenados a la miseria, el hambre o, incluso, la muerte. Ignoro dónde está la dificultad de entender esto. De modo, Kelvin, que esos “excesos” del hombre contra la mujer de que usted habla están en su cabeza, no ahí fuera. Usted no ha probado la existencia sistemática de excesos misóginos. Podrá probarse la existencia de excesos misóginos particulares, porque, obviamente, es innegable que siempre ha habido hombres misóginos, como innegable es que también ha habido y hay mujeres misándricas. Pero suponer un mundo misógino solo porque haya habido algunos hombres misóginos, es tan injusto como pretender que la existencia de asesinos varones en serie es una prueba de que lo común es el varón asesino en serie. Quienes tratan de establecer leyes con las excepciones hacen el peor servicio posible a la sociedad y la convivencia: distorsionan la realidad y la enrarecen.

        Dice usted que “Es por eso por lo que la protección se convierte (sin quererlo nadie) en sometimiento,”. De nuevo, y lo siento, me parecen delirantes sus palabras. Porque si alguien queda “sometido” en una relación de protector/protegido es, obviamente, el protector, el guardaespaldas, el que vela por la seguridad del otro y se sacrifica por el protegido. Pero es que, además, no hay hoy una protección a la mujer que pueda calificarse de agobiante, ni una protección que niegue la mayoría de edad mental de las mujeres. ¡O tal vez sí! Tal vez sí es cierto que los hombres siguen protegiendo a las mujeres como si estas fueran menores de edad. Sí, pero si tal cosa existe es porque las mismas mujeres reclaman esa protección insistente y machaconamente: por eso se arbitran medidas políticas para favorecerlas en el trabajo, para ayudarles a encontrar empleo, para asistirlas en tal o cual cosa… Leyes de cuota, “discriminación positiva”, subvenciones, empleos y sueldos a las maltratadas….El gran problema que aquí tenemos consiste en que las mujeres se quejan de que los hombres las tratan como menores de edad al tiempo que exigen que se las trate como menores de edad, o que no se les haga responsables de sus conductas en la misma medida que a los hombres. Es un juego esquizoide: “trátame como tu igual, pero con especial cuidado”. Por eso no son creíbles las reivindicaciones feministas, por eso a muchos nos suenan a impostura. Cuando las mujeres reclamen las mismas penas de cárcel por los mismos delitos que los reservados a los hombres, cuando ellas mismas exijan la misma dureza contra las mujeres que maltratan a otras personas o que presentan denuncias falsas de maltrato y violación, cuando dejen de lamentarse de que no cobran lo mismo que los hombres, etc.; es decir, cuando las mujeres dejen de exigir protección al hombre, cuando incluso la rechacen, será creíble su discurso. Pero si tal ocurriera, el feminismo desaparecería.
        Hemos llegado, pues, a un punto risible y terrible de la historia humana en el que el protector es señalado como opresor, un punto en el que quien da la vida por los demás (por las demás, especialmente) es presentado como un tirano sediento de sangre, como un sádico incurable. Nos queda, por tanto, humillarnos y pedir perdón a todas las mujeres por las que los hombres nos sacrificamos. ¡Perdónennos! ¡Perdonen nuestro detestable deseo de protegerlas y proeverlas! No ocurrirá más… salvo si ustedes no lo vuelven a pedir.

      • Raúl dijo:

        ”Mi intención más bien era poner el acento en que aún no se ha llegado a ningún extremo tan insoportable como para que la reacción sea tan desproporcionada”

        Parece claro, el sesgo que hace. Para el autor de esta frase los varones como grupo nunca han sido oprimidos y no lo son ahora. Da igual los datos, estudios, informes, historia, realizados sin base ideológica y con neutralidad. Da igual la experiencia, la lucha por descubrir el por qué de las cosas de un modo sensato. Mejor dar una patada a la persona o personas que trabajan por encontrar la respuesta y las soluciones, sin por ello clasificar a los individuos en buenos y malos, en responsables y exculpados…

        ”en vez de intentar justificar lo injustificable (por parte de algunos masculinistas) o de defender lo indefendible (por parte de radicales que afirman cosas como lo de reducir la población mundial de hombres)”

        Aquí se puede apreciar el posicionamiento y por ello la subjetividad que derrama la frase y su contexto. Algunos masculinistas dice, como si el masculinismo se pudiese denunciar siendo este una realidad no reconocida desde ningún ámbito social, sea oficial o extraoficial, no es tampoco el segundo, puesto que si se usa en el día a día la gente se extrañará, pero esto no es suficiente para no encasillarla como algo malo, aunque no se tenga ni idea de que va en verdad. Todo lo que no esté reconocido, no es digno de aceptar, solo de criticar y desprestigiar (vamos todo un comportamiento poco valiente y libre).

        En cambio habla de radicales cuando afirma la teoría, escrita y reconocida sobre el asesinato selectivo de los varones con el fin de reducir su población. Lo siento pero no son textos que inviten a dar con la solución y mucho menos a ser constructivos. Ya se escriban de manera consciente o inconsciente. Siendo menos peligrosos a priori, si se hacen conscientemente, denotando que sabe lo que dice, y siendo conocedor de su posicionamiento como algo real y no neutral y resolutivo.

    • Leo dijo:

      Kelvin, la diferencia está en…

      Si yo expongo mi opinión en un foro Seudo-Feminsita me llaman machista, me insulta e incluso acosan.
      Aquí debatir con tranquilidad.

      Por otro lado, te voy a decir lo que me dijeron a mi cuando me rendí porque los feministas defendieran los abusos contra los Hombres: ERES UN MACHISTA INCONSCINTE.

      Bueno, pues te digo, ERES UN HEMBRISTA INCONSCIENTE, además de machista que ve a la mujer como un ser débil y vulnerable incapaz de valerse por si mismo y de racionar.

      ¿ Estás en contra de la ideología de mujeres feministas reconocidísimas en la historia?
      LA IDEA DE LA OPRESIÓN DEL HOMBRE POR SU GENERO YA LA HAN DENUNCIADO FAMOSAS FEMINISTAS COMO
      DORIS LESSING

      Un abrazo.

  6. L.K. dijo:

    Según los cálculos del abogado y mediador familiar Jose Luis Sariego, antiguo miembro del poder judicial, echando por bajo cada condena de maltrato del año 2007 salía por mas de 423.00 euros.
    Yo me quedaría con esto que alguien puso en Internet:
    “Ya recogía en aquel entonces un estudio sociológico de 1.999 realizado por el Gobierno de Finlandia, que mostraba y demostraba que los nuevos pobres en aquella sociedad, eran personas con el siguiente perfil: hombre, alrededor de 40 años, divorciado, pagando pensiones de divorcio a hijos y ex esposas, y sin hogar propio. Eran los denominados “nuevos parias“.

    En el Reino Unido (Escocia y Gales) existían estos estudios con datos similares. Los nuevos pobres estaban incardinados en el perfil arriba referenciado. Hoy día ya tenemos datos sobre exclusión social en España en el que el perfil del 85% de los nuevos pobres o parias sociales son hombres entre 35 a 55 años, que lo han perdido todo tras un divorcio o una denuncia de malos tratos, instrumental o no.”
    Yo uniría dos comentarios de Carlos sobre el voto y el reclutamiento forzoso.
    Durante miles de años millones de hombres han sido obligados a pelear y a luchar a pesar de no tener derecho a votar.
    Ha habido reclutamiento forzoso con edades que no superaban los 14 años.
    Y al mismo que se les obligaba a luchar para un país donde no podían votar, se les inculca que en caso de divorcio cedan la casa, todo lo que hay en ella y los hijos sin rechistar.
    Y que cuando haya otra guerra estén dispuestos a ir pelear a Afganistan o a Venezuela a defender los dólares y los euros de vaya usted a saber quién. Pero su sueldo, sus hijos y su casa no. Esos debe abandonarlos sin protestar.
    Hay que ser realmente un cretino integral para defender semejante modelo y luego defender plataforma antidesaucios, e ir de pacifista o nacionalista por la vida.
    Hay que ser realmente un cretino integral para no encontrar ninguna contradicción y seguir defendiendo planteamientos “militares” para espacios vitales y geográficos que son de otros y renunciar por buena voluntad a los propios.
    Si. Creo que los hombres somos tontos de remate por aceptar todo ese sistema de valores de renuncia a los intereses y espacios propios y de lucha por los de los demas.
    Algo así como pagar las facturas de reparación del coche del vecino, que esta encantado de que se la pague alguien que no tiene coche.
    Creo que los hombres realmente somos tontos y asi…. nos va.

    • Raúl dijo:

      Los hombres han sido educados para ser ”tontos”. Sino de dónde sacar la mano de obra, el burro de carga y la carne de cañón. Desde los orígenes de la humanidad, los varones han tenido que sufrir, adaptarse con mayor rapidez y eficacia al entorno, demostrar ser válidos en los actos más peligrosos, incómodos e insalubres para ser reconocidos como varones, como seres humanos incluso. El papel de ella, estaba y está supeditado al papel reproductor (conllevando con ello otras tareas, no lujosas, pero en general más cómodas, seguras y flexibles. Hoy al haberse sofisticado los empleos y sus condiciones, además de la producción en masa, ha hecho que la mujer deba entrar en el mismo juego,no por decisión de un grupo de iluminados y rebeldes, sino por una decisión económica y política). Ese sistema de tareas según sexos, del que tanto se habla, trata de un comportamiento mecánico, no conspiratorio como se cree. Hablar de opresor y oprimido en las relaciones de varón mujer de forma cultural y sistemática es absurdo y envenenado. Creo que la auténtica sociedad machista sobrevalora tanto el rol masculino, frente al femenino, que es incapaz de ver el poder del rol femenino (o no quiere, por intereses personales, traumas individuales…), de como las relaciones humanas eran más complejas de lo que nos quieren hacer ver, de cómo el rol masculino estaba lleno de controles, deberes y castigos, de como la alienación y opresión del rol masculino y con ello de los varones de forma sistemática era el pan de cada día. Este rol, es el oficial, el que se ve, se controla y se puede denunciar (controlado por muy muy pocos. Estos pocos; subordinaban a cientos para que el rol oficial pudiese sobrevivir, y las tareas a realizar, en su gran mayoría, eran denigrantes, arriesgadas, hasta mortales, importando en general poco la vida de esa mayoría, más bien el resultado que daban), ¿pero y el rol extraoficial? Ese es más grande, abarcando el terreno privado y público (oficial), pero difícil o casi imposible de señalar, denunciar. Este si puede ser empoderado por muchos, un poder hiperatomizado, pequeña parcela de poder, aunque poderosa, pudiendo hacer cambiar el rumbo de las decisiones personales y familiares y con ello las públicas. Es un poder emocional. Dudo mucho que la persona que debía (no digo quería) ir a la mina, a la construcción (ya fuese en la creación de una catedral, en la que morían más de la mitad de los obreros de dicha construcción) y oficios varios de la misma naturaleza o de mayor crueldad, llegasen al hogar pensando en dominar y/o maltratar a los habitantes de ese lugar de forma sistemática y cultural. Sabiendo que ese esfuerzo lo hacia principal o únicamente (sistemática y culturalmente) para dar una mejor vida a esos familiares. Los derechos, libertades, y el concepto de empleo de hoy distan mucho de los antiguos, pero en el presente eso no importa, ni interesa que importe. De importar y saberse, muchas torres caerían. Se confunde el rol, con el individuo que lo realiza. Sobrevalorar un rol no tiene porque implicar la sobrevaloración de los individuos que lo realizan; más si ese rol es opresor, pero esto tiene que se analizado individualmente y no por los que cortan el bacalao, como se hace, ya que estos tendrán unos intereses diferentes, basados en la productividad, rentabilidad… Poniendo de moda según qué comportamientos y actitudes reportan mayor beneficio y control. Y está claro que el rol masculino es el elegido como el idóneo, aunque sea el menos enriquecer espiritualmente sobre todo en el largo plazo.

      • Kelvin dijo:

        A lo demás ya ni voy a contestar porque resulta más que obvio que sólo seleccionáis las partes de mis textos que os dan la excusa perfecta para descargar vuestra bilis, no hay ningún interés serio en debatir sobre el devenir, sólo en demostrar que el Feminismo es un error histórico consecuencia de la industrialización y los hombres las víctimas de la humanidad hoy y siempre; la prueba está en que sólo se han comentado las frases que os tocan “la fibra” pero en ningún momento NADIE comenta ni lo del instinto paleolítico, ni lo de los patrones de conducta a él asociados y el vaivén de excesos histórico ni se menciona ¡Vaya fracaso de ejercicio de abstracción! Sólo Isidro hace un breve apunte sobre la frontera difusa entre protección y sometimiento sin haber entendido que yo no me refería a que la protección degenera o puede degenerar en sometimiento sino justamente a la presencia de los ya mencionados patrones de conducta heredados aún cuando el contexto o el medio ha cambiado. Sólo le contestaré a usted Raúl porque, al menos, no ha sido tan parcial como los demás y se nota que no sólo se fija en las afirmaciones de mi texto que le interesan para descargar su rencor ¡Usted al menos ha sido capaz de abstraer las conductas humanas!
        Usted afirma, si he entendido bien, que muchos excesos del Feminismo actual podrían interpretarse como el aprovechamiento y progresiva degeneración que el Liberalismo económico más inhumano hizo de las legítimas reivindicaciones feministas; “Poniendo de moda según qué comportamientos y actitudes reportan mayor beneficio y control. Y está claro que el rol masculino es el elegido como el idóneo, aunque sea el menos enriquecer espiritualmente sobre todo en el largo plazo” Me parece interesante que haya apuntado como relevante que sólo en un sistema económico como el nuestro e incluso como el que vio nacer al primer Feminismo se considere más importante la dimensión pública que la privada porque uno de los muchos “triunfos” del Capitalismo es convertir al individuo en masa y es por eso, entre otras cosas, por lo que, como usted comenta: “Se confunde el rol, con el individuo que lo realiza” Sin embargo, no creo que haya roles extraoficiales/privados y roles oficiales/públicos, me explico; si bien todos los individuos en todas las épocas contamos con una dimensión privada y otra pública, el rol social las atraviesa a ambas porque es aquello para lo que la comunidad forma al individuo y es el rol lo que le otorga su identidad dentro y fuera del grupo. Por eso es mentira, como afirma Sandra, que a las mujeres no les “interesa la política”; la política es la gestión de unos recursos, bienes y servicios que una comunidad decide que deben ser accesibles para una mayoría a cambio de un compromiso ético y económico por parte de ésta. Dicho esto no cabe duda de que las primeras mujeres del paleolítico tenían que estar MUY interesadas en las gestión de recursos y bienes; un ser que deber hacerse cargo con su cuerpo de otro va a tender hacia el cooperativismo y por lo tanto podría sentirse naturalmente inclinado al ejercicio de la política. Pero milenios de atrofia dan como resultado marujas insustanciales preocupadas por la manicura, es decir que el rol social prevalece por encima de las capacidades e inclinaciones del individuo. Otro ejemplo de ello sería la religiosidad, si como afirman la mayoría de religiones monoteístas, los hombres se sienten más naturalmente atraídos por la metafísica ¿Por qué se tuvo que prohibir tan insistentemente a la mujeres ser guías espirituales? ¿Por qué hay que prohibir lo que es imposible de hacer? ¿En serio un ser que pasa por la experiencia de alojar y luego parir a otro ser humano no se va a sentir naturalmente inclinado hacia la metafísica? Pero milenios de atrofia dieron como resultado a santurronas fundamentalistas o a hipócritas serviles. El ser humano es un animal social y por eso el rol subyace tanto en el ámbito público como en el privado.

      • Repito una vez más, porque dice “milenios de atrofia dan como resultado marujas insustanciales preocupadas por la manicura, es decir que el rol social prevalece por encima de las capacidades e inclinaciones del individuo.”, que además de ser una simplificación brutal de la Historia, olvida que los varones en la mayor parte de la sociedad tampoco tenían oportunidades de autodesarrollo. Tanto mi abuelo como mi abuela materna eran analfabetos, por ponerle un ejemplo.

      • Isidro dijo:

        “A lo demás ya ni voy a contestar porque resulta más que obvio que sólo seleccionáis las partes de mis textos que os dan la excusa perfecta para descargar vuestra bilis,” (Kevin)

        Me parece el colmo de las ironías que quien entra en esta casa afirmando, entre otras barbaridades, que a nosotros nos hubiese gustado nacer en sociedades “que condenaban a las mujeres a ser mujeres insustanciales pidiendo perdón por ser parte de la humanidad”, nos eche en cara que nuestras réplicas salgan teñidas de bilis. O que nos gustaría hacer la guerra (matar y morir) por aquello de recibir honores. Lo reconozco: ¡Por qué pequeñas tonterías nos enojamos!

        Pero si lo que quiere usted es que hablemos de protección y sometimiento, no hay problemas. Dice usted que la línea que separa la protección del sometimiento es delgada. Será usted quien tan delgada la vea. El diccionario no me ayuda nada a reconocer esa supuesta delgadez.

        Proteger:
        1. tr. Amparar, favorecer, defender.
        2. tr. Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándole, etc. U. t. c. prnl.

        Someter:
        Sujetar, humillar a una persona, una tropa o una facción. U. t. c. prnl.
        2. tr. Conquistar, subyugar, pacificar un pueblo, provincia, etc. U. t. c. prnl.
        3. tr. Subordinar el juicio, decisión o afecto propios a los de otra persona.

        La única acepción que podría ajustarse un poco a lo que usted dice es la tercera. Los hijos, en efecto, subordinan el juicio, decisión o afecto propios a los de los padres, a los de los padres protectores; es decir a la de los padres que desean amparar, proteger y favorecer a los hijos. Pero criticar al protector por esto es, de nuevo, hacer una lectura injusta y mezquina cuando menos. Es verdad que los héroes son casi siempre hombres. ¿Un privilegio? Bueno, ya sabrá usted que la etimología del término “héroe” es “sirviente y protector”. El héroe es el que sirve a otro y lo protege. Que usted vea un opresor en el sirviente y protector no puede menos que dejarme en un profundo estado de asombro. Porque, en cualquier caso, la finalidad de toda protección no es subordinar al protegido sino procurar su bien. Si se le subordina es por pura necesidad. Subordinar no es un fin, sino un medio.

        Solo bajo la luz de esta lectura, mucho más justa que la que usted plantea, se puede revisar la relación entre hombres y mujeres. Llegaremos, pues, a la conclusión de que, en la medida en que los hombres han protegido y protegen a las mujeres, es cierto que las han subordinado en todos aquellos aspectos que fueron precisos para procurar su bien. Y aquí las feministas podrían alzar la voz para criticar al hombre, reprochándole que las mujeres no han pedido nunca la protección del hombre, reprochándole que se haya inmiscuido en los deseos propios de las mujeres. Pero no, esto no es cierto: la realidad es muy otra: tanto hombres como mujeres han estado siempre de acuerdo en que los hombres deben socorrer, amparar, proteger y defender a las mujeres. Esto es, al menos, lo que ha deseado la mayoría. No niego la posible existencia de mujeres que hayan sido o sean protegidas por los hombres en contra de su voluntad. En tales casos se podrá decir que se ha cometido una injusticia contra “esas” mujeres, pero es que el mundo no es perfecto y nadie tiene el don de adivinar tales irregularidades.

        Así las cosas, nada podría extrañarnos que las mujeres hayan sido tratadas como seres inferiores que hay que proteger; pero ojo, inferiores en el sentido de carecer de fuerza y habilidades necesarias para defenderse de los peligros que el mundo encierra, empero seres cuya vida es superior y más valiosa que la de los hombres. Pues es a todas luces verdad que se protege lo que se considera valioso. De hecho, cuanto más ardua sea la defensa de algo o alguien, menos ha de estimarse la vida de quien efectúa dicha defensa. El mundo estaría mal diseñado (en términos de supervivencia) si la vida del protector fuese tan valiosa como la del protegido. Enseguida vemos que esto produciría una contradicción irresoluble que derivaría en la inexistencia de la figura del protector.
        Es el hombre quien sirve a la mujer. Es el hombre quien hinca la rodilla y se humilla ante la mujer para pedirle la mano. Es él quien cede su asiento o le cede el paso. Él es el sometido en el sentido más importante y vital de la palabra. Dicho sometimiento es una constante en el tiempo, en la historia. Tan sometido está hoy el hombre a la mujer como lo estuvo en pasados siglos. Nada, absolutamente nada de sustancia ha cambiado esta relación de subordinación.

        Esta subordinación del hombre a la mujer ha ocurrido siempre de manera inadvertida por el común porque nunca ha necesitado la mujer de un discurso explícito para someter al hombre. En nuestra época sí necesita de un discurso de sometimiento, pero no porque el hombre haya dejado de querer servirla, sino para catalizar brutalmente un proceso de cambio acorde a los nuevos tiempos. Ese discurso es el feminismo. Y no hay mejor manera de someter y oprimir al hombre que retratarlo como un opresor. Hecho este retrato (esta infame caricatura del varón) y expuesto al público, el camino ha quedado expedito para que el mismo hombre reorganice las cosas con el objeto de que las mujeres queden protegidas en el sistema económico que comenzó en los años de la industrialización. Ellas se vieron desamparadas ante un nuevo mundo en que los hijos dejaron de ser el mayor activo económico que las mujeres podían aportar al matrimonio (aparte, claro, de su trabajo). Se percibieron inútiles en el nuevo régimen económico, por eso las primeras feministas criticaron tanto aquello de ser meros objetos decorativos dentro del hogar. Temieron que los hombres cobraran una independencia económica respecto de ellas, por lo que se dieron a reclamar la misma educación formal que la que recibían los hombres (algunos hombres). Pero tener acceso a la escuela y la universidad no les bastó ni les basta, de modo que las mujeres han seguido exigiendo más y más medidas de protección al hombre, y éste, hincadas las rodillas, se las concede sin apenas rechistar.

        En resolución: si el papel natural (el instinto) de protector del hombre puede ser eliminado o no, es cuestión que se nos escapa. No bastará con la introspección para llegar a saberlo: precisamos de los mismos hechos, de la misma historia. Lo único que podemos decir es que, al menos hasta la fecha, el hombre sigue ejerciendo su papel (su deber) de protector y la mujer asumiendo gustosa su papel de protegida. Mi opinión (ya expresada en otros comentarios) es que algunas cosas deben de cambiar en favor de una sistema social más justo (especialmente para los hombres, que son los que se llevan la peor parte), pero que, no obstante, el cogollo de la cuestión seguirá intacto. Si la relación de protector/protegida cambiara en el futuro, asistiríamos a la revolución más grande que los tiempos hayan conocido. El tiempo lo dirá.

        Saludos.

  7. L.K. dijo:

    En su discurso pronunciado en Don Benito en 935 Jose Antonio Primo de Ribera hizo un discurso que hoy haría las delicias de todos los defensores de las teorías de Genero:
    “Los movimientos espirituales del individuo o de la multitud responden siempre a una de estas dos palancas: el egoísmo y la abnegación. El egoísmo busca el logro directo de las satisfacciones sensuales; la abnegación renuncia a las satisfacciones sensuales en homenaje a un orden superior. Pues bien: si hubiera que asignar a los sexos una primacía en la sujeción a esas dos palancas, es evidente que la del egoísmo correspondería al hombre y la de la abnegación a la mujer. El hombre –siento, muchachas, contribuir con esta confesión a rebajar un poco el pedestal donde acaso lo teníais puesto– es torrencialmente egoísta; en cambio, la mujer casi siempre acepta una vida de sumisión, de servicio, de ofrenda abnegada a una tarea.
    La Falange también es así. Los que militamos en ella tenemos que renunciar a las comodidades….”
    Es decir que el líder de falange en ese “La falange también es asi” se autodeclara “feminista” por esa supuesta “abnegación” femenina.
    Las madres para falange ejemplificaban, igual que para el feminismo, el heroismo natural de las mujeres frente al egoismo “del macho”.
    Falange fue precursora innegable de todo el feminismo actual.

  8. Babel dijo:

    Kelvin, has hecho lo que hacéis siempre las feministas: orinar sobre la memoria de los muertos.
    El autor y los comentaristas con un respeto ejemplar.
    “Mi intención más bien era poner el acento en que aún no se ha llegado a ningún extremo tan insoportable como para que la reacción sea tan desproporcionada”
    No tener presunción de inocencia es algo de EXTREMA GRAVEDAD.
    Los demás comentaristas ya te han desmontado los dogmas con gran acierto, y yo te voy a decir otra cosa:
    La reacción que estamos teniendo es INCREÍBLEMENTE PEQUEÑA teniendo en cuenta lo que nos ocurre, lo normal es que NINGÚN HOMBRE votase a ningún partido feminista ni comprase ningún periódico feminista.
    Lo que estás haciendo es justificar la guerra que nos han declarado a los hombres actuales por acciones que otros no cometieron. No diría que es miserable, sino miserable al cuadrado.
    Por si estás despistado te recuerdo que los hombres son el género que más violencia ha sufrido a lo largo de la historia y que la cosificación ha sido tan brutal que siempre se ha considerado que para eso están. Sin embargo, las mujeres han sido lo bello a proteger, aquello por lo que tenemos que dar nuestras vidas.
    Se supone que en un matrimonio el hombre oprime a la mujer, vamos a hacer el análisis de clase y pensemos en el empresario explotador que se aprovecha del inmigrante que tiene que jugarse la vida en el mar:
    ¿Cuántos empresarios de esos conoces que se quiten su pan de la boca para dárselo al inmigrante (te recuerdo que esa es una obligación de los hombres?
    ¿Cuántos empresarios conoces tan enamorados de los inmigrantes que den su vida por ellos y que sientan como obligación anteponer su vida a la de ellos?
    Afortunadamente tus argumentos están quedando a la altura de lo que valen.

  9. Anónimo dijo:

    Lo que Jose Antonio quería hacer realmente era coger votos femeninos, no mas que verlo en sus discursos hacia la mujer que son bastante ambiguos. LK yo soy falangista y como buen Joseantoniano te dejo un discursito que te va a gustar.
    (Palabras pronunciadas por José Antonio en Don Benito, después del mitin, a unas camaradas)

    Habeis querido, mujeres extremeñas, venir a acompañarnos en nuestra despedida. Y acaso no sabéis toda la profunda afinidad que hay entre la mujer y la Falange. Ningún otro partido podréis entender mejor, precisamente porque en la Falange no acostumbramos usar ni la galantería ni el feminismo.

    La galantería no era otra cosa que una estafa para la mujer. Se la sobornaba con unos cuantos piropos, para arrinconarla en una privación de todas las consideraciones senas. Se la distraía con un jarabe de palabras, se la cultivaba una supuesta estúpida, para relegarla a un papel frívolo y decorativo. Nosotros sabemos hasta dónde cala la misión entrañable de la mujer, y nos guardaremos muy bien de tratarla nunca como tonta destinataria de piropos.

    Tampoco somos feministas. No entendemos que la manera de respetar a la mujer consista en sustraerla a su magnifico destino y entregarla a funciones varoniles. A mí siempre me ha dado tristeza ver a la mujer en ejercicios de hombre, toda afanada y desquiciada en una rivalidad donde lleva –entre la morbosa complacencia de los competidores masculinos– todas las de perder. El verdadero feminismo no debiera consistir en querer para las mujeres las funciones que hoy se estiman superiores, sino en rodear cada vez de mayor dignidad humana y social a las funciones femeninas.

    Pero por lo mismo que no somos ni galantes ni feministas, he aquí que es, sin duda, nuestro movimiento aquel que en cierto aspecto esencial asume mejor un sentido femenino de la existencia. No esperaríais, sin duda, esta declaración de boca de quien manda –inferior en esto a cuantos le obedecen– tantas filas magníficas de muchachos varoniles.

    Los movimientos espirituales del individuo o de la multitud responden siempre a una de estas dos palancas: el egoísmo y la abnegación. El egoísmo busca el logro directo de las satisfacciones sensuales; la abnegación renuncia a las satisfacciones sensuales en homenaje a un orden superior. Pues bien: si hubiera que asignar a los sexos una primacía en la sujeción a esas dos palancas, es evidente que la del egoísmo correspondería al hombre y la de la abnegación a la mujer. El hombre –siento, muchachas, contribuir con esta confesión a rebajar un poco el pedestal donde acaso lo teníais puesto– es torrencialmente egoísta; en cambio, la mujer casi siempre acepta una vida de sumisión, de servicio, de ofrenda abnegada a una tarea.

    La Falange también es así. Los que militamos en ella tenemos que renunciar a las comodidades, al descanso, incluso a amistades antiguas y a afectos muy hondos. Tenemos que tener nuestra carne dispuesta a la desgarradura de las heridas. Tenemos que contar con la muerte –bien nos lo enseñaron bastantes de nuestros mejores– como un acto de servicio. Y, lo que es peor de todo, tenemos que ir de sitio en sitio desgañitándonos, en medio de la deformación, de la interpretación torcida, del egoísmo indiferente, de la hostilidad de quienes no nos entienden, y porque no nos entienden nos odian, y del agravio de quienes nos suponen servidores de miras ocultas o simuladores de inquietudes auténticas. Así es la Falange. Y como si se hubiera operado un milagro, cuanto menos puede esperar en ella el egoísmo, mas crece y se multiplica. Por cada uno que cae, heroico; por cada uno que deserta, acobardado, surgen diez, ciento, quinientos, para ocupar el sitio.

    Ved, mujeres, cómo hemos hecho virtud capital de una virtud, la abnegación, que es, sobre todo, vuestra. Ojalá lleguemos en ella a tanta altura, ojalá lleguemos a ser en esto tan femeninos, que algún día podáis de veras consideramos ¡hombres!

    (Arriba, núm. 7, 2 de mayo de 1935)

  10. Babel dijo:

    Ok Carlos entiendo que no quieras un tono de hostilidad, a lo mejor podría haberme ahorrado la última frase.
    No obstante, quería dejarle claro que si viene a un espacio concienciado con los problemas de los hombres a JUSTIFICAR LA DISCRIMINACIÓN hacia los mismos no va a ser invitado a un café.
    Intentaré ser todo lo correcto que pueda.

    • Kelvin dijo:

      No justifico en ningún momento la discriminación, sólo reflexionaba sobre la tendencia natural de los procesos históricos a caer en los excesos y sobre el hecho incontestable de que el Feminismo surgió después de milenios en los que se fueron acumulando los excesos (oprimiendo a hombres y especialmente a mujeres) y el llamado Masculinismo aparece unas pocas décadas después de excesos que en nada se pueden comparar a los que motivaron la necesidad del Feminismo. Por cierto, los excesos actuales también oprimen a las mujeres con criterio que se oponen a la presunción de culpabilidad del hombre ante una denuncia por maltrato, a la falta de penas para las denuncias falsas o a otras mujeres sin escrúpulos.
      ” Lo que estás haciendo es justificar la guerra que nos han declarado a los hombres” ¿Ve por qué muchos sitios masculinistas carecen de credibilidad? ¿Pero qué guerra? ¿Acaso usted lleva milenios escuchando o leyendo que los hombres salieron de la primera regla de Eva y por eso son sucios, impuros y viven sedientos de sangre e intentando volver a entrar al coño del que salieron? ¿Acaso hay centenares de filósofas que se hayan dedicado durante milenios a justificar e intentar explicar la inferioridad natural de los hombres? ¿Ha vivido alguna situación en la que se haya solicitado la firma de su mujer o de su madre para algún trámite burocrático? ¿Alguna vez se ha aprobado una ley para que usted, sólo por el hecho de ser hombre, no tenga derecho a poseer herencias ni a administrarlas? Piense que en este país hace menos de cuarenta años las mujeres no podían tener ni una triste cartilla de banco sin la autorización de su padre o marido ¡Así que por favor no se atreva de hablar de guerra contra los hombres! ¿Aquello no era una guerra contra las mujeres? ¡No, eran decisiones que tomaban cuatro tarados que no representaban ni de lejos a la mayoría caballeresca y servil de hombres! y entonces ¿Por qué lo de ahora sí que es una guerra abierta y no las decisiones de cuatro list@s que quieren que la gente se gaste lo que no tiene en abogados? ¿Por qué los excesos de antes no representan a toda la población masculina pero los de ahora sí que son una manifestación inequívoca sólo de lo peor de la naturaleza femenina? Vuelvo a repetirlo porque veo que a nadie le queda claro; no justifico ninguna barbaridad sólo intento reflexionar al margen de dogmas (porque los masculinistas también los tenéis)

      • Varios puntos.

        1. Los escritos de algunos autores antiguos no llegaban muy lejos, como ya indiqué debido a la ausencia de la imprenta, las malas red de carreteras y el alto índice de analfabetismo. Compara esto con los millones de personas a quienes les llega esto:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/06/05/los-medios-que-no-amaban-a-los-hombres/

        Y el constante bombardeo:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/05/26/resumen-mensual-sobre-el-sesgo-mediatico-abril-de-2015/

        Tampoco olvidemos:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/03/19/la-guerra-mediatica-contra-india-y-sus-mentiras/

        O:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/01/09/racismo-y-misandria-las-similitudes-de-sus-discursos/

        Puede que no haya una guerra contra los hombres, pero sin duda lo parece. Y eso sin entrar en los abusos del sistema judicial, porque las preguntas que haces se podrían invertir en muchos países. Por ejemplo: ¿te ha obligado el Estado a pagar la manutención de hijos resultado de la infidelidad de tu pareja? ¿Te han negado un microcrédito para salir de la pobreza sólo por ser hombre? ¿Te han mandado a la guerra a matar y morir sólo por ser hombre? ¿Te han negado el derecho al trabajo y la educación superior por no hacer el servicio militar? ¿Por que los 177 países de la OIT que firmaron el convenio para desterrar el trabajo forzado femenino todavía no lo han hecho con el masculino?

        La reacción no es sólo contra las medidas “de género” sino ante la mezcla de exigencias tradicionales y modernas que ponen al hombre en una situación muy difícil, al tiempo que le tildan de opresor y privilegiado.

        2. Durante la inmensa mayoría de la Historia las mujeres no han requerido de licencia marital y sí han podido recibir y administrar herencias. Lo contrario ha sido la excepción, no la norma, y suele concentrarse en los siglos XVI al XIX (y no en todos los países). El por qué es algo que exploré en esta entrada:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2015/03/13/por-que-existia-una-licencia-marital-en-la-edad-moderna-la-explicacion-historica-frente-a-la-explicacion-moral/

        Ahí podemos ver que al hombre se le imponían numerosas cargas económicas de las que la mujer se encontraba exenta. Y para cumplir con dichas responsabilidades se le daban los instrumentos necesarios. Es largo de explicar por lo que recomiendo la lectura del artículo. Podía ser injusto, pero también se podía explicar con la lógica interna de la época sin recurrir a explicaciones morales de que el hombre era malo y quería oprimir a la mujer, sobretodo teniendo en cuenta que la ley de licencia marital fue aprobada por Isabel la Católica y puesta en funcionamiento por su hija Juana. De hecho, no faltaban hombres que abandonaron la península para ir a América y eran legalmente reclamados por sus mujeres para que volvieran, pese a que la partida a América las dejaba con plenos poderes. Esto también aparece recogido en el artículo.

        Por supuesto excluyo las medidas franquistas, que fueron de otro calibre y en otro contexto, y donde la pérdida de derechos de la mujer hay que entenderla en un contexto de pérdida de derechos de la población general, sin olvidar que cientos de miles de hombres también dieron sus vidas para evitar (en vano) que dicho sistema se impusiera. Igualmente hubo mujeres que lucharon y hombres que fueron reclutados a la fuerza por ambos bandos.

        Finalmente decir que antes los excesos eran obra de una élite que no era escogida por el pueblo, los de ahora, al menos en sociedades democráticas, sí lo son. Pero nunca culparía a las mujeres, porque ambos sexos votan a los mismos, y para la mayoría sus razones a la hora de votar poco tienen que ver con temas de género, que suelen estar a la cola en cuanto a prioridades.

      • Kelvin dijo:

        Bueno Carlos, tal vez en esta época haya medios más masivos para desprestigiar y hacer daño pero como contrapartida, antiguamente, la violencia simbólica contra la mujer (religión, cultura, relaciones sociales) estaba más presente que la que usted observa actualmente sólo por el hecho de que nadie educa a los hombres afirmando que todos salen de una mujer (lo que, y haciendo honor a los antiguos matriarcados y por añadir algo de humor, tendría bastante más sentido y conexión con la realidad que lo de la costilla) Usted se centra mucho en cuestiones legales, históricas y jurídicas para justificar que el desequilibrio fue una excepción histórica y no se equivoca pero se fija muy poco en cuestiones culturales o simbólicas que son, tristemente, las que permiten que los prejuicios se antepongan a las leyes, a la racionalidad y al sentido común ¡Y no olvido que la violencia simbólica contra el hombre también era brutal pero en cualquier caso le concedía, a un nivel simbólico, cierto protagonismo al margen de sus muchas obligaciones y responsabilidades. Lo cual me lleva a interesarme por saber por qué hay tantísimos masculinistas tradicionales que tampoco quieren ver que el modelo de “macho alfa”, o en términos más específicos, el modelo masculino de las sociedades tradicionales es un timo que seguiría sin beneficiar a nadie. ¡El macho y la hembra del paleolítico llevan siglos anticuados! Por eso me consuela que al menos gente como usted piense que: “La reacción no es SÓLO contra las medidas “de género” sino ante la mezcla de exigencias tradicionales y modernas que ponen al hombre en una situación muy difícil, al tiempo que le tildan de opresor y privilegiado” ¡Ese es el problema! Se nos dice que el modelo tradicional de masculinidad ya no sirve pero la realidad es que el de feminidad tampoco. Las mujeres no pueden seguir siendo princesitas demandantes de protección si los hombres no deben seguir siendo paternalistas, en eso coincido totalmente con usted. Lo que se suele olvidar es que es relativamente fácil destruir lo que se tardó milenios en construir pero no es nada rápido ni fácil volver a erigir algo que valga la pena sobre los escombros ¡Y aquí quería llegar! ¡Como sociedad democrática que somos démonos tiempo a mejorar sin caer en extremismos ni paranoias, sin ver fantasmas donde no los hay (eso también va por l@s que afirman que los penes actúan como antenas del mal). Finalmente, me gustaría decirle que también coincido con usted en que es una pena que la falta de criterio, el servilismo y los estómagos agradecidos sigan perpetuando las injusticias y los atropellos aún en democracias como la nuestra.

      • Me alegro de que estemos de acuerdo en algunas cosas. Lo que vengo a defender aquí es que todo lo que se nos ha dicho de la Historia desde una perspectiva de género ha de abordarse con precaución, porque hay muchos mitos, falsedades, medias verdades, situaciones mal interpretadas o fuera de contexto, y por supuestos verdades, que todas mezcladas nos ofrecen una narrativa forzada que no necesariamente se ajusta a la realidad histórica. Esto incluye los símbolos, porque también había escritoras como Lucrezia Marinella (siglo XVII) que interpretaban las cortesías de los hombres (quitarse el sombrero, cederles el paso, o los asientos) como una muestra de que los hombres reconocían con sus actos la superioridad de la mujer, especialmente cuando reyes y duques también lo hacían. Su obra “La nobleza y excelencia de la mujer y los vicios y defectos de los hombres” nunca fue censurado y ha sobrevivido hasta hoy, lo cual también ha de tenerse en cuenta.

        http://tinyurl.com/oewwavf (p. 69 en adelante)

        Ya cité a Modesta Pozzo en un comentario anterior donde se veía a los hombres como sirvientes que se mataban a trabajar para las señoras del hogar. Cristina de Pizán decía que la mujer era más noble por haber nacido de una costilla humana, y no del barro como Adán. Luego hay otras como Jane Anger, Margaret Cavendish o Elizabeth Sandford.

        También tenemos otros aspectos dignos de analizar como los cultos marianos (en las procesiones de mi pueblo las vírgenes/madres siempre fueron mucho más grandes e importantes, con el Cristo como un personaje secundario). Tenemos el simbolismo ya tratado aquí de las plumas blancas, que las mujeres y el gobierno utilizaron para mandar a los hombres a las trincheras, etc. Y por supuesto no puedo olvidar lo que dijo el historiador Jean Meyer sobre los campesinos que participaron en la Guerra de los Cristeros:

        En esta tierra de “machos” el hombre casado sigue obedeciendo a su madre y no toca los bienes de su mujer; ¿no será el “machismo” la expresión de este complejo maternal, destinado a contrapesar este estado de infancia eterna?

        Aquí no vamos a negar que existiera el prejuicio hacia la mujer en el pasado (como también lo hubo hacia el hombre), pero no nos vamos a acomodar a una visión de la Historia que además de simplificar extremadamente las relaciones de género, se utiliza políticamente para implantar medidas legales que discriminan a los hombres con el pretexto de enmendar injusticias históricas.

    • Leo dijo:

      COMENTO QUE POR DECIR:

      “El Feminismo debería denunciar también las injusticias contra los hombres”
      He sufrido acoso… pero nosotros no somos como ellas…(Ellas = esas personas).

  11. Babel dijo:

    “No justifico en ningún momento la discriminación, sólo reflexionaba sobre la tendencia natural de los procesos históricos a caer en los excesos y sobre el hecho incontestable de que el Feminismo surgió después de milenios en los que se fueron acumulando los excesos (oprimiendo a hombres y especialmente a mujeres)”
    SIento hablar como voy a hablar Carlos, pero la MENTIRA lo es aquí y en Sebastopol.
    Kelvin, hablas de un proceso histórico INEXISTENTE que hace que (según tu visión) sea normal lo que está pasando hoy en día; y aún voy a decir más: Nos acusas de tener una reacción desproporcionada cuando la reacción está siendo desproporcionadamente pequeña.
    Carlos ha puesto muchos ejemplos en este hilo de cómo tratan los medios a los hombres, y eso (unido a otras cosas como la pérdida de la presunción de inocencia) es UNA DECLARACIÓN DE GUERRA.
    Si se hablase así en los medios sobre los negros, nadie con un mínimo de coherencia tendría problemas en admitir que estamos en una sociedad racista que le ha declarado la guerra a los negros.
    Carlos te ha contestado muy bien pero yo sigo añadiendo cosas:
    Luchar contra los dogmas no es ser dogmático, porque esa palabra se aplica a quién se deja dominar por la ingeniería social y no a quien la combate.
    Entras insultando a la memoria de tantos y tantos hombres y en esas sigues. Si quieres identificarte como perteneciente a un grupo opresor es TU PROBLEMA, pero yo NO PERMITO que me metas en ese saco.

  12. Sandra dijo:

    “Sandra, permíteme que intervenga para señalarte un pequeño detalle. Al poner como ejemplo a Agustina de Aragón estás dando la razón a Kelvin. A las mujeres que participan en una batalla o hacen cosas que normalmente solo hacen los hombres se las celebra mucho porque esas tareas se consideran meritorias.” (Helena)

    ¿Has visto alguna vez a la gente dando “bravos” a los albañiles que han estado subidos en un andamio? ¿Se considera en nuestra sociedad un mérito ir en la parte trasera del camión de la basura? ¿Es meritorio embarcarse 4 meses en un pesquero? ¿Tiene mérito dedicarse a guardar ovejas en el campo? Y te pongo este último ejemplo porque hace años hablé con un anciano pastor, y él me contó lo siguiente: “cuando era joven iba a los bailes, y no le decía a las chicas que yo era pastor, sino que trabajaba en la refinería”. ¿No te parece contradictoria tal estrategia de cortejo, cuando supuestamente su trabajo (pocos tan típicamente masculinos como el pastoreo) debería ser considerado “meritorio”? Sigamos. Has visto alguna vez a un hombre siendo vitoreado porque le ha cambiado la rueda a un coche? En cambio, yo sí he visto a una mujer siendo felicitada porque había hecho lo mismo. ¿Sabes por qué? Porque aquello en el hombre se considera un deber, mientras que en la mujer es algo opcional. La sociedad no espera que la mujer le cambie la rueda a un coche, pero por el contrario, si espera que el hombre lo haga. No es cuestión de “mérito”, sino de deberes consuetudinarios, e incluso de ley escrita. Si ir a la guerra es algo “meritorio”, explícame entonces ¿por qué razón la Constitución Española de 1978 establece el DEBER de los españoles (implícitamente varones) de defender a España? Y cumplir con los DEBERES no ha sido nunca considerado como algo “meritorio”. ¿Nos felicitan por parar el coche con el semáforo en rojo? ¿Nos elogian por haber pagado los impuestos?
    Tus palabras finales (“esas tareas se consideran meritorias”) serían acertadas si hubieses añadido un “en las mujeres” (“esas tareas se consideran meritorias en las mujeres”), porque desempeñadas por los varones no dejarían de ser vistas como lo que de ellos cabe esperarse.
    Y ya que hablamos de Agustina de Aragón, seguro que no hacía falta decir quién había sido. Pero, ¿podría alguien darme los nombres de los artilleros a los que ella sustituyo? Porque si disparar aquel cañón era algo “meritorio”, ¿por qué no han pasado a la historia los nombres de los hombres que hacían lo mismo?

    • Helena dijo:

      No me expliqué bien. Claro que esas cosas no se consideran extrordinarias si las hace un hombre, pero si se considera meritorio que una mujer haga algo “de hombres” es porque se ve como algo que está por encima de lo que normalmente hacen las mujeres. Se ve como un gran mérito en una mujer que se meta en una batalla y dispare un cañón, que obtenga un premio por un descubrimiento científico, que sea la primera fiscal/ juez/ aviadora/ escaladora/astronauta/etc, que saque adelante a sus hijos haciendo un trabajo “de hombres”… Se considera que ha hecho algo que está por encima de lo que hacen las demás mujeres.
      Pero no ocurre igual al revés. Si un hombre hace algo que normalmente hacen las mujeres no se considera que haya “ascendido” por encima de su rol de hombre, no ha hecho algo que esté “por encima” de lo que hacen los hombres, por eso no se le jalea tanto. Por eso te decía que le das la razón a Kelvin cuando dice que se valoran más las cosas que forman parte del rol tradicional de los hombres (no sé explicarlo mejor, disculpa).

      • Isidro dijo:

        Helena, ten en cuenta que ensalzar a la “primera juez” o la “primera astronauta” forma parte de la retórica feminista: dado que el mundo laboral excluye ferozmente a las mujeres y las “discrimina”, lo difícil no es que una mujer sea juez, sino que haya conseguido serlo “pese” a las trabas que le opone el patriarcado: el famoso techo de cristal y todo eso. También esto se dirá en el caso de “la primera mujer albañil”, por ejemplo. En un mundo hecho por y para los hombres (según el feminismo), abrirse paso una mujer en él constituye una hazaña que las feministas no pueden dejar de pregonar a los cuatro vientos. Podrás observar que siempre o casi siempre que se da una noticia de ese tipo (“la primera mujer que x”) hay un evidente tono de reproche implícito al hombre por haber impedido a las mujeres realizar los mismos trabajos que los hombres. Es como decir: “veis, machirulos, nosotras podemos hacer las mismas cosas que vosotros, y si no las hemos hecho hasta ahora es porque nos lo habéis impedido”.

        Es obvio, por otro lado, que ciertos trabajos exigen capacidades y méritos notables al alcance de pocas personas. Ser astronauta no es nada fácil para el común, o trabajar como físico de la N.A.S.A., por ejemplo. O escalar la más alta y peligrosa montaña del planeta. O estar entre los mejores ajedrecistas del mudo. Y es evidente que cualquiera de estos trabajos va a ser considerado meritorio por gran parte de la sociedad, y con razón.
        Ahora bien, el cogollo de la cuestión que aquí se ha planteado reside en la acusación feminista de que los hombres se han quedado con los trabajos más difíciles (en el sentido que sea: intelectual, físico, moral…) PARA poder ser encumbrados o admirados por la sociedad, al tiempo que ha obligado a las mujeres a hacer las labores más insustanciales y carentes de mérito PARA poder considerarlas inútiles y prescindibles. Y esto es lo que hemos refutado aquí con argumentos inobjetables.

        Lo cierto es que en cuanto la situación económica lo ha permitido, las mujeres se han incorporado al mundo laboral de los hombres sin hallar resistencia digna de reseña (en comparación con cualquier proceso revolucionario). Al contrario, como bien sabes, se han aprobado todo tipo de medidas para facilitarles el acceso al trabajo no doméstico. Las feministas dirán que ha sido gracias a sus luchas, pero lo cierto es que ninguna protesta feminista/femenina habría tenido éxito si los hombres fuéramos los monstruos misóginos que el feminismo pretende. No es solo que el hombre no se ha opuesto a la inclusión de las mujeres en el mundo laboral no doméstico, sino que hace todo lo posible por favorecerla. Esta es otra prueba más del poder emocional y psicológico que las mujeres tienen sobre los hombres. Dado que los hombres son mucho más fuertes que las mujeres (hablando en términos estadísticos), si ellas han conseguido alzar el castillo feminista sobre las cabezas de ellos, no ha podido ser sino gracias al dominio emocional que las mujeres ejercen sobre los hombres.

        Pero hay más cuestiones a considerar. En alguna ocasión hemos hablado de cuánto los medios de difusión o la misma sociedad canta las alabanzas de la esposa, madre o ama de casa abnegada, queriéndose resaltar que las mujeres hacen cosas de gran importancia sin recibir nada a cambio, ninguna muestra de gratitud de nadie. Y también es verdad que en no pocas ocasiones hemos podido oír que las amas de casa son expertas en psicología, maestras, consejeras, economistas, cocineras, modistas, etc., en un intento, algo ridículo, por cierto, de restituir a las mujeres que se ocupan de las labores domésticas y de crianza. Claro –se me replicará- pero este intento de restituir a la ama de casa prueba que siempre se la ha tenido en poca cosa. Pero esto es falso y muy irónico, pues no han sido sino las mismas feministas quienes se han encargado de desprestigiar y echar pestes sobre la figura de la mujer ama de casa, esposa y madre. Nadie como las feministas ha denigrado tanto a las amas de casa y la femineidad. No deja de ser curioso que el principal enemigo de la femineidad se haga llamar feminismo.
        Pero es que, para enredar más la cosa, ell mismo feminismo (o una facción de él) se ha encargado de adecentar la figura de las mujeres amas de casa: ya sabemos que el feminismo tiene un serio problema con la lógica, de suerte que incurre en innumerables contradicciones. Pues la realidad es que las tareas y funciones que han desempeñado las mujeres como madres y cuidadoras del hogar siempre han estado bien vistas. De hecho, la figura materna siempre se ha ensalzado hasta casi la santificación. Las madres –y esto es completamente cierto- son una fuerza económica de primer orden, por la sencilla razón de que son ellas quienes proporcionan alimento (lácteo) a los niños. Obviamente, el error y la injusticia es subestimar la labor de los padres, que son quienes, en general, alimentan a las mujeres cuando están embarazadas o criando (y a los hijos crecidos). Las mujeres que no están contaminadas por la ideología feminista conocen perfectamente su importancia como parte de la fuerza económica de la sociedad. Saben de la importancia de sus pechos. Fíjate, Helena, en lo que hace esta mujer (minuto 2:57) y lo que dice:

        lo reproduzco: la señora se saca una teta del vestido y dice ante su pueblo:

        “Aquí está nuestro poder, esta es nuestra arma. Nosotras amamantamos a nuestros hijos, y serán nuestras hijas quienes amamanten a nuestros nietos.”
        Evidentemente, esta señora, con mucho más sentido común que el que conocen las feministas, no se tragaría fácilmente la inmensa chorrada de que el papel de las mujeres es irrelevante o insustancial. Ni nadie le podría decir que las mujeres no tienen papel importante en la economía, ni que las mujeres carecen de poder.
        Por cierto, recomiendo ver en youtube los cinco capítulos que componen el reportaje “¿quién manda en África?”, pues, a muy a pesar de sus carácter feminista, revela cosas interesantes sobre el poder de las mujeres. Por ejemplo, podemos destacar el momento en que un hombre con autoridad nos dice (lo parafraseo) que con las mujeres (reinas) no se puede discutir, pues siempre se salen con la suya. En otro momento, un chico habla del poder de las reinas incluso para decretar la muerte inapelable de quien ellas decidan. Bueno, no es nada que a mí me pueda sorprender, pues siempre he defendido la tesis de que el feminismo es la extensión del poder doméstico de las mujeres (las “AMAS” de casa) al ámbito público o político, de suerte que ahora no solo son AMAS de casa sino también AMAS de lo público, algo que se constata viendo, por ejemplo, el monto del capital familiar que las amas de casa controlan y el total de los fondos públicos destinados en favor de las mujeres y los muchos puestos públicos que el estado les reserva.

        Saludos.

      • Es una buena observación, pero la veo de otra manera. Las sociedades valoran mucho el poner en riesgo la vida por una causa o razón legítima (lo que es legítimo depende ya de la óptica). La guerra es quizá la razón legítima más común, y si bien los hombres (algunos al menos) recibían honores por combatir, en el caso de las mujeres era especialmente encomiable porque al contrario que ellos no tenían obligación de involucrarse o no existía la expectativa. Otra cosa es que lo hicieran en la defensa porque su destino en caso de ser derrotados iba aparejado al de los hombres.

        Lo interesante es que el parto, conocido en algunas culturas como “la guerra de las mujeres” comparte características similares, y en algunos sitios (mencioné Esparta) se le daba a las madres muertas en el parto los honores funerarios de los guerreros. Ser madre elevaba considerablemente el estatus de la mujer y le otorgaba un poder significativo, como vimos en la entrada sobre la suegra en las sociedades china, india y japonesa, capaz de hasta deshacer matrimonios. Al igual que hay monumentos al soldado desconocido, también los hay a las madres. Ya mencioné la estatua en Nicaragua, pero también podemos encontrar otras en México (varios Estados), Cuba, Estados Unidos, o Colombia. Veamos las palabras de la estatua cubana:

        A las madres. ¡Porque sois el más puro y sagrado legado que nos dejó Dios! ¡Porque cuando estáis vivas, nos alentáis en la lucha, y, muertas nos confortáis con vuestro recuerdo! ¡Porque vuestro espíritu de sacrificio y sagrada devoción crea un altar de amor, fe y esperanzas en nuestros pechos¡ Con sublime y veneración, sacrificado respeto y filial cariño, os dedicamos este monumento, que se mantendrá a través del tiempo, con infinito fervor de generación en generación.

        Hemos de tener en cuenta que la mayor valoración de la guerra (campo masculino) no implica que necesariamente el trabajo femenino se menospreciara. Todo parece indicar que aunque hombres y mujeres ejercieran distintas funciones (y a veces, las mismas), la diferencia entre trabajo doméstico y extradoméstico no era tan marcada, por ejemplo en el caso del cuidado de los animales de granja.

        Sería tras la Revolución Industrial y la expansión del trabajo asalariado cuando se llegaría a un desequilibrio que desembocaría en la devaluación del trabajo doméstico, siendo un fenómeno relativamente reciente. Algunas sociedades pudieron resolverlo hasta cierto punto con la costumbre del marido de entregar su salario a la mujer para que lo administrara (por ejemplo China y Japón), pero no siempre con éxito.

      • Isidro dijo:

        “Sería tras la Revolución Industrial y la expansión del trabajo asalariado cuando se llegaría a un desequilibrio que desembocaría en la devaluación del trabajo doméstico, siendo un fenómeno relativamente reciente. Algunas sociedades pudieron resolverlo hasta cierto punto con la costumbre del marido de entregar su salario a la mujer para que lo administrara (por ejemplo China y Japón), pero no siempre con éxito”. (Carlos Rodríguez)

        Carlos, me alegro mucho de leer de tu mano que el proceso de industrialización, con la consiguiente expansión del trabajo asalariado, devaluó el trabajo doméstico. ¡En efecto! En varios comentarios he estado intentando explicar que el origen del feminismo está íntimamente relacionado con este hecho. El hombre cobra independencia económica de la mujer porque percibe un salario de un empresario, o gana un dinero variable en caso de ser un empresario fuera del control de la esposa. Antes de la Revolución Industrial, los hombres y las mujeres quedaban unidos (casi condenados) porque se necesitaban mutuamente. Los hijos eran la fuerza de trabajo de la que ambos dependían, tanto para las faenas agrícolas como para desarrollar los pequeños negocios artesanales de la familia. La mujer se sentía segura, hablando en términos económicos, porque los maridos no podían abandonar el ámbito doméstico sin correr un grave riesgo de morir de hambre. Abandonar la casa sería tanto como abandonar la fuente de trabajo y dinero. Así las cosas, los matrimonios solían ser muy sólidos, pues, como digo, ambos cónyuges se necesitaban mutuamente para sobrevivir. Ninguno de los dos podía, evidentemente, llevarse las tierras o los hijos consigo en caso de ruptura matrimonial por infidelidad o por otras razones. Sería interesante comprobar con estadísticas fiables (si las hay) cuáles eran (o es) las tasas de divorcios en las sociedades campesinas. Sabemos que bajas. De hecho, yo sospecho que en no pocas sociedades campesinas, el divorcio es, o bien una excepción, o algo prohibido por las mismas leyes. Leyes, por cierto, pensadas para proteger principalmente a la mujer. El mismo matrimonio es una institución pensada para proteger a la mujer: en sociedades en que no existe la píldora y otros métodos anticonceptivos, un desliz sexual puede dejar embarazada a la mujer. El matrimonio asegura el compromiso del hombre de no abandonar a la embarazada.
        Con la llegada del trabajo asalariado la cosa cambia paulatinamente, pero, al cabo, de manera dramática para las mujeres. Los hijos, lejos de ser ahora una fuente de riqueza o un recurso indispensable para sobrevivir, se hacen o bien innecesarios o bien gravosos. Es entonces cuando la mujer nota que no hace pie en esta parte del río y se asusta (con más o menos razón). Los hombres ya no las necesitan en el aspecto económico: no necesitan hijos ni un pedazo de tierra al que quedar, por así decir, uncidos. La mujer pierde el control del capital familiar. Es entonces cuando surgen los primeros temores de las mujeres a ser consideradas meros objetos de decoración en los hogares. El malestar aumenta en la medida en que los hijos se hacen cada vez más y más costosos e innecesarios. Un malestar e inquietud que desembocan, como sabemos, en el feminismo. O en el establecimiento de esa costumbre, que cobra casi fuerza de ley, de entregar el marido el sueldo íntegro a la mujer: cosa que solo es posible gracias al tremendo poder emocional que las mujeres tienen sobre los hombres. Me consta que esto se hacía también aquí en España hace apenas unas décadas, cuando todavía convivían el antiguo sistema económico (campesinado) con los incipientes procesos de industrialización. De hecho, todavía se hace hoy, cuando también las mujeres trabajan fuera de casa: controlan cerca del 85% del capital familiar.
        Pero es evidente que es mejor tener atadas las cosas con leyes a las que acudir en caso de que el marido decida no mantener a la mujer que tener que confiar en la buena voluntad de él a la hora de entregar el salario íntegro a la ella. Por eso las mujeres bramaron contra los maridos hasta el punto de criminalizarlos. Una vez convenientemente criminalizados, todas las leyes relativas a la reproducción, enlaces matrimoniales y separaciones han sido redactadas pensando en garantizar la manutención y bienestar de las mujeres. Estas leyes solo se entienden cuando, como digo, el marido ha quedado retratado como un misógino, opresor y egoísta que se gasta la paga en sexo prostibulario, tabaco y alcohol; además, claro está, de un maltratador que somete a la mujer a todos sus caprichos y desatiende gravemente a los hijos.
        Sería muy interesante para esta tesis comprobar algunas cosas. Por ejemplo, yo sospecho que durante los procesos de industrialización surgieron o aumentaron, tal vez exponencialmente, negocios recreativos como bares, casinos y prostíbulos, los cuales supusieron una suerte de tentación para algunos hombres (tal vez no pocos). Esto conllevaría el riesgo para las mujeres de no recibir el sueldo íntegro del marido, un riesgo que no estuvieron dispuestas a sufrir. Si el sustento dependía del sueldo del marido, es obvio que las mujeres debían asegurarse de recibirlo en su totalidad, o casi. Por eso, como en su momento ilustró nuestro agudísimo comentarista L.K., las primeras facciones feministas hicieron campañas de presión puritana y antivicio, temerosas de que los hombres se gastasen el sueldo en mujeres, apuestas, alcohol y tabaco.
        El feminismo, pues, surge como una respuesta de inquietud ante un panorama económico que dejaba a la mujer sin recursos propios para sobrevivir. Ante esta sensación de desamparo, se vieron obligadas a reclamar estudios formales y un puesto de trabajo no doméstico. Con el tiempo, y como es a todas luces evidente, no solo han conseguido trabajar fuera de casa con la sustanciosa ayuda del estado, sino percibir todo un elenco de beneficios tanto del matrimonio como del divorcio.
        Aquí lo dejo. Estoy organizando material para abrir el anunciado blog, pero me llevará un tiempo. Espero, Carlos, que no te importe demasiado que todavía use tu formidable blog para hablar de mis tesis.

        Saludos.

      • Por supuesto que no, son grandes aportaciones. Tampoco olvidemos que parejo a la Revolución Industrial teníamos las revoluciones liberales, que otorgaron a los hombres una serie de derechos ciudadanos que en muchos casos no incluían a las mujeres. No es casualidad que el escrito de Olympia de Gouges “Derechos de la mujer y de la ciudadana” fuera un reflejo de la “Derechos del hombre y del ciudadano” de 1789.

      • Isidro dijo:

        Gracias, Carlos.
        Sí, de eso no debemos olvidarnos, por supuesto. Pero también debemos preguntarnos por qué ciertos derechos civiles de los hombres fueron reivindicados sin incluir a las mujeres. Esto se debe –al menos en parte- a la misma obligación de los hombres de mantener, proteger y hacerse cargo de sus mujeres, como recogió de manera explícita el derecho napoleónico. Es el hombre quien necesita tener más derechos que la mujer si a él le corresponden más obligaciones respecto de ellas, como también se precisa de cierta autoridad sobre ellas si existe la obligación de protegerlas como es debido. Los padres (por poner un ejemplo) deben tener una autoridad reconocida sobre los hijos en caso de que, como es lógico, tengan la obligación de velar por su seguridad y bienestar. Si los hijos (menores, se entiende) tuvieran los mismos derechos que sus padres, ¿cómo podrían ejercer estos de padres protectores? Las mujeres iban atrasadas en el terreno de los derechos civiles porque, en realidad, gozaban de privilegios; es decir, de “leyes privadas” (eso significa “privilegio”) no necesariamente escritas. Es quien se hace responsable (o se le hace responsable) de algo o alguien quien necesita de ciertos derechos o poderes para ejercer bien sus deberes.
        Pero las mujeres empiezan a reclamar derechos (pero, cuidado, sin rechazar los privilegios seculares) cuando perciben que los van a necesitar: los necesitarán en el nuevo orden económico donde, como hemos dicho, el poder económico anejo a los hijos se va perdiendo con bastante rapidez. Reclaman derechos, precisamente, en el momento en que los avatares de la historia (que nadie controla) exigen que las mujeres se comporten como hombres en el ámbito laboral. Y como esto no es del todo posible por razones obvias, el recurso del feminismo ha consistido, como varias veces he repetido, en criminalizar al hombre también en las cuestiones del trabajo, presentando al empresario varón como un ogro misógino que impide a la mujer el acceso al trabajo asalariado. El resultado de todo este proceso reivindicativo y de criminalización del varón es, como bien sabemos, una mezcla de derechos para las mujeres (en igualdad con los hombres) y toda una batería enorme de leyes que las privilegian (de leyes privadas): leyes de “discriminación positiva”, cuotas, delito de autor, desigualdad en las penas por maltrato marital, ingentes ayudas, etc.

        Saludos.

      • Isidro dijo:

        Otra cosa deseo añadir para completar mejor el cuadro antes expuesto. Las feministas siempre se han quejado de que los hombres han tratado a las mujeres como si fueran ciudadanos de segunda, o como menores de edad. No les falta razón. Pero se olvidan de una cosa: en algunos lugares, los hombres (padres o maridos) respondían legalmente de los actos de sus mujeres, como Carlos mismo nos ha informado (y, virtualmente, en todo el mundo los hombres dan la cara por sus mujeres por cuestiones de honor; o las proveen, o van a la guerra, salvándolas a ellas del enemigo si pueden, etc.). Pues bien, es evidente que cuando alguien se ve obligado a responder (incluso penar) por los actos de otra persona, estamos ante un caso en que esta persona es IRRESPONSABLE, justamente como lo son los menores de edad, los dementes o trastornados… o los reyes. Y es de suponer que a esas mujeres cuyos maridos pagaban por sus infracciones o delitos no les vino nada mal que así fuera. De esto nada dicen las feministas, ocultando, sin duda, la parte más escabrosa y perjudicial para sus dogmas. Quien exija ser protegido por otro, tiene que pagar algún tipo de factura por ello: no se puede tener todo. Y las mujeres piden protección y sacrificios al hombre desde la noche de los tiempos. Por lo demás, la autoridad que los hombres (padres o maridos) han ejercido sobre las mujeres dista muchísimo de ser despótica. Ya expliqué que los términos proteger y someter son antónimos (a los y las feministos/as hay que explicarles hasta lo evidente). Si hubiese sido despótica, ¿qué mujer hubiese recibido el sueldo íntegro del marido? Lo que han hecho las feministas es tratar de convertir la excepción en norma, como cuando el cretino de Miguel Lorente pone en boca de una mujer imaginaria aquello de “mi marido me pega lo normal”. Pues si te pega lo normal, no te pega nada, querida.

  13. Sandra dijo:

    “A lo demás ya ni voy a contestar porque resulta más que obvio que sólo seleccionáis las partes de mis textos que os dan la excusa perfecta para descargar vuestra bilis,” (Kelvin)

    Pues si hablamos de “excusa perfecta”, ¿qué mejor excusa para no contestar a una pregunta incómoda, que alegar que la pregunta está cargada de bilis? Imaginémonos que un periodista le pregunta a Rajoy por los sobresueldos ilegales en el PP, y que el Presidente del Gobierno responde: “a esa pregunta no voy a contestar porque es obvio que está cargada de bilis” ¿Convencería a alguien? ¿O más bien habrá quien pensará que Rajoy trata de salirse por la tangente para no responder a preguntas incómodas?
    Por eso, Kelvin, con el mayor de los respetos, y dándote tiempo para que te documentes, te vuelvo a formular la pregunta que te hice el otro día, y en relación con tu siguiente comentario:

    “El desprestigio masculino está ocurriendo porque la historia se falseó y las mujeres que habían aportado mucho acababan cayendo convenientemente en el olvido o se las condenaba al ostracismo en vida;” (Kelvin)

    ¿Puedes aportar datos historiográficos que demuestren la veracidad de expresiones como “la historia se falseó”, “cayendo convenientemente en el olvido” o “se las condenaba al ostracismo”? Porque de lo contrario pensaré que estás haciendo afirmaciones demagógicas gratuitas, que pueden ser del agrado de tus parroquianos, pero que no convence a un auditorio no cegado por prejuicios ideológicos.

    • Kelvin dijo:

      Ya he puesto algunos ejemplos como la “casual” selección de los textos que componen la Vulgata o el hecho de no dar relevancia a figuras femeninas que realmente supusieron un antes y después como la filósofa griega Hipatia (ausente en todas las Historias oficiales de la filosofía, al menos ausente hasta hace muy poco) o la asociación (violencia simbólica) de figuras femeninas a otras figuras masculinas que daban “solidez” a sus proyectos vitales o artísticos cuando las parejas de los hombres sólo eran eso, sus parejas, amantes, esposas o amigas salvo honrosas excepciones ¿Ejemplos? Simone de Beauvoir/ Sarte; Stein/ Picasso; Frida Kahlo/Diego Rivera; o podría mencionar a los escritores americanos de la Beat Generation que explican en numerosas entrevistas cómo las escritoras de talento que aspiraban a la contracultura, a la misma vida bohemia y desenfadada que ellos eran encerradas en psiquiátricos por sus familias (algunas de ellas recogidas en el libro Beat Attitude). Que unas pocas se salvaran de la criba no quiere decir que la criba no existiera. Que se le diera relevancia a unas pocas mujeres contadas no significa que la relevancia estuviera “bien repartida” Fíjese que hablo de relevancia tanto para bien como para mal porque también es cierto que se debería exigir tener la misma influencia negativa que positiva y no que, por ejemplo, las conductas más reprobables siempre las personifique un hombre. Espero que tenga suficiente porque lo que no voy a hacer es ponerme a buscar libros anteriores a 1950 que reseñen lo aquí comentado pero le puedo asegurar que en las ediciones antiguas el discurso sesgado es muy fácil de identificar, desearía que no pretenda que le busque páginas escaneadas o enlaces porque no me parece necesario. El criterio pasado para juzgar acciones femeninas como relevantes tenía de inflexible lo que de permisivo tiene el actual.

      • No estoy seguro de que la razón por la que las obras y contribuciones femeninas se hayan perdido se deba necesariamente (esta palabra es clave) a un proceso intencionado de hacerlas desaparecer. Ya hemos visto que las obras de Modesta Pozzo o Lucrecia Marinella que criticaban incesantemente a los hombres han pervivido hasta nuestros días.

        Si nos vamos a una sociedad que nadie dudaría en tachar de “patriarcal” como Japón, vemos que Murasaki Shikibu se considera por parte de muchos la creadora de la novela moderna con Genji Monogatari, y Sei Shonagon también es sobradamente reconocida. Cierto que el período Heian cuando se escribieron estas obras tenía menos influencia confuciana, pero el período más “masculino” que siguió (Kamakura y el resto) podían haber sumido estos libros en el olvido y no lo hicieron. Podemos demostrar que hay menos autoras (etc.), pero probar que esto se deba a una estrategia intencionada por parte de los hombres como grupo ya es otra cosa, y especialmente hacerlo en todos y cada uno de los casos.
        Por ejemplo en el caso de Hipatia ésta fue asesinada por una turba cristiana. Si sus escritos no se conservaron, podría ser por el conflicto político/religioso en el que estuvo envuelta (entre el gobernador Orestes y el Obispo de Alejandría), y no por “ser mujer”, si es que la desaparición de sus obras tuvo que ver con estos incidentes en absoluto, que habría que probarlo.

      • Mouguias dijo:

        Tu dices que la Vulgata deja fuera a varias figuras femeninas relevantes. Me cuesta imaginar como podrian ser los Evangelios mas feministas de lo que ya son. Estan trufados de ejemplos donde se representa a las mujeres como las criaturas humildes y amadas de Dios, mientras los hombres son los santurrones ensoberbecidos y necios que no comprenden nada. El ejemplo perfecto es el pasaje de la lapidacion de la adultera, pero tambien estan el obolo de la viuda o la samaritana junto al pozo. Las primeras en descubrir la resurreccion de Jesus fueron tres mujeres, y en Pentecostes habia mujeres entre los apostoles. Las mujeres comprendieron bien ese mensaje, no en vano la Iglesia no hubiera triunfado jamas sin el apoyo y la difusion de las mujeres romanas…Empezando por Helena, madre de Constantino.
        El Catolicismo es un ejemplo maravilloso de como funciona nuestra cultura: en apariencia es un club de hombres, en realidad es una religion profundamente femenina, que siempre ha adulado a las mujeres y se ha apoyado en ellas mientras los hombres las siguen rezongando.

        En cuanto a eso de la “violencia simbolica”, la cosa tiene su gracia porque a Hipatia, por ejemplo, la conocemos gracias a los escritos de sus alumnos, entre ellos algun obispo, poniendola por las nubes. ¿No deberian callarla, denigrarla o al menos llamarla “Hipatio”, para disimular? Dices que se han perdido sus escritos. Tambien hemos perdido la autobiografia de Augusto y la mitad de Tito Livio y de Aristoteles. Sera que eran de una minoria oprimida y todavia no nos hemos dado cuenta.
        No cuela, pero se agradece que al menos hayas propuesto algun hecho concreto y falsable.

  14. Sandra dijo:

    “Por cierto, los excesos actuales también oprimen a las mujeres con criterio que se oponen a la presunción de culpabilidad del hombre ante una denuncia por maltrato, a la falta de penas para las denuncias falsas o a otras mujeres sin escrúpulos.” (Kelvin)

    Supongo, Kelvin, que estarás firmemente convencido de que el eurodiputado del PSOE Juan Fernando López Aguilar es un maltratador (http://www.elmundo.es/espana/2015/04/07/55239d7cca47418d6b8b458d.html). Y de igual manera también estarás convencido de que el líder de Podemos, Juan Manuel Brito, es un pederasta (http://www.elmundo.es/espana/2015/06/19/5583fbc5268e3e272e8b4583.html). Recuerda, Kelvin, que dudar de la presunción de culpabilidad de esos señores, o imaginar que se trata de denuncias falsas, tal y como plantean esos dos políticos, es algo que “oprime a las mujeres”.

    • Kelvin dijo:

      ¿Por qué? ¿Considerar que las mujeres pueden mentir es ser opresor? Una cosa es el Feminismo de postal y otra muy diferente las opiniones de las mujeres normales de la calle. Pregúntele a cualquiera si considera que la presunción de culpabilidad es justa y verá lo que le dice. Por otro lado, y a pesar de la injusticia de la presunción de culpabilidad, ¿Por qué nadie menciona que antes cuando una mujer iba a denunciar un maltrato era la propia policía la que la disuadía de denunciar? ¿O que tuvieron que cambiar el psicotécnico del Cuerpo Nacional de Policía porque atraía a hombres con perfil de maltratador? ¿O que no hace mucho, hace veinte años, la violencia doméstica (en general) era tolerada? NO JUSTIFICO NADA!!! Sólo hago hincapié en que se tuvieron que adoptar medidas abiertamente discriminatorias ¡y por qué no decirlo! abiertamente sexistas porque la igualdad legal no garantizó un cambio de mentalidad, el derribo de prejuicios o la ruptura con patrones educativos enfermizos (porque no hay que olvidar que ningún hombre nace maltratador o violento aunque pueda mostrar cierta inclinación; en la mayoría de casos fueron a su vez víctimas de otros hombres maltratadores o presenciaron relaciones de pareja muy disfuncionales) ¿Qué pasaba? Que cuando se podían llevar las pruebas de la agresión la paliza ya había cicatrizado o se había vuelto a la dinámica anterior o a saber. Los procesos se eternizaban semanas o meses y las mujeres seguían muriendo. Ahora bien, lo de ahora no es una solución. En vez de tachar a todos de maltratadores por defecto se debería contar con un sistema legal que actuase rápido y así se pudiese aplicar la presunción de inocencia como en cualquier otro caso de agresión pero atendiendo a las especiales características de las pruebas y testimonios. Pero quién gana las elecciones prometiendo algo así como: ¡Vamos a subir los impuestos un 300% para garantizar la igualdad a rajatabla! Y si para eso tenemos que convertir los juzgados en un parking permanente de funcionarios culigordos ¡Que así sea! (de hecho, ya lo es). ¿Qué era más fácil, más monstruoso y, sobre todo, más barato? ¡Primero se lo detiene y luego se le pregunta! Como si pasarse toda una noche acusado de maltrato o de violencia doméstica fuera una tontería. Supongo que pensaron que lo mejor era que la gente creyese que se debe elegir obligatoriamente entre que sigan muriendo mujeres y que se cometan “errores” o injusticias con algunos hombres, como si no se pudieran hacer las cosas bien.

      • Sólo apuntar que la violencia doméstica en el pasado tampoco era aceptada. Lo que pasa es que no se ha hecho mucha investigación al respecto:

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/04/26/la-violencia-domestica-en-la-edad-media-y-moderna/
        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/04/19/la-violencia-domestica-en-la-epoca-romana/
        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/08/03/la-violencia-domestica-en-el-pasado/

        También hay una tesis sobre violencia doméstica en la Castilla medieval que tiene conclusiones interesantes:

        https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/4413/1/TESIS472-140224.pdf (página 330):

        “Todos estos documentos demuestran además que las mujeres eran escuchadas por la justicia y que se tomaban las medidas oportunas para resolver los casos. En las incitativas, y a modo de ejemplo, son los propios reyes quienes, a petición de parte y a modo de gracia y merced, se dirigen a las autoridades competentes para que actúen con prontitud en la investigación de numerosas acusaciones de violencia ejercida sobre cualquier mujer denunciante, con el fin de que, en el caso de resultar ciertas, condenen a los agresores, para reparar los daños causados.”

      • Sandra dijo:

        Lamentablemente Kelvin no ha respondido a mi pregunta, donde le pedía su opinión acerca de si se debería considerar, por defecto, al eurodiputado del PSOE Juan Fernando López Aguilar como a un maltratador (http://www.elmundo.es/espana/2015/04/07/55239d7cca47418d6b8b458d.html), y que de igual manera el líder de Podemos, Juan Manuel Brito, debe ser tenido como un pederasta (http://www.elmundo.es/espana/2015/06/19/5583fbc5268e3e272e8b4583.html).

        Por otra parte veo que Kelvin reduce el fenómeno de la violencia doméstica a la violencia de los hombres contra sus parejas femeninas. Por lo visto la violencia de las mujeres contra sus parejas masculinas no existe. Tampoco parece existir, a ojos de Kelvin, la violencia entre parejas homosexuales (sea entre dos hombres o entre dos mujeres). De igual manera Kelvin ignora la violencia de los nietos hacia los abuelos, de los hijos hacia los padres, o de los padres hacia los hijos. O quizá el problema de fondo es que todas estas modalidades de violencia no tienen el valor político añadido que sí tiene para el feminismo la violencia de hombres heterosexuales sobre sus parejas femeninas.

        “¿O que no hace mucho, hace veinte años, la violencia doméstica (en general) era tolerada?” (Kelvin)

        Bueno Kelvin, ahora te invito a que me reseñes bibliografía feminista española de hace más de 30 ó 40 años en la que se aborde el tema de lo que ahora llaman “violencia de género”. Porque literatura feminista siempre hubo, incluso en pleno franquismo y sin problemas de censura (https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Laffitte). Pero ya ves, pocas o ninguna de aquellas feministas del franquismo o de la transición política trataban ese tema. ¿Y sabes por qué? Pues porque en aquel entonces el mantra progresista, que era el mismo del que bebía el feminismo, dividía la violencia en dos categorías: violencia política (ETA, GRAPO y FRAP por un lado, y represión del Estado por otro lado) y violencia común, que era la protagonizada por los que tradicionalmente se han llamado delincuentes comunes. Para el progresista -y la feminista- el delincuente era “una víctima de la sociedad”, y como tal sólo merecía atención y un trabajo de reeducación para “reinsertarlo en la sociedad”. Un delincuente común podía ser el más sanguinario de los asesinos, pero como al mismo se le consideraba más víctima que sus reales víctimas, el progresista miraba para otro lado cuando se conocían sus fechorías, al tiempo que se acusaba de carca y fascista a quien reclamaba castigo contra dichos delitos. El progresista -y la feminista- no establecía diferencias entre el atracador de un banco y el marido que mataba a su mujer, pues ambos eran en última instancia sendas víctimas de la sociedad. Pero sucede que comienzan a llegar aires nuevos procedentes de más allá del océano, y la teoría feminista se enriquece con nuevos conceptos. Ahora, por interés político, procede desagregar dos categorías entre los criminales: los delincuentes comunes, que son los que protagonizan cosas como los atracos y los robos, cuyos crímenes continúan despertando la comprensión de nuestra intelectualidad femiprogresista, y los “maltratadores”, para los cuales cambia radicalmente la opinión que merecen. ¡¡Qué cosas!! ¡¡Aquella progresía que trataba de fascistas a los que pedían represión, se convierte ahora en el mejor adalid de la represión contra el maltrato!! Y aquellas mismas feministas que luciendo faldas largas y botas camperas acudían a los conciertos de Joan Baez para aplaudirle a rabiar cuando dicha cantautora interpretaba el tema “El preso número nueve” -que es una auténtica apología de lo que ahora llamarían “violencia de género”- son las que olvidando ese pasado colaboracionista con el machismo se convierten en abanderadas de la lucha contra dicha violencia.

        “Al preso número nueve ya lo van a confesar.
        Está rezando en la celda con el cura del penal.
        Porque antes de amanecer la vida le han de quitar.
        Porque mató a su mujer y a un amigo desleal.

        Dice así: al confesor
        Los maté sí señor
        Y si vuelvo a nacer.
        Yo los vuelvo a matar.

        Padre no me arrepiento ni me da miedo la eternidad.
        Yo sé que allá en el cielo el ser supremo me ha de juzgar.
        Voy a seguir sus pasos voy a buscarlos al más allá.

        El preso número nueve era hombre muy cabal.
        Iba en la noche del duelo muy contento a su jacal.
        Pero al mirar a su amor en brazos de su rival.
        Sintió en su pecho un dolor y no se pudo aguantar.

        Al sonar el clarín
        Se formó el pelotón.
        Y rumbo al paredón.
        Se oyó al preso decir.

        Padre no me arrepiento ni me da miedo la eternidad.
        Yo sé que allá en el cielo el ser supremo me ha de juzgar.
        Voy a seguir sus pasos voy a buscarlos al más allá.”

        No, Kelvin, las personas que tenemos ya cierta edad, recordamos perfectamente que el feminismo en aquellos tiempos se dedicaba a pedir cosas como leyes de divorcio y de aborto; pedir a las mujeres que saliesen de la cocina; así como a combatir los concursos de misses porque decían -y siguen diciendo- que eso era como concursos de ganado. Pero, insisto, nada decían sobre lo que ahora han bautizado como “violencia de género”.
        Y no, Kelvin, la violencia doméstica nunca ha sido tolerada. Consulta la prensa de hace varias décadas -la misma prensa que ahora ha abrazado el feminismo-, y verás que la única diferencia está en que lo que entonces llamaban “crimen pasional” se llama ahora “violencia machista”, con la diferencia de que “crimen pasional” englobaba a cualquier tipo de matador fuese cual fuese su sexo, mientras que la segunda sólo se usa para cuando quien mata es un varón heterosexual. Pero tanto ahora como antes dichos crímenes siempre generaron el rechazo del común de las gentes.

      • Isidro dijo:

        Este comentario de Kelvin va para Sandra, pero no me resisto a intervenir.
        No, Kelvin, el hecho de que las mujeres mientan no es ser opresor. Opresor es un sistema que deja impune a las denunciantes falsas.
        No sé si la misma policía disuadía a la maltratada de denunciar. Lo que sí sé es que a los maltratados por sus esposas ni siquiera se les ocurría denunciarlas. A no ser, claro, que usted, Kelvin, aporte pruebas de que solo los hombres maltratan. Ya sabrá usted, por otro lado, que son las madres quienes más maltratos perpetran contra los niños y los ancianos, ¿verdad? ¿Estaría usted de acuerdo con establecer penas específicas contra el maltrato que las mujeres infligen a niños y ancianos?
        ¿Hace veinte años era tolerada la violencia doméstica? ¡Y ahora mismo, oiga! Se tolera ampliamente la cometen las mujeres contra esposos, ancianos o niños.
        ¿De dónde se saca usted que ningún hombre nace violento o maltratador? Hombres hay muy tendentes a la violencia y mujeres hay muy tendentes a la violencia. Si nadie naciera con una clara tendencia a la violencia jamás hubiera existido nadie que la enseñara a los demás. Simple lógica aristotélica.
        Las maltratadoras debieron de tener una madre maltratadora, ¿no?… Ah, espere, me olvidaba de que solo los hombres maltratan. Dígaselo a Erin Pizzey (la cito por ser señora conocida del público, o cierto público).
        En el caso de los hombres maltratados, los procesos no se eternizan: ni siquiera se incoan. Pero recordemos que la vida de los hombres vale mucho menos que la de las mujeres y asunto arreglado.
        Lo de que “sigan muriendo mujeres” queda especialmente dramático y lacrimógeno por lo de siempre: por el sexo de las víctimas. Porque si el interfecto es un hombre, pueden seguir muriendo. El número de víctimas de asesinato de sexo masculino supera con creces, en cualquier sociedad, al número de uxoricidios, pero como la vida de los hombres importa un pimiento, pues que sigan muriendo. En el curro mueren cerca de mil hombres al año en España. ¿Cuánto se destina a su prevención? Una parte irrisoria de la que se destina a prevenir el maltrato contra las mujeres.
        Da igual lo dramáticas que sean las estadísticas que reflejan el sufrimiento de los hombres: a los y las feministos/as les importa un carajo. Ah, se siente: las víctimas masculinas tienen el sexo equivocado.

      • Raúl dijo:

        En suma, que lo revolucionario y novedoso sería, que se escuchase a los varones agredidos por sus esposas, y estas pagasen por ello. Que se denunciase abiertamente y con contundencia el patrón de agresividad que en ocasiones destila la esposa en las relaciones intrapersonales, sin por ello hacer sesgo, ya que estamos sobreinformados y malinformados sobre el patrón agresivo del esposo frente a la esposa. Como asignatura destacada en el ámbito político, educativo, sanitario y en el mundo del entretenimiento (televisión, cine…) en la concienciación, prevención y control de la mayor tendencia de la esposa a agredir a su pareja por motivos emocionales, sexuales y/o sexistas (mostrando una realidad que ha sido escondida o difuminada desde el humor, la justificación, el conformismo; como algo que hay que aguantar, no haciendo otra cosa que intensificar la agresividad por parte de ellas y de ellos) sin dejar a un lado otras causas, como el alcoholismo, drogadicción, depresión, traumas pasados, agresividad descontrolada, falta de habilidades sociales llevadas al extremo etc, sin necesidad de caer en la teoría de la ideología de género como única causa, algo perjudicial para la sociedad en general. Y por último, el reconocimiento social y formal, de la violencia entre varones y hacia varones, como violencia cultural, y por ende como la mayor lacra histórica en materia de violencia y agresividad. Lo que nos escandaliza y se da en una ínfima minoría en comparación a si eso le sucediese a otro grupo de humanos, revela que la autentica lacra reside en este segundo grupo de individuos, que sucediendo en mayor medida, con mayores consecuencias en general, no se vea o siga justificándose, hace pensar que el problema gordo está ahí, y nadie hace nada. Y eso señores, es una lacra social, y en este caso, una gran lacra social. Y la gente sensata y valiente lo denunciará, del modo que quiera pero lo hará, ya sea en una terraza con amigos, o en una charla sobre igualdad como espectador…

        Mi consejo es; quien quiera luchar por la igualdad entre sexos debe empezar por estos temas olvidados, pudiendo darnos muchas respuestas sobre el por qué de lo que nos preguntamos. Y solucionando grandes injusticias y problemas aceptados, hoy más que nunca en la sociedad. Y es que, si tú usas 2 patas de una silla para arreglar las otras 2 patas de la misma silla, el problema será el mismo o peor, o visto de otro modo, si para arreglar una silla solo arreglas las 2 patas de un lado, dejando las otras sin tocar, poco habrás hecho, excepto perder el tiempo y energías. Porque este es un problema bidireccional.

  15. Sandra dijo:

    “NADIE comenta ni lo del instinto paleolítico, ni lo de los patrones de conducta a él asociados y el vaivén de excesos histórico ni se menciona ¡Vaya fracaso de ejercicio de abstracción!” (Kelvin)

    Pues será que no soy capaz de hacer un ejercicio de abstracción, quizá porque lo mío son los datos y los hechos probados. El caso es que voy a otro de los correos de Kelvin, y encuentro la siguiente exclamación: “¡Sobrepongámonos de una vez a nuestro instinto paleolítico!” Y claro, me surgen multitud de preguntas y comentarios:
    1) Ese supuesto “instinto paleolítico” ¿es algo del que participan los hombres y mujeres actuales, o sólo los varones? Ese “instinto paleolítico” ¿es algo del que Kelvin no “padece” en la medida que él está libre de dicho “pecado original”, o por el contrario sí nació con dicha lacra, pero en un ejercicio de no se sabe qué, fue capaz de eliminarlo?
    2) Dicho “instinto paleolítico” ¿es algo biológico o cultural? Porque yo siempre había pensado que los instintos se heredan, y no se aprenden en la escuela o en la televisión. Por eso siempre he pensado que por mucho que los curas (o las feministas modernamente) nos digan que el sexo es pecado, la gente seguirá teniendo ganas de hacer el amor, simplemente porque está en nuestro instinto, al margen de lo que puedan opinar mojigatos o libertinos. Por eso ese “¡Sobrepongámonos de una vez a nuestro instinto paleolítico!” me recuerda mucho a las exhortaciones de ciertos religiosos cuando pretenden alejar a sus fieles de pensamientos lascivos.
    3) ¿Podrías, Kelvin, aportarnos bibliografía donde se estudie y demuestre que tal o cual patrón de conducta en la actual especie humana es una herencia del paleolítico? No quiero ensayos ni contrucciones teoréticas al estilo de las de Judith Butler, sino pruebas concluyentes.
    4) En cuando al supuesto “vaivén de excesos históricos”, Kelvin lo ilustra con uno de los muchos tópicos que el feminismo ha divulgado:

    “Piense que en este país hace menos de cuarenta años las mujeres no podían tener ni una triste cartilla de banco sin la autorización de su padre o marido”.

    Ya en otra parte de este blog se ha comentado lo que de media verdad tiene este aserto. Yo por mi parte voy a hacerme en voz alta algunas preguntas que siempre me han rondado en relación con lo anterior. Si aquello era cierto, ¿quién o quiénes acabaron con ello? ¿Acaso hubo en España una revolución feminista, en la que miles de mujeres asaltaron el Palacio del Pardo, y las cortes franquistas; tomaron el poder, e instauraron un gobierno igualitario, aboliendo a continuación una legislación tan machista como la existente hasta entonces? La respuesta es no. La realidad es que fueron las mismas cortes franquistas -repletas de varones ultraconservadores- las que en un momento dado terminaron con aquella legislación. Y no porque fuesen “machistas” o “feministas”, sino porque eran leyes que podían haber tenido sentido -desde la lógica del poder- cuando fueron legisladas, pero que se habían quedado obsoletas. Los millones de maridos o padres españoles nunca jamás habían tomado la decisión de controlar las cuentas bancarias de sus mujeres o hijas. A los maridos o los padres les TOCABA POR DECRETO controlar las cuentas de sus mujeres o hijas, estuviesen o no de acuerdo con ello. Y eso pasaba porque en el contexto de un momento histórico caracterizado por la represión y el control gubernamental para evitar la disidencia, el Estado “necesitaba” extender su control a todas las facetas de la vida social, y entre ellas dentro de la familia. El marido o el padre se convertía así en una especie de policía familiar encargado de hacer cumplir la ley dentro de su familia, y es él, precisamente, el que cuando aquello no ocurría, el que tendría que rendir cuentas ante el Estado. Es exactamente el mismo modelo que se emplea en los Comités de Defensa Revolucionarios de la Cuba castrista, donde se obliga a la gente a convertirse en policías de sus vecinos.
    Por mucho que el feminismo lo ignore, lo cierto es que leyes como las del voto femenino, el fin de los permisos del marido, o de los juicios por adulterio, han venido dadas por el voto de varones, y además de extrema derecha, pues de tal ideología era el gobierno de Primo de Rivera o los “Procuradores en Cortes” del franquismo. Y por favor, que nadie me alegue las supuestas “luchas de las feministas”, porque salvo la excepción de las sufragistas en el mundo anglosajón, el feminismo en España siempre fue -y sigue siendo- algo minoritario, ya que no puedo considerar como movimiento social al feminismo institucional gestado desde las más altas esferas del aparato estatal y mediático.

  16. Sandra dijo:

    “Pero milenios de atrofia dan como resultado marujas insustanciales preocupadas por la manicura, es decir que el rol social prevalece por encima de las capacidades e inclinaciones del individuo.” (Kelvin)

    Mira Kelvin, la manicura, como cortarse el pelo, llevar melena, afeitarse, llevar tacones, pantalones, faldas, corbata… son sólo facetas propias de las distintas modas de ahora y de otros tiempos. Todos participamos de algún tipo de moda, porque todo el mundo se viste y arregla de acuerdo con unos modelos estéticos. Moda es la que siguen las “marujas insustanciales preocupadas por la manicura”, y también modas son las que sigue nuestra progresía cuando se adorna con pañuelo palestino, se pone la camiseta del Che, o se deja una barba incipiente para aparentar aires de intelectual que pasea los domingos por las mañanas con un ejemplar de El País bajo el brazo. Y ya ves, desde mi punto de vista todos esos modelos estéticos son respetables, porque cada cual se viste de acuerdo a su sistema de valores. Sólo la gente intolerante es la que trata de desacreditar y censurar a aquellas otras personas que no se visten de acuerdo con sus gustos. ¿A ti te molesta que una “maruja” se pinte las uñas? A mí personalmente no me molesta, porque me parece tan legítimo ir de pija con perlas en las orejas, como con look de perroflauta acampada en el 15-M.
    Y, por supuesto, los roles sociales nada tienen que ver con la estética. Nadie discutiría el rol social netamente masculino de David Beckham, por mucho que a éste le gusten los pendientes (http://futbol.as.com/futbol/2015/02/24/album/1424785990_151997.html#1424785990_151997_1424863296), y de igual manera, pocos pensarían que Cristiano Ronaldo no es un icono de masculinidad, por mucho que a éste le guste pintarse las uñas (http://www.trendenciashombre.com/estetica/cristiano-ronaldo-y-su-esmalte-de-unas-negro).

  17. Sandra dijo:

    “Sólo hago hincapié en que se tuvieron que adoptar medidas abiertamente discriminatorias ¡y por qué no decirlo! abiertamente sexistas porque la igualdad legal no garantizó un cambio de mentalidad,” (Kelvin)

    Hay algo que siempre me ha llamado la atención en la fábula feminista. Supuestamente vivimos en una sociedad patriarcal, pero luego sucede que “se tuvieron que adoptar medidas abiertamente discriminatorias” para acabar con la “mentalidad” propia de dicho patriarcado. Y aquí hay algo que no me cuadra. Porque si la sociedad es patriarcal, se supone que los gobernantes -que son elegidos democráticamente por el conjunto de la sociedad, y que son los que “adoptan medidas”- deberían incorporar los valores patriarcales de la sociedad de la que surgen, y eso no parece corresponderse con la realidad. Sólo me cabe pensar en dos posibilidades: Una, que los gobernantes no representan al conjunto de la población, pues piensan de manera totalmente diferente al del resto de las personas. Dos, que los gobernantes, la mayor parte de ellos varones, son masoquistas de género, pues a pesar de ser recalcitrantemente machistas, legislan cosas que van contra sus “instintos paleolíticos” en terminología de Kelvin. Y lo mismo cabe decir de entidades como el Ministerio de Igualdad, las consejerías de Igualdad de las comunidades autónomas, las concejalías de la mujer en los ayuntamientos, las áreas de la mujer de partidos y sindicatos, las innumerables ONGs feministas convenientemente subvencionadas por las instituciones de una sociedad… patriarcal. ¿No sería más lógico que los gobernantes de una sociedad patriarcal se dedicasen a fomentar precisamente la pervivencia del patriarcado? ¿Cabe pensar, por ejemplo, en una sociedad profundamente atea, donde sus gobernantes, instituciones y medios periodísticos se dedicasen a hacer apostolado del catolicismo?

    • Kelvin dijo:

      A ver, TODOS los cambios acaban siendo contradictorios e inconsecuentes y TODOS acaban conviertiéndose en aquello que odian; por eso el Feminismo está resultando una estafa inmoral o el Comunismo acabó oprimiendo al proletariado mucho más que todos los zares ¡A ESO ES A LO QUE VOY DESDE EL PRINCIPIO! Yo en ningún momento he defendido al Feminismo institucional,ni he defendido la injusticia ni mucho menos he insinuado que para mí la violencia contra o entre hombres es algo que “merecen” ¡Al contrario! Me parecen muy interesantes sus preguntas porque son preguntas que yo también me hago, yo también pienso ¡Cómo hemos llegado a esto! ¡Cómo lo permitimos! Pero no se puede esperar, como digo desde el principio, que en los primeros veinte o treinta años se haga todo bien; Ensayo y error ¡Así hemos ¿progresado?! Me duele mucho, como a todos, que se tenga que pasar por esta fase, también me duele pensar que tal vez sea necesario pero no lo puedo evitar. La Historia siempre se repite y siempre se repite para mal; les recomiendo a todos la obra Rebelión en la Granja de George Orwell en la que, en un gesto de honestidad intelectual como el suyo Sandra, ataca a la progresía bienpensante occidental por “poner de moda” o defender a ultranza el Comunismo cuando éste se estaba cayendo a trozos desde dentro y mostrando su peor cara. ¿Quiere que le niegue que se podría estar haciendo mejor? No lo voy a hacer porque es imposible. Tampoco entiendo muy bien por qué se llegan a estos excesos en sociedades democráticas si la mayoría de la gente opina como nosotros; es decir, la mayoría suele estar en contra de extremos y prejuicios trasnochados (lo de la manicura es un decir, no suelo juzgar a la gente por su aspecto e incluso diré que la manicura queda bien) Voy a aprovechar para aclararle lo de “sobreponerse al instinto paleolítico” es cierto que hago una mezcla; me refiero a que durante milenios la especie humana estuvo obsesionada por reforzar con la cultura o con la civilización características que surgieron de la necesidad de adaptarse al entorno y que, por lo tanto, no son ni fijas ni definitivas. ¡A eso me refiero! Pero está mal expresado porque también se reprimieron, felizmente para todos, otros comportamientos dañinos para la sociedad o mejor dicho incompatibles con ella como el canibalismo o el incesto. Por último, me gustaría aportar un poco de esperanza, ya que tarde o temprano la misma “lógica del poder” también llevará a las masas a despreciar la violencia contra y entre los hombres. Tal vez esté tardando en llegar pero llegará, como llegó la condena de todas las discriminaciones.

  18. Kelvin dijo:

    Bueno yo no he dicho aceptada sino tolerada y tampoco es una buena palabra. Más bien quería expresar que no se la percibía como un problema social sino privado. Otro detalle, cuidado con leer legislaciones antiguas y pensar: ¡Pues tampoco estaban tan mal! porque una cosa son los papeles y otra la realidad; es como si alguien del año 3.015 leyera La Declaración Universal de Derechos Humanos y pensase que en el siglo XX y XXI no estábamos tan mal ¿En serio usted cree que en la mayoría del planeta se respetan los Derechos Humanos? Así mismo, en una sociedad como la medieval y por más equidad jurídica que se pretendiera ¿En serio usted cree que con el peso que tenían las ideas religiosas iba a tener el mismo valor el testimonio de un hombre que el de una mujer? Piense que estamos hablando de sociedades en las que no existía la división de poderes y donde muchos cleros impartían justicia.No se han hecho muchas investigaciones porque resulta evidente que si la violencia doméstica hubiese sido percibida como un problema social grave no habríamos tenido que esperar hasta 1948 y después de dos guerras mundiales para La Declaración Universal de Derechos Humanos; pese a los nobles intentos de la Ilustración.

    • Kelvin, en tres de los cuatro enlaces que he presentado sobre violencia doméstica en el pasado hay numerosos casos concretos, no sólo comentarios de la ley. Es decir, puedes encontrar tanto teoría como práctica (especialmente en las fuentes secundarias que cito, como la tesis de Butler). Y de hecho eso es lo que critico, que los sermones de los moralistas sobre las mujeres no nos hablan de la realidad en la que vivían estas personas y cómo resolvían sus problemas.

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/04/26/la-violencia-domestica-en-la-edad-media-y-moderna/

      Claro que no puedo convencerte si no los lees, porque ten en cuenta que tus afirmaciones se presentan como autoevidentes, por el peso del discurso feminista, mientras que yo tengo que documentar bien cada cosa que digo porque no cuento con tal respaldo.

      Es cierto que en muchos casos no se consideró un problema social, pero hemos de pensar que esta gente vivía en un mundo distinto, donde la idea de “problema social” era difícil de concebir. Las personas corrientes vivían inmersas en su comunidad, y con malas carreteras y sin medios de comunicación masivos eso era lo que conocían e importaba. Los problemas se percibían a nivel comunitario o familiar, no a nivel social. Pero eso no significa que se quedaran en casa. Un ejemplo es el charivari o cencerrada que menciono en el artículo anterior. Para los maltratadores podía haber castigos muy públicos, como puedes ver aquí (las imágenes de época son bastante gráficas):

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/08/03/la-violencia-domestica-en-el-pasado/

      Y en la tesis sobre la violencia contra las mujeres en la Castilla medieval, leemos lo siguiente:

      https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/4413/1/TESIS472-140224.pdf (página 331)

      El tipo de documento que nos ha parecido más novedoso por su contenido y por su objetivo es sin duda el de las llamadas cartas de seguro. Con mucha frecuencia, las mujeres recurrían a esta vía para solicitar la protección de los reyes frente a sus agresores, y efectivamente la conseguían. Aquellas que se sentían en peligro, o quienes realmente lo estaban, podían acudir a los monarcas para hacer relación de la situación en la que se encontraban, temerosas de sufrir el maltrato o la muerte a manos de los hombres con los que convivían. Los reyes, aceptando esa petición, guardaban bajo su amparo a la mujer que demandaba dicha merced. Para que esta realidad fuese de conocimiento general y nadie pudiese aducir ignorancia de la decisión regia, lo hacían pregonar públicamente por las plazas, mercados y otros lugares acostumbrados, cercanos a la zona de residencia de la mujer en peligro. Nos encontramos así con un precedente de las actuales leyes de alejamiento, siendo necesario resaltar que en la Castilla del final de la Edad Media se hacía mucho hincapié en su publicidad, es decir, se hacía todo lo posible para que fuesen conocidas por los vecinos y familiares en el lugar en el que la mujer maltratada residía, pretendiéndose con ello asegurar su amparo y lograr que la orden regia se cumpliese.

      Por otra parte, no se han hecho muchas investigaciones sencillamente porque hasta hace unas décadas la Historia se concebía principalmente como historia política. Los aspectos culturales, económicos y sociales, aunque presentes, no estaban muy desarrollados, algo que comenzaría a cambiar a mediados del siglo XX.

      Y por supuesto, que el maltrato de la mujer no fuera considerado un problema social no quiere decir que por ello dejara de ser un delito. El hombre maltratado en la Edad Media y Moderna, sin embargo, era generalmente humillado, subiéndolo a pasear en un burro mirando hacia atrás mientras le agarraba la cola. Y de eso se ha hablado incluso menos.

    • Sandra dijo:

      “No se han hecho muchas investigaciones porque resulta evidente que si la violencia doméstica hubiese sido percibida como un problema social grave no habríamos tenido que esperar hasta 1948 y después de dos guerras mundiales para La Declaración Universal de Derechos Humanos; pese a los nobles intentos de la Ilustración.” (Kelvin)

      He buscado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 (https://es.wikisource.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_Universal_de_los_Derechos_Humanos) algún artículo donde se hable acerca de la violencia doméstica, pero nada he encontrado. Kelvin, ¿podrías indicarnos en qué parte de dicha Declaración se menciona dicha violencia? Lo dipo porque de tu párrafo parece que das a entender que fue en dicha Declaración donde aquella fue percibida como un “problema social”. ¿No te habrás confundido con la Conferencia de la Mujer de Pekín en 1995? (http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf). En cuanto a la mención de la Ilustración, ¿quieres decir que los autores de la Ilustración tocan el tema de la violencia doméstica? Aclárate, por favor, porque no sé qué pintan aquí al hablar de la violencia doméstica, las dos guerras mundiales, la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y la Ilustración.

      Kelvin, te vuelvo a preguntar lo mismo que ayer. Dime cómo es posible que las mismas feministas -las mismas personas físicas- que en su juventud aplaudían a rabiar a Joan Baez cuando ésta interpretaba el tema “El preso número 9” (una canción que enaltece lo que ahora llamarían “violencia machista”) son las que ahora se rasgan las vestiduras ante estos hechos. ¿Acaso esas feministas no leían la prensa, donde se detallaba los por aquel entonces llamados “crímenes pasionales”? ¿Por qué ese silencio cómplice de las feministas de hace apenas 30 ó 40 años? ¿Por qué les parecía más importante quemar sujetadores que combatir lo que ahora llamarían “violencia de género”?

  19. Babel dijo:

    Kelvin, no estaría mal que aprendieses lo que es documentar y argumentar las afirmaciones, cosas que han hecho Sandra y Carlos.
    Ya le habéis contestado bastante bien, tan sólo haré hincapié en un par de ideas:
    “estamos sobreinformados y malinformados sobre el patrón agresivo del esposo frente a la esposa”.(Raúl)
    Efectivamente. Si nos atenemos a la propaganda feminista, parece que las mujeres viviesen en un estado de terror frente a los hombres. No obstante, la realidad es muy terca y nos recuerda que no es así.
    No es que no estén aterrorizadas, sino que me atrevo a decir (aunque depende de cada caso) que si tuviésemos que hablar de un sexo que domina a otro en las relaciones de pareja, serían las mujeres las que lo hacen. Entiendo que es algo subjetivo y no lo digo como verdad absoluta, pero me parece muy curioso que en una “sociedad patriarcal” ocurran este tipo de cosas.
    “reconocimiento social y formal, de la violencia entre varones y hacia varones, como violencia cultural, y por ende como la mayor lacra histórica en materia de violencia y agresividad.” (Raúl)
    He aquí la madre del cordero. Debido a la nula empatía de las feministas, los varones merecemos lo que nos pasa. Bien fácil es juzgar desde su atalaya y meter en el mismo saco a víctima y verdugo. Mientras que los hombres no digamos: !basta! !no estamos en este mundo para recibir violencia! NADA CAMBIARÁ.
    Cada vez que hay una campaña de no violencia contra la mujer se está diciendo implícitamente que la violencia contra el hombre es lo normal, que así debe ser.
    Kelvin, por si estás despistado te voy a recordar una cosa: El hombre es el principal receptor de la violencia.
    Carlos, yo sí llamaría declaración de guerra a lo que está ocurriendo.
    La diferencia con otro tipo de guerra es que, normalmente, el bando al que le declaran la guerra se entera. En este caso, el bando al que le han declarado la guerra no se entera (o no se quiere enterar).

  20. Babel dijo:

    A ver Kelvin, que lo que ocurre aquí es muy sencillo, no te hagas un lío:
    Estás JUSTIFICANDO LA DISCRIMINACIÓN CONTRA LOS HOMBRES aludiendo a un pasado mítico de hombres opresores.
    No se trata de ensayo y error, eso lo hizo Einstein (que era bastante más respetable que las feministas). De lo que se trata es de que se le ha declarado desde el poder la guerra a los hombres.
    Las mujeres se han beneficiado, muchos hombres quieren beneficiarse para quitar competidores de en medio y muchos hombres y mujeres viven engañados con un montón de mierda en la cabeza que no les deja tener relaciones sanas con el otro sexo, ellos porque se sienten mal por considerarse opresores y ellas porque viven en un estado esquizoide en el que todo lo que las rodea es machismo y misoginia (algo inducido por la ingeniería social).
    Justifica tu propia discriminación individual si quieres, pero aquí no comulgamos con ruedas de molino. Parece que no lo entiendes, si quieres te dibujo un croquis a ver si así es posible.
    Kelvin vale por 10 en repetición de dogmas: 11

  21. Mouguias dijo:

    Perdonad que me deje llevar por el autobombo, pero de veras que estoy impresionado. Las respuestas que estoy leyendo en esta entrada son como para tallarlas en marmol. Voy a destacar dos: el mensaje de Isidro sobre los trabajos de los hombres en su familia y, sobre todo, el de Sandra sobre la hipocresia y lo hueco de los mantras “progresistas”, que cambian con las modas sin debate alguno, me han conmovido.
    He observado que cuando surge un argumento nuevo, una herramienta dialectica contra las mentiras del feminismo, tiende a difundirse en muy poco tiempo. Espero que ocurra lo mismo en este caso porque de veras, si al interlocutor feminista le queda un atomo de sentido critico y de raciocinio, no puede permanecer indiferente ante algo asi.

    • En la mayoría de los espacios cuando se invoca la narrativa de “la opresión histórica de la mujer” para callar cualquier discusión, incluso los más escépticos suelen agachar las orejas y decir algo así como “eso era antes”, “nosotros hablamos de ahora” (igual que cuando se mencionan “otros países”). No aquí.

      Me agrada tener comentaristas de tanto nivel, pero también me da pena que sus aportaciones se queden en comentarios. Por eso me alegro de que Isidro vaya a montar su propio espacio y les animo a todos a hacer lo mismo. Por supuesto una cosa no quita la otra, me gustaría seguir viéndoles participar aquí. Además muchas veces algunos comentarios contienen tanto que desempaquetar que hace falta un equipo para sacarlo todo, y lleva una enorme cantidad de tiempo, porque nosotros no podemos respaldarnos en el discurso dominante y tenemos que documentar mucho más.

    • Sandra dijo:

      Mouguias, la capacidad de mutación del femiprogresismo es superior a la de cualquier virus conocido, y se manifiesta especialmente por una pérdida selectiva de memoria. Ya he reseñado más arriba la canción “El preso número 9” de Joan Baez, donde se critica la pena de muerte, pero al mismo tiempo se justifica el doble crimen de un hombre que ha matado a su mujer y al amante de ésta. Pero por lo visto como la cantante es una mujer, el feminismo no tiene problema alguno en convertirla en heroína. Véase a continuación lo que nos dice una “experta” de dicha religión:

      “10 mujeres que cambiaron la historia del rock. De Wanda Jackson a PJ Harvey, grandes compositoras de la música anglosajona
      Por Montserrat Barba Pan. Experto (sic) de Feminismo.
      (…)
      Joan Baez, activista de los derechos civiles.
      Es probablemente la voz femenina más importante del folk estadounidense, y clave del éxito de Bob Dylan, al que introdujo en los grandes festivales y eventos para la lucha por los movimientos civiles en EEUU en los años 60.
      Joan Baez (1941, Nueva York) ha volcado su talento musical y su voz de soprano en el activismo político, con composiciones que fluctúan entre el country y el pop/rock. Intervino en la Marcha sobre Washington de 1963 junto a Martin Luther King, jr. Desde entonces, ha llevado su música por el mundo para celebrar el 90 aniversario de Nelson Mandela, apoyar a Vaclav Havel durante la Primavera de Praga de 1968 o participar en el primer concierto de Amnistía Internacional ese mismo año.
      Ha denunciado también las guerras de Vietnam y Corea, así como las dictaduras militares de Augusto Pinochet, en Chile, y Francisco Franco, en España. Siempre ha usado como únicas armas su guitarra y su voz.
      Fuente:Biografía oficial de Joan Baez, Arthur Levy, 2008.”
      (http://feminismo.about.com/od/frases/tp/diez-voces-del-rock-imprescindibles.htm)

      Y no es la única. Aquí tenemos otra hagiografía de género:

      Y otra:
      http://heroinas.blogspot.com.es/2012/03/joan-baez.html

      Y ya van cuatro:
      http://subvertidas.blogspot.com.es/2013/09/versos-e-subversas-joan-baez.html

      Y también Joan Baez ha sido condecorada el 5 de marzo de 2010 con la Orden de las Artes y las letras de España, por el Consejo de Ministros, a propuesta de la Ministra de cultura Ángeles González-Sinde, ministra, dicho sea de paso, del feminista radical José Luis Rodríguez Zapatero (http://www.libertaddigital.com/espana/2012-10-18/zapatero-el-rojo-justiciero-de-las-mujeres-1276471721/), y siendo también por esas fechas ministra de Igualdad la señora doña Bibiana Aído Almagro:
      http://mujeres.stemstes.org/?p=1054

      Aquí el blog de otra feminista que no tiene inconveniente a ser fan de Joan Baez:
      http://mujericolas.blogspot.com.es/2012/11/joan-baezla-reina-de-la-cancion-protesta.html

      Y no soy yo quien dice que Joan Baez es feminista. Lo dice un medio tan de esa onda como es El Plural:
      “era una persona decente, solidaria, infatigable en su defensa de los menos afortunados, feminista, luchadora, generosa y todo lo de izquierdas que puede serlo una norteamericana”
      (http://www.elcultural.com/revista/escenarios/Joan-Baez-el-dia-despues-de-manana/36097)

      Sigamos recopilando a feministas entusiastas de Joan Baez:
      http://escritorasunidas.blogspot.com.es/2011/08/joan-baez-bob-dylan-diamonds-and-rust.html

      Y como traca final, nada menos que ElDario.es -conocido medio donde todos los días hay varias noticias feministas- no tiene problema alguno en definir a esta cantante como una “activista pro derechos civiles y en contra de la violencia”.
      http://www.eldiario.es/cultura/Hoy-manana-Joan-Baez-Madrid_0_369563632.html

      • Tremendo. Gracias Sandra.

      • Isidro dijo:

        Sandra, me su sumo a la petición de Carlos. A mí también me parecería una excelente idea que abrieras tu propio blog (y siguieras participando aquí), porque tanta perspicacia y penetración merecen su propio espacio. También, con Carlos, lo hago extensivo a los demás asiduos, pues todos, sin excepción, demuestran tener grandes dotes para la crítica y fobia a tragar ruedas de molino. Leeros es sinónimo de gozar de excelentes observaciones y argumentos. Creo que sería buena idea que, con el tiempo, fueran proliferando más y más referentes masculinistas dentro de la red. Yo estoy en ello, aunque me llevará todavía un tiempo.

  22. Babel dijo:

    Esta canción fue muy famosa en su época:

    Sandra, corrígeme si me equivoco, pero creo que la femiprogresía del momento no puso el grito en el cielo.

    • Sandra dijo:

      Creo que del año 1980 es la canción “Un hombre macho”, interpretada por Ángela Carrasco. No me consta protesta feminista:

      • Isidro dijo:

        Sandra, Babel, añado un botón de muestra más. El grupo Jarcha (como bien recordará Sandrá) puso de moda, en los años de la transición a la democracia, el tema “Libertad sin ira”. En la letra se dice esto: “…gente que solo desea su pan, su hembra y la fiesta en paz”. En aquel entonces el grupo era, como es evidente, muy progre, cosa, por cierto, que contrasta con el signo ideológico de sus inicios, cuando escribían y cantaban en memoria de José Antonio Primo de Rivera. Notable cambio camaleónico que Sandra podría apuntar en su lista de versátiles, oportunistas y chaqueteros.
        Por lo demás, solo diré (como en otras ocasiones he hecho) que una de las mayores pasiones humanas es sentir que se posee a otras personas y, a su vez, sentirse propiedad de esas personas. “Me gusta ser tuya”, dice Ángela Carrasco, refiriéndose no a su madre, sino a un hombre machote. Es más, las desatadas pasiones de amor y celos colman el contenido de historias reales y ficticias. Pero claro, como el feminismo rebosa de ignorancia, se le escapa hasta lo más básico de la psicología humana.

      • Sandra dijo:

        Y por aquí otra canción denostando la falta de hombría:
        http://www.musica.com/letras.asp?letra=22352

        Y otra más…
        http://www.musica.com/letras.asp?letra=1769407

        Y ya para acabar, Paquita la del Barrio nos hace una auténtica antología de lo que significa “ser un hombre”:
        http://www.sonicomusica.com/rancheras/paquita-la-del-barrio/pa-puras-verg-enzas/cobarde/

    • Helena dijo:

      En los 80 no recuerdo que hubiera problema con esa canción, pero en los 2000 sí lo hubo y Loquillo incluso dejó de interpretarla en los conciertos (creo que ahora la vuelve a cantar). En este blog se explica un poco lo que pasó y se incluye lo que escribió Loquillo en El País al respecto: http://musicaymujer.blogspot.com.es/2012/03/la-matare.html

      Lo que sí recuerdo que hubo a finales de los 80 fue una polémica bastante fuerte con esta canción de Los Ronaldos:https://www.youtube.com/watch?v=rOM-d6Dl3ik , pero no dejaron de incluirla en sus discos.

      Quien sí que no tuvo ningún problema (que yo sepa) fue Alaska con esta canción:https://www.youtube.com/watch?v=jffAiovbp4g y eso que habla de un crimen ya consumado, a diferencia de la de Loquillo.

  23. Babel dijo:

    Mi opinión no entiende de sexsimo.
    Creo que tanto Loquillo como Alaska tienen derecho a cantar lo que cantaron, se trata de expresar la rabia en una canción y no de cometer ningún delito.
    Si alguien escucha esas canciones y las pone en práctica, no creo que las personas que descargan su furia mediante el arte tengan ninguna culpa, eso es algo que siempre se ha hecho.
    Interesante el nombre de Ángela Carrasco, he aquí una canción suya que justifica la posesión y demás, y no creo que la femiprogresía del momento se quejase:

    Hoy en día, cosas así son “apología del terrorismo machista”.
    En cuanto a lo que habéis dicho de montar páginas web (no sé si en este hilo o en otro).
    A Isidro y Sandra os recomiendo que las montéis, pero no creo que yo tenga tantos conocimientos como para eso. Simplemente tengo un sentido crítico nacido de la observación, la reflexión y la experiencia que me hace rechazar el feminismo.
    No obstante, sí que tengo en mente ser guionista (y quizás también actor) de un proyecto audiovisual que tratará sobre un hombre maltratado, el proceso del maltrato y cómo la sociedad lo ve a él como maltratador.
    Doy por hecho que cuento con este espacio para dar difusión al proyecto.
    Acabo de empezar a escribir el guión y aún queda para que esté terminado (quiero hacerlo bien), más aún para que termine el proyecto entero.
    Saludos.

    • Por supuesto, avísanos. Cuentas con todo nuestro apoyo.

    • Isidro dijo:

      Estoy de acuerdo contigo, Babel: esas canciones no son apología de nada. Ni Loquillo ni Alaska han asesinado a nadie. Se mueve todo dentro de los ámbitos de la ficción y la fantasía pasional. Tanta susceptibilidad (feminista) es enfermiza. Si nos ponemos exquisitos, tendremos que censurar Don Juan Tenorio, Don Quijote, Rambo, Robocob o Cincuenta Sombras de Grey (grandes obras o estúpidas, eso da igual) y, en realidad, el 99% de las películas o novelas, pues la mayoría contienen algún pasaje violento, violación, asesinato, etc. Nadie en su sano juicio creerá estar legitimado a matar a su pareja o su ex porque haya oído la canción de Loquillo o de Alaska. Y si alguien no está en su sano juicio son, precisamente, todas esas feministas que sí hacen apología del crimen sexista, reclamando el asesinato o la castración de media humanidad. Las letras de esas canciones pueden ser, si se quiere, de mal gusto, pero nada más. Lo que sí me parece censurable (o, al menos, una cuestión a discutir) es la publicación de vídeos con contenido violento, pero con violencia real. Inundan You Tube, por ejemplo, y parece que subir esas cosas y verlas se ha convertido en un divertimento y en algo de lo más normal: esto sí que es peligroso a mi entender. Pero este asunto se sale de la temática de este blog.
      Ánimo con ese guión, Babel. Precisamos de todos los arietes contra el feminismo.

  24. Sandra dijo:

    Ya hemos dicho que el femiprogresismo desagregó a los “maltratadores” del colectivo de los “delincuentes comunes”. Pero no hay que pensar que son sólo motivaciones ideológicas las que generaron tal metamorfosis. Señalamos en otra ocasión que la tropa de psicólogos, pedagosos, educadores, trabajadores sociales, jueces y demás profesionales -pues no lo hacen por amor al arte- de la prevención y reinserción, eran unos gremios que demandaban la creación de nuevos nichos de mercado. Nada más generador de demanda que lanzar al mercado mercancías y servicios novedosos.Y ojo, porque no es casualidad que los servicios de la industria del maltrato, cuyo comprador son las instituciones públicas, haya tenido un desarrollo tan espectacular en España, país donde es tan fuerte el peso social del funcionariado. No son elucubraciones mías, sino el resultado de cambiar “delincuente” por “maltratador” en el siguiente texto, obra de un autor poco dado a ser considerado como machista o conservador…

    “El filósofo produce ideas, el poeta poemas, el cura sermones, el profesor compendios, etc. El delincuente produce delitos. Fijémonos un poco más de cerca en la conexión que existe entre esta última rama de producción y el conjunto de la sociedad y ello nos ayudará a sobreponernos a muchos prejuicios. El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con eso, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una “mercancía”. Lo cual contribuye a incrementar la riqueza nacional, aparte de la fruición privada que, según nos hace ver, un testigo competente, el señor profesor Roscher, el manuscrito del compendio produce a su propio autor. El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etc., y, a su vez, todas estas diferentes ramas de industria que representan otras tantas categorías de la división social del trabajo; desarrollan diferentes capacidades del espíritu humano, crean nuevas necesidades y nuevos modos de satisfacerlas. Solamente la tortura ha dado pie a los más ingeniosos inventos mecánicos y ocupa, en la producción de sus instrumentos, a gran número de honrados artesanos.
    El delincuente produce una impresión, unas veces moral, otras veces trágica, según los casos, prestando con ello un “servicio” al movimiento de los sentimientos morales y estéticos del público. No sólo produce manuales de derecho penal, códigos penales y, por tanto, legisladores que se ocupan de los delitos y las penas; produce también arte, literatura, novelas e incluso tragedias, como lo demuestran, no sólo La culpa de Müllner o Los bandidos de Schiller, ¡sino incluso el Edipo y el Ricardo III! El delincuente rompe la monotonía y el aplomo cotidiano de la vida burguesa. La preserva así del estancamiento y, provoca esa tensión y ese desasosiego sin los que hasta el acicate de la competencia se embotaría. Impulsa con ello las fuerzas productivas. El crimen descarga al mercado de trabajo de una parte de la superpoblación sobrante, reduciendo así la competencia entre los trabajadores y poniendo coto hasta cierto punto a la baja del salario, y, al mismo tiempo, la lucha contra la delincuencia absorbe a otra parte de la misma población. Por todas estas razones, el delincuente actúa como una de esas “compensaciones” naturales que contribuyen a restablecer el equilibrio adecuado y abren toda una perspectiva de ramas “útiles” de trabajo. Podríamos poner de relieve hasta en sus últimos detalles el modo como el delincuente influye en el desarrollo de la productividad. Los cerrajeros jamás habrían podido alcanzar su actual perfección, si no hubiese ladrones. Y la fabricación de billetes de banco no habría llegado nunca a su actual refinamiento a no ser por los falsificadores de moneda. El microscopio no habría encontrado acceso a los negocios comerciales corrientes (véase Babbage) si no le hubiera abierto el camino el fraude comercial. Y la química práctica, debiera estarle tan agradecida a las adulteraciones de mercancías y al intento de descubrirlas como al honrado celo por aumentar la productividad. El delito, con los nuevos recursos que cada día se descubren para atentar contra la propiedad, obliga a descubrir a cada paso nuevos medios de defensa y se revela, así, tan productivo como las huelgas, en lo tocante a la invención de máquinas. Y abandonado al campo del delito privado, ¿acaso, sin los delitos nacionales, habría llegado a crearse nunca el mercado mundial? Más aún, ¿existirían siquiera naciones? ¿Y no es en el árbol del pecado, al mismo tiempo y desde Adán, el árbol del conocimiento? Ya Mandeville en su Fábula de las abejas (1705) había demostrado la productividad de todos los posibles oficios, etc., poniendo de manifiesto en general la tendencia de toda esta argumentación: «Lo que en este mundo llamamos el mal, tanto el moral como el natural, es el gran principio que nos convierte en criaturas sociales, la base firme, la vida y el puntal de todas las industrias y ocupaciones, sin excepción; aquí reside el verdadero origen de todas las artes y ciencias y, a partir del momento en que el mal cesara, la sociedad decaería necesariamente, si es que no perece completamente.» Lo que ocurre es que Mandeville era, naturalmente, mucho más, infinitamente más audaz y más honrado que los apologistas filisteos de la sociedad burguesa.”
    (Karl Marx. “Concepción apologética de la productividad de todas las profesiones”, 1860-1862)
    http://elidentikit.com/2012/08/karl-marx-y-el-lugar-de-los-delincuentes-en-la-sociedad

  25. Babel dijo:

    Gracias por vuestro apoyo para el proyecto.
    Tengo pensado darle difusión entre asociaciones de separados y voy a intentar que llegue a las manos del Juez Serrano, sé que si lo hago bien triunfaría entre ciertos círculos.
    Pero como digo, es un proceso largo y complejo, incluso aún tengo que reunir a todo el equipo y ya me estoy encontrando con reticencias de la gente para tratar esa temática.
    Son cosas que desmoralizan, pero hay que continuar, nadie dijo que fuese fácil.

  26. Gonzalo dijo:

    Muy bueno el punto 8 donde dice:
    “Pero hay una sombra en el gobierno de los hombres de Syriza y es ese, que todos son hombres, hijos de un Dios machista en un Olimpo atemperado por imprescindibles deidades femeninas, la sabia Pallas Atenea y la exuberante Afrodita, amor y sabiduría de mujeres de armas tomar, imprescindibles para deshacer los entuertos de los hombres que inventaron el hierro y crearon las guerras.”
    Lo gracioso es que menciona la imprescindible deidad de Atenea, alabando su amor o su sabiduría y omitiendo que además, es la diosa de la guerra (entre otras cosas), para luego achacar exclusivamente a los hombre la creación de las guerras.

  27. Ricardo dijo:

    Las mujeres también ingresan al ejercito, usan armas y golpean.
    La violencia, de cualquier tipo, solo genera mas violencia
    y la división genera bandos

    La unidad en la diversidad es la única solucion

  28. Pingback: Respuesta a la crítica hacia mi trabajo en El Universal | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

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  30. Magi dijo:

    Todos los ejemplos que has puesto me parecen un insulto hacia los hombres, ya que habla de los hombres en general , y muy mal.

    Me alegro de que hables sobre esto y lo denuncies aquí.

  31. Raúl dijo:

    Menuda perla de publicación, si esto no es sexismo, misandria e ideología totalitaria, apaga y vámonos.

    ”Ellos han vivido la parte amable de la historia”. Dice el artículo, entre otros discursos propagandísticos.

    http://www.msn.com/es-es/salud/relationships/%E2%80%9Cno-soy-machista-pero%E2%80%A6%E2%80%9D/ar-BBqwsDX?li=BBpmbhJ&OCID=mailsignoutes

  32. Víctor dijo:

    El artículo entero se resume en una palabra: Basura.

  33. Leo dijo:

    Me puede explicar alguien como con tanta represión española hacia el franquismo lo de Cospedal, Saez Santamaría, Manuela Carmena o Cristina Almeida ??
    Porqué a estas mujeres no les afectó ese machismo tan atroz ??

  34. Pingback: Los hombres deberían expresar sus sentimientos y hablar de sus problemas… o mejor no | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

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