El poder femenino en la Guerra de los Cristeros: lecciones para el presente

En el pasado hemos publicado artículos sobre el papel femenino en las guerras, y particularmente el empleo de las expectativas creadas por los roles de género para avergonzar a los hombres y empujarlos a combatir. Esta vez trataremos un ejemplo más: el de la Guerra de los Cristeros, también conocida como “La Cristiada” o Guerra Cristera, ocurrida en México durante los años 1926-1929.

Las llamadas “cristeras” no instigaron a sus hombres al combate por temor a la llegada de un ejército invasor, sino como respuesta a las medidas anticlericales del gobierno de Plutarco Elías Calles.

El escritor Juan Rulfo, cuya familia perdió todo en la guerra, afirmó (minuto 7:42):

Esta rebelión tiene un origen más bien matriarcal. El fenómeno curioso fue que las mujeres fueron quienes hicieron la Revolución Cristera. Porque el decirle a un hermano, a un esposo o a un hijo “no eres hombre si no te vas pelear por Dios, por la causa de Dios”, pues era una ofensa muy grande, ¿no? Entonces se levantaron todos en armas.

El historiador Jean Meyer, uno de los mayores expertos en el tema, confirma el testimonio de Rulfo en su obra La Cristiada. Los Cristeros cuando escribe que:

Ellas eran las que obligaban a los hombres a cargar con sus responsabilidades, avergonzándolos. En efecto, por encima de las apariencias es el sistema matriarcal el que reina en todo el “Bajío Real”, en Jalisco, Zacatecas y Michoacán. En esta tierra de “machos” el hombre casado sigue obedeciendo a su madre y no toca los bienes de su mujer; ¿no será el “machismo” la expresión de este complejo maternal, destinado a contrapesar este estado de infancia eterna?

Existe obediencia efectiva del hombre y no sólo respeto exterior. La peor ofensa es decir a uno que no es un hombre o, lo que es lo mismo, mandarlo a chingar a su madre. Ahora bien, en 1926 la mujer le dice a un hombre que no es un hombre desde el momento que acepta tal atrocidad. La hermana le dice a su hermano de 15 años que no vale lo que “los defensores de la Causa de Dios” y así, no pocos pueblos quedaron prácticamente sin hombres, en tanto que las mujeres trabajaban la tierra para alimentar a los combatientes o los seguían a la montaña. Esta mezcla de fe y de altivez en los dos sexos fue uno de los factores de la explosión (p. 26).

Un ejemplo de cómo las mujeres incitaron a los Cristeros fue esta frase: “Todos los hombres a tomar Atotonilco y sólo las mujeres se quedarán en casa”, que negaba efectivamente la hombría de todos aquellos que no se hubieran lanzado al combate.

Hubo otras. Claudia Julieta Quezada nos muestra más ejemplos en su artículo La mujer Cristera en Michoacán, 1926-29 (la negrita es mía):

En Julio de 1926, una vez estallado el conflicto cristero, aunque fue muy difícil para las mujeres ver partir a sus hijos, esposos y padres a la lucha y pensar que jamás los volverían a ver, eran ellas mismas quienes los motivaban y les ejercían una verdadera presión psicológica a los hombres de la casa a fin de convencerlos de tomar las armas y salir a luchar por “Cristo Rey”. Como se solía decir en la época: “si no va usted, voy yo”, era la frase con la que algunas de las mujeres empujaban a la lucha a sus hombres. Apelaban a que lanzarse a la guerra era un signo de hombría y que la Iglesia católica era lo que necesitaba en esos momentos (p. 16).

Quezada también recoge otro evento:

En el poblado de Zamora, Michoacán, el joven Joaquín de Silva y Carrasco le confesó a un sacerdote la decisión que había tomado de unirse a las filas de los cristeros, a lo que el sacerdote sólo preguntó sí sabía el estado en el que iba a dejar a su madre y sus hermanas. El joven sólo le respondió: “¡ay padre, pero si son ellas las que más me han alentado en mi decisión!” (p. 17)

Nótese que el sacerdote no le pregunta si es consciente del riesgo que supone para su propia vida, sino sobre el impacto que la decisión tendrá en su madre y hermanas.

La misma autora recoge el papel formador y “civilizador” de la mujer hacia el varón:

La mujer piadosa, pura, sabia, prudente y devota, en una palabra, la mujer católica, es la que como madre cristianiza al hombre niño; como hija edifica al hombre padre; como hermana, corrige al hombre hermano; y como esposa corrige al hombre esposo (p. 15).

Una idea que no era reciente sino que se remonta a la Edad Media.

Ahora bien, las mujeres no se limitaron a incitar a sus hombres. La historiadora María Cristina Ponce Pino-Suárez señala:

Sin la mujer no hubiera existido la Cristiada. Primero, porque las familias de los cristeros colaboraban dándoles de comer; un cristero en todos lados tenía un taco de frijoles. En segundo lugar está la fundación de las brigadas «Juana de Arco» que llegaron a tener 25 mil mujeres de 15 a 25 años. Su fin era conseguir el parque. Se escondían las balas en los corsés. Atendían los hospitales cristeros instalados en cuevas. Los animaban a seguir luchando cuando los sentían flaquear.

Juan Rulfo también comenta que las tropas del gobierno federal tuvieron problemas para acabar con la rebelión porque se centraban en el hombre, mientras las mujeres tenían una gran libertad de movimiento que aprovechaban para abastecer de armas y provisiones a los rebeldes. Esto también fue confirmado por Quezada (p. 23). Podemos concluir que antes de la rebelión no hubo, por tanto, una amenaza de violencia que incitara a las mujeres a presionar a los hombres para que lucharan.

Ahora llegamos al punto donde el feminismo, sin quererlo, nos da la razón. Con el episodio cristero en mente, leamos lo que escribió hace poco Soledad Murillo de la Vega, profesora universitaria feminista que participó en la elaboración de la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) en España:

Sabemos bien que las interacciones sentimentales son extraordinariamente complejas, pero no siempre los desacuerdos recurren a la palabra y menos aún a pactos en los que se explicite lo que cada persona espera de la otra. Todo lo contrario, la pareja también es un escenario de poder. Un poder que no se muestra públicamente, se reproduce en la intimidad de una relación sentimental, se justifica en nombre del amor y requiere de una sistemática expropiación de la identidad. Además, contiene una firme desautorización de todo rasgo de individualidad, recurriendo desde los agravios, hasta los golpes. De hecho, debemos a la teoría feminista haber conceptualizado el poder desde el esquema de subordinación y autoridad, y visibilizado aquellos mecanismos sociales, económicos y culturales que legitiman la desigualdad. Esta lógica fue clave en la elaboración de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Tuve la oportunidad de participar activamente en su elaboración.

La autora está pensando, obviamente, en los maltratadores pasados y presentes. Sin embargo su argumento encaja perfectamente con lo hallado en la Guerra de los Cristeros, quizá exceptuando los golpes (aunque en el pasado no faltaron hombres maltratados). Analicemos ahora su discurso por partes:

Sabemos bien que las interacciones sentimentales son extraordinariamente complejas, pero no siempre los desacuerdos recurren a la palabra y menos aún a pactos en los que se explicite lo que cada persona espera de la otra.

Desde luego. Los hombres eran en papel los cabezas de familia, aquellos que tenían (en teoría) la autoridad. Pero llegado el momento si sus mujeres decidían que ellos debían ir a la guerra, tenían el suficiente poder como para hacer que se amoldaran a sus exigencias. Un poder, curiosamente, otorgado por las propias expectativas de los roles de género.

Todo lo contrario, la pareja también es un escenario de poder. Un poder que no se muestra públicamente, se reproduce en la intimidad de una relación sentimental, se justifica en nombre del amor y requiere de una sistemática expropiación de la identidad. Además, contiene una firme desautorización de todo rasgo de individualidad, recurriendo desde los agravios, hasta los golpes.

Efectivamente, la pareja también es un escenario de poder. Y no todo el poder proviene de la autoridad (ser cabeza de familia). Como señaló el historiador Jean Meyer, bajo la apariencia de esta “tierra de machos” se escondía un sistema donde la mujer tenía un poder considerable, uno que no traspasó las fronteras de lo privado hasta que la rebelión lo obligó a hacerse visible, pero que en muchos otros escenarios históricos pasa sin ser documentado.

La guerra también se justificó en nombre del amor, ya fuera hacia la familia o la religión católica. Meyer señaló:

Y esta guerra la hacían con amor, maldiciéndola, del mismo modo que amaban instintivamente todo trabajo que exigía su habilidad y paciencia. Esta guerra era, su guerra sin que ellos lo hubiesen querido (p. 243).

Y por supuesto también encontramos la expropiación de la identidad y la desautorización de la individualidad, recurriendo desde los agravios hasta las humillaciones (no tengo constancia de que hubiera golpes). Las mujeres definían quién era hombre y quién no cuando negaban la virilidad de sus esposos si no empuñaban las armas, y amenazaban con humillar a sus maridos (“o va usted o voy yo”) para que se plegaran a sus exigencias.

De hecho, debemos a la teoría feminista haber conceptualizado el poder desde el esquema de subordinación y autoridad, y visibilizado aquellos mecanismos sociales, económicos y culturales que legitiman la desigualdad.

Más bien al contrario, como el caso de la Cristiada demuestra, al igual que muchos otros (incluso en el presente), la teoría feminista simplificó las relaciones de poder entre hombres y mujeres para encorsetarlas en una narrativa polarizada que sirviera de herramienta para justificar leyes discriminatorias hacia el varón, y no para estudiar la realidad histórica. Murillo lo confirma más adelante:

Esta lógica fue clave en la elaboración de la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Tuve la oportunidad de participar activamente en su elaboración (…) En la Ley 1/2004 se cita expresamente que la violencia no es un problema que afecte al ámbito privado sino al ámbito público. Y se añade que representa una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres.

En resumen, que la LIVG es el producto de una visión sesgada de la Historia que sólo repara en la posición de autoridad masculina, pero no en la dinámica de poder que realmente existía en las parejas, pese a que la propia Murillo afirme:

La pareja también es un escenario de poder. Un poder que no se muestra públicamente, se reproduce en la intimidad de una relación sentimental, se justifica en nombre del amor y requiere de una sistemática expropiación de la identidad.

Alguien dirá que es injusto utilizar lo que ocurrió en México para refutar una ley redactada en España. Quien así opine desconoce que en dicho país también han ocurrido sucesos similares, desde la época prerromana hasta el siglo XX. En un artículo anterior ya hablamos sobre las mujeres de una tribu hispana que empujaron a sus hombres a combatir al enemigo, pese a que ellos deseaban un acuerdo de paz.

Asimismo, durante el Desastre de Annual (1921) encontramos un episodio donde si bien las mujeres no empujan a sus hombres a combatir, se invocó el espectro de la humillación femenina para enviarlos al combate.

El Teniente Coronel Primo de Rivera arengó a sus hombres a marchar contra el enemigo para que el resto de las tropas pudieran salir con vida de lo que se avecinaba como una carnicería. Se trataba de una carga suicida y lo sabían, de modo que Primo de Rivera empleó el único discurso que podía darle resultado:

¡Soldados! Ha llegado la hora del sacrificio. Que cada cual cumpla con su deber. Si no lo hacéis, vuestras madres, vuestras novias, todas las mujeres españolas dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos.

Sólo uno de cada diez soldados volvió para contarlo. Cabe preguntarse por qué no dijo “si no lo hacéis, vuestros padres, vuestros hermanos, todos los hombres españoles dirán que somos unos cobardes.” Todo apunta a que, como ocurría al otro lado del océano, las relaciones entre hombres y mujeres eran más complejas de lo que se nos presenta hoy día.

Pero las mujeres de la familia (o su invocación) no eran las únicas con poder para enviar a un hombre a la muerte. En el caso de las Plumas Blancas, durante la Primera Guerra Mundial, eran principalmente desconocidas las que avergonzaban a los hombres para que marcharan a las trincheras. De hecho, como menciona Joshua S. Goldstein en su libro War and Gender (Guerra y género, p. 272-274):

El uso de la vergüenza por parte de las mujeres para incitar a los hombres a luchar ha sido observado en una [amplia] variedad de escenarios. Antes del golpe militar en Chile de 1973, por ejemplo, las mujeres conservadoras arrojaban maíz a los soldados y se burlaban de ellos llamándolos “gallinas”. Las mujeres apache recibían a los guerreros exitosos con “canciones y regocijo”, pero a los fallidos con “mofas e insultos. Las mujeres se alejaban de ellos con fingida indiferencia y desprecio”. La cobardía e incompetencia por parte de los guerreros Zulues, castigada en tiempos de Shaka con la muerte, ganó más tarde “humillación y desgracia …Las mujeres sentían que todavía era su deber avergonzar a un hombre que no se comportaba con bravura… A veces desnudándose en público para motificar a un hombre que se había comportado mal.” Incluso los guerreros que habían sobrevivido a una feroz batalla donde los zulues habían luchado con increíble bravura y habían perdido, se enfrentaban al bochorno. Las mujeres los ridiculizaban cruelmente (…).

Una vez durante la rebelión Mau Mau, cuando un líder fue encarcelado por las autoridades coloniales, se formó una multitud y varios líderes africanos varones intentaron dispersarla. “Las mujeres se enfurecieron ante la actitud de compromiso masculina. Una mujer expuso sus genitales a los hombres invocando un insulto tradicional que en la cultura kikuyu era “el último recurso de aquellos consumidos por sentimientos de furia, frustración, humillación o venganza”” (Las mujeres !Kung también se burlan de los hombres que se desvían de las normas del grupo utilizando “la exposición de los genitales femeninos… como muestra de falta de respeto”). Apoyada por los aullidos de otras mujeres en la multitud, reprochó a los hombres diciéndoles “tomen mi vestido y denme sus pantalones. Ustedes hombres son unos cobardes… Nuestro líder está ahí. Dejen que vayamos a por él”. Como resultado, la multitud avanzó y la policía dio muerte a 17 hombres y 4 mujeres.

Pese a que la guerra se ha considerado tradicionalmente un asunto masculino, cuando exploramos las circunstancias de muchos conflictos vemos que las mujeres jugaron un papel fundamental. La invisibilidad histórica del papel de la mujer ha oscurecido muchas de sus contribuciones positivas al desarrollo humano, pero también ha ocultado la participación en su lado más oscuro.

Gracias a Luis por llamarme la atención sobre el video de Juan Rulfo

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43 respuestas a El poder femenino en la Guerra de los Cristeros: lecciones para el presente

  1. Mouguias dijo:

    Algún día podrías escribir una entrada sobre la relación entre la mujer y la Iglesia Católica. Según el topicazo feminista, la mujer es la gran víctima de la misoginia de los curas, debatiéndose entre el ideal inalcanzable de la Virgen y el desprecio a la Eva pecadora.
    En realidad, durante muchos siglos se dio por sentado que la mujer es mucho mas devota que el hombre, y fueron a menudo las madres las que mas hicieron por transmitir la fe.
    Hay un libro del gran historiador y divulgador Robin Lane Fox titulado “Pagans and Christians” acerca de los primeros siglos del cristianismo. Segun Lane Fox, las mujeres romanas fueron uno de los principales vectores para la expansion del catolicismo. Lo mas corriente era una casa en la que papa era pagano, mama se convertia al cristianismo… Y la siguiente generacion los hijos y los sirvientes eran cristianos tambien. El caso mas famoso, evidentemente, es el de San Agustin y Santa Monica.
    Es curioso que, a pesar de tanto machacar con la “historia de genero” y demas monsergas, las femin… no corren a apropiarse de la que posiblemente sea el mayor aporte femenino a la historia de Occidente y la Humanidad.
    ¿Por que sera?

    • Esto sería material de libro. Así de primeras lo que se me viene a la cabeza es que las mujeres históricamente han sido (por lo general) las guardianas del orden moral en la familia e incluso a nivel comunitario (pero sobretodo en la familia). En Occidente, siendo el Cristianismo prácticamente el único referente en cuanto a moralidad, es natural que desarrollaran con él una relación más estrecha que el hombre. A eso hay que añadirle su supuesto papel “civilizador” del varón que empieza en la Edad Media, como aparece en el texto.

      La mujer piadosa, pura, sabia, prudente y devota, en una palabra, la mujer católica, es la que como madre cristianiza al hombre niño; como hija edifica al hombre padre; como hermana, corrige al hombre hermano; y como esposa corrige al hombre esposo (p. 15).

      En cuanto a su atracción inicial no puedo decir. Quizá fuera una ideología más efectiva para cumplir su papel como custodia moral de la familia. Igual que los hombres cambian el arco por el rifle para cazar, hacer la guerra o proteger a la familia.

      Fíjate ahora que este papel de las guardianas de la moral ha pasado a manos del Estado y los medios con la incorporación del feminismo, una ideología que también está empeñada en regular lo que es “moral”, incluyendo lo apropiado en la publicidad, las relaciones interpersonales y un largo etcétera.

  2. Enric Carbó dijo:

    Parece increíble que una socióloga confunda los términos “poder” y “autoridad”. Pero bueno, el feminismo lo justifica todo por la Santa Causa, y así ha salido la LIVG. Sobre esto del poder y la autoridad me ha hecho recordar lo que cuenta el antropólogo Fericgla de las sociedades tradicionales, donde los ancianos se reúnen para tomar las decisiones -decisiones que previamente saben que jamás confrontarán con las mujeres (que se quedan en la sombra -pero vigilantes). Aquí está el comentario http://masculinitat.blogspot.com.es/2014/01/feminidad-y-virilidad-vs-machismo-y.html

  3. Enric Carbó dijo:

    Me he acordado de una copla que he oído de los mayores que asistieron a la escuela franquista:

    Quien al grito de “Viva España!”
    con un “¡Viva!” no responde
    si es hombre, no es español
    y si es español, no es hombre

    La misma estrategia: juntar identidad y verguenza para beneficiarse de su hombría, en favor del Estado

  4. Murphy dijo:

    Respecto al poder femenino y la guerra, es algo que está ahí, delante de todo el mundo. Pero es una de esas cosas que, si no se mira, no se ve. En la cultura, se puede ver desde una de las películas más famosas y más valoradas de todos los tiempos: “The General” (El maquinista de La General) http://www.imdb.com/title/tt0017925/
    Ver a partir del minuto 3:00 para observar lo que una mujer podía (puede) conseguir con una sola frase: “Aren’t you going to enlist?”
    Conocía la película, pero nunca la había visto así.

  5. Sin Dogmas dijo:

    No se si conoces esta web dedicada a la propaganda de guerra, navegando se encuentran cosas muy interesantes, algunos carteles dicen mucho de como la mujer se ha relacionado con la guerra, ya sea en la narrativa de “dama en apuros” utilizada como instrumento para convencer al hombre a ejercer como su defensor, ya sea en su papel de empujar al hombre a cumplir su “deber” de alistarse, en una forma muy parecida al movimiento de las plumas blancas: http://www.ww1propaganda.com/ww1-poster/us-navy-here-he-sir-we-need-him-and-you-too-navy-recruiting-station

  6. David Jurado dijo:

    Carlos tengo que saber de donde sacas todas estas fuentes. ¿Internet? ¿Alguna biblioteca? ¿Alguna base de datos en especifico? ¿Libros tuyos?

  7. L.K. dijo:

    El entrevistador en el minuto 7 pregunta a Juan Rulfo porque se les llama los cristeros y el porque de esa revolución:
    Juan Rulfo dijo que el pueblo se alzo en armas para defender la Santa Causa de Dios.
    De Cristo viene el nombre de Cristero.
    De hecho el grito era el De ¡Viva Cristo Rey¡
    No hace falta buscar demasiado.
    Basta con teclear “Cristo Rey” en la Wikipedia.
    Encontramos lo siguiente:
    “México: Los Cristeros, opositores a las políticas anticlericales del presidente Plutarco Elías Calles entre 1926 y 1929.
    Bélgica: El Rexismo, movimiento de extrema derecha similar al Fascismo italiano y a la Falange en España.
    España: El grito de “¡Viva Cristo Rey!” fue usado por el bando nacional y principalmente los carlistas, durante la guerra civil española (1936-39). Posteriormente fue de nuevo utilizado por “Los guerrilleros de Cristo Rey” formación paramilitar de extrema derecha al final del franquismo y durante la transición democrática española.”

  8. L.K. dijo:

    Hay un trabajo que es.
    “la participación de la mujer alteña en la Cristera”
    Y sobre la participación de la mujer en dicha guerra dice lo siguiente:
    “Aparte de esto, debemos considerar la educación formal que será casi siempre llevada a cabo por mujeres. Además, son ellas, quienes al frente del hogar, enseñarán a sus hijos la religión. En las comunidades rurales, las mujeres asumirán los roles de catequistas, capellanas y sacristanas. Son ellas quienes presiden los rezos en casa, quienes cuidadosamente se preocupan por sus hijos, que cumplan con las obligaciones de misa, sacramentos, confesión, etc. Son ellas quienes motivan a sus esposos a formar parte de la adoración nocturna y a sus hijos a integrar también el grupo de los pequeños adoradores o “Tarcisios”. Son confidentes con voz y voto en las decisiones importantes de los hijos como son, matrimonio, viaje a Estados Unidos, y en este caso: la lucha armada.”

    La formación que la madre da en el hogar es comúnmente respaldada y respetada por el padre de familia.

    Seguidamente en dicho trabajo se dice textualmente:

    “¡Viva Cristo Rey y
    Santa María de Guadalupe!
    Uno de los gritos armados quizá más conocidos por quienes vivimos en la zona de los altos o para quienes conocen acerca de la cristera, es el de “¡¿Quién vive?! ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!”.
    …….
    Nos preguntamos ¿Qué significa ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!? Tal parece que no se trata de un simple panfleto o slogan, ni tampoco se trata de una jaculatoria o una oración. Se trata del reconocimiento de que la lucha no es por motivos humanos, sino por motivos divinos. Es además un sentimiento arraigado en las familias mexicanas, en este caso en las alteñas: No es una lucha sólo por Cristo, sino por Cristo vivo y si para vivir debo morir, es preciso hacerlo.”

    Y a continuación:
    “Así pues, es una lucha impulsada por las mujeres, a ejemplo de María que impulsó a Cristo a cumplir con su misión; pero también es una lucha por una mujer, nuestra Madre Santa María de Guadalupe y por nuestro hermano Cristo Rey.”

    y para acabar, también se dice:
    “Además, significa entender que no se trata de una lucha por un hijo (Cristo) y una madre (Santa María de Guadalupe), sino que es una lucha por una familia y para los alteños uno de los sentimientos más arraigados es el de la familia, donde están todos juntos reunidos en el regazo de una madre (Más que en el del padre).”

  9. L.K. dijo:

    Juan Vazquez de Mena fue famoso por mucho motivos, uno de ellos por ser el Fundador del Partido Catolico Tradicionalista.
    Otro por ser el político que le dio carácter científico al carlismo, no solo político, católico o moral.
    Sin embargo su ultimo discurso fue en 1924: “Divinidad de la Iglesia Católica.”
    Dicho político ya en 1914 en una entrevista publicada en el periódico “El correo español-el pueblo vasco” pedia el voto para la mujer, de hecho fue uno de los primero políticos en hacerlo
    Enn 1914 decia porque quería el voto para lamujer é y porque no lo querían las izquierdas:
    “Si los socialistas belgas no le reconocen este derecho es porque quieren que las mujeres sean laicas.”
    En aquella época se pensaba que las mujeres eran mas cristianas y morales que los varones y que por ello su voto iría a favor siempre de los intereses de la Iglesia. Y eso era particularmente importante tanto en Mejico como en España donde existían fuertes tendencias y vientos laicizantes.
    La hoy olvidada guerra Cristera fue un ejemplo de que era verdad.

  10. Isidro dijo:

    Gracias, Carlos, por este nuevo artículo. A mí también me admira la abundancia, calidad y diversidad de tus fuentes. Impagable tu labor en favor de los derechos humanos de los varones, a quienes ya muchos/as consideran macho no humano.
    No puedo decir que el contenido del artículo me extrañe o sorprenda. Desde hace no poco estoy convencido de que las mujeres de cualquier parte del mundo dominan a los hombres con el simple recurso (aunque tienen otros) de cuestionar su hombría. Y también estoy convencido de que en muchos de los casos en que un marido pega a su mujer, hay una espesa historia de provocaciones de este tipo: la mujer tacha al marido de cobarde y maricón (de esto hablaré en otro momento).
    Si alguien se pone en jarras delante de ti y, después de hablarte con el ceño fruncido, te vas a una guerra que consideras innecesaria, es que esa persona tiene un poder inmenso sobre ti: puede decretar tu misma muerte. Ese poder, como muchas veces he dicho ya, es femenino, y sobre ese poder original, intemporal y básico se ha levantado el imperio feminista, cuya enjundia y expansión apenas encuentra una oposición efectiva. Sólo tras un despliegue impresionante de tropelías, un grupo minoritario de hombres y mujeres excepcionalmente lúcido se atreve a decir esta boca es mía y a apelar a la razón y la justicia.
    Para terminar, pediré que me perdonen la auto-cita que viene a continuación; pero si me cito es porque quiero señalar cómo coinciden mis palabras con las que aparecen en el artículo, pues es empeño particular mío entender bien la naturaleza de un poder que puede enviarte a un infierno de sufrimientos o a la misma muerte.

    Esto dije no hace mucho en otra entrada de este blog:
    “Es igual que miles y miles de afganos varones sufran explotación, violaciones, hambre y miseria cuando buscan trabajo en Irán para mantener a sus mujeres. ¿Acaso no saben las mujeres afganas cuál será el destino de sus hombres que emigran a Irán? Lo saben perfectamente, mejor que nosotros, como es lógico. Saben que allí, muchos varones, adultos o niños, encontrarán la muerte prematura, la violación, el hambre, la explotación laboral… Lo saben, pero lo aceptan como cosas naturales: lo que no significa que lo acepten con indiferencia o contento. La muerte y la enfermedad, por ser naturales, se aceptan como tales. Se sufre la muerte del anciano padre (o madre), al tiempo que se acepta como algo natural. Muchas mujeres lloran la pérdida de sus hombres, o su sufrimiento; pero tan cierto es esto como que lo aceptan como algo natural.”

    Esto se dice en el artículo de Carlos:
    “En Julio de 1926, una vez estallado el conflicto cristero, aunque fue muy difícil para las mujeres ver partir a sus hijos, esposos y padres a la lucha y pensar que jamás los volverían a ver, eran ellas mismas quienes los motivaban y les ejercían una verdadera presión psicológica a los hombres de la casa a fin de convencerlos de tomar las armas y salir a luchar por “Cristo Rey”.”

    El hombre siempre ha sido desechable respecto de la mujer. Ahora también somos despreciables: se nos puede desechar sin sentir dolor por ello. Ésta es una de las enseñanzas para el presente.

    • Gracias Isidro. Sin duda lo más doloroso es que además de ser desechables, ahora también somos despreciables. El anuncio de Canal Plus (por citar un caso reciente) lo dice bien claro.

      Sin embargo tengo que desmarcarme de esta afirmación: “Y también estoy convencido de que en muchos de los casos en que un marido pega a su mujer, hay una espesa historia de provocaciones de este tipo: la mujer tacha al marido de cobarde y maricón.”

      Hay que tener cuidado con esto. Yo entiendo que estás hablando de una situación que podría haberse dado, históricamente hablando (provocación a la que se responde con un golpe). Sin embargo, quien no te conozca podría interpretar esto como una justificación del maltrato. Algo así como “le pegó porque se lo buscó” o peor aún “le pegó porque se lo merecía”. Sólo quiero dejar claro que condeno toda violencia hacia la pareja (sea hombre o mujer), con la excepción de la defensa propia (de otro acto violento), o para proteger a un tercero (generalmente, un hijo). Ninguna provocación verbal, por seria que sea, merece un golpe como respuesta.

      • Isidro dijo:

        Carlos,
        para prevenir una probable desviación demasiado extensa del tema de la entrada, te contestaré en la sección “Comentarios fuera de tema”.

      • Sin Dogmas dijo:

        Bajo el principio, ninguna provocación verbal, por seria que sea, merece un golpe como respuesta, me gustaría poder hacer una encuesta, sobre cuantos hombres fueron agredidos físicamente con un bofeton por decirle algo inconveniente a una chica y cuanto al contrario.

        O incluso por capricho, y esto igual no se dice, porque ofende, pero las chicas tienen las manos muy largas, y me gustaría que el mismo principio se aplique de una vez para los chicos, porque al revés parece ser totalmente aceptable, incluso las feministas lo justifican.

        Una vez vi una conferencia de una feminista, en la que daba testimonio de haber sufrido malos tratos, reconoció haberle pegado a una amiga suya por una ofensa verbal, que evidentemente dejo de ser su amiga, reconoció haberle pegado al novio que según ella le maltrataba, y reconoció haberle pegado al novio que tuvo después de ese, que por suerte para el, la abandonó por eso. Nadie en el público se inmuto ni puso objeciones, y recibió una ovación calurosa.

        La justificación de la feminista era que la mujer cuando pega, solo reacciona a una acción del hombre que es el verdadero agresor, osea, que cuando una mujer pega, es que te lo mereces seas hombre o mujer porque también le pegó a una chica.

        Pues ya no recuerdo cual era el vídeo, pero igual por aquí alguien lo vio.

      • Es una buena observación. Sin embargo, les ruego que volvamos al tema principal de la entrada.

  11. Anónimo dijo:

    Al hilo de las guerras cristeras motivadas por el espíritu ultracatolico de las mujeres mejicanas de principios del siglo XX, y para entender la evolución y los movimientos del feminismo español y mundial convendría mencionar dos excelentes trabajos de Investigación de Inmaculada Blasco Herranz de la Universidad de la Laguna que no tiene desperdicio. Supera ampliamente muchos estudios sobre feminismo de voces famosas anglofonas.
    No quiero entrar en el tema del trabajo de Inmaculada titulado “Armas femeninas para la contrarrevolución: la sección femenina en Aragón (1936-1950)

    El titulo es lo suficiente expresivo y lo que dice sobre España concuerda con lo que se dice de las guerras cristeras. El trabajo es muy bueno y por ello fue premiada en 1998, y además, obtuvo una mención honorífica en la IX Edición del Premio de Investigación «Victoria Kent», de la Universidad de Málaga.
    Tampoco quiero entrar en su tesis doctoral era: Paradojas de la ortodoxia. Política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939) ( a pesar de que dicho trabajo recibió el Premio Extraordinario de Doctorado en Historia, de la Universidad de Zaragoza, en el año 2003

    Si menciono a ambos trabajos de dicha investigadora es para mostrar que no se trata de la “opinión” de una majadera sino de alguien especialmente cualificado.

    De ella los dos trabajos que quiero mencionar (muy recomendables como los otros dos) son :

    “Militantes, feministas y católicas. La Accion Catolica de la Mujer en los años 20”
    Y
    “Ciudania femenina y militancia católica en los años 20: El feminismo catolico”.

    Imaculada es una auténtica experta en el tema de las feministas católicas de comienzos del siglo XX. Sus trabajos no son cualquier cosa.
    En “Ciudanía femenina y militancia católica en los años 20: El feminismo católico” se hace esta pregunta:
    • ¿Qué puede aportar un análisis de género y de la participación de las mujeres en el movimiento católico al estudio del mismo y de la religión en la España contemporánea?
    • Y se contesta a si misma: “De las muy escasas menciones a la feminizacIon de la religión en España, destaca La de Frances Lannon, quien ha mostrado que el renacimiento catolico fue un fenómeno esencialmente femenino”

    • Si vamos a otro trabajo de Inmaculada titulado “Militantes, feministas y católicas. La Acción Católica de la Mujer en los años 20” nos basta con examinar los títulos para comprobar hasta que punto el feminismo católico fue el aliado natural de los sectores mas reaccionarios de la España no solo de los años 20 sino de buena parte de los siglos XIX y XX. Esa alianza natural entre feminismo católico y sectores reaccionarios según Imanculada data de 1989
    En dicho trabajo se dice textualmente cosas como esta:
    “ En el contexto de confrontación clericalismo/anticlericalismo que se activo en 1899, surgio por primera vez la apelación a la movilización colectiva de las mujeres por parte de determinados sectores católicos, para participar activamente y de manera organizada en los objetivos del pensamiento cristiano: recristanizacion social, lucha contra la secularización y el laicismo”.

  12. Anónimo dijo:

    Inmaculada recuerda que en 1908, y ya son años, el jesuita Alarcon y Melendez publico el trabjo titulado: Un feminismo aceptable.
    Esta obra impulso mucho el feminismo católico.
    Inmaculada en su trabajo tiene un apartado bastante explicativo:
    Los años de la crisis del sistema político de la Restauracion: la consolidación del feminismo católico y el surgimiento de la Accion Catolica de la mujer (1919-1923)
    Inmaculada también dice:
    Quizas la novedad mas sorprendente para el lector/a contemporáneo fue la manifestación por la ACM (Asociacion Catolica de la Mujer) de un compromiso con la defensa y los intereses y derechos de ciudadanía de las mujeres.Este compromiso fue el resultado de un proceso que se desarrollo a lo largo de las dos décadas anteriores, paralelo a la conformación del feminismo católico y a la difusión de los logros del feminismo de primera ola en España.

    Otro de los epigrafes es el :Un feminismo conservador y católico para la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) en el cual entre otras cosas dice, y tiene su miga:
    Por otra parte se partía de la idea de que las mujeres eran las portadoras de un estándar de moralidad superior, y que estaban desprotegidas en una sociedad donde el vicio era un rasgo masculino”.
    Esa supuesta moralidad superior explica la alianza natural entre el pensamiento feminista de buenas amas de casa y los elementos mas reaccionarios de todos esos países.
    Por eso dice Inmaculada:
    “De ahí la apuesta por el principio de “unidad de la moral católica para los dos sexos” frente al código de doble moral presente en la sociedad y en las leyes, y por la protección de las mujeres, sobre todo de las obreras en el taller y en la calle”.
    Esa protección de la pobre mujer frente al rufian-varon en el taller y en la calle se complementa con lo que decía la falangista feminista Mercedes Formica de proteger a la abnegada esposa en el propio hogar del rufian de su marido.
    Porque los varones, y los maridos son varones, son de suyo borrachos, puteros, maltratadores y violadores potenciales, por lo cual la Ley en caso de divorcio debe actuar a favor de la abnegada mujer que como mujer y como madre es la esencia de la moral del corazón de Maria.
    Todo ese discursito recientemente ha sido readaptado a los tiempos con formas progres, y laicas pero……el mismo perro con distinto collar.

  13. L.K. dijo:

    Inmaculada Blasco en su trabajo de investigacio dice de la organización Accion Catolica de la Mujer de principios del siglo XX.
    “ Su comprensión de los intereses y derechos de las mujeres se hacía sobre la base de una determinada concepción de la mujer –madre, católica, patriótica española– pero también se apoyaba en la visión de las mujeres como grupo grupo diferenciado que tenia objetivos específicos y que sufría ciertas injusticias legales y sociales, entre ellas la exclusión de ciertos derechos civiles o la desigualdad salarial”.
    Conclusión, que estamos manejando hoy en dia los temas que manejaba Accion Catolica de la Mujer en los años 20.
    Por supuesto, el servicio militar obligatorio era solo cuestión de ellos.
    Y en esos años precisamente, en 1921 concretamente, fue el desastre de Annual de que tu mismo has mencionado Carlos.
    ¿Cuántos varones fueron heridos, mutilados o murieron en esa Guerra de Africa? ¿Y feministas?
    ¿Las feministas católicas patriotas de entonces exigieron poder alistarse en esa guerra?
    ¿Exigieron poder alistarse en la Guerra del Rif que duro de 1911 a 1917?
    ¿Y cuantas de ellas murieron en la Guerra Civil?
    ¿Y en la poquísimo conocida Guerra del IFNI que se desarrolló entre 1957 y 1958?
    ¿Muchisima empatía con los varones no?

  14. Mouguias dijo:

    La violencia y la guerra, como bien sabemos, son monopolio del hombre, que solo sabe imponerse a palos y a tiros contra las mujeres y los debiles.
    Excepto cuando es una mujer la que pega los tiros, como las kurdas que participaron en la lucha contra ISIS, o las milicianas de la Guerra Civil. Entonces la violencia y la guerra son buenas y justas, y las que pegan tiros son valientes y un ejemplo de rebeldia, de libertad, etc etc.
    Tantisima hipocresia y tantisima mentira empalagan. Da hasta pereza rebelarse.

  15. Sandra dijo:

    Sobre ejemplos españoles de mujeres que incitan a los hombres a ir a la guerra ya en otra ocasión mencioné el caso de Dolores Ibárruri, con su famosa cita: «Es mejor ser la viuda de un héroe que la mujer de un cobarde».
    http://es.wikiquote.org/wiki/Dolores_Ib%C3%A1rruri

    Ahora ha caído en mis manos un ejemplo de lo mismo, pero en el otro bando. Se trata de un libro titulado “Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. 1940”, y sobre cuya autoría se nos dice lo siguiente en la contraportada: “Realizado por orden de la Delegada Nacional, Pilar Primo de Rivera, por la auxiliar Central de Prensa y Propaganda, Clarita Stauffer.” Naturalmente se trata de un texto de propaganda editado recién acabada la guerra civil española, y donde lo que dice hay que tomarlo con las precauciones que merece la lectura de todo libro propagandístico. La publicación recopila los casos de varias mujeres afiliadas a Falange que murieron durante la Guerra Civil, ya sea en combate o ejecutadas por elementos del bando contrario. Resulta muy interesante (no por la posible autenticidad o no de los hechos, sino por los valores que refleja) la lectura de los siguientes párrafos:

    “Luisa Terry (…) Jefe local de la Sección Femenina, sirve de enlace en la lucha antimarxista de la provincia de Cádiz. Tras el chispazo primero de la guerra, marcha con la Sección Femenina de la columna de operaciones a Ronda, y allí es siempre la voluntaria que marcha a curar heridos en las posiciones avanzadas cuando lo consienten sus labores hospitalarias. Durante la Navidad. Ronda amenaza ser sitiada; y en vista de la situación difícil, es invitada a marchar a otro punto menos peligroso; pero ella se niega y continúa en su puesto hasta que el cerco es roto entre banderas y canciones. Su novio es reclamado para servicios de retaguardia y ella le obliga, convenciéndole, a volver al frente, donde encuentra una muerte gloriosa, después de ser asistido varios días de larga agonía por la novia, que había de desposarse con la muerte. Nuevamente solicita un puesto de vanguardia y toma el cargo de la Enfermería de Seseña. (…) Se la encallecen las manos de lavar ropa, fregar suelos, limpiar utensilios de todas clases. Tampoco quiere abandonar el puesto donde continuamente los cañonazos enemigos rasgan la carne de sus edificios y de sus defensores. Hasta que el 23 de Septiembre de 1937 cae gravemente herida por metralla de cañón. En Griñón ve que su fin se aproxima, pero su alma abierta como una rosa a Dios y a España no tiembla, antes al contrario, expresa entre el jadeo de la agonía su placer de morir. (…) Después de su muerte, ocurrida a los (sic) meses justos del óbito de su novio, (…) Camarada MARÍA LUISA TERRY: ¡¡PRESENTE!!”

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