¿Cuándo un problema es de género? Lecciones de la circuncisión femenina

Muchas veces cuando menciono problemas como los reclutamientos forzados para la guerra, los homicidios, el trabajo forzado o las deudas de sangre, se me ha dicho que éstos no eran problemas de género al nivel de los que padecen las mujeres. No porque la cantidad de sufrimiento sea inferior (de hecho es al contrario), sino porque se trata de cosas que “los hombres se hacen a sí mismos”.

En esta entrada vamos a tratar un problema que nadie dudaría en calificar “de género” donde las mujeres son sus principales ejecutoras así como sus víctimas: la circuncisión femenina, también conocida como mutilación genital femenina o corte genital femenino.

La supresión de la sexualidad femenina es generalmente atribuida a los varones. Su interés radicaría en preservar la fidelidad de sus compañeras para asegurar que su esfuerzo se ha dirigido efectivamente a criar a quienes son sus hijos, que en muchas culturas heredarán también sus apellidos, títulos y/o patrimonio. Esto explica (aunque no necesariamente justifica) que promovieran medidas destinadas a reducir la promiscuidad femenina.

En cambio, la razón por la que las mujeres apoyan este tipo de medidas (a veces de forma más entusiasta que los propios hombres), o crean las suyas propias, suele atribuirse de forma simplista a que viven en una cultura patriarcal y no pueden ver más allá. Sin embargo, algunos investigadores apuntan en otra dirección: la economía sexual.

En sociedades donde la fuerza de trabajo humana es el factor productivo determinante (como fueron la inmensa mayoría en el pasado), los hombres cuentan con ventaja debido a su constitución. Las mujeres, en dichas sociedades, utilizaban el sexo como una herramienta de negociación con los hombres. Cuanto menor fuera la oferta, mayor era el valor del producto. Por tanto, estribaba en el interés de muchas mujeres reprimir su propia sexualidad y promover medidas restrictivas para el resto.

El mayor ejemplo de esta tesis puede encontrarse en el trabajo de Roy F. Baumeister y Jean M. Twenge. “Cultural Supression of Female Sexuality” [supresión cultural de la sexualidad femenina]. Review of General Psychology, 2002. Vol 6. No. 2, 166-203.

Los investigadores muestran que se trata de una fuente de represión incluso más importante que la promovida por el varón. Aunque acertadamente notan lo siguiente (p. 166):

No queremos insinuar que se trata de conspiraciones conscientes, deliberadas o explícitas. En realidad las personas pueden haber llegado a participar en estos procesos sin plena consciencia de lo que estaban haciendo, simplemente porque las fuerzas situacionales y el propio interés los empujaron a actuar de forma que contribuían a traer la sexualidad femenina bajo un restrictivo control.

A continuación voy a traducir un fragmento que trata la circuncisión femenina, considerado quizá el caso más extremo de supresión sexual de la mujer. Los estudios citados pueden encontrarse en la fuente original.

Subincisión e infibulación (p. 182-84).

Roy F. Baumeister y Jean M. Twenge

Hasta ahora hemos examinado la aprobación social y otros métodos para reprimir la sexualidad femenina, pero en algunas culturas se emplean medidas más drásticas. Sin duda las más severas son aquellas que buscan reducir la sexualidad femenina mediante intervenciones quirúrgicas, como cortar el clítoris (subincisión) o cerrar la vagina cosiéndola (infibulación). Dichos procedimientos reducen directamente la capacidad de la mujer de disfrutar del coito. Estas prácticas están ilegalizadas en la mayor parte de los países occidentales y se practican sobre todo en las naciones islámicas de África y Oriente Medio.

¿Quién apoya y perpetúa estas prácticas de cirugía genital femenina? La evidencia disponible apunta fuerte y consistentemente hacia las mujeres. La decisión sobre si una chica en particular recibirá la operación y en que momento es tomada por su madre o abuela (Hicks, 1996; Lightfoot-Klein, 1989). La comunidad femenina compuesta por sus iguales considera la operación como una marca positiva de estatus, y las chicas que todavía no la tienen son a veces burladas, molestadas y derogadas por sus pares femeninos (Lightfoot-Klein, 1989). La propia operación casi siempre es llevada a cabo por una mujer como la partera. “Los hombres están completamente excluidos”, según uno de los trabajos sobre el tema (Boddy, 1989, p. 84).

Estas prácticas quirúrgicas son explicadas por las mujeres con varias justificaciones que bajo examen parecen dudosas cuando no completamente equivocadas. Algunas mujeres afirman que la cirugía mejora la salud, cuando en realidad produce riesgos significativos para la misma. Afirman que es requerida por el Corán, pero los expertos en la escritura dicen que no. Las mujeres dicen que nadie se casará con una chica que no haya tenido la operación (por ejemplo, creen que “pocos hombres se casarían con una chica que no ha sido cortada e infibulada”; Forni, 1980, p. 26). En realidad, sin embargo, los hombres se casan con mujeres que no la han tenido. Shandall (1967, 1979) publicó resultados de una muestra de 300 maridos sudaneses, todos ellos con una esposa intacta o que tenían una versión limitada de la operación. En efecto Lightfoot- Klein (1989) observó que las mujeres europeas eran muy deseadas como esposas en estas naciones islámicas porque los hombres descubrieron que las mujeres europeas (que no habían tenido cirugía genital) disfrutaban más del sexo. Estos hallazgos son directamente contrarios a la teoría de que los hombres africanos prefieren mujeres cuya sexualidad ha sido suprimida por métodos quirúrgicos.

La muestra de Shandall (1967, 1979) consistía realmente de 300 hombres con múltiples esposas, incluyendo una que había tenido la operación completa así como otra que no la había tenido. Esto capacitó a Shandall para evaluar las preferencias de los hombres. Prácticamente todos los hombres afirmaron que preferían a la esposa que no había tenido la cirugía genital. En aquellos casos donde las esposas diferían en el grado o severidad de la operación, los hombres preferían a la mujer con la operación más limitada. Estos hallazgos coinciden con la observación de Lightfoot-Klein’s (1989) de que los hombres prefieren a las esposas que disfrutan del sexo. Shandall (1967) concluyó que “algo al margen de la satisfacción sexual de los hombres debe estar en juego para continuar la práctica” (p. 93).

Por lo tanto, subincisión e infibulación no parece que produzcan un mayor placer sexual en los hombres. Pueden quizá ayudar a la fidelidad de la esposa al afectar la capacidad de la mujer de disfrutar del sexo extramarital. Sin embargo, la preferencia de los hombres por las mujeres sexualmente intactas contradice la teoría de control masculino.

En años recientes ha emergido una protesta organizada contra estas prácticas quirúrgicas. Las protestas han sido apoyadas por mujeres con formación occidental, incluyendo algunas voces feministas internacionales. Sin embargo, otras feministas cuestionan la protesta. Germaine Greer, una feminista que no comparte la visión de que la sexualidad femenina haya sido suprimida por la influencia masculina, ha tachado las protestas occidentales de etnocéntricas. Greer (1999) rechazó explícitamente la idea de que la infibulación y subincisión estuvieran dirigidas por los varones: “es sin duda una curiosa explicación sobre algo que las mujeres se hacen unas a otras” (p. 103). Sus propios viajes y aparente investigación informal en países como Etiopía arrojaron conclusiones similares a las que Shandall (1967) encontró en Sudán: concretamente que los hombres no prefieren mujeres que han tenido la cirugía genital. Según pudo determinar Greer, la mayoría de los hombres ni siquiera sabía si las mujeres de sus familias habían tenido la cirugía o no. Greer defendió que las feministas occidentales deberían reconocer estas prácticas quirúrgicas como algo arraigado en la cultura femenina y los grupos sociales femeninos, y que por tanto debería o bien tolerarse como tal o articular sus objeciones como debates entre mujeres sobre lo que es mejor para ellas.

Previsiblemente, la mayoría de los observadores concluyen que las prácticas son defendidas con más fervor entre las mujeres (por ejemplo Boddy, 1989, 1998). Los hombres generalmente se muestran indiferentes (consistente con la impresión de Greer de que los hombres a menudo ni saben). Algunos padres [varones] han objetado a que sus hijas sean cortadas o infibuladas, pero las objeciones de los hombres son rechazadas por las mujeres de la familia, que insisten en que se realicen las operaciones (Lightfoot-Klein, 1989). Hicks (1996) también publicó varios hallazgos indicando que los hombres defendían prácticas quirúrgicas menos severas pero que eran frustradas por el firme apoyo de las mujeres a estas prácticas.

Las actitudes de los padres fueron evaluadas en un estudio de Williams y Sobieszczyk (1997). Claro está, no puede asumirse que las actitudes de maridos y mujeres sean fenómenos independientes. Aun así, el peso de la evidencia indicaba que los procedimientos quirúrgicos eran principalmente apoyados por mujeres. En casos donde el padre apoyaba la cirugía, el 100% de las madres dijo que su hija la tendría. En casos donde el padre se oponía, el 41% de las madres dijo que se asegurarían de que su hija fuera operada de todos modos. En casos donde el padre era indiferente, el 97% de las madres planeaba que su hija fuera operada. En algunos casos, las madres dijeron que el padre no se había pronunciado. Éstas también estaban fuertemente inclinadas a que su hija fuera infibulada (79%).

Estos hallazgos sugieren que los padres tienen alguna influencia (aunque los datos están correlacionados y podrían reflejar meramente similitud de opinión entre los esposos), pero la influencia decisiva parecen ser las madres. La decisión parece estar en manos de la madre, y muchas madres parecen dispuestas a insistir en la operación pese a las objeciones del padre. Sin embargo ninguna madre está dispuesta a rechazar la operación cuando el padre la apoya. Por tanto, una vez más, la cirugía genital parece estar arraigada en la cultura femenina y controlada por ésta.

Por tanto, la evidencia con respecto a la subincisión e infibulación indica que las mujeres controlan y mantienen la práctica. Esto también apoya la teoría del control femenino y contradice la del control masculino.

Aquí termina la traducción.

La circuncisión femenina no es la única práctica donde las mujeres son tanto víctimas como ejecutoras. Otro ejemplo es el infanticidio femenino, denunciado especialmente en India y China. En éstos y otros países, tradicionalmente, al casarse la mujer abandona a su familia para unirse a la del marido. Su madre, por tanto, depende de los hijos varones para mantenerse en su vejez, especialmente tras la muerte de su marido. De ahí que muchas madres, sobre todo las más pobres, decidan matar a sus hijas. Una variante es el feticidio femenino: abortar a los bebés cuando se detecta que son niñas.

Y ahora pregunto: ¿son estos casos menos graves por el mero hecho de que víctima y ejecutora comparten el mismo sexo? ¿Dejan por ello de ser problemas de género?

Alguien podría objetar que todavía no es igual, que las mujeres quizá sean víctimas y ejecutoras en ambos casos debido a las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que las empujan a estos extremos. Pero aquí me pregunto, ¿no ocurre igual con los varones?

Hablemos del crimen, por ejemplo el relacionado con el narcotráfico y que ha sacudido especialmente a México, donde tanto los ejecutores como sus víctimas son en su mayoría varones. ¿Tendrá esta guerra contra las drogas algo que ver con las políticas de los gobiernos (incluyendo los vecinos), la situación económica del país, la demanda existente en Estados Unidos, y un largo etcétera? En los reclutamientos forzados para la guerra o el trabajo es incluso más evidente. Y sobre las deudas de sangre, también explicamos que hunden sus raíces en problemas económicos, no puramente “de honor”.

Concluyendo, si cuando las mujeres son víctimas y ejecutoras se califica un problema como “de género”, ¿por qué no se admite en la misma categoría a fenómenos donde hombres son víctimas y ejecutores? Invito a quienes mantienen este doble estándar a publicar sus objeciones, pues si existe alguna razón legítima, a mí al menos no se me ocurre.

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46 respuestas a ¿Cuándo un problema es de género? Lecciones de la circuncisión femenina

  1. Arturo dijo:

    No se si aún funciona un grupo de activistas africanas contra la mutilación genital femenina que tenía mucho éxito recordando a las mujeres que los hombres solían buscara novia en el norte del país, donde no se realizaba esta práctica

  2. Sin Dogmas dijo:

    Me da la sensación, que además de la noble, ejemplar y justa preocupación por la situación
    de la mujer en esos países, al modo como se presentan este y otros problemas y atrocidades que ya se trataron aquí -lapidaciones, etc-, al constante bombardeo de los medios sobre los horrores de esas culturas, el morbo y la narrativa que utilizan para mostrarlos, le acompaña convenientemente resquicio de mentalidad colonialista y racista, un poco como aquel bosquimano que estaba disecado en cierto museo de nuestro país o aquel que encerraron en un zoo en la época victoriana: mirad lo que hacen estos salvajes de piel oscura, nosotros somos moralmente superiores, es nuestro deber enseñar a estos bárbaros a comportarse….

    No quiero comparar una cosa con la otra, simplemente no caer en en juego de la mentalidad colonialista, pero mi experiencia con respecto a las prácticas religioso-culturales coincide con lo expresado aquí, en nuestra cultura es el bautizo y son las mujeres las que más insisten y más presión social ejercen para que estas tradiciones se mantengan, los padres por lo general pasan del asunto.

    Y otra cosa que quiero señalar, los miembros del movimiento ateo, que por alguna razón suele estar formado mayoritariamente por hombres, suelen ser de los pocos que he visto denunciar públicamente en los medios de comunicación de masas la mutilación genital masculina equiparándola tímidamente a la femenina, aunque no por ser un problema masculino, sino por ser un problema religioso. Un ejemplo del ya desaparecido Cristopher Hitchens https://www.youtube.com/watch?v=UYHFs02OvD8

  3. Helena dijo:

    Pues muchas gracias por poner hoy este post, me ha resultado muy útil porque no conocía la existencia de esos estudios sobre lo que opinan los hombres africanos de esa práctica. Siempre es bueno tener la máxima información posible sobre un tema, sobre todo después de haber leído esta entrevista en la revista Mujer Hoy con la Directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS (atención a las preguntas 6ª, 7ª y 8ª): http://www.mujerhoy.com/hoy/mujeres-hoy/maria-neira-ebola-hace-835950102014.html

    • Gracias por el enlace Helena, otro que merece una entrada. Entre esto y el anuncio de Canal Plus/HeforShe, además de otro enlace que me acaban de enviar, es un bombardeo mediático constante, y desde instituciones dependientes de la ONU, nada menos. No da uno abasto.

      Según esta mujer los hombres africanos no hacen mucho por la familia excepto recordarles de vez en cuando que hay que circuncidar a la niña, que ya es hora. Son vagos y malvados, por eso hay que privarlos de ayudas y dárselas sólo a las mujeres. Pero decir esto públicamente en una entrevista no le va hacer perder el puesto (decirlo de las mujeres le habría valido al menos un escarnio público, como le ocurrió a la representante de la patronal), porque son hombres y con ellos todo vale.

      A quien le interese, lo de que ayudar sólo a la mujer es el mejor camino para desarrollar el 3er mundo ya lo traté aquí:

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/08/09/microcreditos-para-sacar-a-las-mujeres-de-la-pobreza-y-justificaciones-para-excluir-a-los-hombres/

      No espero mucho de la OMS, que mientras combate la circuncisión femenina está promoviendo la masculina porque según ellos reduce el riesgo de contraer SIDA en un 60%. Algo que en realidad es dudoso.

      http://www.huffingtonpost.com/ali-a-rizvi/male-circumcision-and-the_b_249728.html

      Pero aunque fuera cierto, proporcionar preservativos y educar en su uso es 95 veces más efectivo (tanto en protección como en términos económicos) pero la OMS (WHO en inglés) prefiere mutilar a los varones.

      http://www.thefreelibrary.com/The+cost+to+circumcise+Africa.-a0189486243

      ¿Por qué? O bien porque tienen algún acuerdo con las empresas que les venden el equipo médico para circuncidar, o bien porque no se pueden fiar de que los hombres se pongan el preservativo (o las mujeres se lo pidan), y es mejor mutilarlos por si acaso.

      Luego me dicen que por qué pierdo el tiempo criticando al feminismo en lugar de tratar otros problemas masculinos, pero es que crea prejuicios que después se transforman en políticas. Y el bombardeo mediático de que el hombre es malo no para.

    • Emilio dijo:

      La OMS pueda dar muy pocas lecciones. Y cabe preguntarse si no se tratará de desviar la atención con los temas de género, de la historia de fracasos sucesivos que viene acumulando en los últimos tiempos y en su cometido principal: la salud.

      Se han equivocado con el ébola como se recoge aquí:
      http://politica.elpais.com/politica/2014/10/18/actualidad/1413642270_108927.html
      pero es que lo que sucedió con las campañas contra el virus de la gripe aviar y antes contra la gripe A, realmente debieran de haber supuesto, por lo menos, una seria llamada de atención ante la pérdida extraordinaria de recursos que ambas supusieron, aunque eso sí, con pingües beneficios para las farmacéuticas.

    • Sin Dogmas dijo:

      “porque el empoderamiento de las mujeres es una de las medidas más rentables en materia de desarrollo.”

      Aquí e le escapó consciente o inconscientemente la clave de todo, esta narrativa es muy rentable, lo que realmente importa, lo que realmente esta en el fondo de todo esto, el dinero y no una verdadera lucha por la igualdad que incluya al varón, que no sería ni mucho menos tan rentable.

      Qué tan difícil es de entender que igualdad es también igualdad de responsabilidades, “hombres y mujeres son igualmente responsables de lo malo” es un mensaje igualitario pero poco rentable, mientras que ” los varones son los culpables de todo lo malo” no es un mensaje igualitario, pero muy rentable, ya que conecta con esa parte de nuestra psique animal que nos induce a proteger a la hembra a costa de nuestra vida, y con nuestros miedos e inseguridades más profundas.

    • jose dijo:

      joder, nos toca tiempos para vivir indignados.

  4. Isidro dijo:

    Muy buen trabajo, Carlos.
    Confirma lo que ya intuía: son las mujeres las que controlan y regulan su sexualidad. Es más: tal vez también regulen en cierto grado la sexualidad de los hombres. No hace mucho, Carlos, escribiste un artículo en que se denunciaba el hecho de que algunas mujeres, de no recuerdo qué región de África, conspiraron para circuncidar a sus maridos. Algunos hombres, asustados, pidieron auxilio a las autoridades.
    Por eso dije que es una falacia la acusación feminista de que los varones presionen a las mujeres para que se comporten honesta y recatadamente. Dan misa los hombres (curas), pero en cualquier sitio se puede comprobar que van a misa muchas más mujeres que hombres, al menos hace unas décadas. Y la devoción mariana me parece que es mayoritariamente femenina. En ciertas circunstancias, a las mujeres les conviene presentarse ante los varones con una reputación sólida de mujeres recatadas y como seres inmaculados que, incluso, desprecian el sexo, sobre todo fuera del matrimonio. O dan la sensación de que, dentro de éste, si hacen el amor, es únicamente para contentar al insistente marido y evitar que busque laborar en tajo ajeno. ¿Por qué en ciertas circunstancias (por ejemplo, en una economía de campesinado, de pastoreo, de caza y recolección…) conviene a las mujeres cultivar una imagen social de recato? Seguramente, porque la promiscuidad femenina está reñida con una maternidad recta, y el prestigio de toda mujer acabará por los suelos si los demás creen tener razones para considerarla mala madre. Si un hombre descubre que su mujer le ha estado engañando con otros, es muy posible que llegue a dudar de si los niños que mantiene son realmente suyos, y ello puede causar el abandono paterno del hogar, graves conflictos, la desatención de los niños o algo por el estilo. En ciertas épocas (durante casi toda la prehistoria y la historia, en realidad), una mujer con niños que fuera abandonada por su proveedor y protector marido, quedarían en una situación muy delicada. Podría pedir refugio a los padres o hermanos, pero su acogimiento podría representar para ellos una carga económica insoportable. También podría la mujer buscar a otros hombres que la protegieran a cambio de sexo, trabajo y mano de obra barata (la de los hijos), pero a nadie se le escapa que esto no es siempre posible o fácil de conseguir, en especial con hombres ya casados, y es dudoso que los hombres solteros deseen hacerse cargo de unos niños que no son suyos.

    • Gracias, Isidro. Como tu comentario muestra, la historia es complicada. Por desgracia en la era de la brevedad es complicado luchar contra explicaciones simplistas como “es que los hombres quieren dominar a las mujeres y punto”.

    • Helena dijo:

      Hombre, Isidro, es cierto que en las sociedades tradicionales a la mujer le conviene tener fama de honesta y recatada, pero también que hay una presión de la comunidad en ese sentido. Nada peor para una chica que “dar que hablar”, “andar en las lenguas del mundo”… Esas habladurías eran un método de control extremadamente rígido. Todavía recuerdo las amonestaciones de mi madre para que no anduviera dando que hablar (y eso que en mi juventud ya las costumbres eran permisivas, pero mi madre era una anticuada). Murmuraban sobre todo las mujeres, pero los hombres también ponían en circulación rumores. Y también montaban en cólera si les parecía que el comportamiento de alguna de sus hijas o hermanas era demasiado descocado. Presionaba la familia y presionaba la comunidad en conjunto.

      • Isidro me puede corregir si me equivoco, pero creo que cuando dice que a una mujer le convenía ser modesta y recatada, probablemente incluye que así evita las consecuencias de la comunidad, desde habladurías hasta cosas peores.
        En cualquier caso parece que la supresión de la sexualidad femenina obedecería a múltiples factores, desde imposiciones de los hombres hasta imposiciones de las mujeres (cada una de origen diferente) y el propio interés de la afectada que se deriva de las circunstancias del momento.

      • Isidro dijo:

        Hola, Helena.
        Creo que no me he sabido explicar. Pienso que ninguna joven de ninguna región del mundo comprendería por sí sola la necesidad de conducirse honesta y recatadamente. Nadie nace sabiendo tales cosas, sino que se instruyen y educan. Toca a los padres (padre y madre, por si es necesaria la precisión) enseñar a la niña o chica a observar ciertas normas de conducta decente. Por tanto, obviamente, las chicas son presionadas por sus padres para que su conducta sexual sea la adecuada (en función de las circunstancias reinantes). La joven (o el joven) no sabe lo que le conviene. Se le enseña cosas que han quedado sedimentadas, generación tras generación, en la memoria cultural de cada pueblo. Las chicas, naturalmente, intentan evitar las críticas de la comunidad. Ahora bien, lo que yo intentaba explicar es que la moral sexual que se enseña a la chica se ha generado principalmente en la misma comunidad de mujeres, como resultado de un cálculo secular (o intuición) acerca de lo que conviene a su supervivencia y su éxito reproductivo. La participación del varón en esa moral auto-represiva o su capacidad para influir en las decisiones femeninas es, a mi entender, casi nulo, como, por otra parte, demuestran los estudios que nos trae Carlos en este artículo. El hombre también mira por sí y rechazará a la mujer infiel o promiscua, pero no es él quien dicta las normas sobre el largo de las faldas, los pantaloncitos veraniegos, el uso del pañuelo o la práctica de la infibulación. Y una prueba de esto la tenemos en nuestras mismas calles: se quejan las feministas de que los hombres controlan la sexualidad de las mujeres, pero, si es así, hemos de concluir que a los papás les gusta (o no les importa) ver muy cortitas a sus hijas adolescentes, a juzgar por la escasa vestimenta que éstas lucen cuando el calor aprieta. ¿Les gusta a los papás imaginar los calores sicalípticos que provocarán en los hombres los encantos de sus hijas? Lo dudo, pero lo que ellos crean o piensen no determina la conducta sexual de las mujeres, ni aquí ni en cualquier otra región del mundo. No son ellos quienes compran la ropa de sus hijas, sino éstas mismas o sus madres.
        Saludos.

      • Aunque por lo general estoy de acuerdo, no creo que debamos presuponer que el papel del padre en otras sociedades (o en otros tiempos) era tan insignificante como lo es hoy en la vida de sus hijas. Depende de si la figura del padre está apoyada por la comunidad y/o el Estado. Por ejemplo en tiempos de los romanos el poder del padre (el paterfamilias) estaba respaldado por la ley y de ahí que fuera considerable. Hoy día, ni la sociedad ni la ley respaldan mucho al padre, hasta el punto que los hijos pueden denunciarlo (no digo que esto esté mal, sólo que rompe bastante con el pasado), pierde la custodia regularmente, etc. Por eso cuando se habla de Patriarcado en el mundo occidental me da un poco de risa.

        Como la encuesta demostraba, cuando los padres se oponían a la circuncisión femenina, podían tener algo de impacto (aunque la madre fuera todavía el factor decisivo y principal). El problema es cuando eran indiferentes, que suele ser en la mayoría de los casos por la segregación sexual propia de las sociedades tradicionales (los padres se encargan más de la educación de los hijos, al menos a partir de cierta edad, y las madres de las hijas). Como se dijo en el artículo sobre las suegras, el suegro no se metía en las cosas de la esfera femenina, controladas por su mujer, por “decoro” y porque no estaba preparado.

        Con esto no niego que la madre sea la influencia principal en la educación de las niñas (estoy de acuerdo con ello), sólo quiero señalar que los padres tenían más influencia de la que tienen ahora en la vida de sus hijas, que es efectivamente casi nula hoy en Occidente. No tanta como la madre, pero podían influir en algo.

        Y eso es quizá lo más gracioso de todo este tema. Que se podría tener más éxito erradicando la circuncisión femenina si los padres se involucraran más en la vida de sus hijas. Pero “empoderar” a los hombres es para el feminismo un concepto redundante.

  5. Lizard dijo:

    En las bodas occidentales, ¿quiénes se obnubilan detallando sobre la capilla, el vestido, la torta, las madrinas, la orquesta, el fotógrafo, la ubicación de los invitados en cada mesa, etttttccccc.? Ah, sí sí sí: las mujeres. Mientras a los hombres esos arreglos ni nos va ni nos viene. Pero el feminismo ya se encargará de inventarse alguna “explicación” histórica para echarle la culpa de esto al patriarcado. No os desgastéis pensando, el método del feminismo siempre es el mismo: el patriarcado esto, el patriarcado lo otro.

    Aquí un perfecto retrato que muestra que el papá es simplemente el estorbo que PAGA LAS CUENTAS, mientras las damas (ya que no hay como ofenderlas) y el caballero homosexual (ya que no hay como ofenderlos) le desplazan por completo:

  6. Sandra dijo:

    Es sabido que los autores feministas son muy aficionados al uso de expresiones que distinguen entre hombres y mujeres en contextos en los que nuestro idioma, y por economía lingüística, cuenta con el recurso de la forma neutra, tales como “ciudadanos y ciudadanas” (en lugar del neutro “ciudadanos”), o “niños y niñas” (en lugar del neutro “niños”), pues dicen que las formas en masculino “invisibilizan” a las mujeres. Sin embargo, en el siguiente artículo sobre la mutilación genital femenina, aparecido en un medio feminista, una y otra vez se habla del “autor”, con lo que más de uno podría pensar que quienes suelen mutilar a las niñas son varones. Aparte de esto, y como era de esperar, nada se habla sobre la mutilación genital practicada a los varones.

    “Mutilación genital femenina vs. justicia universal”

    http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/Mutilacion-genital-femenina-justicia-universal_0_317768620.html

    • Gracias, Sandra.
      Y no olvidemos que cuando se trata de maltratado infantil, el masculino genérico “los padres” también resulta altamente conveniente.

      • David Jurado dijo:

        Totalmente de acuerdo. Gran entrada Carlos. ¿Eres profesor de universidad o algo por el estilo? Pregunto porque en verdad me impresiona el gran acceso que tienes a este tipo de fuentes, y realmente leer todas estas y hacer trabajos como los que hace debe requerir un gran trabajo, que a menos que se corresponda con tu ocupación me parece que sería casi imposible de hacer. De cualquier modo, muchas gracias, muchísimas gracias, es de gran valor lo que haces.

      • Gracias David. En su momento revelaré algo más sobre mí mismo, porque quiero que los argumentos hablen por sí solos. Aunque aviso desde ya que no soy ni mucho menos una figura pública.

  7. Enric Carbó dijo:

    Este tema todavía tiene más puntos para explorar. El impacto emocional del horror de la mutilación genital femenina ha sido muy bien usado en la agenda feminista y su propaganda. Esto incluye a numerosas ONG que han recaudado millones para erradicar esta práctica. Sin embargo su narrativa era “algo que los hombres hacen a las mujeres” (teoría del patriarcado etc.) con lo cual su fracaso ha sido notorio estos últimos 30 años. Recuerdo una entrevista en la TV catalana a una antropóloga de la UAB que hablaba de haber reducido (no me acuerdo si en Egipto, disculpa que tampoco me acuerdo del nombre de la antropóloga ni del programa) del 97% de casos al 95%; es decir, fracaso total. Algunas ONG quizás puedan reconocer este fracaso, lo que ya no se oye por ningún lado es que si parten de la teoría del patriarcado de lo que “los hombres hacen a las mujeres” se trata de un abordaje muy popular para los departamentos de ciencias sociales de las universidades occidentales, pero que tiene muy poco que ver con la realidad de los países que pretenden ayudar. El problema del feminismo y sus teorías, como se muestra aquí o muestra Emilio en “personas no género”, es que si la realidad contradice la teoría pues peor para la realidad, se demandan más recursos para mantener la teoría, pues su fracaso es la demostración de cómo es de pervasivo el patriarcado y lo difícil que es acabar con él; algo análogo al inquisidor que pedía más y más medios para acabar con la brujería, y cuanto más la perseguía en lugar de acabar con las brujas más nuevas brujas emergían.
    Felicidades por el post, la traducción y su divulgación

    • Gracias, Enric. Efectivamente. En un post anterior ya comenté que en las terapias de rehabilitación de maltratadores, los programas de reeducación de género no tenían demasiado impacto, mientras que las terapias que atacaban la raíz del problema según el caso (el fenómeno es multicausal) conseguían mejores resultados. Por ejemplo aquellas donde el origen estaba en el alcoholismo, cuando se trataba éste, los resultados eran mucho más significativos. Y sin embargo, la mayoría del dinero en muchos Estados de USA (por poner un ejemplo claro) van dirigidos a programas de reeducación de género. ¿Por qué? Porque como otros grupos de presión, su influencia sobre las instituciones a veces supera el interés de los ciudadanos.

      https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2014/07/19/el-feminismo-como-lobby-soluciones-ideologicas-vs-soluciones-pragmaticas-para-la-violencia-en-la-pareja/

      Y Emilio en “Personas, no género” lo ha demostrado en numerosas ocasiones.

      http://personasnogenero.blogspot.com/

      Como le dije a Isidro, lo interesante sobre la circuncisión femenina es que quizá apoyar más a los padres y el papel que tienen en la vida de sus hijas podrían ser la clave para cambiar esta práctica. Y que conste que con lo que tengo problema es con que se haga a menores de edad sin su consentimiento o sin tener la madurez para consentir en algo que les puede afectar la salud el resto de su vida. Ahora bien, si una mujer adulta (o un hombre para el caso) decide circuncidarse voluntariamente, eso es asunto suyo. Creo que los padres podrían ayudar a que esto ocurriera, pero me temo que nos quedaremos con la duda porque ahora la moda es quitarle poder al padre incluso en la esfera masculina.

  8. Jeipi dijo:

    En este, como en otros muchos temas, el feminismo occidental no puede evitar el etnocentrismo. Nuestr@s feministas saben por qué las mujeres de culturas exóticas actúan como lo hacen y ni siquiera tienen que preguntar a las nativas. Su opinión no cuenta porque están oprimidas y alienadas. Hay que liberarlas, pero a nuestra manera.

    Curiosa paradoja: quienes dicen luchar contra el patriarcado caen de lleno en el paternalismo.

    • Creo que hay que llegar a un punto medio entre respetar las culturas y los derechos humanos. Como le dije a Enric, con lo que tengo problema es con que se haga a menores de edad sin su consentimiento o sin tener la madurez para consentir en algo que les puede afectar la salud el resto de su vida. Ahora bien, si una mujer adulta (o un hombre para el caso) decide circuncidarse voluntariamente, eso es asunto suyo. Es aquí a donde creo que debería moverse el debate. No a erradicar una práctica que se hace voluntariamente, sino a evitar que se realice siendo uno menor de edad (la mayoría de edad no tiene por qué ser la nuestra, sino el momento en que esa cultura considera a la persona un adulto) o contra su voluntad en cualquier edad. Sé que mi propuesta no es perfecta (especialmente en unos pocos lugares donde el rito está ligado a la edad adulta), pero es más una idea de cómo creo que debería ser abordado.

    • Emilio dijo:

      Jeipi de algún modo pone al descubierto un rasgo muy singular del feminismo: defender una cosa y su contraria, al mismo tiempo y en montón de áreas. Denuncia el etnocentrismo si cree que se ese modo ataca al hombre occidental, pero no se sienten aludidas cuando sus políticas contemplan a las mujeres de otras culturas como menores de edad -también de la nuestra si acaso han decidido prostituirse, o jugar cualquier rol que no sea de su agrado- a quienes hay que orientar y guiar en la buena dirección.

      La contradicción no está en los hechos sino en el sexo de quienes protagonizan esos hechos. El matiz del sexo lo cambia todo: violencia, opresión, etnocentrismo, etc.

  9. Pingback: La Ablacion de Clitoris y el Control de la Sexualidad... Masculina

  10. David dijo:

    Genial entrada. No se pierdan esta entrevista sobre la mutilación genital femenina http://www.theatlantic.com/international/archive/2015/04/female-genital-mutilation-cutting-anthropologist/389640/

  11. Pingback: La discriminación masculina en 31 memes (con fuentes) | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  12. Edip Rei dijo:

    COMPETENCIA ENTRE MUJERES y COMPETENCIA ENTRE HOMBRES:

    Existe una competencia entre mujeres y otra competencia entre varones.
    Y esto perjudica mucho a la sociedad cuando estas competencias consisten en perjudicar a los competidores. O, también, en perjudicar al sexo opuesto.

    Pondremos 2 ejemplos anecdóticos de nuestra sociedad:

    1º En el año 1976, un futuro socio de Edipo Rey fue invitado por una amiga a un viaje en coche, de más de una semana, por el campo. La amiga iba con su novio y trajo a su hermana, muy bonita y que había acabado la carrera de Biología.
    Al principio del viaje, al pasar por un pueblo, la hermana bajó del coche para comprar en una farmacia. Y volvió a subir enfadada y furiosa diciendo:
    “SIEMPRE que me atiende una mujer, se me queda la receta de anticonceptivos, pero cuando me atiende un hombre, NUNCA se la queda.”
    El futuro socio comentó, considerando que ella era bióloga: “Esto es debido a que las mujeres son competidoras tuyas, y no les beneficia favorecerte en este asunto. En cambio, a los hombres sí que les va bien darte máximas facilidades.”
    Ella se molestó mucho con esta explicación, y le dijo: “Pues si no me acuesto contigo es únicamente por lo que piensas de las mujeres.”

    Claro, esto fastidió mucho al futuro socio, pues ella era muy bonita. Y, además, porque vio que ya no se podría hacer Ciencia en ciertos campos en el futuro, sobre todo los hombres, dada la facilidad que hay para castigarlos.

    2º En los años 80, también un futuro socio inició relaciones sexuales con una mujer que había conocido recientemente. Este futuro socio ya había sido expulsado de varios grupos de amigos/as por señalar que había una discriminación por razón de sexo en el servicio obligatorio.
    Cuando se lo dijo a esta mujer, después de haberse acostado con ella, ella le dijo:
    “Puedes venir a mi casa a cenar y a dormir conmigo cuando quieras. Pero no podemos ir al cine ni a cenar fuera: ¿Qué dirían mis amigas si llegan a enterarse de lo que piensas?”

    Aquí vemos también una PRESIÓN de las mujeres sobre los varones para que no puedan reclamar su derecho a la igualdad, además de no poder decir lo que piensan.
    Y, además, la PRESIÓN SOBRE LAS DEMÁS MUJERES para que todas contribuyan a este castigo contra los hombres que no se sometan a su poder, pues el poder de someter a los hombres sólo se puede ejercer colectivamente, para que el no sometido tenga difícil tener sexo.

    Tradicionalmente, en la sociedad “represora”, la condición para tener sexo era que el hombre se casara. Con toda seguridad, si se le quedaban las recetas a la bióloga era porque, al verla jovencita, pensaban que no estaba casada (y las farmacéuticas deberían ser mujeres tradicionales, en 1976).
    En las sociedades que practican la mutilación femenina, ellas se imponen, además, esta mutilación, pues quieren reducir el poder de las mujeres jóvenes, como sucede en los cuentos de hadas (Blancanieves, Cenicienta, La Bella Dumiente, perjudicadas por sus madres).

    Y en las sociedades “liberadas”, lo que imponen es que el hombre sea discriminado y no pueda hablar. Esto ES LO PEOR, pues nos lleva a la destrucción de estas sociedades, al perderse la posibilidad de razonar, de justicia, Y DE SABER LO QUE ESTÁ OCURRIENDO.

    En http://edipo.info y en el Mapa Temático tenéis varios ejemplos de lo que se está ocultando.

    Algo que deberíamos decir, e insistir en ello, es que:
    TODOS NUESTROS DIRIGENTES SON PERJUROS, PERJURAN LA CONSTITUCIÓN,
    pero no podemos defendernos porque la condición para ser aceptados en la sociedad
    es NO DEFENDERNOS.

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  16. Ana dijo:

    Esto es realmente simple y os lo voy a explicar a los hombres para que lo entendáis, ya que solo otras mujeres nos damos cuenta de por qué pasan cosas como ésta. Solo la mujer puede comprender a la mujer. De ahí que para muchos de vosotros “seamos un misterio”, cuando realmente no hay misterio alguno. Como dijo Occam, “la respuesta más sencilla suele ser la correcta” y en el caso de las mujeres no sucede lo contrario.

    La ablación femenina no es más que competencia entre mujeres por los hombres, simple y llanamente. Ellas saben que los hombres prefieren a las mujeres al natural, sin mutilaciones. Esto es análogo a cómo en las sociedades occidentales los hombres prefieren a las mujeres sin maquillaje, operaciones de estética y demás artificios.

    Ejerciendo la mutilación femenina se disminuye la competencia por los hombres. Ya que todas están mutiladas, los hombres no preferirán a la más guapa, la más sensual, la más inteligente o la que tenga mejor personalidad y carácter. Porque una vez mutiladas todas se degradan y acaban siendo iguales. Por lo bajo, pero iguales. Es lo que suele pasar cuando desgracias a una persona con semejante salvajada, practicada en condiciones pésimas y propensas a las infecciones y que en la mayoría de ocasiones conduce a la muerte. Con lo cual, lo mismo da que se case con una que con otra. No van a permitir que los hombres tengan dónde elegir porque entonces las más feas, las demasiado gordas/demasiado flacas, demasiado altas/demasiado bajas, las tontas, las que no tienen sensualidad alguna o las que tienen un carácter y personalidad inaguantables no lograrían casarse nunca.

    Sin duda es uno de esos casos donde el ser humano trata de cargarse activamente la teoría de la evolución, según la cual solo los mejores deberían tener oportunidad de dejar sus genes en las generaciones futuras. En España hacemos algo parecido cuando dedicamos todos los esfuerzos en hacer fracasar a los mejores para que los mediocres sean los que tengan futuro.

    • Sin embargo el que mutilen a todas no eliminaría las otras diferencias (riqueza, belleza, etc.), que todavía contarían a la hora de elegir pareja.

    • Luz dijo:

      Jajaja!!! Si entrase yo en un foro pseudo-feminista diciendo “os voy a explicar a las mujeres” tendria una golpiza de INDIVIDUOS TONTOS E INDIVIDUAS TONTAS machacandome la puerta de casa, como hacen en la india por rumores o las asociaciones de mujeres en España con su inquisición social y mediatica.

      Ana, lee el resto de comentarios y te daras cuenta que aqui no caben, como dirias los feministas, ni mujeres mediocres ni hombres mediocres.

      SOLO PERSONAS INTELIGENTES.

    • Leo dijo:

      Tú comentario se deshace el solo.

      Cometes 3 falacia s:
      Falsa Generalizacion
      Ad ominen
      Post hoc ergo propter hoc.

      Atacas al genero y no a lo que se dice
      Luego estableces que ese genero tiene un problema general.
      A continuacion estableces, si sucede A y Luego B , A provoca B.
      Explico: Si bebo zumo y luego llueve, cuando beba zumo.

      Los razonamientos son inconsistente y carecen de documentacion ni argumentación logica.

      Enel metodo cientifico existe algo que se llama “Prueba de falsabilidad”
      Comprobar que sin beber zumo llueve.
      Comprobar que bebo zumo y no llueve.

      Saludos y un abrazo.

    • usyort dijo:

      “Esto es realmente simple y os lo voy a explicar a los hombres para que lo entendáis”

      Ooooh….. por supuesto, esta manada de animales descerebrados e irracionales que somos los hombres necesitamos la sabiduría de una mujer feminista que nos haga entender de que va la historia, y como no, con una actitud maternalista nos enseñas lo equivocados que estamos, al tiempo que nos recuerdas que entender a una mujer no está al alcance de los mortales hombres, muy al contrario que cierto tipo de mujeres que creen poder etiquetar a cualquier hombre al primer golpe de vista.
      ¿Acaso un Hobbit de la tierra media podría entender el complejo mundo interior de un Elfo?
      Lo siento pero soy incapaz de responder a esa parte de tu comentario sin usar el sarcasmo, por lo demás, los otros comentaristas han respondido acertadamente a el resto de tu exposición.

  17. Pepe dijo:

    Tengo otra teoría, las madres tienen miedo de que sus hijas no lleguen virgen al matrimonio y eso provoque el rechazo del futuro esposo.

  18. Pingback: Multiculturalismo sin hombres, o como el progresismo social abrió camino a la extrema derecha | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  19. Pingback: La discriminación masculina en 51 memes (con fuentes) | La Matrix Holografica

  20. Leo dijo:

    Gracias a Helena he encontrado lo siguiente en una revista dirigida a mujeres( y a las que muchos hombres solemos recurrir):

    http://www.mujerhoy.com/vivir/sexo-pareja/201604/25/errores-hacen-ellos-pierdan-20160425174407.htm

    Por si aporta ideas para otro post

    Dejo la penultima frase y podeis juzgar vosotras mismas:
    Psicologa: “Yo no sé lo que quieren los hombres pero las mujeres siempre quieren otra cosa, algo diferente”.

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  22. Pingback: “Mas isto é causado por outros homens…” por Carlos Rodríguez – Pobretano

  23. Pingback: Anatomía de una conversación sobre problemas masculinos, o por qué ya sólo permito comentar los 51 memes en la bitácora | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  24. Magi dijo:

    “La supresión de la sexualidad femenina es generalmente atribuida a los varones. Su interés radicaría en preservar la fidelidad de sus compañeras para asegurar que su esfuerzo se ha dirigido efectivamente a criar a quienes son sus hijos, que en muchas culturas heredarán también sus apellidos, títulos y/o patrimonio. Esto explica (aunque no necesariamente justifica) que promovieran medidas destinadas a reducir la promiscuidad femenina ”

    Pero es sorprendente , y más que se intente lograr con una práctica brutal como esta que afectará negativamente a su salud, a las relaciones sexuales con su marido, al parto .. porque yo la verdad como mujer que ha conocido a otras mujeres no mutiladas, por supuesto, y que tampoco tienen reparos con el sexo ni piensan que es pecado , jamás he oído de ninguna que sea promiscua o que desee serlo . Estas mujeres existen , claro, pero creo que son minoritarias ,

    Lo que yo he visto en la mayoría de mujeres que conozco es que se reservan sexualmente para sus novios o maridos , y que lo hacen voluntariamente porque así lo desean .

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