Los hombres violados en el conflicto colombiano

Buscando información sobre un futuro artículo acerca de las batidas militares, encontré este fantástico (y reciente) reportaje sobre Colombia titulado “El drama de los hombres violados en la guerra“, escrito por Tatiana Escárraga y publicado en El Tiempo. A continuación citaré un extracto:

“Creo que era martes como a las seis de la tarde. Yo tenía 46 años. Fue el 2 de febrero del 2006, eso no se me olvidará. En la escuela había como una granjita, y yo les dije que sí, que pasaran y cogieran las mandarinas. Se sentaron un rato y ahí fue cuando me puse nervioso (…).

Yo le dije que me respetara, que como así, que era un docente con esposa y con hijos, el profesor del pueblo. Que merecía respeto. Me asusté y me puse a llorar. Me dijeron ‘nenita, no llore’, y el más grande me empujó. El tipo me bajó los pantalones y me puso el arma en la cabeza. Grité pero por ahí no hay nada cerca, y ni me salía la voz. Cuando terminó, entró el otro. Me dijeron que cuidado avisaba a alguien, que no hiciera ningún comentario. Sangré mucho, lloré toda la noche, tirado ahí en la cama, solo. Al día siguiente tuve que hacer como si nada y recibir a los niños. A los ocho días me llené de llagas, no aguantaba el dolor, el ano se me inflamó; desesperado le pedí ayuda a una vecina, le dije que me acompañara al médico, que me había bañado con agua sucia.

“El médico que me revisó me preguntó si me habían violado. Yo le dije que no; me daba vergüenza. Le dije que había sido el agua sucia de la vereda. Seguí dos años más en la escuela, pero a esos hombres no los volví a ver. Quizás los mataron porque siempre había enfrentamientos con el ejército. A veces también pasaban por ahí tipos encapuchados. Una vez me puse muy mal y creí que estaba contagiado de sida.

Le conté a una de mis hijas; mi mujer se enteró y ya no me miró igual. Al cabo de un tiempo nos separamos porque ella me rechazó. Veinte años de casados se acabaron por culpa de lo que me sucedió. Imagínese que me acusó de haberlo provocado. ¡Cómo se le ocurre! Aunque sí dudé. ¿Será que ellos creyeron que era homosexual? Yo le dije a mi mujer que si hubiera sido gay no me habría casado con ella ni habríamos tenido hijos. Pobrecita, en el fondo la entiendo; ella no tiene estudios, estas cosas no las comprende. Por eso fue que nunca me apoyó.

“No sé cómo no me he vuelto loco con lo que me pasó. Me la paso tomando pastillas para dormir y para controlar los episodios de angustia. A veces pienso que hubiera sido mejor que me mataran, porque vivir con este trauma es muy duro. Esto no se me olvida. Me sentía chiquitico, con la autoestima destrozada. Vivía aterrado, no podía hablar delante de otros profesores ni de los padres de familia, pensaba que se me iba a notar, que se iban a dar cuenta de que dos tipos me violaron. Qué vergüenza que se enteraran. Ahora estoy mejor, aunque todavía me da miedo que alguien lo sepa, me da miedo que la gente vaya a pensar que soy homosexual, porque no lo soy.

Pueden leer el resto del artículo aquí.

Aunque el texto me parece genial, tengo algunos reparos. Por ejemplo  la mención realizada sobre la cultura patriarcal o el dato que señala un 51% de víctimas femeninas en el conflicto. Generalmente la mayor parte de la mortandad en las guerras tiende a cebarse con los varones jóvenes, y la autora no menciona una fuente para justificar su cifra.

En cualquier caso, no considero que ninguna de mis objeciones le quite mérito a un reportaje tan valiente, como pocos de los que he leído, especialmente en español. Además de dar voz a las víctimas masculinas de violación, denuncia el silencio de las organizaciones humanitarias internacionales e indica el impacto psicológico que el acto provoca en los varones. Por ejemplo:

Cuando me acercaba a los 20 tuve una novia a la que le inventé todo tipo de excusas para no tocarla porque me daba miedo. No es que dudara de mi sexualidad, es solo que se mezclaban los recuerdos.

Sobre las organizaciones humanitarias señala:

Ignorar a los varones violados no solo los margina, sino que también nos daña a nosotras porque refuerza un punto de vista que iguala ‘femenino’ con ‘víctima’ ”, le dijo Lara Stemple, académica del Proyecto de Ley sobre Salud y Derechos Humanos de la Universidad de California a The Observer en el 2011. Un estudio de Stemple concluye que al secretismo han contribuido las organizaciones internacionales humanitarias, que no han hecho esfuerzos por dar a conocer esta realidad. De las más de 4.000 que trataron el tema, un tímido 3 por ciento lo mencionó en su literatura, pero solo como “una referencia pasajera”.

Y como leímos antes, también hay mujeres que piensan que el hombre puede ser responsable de “provocar” a sus violadores:

Veinte años de casados se acabaron por culpa de lo que me sucedió. Imagínese que me acusó de haberlo provocado. ¡Cómo se le ocurre! Aunque sí dudé. ¿Será que ellos creyeron que era homosexual? Yo le dije a mi mujer que si hubiera sido gay no me habría casado con ella ni habríamos tenido hijos.

La escritora, por cierto, hace referencia al artículo titulado “La violación del varón: el secreto más oscuro de la guerra“, que traduje en esta bitácora con permiso de su autor.

Me gustaría pensar que el escrito de Tatiana Escárraga indica un giro en cuanto a las conversaciones sobre violaciones, ya que como allí se recoge:

[Yolanda Perea] dice que entre las asociaciones femeninas es creciente la preocupación por la indolencia de la sociedad frente a los hombres. “Estamos contentas de que se nos reconozca, pero queremos que el 25 de mayo, que se institucionalizó para recordar a las mujeres, sea también para recordarlos a ellos. No hay que olvidar que niños y jóvenes también han padecido esa tragedia. La violencia sexual no distingue de género o color de piel. Tenemos que abrirles las puertas y darnos la mano en una causa que nos toca a todos”.

Por desgracia, siempre hay personas sin corazón que esgrimen el típico “no es igual porque esto son agresiones cometidas por otros hombres”. De modo que repetiré a continuación lo que dije en su día con respecto al conflicto del Congo.

Uno de los problemas que encuentro cuando tratamos este tipo de temas es que se suele decir “el sufrimiento de los hombres lo causan otros hombres, no es igual”. Si bien es cierto que en el conflicto de El Congo el 91% de los varones sexualmente abusados lo fueron por otros varones, cuando se trata de las víctimas femeninas resulta que el 59% fueron sexualmente agredidas por varones y el 41% restante por otras mujeres. De hecho, este último dato hace referencia a asaltos donde sólo hubo atacantes de sexo femenino. ¿Sería alguien capaz de decir que el 41% de las mujeres víctimas de agresión sexual en El Congo merecen menos atención que el resto porque sus atacantes eran del mismo sexo?

A esto alguien también podría objetar que las agresoras probablemente cumplían órdenes y que la responsabilidad final recae en los líderes masculinos. Nuevamente debo señalar que los relatos de las víctimas cuentan historias muy diferentes, como en este artículo de la revista Time donde se narra cómo hombres y mujeres soldado se disputaban a una chica para ver quienes podían violarla (y ganaron las mujeres soldado). Por otra parte la mano derecha de Sultani Makenga en el M23, uno de los grupos rebeldes más violentos del Congo, es una mujer: la Coronel Fanette Umuraza. Y por supuesto hay otras. Aunque quizá el caso más documentado de mujeres que participaron activamente en atrocidades de guerra desde puestos de liderazgo es el del genocidio de Rwanda, donde por ejemplo Pauline Nyiramasuhuko ordenó la violación de mujeres y niñas.

Lo que vengo a decir con todo esto es que independientemente del sexo de los agresores y el de sus mandos, todas las víctimas deberían tener la misma consideración, porque las teorías que sitúan a un sexo como víctima y al otro como opresor por defecto desembocan inevitablemente en casos como los que se han relatado en este artículo: que muchas personas necesitadas de ayuda terminan marginadas por pertenecer al sexo equivocado.

Y ahora sí. En caso de que no hayan leído el artículo de Escárraga, háganlo. Hay pocos como éste en los actuales medios de comuniación.

Esta entrada fue publicada en Fuerzas Armadas, General, Guerra, Homosexualidad, Invisibilidad del sufrimiento masculino, Masculinidad, Medios de comunicación, Represión emocional, Roles de género, Tradicionalismo, Violación y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Los hombres violados en el conflicto colombiano

  1. Sandra dijo:

    “[Yolanda Perea] dice que entre las asociaciones femeninas es creciente la preocupación por la indolencia de la sociedad frente a los hombres. “Estamos contentas de que se nos reconozca, pero queremos que el 25 de mayo, que se institucionalizó para recordar a las mujeres, sea también para recordarlos a ellos. No hay que olvidar que niños y jóvenes también han padecido esa tragedia.”

    ¡Ojo! ¿por qué dice “niños y jóvenes”, y no “hombres”? ¿Es que a un varón adulto no lo pueden violar? ¿Acaso cuando las víctimas de una violación son del sexo femenino se dice “niñas y jóvenes”, como si las mujeres adultas no pudiesen ser violadas? Mucho me temo que más que solidaridad con los hombres (al margen de su edad) lo que hay en el planteamiento de dichas “asociaciones femeninas” (léase feministas) es el deseo de aumentar la cifra de víctimas del “machismo” (léase “hombres adultos”). De hecho, ese es el planteamiento de muchas feministas cuando denuncian que la llamada “violencia de género” afecta a las mujeres y a los niños, intentanto así inflar una cifra de maltratados para con ello justificar sus políticas de género.

  2. Pingback: Anónimo

  3. Alejandro dijo:

    Querido amigo Carlos: He llegado a esta pagina surfeando y me he acordado de esta pagina. Quiero compartirlo con vosotros aunque no se si es el lugar adecuado

    http://cosasqueinspiran.com/soy-un-hombre-han-violado-y-ha-sido-super-divertido/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s