Los hombres muertos que la ONU no cuenta en Bolivia

La región del Potosí es conocida como un lugar de gran riqueza minera, pero también por las brutales condiciones laborales que sufren sus trabajadores, mayoritariamente indígenas, y cuya esperanza de vida se encuentra alrededor de los 40 años. Aunque esta situación es de sobra conocida, los organismos internacionales han excluido datos sobre esta tragedia, impidiendo así el desvío de fondos a programas que pudieran ayudarlos.

En la presente entrada me referiré al trabajo de campo realizado por la antropóloga Dr. Susana Ramírez Hita y los resultados de sus investigaciones en “La contribución del método etnográfico al registro del dato epidemiológico. Epidemiología sociocultural indígena quechua de la ciudad de Potosí“, publicada en Salud Colectiva, vol. 5, núm. 1, enero-abril, 2009, Universidad Nacional de Lanús, Argentina.

Dr. Ramírez  explica cómo se reportan las muertes de la zona de Potosí y de toda Bolivia:

El registro epidemiológico de la ciudad de Potosí –al igual que en los demás lugares de Bolivia– lo realiza el personal sanitario (médico, enfermera y auxiliar de enfermería) a través de planillas, donde son registrados los motivos de consulta del paciente. El dato estadístico rellenado en las planillas epidemiológicas es depositado en el Servicio Departamental de Salud (SEDES) y de ahí se envía al Ministerio de Salud en donde se elaboran los datos epidemiológicos del país en el Servicio Nacional de Información en Salud (SNIS).

El registro (la planilla a rellenar) es diseñado por el SNIS y el Instituto Nacional de Estadística (INE) que, a su vez, es influenciado o asesorado por los lineamientos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la Salud (OMS) y organismos de cooperación internacional. Desde hace varias décadas la importancia en la recolección del dato estuvo centrada en lo materno-infantil, debido a que los registros epidemiológicos en países periféricos daban como resultado una alta mortalidad materno-infantil; fue en estos países donde más programas y políticas dirigidas a la mujer y el niño se desarrollaron (a pesar de ello, el caso boliviano no presentó muchos cambios a lo largo del tiempo).

Resumiendo, los datos epidemiológicos ofrecidos por el Servicio Nacional de Información de Salud se basan en planillas cuyos parámetros son delinados por organismos internacionales como la OMS, autoridad directiva y coordinadora de la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas. Esto en principio no debería suponer ningún problema. ¿Pero qué hay en esas plantillas? O más importante, ¿qué o quién es excluido? En la misma página del documento la Dr. Ramírez continúa (el subrayado es mío):

El hecho de no incorporar la heterogeneidad en las planillas epidemiológicas (…), implica, a su vez, no tener en cuenta ciertas categorías. No tan solo la étnica, sino también de género, ya que los hombres prácticamente no aparecen, y no por el hecho de que tengan una esperanza de vida mayor que las mujeres, sino porque los lineamientos políticos están sustentados en los datos epidemiológicos que dan como resultado una alta tasa de mortalidad materno-infantil. El aporte económico internacional se centró en prestar mayor atención a lo materno-infantil (u). Este hecho implicó la creación de planillas específicas para su registro, dejando de lado la realidad epidemiológica que no entraba en estas planillas cerradas. Esta circunstancia generó durante muchos años el hecho de que los datos más importantes que aparecían en los registros estuvieran centrados en las muertes de las mujeres y los niños y que la mayoría de los programas se dirigieran y se dirijan actualmente a ellos.

Al excluir a los hombres de las planillas, sus datos epidemiológicos, incluida la mortandad, permanecen invisibles estadísticamente hablando. Como resultado no hay iniciativas políticas para ayudarles, pues los hombres no existen. Como prosigue el artículo (p. 11):

El motivo de reproducir los datos tal como fueron publicados oficialmente (Figura 1 y 2), tiene especial importancia, ya que sirven de base para la creación de políticas y programas de salud, tanto a nivel nacional como internacional (cooperaciones internacionales, ONG y agencias de desarrollo que intervienen en el país).

De hecho las causas de muertes masculinas más frecuentes, los accidentes laborales en las minas y el suicidio, quedaron excluidas de la planilla pese a que Potosí es conocida por al menos la primera de ellas (p. 12-13, el subrayado es mío):

A pesar de que no se realizó un estudio cuantitativo, la permanencia de un año en la ciudad permitió conocer muertes y accidentes –muy frecuentes– en las minas, no solo en el Cerro Rico, sino también en minas de alrededor. Solo algunas emisoras de radio de la ciudad daban la noticia de los fallecidos o accidentados en las minas. En los periódicos locales y en la televisión no aparecían como noticia. Sin embargo, cuando acontecía un accidente de tránsito (a pesar de que en esos años existían pocas movilidades en la ciudad), éste salía anunciado en primera página de los periódicos. La muerte en las minas dejaba de ser noticia en un lugar donde la frecuencia de muerte era tan común. Esta causa de muerte no quedaba registrada en los datos epidemiológicos, a pesar de que para la población y el personal sanitario, era considerada como una de las principales causas de fallecimiento entre los hombres de la ciudad (…). Los accidentes laborales provocan una mortalidad prematura en los hombres y una esperanza de vida menor que la de las mujeres.

Otra problemática que surgió en la investigación fue el suicidio en adolescentes. Durante el trabajo de campo se suicidó Pedro, hijo de una informante. A partir del funeral, se comenzó a indagar sobre los suicidios, encontrando que el suicidio en adolescentes era algo común: se suicidaban con raticidas o se ahorcaban (v). Estas muertes tampoco quedaban registradas en los datos epidemiológicos porque en los formularios no existe la casilla “suicidio”. No está contemplado en los datos de salud pública de Bolivia (como se puede observar en las Figuras 1 y 2), siendo considerado un problema exclusivamente judicial(w).

La mortandad masculina es mayor que la femenina como queda reflejado tanto en la mayor esperanzada de vida de las mujeres (p. 11), como en las referencias del personal sanitario y los terapeutas tradicionales (p. 16):

El promedio de esperanza de vida al nacer en el departamento de Potosí era de 57 años (55 años en los hombres y 59 en las mujeres) (9). A pesar de conocer el dato de que la esperanza de vida en Potosí era menor en los hombres que en las mujeres, la mayoría de los programas de salud se dirigían a las mujeres.

Según las referencias del personal sanitario (Cuadro 1), existen mayores muertes en el segmento de la población masculina, presentando como mayor frecuencia las muertes por accidentes laborales relacionadas con el trabajo en las minas, seguidas de las producidas por silicosis, alcoholismo y tuberculosis.

Recordemos que esta esperanza de vida está calculada en base a las planillas, que excluyen las muertes de numerosos hombres. Por ello al inicio del documento nos referimos a 40 años para los mineros.

La Dr. Ramírez concluye afirmando:

La mayoría de los programas de salud en Potosí estaban centrados en la mujer y el niño, pero esta investigación demostró que las causas de muerte y los mayores problemas de salud pública de la ciudad estaban en los hombres y en los adolescentes. Si no se modifican las planillas para el registro del dato, el ámbito de lo materno-infantil siempre figurará como preponderante y todos los programas sanitarios irán dirigidos al mismo tipo de población.

Teniendo en cuenta que Potosí es conocida por sus altos índices de siniestralidad laboral, la aplicación de planillas que carezcan tal dato sólo puede atribuirse a una colosal incompetencia administrativa o a un decidido intento por ocultar los datos referentes a los varones, eliminando así la posibilidad de que se financien programas destinados a ayudarlos.

En un artículo anterior Chris Dolan (director del Proyecto de Ley de Refugiados en Uganda) describió las actitudes de las organizaciones internacionales, entre ellas la ONU, hacia los varones violados en conflictos armados y la resistencia ofrecida para instaurar programas que pudieran ayudarles:

“Hay miedo entre ellas de que esto sea un juego de suma cero; que hay un pastel predefinido y que si empiezas a hablar sobre hombres, de alguna manera vas a comerte un trozo de ese pastel que les ha llevado tanto tiempo cocinar”. Dolan apunta a un informe de Naciones Unidas de noviembre de 2006 acerca de una conferencia internacional sobre violencia sexual en esta parte de África Oriental.

“Sé de hecho que la gente tras el informe insistió en que la definición de violación se restringiera a las mujeres” dice, añadiendo que uno de los donantes del PLR, Dutch Oxfam, rehusó proporcionar más fondos a menos que prometiera que el 70% de su clientela base fueran mujeres. También recuerda a un hombre cuyo caso era “particularmente grave” y fue referido a la agencia de refugiados de Naciones Unidas, la UNHCR. “Allí le dijeron ‘tenemos un programa para mujeres vulnerables, pero no para hombres’”.

Hay, por tanto, razones para pensar que podría deberse a una política consciente. Si se utiliza un mecanismo de datación como las planillas epidemiológicas, donde se excluyen las muertes masculinas, es posible continuar concentrando recursos en mujeres y niñas porque constituyen los grupos de mayor visibilidad. Niños varones también recibirían atención, sólo para ser abandonados cuando alcanzaran la mayoría de edad.

Finalmente, las mujeres en Potosí tampoco tienen una vida fácil, pese a que su esperanza de vida sea entre 4 y 19 años superior a la de los hombres. La propia Dr. Ramírez menciona numerosos problemas que van desde episodios de violencia doméstica hasta violaciones de niñas por parte de sus padrastros. Entre las causas señaladas por la antropóloga destacan el alcoholismo y el hacinamiento, que obliga a muchas familias a dormir en la misma cama (p. 15). Sin embargo el alcoholismo tampoco aparece en las planillas (p. 14), ni siquiera en casos donde provoca la muerte del bebedor.

Reconocer y tratar los problemas de los hombres contribuiría también a mejorar las condiciones de vida de mujeres y niños. Sin embargo, mientras la narrativa existente identifique al varón como el privilegiado opresor que no necesita ayuda y a la mujer invariablemente como la única víctima digna de compasión, la ONU y otros organismos internacionales seguirán ignorando el sufrimiento masculino, y las familias continuarán igualmente pagando las consecuencias. Porque cuando ayudas a los hombres, como cuando ayudas a las mujeres, estás ayudando a todos. Pero el discurso de género, si hay dinero de por medio, prefiere hablar de “tú o yo” en lugar de “tú y yo”.

Esta entrada fue publicada en Accidentes laborales, Desechabilidad masculina, Discriminación institucional, Feminismo, General, Invisibilidad, Invisibilidad del sufrimiento masculino, Misandria, Suicidio y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

15 respuestas a Los hombres muertos que la ONU no cuenta en Bolivia

  1. Pingback: Anónimo

  2. jose dijo:

    Hola,

    tengo la intuición de que si hay una decisión política detrás de ocultar la precariedad laboral en las minas de Bolivia no será exclusivamente por cuestiones de genero sino económicas (que no pueda disminuir la explotación de recursos y de trabajadores).

    Recuerdo (no he encontrado el enlace) a la ministra de la Vega diciendo cuando se creó, creo que, el instituto de la mujer que una de sus labores sería investigar el final de la vida de las mujeres ya que aunque vivían más tenían una calidad de vida peor que los varones.

    Me pareció tremendamente injusto que ante la diferencia de esperanza de vida el estado se dedicase específicamente a mejorar la esperanza de vida del que vive más en lugar de estudiar cuales son las causas especificas de porqué los que viven menos viven menos e intentar paliar ambas circunstancias. Creo que es ingenuo suponer que es por ideología feminista (exclusivamente), que si lo que quieres es dar un par de titulares y repartir cuatro duros no te metes en un problema laboral y sanitario tan grave como el que separa a mujeres y hombre.

    Un argumento que escucho mucho sobre una supuesta discriminación femenina en sanidad (lo que tiene valor si consideramos que una de las facetas principales de la sanidad occidental es la relacionada con la maternidad) algo pueril son expresiones del tipo “si los hombres tuviesen la regla se harían más medicamentos para paliarla, o las compresas tendrían un IVA reducido…” Esto es especialmente sangrante (sin dobles sentidos) si pensamos que los canceres que más esfuerzo se ha invertido en tratar (seguramente por la facilidad de diagnóstico etc) son los canceres de mama.

    • Murphy dijo:

      En el blog en el que voy listando todas los juicios negativos respecto a los hombres que hacen en los medios, cometí el error de enlazar una noticia sobre salud ( http://siereshombreeresculpable.wordpress.com/2014/03/26/ocho-cuestiones-de-salud-invisibilizadas-por-el-machismo/ ) en la que tuve un comentario, un poco faltón, que no aprobé. No por falta de argumentos, sino porque ví que me llevaba a una serie de réplicas y contrarréplicas, las cuales no son el objeto del blog.
      Me sirvió para centrarme en el objeto del blog… y para ver que en el tema de salud, creo que como en ningún otro, se ve cómo la ideología feminista puede argumentar una cosa y la contraria, con la única codición de que siempre afecte a las mujeres.
      ¿Se imaginan si la esperanza de vida de las mujeres fuese menor que la de los hombres?. Pero como no es así, dicen que viven peor. Menos cuando se supone que viven menos y se inventan el término “feminicidio”. Entonces sí es peor morirse.
      Si no se tiene en cuenta específicamente a la mujer en la sanidad (pruebas de medicamentos, etc) entonces hablan de androcentrismo, etc. Si sí se la tiene en cuenta… que si medicalización de la mujer, etc. Y así con todo.
      Hace poco leí un argumento parecido respecto al trabajo. Que si es el hombre el que trabaja, que vaya acaparador, que no deja realizarse a la mujer, etc. Que si es la mujer la que trabaja, que vaya explotación, que mira que vago es el hombre, etc. Está un poco cogido por los pelos, pues se puede referir a trabajos distintos (aunque es un buen argumento para ver las cosas momentáneamente de otra manera). Pero en la salud no debería haber dudas. Y quien las tenga, que acuda a un seguro: años de vida, esperanza de vida, grados de invalidez, enfermedades crónicas, etc. Está todo tasado. Y la mujer, de media, vive más y mejor.
      Pero la ideología feminista siempre encontrará un argumento para poner a la mujer como víctima. Hasta cuando vive más. ¿Cómo era aquello de Hillary Clinton de que las verdaderas víctimas de la guerra eran las mujeres, que se quedaban solas sin maridos y sin hijos?. A veces parece un guión del Club de la Comedia.

    • Aunque puede haber otros factores, considero que el de género es el principal, especialmente teniendo en cuenta toda la propaganda que hacen estos organismos en nombre de la igualdad ente los sexos. Además del artículo citado sobre la violación de hombres en conflicto armados, tengo pensado publicar dos más que muestran cómo funcionan estos organismos y cuál es su línea de pensamiento. Uno de ellos se basa en esta noticia, donde la ONU ofrece a hombres de Kenya comida a cambio de que se circunciden. O mejor dicho, la promesa de comida, pues a muchos de los que se sometieron a la operación al final no les dieron nada. Todo para que no contraigan el SIDA (método nefasto aunque fuera verdad) y no cuesten más dinero al gobierno. Repartir condones y enseñar a usarlos, pese a ser más barato, parece que no es suficiente porque al parecer de los hombres no se puede fiar uno.

      http://www.trust.org/item/20140721144650-quat2/

      Los próximos dos artículos mostraran que lo que ocurre en Bolivia tiene probabilidades de estar más relacionado con asuntos de género de lo que a priori pensamos.

      • jose dijo:

        Lo de Hillary Clinton es para juzgarla, es la pava que se descojonó del linchamiento y asesinato de Gadafi mientras la entrevistaban, una nazi americana.

        Estoy completamente de acuerdo contigo. Supongo que en parte es porque el movimiento feminista es muy heterogéneo así que todo el mundo aporta sus argumentos para lo que es el objeto real del feminismo beneficiar a las mujeres (no buscar la igualdad) aunque esto ellos lo hayan equiparando con un argumento que es algo así como “solo existe la desigualdad que perjudica a la mujer”.

        Carlos estoy deseando leer los artículos que estas escribiendo sobre el tema.Por el momento voy a poner un ejemplo de algo feminista en teoría que en realidad solo fue una escusa para sacar los cuartos a los pobres mientras los políticos se hacían fotos en cócteles.

        Recuerdo hace unos años cuando todo el mundo aplaudía hasta con las orejas lo de los microcreditos y que una de las cosas que más se valoraba es que los microcreditos se daban principalmente a las mujeres, lo que era muy chachi y muy molon porque el varón pobre de esos paises es muy vago y muy ladron (lo que a nadie le parecía una afirmación sexista, clasista y xenofobia). En fin lo que se decía es que los microcreditos se daban a las mujeres porque si le dabas un crédito a un pobre de Banglades se lo iba a beber todo y si te he visto (al pobre banco) no me acuerdo, al contrario que la pobra (pobre mujer en lenguaje de genero) que es muy responsable y lleva con exclusividad la carga familiar.

        Ahora los microcreditos están completamente desprestigiados no solo no hay pruebas de que hayan sacado a nadie de la pobreza si no que además tienen unas comisiones tan altas y se pagan tan en corto (a lo mejor un 20% a devolver en 15 días) que producen unos problemas de violencia en las comunidades y en las familias bastante graves (suicidios, y asesinatos por no poder pagar la parte de cada cual en las cooperativas incluidos). Claro como era tan chachi dárselo solo a las mujeres ahora es un problema principalmente femenino. Cuando los organismos internacionales valoraron los microcreditos como algo tan positivo entre otras cosas por ser una medida hembrista, perdón, feminista, hasta el menos enterado de ellos se daría cuenta de que un crédito al 20 o 30 o 40% a devolver en una semana era una estafa brutal.

        Carlos para cuando un articulo sobre la neolengua de genero, la cosa empezó negando que el masculino fuese el neutro después tenías que decir miembros y miembras, policías y policíos, después si había mayoría de mujeres lo re-guay para no ofender sensibilidades femeninas (ya sabes, las que importan por estar oprimidas) había que usar el femenino aunque hubiese varones y ahora lo molón es usar exclusivamente el femenino. Y lo peor es que en la actualidad con todo lo que se ha abusado del lenguaje a mi por ejemplo el masculino ya no me suena a neutro reventando la economía del lenguaje.

        saludos…

      • Gracias Jose. Uno de los dos próximos artículos es de hecho sobre los microcréditos y con suerte será publicado este fin de semana (está ya en el horno), porque todo el asunto fue bastante revelador.

  3. Emilio dijo:

    Murphy, lo fantástico no es que recuerde a un guión del Club de la Comedia, lo alucinante es que sin embargo se toma en serio, por hombres y por mujeres, de tal modo que limitándose el pensamiento feminista a la defensa del género con un argumento para cada ocasión y sin posibilidad de que el mismo valga para el varón vemos un día sí y otro también decisiones de los Gobiernos y las instituciones internacionales tan descaradamente sesgadas que pronto pasará a la historia como una menudencia aquello de: las mujeres y los niños primero.

    Colgabas recientemente en tu blog una entrada con el título: Menos mujeres, menos democracia, en el que por supuesto se pasaba por alto la inacción del Alto representante de la Unión europea para asuntos exteriores, cargo que ocupa la señora Catherine Ashton desde hace bastantes años, pero que seguramente a muchos ni os sonará a pesar de ser el segundo puesto en importancia de toda la U.E. y que no solo ha pasado desapercibida en el conflicto de Ucrania, tampoco se le ha visto en el reciente de Palestina. Por supuesto a su inacción hay que añadir un silencio unánime en relación a su inútil labor. Si es por cuestión de género lo dejo a vuestra apreciación.

  4. Pingback: El tuit de la Guardia Civil sobre la violencia en la pareja. ¿Hay razones para su retirada? | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  5. Pingback: Las víctimas civiles en Afganistán: cómo Naciones Unidas discriminó a los hombres… otra vez | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  6. Excelente artículo!! Como boliviano que vive en Bolivia estoy consciente de muchas de las injusticias que el feminismo y sus aliados han establecido aquí desde hace ya varias décadas, pero este dato se me escapó; es de verdad problemático…

    En Bolivia actualmente el “boom” es hablar de masculinidad, o mejor dicho “nuevas masculinidades” y la cultura altiplánica (muy relacionada con las minas) es un punto focal de estos análisis. Te dejo este link sobre una ponencia que describe todo ese proceso desde la mirada de un feminista: https://www.facebook.com/notes/10155852443975504/?pnref=story

    Si el link no sirve (pues es de Facebook) te dejo un pedazo del espíritu de la charla, aunque puedo dejarla completa en otro post si se requiere:

    “Al parecer el machismo también nos había estado molestando, había sido que por cada mujer que estaba obligada a quedarse en casa, cuidar las wawas y cocinar, había un hombre obligado a enfrentarse al mundo para proveer todos los bienes materiales y así seguir siendo objeto de respeto en la comunidad (…) por cada muerte de una mujer a los 60 años, había tres muertes de mineros por conductas y prácticas de masculinidades de alto riesgo a los treinta y… Con lo anterior no quiero decir que los hombres sufrimos el machismo en la misma medida que las mujeres, sería muy injusto, cuando nosotros celebramos el machismo somos sujetos de privilegios, cuando las mujeres lo hacen son sujetas de obligaciones…”

    Me parece tremendamente pernicioso de parte del feminismo entrar a las minas e instrumentalizar la masculinidad para avanzar en sus agendas de glorificación de “lo femenino”, toca fibras muy profundas el saber lo que se está haciendo con estos hombres que viven en niveles de miseria emocional inimaginables… Me ha resultado muy difícil encontrar argumentos en contra del trabajo en masculinidades (enseñar a los hombres a ser los hombres que el feminismo quiere que sean), especialmente porque fui feminista la mayor parte de mi vida; pero estoy seguro de que ese trabajo no está haciendo nada por solucionar los problemas de los hombres, sino que nos encierra en un ciclo de culpa y auto-desprecio…

    Espero que haya aportado con algo🙂

    • Gracias por comentar en este artículo, que por desgracia no recibió la atención que merece.

      Yo también comencé desde el feminismo y la verdad que no encuentro mucho en los estudios de masculinidades que esté orientado a ayudar al hombre, sino más bien en cambiarlo para mejorar la situación de la mujer. Es por esto que el feminismo siempre me ha parecido un movimiento para combatir los problemas (reales o imaginarios) de las mujeres, pero no en un movimiento para conseguir la igualdad de los dos sexos. Lo primero me parece legítimo siempre que no se presente como lo segundo.

      • Haré lo mejor que pueda para difundir este artículo🙂

        En lo que mencionas se presenta otro problema… En respuesta a los movimientos igualitaristas-humanistas y anti-feministas, están apareciendo cada vez más “células” feministas que tienen el valor para declararse pro-mujer; movimientos que admiten que el feminismo es y debe tratarse sobre el progreso de la mujer-niña por sobre todas las cosas. Esto puede ser legítimo, por el sencillo hecho de ser honesto internamente, pero eso no lo hace positivo a mi parecer, ni para mujeres ni para hombres…

        Estas “células” se justifican bajo argumentos ideológicos y estadísticos para mandar un mensaje claro: las mujeres están en el nivel más bajo de la “pirámide social”, las peores crisis (económicas, políticas, sociales) “se ven marcadas en los cuerpos de las mujeres” y cosas de ese calibre… Sus argumentos pueden ser rebatibles, pero el problema es que la sociedad está diseñada para creerlos a ciegas y darles el poder que sea necesario para calmar su “sufrimiento” (nuestras leyes, bolivianas o españolas, son prueba de aquello). Esto es tremendamente dañino, pues esta “posición legítima” promueve la idea de que hay una torta para repartir entre los que sufren en el mundo y hablar de problemas de hombres es desviar recursos y atención del “verdadero problema”. Pero no sólo utilizan el poder de su narrativa para evitar que se hable de problemas de los hombres, sino para mucho más…

        Puede que mucha gente esté tomando consciencia de las mentiras que se han difundido las últimas décadas sobre las relaciones de poder entre los sexos; la respuesta del feminismo es radicalizarse en su hembrismo (y siguen apareciendo más y más gente como Barbijaputa), pero el nicho que tiene el feminismo como ideología en nuestros gobiernos, sistemas judiciales y organismos internacionales no está amenazado…

        Me sigo preguntando qué es lo que hace falta para evitar que nuestra realidad se convierta en una pesadilla Orwelliana, si es que no la es ya…

  7. Babel dijo:

    Carlos, sólo una puntualización: Combatir los problemas reales de las mujeres y presentarlo así es legítimo. Pero el feminismo no sería legítimo aunque lo presentase así porque los problemas reales los sobredimensiona y les achaca causas que no son ciertas, y la mayoría de cosas que dice el feminismo son problemas imaginarios que precisamente por ser imaginarios no es legítimo que se traten.
    No creo que se le pueda dar legitimidad a quienes, a todas luces, son nuestros enemigos.

    • Lo siento, me expresé mal. Lo que quise decir es que la existencia de un grupo que luche contra los problemas de la mujer es legítimo siempre y cuando se presente como tal y no como un movimiento que lucha por los derechos de todos pero a la hora de la verdad sólo se preocupe por uno (y de hecho mine los derechos del otro).
      Su existencia es legítima pero por supuesto eso no quiere decir que sus tácticas tengan que serlo. Exageraciones, medias verdades, tergiversaciones y mentiras no son legítimas.

  8. Babel dijo:

    Carlos, esas 4 últimas cosas que has dicho son las cosas que caracterizan al feminismo. Ese hecho me lleva a afirmar que no es un movimiento legítimo.

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