El correo electrónico que envié a la comunidad de Madrid sobre la campaña “No te cortes”

Estaba pensando en escribir una entrada sobre el reciente programa No te cortes, de la Comunidad de Madrid” que se centra en las relaciones de pareja adolescentes. Sin embargo, decidí que sería mejor hacerles algunas preguntas en lugar de sacar mis propias conclusiones. Les dejo con el correo electrónico que les escribí.

Pregunta sobre el programa “No te cortes”

A quien corresponda:

Antes de nada, quería felicitarles por la iniciativa “No te cortes” y la ayuda brindada por este programa para la protección de chicas adolescentes en situaciones de acoso y abuso.

Me preguntaba, sin embargo, por qué esta iniciativa ha excluido a varones heterosexuales y homosexuales que podrían hallarse una situación de riesgo similar. La descripción del programa en su página web aquí lo confirma (el subrayado es mío):

Este programa para adolescentes tiene como objetivo el apoyo y la orientación a aquellas chicas que, en sus incipientes relaciones de pareja, viven situaciones que les llevan a sospechar que se encuentran en un caso de maltrato.

El que dicho programa sólo es para chicas también queda patente tanto en los carteles difundidos por la Comunidad de Madrid como en el vídeo realizado, además de la descripción ofrecida en el documento sobre la ayuda en red, las tablas informativas y la presentación del programa. Todos estos apartados sólo señalan a las chicas como únicas víctimas potenciales.

De hecho, temo que el mensaje también excluye a las chicas en relaciones homosexuales, pues dentro de la sección “señales que debes tener en cuenta” reconocen al agresor como masculino cuando el género aparece, por ejemplo (el subrayado y la negrita son mías):

-No le gusta que vayas a ninguna parte sin él.
-Te trata como si fueras menos competente que él.
-No se fía de ti, te acusa injustamente de coquetear con otros chicos [se presupone la orientación heterosexual].
-Alguna vez se pone tan nervioso contigo que sientes miedo.
-Si no quedas con él, te pide explicaciones, no quiere secretos entre vosotros.
-Es él quien decide dónde quedar, a qué hora, con quién.
-Pone en duda tus sentimientos por él si no accedes a sus deseos.

Como afirmé al inicio de este mensaje, me parece una gran iniciativa, pero no entiendo por qué se han excluido a otros grupos en lugar de extender estos servicios a toda la población adolescente. Si tuvieran la amabilidad de responderme a esta pregunta, les estaría muy agradecido.

Saludos cordiales

Carlos Rodríguez

Aquí termina el correo electrónico.

Además de escribir a la Dirección General de la Mujer de la Comunidad Autónoma de Madrid, también envié una copia de este correo al propio programa No te cortes y a la Fundación ANAR, citada como punto de contacto por éste. Espero poder presentar aquí al menos una respuesta la próxima semana.

Esta entrada fue publicada en Discriminación institucional, Feminismo, General, Homosexualidad, Invisibilidad, Malos tratos, Represión emocional, Tradicionalismo, Violencia de género y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

59 respuestas a El correo electrónico que envié a la comunidad de Madrid sobre la campaña “No te cortes”

  1. David Jurado dijo:

    Lo mas llamativo a mi parecer que es que en la relaciones adolescentes modernas, este tipo de circunstancia de control y de celos excesivos son sufridos, al menos en mi experiencia, largamente mas por los varones. Lo otro muy importante que quiero decir es que es muy usual ver a campañas con enfoques feministas que pretenden juzgar con un tono muy doctrinario las relaciones humanas y el comportamiento humano en general, como queriendo poner barreras y fronteras muy firmes en terrenos que que no son blancos y ni oscuros, sino grises. Ahora, también voy a especular un poco, pero basado en los detalles que han dado un su página creo que son muy rígidos al clasificar algunos comportamientos como indebidos. Otra cosa que me preocupa es que estas ayudas que pretender dar en realidad sean simplemente talleres de feminismo. En fin, a ver como se desarrolla este tema.

    • Hay ciertamente indicadores que sí me parecen típicos de una relación abusiva, como:

      -Controla tu manera de vestir, maquillarte, de hablar de comportarte.

      Sin embargo hay otros que, como señalas, no necesariamente:

      -No expresa lo que siente, pretende que tú lo adivines.

      He conocido a algunas personas que hacen esto (en mi experiencia, la mayoría mujeres) y no calificaría a ninguna de ellas como maltratadora. Simplemente dan por hecho que algo es evidente, pero para la otra persona no lo era.

  2. No comparto ni entiendo el entusiasmo, el bullying escolar y el acoso adolescente es un tema grave que merece toda atención e iniciativa para evitarlo, y es algo que me toca personalmente, pero esto es otra cosa, y precisamente por eso resulta indignante que la ideología de género se aproveche de algo tan serio para promover su propia agenda y perpetuar su negocio subvencionado, y que la campaña este dirigida a los menores me parece una maniobra de adoctrinamiento desde la adolescencia de la más nefasta ideología de genero y de su narrativa: demonización del varón, victimización de la hembra, y convertir en patológica toda relación humana .

    Las “señales que debes tener en cuenta” para empezar pueden aplicarse tanto a chicos como a chicas, pero cosas como no querer secretos en una relación o decidir uno u otra a que hora quedar etc. ¿ya son signo de maltrato? me parece que esta narrativa no solo no beneficia ni a las víctimas si no que pervierte las relaciones humanas.

    Por otra parte, no tengo datos sobre acoso y violencia, pero en mi experiencia personal, son las chicas las primeras que acuden a la violencia física ya que se ve como socialmente aceptable una “inocente” bofetada de una chica, incluso se vende como algo “gracioso” y “encantador”, lo vemos en el cine, casualmente lo acabo de ver en Thor, el mundo oscuro, película nefasta por otra parte, la protagonista, para saludar le da una bofetada a Thor nada menos que “un dios” de la guerra con un martillo en la mano, -un modelo de varón inalcanzable e irreal pero en su “lugar” vamos- primero sin venir a cuento, y de seguido lo vuelve a hacer, culpandole de haberla dejado sola, seguro que a la gente del le hizo mucha gracia el chiste.

    Además aunque las chicas no sean perpetradoras, si pueden ser instigadoras del bullying a chicos y el acoso, tampoco tengo datos, pero he visto el acoso a un chico por un montón de “caballeros blancos” que le hacen el trabajo sucio a una chica que le ha acusado de decir algo inapropiado. Esto es “maltrato”, puede destruir la vida de una persona y deja secuelas de por vida, esta claro que el género es crucial, pero no se vende como “violencia de género” quizá porque no de subvenciones o porqué no entra en los dogmas de la ideología, no conviene incluirlo en la narrativa.

  3. jose dijo:

    Hola Carlos, manejas alguna estadística sobre quien sufre más este tipo de abuso?
    después del descanso del mes pasado has vuelto a tope con artículos…

    saludos.

    • jose dijo:

      más bien este tipo de acoso…

      • @Jose

        Teniendo en cuenta que el tipo de acoso es “violencia de género” y que según la definición feminista esto es algo que sólo el hombre puede hacer a la mujer en una relación heterosexual por tratarse de una expresión de dominación, la respuesta sería que sólo le pasa a las mujeres y que los agresores sólo pueden ser hombres. No sé si esto tiene que ver con el enfoque que le han dado a la campaña, tendré que esperar a ver si me responden. De todas formas si consultas la bibliografía utilizada por “No te cortes”, encontrarás estas cuatro fuentes (que son las únicas):

        1. Porque la igualdad suma y la violencia resta, podemos hacer algo. Atribuida erróneamente a la Comunidad de Madrid.

        Aquí la violencia de género se define como “toda agresión, física o psicológica hacia una mujer sólo por el hecho de serlo.” (p.9) Por tanto el varón no puede sufrirla.

        2. “Igualdad y prevención de la violencia de género en la adolescencia“. Aquí lo curioso es que aparecen dos apartados:

        -Violencia de género en la pareja vivida por las adolescentes (p. 135)
        -Violencia de género en la pareja vivida por los adolescentes (p. 139)

        Pensaba que esto me proporcionaría los datos que me pedías, pero en realidad a ellas les preguntan si han sido acosadas por su pareja, y a ellos si han acosado a su pareja.

        3. Vida sin Violencia: información para jóvenes.

        Una vez más, la violencia de género se presenta como agresor masculino y víctima femenina.

        4. “Hombres Violentos, Mujeres Maltratadas: Aportes a la investigación y tratamiento de un problema social”. Graciela B. Ferreira. Editorial Sudamericana, S.A., 1992, Buenos Aires.

        Esta última no la he podido consultar porque se trata de un libro, pero creo que el título lo dice todo.

        Ahora, hay muchos de mis comentaristas que critican a Estados Unidos, pero allí he visto más pluralidad de opiniones y líneas de investigación. Un estudio del Center for Control Disease decía que el 10% de los chicos y el 9% de las chicas habían sido agredidos por sus parejas. Y uno del American Journal of Public Health indicaba que las chicas iniciaban la violencia en el 71% de los casos. Los chicos en el 29%. Imagino que oímos más sobre esto último porque puede provocar heridas mucho más severas, incluyendo la hospitalización de la chica, pero eso no quiere decir que los chicos víctimas de la violencia femenina no se encuentren en relaciones abusivas.

        http://www.saveservices.org/2011/09/save-sends-letter-to-vp-biden-regarding-his-upcoming-appearance-on-the-view/

        According to the 2009 Youth Risk Behavior Surveillance Survey, 10% of teenage boys were victimized by dating violence in the past year, compared to only 9% of teenage girls experiencing dating violence (http://www.cdc.gov/mmwr/pdf/ss/ss5905.pdf – Table 12)
        • According to a national survey of young adults ages 18-25, in cases of one-way violence, females were the aggressors in 71% of the cases, and males the initiators 29% of the time. (Whitaker DJ et al. American Journal of Public Health, Vol. 97, No. 5, 2007)

        Claro que esto no hace referencia al acoso sino a la violencia, aunque imagino que teniendo esto en cuenta también se dará en la dirección chica a y chico y en relaciones homosexuales.

        Me he adelantado un poco pero en fin, tendremos que esperar a ver que nos responden.

      • jose dijo:

        Te lo preguntaba porque tenía la intuición de lo que has dicho, que en España en las estadísticas no se incluiría a los varones y que en las que lo hiciesen el porcentaje estaría muy igualado.

        Me parece muy preocupante que haya organismos publico que se dediquen a difundir la idea de que los varones son agresores y las mujeres victimas a los escolares, a adoctrinarles en definitiva.

        La raíz de esto está en el concepto de patriarcado y la debilidad metodológica de las ciencias sociales, en las que al final divagando se puede “demostrar” cualquier cosa. Al indagar en todo esto es asfixiante el monologo ideológico acerca del patriarcado en occidente. Al igual que en economía con el liberalismo venden feminismo como ciencia y no como ideología.

        Tú conoces algún escritor español que defienda que en occidente no hay patriarcado?

        saludos.

      • Si te refieres a escritores reconocidos, lo desconozco. Pero a mí siempre me ha parecido raro hablar de patriarcado en un sistema donde rutinariamente los hombres pierden la custodia de sus hijos.

  4. Isidro dijo:

    Hola a todos. Celebro tu vuelta, Carlos. Excelentes artículos. No he podido participar antes. Lo que sigue lo escribí hace unas semanas. He añadido algunas cosas para adaptarlo al contenido de la entrada.

    En infinidad de ocasiones he oído decir que los hombres tratan a las mujeres como objetos, como propiedades sin alma. Actualmente, las feministas aseguran que las mujeres son tratadas como objetos sexuales, no solo dentro del matrimonio, sino por todo el sistema comercial capitalista. La propaganda dominante, además, carga las tintas contra los celos sexuales de los varones (dando por hecho que las mujeres no los padecen o hacen padecer). El maltrato existe –nos dicen- porque los hombres rebajan el valor de las mujeres a meros objetos, a meras posesiones sin inteligencia y voluntad. La maldad machista es una consecuencia del sentido de posesión de los varones y el amor romántico. Mucho se ha escrito de los celos patológicos y controladores de los hombres. El matrimonio y el capitalismo explotan a la mujer, la hacen una mercancía útil a los espurios intereses del macho opresor. Nos ilustran los feministas sobre el origen de los celos posesivos de los varones: la invención del amor romántico hace unos siglos. Nos dan la solución: el “poliamor”. Una forma de amar a varias personas a la vez ajena, al parecer, al sentimiento posesivo propio del funesto amor romántico. En éste la mujer es un mero objeto, una mera propiedad que el varón adquiere en el casamiento, en el mismo sentido que puede adquirir una casa o un caballo. Lo que hoy, con tan notable audacia inventiva, se denomina “poliamor”, ayer, en el primaveral apogeo de los hyppies, se llamó “amor libre”.
    ¿Qué hay de verdad en estas suposiciones? Creo que, como tantas otras cosas de la posmodernidad, se trata de una opinión sin fundamento, o, al menos, tosca y sin matiz. La violencia entre personas no está provocada por un sentimiento posesivo (“esta persona me pertenece”), antes lo contrario.
    Sin duda, el sentimiento posesivo más potente que todos experimentamos lo hacemos en relación al cuerpo, al propio cuerpo. Desde que somos niños, tenemos la plena convicción de que cada parte de nuestro cuerpo nos pertenece sin reservas, que es nuestro y de nadie más. “Mis ojos, mis manos, mi corazón…” decimos. Nos identificamos tanto con cada parte de nuestro cuerpo que afirmamos, con acierto, que no tenemos un cuerpo, sino que “somos” un cuerpo. Siento que mi cuerpo es mío a más no poder. ¿Ello me da derecho a maltratar mi cuerpo, de infligirle daños o perpetrar amputaciones en él? Realmente, sí. Pero una cosa es que yo tenga plena soberanía sobre mi cuerpo y otra que sienta algún deseo de dañarlo, pues dañarlo es tanto como dañarme a mí mismo, es lo mismo. Y nadie, salvo las personas trastornadas o en un estado de demencia, desea dañarse o dañarse porque sí. Es cierto que muchas veces maltratamos el cuerpo comiendo o bebiendo de más, o al someterlo a actividades riesgosas e insalubres. Sí, pero no buscamos hacernos daños. Sucumbimos a pasiones y vicios que no siempre sabemos controlar. Deseamos darle gusto al paladar, no enfermar de diabetes.
    A decir verdad, solo podemos amar aquello que sentimos como propio. Amar es una consecuencia del sentimiento de posesión o pertenencia. Piénsese en un hijo. Todas las madres –salvo casos excepcionales- sienten que el hijo es un ser que les pertenece, y precisamente por sentir tal cosa lo aman con desaforada pasión. La madre no quiere dañar su cuerpo y no quiere dañar al hijo. El hijo es para ella una prolongación de su propio cuerpo, de su propio ser. La identificación con el hijo es completa o casi. Para la madre, no hay diferencia subjetiva entre dañarse a uno mismo (al propio cuerpo) y dañar al hijo (por extensión, a todo ser querido). Si el sentimiento de posesión fuera el problema, las madres (y los padres varones) encabezarían la lista de más fieros maltratadores de niños. Quizá se me replique que es así. Pero no, no es así. La mayoría de los padres (ellos y ellas) son buenos padres, y si un padre (hombre o mujer) maltrata a su hijo, con más probabilidad maltrataría a un niño que no fuera suyo. Con más propiedad, el sentimiento de posesión suscita conductas altruistas y bienintencionadas respecto de la persona sentida como propia.
    Con las posesiones materiales pasa lo mismo. El paciente coleccionista filatélico siente con todas sus fuerzas que su colección de sellos le pertenece. Tiene derecho a quemarla, pero jamás se le pasa por la cabeza hacer tal cosa. Sólo podemos amar aquello que sentimos como propio y cercano, con aquello con lo que nos identificamos. “Mi pueblo, mi familia, mi gente, mis costumbres, mi casa, mi bandera, mi Dios…” El amor es un acto de posesión. Quien ama los gatos dice “mis gatos”. En cambio, nadie que sienta aversión y fobia a las ratas o las serpientes dirá “mis ratas”, o “mis serpientes”… El objeto que provoca fobia, asco o miedo lo queremos alejado de nosotros. El odio siempre se proyecta hacia todo lo que nos parece extraño y desconocido: hacia todo aquello que nos resulta ajeno o poco familiar. Los más atroces actos de crueldad humana suelen estar provocados por la extrañeza que nos provoca las personas con ideas, actos, actitudes o creencias que no entendemos o compartimos. La historia está plagada de cruentas guerras entre religiones diferentes, distintas razas, creencias disímiles, etc. No podemos amar lo ex- traño. Ex- traño es lo que está fuera de nosotros. Entra-ñable, lo que sentimos dentro de a nosotros, lo que sentimos como propio, como nuestro.
    ¿Cómo explicar, entonces, la crueldad del esclavista cuando maltrata y castiga al esclavo? ¿Acaso no lo trata como un objeto que le pertenece? Desde un punto de vista psicológico, no. Lo castiga porque lo repudia, lo percibe como extraño a él. Quien tiene fobia a las ratas huye de ellas, y no le importa si alguien las masacra. El esclavista racista hace lo propio con el esclavo. Su crueldad no es un acto de posesión sino de expulsión, de repulsión.
    Se me objetará que algún sentido y sentimiento de posesión tendrá el esclavista respecto del esclavo, pues, sin duda, obra como dueño de su cuerpo y su vida, hasta tal punto de que lo puede vender y comprar como si de una mercancía o un perro se tratara. Pero no. El esclavista vende al esclavo porque no lo siente como suyo. Todo aquello que consideramos venable lo sentimos ajenos a nosotros. Sólo vendemos lo que sentimos como nuestro (lo que amamos) cuando no nos queda más remedio, sólo cuando una fuerza mayor nos obliga a ello: la pulsera que nos regaló nuestra madre, la casa en que nos criamos… un riñón.
    No hace mucho vi un vídeo de Redes, un programa de divulgación científica. Hablaban de los celos. (Si alguien deseara visionarlo, podrá encontrarlo en Internet sin dificultad). El entendido a quien Punset entrevistó dijo que se habían hecho investigaciones que probaban que los sujetos sin pareja encuestados que afirmaban no sentir celos, al cabo de dos años seguían sin pareja. Los celos en adultos son tan naturales como los celos entre hermanos pequeños. Es perfectamente lógico que un varón o una mujer sienta celos si su pareja coquetea con otra persona. Si no los siente, es seguro que tampoco siente ningún amor por su pareja. No es esperable que alguien que ama a su pareja se sienta impasible si ve a ésta coquetear o copular con otra persona. ¿Son malos los celos? Lo pueden ser en el mismo sentido que lo puede ser comer. Si comes en exceso, tienes un problema. Pero comer, en sí, no es el problema. Los celos pueden ser excesivos, pero es muy discutible que sea excesivo el mero hecho de que un hombre o una mujer se sienta preocupado por ciertas cosas, como la forma de vestir, de saludar, de dirigirse a otras personas, etc., que tiene la pareja. ¿Por qué? Pues porque los cuernos existen de toda la vida y un cierto control de la conducta de la pareja es –o me parece a mí- lo más normal del mundo. El control de la conducta de la persona amada o querida es lo más sólito del mundo. A mí no me importa que mi mujer me reprenda si ve que voy desaliñado o con un atuendo ridículo. Si veo que mi hermana se pone una falda muy muy corta, le llamará la atención sobre ello. Si mi hermano bebe en exceso en una fiesta y empieza a molestar a los demás o a decir inconveniencias, le pediré que deje de beber, etc. Es una suerte tener a alguien que te controle en este sentido y de esta manera. Dice el refrán que “quien bien te quiere, te hará llorar”. Los seres que se quieren tratan de controlarse mutuamente, y nada de malo hay en ello. Otra cosa es que medie la amenaza o la violencia, pero esto solo ocurre en casos patológicos.
    En conclusión (y enlazando con lo escrito en la entrada):
    – Los celos en sí mismos no son malos. Es decir, no tiene nada de malo ni de particular que un miembro de la pareja quiera controlar ciertas conductas de su amado, siempre y cuando acepte, por supuesto, un control recíproco del otro. Y ese control recíproco suele ser lo normal entre personas que se aman.
    – Los celos patológicos no son un problema psicológico exclusivo de los varones. Por experiencia propia puedo afirmar que hay mujeres terriblemente celosas. Hacer una campaña contra los celos (a secas) y, para colmo, de los celos masculinos, como si las mujeres no los padecieran, es erróneo e injusto, además de una soberana estupidez.
    – Los celos no son un producto cultural. Existen en todas las culturas. Tampoco son un legado de la llamada cultura machista o patriarcal.
    – El sentido de pertenencia (“Fulano me pertenece/pertenezco a Fulano”) es propio de quien ama. Amar algo es sentirlo como propio, como de uno mismo, como una extensión del propio ser. Es cierto que hay personas que no pueden vivir sin la persona amada (familiar, amigo, novio o cónyuge…), y esto puede ser un grave problema y causar muchos problemas, pero hay que diferenciar entre lo normal y lo patológico. El sentido de posesión jamás es problemático si se controla, como suele ocurrir la mayor parte de los casos en que se sufren. Tengo un amigo muy feo y de personalidad poco atractiva. Ha intentado emparejarse recurriendo a agencias matrimoniales, pero ha fracasado. Su vida, según me dice, carece de sentido. Se siente desarraigado. No pertenece a nadie, ni él siente poseer a nadie. La soledad consiste en eso: en sentirse ajeno a los demás, en no ser de nadie.
    – Como era de esperar, el feminismo lanza campañas para controlar la conducta de las personas a quienes no quiere: a los varones. Las considero una injerencia en la vida íntima de las parejas. Decirle a las mujeres lo que deben o no tolerar de sus novios es otra muestra de paternalismo (“maternalismo”, más bien). Una prueba más de la tendencia del poder (o una parte del poder) a controlar la conducta de sus ciudadanos con la autoridad y protección propias de la madre de la familia tradicional. Y es, en fin, una muestra más de condescendencia para con las mujeres, a las que cree estúpidas o ignorantes de que están siendo maltratadas por sus novios.

    Saludos.

    • @Isidro

      Gracias, me alegro de que tú también hayas vuelto a comentar.
      Entiendo a lo que te refieres, aunque en lo personal no lo comparto. Tampoco voy a decirle a los demás qué hacer en sus relaciones de pareja, pero para mí los celos tienen mucho de inseguridad. A nadie (o casi nadie) nos gusta que nuestra pareja coquetee con otra persona. Pero para mí (repito, para mí) esto tiene fácil solución: le explica uno lo que nos desagrada y fuera. Si reincide o no le parece bien, se corta la relación y ya (pero no se amenaza con cortar). E igual por la otra parte: si no estás de acuerdo con lo que te pide la otra persona, no es la adecuada para ti. Las dos personas tienen que saber qué le molesta a la otra y qué no. Si no tienen la voluntad de respetarlo, lo mejor es que se busquen a otra con puntos de vista más afines. Ahora bien, si uno corta con la persona y ella te acosa, un número como el 012 no estaría mal, pero tendría que estar disponible para chicos y chicas por igual.

      • Isidro dijo:

        Carlos,

        Para mí el problema es que las feministas crean y quieran hacernos creer que toda conducta celosa es mala, inmoral o injustificada, cuando no es así en modo alguno. No siempre revela inseguridad personal. Pero al margen de esta cuestión, a mí me parece que buena parte de los (supuestos) mensajes que esa campaña censura no merecen mayor atención, ni me parecen motivo de reprensión, tanto si el que los envía es varón como si es mujer. Lo que yo deploro es el patennalismo y la injerencia estatales. En el cartel de esta campaña sale una chica mirando para abajo, como si estuviera deprimida por culpa de la conducta celosa de su novio. Pues si así se siente, que lo deje y punto. Y si él la acosa (o ella), entonces sí que estamos ante una situación denunciable. Pero si esto no se produce, a mí lo que esté dispuesta a soportar una persona de su pareja es algo que no me compete ni lo más mínimo, como creo que no le compete al estado ni a ningún grupo de poder. Son, en todo caso, los amigos y allegados quienes tienen potestad y autoridad moral para meterse en estos asuntos, pero nadie más. Si mi novia o mujer me pregunta: “¿todavía conectado?”, ¿me está maltratando? O si me dice “le haces más caso a tus amigas que a mí”, ¿me maltrata? Lo siento, demasiada susceptibilidad. Una susceptibilidad que ha servido al feminismo para hacer irrespirable la relación entre hombres y mujeres. Todo es al final un acto de maltrato. Porque si esas frases (“¿todavía conectado?”…) son actos de maltrato, entonces todo ciudadano que las oiga en boca de quien sea está obligado a denunciarlas ante las autoridades. A mí, desde luego, jamás se me ocurriría hacer tal cosa, porque no me parecen ni perseguibles ni punibles. En cambio, si veo que un varón o una mujer zarandea, grita y pega a su pareja (o un adulto pega duro a un niño), no dudaré en denunciarlo, porque eso sí que es, indudablemente, una conducta delictiva, punible, condenable y claramente fuera de la ley. Pensemos por un momento en qué estado de delación absolutamente neurótico se convertiría un país si hubiera que denunciar a alguien por haberle dicho a su pareja que le hace más caso a sus amigos que a él (o ella). ¿Quién se libraría de la ficha policial? ¿Quién no tendría antecedentes penales?
        Por lo demás, añadiré que las mujeres no está educadas ni adoctrinadas por nadie para que sean sumisas ante el marido o novio. Las mujeres dominan, en general, a sus maridos sin muchos problemas, precisamente porque -entre otras razones- el hombre sí es educado para comportarse con coraje en la adversidad o la dificultad: es fácil humillar a una persona que ha sido educada para no flaquear nunca. Ese dominio llega al extremo ya sabido de que, como tú mismo nos has ilustrado, las mujeres pueden presionar a los hombres para que vayan al frente o hagan cosas parecidas o del mismo tenor. Y esto es mucho decir.

  5. Rebeca dijo:

    Según el dogma actual, el machismo moderno es una perversa variante del machismo tradicional.
    Según el machismo antiguo, el hombre era el “sexo fuerte” que debía ser valiente y esforzado, despreciando su propia vida en defensa de las mujeres (el “sexo débil”).
    Así, si había guerra, el hombre era obligado a combatir. Si el barco se hundía, los botes salvavidas eran para las mujeres, y el ancho mar para los hombres.
    Según el machismo perverso actual, el hombre, más que fuerte, es prepotente, y cabalga alegremente a costa de las sufridas mujeres, que lo tienen todo peor.
    Por lo tanto, este machismo tampoco puede tomar en serio que los niños y jóvenes, estén más inadaptados en la escuela, que sufran la mayor parte de los castigos mayores y que tengan un rendimiento mucho peor, y unas peores prespectivas de futuro, y en este caso en concreto puedan sufrir tambien buling, de sus compañeros tanto varones como chicas.
    ¡No, no! ¡”Los verdaderos hombres no tienen ningún problema”!, -grita el nuevo machismo. Y si lo tuvieran, no deben llorar, ni quejarse, recuerda el machismo de siempre.
    Por lo tanto, si antes los niños eran educados en la prohibición de llorar, ahora son educados en la prohibición de poder pensar en su derecho a la igualdad (aquí teneis, en la campaña No te cortes, un clarisimo ejemplo de lo que estoy diciendo) y además, se pone de relieve clarísimamente la perversa ideología de género, cuyo fin es destruir la sociedad actual, a costa de torpedear constantemente, y de cualquier forma, al varón y a la masculinidad.
    ¿Os habeis fijado en los anuncios de Tv, de que forma tan peyorativa, salen reflejados o retratados los hombres?

  6. Lizard dijo:

    Entre las 38 señales SOLO UNA refiere directamente a violencia física. Las demás alertas sirven para llevar el asunto hacia el territorio en que ella sabe que siempre ganará: el territorio psicológico.

    Lo que esta organización ha hecho es simplemente tomar varias de las inseguridades femeninas y voltearlas, atribuyéndoselas al varón. Por ejemplo:
    -“A veces te deja plantada”: eso lo hace también la mujer.
    -“Te provoca sentimientos de lástima”: en eso toda mujer es experta.

    Pero mi atención se centra en lo de “No expresa lo que siente, pretende que tú lo adivines”: sabemos que esto forma parte de la propaganda “el hombre debe mostrar su lado emocional y compartir sus sentimientos”. ¡Ahora resulta que si no quiero cloquear y cloquear estoy traumándola!

    Si los hombres dejasen de adularlas, entonces reclamarían que no dorarles la píldora es violencia. Así, el problema es querer encajar en sus exigencias, pues a la mujer NO HAY NADA QUE LA SATISFAGA.

    • @Lizard

      Es cierto que los comportamientos descritos en la página no son específicos de los varones, y que presentarlo así es maniqueo, pero tampoco es justo adjudicarlos a todas las mujeres. Por ejemplo cuando dices:

      -”Te provoca sentimientos de lástima”: en eso toda mujer es experta.”

      -“pues a la mujer NO HAY NADA QUE LA SATISFAGA”

      Si no queremos que generalicen con respecto a los hombres, no debemos hacer lo mismo con las mujeres.

  7. Isidro dijo:

    Una de las incontables contradicciones de la Santa Progresía de España (o de todo el orbe Occidental) la vemos aquí, en esta campaña llamada No Te Cortes.
    La campaña No Te Cortes constituye un caso más de la contradicción en que incurre nuestra omnisciente Santa Progresía. Una niña de dieciséis años que se haya quedado embarazada, tiene –nos dicen- plena capacidad intelectual y la suficiente madurez como para decidir si ha de seguir con el embarazo o es mejor abortar. No necesita de ningún adulto (léase padre) que la guíe, apoye o aconseje; cuánto menos que le ordene lo que debe hacer. También están maduros los niños para decidir con qué padre quieren estar si se ha producido un divorcio. Los niños –aseveran los progres- no son tontos. Saben lo que quieren y tienen capacidad para decidir sobre estas cuestiones. Más en general, los padres (o los adultos) deben negociar con los niños –con los menores, como gustan decir- cualquier cuestión que les afecte. Sin embargo, hete aquí la contradicción, a las jóvenes hay que enseñarles a reconocer cuándo están siendo maltratadas por sus novios. A ellas, que son competentes para tomar graves decisiones sobre el destino de su embarazo, les falta, sin embargo, inteligencia para saber qué deben o no deben tolerar de sus enamorados. ¡No se enteran de cuándo son víctimas de un abuso o maltrato! ¡Pobres!
    Pero es la cháchara de todos los días. El mismo chaparrón de necedades de siempre. Hoy mismo, en el telediario se lamentaban los periodistas que lo perpetran del “trato denigrante” y “sexista” que una turista de Magaluf estaba recibiendo de los hombres a los que practicaba, por voluntad propia y con pantagruélica carpanta, una felación a cambio de bebida gratis. Algo parecido al trato “sexista” que han de soportar en Los Sanfermines esas chicas que, tras destapar sus pechos muertas de risa y empapadas en alcohol, son sobadas por los hombres que las rodean.
    Así se las gasta nuestra infalible progresía. Las niñas y las mujeres saben lo que se hacen. Nadie lo cuestione o ponga en duda. No son tontas, cuidado. No necesitan la tutela paternalista de ningún varón, ni de que nadie les venga sermoneando sobre si es moral o no abortar, vestir de manera provocativa, copular siendo menor de edad, enseñar los senos a la muchedumbre, o lo que sea. Necesitan, eso sí, de la guía psicológica de las gurús feministas para comprender cuándo están siendo maltratadas por un varón. Claro, que también cabe la posibilidad de que ocurra al revés, digo yo: que no se enteren de que son víctimas de maltrato porque, en realidad, no lo estén siendo. Porque, me parece a mí que para enterarse de esto le sobra capacidad hasta a la más tonta de las mujeres.

    Saludos

    • @Isidro

      Siento que nuevamente tengamos que discrepar. No creo que todos los casos de maltrato sean absolutamente claros. Cuando hay violencia de por medio no cabe duda, pero cuando se trata de maltrato psicológico la cosa es más complicada, especialmente si la persona que lo experiencia se crio en un hogar donde este tipo maltrato pudo existir. Para mí el problema es la permanente clasificación de unos cómo agresores y otras como víctimas en la totalidad de los casos.

      • Isidro dijo:

        Carlos,
        voy a intentar explicar bien mi opinión.

        1. Cuando las personas se emparejan para formar un noviazgo o un matrimonio, adquieren, al menos en las relaciones tradicionales (que son, con mucho, las más frecuentes), un compromiso claro e incontrovertible de fidelidad al otro. Se trata, siempre, de un compromiso recíproco, tácito, consabido en el caso del noviazgo y contractual, explícito y público cuando se celebra el matrimonio. De hecho, quien no está dispuesto a ser fiel, no quiere pareja. Y esto es algo que se debe advertir al otro para que no se venga a engaños una vez que, por ejemplo, han yacido juntos.
        2. La ruptura de ese compromiso de respeto y fidelidad puede ser explícita y sin que medie el engaño o, por el contrario, subrepticia y por la espalda. Esto, con justeza, se considera una traición y una afrenta. Por desgracia, los seres humanos no siempre jugamos limpio. Por desgracia, el engaño es moneda común en las relaciones humanas, también en las de pareja.
        3. La conducta de algunas personas no siempre es clara, honrada y honesta. Con enorme facilidad, hombres y mujeres caemos en tentaciones sexuales, nos dejamos seducir o, casi sin percatarnos de ello, tratamos de seducir a otras personas. Somos humanos y el yerro están al orden del día.
        4. Puesto que esto es así, nada tiene de anormal que, en ocasiones, quienes tienen novio o cónyuge, sientan celos y dudas respecto de la conducta de aquéllos. A veces es simple inseguridad personal. Otras veces, por desgracia, son celos justificados.
        5. Casi ninguno de los mensajes que denuncia la campaña No Te Cortes constituye, por sí mismo, un delito o algo parecido. Casi ninguno de esos mensajes es lo suficientemente informativo como para que podamos dar por sentado que quien los manda es una persona que maltrata a su pareja. Las feministas son muy propensas a los actos de “adivinación”. Un hombre mata a su esposa y ellas ya “saben” que se trata de un (nuevo) caso de “violencia machista”. No precisan de más información. Les basta saber el sexo del agresor y el de la víctima. Algo parecido a calificar de violencia racista la agresión de un hombre blanco a un hombre negro. Pero no. Si un hombre (o una mujer) le recrimina a su esposa que le hace más caso a sus amigas que a él, nosotros, en cuanto que observadores ocasionales y superficiales de la relación que aquéllos mantienen, carecemos de la información necesaria para emitir un juicio sobre lo que en ese matrimonio esté pasando. Los compromisos matrimoniales de fidelidad se pueden romper por vía del engaño, y por eso no tiene nada de raro que todos podamos mostrarnos celosos en algún momento de nuestra relación con nuestra pareja. Igualmente, los contratos de trabajo pueden ser infringidos por el trabajador y por el empresario, o por ambos. Por tanto, no tiene nada de particular que el trabajador vigile al empresario y éste al trabajador.
        6. Aquella persona que no esté dispuesta a tolerar que su jefe supervise su trabajo o muestre alguna sombra de sospecha sobre su quehacer, hará bien en no trabajar para nadie, porque, incluso el jefe más confiado sabe que no se puede fiar de todo el mundo que esté bajo mando. O a la inversa: si una persona no está dispuesta a que el trabajador contratado exija el cumplimiento del contrato a su jefe, hará bien en buscar un trabajo que no precise de ningún empleado. Por análogas razones, si una persona no está dispuesta a soportar ciertas conductas controladoras de su pareja, cierta desconfianza ocasional, cierto recelo, cierto temor, etc., lo mejor será que no se empareje con nadie. Apostaría una buena suma de dinero a que las parejas totalmente libre de celos y conductas de control moderado constituyen una minoría porcentualmente despreciable. No hay nadie o casi nadie, sea hombre o mujer, que escape a acoso de los celos en algún momento de su relación.
        7. Cada cual, en cuanto ser libre y racional, debe decidir cuánto está dispuesto a tolerar los celos del otro cuando éstos sean injustificados. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a inmiscuirse en esa decisión, y menos el Estado. Los celos, justificados o no, los sentimos todos en algún momento de nuestras vidas, y ello no significa, en absoluto, que seamos maltratadores o maltratadores en potencia.
        8. Los celos no solo existen en las relaciones amorosas. También los hay entre amigos. No es nada raro que una chica, por ejemplo, sienta celos del novio de su amiga, que tenga miedo a que su amiga del alma la abandone por el novio. Conozco algún caso así. Y no creo que nadie deba organizar una campaña contra los celos que puedan sentir los amigos. Solo a la persona afectada (la que sufre los celos de un amigo, por ejemplo) le compete decidir cuántos celos del amigo está dispuesto a soportar. Porque, aun siendo injustificados, los celos (la conducta celosa) puede ser un defecto que podemos perdonar en el ser querido (pareja, amigo…).
        9. Otra cosa es cuando la cosa se sale de madre. Cuando el encelado reacciona de forma desproporcionada y violenta. Ahí sí que entramos en un terreno más delicado y donde hay que hacer saber al encelado que el Estado perseguirá todo acto de violencia infligido a otra persona.
        10. Estas campañas, Carlos, me parecen peligrosas. No hacen otra cosa que criminalizar conductas que de toda la vida se han considerado, y con razón, inevitables y normales. Me refiero a conductas de control moderado, a conductas celosas que, en definitiva, todos tenemos pero que, en la mayoría de los casos, no degeneran en violencia. Y me parecen peligrosas por la extremada susceptibilidad que tratan de suscitar en las mujeres respecto de los varones (pero sería igual si se suscitara también en los hombres). Por ese espinoso camino aquí se ha llegado a la situación que hoy padecemos. A una situación tan enrarecida que ya somos muchos los varones los que pensamos que, a no tardar mucho, no merecerá la pena relacionarse con una mujer, temerosos de ser denunciados de maltratarla o de violarla por hacer cosas que no solo ella también hace, sino por hacer cosas inocuas que, las más de las veces, carecen por completo de la más mínima importancia.
        11. Ya que se hacen campañas para enseñar a las mujeres a ser libres, yo, si pudiera, haría una campaña para explicar las cosas como realmente son, o como creo que son. No es cierto que seamos libres. Cuando nos emparejamos con otra persona, perdemos la libertad, o una parte de la libertad de que disfrutábamos cuando estábamos solos. No somos libres, en efecto, para coquetear con las demás personas, ni para intentar provocarlas, ni para acostarnos con ellas, ni para mirarlas sin disimulo y con intenciones sexuales (al menos si nuestra pareja está delante), etc. No creo que todo esto tenga que explicarse a nadie, pero, aun así, lo explicaría en una campaña. No podemos romper por vía del engaño nuestro compromiso y esperar que nuestra pareja se quede tan tranquila. Dígase la verdad a los jóvenes. Dígase que no podemos quebrar nuestros compromisos por las buenas. Una mujer emparejada no es libre para vestir como le dé la gana SI quiere, por otro lado, preservar su actual relación con su pareja. No puede ir provocando con escotes o con minifaldas; porque, si lo hace, le está faltando el respeto a su pareja y nada tiene de particular que ésta se enfade y se mosquee. Por supuesto, el hombre tampoco debe hacer nada que, justificadamente, provoque los celos de la mujer con la que está. Si lo hace, se expone a la reacción celosa de su pareja. Si un hombre invita a una copa, varios días seguidos, a una compañera de trabajo, ¿no es, acaso, normal que su mujer se quede celosa? Por supuesto. Si un hombre habla animadamente por ordenador con otras mujeres hasta altas horas, ¿tiene algo de particular que su mujer sufra un ataque de cuernos?
        12. El feminismo simplemente trata de darle a las mujeres todas las ventajas y librarlas de todas las desventajas. Trata, en este caso concreto, de que las mujeres sean libres para hacer lo que quieran, aunque estén ennoviadas o casadas. El mensaje es éste: “Mujer, tú haz lo que te dé la gana. La relación sentimental con un hombre no te compromete a nada con él; puedes obrar como te plazca, cotillear con quien quieras, hablar cuando y con quien quieras, mostrar tus encantos a quien te dé la gana, acostarte con otros si lo deseas, hacer más caso a otras personas que a tu novio, etc. Y si tu novio se mosquea porque casi vas enseñando los pezones por la calle, aquí tienes este número de teléfono para denunciarlo.”
        En fin, Carlos, yo también siento que no estemos de acuerdo con esto, porque me parece capital para comprender el actual estado de cosas, las enrarecidas relaciones entre hombres y mujeres y el propósito del feminismo. Trataré de demostrar en un próximo artículo que el propósito del feminismo es proporcionar a las mujeres todas las ventajas posibles en el mundo laboral, matrimonial, estudiantil, sanitario, etc., y librarlas de todas las desventajas. Ojalá me sepa explicar con claridad.

        Saludos.

      • Excelente argumentación, Isidro. Nuestra opinión quizá no sea tan distante, pues en el último comentario escribí:

        A nadie (o casi nadie) nos gusta que nuestra pareja coquetee con otra persona. Pero para mí (repito, para mí) esto tiene fácil solución: le explica uno lo que nos desagrada y fuera. Si reincide o no le parece bien, se corta la relación y ya (pero no se amenaza con cortar). E igual por la otra parte: si no estás de acuerdo con lo que te pide la otra persona, no es la adecuada para ti. Las dos personas tienen que saber qué le molesta a la otra y qué no. Si no tienen la voluntad de respetarlo, lo mejor es que se busquen a otra con puntos de vista más afines.

        El problema es que sin contexto resulta difícil de separar los celos normales que pueden ocurrir en una relación y el maltrato psicológico, al menos atendiendo a muchos de los indicadores que aparecen en ese programa. En unos casos podrían ser celos normales y corrientes, en otros podría ser una señal del inicio de maltrato psicológico, dependería del caso. Yo ya he dicho que no me parece tan malo el número como el hecho de que sea tan excluyente y la exposición del problema tan maniquea (hombres agresores y mujeres víctimas exclusivamente).

      • Isidro dijo:

        Gracias, Carlos. Me alegro de que hayamos acercado nuestros pareceres.
        El falaz dogma subyacente a este tipo de campañas afirma que las mujeres son esclavas de los hombres, principalmente en el matrimonio, infierno de desdichas para ellas. De resultas de esta creencia, se ha formado la feroz convicción feminista de que cualquier comportamiento celoso del novio o marido es un repugnante intento de coartar la libertad y la voluntad de las mujeres, de reducirlas a meros objetos cuya única misión en esta vida es la de satisfacer los deseos espurios del varón. Ahora triunfan elegantes lemas del estilo “Mi coño, mis reglas”. Esta leyenda la vi estampada hace unos días en una pared de un edificio de Valencia.
        La mujer tiene derecho a hacer lo que desee. Puede provocar (enseñar las tetas a la muchedumbre, por ejemplo) sin temor a que nadie la culpe de nada. Puede practicar la felación a una veintena de hombres por decisión propia sin que ningún medio de difusión masivo se atreva a descalificarla o a afearle nada. Al contrario: ella –no se sabe muy bien por qué- es la víctima de un arrebato sexista de los agraciados que han recibido su regalo sexual.
        Todo esto, Carlos, es punto menos que demencial. Y hay que decir basta, basta ya. La Justicia ha perdido el norte en todas estas cuestiones. Hemos regresado a un sistema de acusaciones y delaciones brujescas en el que se puede acusar a un varón de maltratar a las mujeres sin contar con pruebas, ni siquiera con leves indicios de delito. La gravedad de esta regresión es enorme. El Estado anima a la población a delatar al hombre que recrimine a su mujer ciertas conductas que, en buena lógica, siempre se han considerado sospechosas, irrespetuosas o feas dentro del matrimonio, como, por ejemplo, coquetear con terceras personas. Si estas campañas tuvieran el éxito que desean sus creadores, pronto se impondría entre nosotros algo parecido a una caza de brujas que, como digo, nos devolvería a los procesos sumariales y torticeros de siglos pasados.
        No creo estar exagerando. Si los criterios que manejan las feministas para saber cuándo una mujer sufre acoso sexual se observaran en la población, no habría varón que no hubiera conocido el trullo. Aquí ya no vale otra cosa que la lisonja gratuita a las mujeres.
        Así como otrora la Iglesia hurgaba en las prácticas sexuales de los matrimonios y condenaba a quienes se salieran de los cauces morales por ella impuestos, hoy, esa nueva religión que llamamos feminismo, mete sus largas narices en cuestiones privadas e íntimas que en modo alguno le competen. Abogado cerril de las mujeres, no le importa, en el colmo de las ironías, tratar a sus clientes de retrasadas mentales a las que hay que enseñar cuándo están siendo maltratadas por el sayón que tienen al lado. Contaba el juez Serrano el caso de un hombre que fue detenido por la policía tras ser denunciado por un ciudadano que presenció una discusión entre aquel hombre y su esposa. Ésta, al ver que se llevaban al hombre a quien amaba, se cansó de repetir a las autoridades que su marido no era ningún maltratador, sino un hombre buenísimo incapaz de matar una mosca. Pero nada –seguía contando Serrano-, no le valió de nada, porque como a las mujeres se las considera retrasadas mentales, nadie hizo caso a las súplicas y explicaciones de la atribulada mujer. Ella, alienada por el marido y la cultura machista según inapelable decreto feminista, no era, por lo visto, capaz de darse cuenta de que estaba siendo maltratada por su esposo. Era incapaz de entender que su felicidad matrimonial debía tornarse lúcido enojo y punzante odio contra el varón que había elegido como compañero de viaje en la vida. Imbécil esa mujer e imbéciles esas otras que en los Sanfermines muestran las tetas al gentío ebrio de alcohol y desenfreno. Imbéciles las féminas que concursan en certámenes de mises. Imbéciles esas otras que se dedican a succionar penes a cambio de bebida gratis. E imbéciles las chicas a quienes va dirigida la campaña No Te Cortes. Todas son para el feminismo pobres desdichadas adoctrinadas y enajenadas por el sistema patriarcal que necesitan una purga inmediata a cargo de sus redentoras.
        Pero lo que me parece más triste de todo esto es que haya tantas mujeres a quienes no les importe ser tratadas como retrasadas mentales con tal de conseguir los privilegios que el feminismo les procura y brinda. Nunca fue tan cierto el dicho “tú dame pan y dime tonto”.

      • Muy buenas observaciones. En lo único que no estoy de acuerdo es en lo último que dices “lo que me parece más triste de todo esto es que haya tantas mujeres a quienes no les importe ser tratadas como retrasadas mentales con tal de conseguir los privilegios que el feminismo les procura y brinda.” Se podría decir algo parecido de los hombres: ignoraran o incluso apoyan algo que les perjudica, sólo porque hasta ese momento no les ha afectado directa o indirectamente. Puestos a juzgar, lo de los hombres es mucho más triste.

    • Isidro dijo:

      Hola, Carlos.
      Correcto. Es muy pertinente tu observación. Si se trata de comparar, es todavía más triste la actitud del varón. A esa actitud la he llamado muchas veces “mentalidad deudora”. Pero como lo uno no quita lo otro, también me parece muy triste la mentalidad acreedora de las mujeres, aun a costa de que te tomen por tonta. Obviamente, aquella mentalidad no afecta a todos los varones ni ésta a todas las mujeres. La mentalidad acreedora de ellas es sólo posible gracias a la mentalidad deudora de ellos.

  8. Enric Carbó dijo:

    Felicidades por el blog y por la entrada. Lamento no disponer de tiempo para comentar y añadir más. Aquí http://masculinitat.blogspot.com.es/2011/09/classe-amb-el-programa-talla-amb-els.html escribí un artículo sobre una experiencia como profesor de secundaria con esos programas sobre violencia de género para adolescentes que nos traen al instituto. Complementa lo que aquí se debate. Saludos

  9. Anónimo dijo:

    Creo que Isidro ha puesto el dedo en la llaga respecto a un par de cuestiones y que conviene aclararlas.
    Isidro ha mencionado dos palabras claves para entenderlo: A) Contrato y B) Control.
    La noción de Contrato es totalmente contraria a la de libertad. La libertad es previa a la firma del contrato, pero luego lo que existen son supuestamente obligaciones de una parte con respecta a la otra y una Ley que ha de controlar que dichas obligaciones se cumplen o no. Desgraciadamente eso es mera teoría porque veremos que realmente no se cumple en el contrato matrimonial de Occidente que por la mañana habla de libertad individual de cada uno de los conyuges y por la noche habla de encarcelar al exconyuge con toda tranquilidad.
    Conyuge, con yugo o con atadura. Ex conyuge. Sin yugo o atadura.
    Y sin embargo si el conyuge es mujer no tiene atadura alguna y si el ex conyuge es, hombre, en cambio esta atado, y bien atado para siempre a la obligación de pasar una pensión.
    ¿Por qué los hombres no tenemos derecho a divorciarnos?
    ¿Por qué no nos podemos divorciar de verdad?
    ¿Por qué nuestro cuerpo no deja nunca de pertenecerlas a ellas?
    ¿Por qué un divorciado puede sufrir quemadura en un 20 por ciento de su cuerpo para seguir pagando las facturas de ella?
    ¿Por qué puede romperse las dos piernas o quedarse en silla de ruedas para pagar los gastos de una ex a la que ni ve ni toca.?
    ¿Por qué puede contraer un silicosis o un cáncer de pulmón para seguir viviendo en la indigencia mientras ella hace lo que da la santísima gana?
    ¿Por qué la Ley, los jueces y la policía solo controlan las obligaciones de él para con ella?
    ¿Por qué ella no tiene para con é ninguna…obligación?

  10. Anónimo dijo:

    Se nos ha querido hacer creer que fruto de una sociedad machista el varón español era merecedor de una Ley de Violencia de Genero porque era especialmente violento en su comportamiento con respecto a la mujer española cuando un examen objetivo de los datos inducen e pensar lo contrario. Un análisis frio y desapasionado de los datos permite decir que estadísticamente el varon español casi el que menos homicidios de genero comete, y que solo comenten menos que él los varones de Andorra y de Ciudad del Vaticano.

  11. Anónimo dijo:

    En España según los datos del censo de 2013 tiene una población en torno a 47 millones de habitantes, de los que se estiman que más de 24 millones son mujeres.
    De eso 24 millones se puede saber cuantas estas casadas. Lo que se ignora es el total de cuantas mujeres están conviviendo con un hombre estén o no estén casada con él, y esto es muy importante.
    Sabemos por ejemplo que los registros de parejas de hecho no coordinan sus datos y además muchas parejas no dan registro a su situación, como lo demuestran todas las irregularidades habidas en torno a nacionalidades, matrimonios bigamos, etc. Lo peor es que estos datos ni siquiera se buscan y cuando se quiere SOLO se utilizan los datos correspondientes a mujeres casadas.
    No es descabellado pensar que con la pirámide demográfica mas vieja de su historia son mas de 10 millones de mujeres las que conviven con una hombre.
    Si asi fuera, sobre esos 10 millones se producen al año de 60 a 70 victimas mortales de la llamada violencia de genero. Esto es, 0,6 a 07 victimas por cada 100.000 mujeres que vivirían en esa situación si fueran 10 millones de mujeres, o 1,2 a 1,4 por cada 100.000 si la muestra demográfica fuera de 5 millones.
    Desgraciadamente ese dato se distorsiona porque a la victima se la contabiliza tanto si esta casada como si no esta casa con el agresor. De hecho a veces son ex esposas las victimas.
    Pero sin embargo la paradoja y la trampa es que para establecer el porcentaje las estadísticas que se manejar solamente utilizan la muestra las MUJERES CASADAS CASADAS CON EL HOMICIDA.
    Es decir, el porcentaje se establece con víctimas que no tienen porque estar casadas con el homicida sobre el TOTAL DE MUJERES CASADAS DE ESPAÑA.
    El motivo es obvio. Se pretende asi poder poder incrementar ese porcentaje tan bajo que no llega claramente a 1/100.000 (uno de los mas bajos de Europa) a fin de poder justificar la aplicación de una Ley de Violencia de Genero que esta fusilada y plagiada de un paquete de medidas surgido en Estados Unidos.
    Es decir, se hablaría de 60 o 70 victimas sobre una muestra total de 2 millones de mujeres CASADAS, aunque la victima no estuviera casada con el homicida, cuando sabemos perfectamente que la muestra tendira que superar los 5 millones y se acercaría a los 10 de mujeres que conviven con hombres, estén casadas con él o no.
    Dicho de otro modo. Para lo que se quiere se utiliza el dato de las casadas, pero para contabilizar a las victimas no hace falta que la victima este casada con el agresor.
    De hecho las victimas que se contabilizan a veces son la ex, o la hija, o incluso la hermana del agresor. Es decir, cualquier mujer que conviva o haya convivido con el agresor.
    La victima que se contabiliza de hecho puede ser una hija de 6 años de una mujer que convive con el agresor, incluso la propia madre o abuela del agresor.
    Todas esas victimas engrosan el número de victimas de violencia de genero sobre un total de mujeres que solo incluye a las mujeres casadas.
    Por tanto se falsean las cifras para que los coeficientes de maltrato llegen a 2,4 o a 2,7 sobre 100.000 cuando difícilmente llegarían a 0,6 o 0,7 por cada 100.000 o incluso me atrevería a decir que ni siquiera a 0,4 por cada 100.000.
    De hecho, incluso se llegan a incluir como victimas al hijo (niño varon) pequeño del agresor, o al niño pequeño hijo de la mujer que convive con él pero que no es hijo del agresor.
    Sin embargo por publicidad institucional al hablar de violencia de genero todos visualizaríamos solo mujeres adultas, y además ninguna de ellas anciana o enferma terminal que ha pedido a su marido que la mate, por poner un ejemplo. Esa es otra de las trampas.
    Pero no nos desviemos y digamos que el porcentaje real no llegaría a 0,3 sobre 100.000.
    Pero cojamos el porcentaje que se nos presenta como real y comparémoslo con el de países que supuestamente no son tan machistas como nosotros. Según diversos organismos internacionales el país el mas consciente y desarrollado del mundo en políticas de Genero e Igualdad del mundo y menos machista del mundo es Noruega con una tasa superior a 9/100.000
    Suecia, Dinamarca y otros países nórdicos e mueven en coeficientes entre 7,5 a 8 sobre 100.00.
    Podemos hablar del país civilados que queramos, bien Francia, Estados Unidos, Italia, Alemania, Belgica, etc
    Dificilmente encontraremos en ellos porcentajes que no rebasen los 4/100.00.
    Pero es que además en esos países ellos no hacen las trampas que se hacen aquí. Allí no se esmeran por presentar unos porcentaje de maltrato superiores a los reales.
    Rumania supera el porcentaje de 15/100.000 mientras que insisto que el real de España no seria superior al 1/100.000 y probablemente no llegaría a 0,4.
    Por eso llama tanto la atención la atención que se presente al varón como machista empecinado y que por mata a la mujer por la educación que ha recibido cuando según todas las cifras los varones noruegos, suecos, daneses, italianos, franceses, alemanes, ingleses, rumanos, rusos, etc presentan unas tasas de homicidios muy superiores.
    Como se comprenderá si aquí por distintos motivos, (interese espurios de todo tipo) es difícil encontrar datos fiables, en cualquier república bananera no es mas fácil. Por eso acudo a datos de países llamados “civilizados”

    Por último, para examinar la gravedad de ese dato que justifica toda esa campaña y ese gasto podemos contrastarlo con otros porcentajes.
    Cuando existía el servicio militar obligatorio el número de chicos jóvenes muertos durante el mismo reconocido superaba el 10/100.000. En época de paz se reconocían mas de 10 chicos muertos por cada 100.000 soldados, aunque la realidad era que esos datos también estaban manipulados y era al revés, el porcentaje real superaba ampliamente los 30/100.000.
    Por otro lado, según datos del 2001 el porcentaje de varones españoles divorciados que se suicidaron superaba el de 38/100.00
    Resumiendo.
    En España el número de homicidios de mujeres por sus parejas-heterosexuales (casadas o no con ellos) no llega al 1/100.000.
    En España la tasa de mortalidad infantil, es decir, el número de niños nacidos vivos que por distintas razones no alcanza el primer año es de unos 33 por cada 100.000.
    En España, con 60 homicidios sobre una población de 47 millones de los que mas de 24 son mujeres, y de ellas claramente bastante más de 2 millones comparten su vida con un hombre se trampea y se habla de porcentajes de 2,8 por cada 100.000 pero no llega realmente claramente a 1/100.000, e incluso me atrevería a decir que ni siquiera a 0,4/100.000.

    Supongamos que en el resto de Europa el número de accidentes en carreta por cada millón de conductores es de media 10.000 al año y que en España en cambio es de 2.500.
    Supongamos asi mismo en el resto de Europa el numero de muertos en carreta por cada millón de conductores es de 200 y en España en cambio es de 50.
    ¿Entenderíamos una campaña de trafico en el que se dijera que los malos hábitos de los conductores españoles merecen por parte de Trafico unas política y estrategias especiales con un nuevo régimen de sanciones?
    Alguno preguntaría, ¿Por qué castigar a los conductores españoles y premiar a los europeos que son muchos peores?
    En temas de conducción no tengo los datos, pero en el mal llamado tema de Violencia de Genero los datos son los que son y antes de condenar y castigar el machismo del malvado varón español convendría hacer una reflexión.

    • @Anónimo

      Ésta es la tercera vez que te desvías del tema principal de la entrada. Si quieres discutir sobre temas que no hayamos tratado, puedes hacerlo en la sección “Comentarios fuera de tema”.

  12. Gark Gable dijo:

    Dado lo que voy a tratar Carlos me puedes identificar como Gark Gable.
    Sobre la campaña que mencionas quiero decir que repetidamente se asocian varios supuestas características específicamente masculinas como:
    a) Celos de los hombres machistas
    b) Sentido posesivo de los hombres
    c) Necesidad de Control de sus parejas mujeres
    d) Violencia para ejercitar ese control

    Quiero recordar que la película mas exitosa y con mayor numero de espectadores de la historia es “Lo que el viento se llevo” y que se basa en un relato de la escritora Margaret Mitchell. Dicha escritora presenta en su autobiografía un carácter marcadamente fuerte, independiente y feminista lo mismo que su personaje de Scarlett O´Hara la cual dirige con mano de hierro a sus trabajadores frente a algunos de los peleles que tiene por maridos.
    En el Zenit de la novela y de la película, Gark Gable harto de los desprecios de su esposa que le obliga a dormir en otra habitación la lleva a su habitación por la fuerza y la viola.
    Al dia siguiente ella se levanta enamorada por fin de un hombre hasta al que el dia en que la violó ella despreciaba por débil y poco varonil.
    La película consagró a Gark Gable ante casi todas las mujeres de Norteamerica y resto del mundo como ejemplo de virilidad y de hombre atractivo.
    Una vez mas un personaje masculino ideado por una mente femenina que muestra el deseo femenino de encontrar un hombre que de la talla ante tanto varon débil.
    El personaje de Scarlett O´Hara es claramente feminista pero además tremendamente celosa y manipuladora. Un buen porcentaje de norteamericanas en una encuesta respondió que era el personaje que mejor identificaba a la mujer sureña.
    ¿Como se ha dicho, los éxitos de “Lo que el Viento se Llevó” o “Sombras de Grey” que son obras escritas por y para las mujeres no indican nada sobre el tema de los celos y la dominación?

  13. Babel dijo:

    Me ha parecido muy buena la argumentación de Isidro, pero creo necesario matizar ésto:
    “Cuando nos emparejamos con otra persona, perdemos la libertad, o una parte de la libertad de que disfrutábamos cuando estábamos solos”.
    Es importante recalcar que no hay ninguna pérdida de libertad. Voy a poner un ejemplo: si alguien saca una nota alta en selectividad puede elegir entre estudiar medicina o arquitectura, y si esa persona decide estudiar arquitectura no puede decir que la sociedad le impide estudiar medicina.
    Cada persona tiene que examinarse a sí misma, preguntarse qué quiere para su vida y obrar en consecuencia. Las mujeres se emparejan VOLUNTARIAMENTE, por lo tanto si buscan la estabilidad que da una pareja, no están perdiendo la libertad de ir con una minifalda seduciendo a diestro y siniestro, SINO QUE ESTÁN ELIGIENDO LA VIDA QUE QUIEREN LLEVAR.
    Las mujeres que crean que su existencia (porque ésto de las relaciones de pareja es la punta del iceberg) consiste en hacer cualquier cosa que se les antoje, de cualquier forma, en cualquier momento…. sin que nadie tenga derecho a sentirse ofendido…. significa que viven en un universo paralelo. Sé que ese es el objetivo del feminismo, pero me parece importante no hablar de pérdida de libertad sino de ELECCIONES VITALES.

    • Isidro dijo:

      Hola, Babel.
      No estoy seguro de entender bien tu comentario. Tampoco estoy seguro de haberme explicado bien. Evidentemente, cuando uno se empareja (sea hombre o mujer), lo hace voluntariamente. Análogamente, cuando uno halla trabajo, lo halla libre y voluntariamente. Pero tanto en uno como en otro caso, la persona se compromete a hacer una serie de cosas y a no hacer otras. Si yo no tengo trabajo, me siento libre, y lo soy, a irme al bar a tomarme una copa a cualquier hora si tengo dinero, nada lo impide y así lo deseo. Pero si estoy trabajando, no puedo tomarme tal libertad si no quiero correr el riesgo de que despidan. Si yo no quiero correr el riesgo de perder a mi mujer, tendré que evitar, por ejemplo, coquetear con otras mujeres, cosa que sí podría hacer si estuviera sin pareja. Yo, y solo yo, he elegido voluntariamente emparejarme. Pero esta elección implica una voluntaria pérdida de ciertas libertades. Solo los seres racionales son capaces de comprometerse con algo; es decir, de perder voluntariamente ciertas libertades, beneficios o comodidades. Los animales irracionales, por el contrario, solo están sometidos al imperio de sus impulsos instintivos. El mensaje del feminismo simplemente prescribe la ausencia de compromiso de la mujer respecto del hombre, la ausencia de obligaciones de la fémina respecto del varón.

      Saludos.

  14. Mel Gibson dijo:

    Respecto al tema que ha planteado Isidro y Babel sobre el supuesto control quiero mencionar a Laura Vasser que es la famosa abogado que ha llevado el tema del divorcio de Antonio Vanderas y de un monton de actrices ya que supuestamente es la mejor experta del tema de los divorcios de parejas.
    En una entrevista decia no creer en el matrimonio y decia literalmente:” El aspecto que más me incomoda del matrimonio es que se trata de un contrato regulado por el Estado y yo no quiero que el Estado controle mis asuntos privados”.
    De esa frase yo seleccionaria tres terminos: Estado, contrato y control.
    Según dicha famosa abogado, que algo sabra, el matrimonio es de suyo un contrato firmado con el Estado para que ejecute un control de los asuntos privados.
    Un estado controlador de los varones, tanto cuando se casan, como cuando se divorcian. Un estado celoso de sus obligaciones de control de los maridos. Por ello, por ejemplo Mel Gibson seguira pagando toda su vida a su ex por la mitad de los ingresos de sus peliculas de su etapa de “divorciado”. Vaya divorcio mas raro.
    A ellas no.
    A ellas no las tiene nadie que controlar nadie.

  15. Mel Gibson dijo:

    Recientemente han acabado los Sanfermines en Pamplona y el herido mas grave no ha sido por asta de toro sino por un puñetazo que un joven estadounidense ha propinado a un vecino de Pamplona de 41 años que supuestamente estaba intentando propasarse con la novia del joven agresor y que como consecuencia del golpe y posterior caída ha quedado en coma.
    Los hechos han quedado recogidos por las cámaras. Pero supongamos que no existen tal cámaras y que solo tenemos el testimonio de la pareja ya que el golpeado no puede hablar.
    Mi pregunta es fácil. Facilísima. El abogado de el estadounidense hará lo que tiene que hacer todo abogado.
    ¿Pero como debería actuar el fiscal?
    ¿Si muere dicho vecino debería solicitar un agravamiento de condena por homicidio imprudente por violencia de genero?
    ¿El fiscal debería de plantear como que el novio movido por celos productos de su sentido posesivo fruto de su educación machista-patriarcal ha reaccionado violentamente al ver a su novia en fiestas en brazos de otro hombre? ¿Debería el fiscal hacer su trabajo como acusador y pedir un agravamiento de pena?
    ¿Creo que en el tema ultramanido de San Fermines, y de control, y de celos, y de violencia de genero es obligado a hacerse esta pregunta sobre un suceso real y concreto que acaba de ocurrir?
    ¿Solo supongamos que no ha quedado el suceso recogido por las cámaras. Si muere ese vecino, el fiscal debería pedir que la pena para el joven que no sabemos si es un celoso o un novio protector de su novia fuera incrementada si o no?
    ¿Cómo lo veis?

  16. Babel dijo:

    Buenas tardes, Isidro y Mel Gibson:
    Isidro, yo tampoco estoy seguro de haberme explicado bien, así que intentaré encontrar palabras más exactas:
    Todo es importante en la lucha contra la manipulación feminista, incluida la guerra por las palabras. Por tanto, es importante recalcar que no hay ninguna pérdida de libertad. Tienes la opción de emparejarte y la eliges, por lo tanto libertad no estás perdiendo.
    La libertad conlleva responsabilidad, cuando desde el feminismo defienden que las mujeres hagan cualquier cosa que se les antoje, cuando sea y donde sea, no están defendiendo la libertad sino otra cosa.
    Por eso veo importante recalcar que nuestra postura (que es la misma) es la que defiende la libertad, y que la postura del feminismo no la defiende.
    Un pilar fundamental del éxito feminista es el hecho de haberse apropiado de los conceptos, así que mi matización iba en ese sentido. Considero importante dejar claro que el feminismo se ha apropiado de conceptos que no les pertenecen y que no apoyan, de ahí mi visión. Por eso creo que nuestra visión es una defensa integral de la libertad en todas sus facetas.
    En cuanto al tema de compararlo con asuntos laborales, no me parece una comparación acertada por lo siguiente:
    La opción de no tener pareja está ahí y no tiene por qué tener un perjuicio inevitable.
    No tener trabajo puede llevar en muchos casos a la indigencia y, en casos menos dramáticos, a tener problemas de salud física y mental debido a la inactividad o a la frustración. Veo mucha menos libertad en ese segundo ejemplo.
    Creo que he entendido lo que querías decir y que ahora me he explicado mejor, ante cualquier duda o discrepancia aquí me tienes.
    Saludos.
    Mel Gibson, es interesante lo que planteas y hay “mucha tela que cortar” en ese sentido. No puedo responderte ahora por falta de tiempo, lo haré más tarde.
    Saludos a ti también.

    • Isidro dijo:

      Hola, Babel.
      Disculpa, no había visto tu comentario. Bueno, en una cosa estamos de acuerdo: no es libertad lo que reivindican las feministas, sino hacer lo que les dé la gana, que no es lo mismo. Por lo demás, en fin, sigo pensando lo mismo, y perdona mi posible torpeza. Creo -y siento repetir el argumento, pero no encuentro nada mejor- que cuando una pareja se enamora, de inmediato contrae ciertos compromisos mutuos. Por ejemplo, el compromiso de no salir por las noches a ligar con otras personas. La persona no emparejada no tiene que respetar tal compromiso: puede tratar de ligar siempre que lo desee. “Compromiso”, diccionario en mano, significa, entre otras cosas “obligación contraída”. Toda obligación comporta una pérdida de libertad. Estoy obligado (me obligo yo) a respetar a mi pareja.
      Quizá nuestro desacuerdo derive del hecho de que las feministas atacan el matrimonio por considerarlo algo así como una forma de sumisión al varón. En este sentido sí que diría que por completo falso y, que, además, la inmensa mayoría de las mujeres se casa encantada y celebrando el día del casamiento como el más importante de sus vidas. Las pérdidas de libertad a las que yo me he referido afectan por igual a ambos cónyuges; y son pérdidas de libertad voluntarias. Tanto la mujer como el hombre son libres de casarse o no. Si se casan no pueden decir que lo hayan hecho forzados. Lo han hecho porque lo han querido así. Pero –insisto- una vez te has emparejado (con o sin matrimonio de por medio), ambos contraen voluntariamente ciertas obligaciones. En general, obligaciones que, si media el amor, no les costará observar. No podrán ligar con otras personas, pero esto es algo que aceptan de grado, sintiéndose compensados por el amor y la atención del cónyuge. De no ser así, nadie se emparejaría o casaría.
      No sé si en esto estaremos de acuerdo. Yo, a las feministas que elaboran campañas como “No te cortes” les diría que la mujer que se empareja o casa con un hombre (o una mujer, tanto da) contrae, voluntariamente, una serie de obligaciones para con su pareja. Si no quiere tales compromisos, que no se ennovie o case. Así de sencillo. Porque quejarse de que mi novio es celoso, me quiere controlar y me pone mala cara cuando me pongo la micro-falda, no es algo que tenga nada de particular en la mayoría de los casos, ni revela que el hombre en cuestión sea un maltratador; y son, por lo demás, conductas igualmente propias de la mujer. Porque –y esto ya lo he dicho también- lo que las feministas desean es acumular ventajas sin pagar ningún peaje. Es decir, quiere los beneficios de estar emparejada a un varón (seas cuales sea tales ventajas) y, al tiempo, los beneficios de no estar emparejada con nadie. Y esto no puede ser. O una cosa o la otra, pero no ambas.
      Bueno, amigo Babel, releo mis palabras y la verdad es que me suenan demasiado a lo que ya expuse en los otros comentarios, así que, seguramente, sigamos varados en el mismo lío de conceptos. No obstante, supongo que en lo esencial estamos de acuerdo.

      Saludos.

  17. Pingback: El feminismo como lobby: soluciones ideológicas vs soluciones pragmáticas para la violencia en la pareja | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  18. Babel dijo:

    Buenas tardes Mel Gibson.
    Estoy de acuerdo con lo que has dicho del matrimonio, así que paso a contestar el tema de los sanfermines:
    Cuando formulas la pregunta diciendo lo que debería entiendo que nos estás pidiendo opinión, y que no estás preguntando sobre las posibilidades legales (de todas formas no soy abogado).
    “¿Si muere dicho vecino debería solicitar un agravamiento de condena por homicidio imprudente por violencia de genero?”
    No, yo comparto lo que dice el vídeo de mankind, que violencia es violencia. La pena debe ir en función de las lesiones producidas.
    “¿El fiscal debería de plantear como que el novio movido por celos productos de su sentido posesivo fruto de su educación machista-patriarcal ha reaccionado violentamente al ver a su novia en fiestas en brazos de otro hombre?”
    No, se supone que su novia le estaba pidiendo ayuda, no es lo mismo que llegar a su casa y encontrársela retozando en la cama con un extraño. En tu supuesto no hay pruebas de la agresión del pamplonica a la novia del americano, aunque al menos creo que su borrachera sí podría ser confirmada o desmentida mediante un análisis de sangre. No obstante, yo personalmente no sé darte una respuesta más clara a esta pregunta.
    “¿Debería el fiscal hacer su trabajo como acusador y pedir un agravamiento de pena?”
    A lo mejor sí, en caso de que se confirme que el americano era cinturón negro de Karate, cosa que se dice en los comentarios de la noticia pero no queda clara. Alguien con cinturón negro sabe como evitar la agresión a su novia sin dejar a la otra persona en coma. Si no estoy mal informado, ser cinturón negro se considera legalmente como portar un arma blanca, que me corrijan si estoy errado.
    “¿Creo que en el tema ultramanido de San Fermines, y de control, y de celos, y de violencia de genero es obligado a hacerse esta pregunta sobre un suceso real y concreto que acaba de ocurrir?”
    Sí, porque sirve para exponer las contradicciones de la “lógica” feminista. Y diré más, si llega a ser una lesbiana borracha la que acosa a su novia y él le da a la lesbiana un puñetazo con esas consecuencias creo que la pena debería ser la misma. ¿Qué dirían los medios al respecto en ese otro supuesto?
    ” Si muere ese vecino, el fiscal debería pedir que la pena para el joven que no sabemos si es un celoso o un novio protector de su novia fuera incrementada si o no?”
    Tanto un novio celoso como uno no celoso que piense que él es un opresor patriarcal se comportarían normalmente de forma similar en cuanto a ser protectores con su novia. No te sabría contestar claramente.
    Un saludo.

  19. Gark Gable dijo:

    Sobre el tema del Control recomiendo leer este enlace:
    http://www.nosotras.com/actualidad/los-contratos-prematrimoniales-los-famosos-una-locura-61399

    En el mismo entre otras cosas se dice literalmente lo siguiente:

    “Ni la enciclopedia universal tiene tantos tomos como el contrato prematrimonial de algunos famosos. Ya no sólo se aseguran de que sus fortunas queden intactas, sino que tienen cláusulas que regulan el sexo que tienen a la semana, cuánto les costará echar una canita al aire, o un pago por cada hijo en común … ¡Eso es amor”.

    En el mismo artículo se habla del talante supuestamente no controlador de algunas estrellas:
    “Para casarse con Madonna más que un contrato prematrimonial hay que firmar un contrato de esclavitud ….De hecho, más le valía a Guy Richie no discutir con ella, porque tenía prohibido por contrato gritarle, y así ya se sabía quien iba a ganar”

    “Además, uno de los aspectos que más controlaba Madonna de su matrimonio era el sexo. Tanto si quería como si no, él estaba obligado a dedicarle tiempo a las relaciones sexuales con su mujer y centrarse en su ‘expresividad sexual’ siempre que ella quisiera.”
    “Jennifer López es una mujer que tiene sus necesidades y…., Por eso, según periódico ‘Star Magazine’, en su contrato matrimonial con Ben Affleck establecía que su maridito tenía que ‘cumplir’ con ella al menos cuatro veces a la semana ¡O si no le caía una multa! Y más le valía no perder energías con otra porque la infidelidad podía costarle unos 5 millones de euros.”
    Todo esto puede chocar pero hay que recordar gracias a las buenas dosis de demagogia que todos hemos mamado desde la infancia, hay lo que hay.
    Ellos pillados, y bien pillados, incluso después de romper el control matrimonial.
    Para nada ocurre lo mismo con los contratos de los macho alfa. En ellos también tienen aparecen clausulas y mas clausulas.

  20. Babel dijo:

    Buenas tardes a todos.
    Isidro, estamos de acuerdo en nuestras posiciones. Lo único que yo pretendía era enfatizar el hecho de que las feministas no defienden la libertad, y lo he hecho a mi manera (más o menos acertada). Como toda ideología totalitaria que se precie, el feminismo se intenta apropiar de las palabras, y de hecho lo está consiguiendo. Ahí es donde yo me estaba centrando, no estaba contradiciendo tu posición.
    De todas formas has dicho algo en lo que la ideología-religión feminista se sustenta para criminalizar al hombre:
    “Creo -y siento repetir el argumento, pero no encuentro nada mejor- que cuando una pareja se enamora, de inmediato contrae ciertos compromisos mutuos. Por ejemplo, el compromiso de no salir por las noches a ligar con otras personas.”
    Básicamente me estás hablando del amor romántico, lo cuál para las feministas es un “invento del terrorismo machista”. Se ha perdido el norte hasta tal punto que afirman cosas así y aquí paz y después gloria.
    “Yo, a las feministas que elaboran campañas como “No te cortes” les diría que la mujer que se empareja o casa con un hombre (o una mujer, tanto da) contrae, voluntariamente, una serie de obligaciones para con su pareja. Si no quiere tales compromisos, que no se ennovie o case. Así de sencillo.”
    Eso que dices es puro sentido común (justo lo que falta en esa ideología). El problema del feminismo es que si no habla de lo que has expresado como sumisión de la mujer (ignorando que el hombre contrae las mismas obligaciones) se queda sin argumentos para criminalizar a los hombres.
    Isidro, espero haber explicado con el suficiente acierto que no hay desacuerdo entre nosotros.
    Algunos usuarios seguro que habéis leído la novela de Orwell “1984”, mi punto de vista iba en esa dirección.
    Saludos.

    • Isidro dijo:

      Estamos de acuerdo, amigo Babel. Las feministas defienden la libertad de la mujer para tener ningún compromiso para con ningún varón. Pero eso no es libertad racional. Eso es puro y simple despotismo. Esperemos que vaya cambiando la cosa, aunque sea poco a poco. En España, como somos gente de extremos y enemistados unos con otros, tendemos a radicalizar los discursos con la intención de fastidiar al oponente político. Sin embargo, en esto del “género”, lo que hay es una competición política por mostrarse más feminista que los rivales. Sea como sea, parece que estamos condenados a vivir en los extrarradios de la razón y el diálogo.
      Saludos.

  21. San Fermin dijo:

    Para responder a Babel sobre lo de Pamplona

    Dices:
    “No, se supone que su novia le estaba pidiendo ayuda, no es lo mismo que llegar a su casa y encontrársela retozando en la cama con un extraño.”
    Sobre ese tema quiero recordarte un par de cosas.
    La considerada mejor película de la Historia del Cine sobre temas de juicios es “Anatomia de un Asesinato” de Otto Preminger.
    En la misma se plantea un juicio donde un marido ha matado a tiros a un hombre que estaba con su mujer que declara repetidamente que él la estaba violando.
    El fiscal en cambio como parte acusadora sostiene que él muerto había sido invitado por la mujer a ir a su casa.
    Al final de la película el marido queda absuelto porque la declaración de la mujer convence al jurado.
    Mas tarde se comprueba que ella quería que lo exculparan pero que realmente no existió tal violación sino adulterio en la propia casa, pero para entonces ya hay un veredicto en vigor.
    En principio un adulterio además de sexo siempre implica mentira y falsedad. La que miente para cometer adulterio también puede mentir para salvar al amante o al marido acusado de homicidio o agresión.
    La Ley es la Ley, y la actual Ley de Violencia de Genero establecen mayores penas de cárcel para un marido celoso que mata, que para cualquier otro varón que mate por otros motivos que no sean celos y ello implica una pena mayor.
    Los celos en la actualidad, cuando son de él suponen un agravamiento de condena. Así está establecido, tanto si la víctima es la esposa como si la víctima es el amante.
    Por tanto, yendo al caso de Pamplona, entiendo que siempre que la agresión se produzca en presencia de su mujer y no existan cámaras o pruebas que lo desmientan, el marido o pareja debería ser acusado por el fiscal de violencia de género para aumentar la condena.
    Lo mismo que entiendo que es lógico que en su papel, el abogado defensor para disminuir la pena debería intentar demostrar que el que ha muerto o ha sido agredido era un ladrón o violador, o asaltante.
    Lo mismo cuando el marido o pareja agreda a alguien en su casa estando su mujer. En buena lógica el representante de la parte acusadora, que también puede representar a la familia del difunto, siempre debería intentar demostrar que ese agredido o muerto era el amante de la mujer a fin de tratar de aumentar la condena del marido por ser sospechoso de agresión machista por celos, lo cual actualmente es mucho mas grave que simple agresión por otros motivos.
    El abogado ha de ser abogado y el fiscal fiscal. Y la Ley, la Ley.
    Una ley un tanto chapucera, pero ley. Los celos se tienen entre hermanos, hermanas. Los animales tienen celos. Pero si la doctrina feminista ha conseguido establecer en la Ley penalizar los celos de los hombres …..
    En el caso de Pamplona si no hubiera camaras para demostrar lo contrario el novio podria ser acusado de celoso, etc, etc, y la pena seria mucho mayor.

  22. Babel dijo:

    San Fermín:
    No lo había visto de ese modo pero sí, el fiscal podría hacer eso perfectamente, y sería coherente con la delirante ideología de género. Tienes razón.
    En cuánto a lo que comenté de que el puñetazo hubiese sido a una lesbiana acosadora con las mismas consecuencias…. ¿qué crees que habría pasado?

  23. Antonio dijo:

    Acabo de descubrir el blog; estoy muy de acuerdo con lo que expone el autor en esta entrada y en otras y, aunque muy previsible, me entristece la respuesta de la Comunidad de Madrid: a la Administración solo parece importarle la coacción física o psicológica dentro de la pareja cuando responde a una determinada ideología y a los intereses de un colectivo muy concreto. Si un hombre sufre acoso o abuso, o si una mujer lo sufre pero no por parte de un hombre sino de otra mujer, eso no es competencia de nadie ni le interesa a nadie al parecer; de hecho hay que tener mucho cuidado con si quiera mencionar que este problema existe porque dicho colectivo, que es absolutamente intocable y tiene un enorme poder mediático, enseguida intentará colgarte el sambenito de maltratador o defensor de los maltratadores; pero afortunadamente el tono del blog es impecable, enhorabuena.

    Dicho esto, no puedo evitar responder a uno o varios comentarios que se han escrito sobre los celos, en la línea de que existen celos razonables o, peor aún, celos justificados. Los celos son una patología, no existe una proporción razonable de celos, al igual que no puede existir un grado razonable de violencia, ni se puede hablar nunca de violencia provocada ni justificada en una relación de pareja. Los celos no tienen nada que ver con el amor y hasta diría que son incompatibles con él. La base de una relación de pareja es la confianza mutua; quien piense que una relación se basa en el control va a caer necesariamente en relaciones disfuncionales; y esto no es ninguna teoría impuesta por el feminismo, puesto que existen celosos y víctimas de los mismos en ambos sexos, aunque a la ideología dominante solamente le preocupen los celosos masculinos y las víctimas femeninas.

    ¿Que son los celos justificados? ¿Que tu pareja es sociable y le gusta hablar con la gente y ser simpático/a y halagar a las personas? ¿Que es coqueto/a y le gusta estar guapo/a? Pues probablemente esa es una de las razones por las que te has enamorado de esa persona, o como mínimo ya sabías que era así cuando decidiste salir con ella; si para alguien una relación consiste en manipular a la otra persona para que cambie, pues lo dicho, tiene un problema y se encamina hacia una relación disfuncional. ¿Que tu pareja ha empezado a mentirte? Pues si al principio no mentía y ahora sí, es probable que sea el celoso quien propicia que su pareja le mienta para ahorrarse las preguntas malintencionadas, el malhumor, las escenas, etc. que el comentario más inocente puede provocar.

    Lo peor de los celos es que son una profecía autocumplida que se retroalimenta a sí misma; si piensas que tu pareja te miente y quiere engañarte, acabarás consiguiendo a corto plazo que empiece a mentirte, y a largo plazo es probable que, efectivamente, te acabe dejando por otra persona, con lo que la siguiente relación la vas a empezar con una desconfianza todavía mayor al considerar que tus celos con tu pareja anterior estaban justificados. El celoso debería plantearse su concepto de la infidelidad, que para él se limita a las relaciones sexuales con terceros, una idea por desgracia muy extendida y fomentada socialmente; quien espía a su pareja, intenta sonsacar a sus amigos para que le cuenten lo que hace y luego cotejarlo con la versión de ella, mira sin permiso su ordenador, su teléfono móvil, etc. está mintiendo, está engañando a su pareja y le está siendo infiel, aunque no se acueste con nadie. Por desgracia muchas de estas prácticas de control de tu pareja, aunque supongan una infracción de la ley, están aceptadas socialmente y bien vistas, al igual que los celos “moderados”, lo que supone un caldo de cultivo excelente para personas inseguras con tendencia a desarrollar una patología de los celos.

    Para quien le interese el tema de los celos (yo lo conozco directamente y por eso me he explayado) le recomiendo la visión de la película “El infierno” de Claude Chabrol, creo que es de 1995, donde se muestra de manera excelente el desarrollo de la patología y como se da la evolución de los celos “moderados” al maltrato.

    • Isidro dijo:

      Señor Antonio,
      El amigo Babel me ha ahorrado, con sus excelentes razones, una buena parte de la réplica a sus reflexiones (las de usted). Aun así, como ve, yo también me he explayado; en gran medida porque el de los celos es un tema con que el feminismo más rastrero ha hecho bandera para criminalizar al varón. Conviene, pues, no reparar en gastos. Conviene hacer el esfuerzo necesario para desmantelar la mentira feminista en todos sus bastiones.
      Su disertación sobre los celos suena fenomenal, muy políticamente correcta. Nada tan biensonante como los lemas de la corrección política. Lamentablemente, no aporta usted ni argumentos sólidos ni prueba alguna de que los celos sean siempre patológicos. Le dejo a continuación un extracto de las palabras que Adolf Tobeña dijo en el programa Redes (¿Para qué sirven los celos? Está en Youtuve). Bueno, antes veamos quién es este señor:
      “Adolf Tobeña es doctor en Medicina y diplomado en Psiquiatría por la Universidad Autónoma de Barcelona, es catedrático de Psicología Médica y psiquiatría en la misma, en el campus de Bellaterra, donde dirige el departamento de Psiquiatría y Medicina Legal. Ha sido investigador en la Temple University de Philadelphia y profesor invitado en las de Londres, Groningen, Tel Aviv y Venecia, así como en numerosas universidades españolas. Ha dirigido programas de debate en Catalunya Ràdio, Onda Catalana y TV3, y escrito en diverso periódicos como La Vanguardia y El Mundo, así como en revistas especializadas. H-a recibido el Premio AVUI de Periodismo en 1991, el Ciudad de Barcelona de la Ciencia en 1992 y el Europa de Divulgación Científica en 2004.”

      Dice Tobeña en la entrevista que le hace Punset:
      “Los celos son una reacción emocional absolutamente normal, que los presenta la inmensa mayoría de la gente, el 99%, y es una alerta ante la traición sexual, en definitiva es eso, o emotiva. Y hay estudios sobre esto. Preciosos. Por ejemplo, se presenta a jóvenes, o no tan jóvenes, imágenes trucadas de la pareja en circunstancias de flirteo sexual con otro. Es una circunstancia que es absolutamente familiar pero se han trucado las imágenes de manera que aparezca la pareja en situación franca de flirteo. Pues bien, a los chicos, o a los hombres, cuando la situación es de acercamiento térmico, cuando ya se pasa al toqueteo y al magreo, el disparo del ritmo cardiaco y las hormonas del estrés es brutal. En cambio en las mujeres esto no es tan potente. Toleran mejor la aproximación física. (Esta última frase la escribo de memoria).
      A las mujeres se les dispara cuando detectan traición emotiva, de fondo. Cuando la chica le está diciendo al chaval: “eres el chico más interesante que he encontrado en esta fiesta”. En este momento hay este disparo. Esto es absolutamente normal, lo tiene todo el mundo. Y lo tiene la gente porque, a diferencia de lo que se ha visto en el vídeo, en los reportajes, los humanos no son monógamos, no lo son. Son monógamos imperfectos, como otros animales que tienden a formar fusiones transitorias de pareja. Los humanos han montado un mecanismo de monogamia duradera… Los celos normales surgen porque hay traición, porque hay engaño. Porque los machos y las hembras humanas tienden a las excursiones extra pareja. Unos lo hacen más, otros lo hacen menos. Pero esto se sabe incluso con datos de DNA, de detección de errores entre los hijos que son asignados a un varón y que viven en una familia respecto a sus padres biológicos. Hay también estudios británicos, americanos y españoles que indican que el engaño de la mujer para asignar hijos al padre que no le corresponde está entre el 9% y el 18% y esto es notable. (Punset: ¿y el engaño del hombre?). Sobre el engaño del hombre no tenemos cifras, pero el de la mujer se mueve entre estos patrones. Por lo tanto, que haya mecanismos de alerta, de vigilancia, de suspicacia, de aprensión ante los indicios de posibles engaños diferencial de la pareja es absolutamente razonable.”

      Hasta aquí la locución de Tobeña.

      En el mismo programa de Redes se aportó otro dato de interés: el 30% de las mujeres americanas reconoce haber provocado celos a su pareja adrede. Y otro dato más. La mayoría de los hombres solteros que dicen no ser celosos, siguen siendo solteros al cabo de diez años. Lógico: si una mujer (o un hombre) se muestra indiferente ante el flirteo de su pareja, ésta entiende perfectamente que no está siendo amada.
      Su discurso, señor Antonio, está en perfecta consonancia, aunque usted o lo quiera, con alguno de los más exitosos mantras del feminismo radical: los celos son malos y no tienen que ver nada con el amor. Y son malos porque –asegura la doctrina feminista- son un arma del macho para controlar a las mujeres. Las mujeres –añaden las feministas- no son celosas. Por eso, Antonio, los celos tienen tan mala prensa. El feminismo ha hecho, como casi siempre, un análisis interesado y caricaturesco de ellos, ocultando la verdad con enorme descaro. Y la verdad es que, como dice la ciencia, todo el mundo siente celos (menos un 1%); que también las mujeres los tienen y que gran parte de los celos no son patológicos, sino o bien moderados e inocuos o bien plenamente justificados por la conducta traidora de la pareja; es decir, razonables. Fijarse únicamente en los celos patológicos que padecen algunos varones es tan gratuito e irracional como lo sería fijarse únicamente en las personas que tienen problemas alimentarios (bulimia, anorexia…) y concluir que todo acto de ingesta es siempre patológico. Hay quien come normal y hay quien come de forma patológica. Y esto pasa con muchas cosas. Hay un juego normal y un juego patológico. Una forma de beber alcohol normal y una forma patológica. Hay quien miente lo normal y quien miente de manera enfermiza… hay quien tiene celos normales y quien los padece dentro de un cuadro de delirio.
      ¿Qué debemos hacer, señor Antonio? ¿Mandar al 99% de la población al psicólogo? ¿Declarar enferma por celos a casi toda la población? Mire, el ser humano es sumamente imperfecto. Estamos llenos de vicios, debilidades e imperfecciones. Si yo quisiera seguir sus dramáticos criterios de diagnóstico, tendría que concluir que toda mentira, por pequeña e infrecuente que sea, es patológica. No hay –diría con usted- un nivel normal de conducta mentirosa. Toda mentira es patológica. También cualquier sobrepeso, por pequeño que sea. Y todo sentimiento de envidia… Conclusión: Todo el mundo al diván y a perpetuidad. También el mismo psicólogo.

      Aunque creo que lo ya dicho refuta sobradamente su tesis, Antonio, voy, no obstante, a responder con algún pormenor a parte de lo que usted dice:

      “Los celos son una patología, no existe una proporción razonable de celos, al igual que no puede existir un grado razonable de violencia, ni se puede hablar nunca de violencia provocada ni justificada den una relación de pareja.”

      – No son una patología. Pueden llegar a serlo. Si lo fueran, toda la población estaría enferma y sin esperanza de cura. Bueno, sí hay esperanza de que se llegue a sintetizar fármacos específicos contra los celos patológicos (delirantes). Esto último, por cierto, es una prueba más del sustrato biológico de los celos.
      – Los celos pueden ser razonables cuando son suscitados por la infidelidad de la pareja. ¿O es que ni siquiera encuentra usted razonables y justificados los celos cuando se pilla al ser amado in fraganti en la cama con otra persona?
      – Claro que puede haber una proporción razonable de violencia. La violencia es inevitable, razonable y legítima cuando no es posible el diálogo y el oprimido se alza contra una grave injusticia. O cuando se usa para repeler una agresión. O cuando es una violencia en defensa propia. Todo el mundo se enfada y todo el mundo (o casi todo el mundo) puede llegar a actuar con violencia en determinadas circunstancias. La mansedumbre puede llegar a ser patológica en según qué casos.

      Dice usted:
      “ni se puede hablar nunca de violencia provocada ni justificada en una relación de pareja.”

      Eso lo dice usted, pero yo veo razonable que se responda con violencia a ciertas provocaciones en determinadas circunstancias. La provocación también es violencia.

      Dice usted:
      “Los celos no tienen nada que ver con el amor y hasta diría que son incompatibles con él”

      Esta es una afirmación completamente gratuita y contraria al sentir de la gente, a la experiencia y a la lógica. La he oído incontables veces a las feministas, pero nadie la ha justificado. Deben de creer ustedes que suena evidente o que tiene carácter axiológico. Si pilla usted a su pareja ligando o haciendo el amor con otra persona y se queda usted tan tranquilo, ¿es lógico concluir que usted ama a su pareja? ¿No será más bien que usted pertenece a ese 1% de la población que no puede sentir celos? Y me apuesto lo que sea a que no los siente porque no es capaz de enamorarse.
      Incompatible con el amor es la indiferencia respecto de la infidelidad manifiesta de tu pareja. Eso sí que no casa con el enamoramiento ni con la vida en pareja. Es un completo disparate creer que es posible estar enamorado y no sentir jamás celos.

      Dice usted:
      “La base de una relación de pareja es la confianza mutua”

      Sí, eso queda muy bien, pero la confianza puede quebrarse por la conducta infiel del otro. La confianza nunca puede ser completa porque, como demuestran las estadísticas, hombres y mujeres traicionan a sus parejas. Muchas son las relaciones que se basan o deben basarse en una razonable confianza respecto del otro, pero a menudo hay motivos para la sospecha y la decepción. En la relación del padre y del hijo también debe existir una confianza básica, pero el padre que crea siempre en la palabra de su hijo adolescente podrá encontrarse con desagradables sorpresas: por ejemplo, con la de que el retoño fuma, bebe sin continencia y toma otras drogas los sábados por la noche. También debe haber confianza entre los ciudadanos y sus representantes políticos, pero mal le irá a un país si la confianza es mutua y completa.

      Dice usted:
      “quien piense que una relación se basa en el control va a caer necesariamente en relaciones disfuncionales;”

      Y quien piense que se puede fiar ciegamente de su pareja, que Santa Lucía le conserve la vista… y la ingenuidad. Y no es que una relación deba basarse en el control del otro, sino que, a menudo, el control se impone como inevitable. Por otro lado, como se afirma repetidas veces en el vídeo de Redes, los celos normales son necesarios para el mantenimiento de una relación: el que se muestra indiferente ante el flirteo de su pareja, pronto sabrá de la decepción de ésta. Hombres y mujeres esperamos que nuestra pareja se ponga celosa en ciertas circunstancias. Si no se pone, nos mosqueamos, y con razón.

      Dice usted:
      “y esto no es ninguna teoría impuesta por el feminismo, puesto que existen celosos y víctimas de los mismos en ambos sexos, aunque a la ideología dominante solamente le preocupen los celosos masculinos y las víctimas femeninas.”

      Muy rara vez he oído hablar mal a los psicólogos de los celos en sí. Muchos dan por hecho que los celos son únicamente masculinos y se vinculan al maltrato machista.

      Dice usted:
      “¿Que tu pareja ha empezado a mentirte? Pues si al principio no mentía y ahora sí, es probable que sea el celoso quien propicia que su pareja le mienta para ahorrarse las preguntas malintencionadas, el malhumor, las escenas, etc. que el comentario más inocente puede provocar.”

      Especula usted, amigo Antonio. Se puede empezar a mentir por muchas otras razones, por ejemplo porque se ha conocido a una persona en el trabajo que nos ha enamorado y con la que estamos intentando ligar. Los celos patológicos, irrazonables o inmoderados pueden provocar la conducta evasiva de la pareja, o su cansancio y desencanto, pero ésta es solo una posibilidad entre muchas otras.

      Dice usted:
      “Lo peor de los celos es que son una profecía autocumplida que se retroalimenta a sí misma; si piensas que tu pareja te miente y quiere engañarte, acabarás consiguiendo a corto plazo que empiece a mentirte, y a largo plazo es probable que, efectivamente, te acabe dejando por otra persona, con lo que la siguiente relación la vas a empezar con una desconfianza todavía mayor al considerar que tus celos con tu pareja anterior estaban justificados.”

      Sigue usted fiel a su idea de que todos los celos son siempre patológicos; es decir, delirantes. Perdóneme, pero me cuesta entender qué le impide a usted comprender que en algunas ocasiones hombres y mujeres engañamos a nuestras parejas. Todo lo que usted dice es solo aplicable al caso de los celos patológicos, que nadie niega aquí que existan y nadie aquí defiende. Es usted el que se niega a admitir que, puesto que el engaño es posible y hasta frecuente, los celos están más que justificados.

      Dice usted:
      “quien espía a su pareja, intenta sonsacar a sus amigos para que le cuenten lo que hace y luego cotejarlo con la versión de ella, mira sin permiso su ordenador, su teléfono móvil, etc. está mintiendo, está engañando a su pareja y le está siendo infiel, aunque no se acueste con nadie.”

      Quien hace todas esas cosas puede hacerlas porque delire o juzgue las cosas con demasiada suspicacia o, por el contrario, porque haya indicios serios de infidelidad de su pareja. En este caso, quien miente y traiciona es el infiel, y la víctima tiene derecho a averiguar si su pareja le está poniendo los cuernos. Eso sí, en el entendimiento de que si descubre que no los hay, deberá pedir las debidas disculpas a la pareja.
      Sepa usted, Antonio, que yo también padecí los celos patológicos de una antigua novia. Y los padecí porque eran, como digo, patológicos: infundados, casi delirantes. Puede decirse que acabaron con la relación. La chica en cuestión veía cosas donde no había nada. Fueron incontables las veces que, ofuscada por sus suspicacias, cortó conmigo, aunque después volvíamos a rehacer la relación porque nos queríamos. Los celos la atormentaban día y noche y yo sufría las consecuencias de su malestar casi continuo. Pero también es cierto que mientras duró aquella tormentosa relación, jamás hubiera permitido que el estado me viniera diciendo qué conductas celosas debía yo tolerar de mi pareja (incluso en el caso en que el estado también creyera que también existen los celos femeninos). La relación duró lo que nosotros, y solo nosotros, juzgamos que debía durar. La chica de la que habló me llegó a mirar el móvil a escondidas y a tratar de controlarme de muy diferentes maneras. Y todo esto fue muy desagradable. Pero, válgame Dios, ella no era solo una persona celosa en extremo. También tenía, lógicamente, virtudes que yo supe apreciar y que me apegaban a ella.
      En resumen, los celos pueden ser razonables o irracionales. Las feministas han querido que todos los celos sean masculinos y patológicos, patraña ésta que clama al cielo.

      Saludos.

      • Gran información Isidro, aunque temo que debo mostrar mi desacuerdo en algo:

        Dice usted:

        “ni se puede hablar nunca de violencia provocada ni justificada en una relación de pareja.”
        Eso lo dice usted, pero yo veo razonable que se responda con violencia a ciertas provocaciones en determinadas circunstancias. La provocación también es violencia.

        Puedo entender que una provocación se responda con otra provocación (aunque no es lo que se haría en una relación sana). Creo que es esto a lo que te refieres. Pero para evitar malentendidos diré que no me parece aceptable que una provocación se respondiera con violencia física. Ésa es una línea que nunca se debería cruzar salvo casos como defensa propia, defender a un hijo de la violencia y otros casos donde sería necesario. Si la provocación es tan grave, es hora de terminar la relación.

        Con respecto al tema de los celos, puedo ver los méritos de ambas posturas en este debate. Estoy de acuerdo contigo con que los celos son algo natural y que el problema son los patológicos, aunque también creo que se puede mantener el amor en la pareja sin necesidad de celos como argumenta Antonio. Pero para llegar a ello creo que tenemos que reconocer que existen. Cuando uno de los dos sienta celos puede tiene que decirle al otro qué se los ha provocado y negociar los límites para que no vuelva a pasar. Si la negociación fracasa porque los límites son inaceptables para una de las partes, lo mejor es romper la relación. Pero si la negociación es exitosa esta pareja puede mantener el amor sin celos, con la excepción de algún malentendido.

        El hombre tiene derecho a pedirle a la mujer que no coquetee con otros hombres en minifalda en una discoteca (por poner el ejemplo que ya ha salido), igual que ella tiene el derecho de mandarlo a paseo y finalizar la relación. Mientras el hombre haya indicado su malestar sin amenazas verbales o algo parecido no veo problema. Lo mismo ocurre alrevés, la mujer tiene derecho a pedirle a su chico que no haga un baile “calentón” con otra chica en la discoteca, igual que él puede mandarla a paseo y finalizar la relación. Pero todo esto tiene que negociarlo la pareja, y estoy completamente de acuerdo contigo en que es algo donde el Estado no debe entrometerse, salvo cuando llegue a amenazas, o tras cortar la relación la ex-pareja siga acosando, haya violencia de por medio, etc. donde ya estamos hablando de un crimen.

        Finalmente, y esta es mi opinión personal, los celos sí tienen un componente de inseguridad. Tenemos miedo de que no seamos suficiente para nuestra pareja, que haya alguien mejor para ella (lo cual no es necesariamente igual a “mejor que nosotros”, aunque a veces también puede pasar). La falta de celos puede indicar que no pensamos que ésa sea una posibilidad. Y que si ocurriera, no tenemos problema en terminar la relación y no sufriríamos por ello. La cuestión es, en esa situación, ¿amamos a nuestra pareja con la intensidad de alguien que sí experimenta celos? Creo que aquí, como dije, ya entraríamos en el terreno personal. No sé si hay una respuesta a esta pregunta que pueda aplicarse a todo el mundo.

      • Isidro dijo:

        Carlos,
        Por si hubiera alguna duda, diré que deploro la violencia. La deploro. Todo depende de las circunstancias de cada caso. Por eso hacen falta no solo leyes que miren lo general, sino jueces que estudie lo particular. Hay situaciones en que las provocaciones son especialmente sangrantes, pues ocurren en el marco de situaciones terriblemente injustas. En tales situaciones, la provocación, siquiera eventual, puede ser intolerable porque forma parte de una situación, como digo, terriblemente injusta. La provocación en una situación, digamos, normal, libre de injusticia y violencia, no merecerá ser respondida sino, tal vez, con otra provocación; empero, la provocación que se perpetra en situaciones de opresión, abuso o acoso continuados, es otra cosa. Te pongo un ejemplo. Piensa en un hombre negro que viva en una sociedad poco o nada racista. Si un imbécil llega y lo insulta por ser negro (“negro de mierda”, por ejemplo), el negro deberá responder con otra provocación si así lo desea. No estará justificado, seguramente, que pase a mayores. Sin embargo, la cosa cambia, y mucho, si ese mismo insulto (esa provocación) se espeta cuando el hombre negro vive en una sociedad terriblemente racista, donde reina la segregación e incluso la esclavitud. En tal caso, la provocación adquiere una dimensión mucho más terrible y dramática, y pasa a formar parte del oprobio general sufrido. Digamos que llueve sobre mojado. Y esto es así incluso cuando el provocador en cuestión es un desconocido para el sujeto oprimido. Es decir, la provocación hay que verla y estudiarla en su contexto, contextualizada, no como un elemento separado del resto de la vida. Pues bien, así como la provocación dentro de la pareja es tolerable (en el sentido ya dicho) cuando no aparece en una situación de injusticia global, puede ser humanamente intolerable cuando sí se da una situación de grave injusticia. No quiero, Carlos, entrar en más detalles, porque cada cual puede imaginar (o recordar) casos en que, por las razones que sea, la provocación dentro de la vida de pareja tiene las características de que he hablado. Y esto reza tanto para cuando el hombre es la víctima de la mujer como para cuando es la mujer la víctima de un hombre. Insisto en que si no juzgamos las cosas en su contexto, cometemos errores muy lamentables. Esto mismo es lo que dije acerca de esos mensajes de control celoso que denuncia la campaña “No te cortes”. El error más grave y lamentable consiste en eso: en creer que se puede juzgar y comprender una relación sin estudiar el contexto. La mayoría de las veces no es así.
        Espero haberme explicado bien, Carlos. Como digo, quisiera poder evitar entrar en ejemplos de provocación que, por acontecer en situaciones de grave injusticia, me parecen humanamente intolerables.

        Más adelante responderé a la cuestión de los celos.

      • Isidro dijo:

        Carlos,
        Por supuesto, se puede amar a la pareja y no tener celos. Por fortuna para mí, es mi caso. Claro, pero esto es así porque mi mujer no me ha dado jamás ni el más mínimo motivo para que sospeche de ella, o yo no he sabido verlo. Es decir, no estoy sosteniendo que si uno está enamorado de alguien queda condenado a sufrir celos. Si no hay motivos para la sospecha, los celos son irracionales; aunque, si son de intensidad moderada, lo mejor es no montar drama y concederles la importancia que tienen. Pero, dicho esto, he de añadir que, con total seguridad, yo sufriría de celos si descubriera a mi mujer coqueteando o ligando con otro hombre. ¿Podría ser de otra forma? Obviamente, no. Insisto: se puede vivir sin celos estando enamorado siempre y cuando ambas partes se respeten (no tengas conductas sospechosas) y si ambos son mentalmente normales; es decir, libres de delirios. Si se dan estas dos condiciones, no habrá celos. Y si acaso los hubiere, carecerán de importancia, pues serán infrecuentes y moderados en su expresión.
        En el ejemplo que hemos puesto de la mujer en minifalda que coquetea, diré que aquí discrepo contigo: en mi opinión, no es tanto que el hombre tenga derecho a pedirle que no coquetee, sino que ella no tiene derecho a coquetear con nadie mientras se mantenga la relación, pues coquetear es, en este caso, un claro ejemplo de extralimitación matrimonial, una ruptura del compromiso de respetar al otro mientras dure la relación. Es decir, son cosas que se saben de manera tácita: no se puede ligar, coquetear o acostarse con otros mientras estás emparejado, salvo que se haya acordado que sí se puede al iniciar la relación. Por tanto, si la mujer (o el hombre) coquetea, su pareja tiene todo el derecho del mundo a manifestar su enfado. El miembro que coquetee, no tiene derecho a mandar a paseo al otro miembro si éste le pide que no coquetee. Más bien, debe el que ha coqueteado pedirle perdón al otro y prometer que no volverá a ocurrir. Y si no está dispuesto tal miembro a abstenerse de coquetear, lo correcto será cortar con la relación y, luego, ya libre, coquetear con quien se desee. Por poner un ejemplo al margen del mudo de la pareja. El empleado de una empresa (que no explote a nadie) no tiene derecho a echarse la siesta cuando le plazca mientras trabaje en dicha empresa. Si lo hace, rompe su compromiso con la empresa y ésta tiene todo el derecho del mudo a expedientarlo o apercibirlo. Él, el empleado, es libre de echarse la siesta cuando lo desee, pero no mientras trabaje en esa empresa. Si prefiere su libertad para dormir a cualquier hora, lo que tiene que hacer es despedirse y, luego, ya libre de compromisos laborales, dormir cuando le apetezca.
        Estoy de acuerdo contigo que los celos tienen un componente de inseguridad. Lo que pasa es que es muy razonable que uno se sienta inseguro cuando hay verdaderos indicios de engaño de la persona amada. Ahora bien, lo que sí puede ocurrir es que no haya indicios objetivos y la persona, si es insegura, sienta celos inmotivados. Si yo tengo motivos para creer que alguien me va a quitar la casa, es normal que me sienta mal e inseguro. Si no hay motivos objetivos y, no obstante, siento zozobra, es evidente que entonces el problema está en mí.
        Todo aquel que realmente ama a una persona, sufrirá si cree que puede perderla. No puede ser de otra manera, me temo. Todo sentimiento de amor es un sentimiento de apego, de cierta dependencia emocional del ser amado. Lo que pasa es que en las personas mentalmente sanas, esa dependencia emocional acaba superándose al cabo del tiempo.
        También veo cierto que las personas muy inseguras de sí, sientan unos celos que tengan más que ver con la inseguridad que con el amor, de modo que casi cualquier otra persona podrá sustituir a la persona amada que haya cortado la relación. Todas estas posibilidades están ahí y merece la pena considerarlas. Pero una cosa es comprender que esas posibilidades existen en alguna medida y otra creer que todos los celos son siempre injustificados y patológicos.

      • @Isidro

        Con respecto a la parte del coqueteo, voy clarificar un poco más porque no estoy seguro de que me haya expresado bien. Cuando digo que la chica o el chico tienen derecho a coquetear o a dar un baile calentón con otra persona, me refiero sólo a eso, a que tienen derecho a hacerlo. Ahora bien, no pueden esperar que su pareja apruebe o consienta ese comportamiento. Es decir, tienen derecho a hacerlo pero han de atenerse a las consecuencias, como la probable ruptura de la relación. Y por supuesto la pareja tiene todo el derecho a expresar su malestar.

      • Isidro dijo:

        Exacto, Carlos. Estamos de acuerdo.

  24. Carlos Mateus dijo:

    ¿Siguen con ventaja las mujeres sobre los hombres, ellas se corta para desahogarse, pero se mueren por accidente en algunos caso, se están cortando por que casi no hablan, muchos hombres en comparación se SUICIDA?

    ¿Cuál será el sexo fuerte y cual será el sexo debil?

    ¿Sobrevive el más fuerte? ¿Las mujeres aun en la auto agresión sobreviven mas?

    ¿las mujeres se cortan los hombres se callan para siempre?

    ¿Es cierto que en las guerras y conflictos mueren en genocidios y masacres mujeres y niños pero la pero mueren los hombre como moscas?

  25. Babel dijo:

    Hola Antonio:
    Estás mezclando cosas. Los celos moderados no desembocan en maltrato, los celos moderados consisten en tener un poco de “pelusilla” que no es más que una incomodidad para la persona que los sufre. Si se lo comenta a su pareja, ésta puede entenderlo perfectamente si es una relación sana.
    Los celos patológicos sí son destructivos (lo que hablas de espiar el móvil y eso), pero al compararlo con celos moderados estás dando un salto y equiparas 2 cosas que no tienen nada que ver.
    Los celos MODERADOS no sólo son compatibles con el amor, sino que es imposible que no existan cuando hay enamoramiento. Lo que pasa es que la persona que los siente (si el enamoramiento es mutuo lo sentirán tanto hombres como mujeres) tiene que ser capaz de ver (y cuando no hay patología es capaz) que eso es producto del enamoramiento, y el hecho de sentir celos moderados no significa que no confíe en su pareja.
    “¿Que es coqueto/a y le gusta estar guapo/a? Pues probablemente esa es una de las razones por las que te has enamorado de esa persona”
    Probablemente te has enamorado porque esa persona es coqueta contigo, se supone que ha estado coqueteando contigo para llegar a formar una pareja. Una vez que esa persona forma una pareja contigo…. ¿por qué va a seguir coqueteando ella o vas a seguir coqueteando tú?
    Se supone que los 2 tenéis la estabilidad que buscabáis… ¿qué razón mueve a la gente con pareja a coquetear con otras personas? ¿Llenar el ego quizás?
    En el caso que expones de que una persona sea celosa patológica (que como digo no tiene nada que ver con los celos moderados) mezclas muchas cosas. Cada caso es mundo.
    Puede haber una persona que considere que está en su derecho de coquetear con quien quiera aunque tenga pareja y la otra persona se ponga celosa por eso (lo que sería normal), y que eso provocase problemas en la pareja. ¿No crees que en ese caso la culpa es de la persona que quiere tener las ventajas de estar en pareja y las ventajas de la soltería?
    Ahora pongamos un caso en el que un miembro o “miembra” de la pareja tenga celos patológicos (nadie niega que existan esos casos):
    Las mentiras de la parte víctima de los celos tampoco están justificadas (aunque puede entenderse que reaccionen así). Lo que tiene que hacer la otra persona es sentarse a hablar y dejar claro que así con tantos celos no puede salir bien una relación de pareja, sino que ambos miembros deben relacionarse con el resto de la gente con naturalidad, y que la persona celosa patológica no tiene derecho a coartar la libertad de la persona a la que se supone que quiere.
    ” ¿Que tu pareja es sociable y le gusta hablar con la gente y ser simpático/a y halagar a las personas?”
    Hablar con la gente no es malo, todo depende de dónde, cómo y con quién. Si yo tengo pareja no hago nada malo por hablar con mis amigos sobre la crisis, el fútbol o la última película del Planeta de los Simios; lo que no es normal es que esté en la discoteca sin mi pareja y le hable a una chica que está ahí bailando en minifalda sobre lo seductor de su escote y su mirada. Hay un abismo de diferencia entre una cosa y la otra.

  26. Antonio dijo:

    Babel, siento no ver esa separación neta entre los celos “moderados” y los patológicos, los celos son siempre patológicos, lo que pasa es que hay diferentes grados. No siempre desembocan en maltrato, efectivamente (y afortunadamente), muchas veces la persona que los sufre se los come en silencio y la cosa no llega a ir más allá, pero no por ello quien los sufra debe pensar que son inevitables, que debe vivir con ellos ni que forman parte del amor. No todos los catarros acaban en neumonía, pero eso no quiere decir que estar acatarrado sea un estado normal ni que quien lo esté no deba tomar precauciones para no ponerse peor.

    En el momento en que consideramos que los celos a veces están justificados, surge el problema de dónde poner la frontera, de qué comportamientos son normales y cuáles no lo son y justifican los celos. Dices que si un chico habla en una discoteca con “una chica que está ahí bailando en minifalda en una discoteca sobre lo seductor de su escote y su mirada” su novia tiene derecho a estar celosa, pero ¿cómo puede saber ella de que están hablando? Según tú, ¿tendría derecho a preguntarle al chico de qué hablaban? ¿A preguntarle cómo se llama la chica y si le ha dado el teléfono? ¿A pedirle que deje de ir a las discotecas? Y si esa chica de la minifalda y el escote es una compañera de trabajo, ¿debería evitar hablar con ella en la oficina? ¿Hablar sí, pero sin sonreirle? ¿Sonreirle vale, pero sin gastarle bromas? ¿Dónde acaba la broma y donde empieza el coqueteo?

    La manera de evitar todas esas preguntas tan difíciles de contestar es confiar en tu pareja; si las cosas van bien entre los dos no existe ningún peligro por mucho escote y mucha minifalda que tenga la chica. Si la relación es disfuncional, por mucho que el chico deje de ir a la discoteca y de hablar con las chicas con escote y minifalda, o incluso con las que no llevan escote ni minifalda, el problema va a seguir estando ahí. Ninguna pareja se rompe a causa de una infidelidad; la infidelidad, que no justifico, se produce porque la pareja o se ha roto o es que nunca ha estado cohesionada. Y si tu pareja coquetea compulsivamente con todo el mundo, ¿de verdad que no era así cuando os conocisteis? Lo de pensar que solo era coqueta para ligar contigo y luego iba a dejar de serlo, para mí no tiene mucho sentido, quien no sabe coquetear no lo aprende por mucho que alguien le guste. Y si lo que pensaba el celoso era que él la haría cambiar, ¿quién es entonces el más vanidoso y el que más necesita llenar su ego? La coqueta y él serían tal para cual.

    Lo siento pero en ningún caso le veo justificación a los celos. Es cierto que hay personas que quieren tener la respetabilidad social del casado y luego echar canas al aire como si estuvieran solteros, pero en esos casos sus parejas o bien hacen lo mismo, o bien miran para otro lado a propósito para no reconocer el fracaso de su matrimonio ante su círculo social o ante quien sea, con lo que son igual de hipócritas. Los celos se componen de inseguridad, atracción por las relaciones disfuncionales, egoísmo (exijo fidelidad pero no ofrezco confianza a cambio) y cobardía (no me atrevo a admitir el fracaso de la relación); la frivolidad de la otra persona, cuando está, suele ser un ingrediente muy secundario.

  27. Babel dijo:

    Antonio:
    ” pero no por ello quien los sufra debe pensar que son inevitables, que debe vivir con ellos ni que forman parte del amor.”
    ¿Cómo puedes estar enamorado de alguien si no tienes absolutamente ningún inconveniente en que coquetee con otra persona?
    En el caso de que una persona sufra celos moderados en una pareja funcional, eso no debe crear problemas. Eso puede hablarse entre la pareja incluso con humor, con una persona diciendole a la otra que le entra “pelusilla” entre risas y la otra contestarle entre risas que ella está con quien quiere estar. Eso pasa en parejas funcionales en ambas direcciones y no tiene nada de malo.
    “En el momento en que consideramos que los celos a veces están justificados, surge el problema de dónde poner la frontera, de qué comportamientos son normales y cuáles no lo son y justifican los celos.”
    Si una de las partes tiene problemas graves de autoestima va a ser muy difícil que sepa poner esa frontera, eso es innegable. Quien no los tiene sabe diferenciar entre un trato correcto o cierta simpatía y el coqueteo.
    Y eso también depende de la persona: Hay hombres o mujeres que van claramente a ser los más ligones del lugar, es lógico que alguien con pareja ante ese tipo de personas guarde más las distancias que ante otro tipo de personas.
    “Dices que si un chico habla en una discoteca con “una chica que está ahí bailando en minifalda en una discoteca sobre lo seductor de su escote y su mirada” su novia tiene derecho a estar celosa, pero ¿cómo puede saber ella de que están hablando?”
    En el ejemplo que te puse la chica no estaría delante, así que por lo tanto no tiene forma de saberlo. Lo único que pretendía decir con ese ejemplo es que si yo tengo pareja no creo que hacer eso sea mi derecho, derecho que tengo si estoy soltero.
    ” Según tú, ¿tendría derecho a preguntarle al chico de qué hablaban? ¿A preguntarle cómo se llama la chica y si le ha dado el teléfono? ”
    A pesar de que no has seguido el ejemplo que he puesto, vamos a suponer que la novia está delante: Por verle hablar con alguien no tiene derecho a montarle una escena de celos y cogerse un enfado monumental, pero si ve ciertas actitudes en la “minifaldera” es lógico que pregunte. ¿Ves ahí algo patológico?
    “¿A pedirle que deje de ir a las discotecas?”
    Hay temas que hay que hablar antes de formar la pareja para dar lugar a malentendidos, como por ejemplo ese tema.
    No es que deba ser un territorio prohibido la discoteca, si alguna que otra vez surge que él vaya con sus amistades o ella con las suyas no tiene nada de malo. Ahora bien… si uno de los 2 miembros o los 2 van a las discotecas que son de ligoteo puro y duro (no me refiero a apuntarse a clases de salsa por ejemplo que sería algo distinto) y sin su pareja de manera sistemática ahí algo está fallando. ¿Qué necesidad tiene alguien con pareja de ir sistemáticamente a lugares que son de ligoteo?
    Que cada uno tenga su espacio es sano, y que tengan más gente en su círculo a la que ver también lo es, pero hay cosas que no se pueden equiparar.
    Pongamos por caso: él es muy aficionado al fútbol y ella lo es al cine. Los domingos por la tarde cada uno se reúne con sus amistades, él para ir al bar o al estadio a ver el fútbol y ella para ir al cine a ver una película. Es lo más normal del mundo y ninguno de los 2 tiene derecho a decirle al otro que se quede en su casa, lo cuál sería patológico.
    En el ejemplo que pones de esa chica que está en la oficina, a esa chica habría que tratarla de manera distinta a los demás compañeros de trabajo. Sabes que cada uno es de una manera y que no te puedes permitir las mismas confianzas con unos y con los otros, y eso vale para cualquier aspecto de la vida. Con esa chica habría que guardar más las distancias que con el resto.
    Imagínate que quieres criticar al ateísmo o a la religión: No será lo mismo como trates el tema entre gente razonable que entre fanáticos, de hecho entre fanáticos sabes que lo mejor es no sacar el tema.
    “La manera de evitar todas esas preguntas tan difíciles de contestar es confiar en tu pareja; si las cosas van bien entre los dos no existe ningún peligro por mucho escote y mucha minifalda que tenga la chica.”
    Al tema que voy es a que si yo tengo pareja y me pongo a coquetear con ella estoy dinamitando mi relación, así que yo tampoco creo que el problema sea que ella se ponga escote o minifalda.
    ” Ninguna pareja se rompe a causa de una infidelidad; la infidelidad, que no justifico, se produce porque la pareja o se ha roto o es que nunca ha estado cohesionada.”
    Ahí te doy la razón, pero tú lo achacas siempre a celos patológicos. Muchas veces una de las partes ha salido con la otra diciéndole que va a ser fiel sabiendo perfectamente que eso no pensaba cumplirlo, el engaño es moneda común.
    ” Y si tu pareja coquetea compulsivamente con todo el mundo, ¿de verdad que no era así cuando os conocisteis?”
    Aquí también se pueden dar muchos tipos de casos. En algunos esa persona era así pero lo ocultaba, también puede ser que siempre haya sido así y el otro miembro de la pareja se hubiese empeñado en ponerse una venda durante ese tiempo. El ser humano tiene tendencia al autoengaño. La persona que se da cuenta de eso, en el momento en el que se dé cuenta se tiene que sentar a hablar con su pareja, para ver qué entiende cada uno por estar en pareja.
    No estoy diciendo que todo ésto sea pan comido, pero lo encuentro mucho más recomendable que demonizar los celos.
    “quien no sabe coquetear no lo aprende por mucho que alguien le guste.”
    Eso sí que no tiene sentido. La capacidad de coquetear no es algo fijo e inamovible sino que depende muchísimo de la actitud que tenga la otra persona contigo. Una persona puede dar pie al coqueteo o no darlo, y ahí está el asunto.
    “Y si lo que pensaba el celoso era que él la haría cambiar, ¿quién es entonces el más vanidoso y el que más necesita llenar su ego? La coqueta y él serían tal para cual.”
    Totalmente de acuerdo.
    Para lo que dices en el último párrafo, te remito a la primera pregunta que hice al principio de mi contestación.
    Saludos.

  28. Sandra dijo:

    Siempre me he definido como una persona liberal en cuestiones de sexualidad, y si me preguntasen si rompería con mi pareja por una infidelidad suya, respondería que no. Ahora bien, reconozco que he sentido celos, porque una cosa es la teoría, y otra la práctica. ¿Quiere eso decir que tengo una “enfermedad”? Pues no lo creo, porque tener celos me parece algo tan humano y natural como tener miedo, sentirse alegre o sentir amor hacia alguien.
    Pero pasemos a otra dimensión que creo no se ha tratado en este debate. Hoy en día ser psicóloco -por lo menos en España- es casi sinonimia de ser psicóloga y feminista, de igual manera que -dicho con todos los respetos- ser diseñador de modas es sinónimo de ser varón homosexual. ¿Por dónde voy? Pues creo que se está olvidando el aspecto corporativo que puede haber detrás de la conceptualización como patología de los celos. Me explico. Antes de que existiese el concepto de “violencia de género” no había prácticamente nadie que viviese a costa del “maltrato”. Ahora son miles las personas -fundamentalmente feministas- que en mayor o menor medida se lucran a cuenta de la llamada “violencia machista”. Otro tanto ocurre con el llamado bullying o acoso escolar, algo que desgraciadamente siempre ha existido, y que presumiblemente siempre seguirá existiendo. Sin embargo antes no estaba conceptuado como un “problema”. Ahora, con su “visibilización”, lo que era “normal” como la vida misma pasa a ser visto como algo anómalo y llamado a ser erradicado. ¿Cómo se elimina el acoso escolar? Pues, naturalmente, creando miles de plazas de personal cuya función será la lucha contra dicha “patología”. ¿Cuál será el colectivo corporativo que presumiblemente se hará cargo de tal cometido? ¿Hace falta que lo diga? Pues con el tema de los celos creo que pasa lo mismo. Si los celos son algo “normal”, no hace falta curarlos. Pero si los celos son considerados como una patología machista, la consecuencia necesaria será la de destinar recursos económicos para contratar al personal que va a luchar contra tal “patología”. En otras palabras, se crea un nicho de mercado a partir de algo que antes no se consideraba importante para que así se de la justificación social para destinar recursos económicos a tal fin. De la misma manera que los curas se morirían de hambre si no existiese la muerte, los modernos profesionales de la salud mental necesitan que las personas se sientan traumatizadas. Y no lo olvidemos, la tropa de consoladores -a sueldo- hoy en día en el mundo occidental está constituida por legiones de psicólogas, pegadogas y demás trabajadores sociales, donde ser feminista es algo consustancial a dichas profesiones.

    • Muy interesante el ángulo presentado. Realmente merece ser explorado. Lo único que quiero aclarar es que porque el acoso escolar (entre otros) sea algo normal en lugar de algo anómalo, no lo hace más aceptable y debemos hacer lo posible para prevenirlo. Sé que no has dicho lo contrario pero para que no quepan dudas. El problema es cuando, como entiendo que apuntas, las categorías comienzan a hacerse más y más amplias para exagerar resultados en los estudios y pedir más fondos al gobierno, metiendo en el mismo saco a quien ha sido atormentado durante días con el que le gastaron una broma una sola vez en el curso académico sobre su ropa. Ahora decir que estoy extrapolando, porque no sé si esto se hace en los estudios de acoso escolar, pero ya saben a qué me refiero.

  29. Sandra dijo:

    Carlos, también deberíamos hacer lo posible para prevenir -además del acoso escolar- la violencia doméstica, y creo que en eso estamos de acuerdo. Pero una cosa es el legítimo interés que busca la eliminación del sufrimiento inútil, y otra muy distinta es el interés espurio de aquellos colectivos que buscan objetivos políticos, ideológicos y hasta económicos con estas causas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s