¿Nos dice algo San Valentín sobre las relaciones de género?

En el llamado Día de los Enamorados no parece que haya reciprocidad entre los sexos, o al menos así lo afirman algunas fuentes. Según Business News Daily los hombres gastan el doble que las mujeres en regalos para la ocasión.

Pero no todo es dinero. El sentimiento de obligación para regalar también es mayor entre los hombres que entre las mujeres (63% frente a 31%, según el Journal of Business Research). Otro estudio de una asociación de consumidores entrevistó a 105 hombres y les preguntó qué asociaban con el Día de San Valentín. “Mostrar cariño y afecto” apareció en primer lugar.  “Obligación” se encontraba inmediatamente después. La investigación desarrollaba un trabajo anterior que demostraba el mayor descontento de los hombres hacia este día con respecto a las mujeres.

Volviendo a la pregunta del título. ¿Nos dice algo San Valentín sobre las relaciones de género, y específicamente en la pareja heterosexual? Desde luego. Que el hombre siente una mayor obligación de demostrar su amor, y la mujer un mayor derecho a exigir que se le demuestre. En el cortejo tradicional, el hombre tiene que hacer, mientras que a la mujer le basta con ser, al menos generalmente hablando. Lo que ocurre en San Valentín es una muestra de que esta actitud no ha desaparecido, aunque no es ni mucho menos la única.

¿Quién se beneficia de este sentido de hombría tradicional? Hay quien puede pensar que las mujeres, pero la verdad es que no mucho. Quienes han orquestado este día a bombo y platillo a fin de manipular el sentimiento de obligación masculina y promover las expectativas femeninas para así aumentar sus ganancias son los verdaderos beneficiados.

Dicho todo esto, no considero que sea necesariamente malo comprar algo a tu pareja por San Valentín. Aunque si la obligación es el principal motor tras el regalo, más vale tener principios que dejarse manipular por un día que perpetúa la posición deudora del varón en las relaciones afectivas.

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63 respuestas a ¿Nos dice algo San Valentín sobre las relaciones de género?

  1. Emilio dijo:

    A estas alturas tengo la impresión de que ya solo falta que aparezca un Oscar Salazar que nos presente el caso de una mujer que contrata a un sicario para matar a su marido, como la mejor evidencia del papel subalterno al que condena a las mujeres el patriarcado, dado que resulta la prueba más evidente de que este cruel sistema la ha incapacitado para actuar por ella misma y la condena a tener que encargárselo a un tercero.

    En una ocasión le leí a Lorente que el hecho de que las mujeres recurrieran, con demasiada frecuencia, a la expresión “verás cuando llegue tu padre” para atemorizar a sus hijos que lo que eso demostraba no era una actitud reprochable de la mujer, aspecto que ni tan siquiera analizaba, sino la mejor prueba del papel de represores que habían elegido los varones en relación con su familia.

    Ahora él mismo, Oscar Salazar, en este nuevo y memorable artículo no duda en elegir la declaración de la duquesa de Palma ante el juez instructor del caso Nóos como “el ejemplo más clarividente de cómo se perpetúa el mito del amor romántico” y del papel subalterno de la mujer en este mundo patriarcal.

    No, no se trata de una estrategia de defensa, no se trata justamente de que echa mano de un estereotipo social según el cual las mujeres nada sabrían de lo que hacen sus maridos cuando no están en casa, no, no se trata de nada de eso como todo el mundo equivocadamente puede llegar a creer, sino que esa declaración suya constituye la mejor evidencia de hasta qué punto ha sido víctima de la creencia en el amor romántico.

    • @Emilio

      Salazar, como otros escritores feministas, parece que tiene un sistema muy fácil de analizar cualquier situación: si la persona en cuestión es mujer, pasa a ser automáticamente una víctima. El segundo paso sólo es determinar por qué y en que grado, aunque el razonamiento roce lo absurdo. El amor romántico, en la inmensa mayoría de los casos, presenta al hombre moviendo montañas por la mujer y sacrificándose por ella. El hombre es quien debe ponerse en situaciones que le hacen emocionalmente vulnerable (pedir de salir, pedir la mano en matrimonio, etc.), y no faltan casos donde esta vulnerabilidad es explotada y los sentimientos del hombre intencionalmente destrozados. Por lo general este tipo de amor interesa menos a los hombres que a las mujeres, y no les faltan motivos.

      Lo de Llorente es ya criminal. Que se les dijera a los niños “espera a que llegue tu padre y verás”, si algo, es muestra de que la madre delegaba a veces la responsabilidad disciplinaria sobre él. Teniendo en cuenta que tras la Revolución Industrial el padre pasa mucho menos tiempo en casa, es una petición tremendamente injusta, que además asociaba al padre con el castigo.

      • jose dijo:

        Hola
        creo de todas formas que no hay que perder de vista que este artículo enraíza en la linea editorial pro-monarquía del Pais. Que nos puede dar una idea de hasta que punto lo que hacen los medios de comunicación es coger una ideología para argumentar/racionalizar sus opiniones previas. Creo que han hecho presa del feminismo porque teniendo bastante cosas defendibles es para sus intereses (de sistema) inofensivo.

        Aunque la crítica al romanticismo en sí se las trae no porque el romanticismo sea criticable o no si no porque quien lo critica como en el articulo de ese periódico ademas te dice que es a lo que tenemos que tender todos. Es para decirle oiga métase en su vida y deje la mía tranquila.

        Además me pregunto si mucha gente cuando critica el amor romántico no defiende en realidad: ” la aspesia (asepsia? aunque la palabra correcta me parece anodinia) emocional y el individualismo extremo” en palabras de uno de los comentarios de ese artículo del país. Que sí son, casualmente, pro sistema por ser dos características sobre todo la segunda que tienen los mejores consumidores, perdón: “singles”.

  2. Salvador dijo:

    Aquí como en la mayoría de los casos, la discriminación del varón es más importante y radical que la de la mujer. Lo que ocurre es que es diferencial. O sea, que no se manifiesta en contra de todos los hombres, sino en contra de unos y A FAVOR de otros. Por ejemplo: hay más hombres que mujeres en el poder, pero también hay muchos más en la cárcel (unas 12 veces más).
    También son casi todos hombres los expulsados de sus casas en el caso de ruptura de parejas, que mayormente solicitan las mujeres.
    También en muchas especies animales sólo unos pocos machos pueden acceder a las hembras y reproducirse. Son privilegiados, sí. Pero los demás machos, todo lo contrario.
    Entre los humanos, también la discriminación de los varones es diferencial. Incluso en el sexo, pues todas las mujeres, por lo menos las jóvenes, pueden acceder al sexo si quieren (incluso dejándose pagar los gastos o cobrando), pero no así los varones, que necesitan “ganárselo” de una manera o de otra.
    Ciertamente, no está permitido hablar de la existencia de la discriminación del varón, pues está relacionada con el Poder, pues, como he dicho, esta discriminación perjudica a unos hombres, pero beneficia a otros, por lo que éstos, que tienen el poder, no toleran que se hable de ella, y todo pasa como si no existiera, por muy evidente que sea.
    ¿Acaso esto no podría ser la explicación del por qué sean los grupos parlamentarios formados por mayoría de varones, los que crean leyes, nocivas y discriminatorias contra los varones?

    • Entiendo que lo veas así, pero dudo que sea el caso. Los políticos varones, como lo veo, quieren presentarse como protectores de las mujeres, que parecería una postura claramente populista si no fuera porque lo revisten de feminismo. Esta figura del varón protector sigue siendo tremendamente popular (y no sólo entre las mujeres). El hombre protector de las mujeres desvalidas. Cambiar para que nada cambie. Y ganar votos ya de paso.

    • jose dijo:

      Hola salva, me parece muy interesante lo que has dicho para explicar la motivación de los parlamentarios (una idea muy interesante, creativa y seguramente próxima a lo que ocurre reaolemtne). Sería algo así como algunos hombres (con poder) no quieren hablar de la discriminación que sufren los varones porque ellos mismo se benefician de ella, verdad?

      Pienso aun así que el comportamiento de ellos también tiene grandes dosis de populismo sin más intención que ganar las próximas elecciones (no tanto de paternalismo en mi opinión), esto quedará en evidencia cuando la mitad de los parlamentarios sean parlamentarias si finalmente se llega a poner listas electorales en cremallera y aun así sigan votando las mismas leyes y con la misma alegría que sus colegas varones.

      Pero en lo que dices de que unos pocos hombres se benefician del sistema aunque también estoy de acuerdo creo que hay que matizar que son una absoluta minoría, que en menor medida de esa absoluta minoría también participan mujeres (los hombres y mujeres de la burguesía que controla sus negocios) y que hoy en día el resto de hombres resulta más perjudicado que su homólogo femenino.

  3. Isidro dijo:

    Carlos,
    no voy a añadir nada que no haya dicho ya antes. Desde la perspectiva darwinista (que yo mantengo), no estamos ante una actitud tradicionalista, sino ante una actitud natural. La tradición de cortejar el hombre a la mujer tiene un origen natural, instintivo. Para bien o para mal esto seguirá así siempre en mi opinión. No es algo contra lo que yo lucharé. Somos así y no creo que haya nada de malo en que sea el hombre quien corteje (sirva) a la mujer. Por más que rastreáramos en nuestros antepasados (o en culturas primitivas actuales), siempre encontraremos ese mismo patrón: hombre corteja (regala, sirve, solicita…). La doctrina de género cree que también este patrón es una construcción social y un producto más del patriarcado. Su universalidad, su ubicuidad transcultural demuestran que no es una construcción social ni una imposición del varón. A lo que yo sí me opongo es a que ese patrón de servidumbre del hombre hacia la mujer trascienda de lo privado a lo público y político, como de hecho ya ha trascendido. Ése es para mí el verdadero problema a combatir.
    Soy muy reacio a engordarles el trasero a los grandes comercios el día de San Valentín. A eso nos podemos oponer y es posible que nuestra pareja lo entienda si media la suerte. Pero con o sin San Valentín, de lo que no podemos librarnos es del patrón antedicho. Por lo demás, todos los datos que has aportado, Carlos, muestran, una vez más, esa mentalidad acreedora de la mujer y deudora del hombre de que tantas veces he hablado.

    • @Isidro

      No creo que sean explicaciones excluyentes. Muchos patrones de conducta tradicionalistas tienen un origen biológico y evolutivo.

      Dices: “Somos así y no creo que haya nada de malo en que sea el hombre quien corteje (sirva) a la mujer (…).”

      Estoy de acuerdo en que quizá esto siga así por mucho tiempo debido la disparidad de poder sexual entre el hombre y la mujer (que también existe por razones evolutivas/biológicas). Pero bien no lo puedo ver, especialmente cuando el discurso de género imperante siempre nos machaca con lo mala que es la pasividad de la mujer (salvo en esto, aparentemente) y lo malos que son los hombres por realizar avances románticos y/o sexuales no deseados a las mujeres, por ser unos opresores si esperamos algo de la mujer cuando hacemos un sacrificio por ella, y todo esto mientras no se cambia ni un ápice la expectación de que el varón sea quien tome la iniciativa en estos temas.

      Dices: “A lo que yo sí me opongo es a que ese patrón de servidumbre del hombre hacia la mujer trascienda de lo privado a lo público y político, como de hecho ya ha trascendido. Ése es para mí el verdadero problema a combatir.”

      Estamos de acuerdo.

    • Emilio dijo:

      Isidro tu respuesta plantea un problema filosófico de largo alcance que no se resuelve en la dicotomía: o natural o construcción social, como términos mutuamente excluyentes. Por decirlo brevemente yo considero mucho más correcta las posiciones de Bunge que las de los fisicalistas, quienes pretendiendo remitirlo todo a lo natural muestran una enorme torpeza para explicar el mundo en el que nos movemos, porque en él ya no solo hay naturaleza, sino muchas capas de evolución humana.

      Ser darwiniano, y yo quiero serlo, no debe significar que la explicación de nuestro comportamiento social venga dada por la biología y hemos de entender que si nuestro comportamiento tiene una raíz natural su expresión social admite múltiples y muy variadas respuestas porque ya no es pura naturaleza, sino eso: social, y ese plano goza de una importante autonomia.

      Observa que en tu comentario incurres por lo demás en una contradicción, dices:”no creo que haya nada de malo en que sea el hombre quien corteje (sirva) a la mujer. Por más que rastreáramos en nuestros antepasados (o en culturas primitivas actuales), siempre encontraremos ese mismo patrón: hombre corteja (regala, sirve, solicita…).”

      Hablas de una actitud natural que seguirá siempre así y contra la que tú no pelearás, pero más abajo dices que a lo que si nos podemos oponer es al “regalo”. Mi pregunta es: por qué al regalo sí y a todo lo demás no, si tu mismo lo consideras uno de los rasgos del cortejo y éste te parece que por natural siempre será así.

      Del mismo modo que me parece absolutamente reprochable que el feminismo lo atribuya todo a constructos sociales, me parece igual de empobrecedor atribuirlo todo a la naturaleza. Somos humanos y eso significa que nuestra naturaleza ya no es solo fruto de nuestra relación con el medio natural, sino que ha evolucionado y cambiado en un ambiente social, en un ambiente que nosotros mismos hemos ayudado a construir.

      Y es desde esas premisas que nos debemos entender, somos mamiferos como lo pueda ser el león o los simios, pero nuestro comportamiento en miles de esferas de la vida por mucho que nos pueda recordar al de otras especies, no puede reducirse al de las mencionadas ni a ninguna otra, porque ha sido modificado y ha evolucionado en unas condiciones que se alejan mucho de las de ellos.

      Debemos entender esto si queremos posicionarnos correctamente en el actual debate de los sexos. Participamos del cerebro del reptil y del de mamifero, pero poseemos también una dimensión racional, y ésta es justamente la que nos da la diferencia y nos hace seres con capacidad de discernir y optar entre una serie de posibilidades. Pregúntate sino si desde ese sustrato natural podrías explicar la ley contra la violencia de género, o el Estado del bienestar, la mejor o peor convenienia de la división de poderes y la democracia, o la existencia o no de la pena de muerte en una determinada legislación.

      Para todo esto hemos de venir a nuestra condición de seres racionales (en demasiadas ocasiones nuestro comportamiento no lo es), de seres sociales que han recorrido una larga distancia desde que decidimos bajar de los árboles de la selva africana para llegar a ser lo que hoy somos. El feminismo nos ha machacado tanto que incluso esto se nos pasa por alto, por eso necesitamos un esfuerzo para recordarlo y para resituar el papel del hombre donde le corresponde.

      Soy asiduo lector, y a veces comentarista, del blog Cultura 3.0 donde el naturalismo y el darwinismo están muy presentes, y me parece muy respetable lo que allí se publica, pero algo se me remueve por dentro cuando observo cómo por pretender explicarlo todo desde lo natural, o bien se dan respuestas muy toscas o sencillamente no se habla de la sociedad en que vivimos porque el esquema naturalista no da para tanto.

      La dimensión social y política de los hombres requiere de explicaciones en ese plano y el actual debate de los sexos se sitúa ahí, y es ahí donde mejor hemos de encontrar los instrumentos metodológicos e intelecutales para darlo, sin negar lo que en nosotros hay de naturalez pero tampco sin negar lo que hay de cultura. Y por qué no lo que en nosotros hay de anhelo de un mundo más justo y mejor.

      • Isidro dijo:

        Emilio,
        no puedo ahora contestarte con detalle. Lo haré cuando pueda. Yo, al contrario de lo que parece que te pasa a ti, no veo casi por ningún lado que se tenga en cuenta a Darwin a la hora de explicar lo que pasa con la conducta humana, ni siquiera en aquellas personas que dicen conocer su teoría; ni siquiera en aquellos que afirman haber leído con atención a Pinker. La general reticencia hacia las explicaciones que tengan en cuenta el alcance de lo biológico es una de las causas del permanente estancamiento en el que nos encontramos, entre otras cosas porque hay que dominar la teoría de darwin para poder hacerle frente a todos los dislates culturalistas del feminismo.
        Muchas veces he repetido -con Pinker- que nuestros instintos no son nuestro destino: el neocórtex controla la amígdala a lo largo de un proceso de socialización en el que lo social y lo biológico se unen. Nos dice Brizendine que la dicotomía cultura/biología está ya resuelta.
        Y he dicho que la razón debe de ser capaz de imponer justicia más allá del influjo de nuestros instintos, por muy poderosos que sean. Pero para poder controlarlos tenemos que conocerlos, reconocer su poder y ser conscientes de ellos. Si yo mismo estoy tratando de refutar la doctrina del feminismo es porque en ella veo terribles contradicciones (errores que llevan a injusticias), y las veo con la inteligencia y en contra de cualquier instinto pro-femenino que también en mí pueda operar.
        Lo cierto es que no he visto, o no he sabido ver, hasta el momento ninguna teoría que refute nada de lo que he dicho sobre el patrón de comportamiento masculino y femenino. Un patrón, por lo demás, que no sólo explico yo. También Pilar Sordo, Fericgla, el matrimonio Pease, Kimura, Cronin, etc., etc.

        Por último, me señalas una contradicción. Supongo que te has despistado al leerme. No pasa nada. Yo he dicho que estoy en contra del regalo de San Valentín y orquestado por los grandes almacenes, no contra el regalo espontáneo a la mujer y que yo entiendo como la cosa más natural del mundo. Tan natural como el cortejo humano, que es el que es y eso, para bien o para mal, es el que es. Y contra lo que me rebelo -repito- es contra que ese patrón de cierta servidumbre del varón a la mujer que encontramos en el cortejo se transfiera al ámbito público.

      • Isidro dijo:

        Emilio,
        termino de contestarte:
        Dices:
        “Pregúntate sino si desde ese sustrato natural podrías explicar la ley contra la violencia de género, o el Estado del bienestar, la mejor o peor convenienia de la división de poderes y la democracia, o la existencia o no de la pena de muerte en una determinada legislación.”
        No, disculpa, estás equivocado, a mí no me corresponde explicar todas esas cosas porque en ningún momento he dicho que todo lo explique nuestra naturaleza. Lo que si te puedo decir es que pocas cosas de la conducta humana pueden entenderse de forma cabal si no es bajo la luz de la teoría de la evolución. ¿Pero cuándo habré dicho yo que la razón no tenga su gran parte en la historia humana? No obstante, no me importa contestar a una parte de lo que preguntas. El sistema de bienestar es un objetivo de nuestra inteligencia racional, por supuesto. Pero, huelga decirlo, si nuestra inteligencia busca el bienestar es porque nuestra naturaleza es precaria y susceptible de ser dañada. Pinker, por cierto, explicaba que si los países del tercer mundo imitan cada vez más al mundo Occidental, renegando de sus tradiciones, no es éste los haya colonizado o enajenado, sino porque a todo el mundo le gusta el agua potable, la luz, las comodidades tecnológicas.. La misma democracia es, al tiempo, una conquista de la inteligencia y de los instintos que buscan la supervivencia, la seguridad y la comodidad, entre otras cosas. Las culturas del mundo tienden a homogeneizarse no porque haya una cultura dominante, sino porque, dado que todos los seres humanos, compartimos los mismos instintos y la misma inteligencia. El estado del bienestar y la democracia serán, antes o después, el objetivo de todas las culturas en cuanto ciertas condiciones infraestructurales y estructurales permitan su eclosión. El modo de vida occidental, con todas sus aporías y contradicciones, es el modelo a imitar porque es el más deseable para nuestra naturaleza.
        Ha demostrado la investigación psicológica que ante la visión de rostros de otras razas podemos sentir cierta aversión. Por fortuna, el neocortex (la inteligencia) controla las reacciones emocionales de la amígdala. La Ley de la Violencia de Género no contradice, desde luego, el patrón de conducta masculino; a saber: la mujer merece una especial protección. ¿Podría derogarse? Faltaría más. Eso espero. Y si se deroga se derogará porque la inteligencia se impondrá sobre el instinto de protección a la mujer, de forma análoga a cómo la inteligencia abroga la aversión a los rostros de otras razas. Si a algo apelo yo es, justamente, a la inteligencia racional para vencer todos las injusticias a que nos conducen ciertos instintos animales o humanos.
        Te hago yo a ti unas preguntas: ¿tienen algún poder las mujeres respecto de los hombres? Eso, que la mujer tiene poder, es lo que prueba Carlos en sus eruditos artículos. Si lo tienen, ¿se debe a esas capas de autonomía social de que hablas? ¿Cuál es el origen de ese poder? ¿Qué explicación le das desde lo social? Porque, como ya habrás supuesto, no basta con decir que los excesos del feminismo se explican con teorías sociales. Yo he propuesto una hipótesis de trabajo. Puede ser o no cierta, pero creo que está bien fundamentada en los estudios de varios investigadores. Quisiera conocer una teoría social bien articulada. La leeré encantado si la expones en estas páginas.
        Y te pido, en cualquier caso, que refutes la hipótesis que he presentado. Refutación que exige algo más que apelar a lo social, como tú bien comprenderás.

      • @Isidro

        Sólo quiero recordar que Emilio fue partidario de explorar tu tesis de la mentalidad deudora y acreedora (con base biológica) cuando yo afirmé que no quería que mi blog trabajara esa línea (en la entrada sobre Carrie Nation). No creo que sea justo, por tanto, acusar a Emilio de sólo estar abierto a explicaciones sociales.

  4. Isidro dijo:

    Carlos,

    Evidentemente, yo también estoy en contra de que el feminismo recrimine al patriarcado haber infundido en la mujer una actitud pasiva en lo sexual (en general), pero que, al mismo tiempo, siga exigiendo al hombre servir a la mujer. Sí, y esto es así para con todo el cuerpo doctrinal del feminismo de “género”: recriminar la actitud protectora del hombre (que hace pasiva a la mujer) al tiempo que se le exige esa actitud protectora.

    La fórmula magistral del feminismo es reclamar al hombre protección PARA así alcanzar la igualdad con él: “varones, haced leyes específicas (privi-legios) para nosotras, aprobad en el Parlamento medidas de “discriminación” positiva, aprobad leyes para que, en caso de divorcio, yo me quede en el piso común; estableced para nosotras una ley de cuotas…Para la mentalidad femenina/feminista la percepción de igualdad (de estar las cosas en su sitio) entre hombres y mujeres se consigue cuando el hombre da más a la mujer que la mujer al hombre. Es decir, el concepto subjetivo de igualdad de sexos para el modelo mental femenino consiste en una desigualdad objetiva entre los sexos. En el fondo de todo este discurso victimista subyace la convicción femenina de que la mujer no puede competir con el hombre en igualdad de condiciones. Para poder aspirar al mismo puesto de trabajo (bombero, policía, salvavidas…), hay que modificar las condiciones de acceso; para poder ser una mujer presidente de tal o cual empresa, hay que crear leyes de cuotas, etc. Pero claro, el feminismo jamás reconocerá tales cosas. Se limita a acusar al hombre de ponerle barreras y techos de cristal.

    La mujer tiene el poder sexual y emocional. El varón es el demandante. Y esto no es el resultado de la tradición, sino de nuestra historia evolutiva. No me molesta ni me importa que sea así. Me molesta, eso sí, como a ti, Carlos, que encima de que al hombre le toca el papel de sirviente, el feminismo se dedique a acusar al hombre de que imponer a la mujer un papel pasivo. En vez de fijarse en que el papel activo del hombre comporta un estado de servidumbre, se fija en el papel pasivo de la servida. Algo parecido a que el señor feudal se lamentara de que el siervo le hubiera arrebatado la posibilidad de ser activo para sí, de ser autónomo.

    Desde que las mujeres tienen acceso a lo público (y antes no lo tenían por circunstancias completamente ajenas a la voluntad de los hombres), lo que podemos observar es que el patrón de sometimiento masculino en el ámbito doméstico a los intereses femeninos, se ha trasladado también a lo público. El matrimonio beneficia especialmente a la mujer, pues recibe casa, comida y protección para sí y para los hijos. Por eso, pese al discurso victimista del feminismo, siempre han sido las mujeres las que han querido casarse. La casa (el control del hogar) es de la mujer. La familia es la de la mujer. Reza un dicho: “si familia quieres tener, de la mujer ha de ser”. Y es así. Pues bien, la supremacia de la mujer en el ámbito doméstico se ha trasladado al público, precisamente en el momento en que la mujer ha ocupado el ámbito público. Justamente, cuando les hacía falta.

    Aquí hablamos de poder femenino y autoridad masculina. ¿Pero en qué se basa el poder femenino? Ni en en físico ni en lo intelectual. Las mujeres no son superiores al hombre ni en fuerza ni en inteligencia. ¿Entonces? Obviamente, en la debilidad que los hombres sentimos por las mujeres. Esa debilidad que, en tantas ocasiones, nos convierte en calzonazos.
    Cómo conseguir que los patrones psicológicos naturales (hombre sirviente/mujer servida) no trasciendan al ámbito público, se me antoja la tarea más ardua del masculinismo.

  5. mamisepa dijo:

    Hola:

    Carlos, es curioso. A mí sí me parecería malo recibir un regalo en el día de San Valentín, y por varias razones:

    * Una de ellas, que todo está más caro. Que una se ha educado haciendo en casa unas cuentas para llegar a final de mes que no estoy para tonterías. Y francamente, gastarse el triple de dinero en algo que dentro de 2 semanas costará menos, pues a mi sí me resultaría preocupante. Y es que yo creo que hay que optimizar los gastos familiares.🙂
    * Que a mí el capitalismo o los centros comerciales o Rita la Cantaora no me tiene que venir a decir cuándo tengo que celebrar yo algo con mi chico. Lo celebraremos cuando ambos consideremos que tenemos algo que celebrar, y además lo celebraremos como nosotros queramos, no como nos dicte el resto de la sociedad.
    * Que podría ocurrir que ese día uno de los 2 esté muy cansado. ¿No alegáis muchas veces que estáis cansados para no hacer tareas domésticas? Pues yo reivindico mi total derecho a ese día estar cansadísima, y no tener ganas de ir a un restaurante pijo, donde tendré que ir perfectamente depilada, “mona” (o osea, como un florero) y guardar la compostura, cuando alomejor ese día lo que más me apetece es estar en el sofá de casa con los pies estirados en la mesa. Si el hombre puede librarse hasta de recoger sus calcetines de la ducha por cansancio, yo puedo alegar lo mismo para quedarme en casita y en pijama. Otros días habrá en que los 2 tengamos ganas de algo, aunque esos otros días no “vendan” tanto y el hombre no pueda “lucirse” tanto. Porque como decís, puede que os sintáis que ese día estáis en la obligación de “servir” a la mujer, pero yo tambié añado la perspectiva de que algunos pueden aprovechar y “lucirse” (y que todo el mundo vea a quéeeee sitio tan caro llevan a su novia, aunque luego el resto del año sean unos cafres).

    Por otra parte, no sabía dónde poner esto pero me llamó la atención; ya que has escrito sobre el tema aprovecho y lo cuento aquí: justamente el viernes pasado (San Valentín, ohhhh), una conversación que oí accidentalmente, entre al menos 2 chicas y no recuerdo bien si había un chico, creo que sí:

    – Pues hoy no es un día para discutir con la pareja
    – Jo, pues yo he empezado el día discutiendo, es que ya le vale, un día como hoy

    A mí me van a perdonar, pero reclamo nuestro derecho a ser nosotros mismos cualquier día. Y ya que vengan los centros comerciales a decirme que dia puedo discutir y qué día no, me parece el colmo de los colmos. Si ese día discutes con tu pareja, pues discutes, y punto. Para mí es mucho más importante si estoy en pareja, que realmente haya un compromiso por parte de ambos, de que seamos una familia, que todo el año seamos un equipo que hace frente a las dificultades, hombro con hombro, y nos dejemos de tonterías. Es cierto que en la sociedad hay rituales, y los ha habido y los hay en todas las sociedades, y a veces debes pasar por esos rituales. Pero a mí que me quieran decir cómo tengo que vivir mi relación un día en concreto me saca de quicio. No sólo porque quiero ser libre ese día. Sino porque parece que es el único día del año en que hay que cumplir. Porque pese a que decís que es un ritual donde el hombre sirve a la mujer, según ese ritual, el hombre el resto del año no debería hacer nada; puede ser que ambos trabajen el mismo número de horas y en un sitio similar, pero ella penque con la doble jornada y acabe cada día rendida y él no. Y eso no parece importar en los “rituales de enamorados”. Pues mira, a mi me interesa la actitud durante todo el año. Si durante todo el año mi pareja ha sido igualitaria, no tiene que demostrar absolutamente nada ese día. Como he dicho antes, podemos estar cansados y estar tan pánfilos en el sofá. Y si mi pareja durante el resto del año no ha sido igualitaria, se puede comer con patatitas las tonterías de UN UNICO día al año, porque eso no arreglará la situación de los restantes 364 días, que para mí son igual de importantes.

    Como ves a mí este día me tiene muy quemada. Un saludo.

    • @Mamisepa

      Mi única objeción a tu comentario es que cambiaría la frase “¿No alegáis muchas veces que estáis cansados para no hacer tareas domésticas?” por algo como “¿No hay hombres que alegan estar cansados para no hacer las tareas domésticas?”.

      No quiero que esto se desvíe a una discusión sobre tareas domésticas, de modo que cerraré señalando como ya se ha dicho en la entrada correspondiente, que me parece justo que las tareas del hogar se repartan a partes iguales siempre y cuando ambos tengan un trabajo similar en cuanto a número de horas, exigencia física, estrés y demás variables. Aunque por supuesto éste es un tema que las parejas deberán arreglar en privado.

  6. Anónimo dijo:

    Querría poder desviarme un poco del tema para volver luego a él.
    Sobre el aspecto biologicista y antropologista querría recordar unos datos que parecen no tener importancia y que para mi son fundamentales y que explicaría todo el espejismo ideologico y antropológico en que vivimos y que algunos y algunas creen que tiene un sustrato real.
    En nuestro planeta vivimos unos 7000 millones de humanos. Es algo mas que un dato. Es una evidencia palpable.
    Si examinamos el ADN de esos 7000 millones de humanos se constata que el Adan cromosomico es muchísimo mas reciente que la Eva mitocondrial. Dicho de otro modo, todos los humanos tenemos un antepasado común por línea paterna que no va mas alla de los 50.000 años, pero para encontrar un antepasado común por línea materna tenemos que retroceder hasta mas de los 250.000 años.
    Esto solo tiene una interpretación posible, y es que hubo en el tiempo (no en la Historia) en que la especie humana estuvo a punto de desaparecer y quedó un solo varón pero varias hembras.
    Si, un solo varón y varias hembras.
    Si hubiera sido al revés la especie humana hubiera desaparecido. Por ejemplo 10 varones y una sola hembra. Si la mujer hubiera fallecido al dar a luz, o por accidente, o por enfermedad, la especie humana hubiera sido totalmente incapaz de reproducirse. Se hubiera extinguido de la tierra.
    Los estudios de ADN demuestran que el llamado Adan cromosómico es una realidad. Que hubo un momento en el tiempo que en todo el planeta quedo un único varón que se apareó con varias hembras, y de ese modo la especie sobrevivió, y por ello todos somos descendientes de ese únivo varón.
    ¿Y porque quedó un único varón?
    La respuesta es obvia. Porque la especie sacrificó primero a los varones y guardo con celo, con mucho celo a las hembras.
    De hecho la especie o la tribu guardo con muchísimo mas celo a las hembras en edad de reproducción que a las que no lo estaban. Probablemente sacrifico a ancianos y ancianas. A Niños y niñas, y termino dejando a solo a un varón con hembras en edad de reproducción.
    Y por ello el ADN muestra claramente que todos los humanos tenemos un antecesor común por línea materna tan reciente que solo tiene 50.000 años.
    Y por eso las tribus, las ciudades-estados, las naciones, y los países siempre protegen mas a las hembras que a los machos. Por el distinto valor biológico para la especie.
    Por eso valen mas en nuestra sociedad las mujeres que los hombres. Porque arrastramos unas pautas de comportamiento que antropológicamente se remontan a millones de años y la especie para sobrevivir necesita de muy pocos machos. Casi de ninguno. Pero necesita de multitud de hembras.
    Por eso las leyes van a favorecer que ellas sobrevivan. Y las leyes de divorcio corroboran ese distinto valor biológico que nuestra sociedad da a las hembras y a los machos. Los machos pueden ser sacrificados.
    Del mismo modo todos sabemos, por ejemplo que cuando hablamos de los mas de 70 millones de muertos y otros tantos mutilados en la Segunda Guerra Mundial Mundial, estamos hablando de que murieron mas de 7% por ciento de toda la población del planeta.
    ¿Sobre ese mas del 7% de población de todo el planeta sacrificada, los Estados Unidos que fueron uno de los contendientes principales, cuantas hembras sacrificaron?
    Menos de 500. Si, menos de 500 mujeres norteamericanas murieron en el mayor conflicto bélico de la Historia.
    500 hembras sacrificadas en 5 años de guerra.
    Menos en la Primera.
    Menos en la de Corea.
    Menos en la de Vietnam
    ¿Qué valor le la da sociedad norteamericana, que es una sociedad fuerte y que puede elegir a sus hembras?
    ¿Qué valor le da una sociedad que no puede ser invadida a sus hembras que las guarda con tanto celo?
    ADN, Adan cromosómico, menos de 500 mujeres sacrificadas en el mayor conflicto de la historia. Son datos. Datos que muestran una realidad.No espejismos y lecturas falsarias ni de la antropología, ni de la historia ni de la prehistoria. Las mujeres y los hombres no tenemos el mismo valor biológico para la especie y por eso la sociedad otorga a los hombres y a las mujeres distinto valor.
    Otro dato a tener en cuenta es que en las sociedades donde existe la pena de muerte, existen mas penas de muerte para asesinos de mujeres que para asesinos de varones, y que es muchísimo mas extraño condenar a una mujer a la pena capital.
    Hechos y datos basados en el distinto valor biológico.

    • Muy interesante, anónimo. ¿Dónde podría encontrar la cita que confirme este antepasado común varón?

      • Anónimo dijo:

        Por ejemplo podemos leer

        Por ejemplo en esta direccion http://www.reasons.org/articles/when-did-mitochondrial-eve-and-y-chromosomal-adam-live podemos leer esto:
        “Thus, the group determined a new mutation rate for mitochondrial DNA, taking these factors into account and using well-established dates from the fossil and archeological record to calibrate the mitochondrial DNA molecular clock. Their date for mitochondrial Eve comes in close to 108,000 years ago.
        A study in 2012 challenged this revised date, claiming that mitochondrial Eve lived between 250,000 and 300,000 years ago.4 Researchers reached this conclusion based on a much slower mitochondrial DNA mutation rate derived from a comparison of genome sequences from humans living today.
        When Did Y Chromosome Adam Live?
        As of 2005, when Who Was Adam? was published, the most comprehensive analyses of Y chromosome variants returned a date for Y chromosomal Adam between 50,000 to 60,000 years ago, much more recent than mitochondrial Eve’s date.
        Aunque hay intentos y estudios recientes que quieren apuntar a que el Adan cromosomico tambien es muy antiguo. Como señala esa misma publicación, pero todavía son mas intentos que demostraciones fehacientes.
        De hecho el Genesis hay que interpretarlo en ese sentido. Es un relato que remite a un periodo en que se inicia la humanidad debido a la presencia de un antepasado común por línea paterna no materna.

      • Gracias por el enlace, anónimo. Teniendo en cuenta que el autor de la teoría tiene interés por demostrar que se trata de una prueba en favor del creacionismo, voy a pedir que me muestres una fuente alternativa, pues muchos autores con fines ideológicos definidos a veces tienden a hacer la vista gorda a factores que podrían desviarse del propósito con el que emprendieron la investigación.

    • Arturo dijo:

      Ahora, con 7000.000.000 de individuos en el planeta, el problema no es garantizar la reproducción de la sociedad, si no todo lo contrario: el problema es el exceso de capacidad de reproducción que amenaza con comerse el planeta entero.

  7. Anónimo dijo:

    Otro dato.
    Hay quienes sostienen que en el mundo hay más de 60 millones de personas que descienden de Genkis Khan. Se habla de que entre un 0,5 a 1% de la población es descendiente de dicho personaje.
    Sabemos que históricamente los emperadores se han reproducido de un modo compulsivo. No así los varones de clase baja y media.
    En el mundo los halo o líneas de descendencia materna doblan a los de descendencia paterna.
    Históricamente los súbditos varones beta se han sacrificado para que se reproduzcan los varones alfa de la aristocracia.
    Eso genéticamente ha producido una menor riqueza y variedad, ya que dichas aristocracias, realmente nunca han obedecido a selección de los mejores individuos sino a mera reproducción de soberanos explotadores, monarquías, déspotas, etc.
    Históricamente el derecho de pernada aseguraba que los varones de clase baja tenían que sacrificarse para mantener y criar a los descendientes del señor feudal, del mismo modo que en Roma plebeyos y esclavos tenían que criar a los hijos de patricios, etc.
    Existe una película preciosa. Cartas desde Iwo Jima de Clint Eastwood.
    Cuenta parte de la contienda pero desde el lado japónes, y la película gusto muchísimo en Japón, porque humanizó por fin a los soldados japonéses.
    En esa película se cuenta la historia de varios oficiales japoneses pero también la de los pobres soldados.
    Uno de ellos era panadero, y la guerra le arruinó antes de que le llamaran al frente, a donde el no quería ir. Su mujer esperaba un hijo de él. Cuando les comunican que él tiene que ir a la guerra y la esposa empieza a llorar otra mujer anciana le dice: no llores al menos tu tienes la suerte de saber que vas a tener un descendiente de tu marido”
    ¿Quién ha ido históricamente a las guerras y a las profesiones de riesgo?
    ¿Qué posibilidades han tenido históricamente de reproducirse los panaderos?
    ¿Y que posibilidades han tenido y tienen actualmente los panaderos, agricultores, pescadores, peones, etc de sobrevivir?

    • Helena dijo:

      No me parece que el oficio de panadero ponga especialmente en riesgo la supervivencia de quien lo ejerce, no se les puede comparar con los pescadores en ese aspecto.
      Pero lo que quería comentar es otra cosa: has mencionado el derecho de pernada, ¿puedes poner algún enlace a algún texto fiable que nos confirme que ese derecho existió alguna vez? Lo digo porque lo que yo tenía entendido es que lo del famoso derecho de pernada sólo es un mito surgido en en siglo XIX para crear una imagen tenebrosa de los siglos pasados en contraste con la pretendida justicia y racionalidad de la época moderna (igual que lo de los cinturones de castidad).

      • jose dijo:

        Hola Helena.
        tanto el derecho de pernada como los cinturones de castidad parecen demostrdos aunque lo que se puede poner en duda es lo habitual que fueron. (por ejemplo: http://www.abc.es/20120220/sociedad/abci-gran-mentira-cinturones-castidad-201202201403.html)

        Estoy de acuerdo en que los panaderos no parece una profesión de riesgo (aquí alomejor lo que abría que ver es hasta que punto los varones han copado la mayoría de trabajos publicos, remunerados, autoempleados etc… aunque puede que a cada panadero le corresponda una panadera😀, creo que esclarecer esto sería facil viendo las leyes que regían por ejemplo los gremios de artesanos, tengo la intuición que las artesanas dependerían de sus maridos ganando su rango en caso de viudedad etc…, exceptuando los gremios propios de las mujeres. La prostitución si no recuerdo mal la regía principalmente la iglesia siendo un caso a parte)

        De todas formas sobre la desechabilidad masculina (cuando en este blog se justifica por la prevalencia del varón en las guerras). Si el motivo por el que el varón va a la guerra es su desechabilidad historicamente hubieran ido principalmente los ancianos de ambos sexos. El motivo por el que en las guerras mueren los jovenes se puede justificar más con la idea de que el noble (o jefe…) que forme su ejercito deseará tener los más capacitados en agredir a otras personas (los más fuertes y puede que motivados) y los intentará reclutar de la forma más eficiente es decir por grupos (de sexo, edad, economicos -que `puedan pagarse su equipo o alistar a su vez a otros-, familia,..). La inclusión de la mujer en el ejercito actual está en consonancia con esta explicación. A medida que el ejercito se tecnifica pierde importancia las capacidades fisicas y las mujeres entran en él.

        Sobre porque los varones son más grandes de media que las mujeres (dimorfismo sexual, que explciaría porqué entre otras cosas somos más capaces de agredirnos entre nosotros) hay muchas teorías pero ninguna ha cerrado la discusión. Los pensamientos que enraizan con la tradición que a algunos nos gusta imaginar (porque los varones son los cazadores por ejemplo) parecen las menos probables, Un 20% más de tamaño no ayuda en nada para cazar ningún animal y menos para un tipo de cazador que principalmente necesita realizar esa actibidad en colaboración. Seguramente esté relacionado con la competición sexual, ya sea por seleccion sexual (a las mujeres le gustan grandes) o por simple competición entre varones por la reproducción que explica el dimorfismo sexual entre machos y hembras en el resto de mamiferos.

  8. Sandra dijo:

    “Pues yo reivindico mi total derecho a ese día estar cansadísima, y no tener ganas de ir a un restaurante pijo, donde tendré que ir perfectamente depilada, “mona” (o osea, como un florero) y guardar la compostura (…) Porque como decís, puede que os sintáis que ese día estáis en la obligación de “servir” a la mujer, pero yo tambié añado la perspectiva de que algunos pueden aprovechar y “lucirse” (y que todo el mundo vea a quéeeee sitio tan caro llevan a su novia, aunque luego el resto del año sean unos cafres).” (Mamisepa)

    Leo y releo el texto de Mamisepa, e intento adivinar el sistema de valores que inspira a nuestra comentarista. La tarea es difícil, pues, entre otras cosas, Mamisepa no aclara qué entiende ella por ser “cafre” (aunque no parece un elogio). Lo que sí parece deducirse es que Mamisepa, consciente o inconscientemente, piensa que si ella y su pareja (masculina) salen a comer a un sitio “caro”, es el hombre el que la “LLEVA”, y parece advertirse -aunque no lo dice expresamente- que será el hombre el que pagará la cuenta del sitio “caro”. Me sorprende lo anterior, pues Mamisepa parece ser una defensora de la “igualdad” dentro de la pareja, aunque luego hace comentarios que me llevan a muchas reflexiones. Porque parece que Mamisepa tiene muy asumido que el rol del varón consiste en “LLEVAR” a su mujer a “sitios caros”. ¿Y las mujeres, Mamisepa, LLEVAN ellas también a sus parejas a sitios caros? ¿INVITAS tú, Mamisepa, a tu pareja, y lo LLEVAS y le PAGAS la asistencia a un sitio caro? O por lo menos ¿deciden ir a un sitio caro, y pagan la cuenta a medias? Ni lo segundo ni lo tercero, porque en la cosmovisión de Mamisepa sólo parece existir una única posibilidad: la primera, que sea el varón el que “LLEVA” (rol activo) a su pareja, y que sea el varón el que PAGUE (pues por lo económico van los tiros al indicar que se trata de un sitio pijo o caro).
    Pero esto no es todo. En español hay un refrán que dice: “dar la mano y coger el brazo”, aludiendo a cuando sin tener obligación hacemos algo por otra persona, y ésta, en lugar de agradecerlo, nos exige más. Y eso es lo que parece haber en la alusión que hace Mamisepa a los maridos “cafres”: el firme convencimiento de que no es suficiente que hoy hayan sido generosos con ellas, sino el reproche (ser unos “cafres”) por no llevarlas -metafóricamente- a sitios caros todos los días del año. En fin, parece claro que creer en los roles acreedores y deudores de mujeres y hombres respectivamente no es incompatible con hacer ostentación de mantener relaciones “igualitarias”.
    En cuanto a la “depilación”, habría que decir que hoy en día es una práctica corriente tanto en hombres como en mujeres, y que ambos lo hacen porque así se sienten a gusto, no porque tenebrosos patriarcados o matriarcados se lo impongan.

    • @Sandra

      Para evitar malentendidos creo que Mamisepa ha descrito la realidad que ha visto a su alrededor, no la que necesariamente apoya. Cuando se refería a que su pareja hiciera más, yo entendí que no se refería a pagar en restaurantes, sino a contribuir más en las tareas domésticas. Mamisepa me puede corregir si me equivoco. Como dije al principio, sólo he intervenido para evitar una discusión basada en un malentendido.

    • mamisepa dijo:

      Sandra:

      Veo que no has entendido absolutamente nada de lo que he dicho. de hecho, has tergiversado prácticamente TODO mi mensaje (¿yo también puedo usar mayúsculas?).

      Estamos hablando de UN DÍA particular. UN DIA donde desde todas partes se nos vende un mensaje. Y dicho mensaje consiste en que el hombre tiene que hacer un regalo a la mujer. Ese es el mensaje que se nos da en radio, televisión, revistas y centros comerciales. O por lo menos donde yo vivo. SI donde tú vives recibes otro tipo de mensajes donde tiene que ser la mujer la que tenga detallazos con su chico y le compre flores y bombones y le lleve a un sitio caro, sería interesante que pongas algún ejemplo por aquí, si no te importa, claro.

      Y yo estoy criticando ESE mensaje, y no otro. Por tanto, para criticarlo, me pongo en la situación de: ¿y qué pasaría si mi pareja y yo pasamos por el aro ESE DIA? Y por el aro que se nos ha dictado. PUes ese aro consiste en que EL me LLEVA a cenar, así es; suena feo ¿verdad? Como sacar el perrito a mear. Pues así me siento yo ese día, y por eso lo aborrezco. Justamente propongo lo contrario. Que las parejas se demuestren amor y tengan detalles todo el año, unos días él, unos días ella.

      No deja de ser curioso cómo se me ataca ferozmente en este blog, poniendo en mis textos justo justo lo contrario de lo que digo.

      El sistema de valores que me inspira es que no me gusta que los centros comerciales (bueno, ni nadie en general) me digan cómo debo sentir y cómo debo vivir mis relaciones de pareja. Estoy frita de que se nos dé un caminito marcado y se nos exija que lo sigamos como borregos. ¿Qué tal si empezamos a decidir por nosotros mismos cómo queremos construir nuestras relaciones?

      Dices: “cuando sin tener obligación hacemos algo por otra persona”. Bueno, justamente Carlos en su entrada, comentó que una de las principales razones por las que muchos hombres regalan algo en San Valentín es porque se sienten obligados a hacerlo. No es que un día, espontáneamente, decidan tener ese detalle. Muchos lo acaban haciendo por obligación. Por cumplir ese mandato social. Así que no. Yo no seré esa mujer dócil y sumisa que sonríe y calla, orgullosa de ver cómo estamos más pendientes de quedar bien con el resto del lmundo que de ser felices nosotros. Desde luego, yo conminaría a mi pareja a que seamos nosotros mismos y hagamos lo que nos dé la gana. Aunque le pese a los comercios.

      como siempre, Carlos gracias, sí, a eso me refería. A que si todo el año mi pareja se tira en el sofá mientras yo pongo la lavadora y hago la cena, el Día de San Valentín no pienso encima ejercer de “florero condescendiente” para que él se luzca [por supuesto, una hipotética pareja mía que no hiciera nunca nada en casa, duraría poco siendo pareja mía :)]

      • Con este comentario ya se acabaron las mayúsculas para las dos.

      • Sandra dijo:

        “Estamos hablando de UN DÍA particular. UN DIA donde desde todas partes se nos vende un mensaje. Y dicho mensaje consiste en que el hombre tiene que hacer un regalo a la mujer. Ese es el mensaje que se nos da en radio, televisión, revistas y centros comerciales. O por lo menos donde yo vivo. SI donde tú vives recibes otro tipo de mensajes donde tiene que ser la mujer la que tenga detallazos con su chico y le compre flores y bombones y le lleve a un sitio caro, sería interesante que pongas algún ejemplo por aquí, si no te importa, claro.” (Mamisepa)

        Ya sé que Carlos no quiere más mayúsculas entre Mamisepa y yo, lo que interpreto como un “no más réplicas y contrarréplicas interminables”. Pero como Mamisepa me ha pedido una información del lugar en el que vivo, creo que sería interesante proporcionársela. Porque ya que -y en eso podemos estar de acuerdo- lo que hay detrás del día de San Valentín son intereses comerciales, lo lógico es suponer que a las grandes empresas del comercio lo que le interese sea vender, y da igual que el comprador sea hombre o mujer, heterosexual u homosexual… Por eso me extraña que Mamisepa diga que el mensaje propagandístico se centra en que “el hombre tiene que hacer un regalo a la mujer”, pues eso limitaría las posibles ventas de las empresas. Veamos por tanto qué nos dice la propaganda de El Corte Inglés para el día de San Valentín de 2014:

        “Si estas buscando algún regalo para ella, en El Corte Ingles encontraras una gran variedad regalos para enamorar. Entre el gran surtido tienes: Billetero de mujer, Top de mujer, Jersey, Gafas de sol, Blusas, Bolso de Valentino, Vestido de Tintoretto, Sapatos de salón, Bailarinas de mujer, Peep toes de mujer, Fular de mujer, Camiseta, Zapatillas deportivas, Sandalias planas, Botines, Sandalias de tacon, Pulseras, Charm plata, Colgante San Valentin, Gargantillas, Tratamientos de maquillaje, Fragancias de moda, Articulos para peinados, Articulos tecnologicos, entre otros productos de chicas. Para los envios gratis consultar antes de comprar.
        Conozcamos algunos precios de los regalos de San Valentin 2014 España:
        Billetero de mujer Ivanka Trump a sólo 24.50 €. (-50%).
        Vestido Fiesta El Corte Ingles a sólo 35.96 € (-60%).
        Peep toes de mujer Zendra Basuc a sólo 69.95 €.
        Vestido DKNY a sólo 175 € (-50%). Vestido corto, bicolor. De manga corta y escote de picio.
        Gafas de sol de mujer Gloria Ortiz a sólo 29.99 € (-66%).
        Bolso de mujer Valentino a sólo 52.50 € (-30%).
        Estuche de regalo Eau de Toilette 212 Carolina Herrera a sólo 72.50 €.
        Estuche de regalo Eau de Toilette Aqua de Rocio Voctorio & Lucciano por 45 €.
        Estuche de regalo Eau de Parfum Si Giorgio Armani a sólo 58.50 € (-25%).
        Estuche de regalo Eau de Parfum Loverdose Diesel a sólo 42.75 € (-25%).
        (…)
        Ya que hemos conocido algunos regalos de mujer, ahora conozcamos algunos precios de los regalos de hombre:
        Cinturón de hombre Easy Wear a sólo 26.95 € (-10%).
        Corbata de hombre Emidio Tucci a sólo 29.95 €.
        Funda de Iphone 5 Polo Ralph Lauren a sólo 30 € (-40%).
        Camisa Slim-it de hombre Hominem a sólo 9.98 € (-60%).
        Estuche con cartera de hombre Yanko a sólo 60 €.
        Bolso de hombre Hominem a sólo 31.98 € (-60%).
        Cinturón de hombre Tommy Hilfiger a sólo 34.95 € (-50%).
        Cazadora de hombre Formula Joven a sólo 69.95 €.
        Reloj de hombre Lotus a sólo 80.10 € (-10%).
        Reloj de hombre Race Day Ferrari a sólo 265 € (-10%).
        Estuche de regalo Eau de Toilette U Adolfo Dominguez a sólo 45 €.
        Estuche de regalo Eau de Parfum 212 VIP MEN Carolina Herrera a sólo 82.50 €.”
        (http://catalogodeoferta.blogspot.com.es/2014/02/ideas-para-regalar-san-valentin-El-Corte-Ingles-2014.html)

        Y ojo, porque hasta el mismo Corte Inglés aparece reseñado como opción de compras para festejar el día de San Valentín entre la comunidad LGBT (http://suite101.net/article/dia-de-los-enamorados-lgbt-como-festejarlo-y-que-regalar-a34732).

        En otras palabras, la propaganda comercial no entiende de mentalidades acreedoras y deudoras. Es sólo la ideología la que lleva a algunas personas a imaginar que dicha propaganda va dirigida exclusivamente hacia los varones heterosexuales con pareja estable, y como supuesta arma secreta de estos últimos para contrarestar el que durante el resto del año puedan comportarse como unos “cafres”.

      • mamisepa dijo:

        Sandra:

        De acuerdo con lo que muestras de El Corte Inglés. Vale, algo se nos dice de que las mujeres podemos hacer regalos a los chicos. Aunque yo sigo viendo (y no soy la única que lo ve), que el mensaje mayoritario que se envía es: el hombre debe hacerle un regalo a la mujer. Carlos dijo que muchos hombres se acaban sintiendo obligados a hacerlo. Y yo también lo he comprobado hablando con hombres a los que conozco. Las mujeres no se sienten tan obligadas. De hecho, ellas están más bien “expectantes” (y aquí “expectantes” significa “espero que él haya hecho algo por mí”, poniendo en él una obligación).

        En el enlace que has puesto de ECI, de hecho primero aparece la opción “regalos para mujer”. Alguien despistado podria no pasar de ahí y pensar que sólo hay regalos para mujer (que obviamente, “debe” hacer el hombre). Yo en su lugar habría anunciado en la primera frase que hay regalos para mujer y para hombre; es más, lo habría puesto a 2 columnas; no sea que alguna mujer no vaya hasta abajo del todo y perdamos una posible venta. Y es que hay formas de ser “políticamente correctos” sin que en el fondo nada cambie.

        Respecto a esto:

        “Porque ya que -y en eso podemos estar de acuerdo- lo que hay detrás del día de San Valentín son intereses comerciales, lo lógico es suponer que a las grandes empresas del comercio lo que le interese sea vender, y da igual que el comprador sea hombre o mujer, heterosexual u homosexual… Por eso me extraña que Mamisepa diga que el mensaje propagandístico se centra en que “el hombre tiene que hacer un regalo a la mujer”, pues eso limitaría las posibles ventas de las empresas.”

        Pues no te creas, a veces hacen unos anuncios totalmente fuera de lugar. Hace ya más de 10 años, recuerdo que sacaron un anuncio de tampones. Creo que estaremos de acuerdo en que:
        * la mayoría de la población es heterosexual
        * a los hombres heteros les gusta ver mujeres bonitas, les llama la atención
        * a las mujeres hetero les gusta ver hombres guapos, les llama la atención
        * los tampones y compresas, es más normal que los compremos las mujeres, que los hombres. Por tanto, un anuncio de tampones o compresas debería ir dirigido a mujeres, utilizando algo que a las mujeres les guste, les despierte el interés o les llame la atención.

        Bien. Ese anuncio consistía en unas chicas bastante jovencitas, todas con minifalda, bailando. No miento si digo que al día siguiente:
        * Todos, todos, todos los chicos de sitio en el que yo trabajaba habían visto el anuncio, les había llamado la atención, y lo comentaban extasiados
        * Ni una sóla, pero ni una sóla, mujer, se había fijado en el anuncio.

        Imagino que ese anuncio les habría costado un buen dinero que esperaban amortizar. Pues lo hicieron con los pies, porque no acertaron en absoluto en el “target” comercial al que debía ir dirigido. Si su idea era aumentar las ventas, yo les sugeriría que cambien de publicista.

        De modo que, sí, las empresas quieren ganar dinero, y en teoría en base a eso, deberían hacer unas campañas mucho más “igualitarias” que las que hacen; y en realidad, deberían haber muchos más “hombres objeto” en los anuncios, porque así aumentarían las ventas entre el público femenino. Y también deberían vendernos cochazos y cerveza, porque las mujeres también conducimos coches grandes y bebemos cerveza (bueno, yo no:) ). Sin embargo, no lo hacen. Y es que hay unos “esquemas sociales” que ni la economía rompe así como así, ni siquiera con la excusa de vender. Y lo de que es la mujer el objeto sexual, y el hombre el que toma decisiones y regala cosas a la mujer, es uno de esos esquemas. Y si se rompe, se hace tímidamente, y a menor escala.

        He mirado el segundo enlace que has puesto (el de los regalos para personas LGTB) y parece ser un sitio precisamente especializado en personas LGTB. No es que ECI se haya decidido a hacer publicidades con personas homosexuales o destinadas a personas homosexuales, es más bien que ellos recomiendan comprar ahí el regalo. Creo que es importante esta diferenciación. Obviamente, aunque la publicidad no se dirija a un grupo de personas, ese grupo de personas igualmente puede acabar comprando eso. Si los homosexuales tuvieran que esperar a que las publicidades se dirijan a ellos para comprar algo, se morirían esperando!! A pesar de los nefastos anuncios de compresas, las mujeres las compramos, porque nos hacen falta. Pero eso no cambia el hecho de que el mensaje que envían es el de “mujer=objeto (hetero)sexual”. Y de que hagan publicidades con los pies más que con la cabeza.

        Y por último dices: “Es sólo la ideología la que lleva a algunas personas a imaginar que dicha propaganda va dirigida exclusivamente hacia los varones heterosexuales con pareja estable”. Bueno, que va dirigida a personas con pareja estable, como que es poco discutible. Si bien es cierto, que tímidamente, como he dicho antes, salen algunas ofertas “alternativas”, como fiestas para Singles ese día, la cuestión es que el “Día de los Enamorados” obviamente está dirigido a personas enamoradas que tienen pareja; no a amores platónicos, pues no vas a regalarle bombones a alguien que ni se ha fijado en ti, aunque tú estés colgada/colgado por esa persona; ni a rolletes de una noche. Además, esas ofertas alternativas, justamente buscan contrarrestar eso, la propaganda dominante. De la propaganda dominante (“Díselo con flores”, “Regálale una joya”) te enteras aunque no quieras; porque escuchamos la radio en el coche, o vemos la tele, o pillamos una revista, o leemos las noticias en internet y en un lateral sale una propaganda… Mientras que de las “fiestas para Singles” te enteras porque un amigo tuyo lo cuelga en el Facebook. Creo que es más que evidente cuál es el mensaje predominante y mayoritario. Que ese día el hombre “debe” hacerle un regalo a la mujer: aunque no tengan dinero; aunque hayan discutido; aunque tengan problemas; aunque no sea el día más indicado para ellos (pueden tener un trabajo a turnos, guardias nocturnas, etc…); aunque les haga más ilusión celebrarlo el 15 de marzo…

        Saludos

  9. Emilio dijo:

    @ Isidro

    Mi comentario aunque redactado a propósito de uno de los tuyos no tenía ningún carácter personal, más bien pretendía explicar mi propia posición en este y otros debates. Para mí Pinker, Brizendine y tantos otros y otras constituyen referencias culturales de primer orden y en mi blog he hablado en más de una ocasión de sus importantes aportaciones al entendimiento de lo que somos. Al igual que Darwin. El caso de Fericgla, aunque igualmente respetable, es diferente, ya que se trata de un antropólogo cultural para quien el amor romántico es una creación cultural de no más de 800 años.

    Mi oposición por tanto no es con ellos, sino con una corriente: la de los reduccionistas, aquellos que niegan la autonomía de los distintos niveles de la realidad social y cultural remitiéndolo todo a las leyes naturales y pretendiendo desde ahí explicarlo todo. Po supuesto, sin conseguirlo, lo que en demasiadas ocasiones genera, bien explicaciones chatas o equivocadas, bien un enorme espacio de silencio en torno a temas jurídicos, políticos o culturales que de ese modo parecen preocupación exclusiva de las corrientes más culturalistas y alejadas de la ciencia, lo que en buena medida está ocurriendo con los temas relacionados con la igualdad y la ideología de género.

    En lugar de eso mi posición es la de que sin negar ni a Darwin, ni a ninguna de las grandes aportaciones de la ciencia, entiendo que los distintos niveles de la realidad natural y social gozan de la suficiente autonomía como para analizarlos según sus propias leyes, que se asientan en las más generales de la física, la biología o la neurociencia, pero con características nuevas en cada nivel. El hielo no deja de ser agua congelada, como el vapor esa misma agua sometida a otra temperatura, pero sus propiedades son bien diferentes, estaríamos hablando de un líquido, un sólido y un gas y si quisiéramos explicarlas reduciéndolas a las del líquido más bien no podríamos.

    Por supuesto descarto el culturalismo justamente porque niega que exista naturaleza humana y porque se pasa por el arco del triunfo toda la ciencia. Por cierto para mí la ciencia es tanto la neurociencia como la física o la química y, constituyendo una de las mejores creaciones de la humanidad, no la entiendo ni como algo completo, ni acabado, sino como algo que está en constante proceso de mejora y perfeccionamiento, y por supuesto sin capacidad para explicarlo todo. Que el culturalismo niegue la naturaleza y la ciencia, no debe llevarnos a pensar que la cultura no constituya uno de los polos de nuestro ser social e individual. Somos tan hijos de la naturaleza como de la cultura.

    Es ese trasfondo lo que no me impide pronunciarme sobre la ley contra la violencia de género como un bodrio jurídico, tanto por sus infinitas contradicciones, como porque se aleja de cualquier objetivo de igualdad, objetivo que no está en la naturaleza sino en la cultura. Somos por naturaleza diferentes, por eso queremos que lo jurídico y lo político nos garantice una igualdad que impida la ley del más fuerte, ley que sin embargo fue norma durante el inmenso período que precedió al nacimiento de esa conquista de la humanidad cuajada solo gracias a la Ilustración. Y justamente me opongo a esa ley porque nos retrotrae a un momento anterior a la Ilustración estableciendo de nuevo diferencias jurídicas entre los seres humanos.

    Por cierto en este punto no comparto prácticamente nada de lo que dices, ni entiendo que el hombre deba estar para servir a la mujer, ni por supuesto un párrafo como éste: “La Ley de la Violencia de Género no contradice, desde luego, el patrón de conducta masculino; a saber: la mujer merece una especial protección.” porque esas palabras a lo que más se parecen es al preámbulo de la propia ley. Ni mucho menos entiendo, desde tus presupuestos, qué necesidad habría de cambiarla, si según ese mismo párrafo parece lo más coherente con la naturaleza de ambos sexos.

    Da la impresión de que lo reprochas al neofeminismo no son las conclusiones a las que llega sino el camino elegido para llegar a ellas, que lo que les reprochas es que lleguen a ellas desde el culturalismo y no desde el darwinismo. Lo que, en mi caso, trato de rebatir son justamente eses conclusiones. Entiendo además que me has brindado como en bandeja un ejemplo de al absurdo a que puede conducir el reduccionismo. Un asunto jurídico que pretende ser explicado desde nuestra animalidad. La cultura justamente es lo que nos permite elevarnos sobre nuestra animalidad y lo que nos hace diferentes de los bonobos o los chimpacés por mucho que compartamos con ellos bastantes cosas

    Finalmente me haces una serie de preguntas que por tu parte consideras contestadas con la que denominas tú hipótesis que, corrígeme si me equivoco, tendría la siguiente formulación: “¿Pero en qué se basa el poder femenino? Ni en en físico ni en lo intelectual. Las mujeres no son superiores al hombre ni en fuerza ni en inteligencia. ¿Entonces? Obviamente, en la debilidad que los hombres sentimos por las mujeres.”

    Lo que aún suponiéndola enteramente verdadera explicaría más bien poco. Porque siendo tan transcultural y universal como dices lo que no explica es lo que tratamos de entender, por qué en este momento histórico y en este país, por qué tan diferentes respuestas según los países y los períodos históricos, por qué hace apenas unos años sin leyes de género y ahora con ellas ¿acaso es que cambió nuestra naturaleza de hombres y mujeres en este período, o lo que cambio fueron las circunstancias sociales y políticas que hicieron posible tal transformación? ¿En los países musulmanes la naturaleza de hombres y mujeres es diferente, porque lo que sí parece claro es que la respuesta no es la misma?

    La dificultad está en los detalles y justamente tu hipótesis lo que no explica son los detalles. Desde luego lo que está sucediendo tiene mucho más que ver con la Ilustración y la idea de igualdad en ella nacida o con el estado de bienestar nacido hace mucho menos de un siglo que con “la debilidad que los hombres sentimos hacia las mujeres” que no creo haya cambiado mucho en este tiempo. Las mujeres tienen hoy muchísimo más poder que hace solo unas décadas no por los cambios en nuestra debilidad hacia ellas, sino por las razones de tipo cultural, social y político de nuestra época, por el poder político que han sabido ir sumando a su haber en los dos últimos siglos y por supuesto por una falta de contestación de ese poder por el lado masculino, en muchos casos debido al convencimiento de que lo que se nos anunciaba era igualdad y no lo que estamos viendo.

    Porque no hemos sabido ver la transformación del feminismo en neofeminismo, ni cómo desde la idea de igualdad se saltaba a la de predominancia y de la de justicia al privilegio. Porque nos creímos el discurso de que todo el poder era de los hombres y las mujeres carecían totalmente de él, sin ver lo que ahora tantos apuntamos cuando hablamos de poder y autoridad, sin ver que las mujeres no necesitan ni un partido propio, ni una teoría muy coherente, ni del debate público para ir ocupando amplísimos espacios de poder. Porque no nos creímos que por parte de las mujeres la reacción iba a ser tan tibia denunciando los excesos y la deriva del neofeminismo. Y todo eso, o no, se combatirá desde la cultura, la jurídico y lo político porque es ahí donde reside y no con el cambio de la naturaleza de los sexos o con una mayor o menor debilidad de los hombres hacia el sexo femenino.
    Siendo haberme alargado tanto, pero no he sabido sintetizar mejor lo que quería decir.

    • Isidro dijo:

      Carlos y Emilio,
      creo que el término acusación está aquí de más. Ni yo he acusado a Emilio de nada ni siento que Emilio me haya acusado a mí tampoco. Es Emilio quien ha empezado lanzando una crítica (no una acusación), perfectamente aceptable, al supuesto hecho de que yo no tengo en cuenta la razón, la cultura o lo social a la hora de explicar el actual estado de cosas entre hombres y mujeres. Es un hecho supuesto, no real. En modo alguno se puede explicar lo humano sin tener en cuenta la constante labor de la razón.
      Emilio
      Fericgla yerra el tiro cuando afirma que el amor es una invención cultural, pero ese crasso error no desmerece ni invalida sus investigaciones ni sus conclusiones, muchas de ellas muy certeras a mi juicio. Es certero cuando habla de que el varón es el sexo desechable y cuando habla del poder femenino frente a la autoridad masculina. Esa condición de desechable y ese poder femenino son fenómenos tan antiguos como la misma humanidad.
      Dices:
      “Por cierto para mí la ciencia es tanto la neurociencia como la física o la química y, constituyendo una de las mejores creaciones de la humanidad, no la entiendo ni como algo completo, ni acabado, sino como algo que está en constante proceso de mejora y perfeccionamiento, y por supuesto sin capacidad para explicarlo todo.”
      Ninguna disciplina científica lo explica todo, y menos si el objeto de estudio es lo humano. El darwinismo es perfectamente compatible con las aportaciones de la razón (o la sinrazón). No hay ningún darwinista serio que niegue la importancia de la razón en el desarrollo de la civilización. Si tú, yo y cuantos visitamos este blog (o el tuyo) nos dedicamos a sacar a la luz las contradicciones del feminismo es porque confiamos en que las personas que nos leen respeten las conclusiones de la razón y de la lógica. Porque confiamos en que, antes o después, el poder de la evidencia sirva para hacer frente al dictado de ciertos instintos. Pero he de añadir que algunos de nuestros instintos tienen un poder extraordinario.
      Dices:
      “Es ese trasfondo lo que no me impide pronunciarme sobre la ley contra la violencia de género como un bodrio jurídico, tanto por sus infinitas contradicciones, como porque se aleja de cualquier objetivo de igualdad, objetivo que no está en la naturaleza sino en la cultura. Somos por naturaleza diferentes, por eso queremos que lo jurídico y lo político nos garantice una igualdad que impida la ley del más fuerte, ley que sin embargo fue norma durante el inmenso período que precedió al nacimiento de esa conquista de la humanidad cuajada solo gracias a la Ilustración. Y justamente me opongo a esa ley porque nos retrotrae a un momento anterior a la Ilustración estableciendo de nuevo diferencias jurídicas entre los seres humanos.”
      1. Yo también me pronuncio en contra de la ley contra la violencia de género. Y por lo mismo que tú: porque es contradictoria y está basada en falsedades que rayan el ridículo y generan muchas injusticias.
      2. El objetivo de la igualdad está en la razón, pero sólo porque tu naturaleza es la que es. Todo animal, por irracional que sea, busca la sombra en verano y el cobijo en invierno. Busca la armonía para sus necesidades. En el ser humano pasa igual, pero como somos racionales, hemos descubierto que todo el mundo tiene igual derecho a la sombra en verano y el refugio en invierno. Nuestro concepto de igualdad no puede entenderse como independiente de los instintos pre-racionales que buscan el equilibrio con el medio. Nuestra misma consciencia, dice J. A. Marina, puede ser el resultado de la capacidad para sentirnos, para sentir nuestro cuerpo. Decimos “me” duele. Es una operación reflexiva: sale de nosotros y vuelve a nosotros. Nuestra razón es un razón encarnada, originada en un cuerpo que siente. Esto no niega, en modo alguno, la absoluta independencia de la validez de la lógica y la razón, pero el hecho humano hay que entenderlo como una simbiosis del sentimiento a-racional y la objetividad de la lógica.
      Dices:
      “Por cierto en este punto no comparto prácticamente nada de lo que dices, ni entiendo que el hombre deba estar para servir a la mujer, ni por supuesto un párrafo como éste: “La Ley de la Violencia de Género no contradice, desde luego, el patrón de conducta masculino; a saber: la mujer merece una especial protección.” porque esas palabras a lo que más se parecen es al preámbulo de la propia ley. Ni mucho menos entiendo, desde tus presupuestos, qué necesidad habría de cambiarla, si según ese mismo párrafo parece lo más coherente con la naturaleza de ambos sexos.”
      Quiero pensar que no me he explicado bien, porque si fuera el caso de que me hubiera explicado bien, no podría encontrar una interpretación más errónea de mis palabras que la que tú haces. Cuando digo que el hombre está “para servir a la mujer”, estoy reproduciendo, creo que literalmente, las palabras de Fericgla en su notable conferencia. Pero con esas palabras no estoy queriendo decir que DEBA ser así, sino que, de facto, es así en todos o casi todos los rincones del mundo y en cualesquiera culturas que examines. A ver si logro explicarme. Cuando Brizendine afirma que los hombres somos territoriales, igualmente podría decir que los hombres ESTÁN para defender el territorio. Imagino que también estarás en contra de esta última afirmación; sin embargo, tiene la misma significación que la primera. “Los machos humanos son territoriales” y “Los machos humanos están para defender el territorio” tienen el mismo significado en este contexto, porque ambas están pronunciadas dentro del discurso de la psicología evolutiva. Asimismo, desde este mismo tipo de discurso se podría decir que las hembras (y las hembras humanas) ESTÁN para reproducir y criar. Simplemente, se está hablando de las diferentes funciones que la evolución ha implantado en los dos sexos. ¿Y son estas las funciones que observamos en el mundo real? En efecto, son ésas. ¿Estoy proponiendo algo parecido a que tales funciones DEBAN ser así, deban cumplirse por obligación individual de cada hombre y cada mujer? Categóricamente, no. Y digo que no, entre otras razones, porque entiendo que la vida de los varones no vale menos que la de las mujeres, y porque creo que cualquier mujer en concreto tiene todo el derecho del mundo a negarse a tener hijos.

      Dices:
      “La Ley de la Violencia de Género no contradice, desde luego, el patrón de conducta masculino; a saber: la mujer merece una especial protección.” porque esas palabras a lo que más se parecen es al preámbulo de la propia ley. Ni mucho menos entiendo, desde tus presupuestos, qué necesidad habría de cambiarla, si según ese mismo párrafo parece lo más coherente con la naturaleza de ambos sexos.
      Aquí, si cabe, todavía me has entendido menos. Insisto, seguramente porque me he explicado mal. Yo estoy tan en contra de la Ley contra la Violencia de Género como lo puedas estar tú. Lo que he intentado decir (por lo visto sobreentendiendo demasiadas cosas) es que esa catastrófica ley NO es diferente de tantas otras leyes, escritas o no escritas, que, de facto, consideran a las mujeres como seres más valiosos que los varones. No se contradice, por ejemplo, con la ley no escrita que hizo posible que cuando se hundió el Titánic la vida de las mujeres tuviera preferencia respecto de la vida de los hombres. El patrón masculino de pensamiento subyacente es el mismo en ambos casos: “la vida de la mujer vale más que la del hombre”. El lema masculino dominante es ése. La LCVG reproduce ese lema por escrito, pero ya operaba en leyes no escritas mucho antes de la revolución feminista. Nuevamente, estoy describiendo y sacando a la luz la creencia o propensión natural del varón, NO estableciendo una prescripción ni tratando de justificar nada. Muy al contrario: soy contrario a las creencias (instintivas a mi juicio) que conceden a la mujer más valor que al hombre, tanto en leyes no escritas (Titánic) como en leyes escritas (LCVG). Espero, Emilio, haberme explicado bien.

      Dices:
      “Da la impresión de que lo reprochas al neofeminismo no son las conclusiones a las que llega sino el camino elegido para llegar a ellas, que lo que les reprochas es que lleguen a ellas desde el culturalismo y no desde el darwinismo. Lo que, en mi caso, trato de rebatir son justamente eses conclusiones. Entiendo además que me has brindado como en bandeja un ejemplo de al absurdo a que puede conducir el reduccionismo. Un asunto jurídico que pretende ser explicado desde nuestra animalidad. La cultura justamente es lo que nos permite elevarnos sobre nuestra animalidad y lo que nos hace diferentes de los bonobos o los chimpacés por mucho que compartamos con ellos bastantes cosas”
      Si las mujeres (y los hombres) se comportan en cualquier sitio del mundo (de forma dominante, se entiende) como si la vida de las mujeres valiese más que la de los hombres, no es debido a ninguna suerte de invención cultural, sino a herencias mentales naturales, porque lo que carece de toda credibilidad es que en todas las culturas el patrón dominante sea el de que el hombre antepone su vida para proteger y proveer a la mujer. Las feministas yerran, en efecto, al creer que las conductas de hombres y mujeres son producto de la cultura (del patriarcado omnímodo), y se equivocan al tratar de aportar pruebas de que las mujeres son mejores que los varones. Confundes, una y otra vez, Emilio, el plano descriptivo con el plano prescriptivo. Yo digo que las cosas son así: las mujeres gozan de preeminencia frente al hombre debido a ciertas propensiones de nuestra animalidad. En ningún momento digo que DEBAN ser así. Y por fin, queda de manifiesto que sí que crees que hago ese reduccionismo que
      Claro que nuestra cultura (nuestra razón) es el instrumento que nos permite elevarnos sobre nuestra animalidad, PERO lo cierto es que en estos asuntos no ha penetrado la razón, o no del todo, de suerte que sigue vigente el lema instintivo de que los hombres son desechables y las mujeres seres dignos de proteger. Porque lo mismo te digo: si fuera cierto que un asunto jurídico como éste no se explicara desde nuestra animalidad, ¿desde dónde se explica? Si tan ajenos son los asuntos jurídicos a nuestra animalidad, ¿cómo te explicas, no ya la actual ley sobre la violencia de “género”, sin todo el inmenso conjunto de hechos cotidianos consistentes en que las mujeres tienen menos probabilidad de morir asesinadas o ejecutadas por el Estado, menos probabilidad de suicidarse, menos probabilidad de morir en conflictos armados, menos probabilidad de caer en el vagabundeo, etc., etc.? ¿Cómo explicar todas estas diferencias sin comprender que nuestras leyes, escritas o no, siguen aferradas a poderosos mecanismos sexistas de carácter natural? Es que no estamos juzgando aquí únicamente la actual ley sobre la violencia de “género”, sino una ingente cantidad de medidas sexistas que favorecen sistemáticamente a la mujer en cualquier parte del mundo.

      “Dices:
      Finalmente me haces una serie de preguntas que por tu parte consideras contestadas con la que denominas tú hipótesis que, corrígeme si me equivoco, tendría la siguiente formulación: “¿Pero en qué se basa el poder femenino? Ni en en físico ni en lo intelectual. Las mujeres no son superiores al hombre ni en fuerza ni en inteligencia. ¿Entonces? Obviamente, en la debilidad que los hombres sentimos por las mujeres.”
      “Lo que aún suponiéndola enteramente verdadera explicaría más bien poco. Porque siendo tan transcultural y universal como dices lo que no explica es lo que tratamos de entender, por qué en este momento histórico y en este país, por qué tan diferentes respuestas según los países y los períodos históricos, por qué hace apenas unos años sin leyes de género y ahora con ellas ¿acaso es que cambió nuestra naturaleza de hombres y mujeres en este período, o lo que cambio fueron las circunstancias sociales y políticas que hicieron posible tal transformación? ¿En los países musulmanes la naturaleza de hombres y mujeres es diferente, porque lo que sí parece claro es que la respuesta no es la misma?”
      Me resulta difícil entender que digas estas cosas y te sigas considerando darwinista. Estos párrafos los podría firmar tranquilamente un culturalista. Emilio, ningún darwinista serio se sentirá refutado por el mero hecho de que haya diferentes leyes y costumbres a lo largo y ancho del mundo. Y mucho menos porque sólo en algunos países tengamos una ley contra la violencia de “género”. Nada de todo esto puede inquietar al darwinista. Si algo trató de explicar Pinker en su libro más famoso fue que, bajo la aparente pirotecnia de la diversidad cultural, operan patrones de conducta universales. Sólo quien que no entiende este punto se deja impresionar por la diversidad epidérmica que observa en las diferentes culturas. ¿Y cuáles son esos patrones? Entre otros, que el hombre provee y protege a la mujer. Me choca bastante que saques a colación el caso de los países musulmanes, como queriendo hacerme ver que, en contra de lo que aquí pasa, los musulmanes varones sojuzgan a la mujer o la privan de libertad. Si esta es tu sugerencia, te diré que pareces ser tú quien le da la razón a las feministas radicales. También Pinker se pronuncia sobre este punto. La ausencia de libertad sexual de las mujeres en esos países (y huelga decir que ni hombres ni mujeres conocen los derechos humanos y civiles que nosotros sí tenemos) tiene mucho que ver con la necesidad de las familias de las chicas de evitar que éstas se emparenten con hombres no adecuados. Y en esa represión sexual no la imponen los hombres, sino las mismas mujeres; así como son las mismas mujeres quienes practican la ablación del clítoris o el planchado de los pechos a niñas y adolescentes.

      Ni en la India ni en Pakistán tienen una ley de violencia de “género”. Eso no impide que las ideas que las mujeres tienen allí sobre sí mismas sean, en lo esencial, idénticas a las que sostienen aquí las feministas de género. Trascribo las opiniones de varias mujeres que recoge Carlos en esta misma entrada cuando se les pregunta sobre un caso de violación de mujeres a un hombre:

      Sujata Hangal, ingeniera ejecutiva. Ese hombre quiere publicidad. Las mujeres indias son incapaces de hacer eso. Debería darle vergüenza [por contar esta historia].
      Parul Mehta, empresaria. ¿Por qué llora? (…) Me parece bien que esas chicas hayan dado la vuelta a la tortilla. Bien por ellas [literalmente “me quito el sombrero”].
      Mansi Gaur, ama de casa. ¿Dónde están los testigos? (…). Esta historia no es muy sólida.
      Ankita Kohli, estudiante universitaria. Hasta que la policía no ponga a estas chicas en custodia no lo vamos a creer. Aunque esta historia me motiva a cómo dar una lección a estos hombres que violan mujeres sin miramientos.
      Alina, maestra. Las chicas indias no pueden actuar de esta manera. Estamos ligadas a nuestras tradiciones. Ese hombre es un mentiroso.
      Sería difícil que las feministas de aquí expresaran opiniones más irracionales e injustas que las que expresan estas mujeres tan ajenas a nuestra cultura. ¿Se han contagiado estas mujeres aferradas a SUS costumbres de las ideas feministas o más bien lo que ocurre es que en cualquier parte del mundo existe la idea de que las mujeres son casi incapaces de delinquir? ¿Cómo explicas estas coincidencias entre el retrato que las feministas de aquí hacen de las mujeres (y los hombres) y el retrato que hacen las mujeres (y los hombres) de la India y Pakistán?

      Dices:
      “La dificultad está en los detalles y justamente tu hipótesis lo que no explica son los detalles. Desde luego lo que está sucediendo tiene mucho más que ver con la Ilustración y la idea de igualdad en ella nacida o con el estado de bienestar nacido hace mucho menos de un siglo que con “la debilidad que los hombres sentimos hacia las mujeres” que no creo haya cambiado mucho en este tiempo. Las mujeres tienen hoy muchísimo más poder que hace solo unas décadas no por los cambios en nuestra debilidad hacia ellas, sino por las razones de tipo cultural, social y político de nuestra época, por el poder político que han sabido ir sumando a su haber en los dos últimos siglos y por supuesto por una falta de contestación de ese poder por el lado masculino, en muchos casos debido al convencimiento de que lo que se nos anunciaba era igualdad y no lo que estamos viendo.”
      Es irónico que me digas que la dificultad está en los detalles, porque todo lo que sigue en tu discurso es una declaración de impotencia: de la ignorancia acerca de todo lo que nos está pasando. Véase:
      “Porque no hemos sabido ver la transformación del feminismo en neofeminismo, ni cómo desde la idea de igualdad se saltaba a la de predominancia y de la de justicia al privilegio. Porque nos creímos el discurso de que todo el poder era de los hombres y las mujeres carecían totalmente de él, sin ver lo que ahora tantos apuntamos cuando hablamos de poder y autoridad, sin ver que las mujeres no necesitan ni un partido propio, ni una teoría muy coherente, ni del debate público para ir ocupando amplísimos espacios de poder. Porque no nos creímos que por parte de las mujeres la reacción iba a ser tan tibia denunciando los excesos y la deriva del neofeminismo. Y todo eso, o no, se combatirá desde la cultura, la jurídico y lo político porque es ahí donde reside y no con el cambio de la naturaleza de los sexos o con una mayor o menor debilidad de los hombres hacia el sexo femenino.”
      ¿Y por qué los defensores de las teorías sociales no habéis sabido ver tantas cosas? Obviamente, porque no tenéis una teoría que explique ni la letra grande ni la letra pequeña de lo que ocurre en el mundo. Lo único que haces es reconocer la ignorancia sobre que lo que ocurre. Ni de lejos lo que dices se parece a una explicación. ¿O qué predicción te permiten hacer a ti tus teorías sociales? ¿Qué detalles puedes prever? Las tesis darwinistas son, con seguridad, insuficientes para explicar la realidad que queremos explicar, pero, al menos, hemos de reconocerlas como totalmente necesarias. Pero si las teorías sociales sólo pueden aportar un encogimiento de hombros (“no hemos sabido ver”), lo único que cabe concluir es que, de momento al menos, casi el único conocimiento sólido de que disponemos nos lo dan las ciencias de la evolución, la perspectiva darwinista.
      Me atrevo a hacer un par de predicciones, pero no basándome en las aportaciones de la Ilustración, porque si a ésta debemos el estado actual de cosas en nuestras sociedades en relación al concepto de igualdad entre hombres y mujeres, la conclusión es que, para la Ilustración, el concepto de igualdad entre sexos se puede resumir en esto: “todos, hombres y mujeres, somos iguales ante la ley, pero las mujeres más iguales que los hombres”. No, yo no me voy a basar en los conceptos sobre igualdad de la Ilustración, sino en el conocimiento que la investigación psicológica nos aporta sobre hombres y mujeres. Y predigo esto:
      1. En nuestras sociedades, mientras sigamos viviendo bajo la actual economía, no se derogarán jamás las leyes que permiten a las mujeres acceder a ciertos puestos de trabajo. Es decir, seguiremos teniendo leyes sexistas (discriminación positiva), leyes que seguirán teniendo en cuenta el sexo de los candidatos a tal o cual puesto de trabajo.
      2. Todos los países que se vayan desarrollando económicamente (pareciéndose a nosotros), tendrán movimientos feministas tan duros o más que los que aquí tenemos. Es decir, las mujeres de esos países necesitarán demonizar al varón. Y lo demonizarán públicamente no porque imiten a las mujeres de estos lares, sino por otras razones:
      – porque esa demonización les servirá para explicar la relativa poca importancia de las mujeres en el plano público a lo largo de la historia.
      – porque las mujeres, en general, exigen al hombre protección y que les allane el camino.
      – porque, conforme a su patrón mental externalista, esa demonización favorecerá la promulgación de leyes y medidas que las favorezcan en muy diversos sentidos.
      – Porque la inmensa mayoría de las mujeres jamás están conformes con lo que tienen (Pilar Sordo).
      – porque, como aquí, en esos países el desconocimiento de la teoría de Darwin cabe suponerlo igual o superior al que aquí tenemos. En consecuencia, se impondrán las facilonas tesis culturalistas y voluntaristas (es voluntad del varón sojuzgarnos).
      En las opiniones que las mujeres indias tienen de sí mismas en la actualidad ya hay implícita una demonización del varón: Las mujeres no hacemos eso (no violamos). Los hombres, sí.
      Dices:
      “Las mujeres tienen hoy muchísimo más poder que hace solo unas décadas no por los cambios en nuestra debilidad hacia ellas, sino por las razones de tipo cultural, social y político de nuestra época, por el poder político que han sabido ir sumando a su haber en los dos últimos siglos y por supuesto por una falta de contestación de ese poder por el lado masculino, en muchos casos debido al convencimiento de que lo que se nos anunciaba era igualdad y no lo que estamos viendo.”
      También el común de los hombres (el ciudadano corriente) tienen más poder que antaño. También tienen más derechos civiles. Pero, en realidad, no es el caso de las mujeres en el sentido más relevante del asunto. Las mujeres tienen el mismo poder sobre los hombres que siempre, sólo que ahora también lo tienen en el plano público. Si en pasadas épocas no tenían acceso a lo público no fue por culpa de ninguna ideología machista, sino porque las circunstancias materiales, infra y estructurales lo impedían. Las sociedades preindustriales y primitivas no pueden organizarse bajo el concepto de igualdad de sexos so pena de perecer. La igualdad de funciones según el sexo es un lujo de nuestras sociedades.
      “Y todo eso, o no, se combatirá desde la cultura, la jurídico y lo político porque es ahí donde reside y no con el cambio de la naturaleza de los sexos o con una mayor o menor debilidad de los hombres hacia el sexo femenino.”
      Espero que a estas alturas no sea necesario que yo explique que jamás he esperado que estas cosas cambien gracias a un cambio de nuestra naturaleza. Claro que el cambio vendrá, si ha de venir, de mano de la razón. Pero esto, tan obvio, lo he dicho tantas veces que no creo que repetirlo de nuevo sirva de algo.
      Por último:
      Sobre el poder femenino:
      El poder femenino es una realidad que salta a la vista. No es un poder que nazca en los principios constitucionales de la Ilustración. Ese poder sobre el hombre lo podemos encontrar en las sociedades primitivas o campesinas. Fericgla documenta ese poder doméstico en una sociedad (disculpad que no recuerde su nombre) que podríamos llamar patriarcal: es la mujer la que toma la decisión de si el esposo podrá o no ir a cazar. ¿En qué radica el poder de la mujer? Si no quieres hablar de debilidad masculina, da igual. Pero lo cierto es que ese poder está ahí y no nace de la Ilustración.
      Ese poder lo podemos observar en la capacidad de la mujer para hacer que el esposo se juegue la vida buscando miel en un árbol de 40 metros.
      Lo podemos constatar en estas crónicas que nos trae Carlos: los hombres van a la guerra, a una muerte casi segura cuando temen ser rechazados por las mujeres como cobardes.
      L. Brizendine nos dice que el macho humano tiene la función de defender el territorio, lo que puede incluir la defensa de las hembras.
      Brizendine nos informa de que los hombres pueden sentir un auténtico dolor cerebral cuando ven llorar a una mujer.
      Según Helen Fisher los hombres se suicidan por desengaños amorosos entre 3 y 4 veces más que las mujeres. Según otras fuentes, el divorcio deja inalterada la tasa de suicidios en la población femenina, pero no en la masculina. Esto puede deberse a muchas razones, pero, entre ellas, puede estar la dependencia emocional. Fericgla nos informa (creo que con acierto) que los hombres necesitamos, al menos, el reconocimiento y el apoyo de una mujer. Pilar Sordo dice que los hombres olvidan y pasan antes página tras un fracaso. Que buscan antes otra pareja. Esto puede interpretarse, en realidad, como una mayor necesidad del varón de contar con la compañía de una mujer, como una mayor dependencia de ellas.
      El matrimonio Pease cuenta que el listado de cosas que debe hacer un hombre para tener contenta a la esposa es enorme.
      La psicología popular sabe perfectamente que no existen calzonazas (excepciones aparte), sino sólo calzonazos.
      Leamos lo que dice Warren Farren sobre el poder de algunas mujeres para conseguir dinero:
      “En un partido de beisbol pido una cerveza y unos cacahuetes al vendedor. Eso trae a la cabeza de la mujer que se sienta detrás de mí recuerdos pasados… “Las propinas como vendedor son fantásticas”, le dice a su novio. “Sobre todo si eres chica. Yo solía hacer unos 200 dólares por hora”. Me quedé de piedra. Traté de ser discreto y me giré para mirarla. La mujer parecía la actriz de una película. Su novio, tan alucinado como yo, le pidió que siguiera hablando. “Estaba en secundaria. Debía de tener 12 o 13 años. Antes de los partidos comprábamos bebidas y chucherías y los vendíamos. Cada uno se quedaba con las propinas y con sus beneficios. Los partidos duraban 2 o 3 horas y a veces sacaba hasta 500 dólares.” “¡500 dólares!”, exclamó su novio. “¡Es imposible que vendieses tantas bebidas!” Antes de que se pusiera a hacer cálculos, ella se lo aclaró. “La mayoría eran propinas.” “Apuesto a que de los tíos”, dijo el novio. “Sí, sobre todo hombres. No era raro que me diesen 5 dólares o incluso 10” “¿Y sólo por un rato de trabajo?” “Y una sonrisa”, respondió ella. Con una sonrisa. “Así que flirteabas… ¿vendías tu sonrisa bonita e inocente?”, bromeó el novio. “Oh, vamos, tenía 13 años. Pero quizás sí que vendí mi inocencia”. “Explícate”. “Me di cuenta de que como chica podía ganar un montón de dinero simplemente siendo yo. Y sonriendo. Y de algún modo eso me echó a perder. Cuando supe que tenía esa opción, fue más duro encontrar la motivación para esforzarme y estudiar, sabiendo que en un trabajo normal nunca ganaría tanto como con mi sonrisa”“
      Warren Farrell, “Why men earn more”
      El matrimonio Pease indica que llevar a cenar a la chica a la que se pretende o cocinar para ella es algo que gusta mucho a las mujeres. ¿Por qué? porque las mujeres necesitan saber que su pretendiente tiene posibles para proporcionarles comida y recursos. Por eso, cuanto más caro es el restaurante que puede pagar el hombre, más “romántico” y enamorado suele parecer a los ojos de la mujer.
      ¿El plano jurídico goza de total independencia respecto del plano psicológico? Ojalá fuera así. Pero, por desgracia, la práctica judicial y la promulgación de leyes abonan la idea de que no hay tal independencia. ¿Cómo es posible que una mujer asesina en EE.UU. tenga una probabilidad 20 veces menor de ser ejecutada que un hombre asesino? ¿Se debe esta enorme diferencia al influjo de las feministas? Lo dudo. En la película Johnny Guitar, cuando un grupo de hombres captura a una mujer acusada de un grave delito, ningún hombre se atreve a golpear al caballo para dejarla colgar de un árbol. Ha de ser otra mujer la que palmee las ancas del caballo de la delincuente. En la mentalidad del hombre (a secas, no sólo el patriarcal) la mujer es un ser precioso que hay que defender. Matar a una mujer es especialmente delictivo.
      Y lo dudo porque, como más arriba he mostrado, las mujeres de La India, aferradas a sus tradiciones, ya tienen una idea oscura del varón y una visión angelical de la mujer. De hecho, esa visión es la misma visión de que se sirvieron aquí las feministas (con ayuda de los hombres: por ejemplo, del ilustrado Rousseau) para ir confeccionando su ideario de odio hacia el hombre.
      Emilio, acabo (y perdón a todos por tan prolijo comentario). El darwinismo y cualquier teoría que tenga en cuenta lo social y la razón, deben ser complementarias y no excluyentes, porque no hay ninguna razón para creer que son caminos incompatibles. Porque ningún darwinista serio pretende que el ser humano no tenga una inteligencia racional que es, sin duda, motor del progreso. Espero que en esta ocasión me haya sabido explicar y que haya sabido deshacer todos lo nudos que hayan podido dar lugar a malas interpretaciones y equívocos. Nuestra tarea, si queremos que sea eficaz, no es dar por supuesto que el plano jurídico goza de plena autonomía respecto del psicológico o subjetivo. No, Emilio, creo que en esto te equivocas. Al revés, tenemos que estar en guardia para prevenirnos del muy probable influjo del plano subjetivo (creencias heredadas en forma de patrones mentales) sobre el plano jurídico o racional. Si admitimos ese posible influjo, creo que andaremos por el buen camino. De lo contrario, nos veremos sorprendidos de que la práctica jurídica tome derroteros por completo ajenos a la razón, como es el caso de todo lo concerniente a la legislación de “género”.

      Saludos.

      • @Isidro

        Te pido disculpas, no debería haber utilizado la palabra “acusación”. Quería señalar que Emilio estaba abierto a explorar tu teoría basada en la biología de la mentalidad deudora y acreedora (cuando yo preferí no ir por ese camino) y por ello no creo que nos separe un abismo. Aquí los tres aceptamos que nuestra realidad es una mezcla de evolución biológica e influencia cultura, aunque diferimos en el grado.

      • Emilio dijo:

        Isidro yo no pongo en duda nuestro sustrato biológico, es más lo reafirmo, y lo reafirmo allí donde otros no lo hacen, por ejemplo en la escuela cuando se trata de imponer un canon femenino, pero que los humanos tengamos un sustrato biólogico diferenciado por sexos, no explica las diferentes adaptaciones de ese sustrato a lo largo de la historia y en las diferentes culturas. Lo que yo digo es que si solo te quedas con el sustrato biológico te estás incapacitando para la crítica de la legislación de género, porque esa se produce en un contexto histórico y cultural determinado, el nuestro, porque a lo que eso te lleva es a desvalorizar el factor cultural. Por cierto, reafirmar el papel de la cultura no me hace culturalista. Creo que tu error conceptual se encuentra ahí precisamente. Es desde esa perspectiva que aceptas que creas que los hombres estamos para servir a las mujeres, o que consideres que la ley contra la violencia de género se ajusta a unos pretendidos patrones de hombre y mujer.

        Yo también entiendo esto como un debate cultural e ideológico y no como una acusación, en ese sentido estoy contigo y lo último que ha dicho Carlos.

        Un saludo

      • Isidro dijo:

        Carlos, no hay de qué disculparse. No tiene la menor importancia. No siempre utilizamos las palabras más adecuadas. Eso es todo.

      • Isidro dijo:

        Emilio,
        Esto no debe entenderse sino como el intercambio de pareceres y la discusión de ciudadanos civilizados. Nada más y nada menos. Me parece fuera de toda duda que aquí nadie tiene la última palabra y que todos carecemos de los instrumentos teóricos necesarios para comprender cabalmente lo humano. Por eso mismo, debemos estar abiertos a las ideas del otro, y abiertos a la discusión permanente. Si tomamos otra actitud, nos quedaremos como estamos. Yo estoy aquí, entre otras cosas, para aprender de vosotros. Y aprendo mucho de vuestras reflexiones y de los datos objetivos que aportáis. Pero también creo que puedo aportar algo al debate desde una perspectiva principalmente psicológica y darwinista. No aportaré nada definitivo. Me contentaré con que sea mi grano de arena.

        Y ya, aunque sin ánimo de repetirme, diré que, no sé si por cerrazón o por hipermetropía, sigo viendo que por debajo del folclore cultural se asientan ciertos patrones de conducta universales de extraordinaria reciedumbre. Puede ser un sesgo perceptivo mío o una deformación profesional. No lo sé. Pero también podría ser que algo de razón lleve. Así, por poner un ejemplo sólido, el darwinista no tiene ningún problema en comprender la llamada paradoja noruega. Desde una perspectiva cultural o social esa paradoja es un completo misterio. ¿Cómo es posible que el influjo social (la propaganda y la educación) que en Noruega se puso en marcha para conseguir invertir el patrón de elecciones laborales de chicos y chicas no haya conseguido casi nada? ¿Cómo es posible que ni siquiera todo el aparato doctrinador del feminismo noruego haya podido cambiar las elecciones laborales y profesionales de hombres y mujeres? Estoy haciendo estas preguntas de manera retórica. De sobra sé que tú sabes la respuesta.

        En fin, no puedo negar el poder cultural (que es el poder de la razón), pero creo que, en todo esto de los sexos, los humanos nacemos con poderosos sesgos perceptivos que nos dificultan enormemente ver las cosas con objetividad. Y creo que esos sesgos son universales y comunes a los dos sexos. ¿Podemos zafarnos de ellos? Sí, yo creo que sí, pero, a mi entender, requiere de un esfuerzo racional enorme, tan enorme o más que el que fue necesario para que el mundo aceptara cualesquiera de las revoluciones intelectuales de mayor calado que han acontecido en la historia humana.

        Pienso que los conceptos de machismo, patriarcado o feminismo no pueden explicar bien buena parte de los problemas que aquí debatimos. En cierto modo están obsoletos. Nos hacen falta conceptos nuevos.Yo había pensado en el término “femicentrismo”, pero, tras consultar en google, veo que ya está inventado. Da igual. A falta de otro mejor (o hasta que encuentre uno propio) lo utilizaré dándole mi propia definición.

        Seguiré, además, argumentando a favor de la idea de que los hombres solemos tener una mentalidad deudora respecto de las mujeres y que éstas tienen una mentalidad acreedora respecto de los varones (sin que ello obste, claro está, la existencia de excepciones individuales en ambos sexos). Y seguiré defendiendo que se trata de mentalidades heredadas por vía genética. Quien esté convencido de que esto no es así, hará bien en discutirlo conmigo o, si lo prefiere, dejar de leerme.

        Saludos.

      • Emilio dijo:

        Isidro, quien crea que lo sabe todo que tire la primera piedra porque entonces sabremos que ese es el equivocado. En relación con el sustrato biológico yo no tengo la menor duda, por eso he alabado algunos de tus comentarios, o me ha parecido muy interesante la reflexión de Fericgla. Por eso he llevado a mi blog muchas veces a Pinker o a Brizendine. Aceptemos que hasta ahí estamos de acuerdo. Admitamos que lo que sucede en Noruega revela una pauta clara: las enfermeras ellas, los ingenieros ellos.

        Observa que en las entradas que versan sobre: El centro y la periferia de los sexos justamente lo que trato de poner de relieve es eso: que los roles vuelven a reproducirse con el mismo esquema tan denostado, eso era al menos lo que nos querían hacer creer, del patriarcado: el entorno de la casa y los hijos para ellas, la periferia para ellos. Sigamos admitiendo que hasta aquí podemos estar de acuerdo. Entonces, ¿en qué cambiaría nuestra actitud?

        Nuestra actitud quizá varía en cuánto podemos “influir” en que las cosas sean así, todavía puedan empeorar más o sin plantearse un giro de 180º nos propongamos modificar muchas cosas. Desde luego admitir que lo que sucede lo hace porque se trata de los patrones por sexo de los humanos puede condenarnos, primero a no ser suficientemente críticos con lo que está pasando pero también cuánto de ambicioso debe ser el programa y los objetivos a alcanzar. En otro momento si tengo más tiempo añadiré algo más a esta reflexión.

    • Emilio dijo:

      Para no alargar mucho la explicación.¿Nos dice algo la biologia o el darwinismo sobre cómo actuar ante la sucesión infinita de series y películas, básicamente en televisión, en las que una polícia acompañada de un hombre bueno debe buscar al criminal: por estupro, abandono, violación, asesinato, y las formas más horrendas de violencia con la que a diario nos regalan los distintos canales y de las que no precisas que te diga el sexo de a quien persiguen?

      Son tan predecibles que no solo puedes adivinar con facilidad ese detalle, sino muchos otros de los que van componiendo la trama y tienen que ver con el sexo de quien los protagoniza.

      ¿Crees que esa realidad repetida hasta la saciedad está condicionando la mirada de hombres y mujeres sobre la realidad? ¿Crees que está ayudando al entendimiento de los sexos? ¿Entiendes que necesitaríamos una explicación “científica” para saber cómo actuar? ¿Debería decir algo al respecto el masculinismo sobre eso? ¿Crees que tendrá el mismo efecto decirlo hoy que dentro de cinco o diez años?

      Recientemente he visto una y el mensaje moral de exculpación que se hacía de un hijo que había matado a su padre porque le “había roto el corazón a su madre” ponía los pelos de punta, pero es que, como ese mensaje parecía insuficiente, una vez resuelta la trama, el hombre bueno hacía un panegírico de la inspectora en los siguientes términos: eres tan extraordinaria que no debes esperar a ascender según el escalafón del cuerpo, tú te mereces ir directamente a la oficina del fiscal general (evidentemente con mucho más florilegio).

      Por supuesto ella en un gesto de generosidad y humildad rebajaba el elogio y anunciaba que seguiría en su puesto.

      Puedo asegurarte que cuando esto se repite una y otra vez, no solo es que esté apartando a la gente de la televisión, particularmente varones, es que la convierte en una fábrica de engendrar odios y prejuicios de género que merecería algún tipo de respuesta que el establishment es incapaz de hacer. Lo que por otro lado es bien significativo del mundo en que vivimos.

  10. Emilio dijo:

    Por volver al tema del post yo diría que el día de San Valentín dice poco y dice mucho de las relaciones de género, poco porque se trata de un día del año, pero mucho por cuanto en ese día se pone de relieve la asimetría que se produce en una fecha que debiera de hacernos iguales, en la que ambos deberían sentirse igual de obligados e igual de recompensados si hemos de pensar que se trataría de reconocer un sentimiento mutuo.

    De nuevo la mentalidad acreedora y deudora se pone de manifiesto. Ellos gastan el doble que ellas. De nuevo se pone de manifiesto que cuando existe libertad para hacerlo las mujeres prefieren ser invitadas que invitar aun cuando nos hartáramos de escuchar la denuncia del comportamiento machista de camareros y no sé cuantos dependientes más de que cuando la mujer está con el hombre a quien pasaban la cuenta era a él.

    Como pone de manifiesto el sexismo de la publicidad ¡en este caso nunca denunciado por quienes en tantas otras ocasiones lo hacen!

    Y quizá merezca la pena una aclaración. Podemos valorar las actitudes individuales ante esta fecha como más o menos acertadas, pero no debemos olvidar que el hecho social, colectivo, está ahí. Puede ser muy loable que alguien decida pasar de lo que institucionalmente se promueve, pero no debemos olvidar que quizá eso socialmente tiene poco significado. Como el hecho de que una mujer entienda como discriminatorio hacia el varón el tratamiento que este recibe en caso de separación y renuncie a aprovecharse de esa ventaja, no cambia el hecho de que la raíz de la discriminación sigue en pie y con lo que habría que acabar sería con le ley misma porque mientras siga vigente muchas otras no tengan una actitud tan comprensiva.

  11. Anónimo dijo:

    Hay que entender el dia de San Valentin, como una prolongación del tradicional sistema de cortejo del caballero sobre la dama.
    Dicho ritual, que en la Edad Media tenia unas pautas muy definidas, sigue presente en nuestra sociedad y en lugar de disminuir el carácter sexista se está incrementando a marchas forzadas.
    Todos los niños hemos sido educados leyendo comics de acción donde el héroe masculino solo puede reafirmar su identidad si solventa los problemas de la dama de turno, llamese Sigrid de Thule, llamese Lois Lane, llamese Dale Arden.
    El esquema es siempre el mismo: dama en apuros, héroe presto a socorrerla y a vapulear al villano.
    En el comic tradicional y la películas de acción clásica se reparte estopa, por eso son de acción, pero siempre entre varones. La violencia contra la mujer y los niños no puede ser mostrada.
    En las películas de Tarzan de Weismuller, por ejemplo, muyos indígenas negros varones mueren por ataques de cocodrilos, fieras o cayendo por los barrancos o por disparos. Nunca hay victimas mujeres. La violencia contra la mujer esta proscrita del lenguaje cinematográfico estadounidense, y los pocos casos en que se dan son excepción.
    Tarzán, Superman, Flash Gordon ,etc solo son hombres si están dispuestos a jugarse el pellejo por la novia que se limita a que la salven del mismo modo que otras esperan otro tipo de favores de la “sociedad”.
    Una sociedad de caballeros pero solo para las damas. Algo así como “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.
    El dia de San Valentin. El cortejo a las damas. Las leyes de divorcio actual. Todo ello son reminiscencias de miles de años donde el mayor valor biológico de las hembras a efectos de reproducción de la especie obligaban a los machos a pelearse entre ellos y a competir para poder tener relación sexual con alguna hembra, y donde un solo macho alfa (los emperadores son machos alfa) por por ejemplo era el afortunado y a los otros les tocaba aplaudir.
    El feminismo realiza una lectura interesada y equivoca de la historia pretendiendo afirmar que todos los varones son machos alfas, en base a un concepto igualmente equivoco del concepto de patriarcado.
    El dia de San Valentin muestra una vez mas el vasallaje impuesto al caballero respecto a la dama. Regalarle flores o cualquier cosa es lo de menos. A ella es mas que probable que no le gusten las flores. Lo que importa es el sometimiento aceptado por parte de él. El someterse a la voluntad de la dama. Ese es el modelo de virilidad que se pretende y que se vende en todos los medios de comunicación.
    ¿Quieres algo de tu dama? Arrodíllate y veremos. Una versión moderna de ese sistema es :
    “empieza poniéndote el delantal, friega, barre, baña a los niños y dales de cenar que yo cuando vuelva de la cena con las amigas tal vez, solo tal vez, esté con ganas de concederte un favor, aunque es probable, muy probable, que hoy también este cansada, muy cansada. Por cierto recuerda que si te divorcias eres tu el que te vas, y el que me tendras que pasar la pensión. De hecho si no lo haces te enviare a la Policia porque serás un criminal. Si, un criminal para esta sociedad. ”
    Ese es el mensaje subliminal y que marca y condiciona los distintos roles.

  12. Arturo dijo:

    Emilio, menos mal, parecía que no lo ibas a decir “Somos tan hijos de la naturaleza como de la cultura. ”
    El debate “Nature vs Nurture” , “biología o cultura” , genética o ambiente, alma y cuerpo o cualquier otra dicotomía similar, sirven para comerse mucho el coco y para fundamentar textos muy sesudos, pero tiene poca enjundia. En el fondo esto no es más que los aristotélicos materia y forma. Nada hay en nuestra mente, en nuestros pensamientos, en nuestras ideas, que no tenga un correlato fisiológico,. Pero la fisiología no es la causa del pensamiento, solo es el cauce, que como tal lo limita y condiciona, en el mismo sentido que el cauce no produce al río, solo lo conduce, (para entender quien lo produce tenemos que ver más cosas lluvias, fuentes, afluentes, niveles freaticos y que se yo, muchas cosas).. Por otra partre, la cultura es algo que trasciende al indivíduo. Es el producto de todos los que viven en sociedad y de los que han vivido antes. ¿Y esto que sentido tiene para este blog? pues que es tan cierto que tenemos unos genes, una fisiología que nos condicionan a tener un especial interés por las hembras de nuestra especie y a estar dispuestos a hacer muchas cosas para conseguir su cmpañia (a la mayoría de varones, no a todos) como cierto es que este interés se ha ido regulando con normas. No vamos a cambiar nuestros genes (bueno el neofeminismo parece pretenderlo) pero si podemos actuar sobrre las normas cuando estas parecen disfuncionales y en esas estamos

    • Emilio dijo:

      Arturo, no sé si me niegas o me reaflrimas. No sé con qué parte de: Somos tan hijos de la naturaleza como de la cultura, no estás de acuerdo. Dices: No vamos a cambiar nuestros genes pero sí podemos actuar sobre las normas. Yo había escrito: ¿acaso es que cambió nuestra naturaleza de hombres y mujeres en este período, o lo que cambio fueron las circunstancias sociales y políticas que hicieron posible tal transformación? No encuentro dónde está la diferencia.

      • Arturo dijo:

        Te reafirmo Emilio. Simplemente que (me) parecía que tardabas en ponerlo pues creo que conozco tus opiniones. No hay diferencias relevantes entre lo que dices tu y lo que digo yo.
        Perdón si no fui claro al escribir. No soy buen escritor

  13. Anónimo dijo:

    Respecto al Derecho de Pernada, y dado que alguno me ha demandado alguna fuente, voy a decir lo siguiente.
    No soy partidario de demostrar nada mareando al personal llevándole de un enlace a otro porque es tan fácil encontrar en Intenet “opiniones” de algunos sosteniendo un argumento como su contrario. Y por eso poner enlaces no conducen a ninguna verdad. Creo que en los blogs es preferible sostener líneas argumentativas, y para ello direccionar a la gente a datos y a hechos que cada cual puede buscar donde los prefiera si realmente esta interesado en ese tema o línea de argumentación.
    Sobre el derecho de pernada lo que si demuestra que existió son los usos lingüísticos. Es de sentido común que si existen una enorme cantidad de voces y términos existentes sobre el tema es porque dicha practica existió mas allá de la opinión de este o de aquel historiador.
    Así por ejemplo tenemos la expresión “Ius primae noctis” (derecho de la primera noche). Los ingleses utilizaban un termino francés para designarlo: Droit du seigneur
    Pero los franceses en cambio utilizaban Droit de cuissage.
    Por tanto tanto los ingleses como los franceses utilizaban droit para designar un derecho pero los primeros hablaban de seigneur y los segundos de cuissage.
    Los alemanes utilizaban Recht der ersten Nacht.
    Pero si alguien quiere leer algo del tema puede leer a Marc Bloch y de paso recordaremos el injusto olvido al que se ha condenado a este grandisimo historiador judio que fue excluido de sus funciones durante el Gobierno de Vichy, y posteriormente torturado y asesinado por los nazis. El que fuera condecorado con la Legión de Honor durante la primera Guerra Mundial tratado de ese modo y olvidado por ….
    Mar Bloch era un gran especialista en Historia Medieval que hay que rescatar, pero es solo una opinión.

  14. Anónimo dijo:

    Respecto al tema del Adan Cromosomico tenemos al biologo Fulvio Cruciani tratando de demostrar que el Adan mas antiguo se remonta mucho mas atras. Tratando y ……….Otra cuestión es que lo consiga.
    Pero al final se comprobara una vez mas que el Genesis no es pura invención, y no puede referirse a hechos ocurridos hace mas un millon de años sino al hecho de mas recientemente a que la especie estuvo en peligro de extincion y por ello hubo un origen, pero no en el sentido de que fuera el primer hombre, sino el padre comun de todos nosotros, que se apareó con varias hembras y que permitió la repoblación del planeta.
    No se puede hacer antropologia solo desde un laboratorio e ignorando los textos escritos, y la Biblia no puede considerarse en modo ni un cuento absurdo ni Ciencia Ficción. Lo que ocurre es que hay que tener la capacidad de descifrar un texto escrito en clave mítica y no racional. Sencillamente eso.
    Durante millones de años el valor biologico de la hembra humana ha sido superior. Así desde millones de años. En ese tiempo 40 años, 100, mil o dos mil son gotas de agua en el oceano.
    Nuestra cultura esta impregnada de arriba a abajo de ese sentimiento y creencia de que la hembra en edad de reproduccion tiene muchisimo mas valor, y ello tiene su reflejo en todos los ordenes de la sociedad, incluido el juridico, por supuesto. Las mujeres y los niños primero no es solo una expresión, es una declaración de motivos e intenciones.
    Es ridiculo que se compare al feminismo con los movimientos por emancipación de los negros.
    ¿Existe en las sociedades blancas algun dicho parecido a la expresión Las mujeres y los niños primero ? ¿Existe alguna vieja expresión como los negros y los mejicanos primero, por ejemplo? ¿Los negros y los asiaticos serian los primeros en abandonar el titanic? ¿Serian los ultimos en ir a la carcel o a la guerra? ¿Los ultimos en ser ejecutados? ¿Los que tendrian mayor esperanza de vida?
    ¿En el pais que mas ha desarrollado el feminismo se ha castigado mas la violación de una mujer negra que la de una blanca?
    Para empezar recordemos que la violación de los varones ni siquiera estaba recogida en el codigo penal norteamericano hasta 2012. Hasta ese año los varones sodomizados por la fuerza no podian denunciar ni reclamar el haber sido violados ya que no existia dicha figura en el codigo penal. Y en la actualidad en muchisimos paises – incluido España que en esos temas hace un seguimiento de vasallo respecto a las leyes norteamericanas–, los varones no pueden denunciar haber sido violados por mujeres.
    No se puede considerar, por ejemplo, que las carceleras de la prisión de Abu Ghaib estuvieran violando sexualmente a a aqyellos hombres. No importa lo que les introdujeran por el ano. Ellos no podian ser violados por mujeres por lo que la pena impuesta fue…..ridicula. En un año a la carcel cuando la pena por violacion es muy superior siempre.
    Aunque resulte inverosimil todo apunta que en USA, por ejemplo es mayor el numero de varones violados que de mujeres, y eso es por tres motivos:
    a) En el ejercito las tasas de violacion son mas de 10 veces mayor que entre la poblacion civil
    b) Las tasas de violacion de la carcel supera a las del ejercito
    c) Los USA tiene el mayor numero de varones encarcelados del mundo y un alto numero de varones tambien en el ejercito.
    Se puede hacer antropologia social, o antopologia politica. Las ciencias sociales son como algunas bebidas que combinan con todo.
    Pero realmente no puede existir una antropologia valida si no existe una antropologia juridica. Estudiar los bailes y danzas de un pais estará bien. Tambien sus cantos, canciones, etc.
    Pero nada nos dice tanto de sus gentes y costumbres comos los codigos que rigen sus comportamientos.
    Si no conocemos nada acerca de su Derecho ni de su evolución no podremos conocer esa sociedad.
    Cuando alguien dice no se nada de leyes pero creo que…..Automaticamente lo que dice no tiene para mi ningun valor. Ningun valor desde un punto de vista del conocimiento, quiero decir. Ese sujeto será un mero loro reproductor de ideas y de esquemas mentales de su sociedad. Si nace en una sociedad esclavista no se cuestionara la esclavitud. Si es ario en una Alemania nazi no se cuestionará el antisemitismo.
    Si nace en nuestra sociedad es facil que viva abducido por el espejismo de vivir en la mejor sociedad de la historia, y en la mas igualitaria, y en la mas democratica y justa, y hará una lectura ridicula de sociedades anteriores así como de contemporaneas como la musulmana en base a prejuicios fuertemente establecidos en todo sus esquemas mentales. Entre esos prejuicios estarán aquellos fuertemente establecidos por la ideologia feminista norteamericana.

  15. Arturo dijo:

    Al hilo del comentario de Isidro que cita a Warren Farren sobre el poder de algunas mujeres para conseguir dinero quisiera llamar la atenció sobre el hecho de que entre la gente que vive de la limosna, ya sabemos que más del 80 % de los sin techo son hombres. ¿Habéis observado lo siguiente?: cuando aparecen noticias de alguien que se dedica a la limosa y bien porque se muere o es internado por enfermedad o por otras circusntancias equivlentes, se descubre que tienen fortunas guardadas en el colchón o en cuentas bancarias, incluso que piden llimosna y tienen pisos en alquiler, SIEMPRE son mujeres. Lo he comentado hace poco y a nadie le sonaba ningún caso de un hombre len estas circusnstancias y todos recordaban algún caso de prensa o en sus pueblos y siemprre eran mujeres. La explicación es que incluso pidiendo limosna consiguen ellas mucho más, hasta el punto de poder recaudar fortunas en algunos casos.
    Que nadie quiera ver en esto que yo ponga en cuestión las situaciones de necesidad de los que piden limosna. Este es un problema muy grave, una situación en la que cualquiera puede caer, y más los varones, y a la que hay que ponerle remedio pues no debería tener cabida en una sociedad desarrollada.

    • Interesante. Sin embargo nunca he oído de estos casos. ¿Existe alguna fuente que pueda confirmarlo?

      • Arturo dijo:

        No es algo que ocurra con mucha frecuencia, pero llama la atención y suele sair en la prensa locas, a veces en la nacional. Sobre el hecho de que siempre sean mujeres (y de edad avanzada), no había reparado hasta hace unos días, hablando del tema, nos dimos cuenta de que siempre (o al menos casi siempre) era así.

    • Sandra dijo:

      Como hipótesis -y repito que es sólo una hipótesis- habría que contemplar que en muchas ocasiones la mendicidad masculina (me refiero a la mendicidad en las sociedades urbanas occidentales) puede ir asociada muchas veces a problemas de adicciones (alcohol, drogas ilegales e incluso ludopatías), y que, por tanto, el dinero que se ingresa como limosna es rápidamente consumido vía aquellas sustancias. De hecho -y salvo el caso de la mendicidad asociada a colectivos étnicos, como los gitanos- el perfil mayoritario del que pide limosna hoy en día en las ciudades españolas es el de un varón en edades intermedias (entre 25 y 45 años), que coincide con aquellos de los que se espera que tengan mayores posibilidades de ser consumidores de drogas y alcohol.
      Naturalmente que si el problema fuese a la inversa, el feminismo ya le habría echado la culpa al heteropatriarcado opresor, y que una hipotética mayor mendicidad y drogadicción (con drogas ilegales) de la población femenina sería visto como la prueba inequívoca de la discriminación de la mujer. Recuerdo que hace años asistí a una conferencia sobre el tabaco, y que en el turno de preguntas una feminista comentó que si en la actualidad las mujeres presentan mayor adicción al tabaco que los hombres era consecuencia de que a los hombres se les “permitía” consumir otras drogas, por lo que al ser el tabaco la única droga socialmente admitida para las mujeres, ello explicaba que ellas fumasen ya más que ellos. ¡¡¡Genial, no hay nada como el feminismo para explicarlo todo!!!
      Y ya que estamos hablando de situaciones de pobreza, hay algo que me ha llamado mucho la atención, y es que en la generalidad de los casos donde la prensa nos habla de desahucios suspendidos en España por la acción de determinados movimientos antidesahucios, lo normal es que la afectada (o “privilegiada” según se vea) suele ser una mujer. Quizá porque cuando un varón es el desahuciado no despierta lástima, o porque cuando desahucian a la mujer, su pareja masculina ya había sido desahuciada de hecho con antelación, vía Ley Integral contra la Violencia de Género o por otros medios. De hecho, es muy frecuente la noticia al estilo de: “Suspendido el desahucio de Nieves, la mujer maltratada con dos niños” (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/22/madrid/1361533967_413133.html).

      • Jeipi dijo:

        “Recuerdo que hace años asistí a una conferencia sobre el tabaco, y que en el turno de preguntas una feminista comentó que si en la actualidad las mujeres presentan mayor adicción al tabaco que los hombres era consecuencia de que a los hombres se les “permitía” consumir otras drogas…”.

        Vaya, ahora resulta que a los hombres se les “permitía” consumir substancias ilegales, prohibidas, perseguidas y decomisadas por la autoridad, y yo sin enterarme. ¿Y quién era, según esa feminista, el que “permitía” tal cosa a los hombres y no a las mujeres? Porque si los hombres transgredían la prohibición general en virtud de una “permisividad” que no se sabe quien se la otorgaba, las mujeres también podían hacer lo mismo, ¿no?

  16. Arturo dijo:

    Qería decir prensa local (no prensa loca), de paso comentar que estos casos, a veces, van acompañados del síndrome de diógnenes. Siento no poder dar referencias,

  17. Sandra dijo:

    “Recuerdo que hace años asistí a una conferencia sobre el tabaco, y que en el turno de preguntas una feminista comentó que si en la actualidad las mujeres presentan mayor adicción al tabaco que los hombres era consecuencia de que a los hombres se les “permitía” consumir otras drogas…”.

    Vaya, ahora resulta que a los hombres se les “permitía” consumir substancias ilegales, prohibidas, perseguidas y decomisadas por la autoridad, y yo sin enterarme. ¿Y quién era, según esa feminista, el que “permitía” tal cosa a los hombres y no a las mujeres? Porque si los hombres transgredían la prohibición general en virtud de una “permisividad” que no se sabe quien se la otorgaba, las mujeres también podían hacer lo mismo, ¿no?” (jeipi)

    Nuestra feminista quería dar a entender que en la sociedad existía una tolerancia consuetudinaria en cuanto al consumo de drogas ilegales por parte de los varones. Es decir, que el rechazo social que podía recibir un chico por consumir drogas era relativamente menor al rechazo social que recibiría una chica por la misma acción. Es exactamente el mismo discurso que encontramos en el tema de la supuesta desigual permisividad de la libertad sexual en hombres y mujeres (a los chicos supuestamente se les permitiría ser promiscuos, mientras que a las chicas supuestamente se les censuraría tal conducta) pero traspasado al plano del consumo de drogas ilegales. Nuestra feminista partía de un hecho cierto (el dato estadístico del mayor consumo de drogas ilegales por parte de los varones, y la mayor adicción al tabaco por parte de las chicas). Incluso podría tener algo de acierto al señalar que determinadas adicciones -como el alcohol- pueden ser peor vistas socialmente si la afectada es una mujer, y no un varón. Pero creo que erraba -por motivos ideológicos- al pretender que si las mujeres jóvenes fuman más es porque -¡pobrecitas!- la sociedad patriarcal no les deja consumir hachís, y en consecuencia se refugian en la única droga permitida socialmente para ellas: el tabaco. Se trata de un “razonamiento” muy en la línea del victimismo ubiquista feminista: cuando las mujeres no fumaban era porque el patriarcado se lo prohibía, y cuando las mujeres fuman más que los hombres es porque ese mismo patriarcado no les deja otra opción, al tenerles prohibido de facto el consumo de otras sustancias que diesen variedad a sus adicciones. A esto se le podría añadir un extra: las mujeres fuman porque ello refuerza el rol de mujer objeto que el patriarcado reserva a las mujeres, dado el evidente significado erótico de “mujer fatal” que proyecta la imagen de una mujer fumadora. Al final, el patriarcado es el ser demoniaco que está en todas partes, y que lo explica todo, tanto una cosa como su contraria.

  18. Anónimo dijo:

    Un contrato es por definición un acuerdo de voluntades entre partes que se obligan en virtud del mismo remarcaría lo de que se “obligan” ya que todo contrato lleva per se la noción de obligación.
    Sin embargo cuando analizamos la relación varones-hombres y el contrato mas conocido que es el del matrimonio las obligaciones del varon son evidentes y claras. Incluso después de divorciado puede ser encarcelado por no cumplirlas.
    ¿Las obligaciones de la esposa para con el marido donde están?
    ¿Por qué tipo de incumplimiento matrimonial puede y debe ser encarcelada una mujer?
    ¿Te agradecería que contestaras a esa pregunta Carlos?
    Solo eso
    ¿A que obliga en nuestra sociedad española a una mujer el contrato matrimonial?

  19. Anónimo dijo:

    Creo que no me he desviado del tema.
    Decía Simone de Beauvoir que el mayor enemigo de la amistad y el amor entre hombres y mujeres es el matrimonio.
    Para justificarlo decía Beuavoir que es un contrato tiránico en el que la parte mas tiránica y que mas trata de amarrar a la otra parte es la mujer.
    Mas o menos venia a decir que amar a alguien dentro del matrimonio venia a ser como amar al banco que tiene la hipoteca de tu casa.
    Venia a decir que el amor era casi imposible que perdurara dentro del matrimonio.
    De hecho planteaba abolir el matrimonio y llego a decir que había que evitar que algunas mujeres hicieran de el una carrera.

  20. Mouguias dijo:

    Las feministas estan empeñadas en una cruzada contra “el mito del amor romantico” cuando ese mito, si acaso, beneficia sobre todo a la mujer. Reniegan de la Cenicienta o de la Bella Durmiente porque asigna un papel supuestamente pasivo a la mujer. En realidad esos cuentos elevan a la mujer a una categoria sobrehumana. Ella tiene derecho a su principe azul porque si, por ser ella. El hombre, en cambio, debe matar dragones o correr como un imbecil por toda la ciudad, oliendo a queso, para “merecerla”. Esa es la palabra clave de todos los cuentecillos y peliculuchas romanticas: debes merecerla, debes ganartela, porque ella esta muy por encima de ti. Por una vez habra que apoyarlas, aunque sea por motivos opuestos a lo que ellas creen.
    En la peli de Disney, tanto la Bella Durmiente como el bobo del principe son apenas dos figurantes. Las protagonistas son sin duda la hechicera malvada y las tres hadas madrinas. Una pelicula cien por cien femenina de hace sesenta años, pero vete a explicarselo a las fanaticas de “El-patriarcado-lo-explica-todo”.

    • Ciertamente, el príncipe tiende a ser más un accesorio que otra cosa, salvo algunas excepciones.

    • Isidro dijo:

      Buen apunte, Mouguias. Ayer, por aquello de ser el día de San Valentín, la televisión fue pura melaza. Vi el final de una romantiquísima película. Si no recuerdo mal, se titulaba “La Boda de mi Amiga”. La chica protagonista está en el altar, dispuesta a dar el sí quiero a su novio. En ésas está la cosa cuando irrumpe en la iglesia el amigo íntimo de la novia: ha entrado volando, con estruendo de cristales rotos, tras ser despedido por el brioso caballo que montaba. La novia se acerca a él, quien, aturdido por la caída, no responde a los requerimientos de ella. Cuando al fin se repone de la espectacular caída, mira con pasión a la chica y le declara su amor, el cual, felizmente, es correspondido por el de ella. Naturalmente, se abrazan y se besan delante de la asombrada parroquia, ya acaramelada por los oportunos violines y, claro, ante el mismo novio, que se ha quedado en el altar con dos palmos de narices. Lo bueno viene ahora. La chica, cariacontecida, se aproxima al atribulado y despechado novio y le expresa sus condolencias: “Lo siento, no sabes cuánto lo siento”. El novio, todo ternura y caridad, todo comprensión, le acaricia la cara y le da un beso en la mejilla, a modo de despedida, o como diciendo: “tranquila, eres tan maravillosa que no te merezco”. Las miradas entre ellos son tiernas cuales pétalos de rosa. Un arrullo. En ese momento, una mujer, familia del despechado, espeta algo en no sé qué idioma o dialecto. El amigo de la novia, el usurpador, pregunta qué ha dicho la señora. El novio le responde: “¡Que te deje nokaut!” Y en efecto: el novio le arrea un puñetazo al usurpador que lo deja fuera de combate.
      Es lo lógico: le das un beso a la mujer que te ha traicionado y un puñetazo al hombre por el que aquélla te abandona, aunque este hombre no te haya traicionado ni nada por el estilo. Pero es el final más lógico. No cabría en cabeza alguna que el cornudo le diese un beso al otro, (a no ser que fuera el tipo de beso que se daban los mafiosos italianos cuando querían anunciar la muerte del besado). E igualmente inverosímil hubiera sido darle un puñetazo a ella. Pobrecita. Además, eso hubiese sido violencia de “género”. Lo lógico, pues, fue lo que se representó: un beso para ella y un puñetazo para él. No sé si algún grupo de feministas ha salido en cueros a las calles a protestar por semejante desigualdad de trato, pero en mi imaginación veo que, pancartas en mano, piden también un puñetazo para ella. Otras, más benévolas, exigen un beso también para él… Sí, bueno, es solo mi imaginación.
      Deberíamos preguntarnos qué clase de mentalidad ha inspirado un desenlace tan contrario a la igualdad. ¿La mentalidad tradicional o “machista” o la mentalidad feminista? Es una pregunta mal planteada, me temo. La de este novio es la reacción ideal de un verdadero caballero. La ideal, claro, porque en la realidad un caso así la novia habría recibido del novio, acceso de celos mediante, cualquier cosa antes que un beso. Pero es el ideal. Lo que un verdadero caballero debería hacer ante la ofensa de una mujer. Ciertamente, no es el guión que las feministas estarían dispuestas a escribir. ¿O sí? Las feministas abominan –o eso dicen- de las historias románticas en que la chica espera a un príncipe azul que hace todo lo que sea necesario para conseguir su amor. Es decir: probar que se está dispuesto a dar la vida por ella. Las feministas desprecian los cuentos de princesas. Sin embargo, las concepciones feministas y tradicionalistas coinciden de pleno en lo esencial: las mujeres son seres inculpables. Da igual que sea ella la que ha traicionado la confianza de un hombre (el novio aquí): hasta tal punto es digna de nuestro respeto que no merece otra cosa que un beso. Hasta en el más sucio ejercicio de la perfidia son ángeles de Dios. Puede que esto suene de lo más ridículo, pero es justo lo que espera la inmensa mayoría de las mujeres de un hombre ideal, de película y de ensueño: “Yo, como mujer que soy, soy una criatura pasiva e irresponsable. Inculpable, por tanto. Encantadora, por ende. Como una niña”. Cualquier feminista de pro -bien lo sabemos- reservaría un beso para la ella y un puñetazo, o algo peor, para él.
      Veremos este mismo resultado (zapatazo para el hombre y un besito para la mujer) siempre o casi siempre. Las feministas nos distraen con velos de humo. Nos quieren hacer creer que si las mujeres quieren un príncipe azul es porque han mamado una educación patriarcal. La verdad es otra. Las mujeres de todo el mundo se pirran por los príncipes azules. No debería pasársenos por alto el éxito arrollador que un bodrio literario como Cincuenta Sombras de Grey está teniendo. O, en su momento, Pretty Woman. La magnitud de estos éxitos literarios o cinematográficos entre la población femenina es una prueba de que la pasión femenina por los hombres de fortuna y poder es una de las más fuertes que podemos encontrar en el ser humano. Una pasión no menor que la que los hombres sentimos por las mujeres bellas.
      A todas las mujeres (incluidas las feministas) que gustan de estos bodrios y que ven tan normal que la mujer reciba un beso y el hombre un golpe, hay que advertirles cuan incoherente es que luego se quejen de que por ahí circule el “prejuicio” de considerar a las mujeres seres menores de edad, pasivos e irresponsables, o seres que pierden las posas por un hombre adinerado o con poder. Y esto -mucho cuidado- no es algo que se reduzca al mundo de la literatura barata o el cine de baja estofa. Pronto probaré que la pasión de las mujeres por los hombres con poder tiene un peso determinante en el desarrollo de acontecimientos históricos dramáticos y dantescos.
      He dicho más arriba que es erróneo plantear la pregunta de si estos guiones archi-tópicos nacen de una mentalidad patriarcal o una mentalidad feminista. Y es erróneo porque cuando uno logra ver más allá de los engañosos detalles y las temporales particularidades de los acontecimientos, descubre casi siempre la misma historia, la misma esencia: que hombres y mujeres están de acuerdo con este desigual reparto de bienes y perjuicios: el beso para ella, el puñetazo para él.

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