La aprobación femenina del sistema de género

Actualización 11/25/2015. Aunque en las entradas iniciales de esta bitácora utilicé bastante el término “opresión”, no estoy seguro de compartirlo ahora. En cualquier caso, me refiero al sufrimiento y discriminación de hombres y mujeres que emana de los roles de género tradicionales (los cuales también concedían determinadas ventajas o privilegios).

En la página de Taringa, donde ilustraron y ampliaron mi artículo El privilegio femenino, encontré el siguiente comentario, cuya autora es Beluzita (el subrayado es mío):

Creo que es un tanto exagerado, muchas pautas o estigmatizaciones sociales hacia los hombres son generadas por ellos mismos, la mujer siempre busco la igualdad social pero tambien es cierto que somos muy diferentes con respecto al laburo y las responsabilidades marcadas para cada genero, de todas maneras esa brecha se va achicando cada vez mas.

Éste es el tipo de reacción que suelo hallar cuando se trata el sufrimiento masculino. Como los hombres eran generalmente el brazo ejecutor tanto de la opresión masculina como de la femenina, se cree que las mujeres sólo eran espectadoras pasivas que suspiraban por tener más poder para hacer un mundo más igualitario, mientras lanzaban una mirada de desaprobación a lo que ocurría a su alrededor. Como ya expliqué en una entrada anterior, esto es un mito. Las mujeres, al igual que los hombres, jugaron un papel activo apoyando e incluso promoviendo los sistemas tradicionales de desigualdad. Decir lo contrario es mantener una postura esencialista y sexista.

Pensemos por ejemplo en las revueltas de mujeres que hubo en la época romana. ¿Cuál fue el motivo de las mismas? La primera, eliminar la prohibición de que pudieran lucir sus mejores galas por culpa de una ley obsoleta de la Guerras Púnicas que requisaba las joyas de las mujeres ricas para pagar el esfuerzo bélico, joyas por cierto obtenidas con la sangre derramada de los pueblos conquistados. La segunda, eliminar un impuesto especial para las mujeres romanas más ricas, que los gobernantes podrían incluso utilizar para luchar contra miembros de las familias de dichas mujeres en la guerra civil.

Su primera manifestación fue un éxito y consiguió derogar la ley. En el segundo caso no lograron eliminar el impuesto, pero sí limitar el número de mujeres afectadas.

Ahora pregunto, ¿por qué esas mismas mujeres no se manifestaron para abolir la esclavitud, los juegos gladiatorios o las invasiones iniciadas por Roma? Quizá fuera por la misma razón por la que no lo hicieron los hombres: porque formaba parte de su visión del mundo y la aprobaban.

Pensemos también en todas las mujeres gobernantes del pasado. ¿Cuántas de ellas hicieron algo para reducir la opresión masculina o femenina? Probablemente tantas como hombres. Por supuesto alguien podría decir que las gobernantes sólo eran una figura controlada por hombres, quienes realmente ejercían el poder (todo vale para absolver a un sexo de responsabilidad). Sin embargo, la historia nos muestra demasiadas mujeres poderosas e independientes como para que nos creamos esta pseudo-teoría. Por ejemplo Isabel la Católica, Catalina de Rusia, Wu Zetian, etc. Nunca parece que tuvieran reparos en mandar a hombres a la guerra, como siempre hicieron los gobernantes.

No cabe duda de que el varón ha sido el brazo ejecutor de la opresión en la mayoría de los casos debido a su capacidad física, pero tampoco hay que olvidar que ese mismo brazo era el que servía para combatir el crimen, asegurar las fronteras y otras actividades necesarias para el mantenimiento de las sociedades. En muchas otras ocasiones, sin embargo, también ha sido el brazo liberador.

Cuando se propuso abolir la esclavitud en Estados Unidos, el país se encontró con opiniones divididas, pero no entre hombres y mujeres, sino entre Estados. Cierto es que hubo tantas mujeres como hombres a favor de la abolición, pero no menos cierto es que fueron los hombres quienes darían sus vidas en una guerra civil que causaría aproximadamente medio millón de muertos. Del mismo modo, la marina británica, dominada por varones, fue quizá la institución más influyente en la abolición a nivel mundial gracias al uso de su máquina militar. Una vez más, hombres arriesgando y entregando sus vidas.

Aquí alguien podría decir que las mujeres no contaron con la oportunidad de alistarse, y tendría razón. Sin embargo, no podemos olvidar que mientras las sufragistas defendieron su derecho al voto, nunca demandaron la responsabilidad que dicho voto acarreaba para los hombres: la prestación del servicio militar obligatorio en las fuerzas armadas. Tampoco encontré entre sus reivindicaciones que pudieran servir voluntariamente, como también lo hicieron numerosos varones en esta guerra. Con todo, hubo al menos 400 mujeres que se disfrazaron de hombre y sirvieron valerosamente, pero no tengo constancia de que ninguna de ellas perteneciera al movimiento sufragista. Claro que estas 400 incluyen mujeres que lucharon por el bando confederado (pro-esclavitud), lo cual nos vuelve a indicar que ideológicamente no eran tan diferentes de los hombres.

En tiempos más recientes, la feminista española Victoria Kent se opuso al voto femenino porque temía que las mujeres votaran mayoritariamente a los conservadores:

Si las mujeres españolas fueran todas obreras, si las mujeres españolas hubiesen atravesado ya un periodo universitario y estuvieran liberadas en su conciencia, yo me levantaría hoy frente a toda la Cámara para pedir el voto femenino.

Cuando las mujeres participaron en sus primeras elecciones en 1933 y los partidos conservadores salieron victoriosos, se les echó la culpa del resultado.

Kent parecía creer que esas mujeres a las que tanto temía sólo votaban a la derecha porque carecían de la “liberadora” educación universitaria. Quizá no se le ocurriera que mujeres con poca o ninguna formación escolar apoyaran el conservadurismo para quedarse como estaban, en lugar de que se les impusiera un mercado de trabajo que sin educación universitaria y en una economía tradicional relegaba a las mujeres a puestos que históricamente habían hechos hombres y que no percibían como demasiado liberadores (construcción, minería, etc.).

Según Kent, no es que votaran a los conservadores porque consideraban que era lo mejor dada su situación. Es que (a su entender) sencillamente eran tontas y tenían el cerebro lavado, razón por la que ella pedía aplazar el voto femenino. Al contar Kent con educación universitaria y un puesto como abogada, no podía entender a quienes tomaban decisiones diferentes en circunstancias menos privilegiadas.

En la misma línea, otra privilegiada como Simone de Beauvoir también afirmó saber qué era lo mejor para las mujeres pobres.

Ninguna mujer debiera ser autorizada a quedarse en casa y criar sus hijos. La sociedad debiera ser totalmente diferente. Las mujeres no debieran tener esa elección, precisamente porque si hay esa opción, demasiadas mujeres la elegirán.” Entrevista con Simone de Beauvoir en “Sex, Society, and the Female Dilemma,” Saturday Review, June 14, 1975, p.18

En ambos casos, Kent y Beauvoir nos muestran de nuevo que históricamente la mujer (como el hombre) ha favorecido los sistemas tradicionales.

También merece la pena recordar qué hicieron las mujeres alemanas cuando el Partido Nazi se presentó a las elecciones. Helen L. Boak en su artículo “Our Last Hope: Women’s Votes for Hitler”, publicado por la revista German Studies Review, explora el voto femenino a este partido. Sus investigaciones prueban que hubo más mujeres que dieron su voto a este grupo que hombres. Esto no era muy difícil puesto que había más mujeres que hombres en Alemania, pero cuando se observan los votos en proporción a la población, encontramos que el porcentaje de hombres y mujeres que votaron al partido nazi era muy similar (p. 296-297), con una ligera superioridad femenina.

Helen L. Boak explica la razón (el subrayado es mío):

Hemos visto que el partido nazi había ganado proporcionalmente más apoyo entre las mujeres que entre los hombres desde 1928 en adelante, no por un esfuerzo concertado de su parte ni por el carisma de su líder, ni [tampoco] por un elemento particular de su propaganda. Las mujeres escogieron votar al partido nazi por las mismas razones que los hombres escogieron votar por el [mismo] partido: por propio interés, por la creencia de que el partido era el que mejor representaba su idea de cómo debería ser la sociedad alemana, incluso cuando podían no estar de acuerdo con el partido en temas particulares (p. 303).

Concluyendo, pensar que las mujeres desaprobaban al brazo ejecutor de la opresión masculina (y femenina) más que los hombres es una afirmación basada en la creencia de que las mujeres son naturalmente más bondadosas y justas que los hombres, algo que muchos no se atreven a decir abiertamente porque sería sexista, pero de lo que parecen estar convencidos de forma consciente o inconsciente.

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20 respuestas a La aprobación femenina del sistema de género

  1. Pingback: Anónimo

  2. Raúl dijo:

    Este relato, es otra prueba más, de que de que verdadera igualdad no ocurrirá hasta que las mujeres sean tratadas como adultos y los hombres sean tratados como seres humanos

  3. Isidro dijo:

    Carlos,
    no sé si conocerás la siguiente cifra. Cerca de 3.500 mujeres ejercieron como vigilantes en los campos de concentración del nazismo, a las cuales se atribuye “el 75 por ciento” de los crímenes del Holocausto.

    http://www.diariodenavarra.es/noticias/mas_actualidad/internacional/2012/12/08/guardianas_nazis_crueldad_femenina_del_iii_reich_100251_1032.html

    Os dejo también una entrevista a la autora del libro, Mónica González Alvárez.

    Yo me he enterado recientemente de la existencia del libro y de esas cifras. Ignoro, Carlos, si ya has tratado este tema en el blog. En caso de que no, creo que tienes un buen material para escribir algo sobre él, si me permites la sugerencia.

    Saludos.

  4. Gracias Isidro. Había escuchado lo típico sobre Ilse Koch pero poco más. Es un gran aporte y complementa muy bien esta entrada.

    • Isidro dijo:

      En efecto, Carlos, se trata de una información que viene como anillo al dedo al tema de esta entrada. Según los cálculos de Mónica G. González, es probable que las cifras de víctimas del holocausto sean mucho mayores que las que habitualmente se barajan. No 6 millones de asesinados, sino 10 millones. Si esto fuera así, las guardianas nazis asesinaron, torturaron y maltrataron a 7,5 millones de personas (el 75% de todas la víctimas), niños incluidos, por supuesto. ¡Se dice pronto!
      Presentar a las mujeres como ángeles impolutos incapaces de hacer daño a nadie, no es solo una burda y risible falsedad; es, ante todo, una burla criminal a la memoria de todos los seres humanos que cayeron en manos de aquellas brutales mujeres de la Alemania nazi o de cualesquiera otros conflictos. Y es, en fin, una burla a todos los varones, mujeres o niños que, en cualquier día de cualquier época o lugar del mundo, sufren la violencia de esas mujeres que son tan malvadas o brutales como cualquier hombre malvado o brutal.

      Pero estoy seguro de que el feminismo, contumaz hasta la demencia, se encargará de convertir a las asesinas de cualquier conflicto en víctimas del patriarcado. Hasta cuando son verdugos, son víctimas.

      • Es lo que también me temo. Una de las “virtudes” del feminismo es el doble discurso. Por una parte afirman “nosotros no negamos que existan mujeres malvadas, de hecho es necesario para que se reconozca su verdadera humanidad, etc., etc.”. Pero cuando llega el momento de presentar acciones malvadas como éstas, rápidamente se habla de “víctimas del patriarcado” que hicieron las cosas por la influencia del sistema dominante. Sexismo, pobreza, clasismo, etc. Cosas que difícilmente habrían mencionado de haber reemplazado a esas mujeres por varones. Es muy complicado debatir con gente que dice y una cosa de cara al público pero su discurso demuestra constantemente lo contrario.

        Reconozco que esta percepción de las mujeres como seres angelicales no la inventó el feminismo, sino la cultura burguesa sobretodo a partir del siglo XVIII, y que se ha terminado imponiendo. La reacción de cualquier tradicionalista cuando un hombre mata a sus hijos es “menudo hijo de puta”, pero cuando una mujer hace lo mismo lo que suele decir es “está loca” o “no está bien de la cabeza”. Porque una mujer naturalmente no es capaz de actos así de malvados, pero el hombre sí. Ahora bien, aunque el feminismo no la inventara sí que la explota a más no poder, para por ejemplo para afirmar de forma explícita o implícita que los hijos siempre están mejor con la madre, aunque las mujeres sean responsables de más de la mitad del abuso infantil.

        http://www.safehorizon.org/index/what-we-do-2/child-abuse–incest-55/child-abuse-statistics–facts-304.html

  5. Alejandro dijo:

    Bienvenido de nuevo al tajo Carlos, creo que es una mezcla de diferentes aspectos. Primero la natural tendencia de las mujeres a pensamiento mágico hace que les sea mucho mas fácil extroyectar la responsabilidad de sus acciones. Por otra parte está el sesgo profemenino que tiene nuestra cultura que llega hasta niveles ridículos . Y por otra parte la reivindicación feminista que hace que sea políticamente incorrecto cualquier critica de un varón ante cualquier cosa hecha por una mujer por mucho que sea perjudicado por ella . Tres por el precio de una.

    • Gracias, Alejandro. Es sólo la número uno con la que todavía tengo problemas. Sé que ha habido estudios que mencionó Isidro y demás pero no me han parecido definitivos. Tampoco es lo que he constatado en mi experiencia (he visto un número similar de hombres y mujeres exhibiendo esta misma actitud). Pero aunque fuera cierto, creo que no deberíamos emplear términos derogatorios como “pensamiento mágico” para explicar la (supuesta) mayor propensión de las mujeres a atribuir responsabilidad a factores externos. En la dos y en la tres, completamente de acuerdo.

  6. jasminhe dijo:

    Saludos.
    Antes que nada deseo felicitarlo por su blog, es un blog estupendo en términos generales.
    Sobre el tema, la prensa cumple un papel en esta visión ” enternecedora” de la mujer; sólo basta reparar en como anuncia noticias sobre el abandono de bebes o asesinatos de sus hijos.
    “Madre DESNATURALIZADA”; es decir, una madre-mujer es naturalmente bondadosa incapaz del menor daño salvo este loca o sea una “aberración” de la naturaleza, así tenemos que la violencia femenina se ve como algo “no propio” a la condición de mujer, sino propio de la “locura”, “demencia…”, en otras palabras, la mujer no puede ser violenta.
    La violencia masculina todo lo contrario, la conciencia colectiva asimila esto como algo intrínseco al hombre “violencia machista” .

    Aunque eso usted lo sabe más que bien.

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  11. Leyendo algún escrito tuyo se huele cierto tufillo misógino. Análisis sin realidades empíricas comprobadas como lo de las guardianas nazis…te recuerdo que la decisión final fue solo de hombres patriarcales y asesinos.Y que las mayoría de las políticas del Holocausto y genocidios son planificadas,elaboradas y ejecutadas por hombres.
    Lo tuyo poco serio….la aventura intelectual tiene patas cortas. Misoginia,machismo y fascismo se llevan a la perfección. Saludos cordiales

    • @Ricardo Muller

      Leyendo el comentario tuyo se huele cierto tufillo trolero. La primera línea de tu primer comentario en este blog lo dedicas a insultarme y luego no aportas nada sustantivo al debate. Para empezar lo de las guardianas nazis no lo publiqué yo, sino un lector en la sección de comentarios. Y en dicho comentario se puede además encontrar la fuente. Sé que molesta decir que el régimen nazi fue votado por más mujeres que hombres, tanto proporcionalmente como en números absolutos, porque sólo los hombres deberían ser malos. Y en el genocidio de los judíos también participaron mujeres nazis, por lo que no puede decirse que no tuvieron ningún papel. Pero en lugar de aportar argumentos te dedicas a insultarme y a acusarme de poca seriedad. No tengo tiempo para perderlo en esto. Quedas expulsado hasta que pidas disculpas.

  12. Pingback: La incitadora: el papel de la mujer en la guerra y las deudas de sangre (I) | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  13. rosalina garcia dijo:

    Tufillo misogeno por decir que las mujeres tambien son malas o pueden ser malas y pueden cometer actos malos, tufillo misogeno por hablar de una realidad como las guardianas nazi que fue verdad, por que claro solo se puede hablar de lo malo que son los hombres y solo ellos son malos y si se habla de la maldad de una mujer o que cometio un acto grave es misoginia

  14. Magi dijo:

    “Sé que molesta decir que el régimen nazi fue votado por más mujeres que hombres, tanto proporcionalmente como en números absolutos, porque sólo los hombres deberían ser malos”

    Pero es que a Hitler no le votaron porque era malo y agresivo , ni porque sus votantes lo fueran ni le votaron para que llevara a cabo el holocausto.

    Hay que tener en cuenta la situación de Alemania en aquella época , había perdido la primera guerra mundial y era un país con mucho desempleo y pobreza , el dinero alemán no valía nada debido a la inflación . Las mujeres alemanas también sufrían esa pobreza y muchas se vieron obligadas a prostituirse para poder dar de comer a sus hijos .

    Hitler prometió acabar con el sistema bancario y la pobreza .

    Por supuesto no entiendas esto como que justifico a Hitler , ya que estoy en contra del fascismo, pero hay que entender la situación económica que había detrás :

    http://www.elblogsalmon.com/historia-de-la-economia/como-hitler-y-el-nazismo-consiguieron-acabar-con-el-desempleo-en-los-anos-30

    • Tampoco dije eso, lo que se dijo aquí, citando a Helen Boak fue que “Las mujeres escogieron votar al partido nazi por las mismas razones que los hombres escogieron votar por el [mismo] partido: por propio interés, por la creencia de que el partido era el que mejor representaba su idea de cómo debería ser la sociedad alemana, incluso cuando podían no estar de acuerdo con el partido en temas particulares”. Ciertamente la economía pudo ser un factor, pero no quita el resto de propaganda racista que exhibía el partido, y que hombres y mujeres decidieran mirar para otra parte con su voto por propio interés (el mejor de los casos) o apoyarla de forma entusiasta (en el peor de los casos).

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