El privilegio femenino

El feminismo ha descrito al género masculino como privilegiado y al femenino como oprimido. Sin embargo, un análisis tanto de la situación actual como de la realidad histórica nos muestra un cuadro mucho más complicado en el que ambos sexos son simultáneamente privilegiados y oprimidos en distintas áreas de la vida.

Nuestra entrada tratará sobre el privilegio femenino, y para ello traduciré dos listas: la de Ballgame, publicada en Feminist Critics, y la de Sweating Through Fog. Recordemos que los autores son estadounidenses y por tanto habrá algunas diferencias culturales (por ejemplo la número 14 de Ballgame no se aplica a los países hispanohablantes). Si bien las dos listas repiten algunos puntos, la de Sweating Through Fog me gustó más, pero ambas son complementarias al abordar distintos aspectos del privilegio femenino.

A continuación mostramos la lista de Ballgame. En negrita encontrarán los puntos que considero más universales y/o relevantes.

Como mujer…

1. Tengo muchas menos probabilidades de morir asesinada que un hombre.

2. Tengo muchas menos probabilidades de terminar suicidándome que un hombre.

3. Tengo menos probabilidad de ser víctima de una agresión violenta que un hombre.

4. Probablemente me han enseñado que es aceptable llorar.

5. Probablemente viviré más años que un hombre.

6. La mayor parte de la gente no considerará que mi valor como persona está exclusivamente vinculado a cómo de alto asciendo en la jerarquía [laboral].

7. Tengo muchas más posibilidades de ser considerada una compañera sentimental valiosa para alguien, incluso si no tengo empleo y apenas dinero, que un hombre.

8. Se me proporciona mucha más libertad para formar amistades íntimas que a un hombre.

9. Mis probabilidades de sufrir una herida o enfermedad relacionadas con el trabajo son significativamente inferiores que para un hombre.

10. Mis probabilidades de morir en el trabajo son una pequeña fracción que las de un hombre.

11. Si rechazo pelear [físicamente, cuando me desafían], es poco probable que esto dañe mi reputación con mis iguales o que se ponga en cuestión mi valía como compañera sexual.

12. Normalmente no se espera que sea capaz de ejercer la violencia. Si carezco de esta capacidad, generalmente no será percibido como una nefasta deficiencia personal.

13. Si nací en Norteamérica después de la Segunda Guerra Mundial, puedo tener la certeza de que mis genitales no fueron mutilados poco después de nacer, sin anestesia.

14. Si intento abrazar a un amigo en un momento de júbilo, es mucho menos probable que mi amigo se cuestione mi sexualidad o se retire incómodo.

15. Si busco consuelo en el abrazo de un amigo íntimo, podré preocuparme mucho menos sobre cómo mi amigo interpretará el gesto o si mi valía como miembro de mi género será cuestionada.

16. Generalmente no estoy forzada por las reglas de género a portar una armadura emocional en mis interacciones con la mayoría de las personas.

17. Con frecuencia soy el centro emocional de mi familia.

18. Se me permite llevar ropa que indica “vulnerabilidad”,  “delicadeza” y “ser juguetona”.

19. Se me permite ser vulnerable, juguetona y delicada sin poner en cuestión mi valía como ser humano.

20. Si interactúo con los niños de otras personas (particularmente gente que no conozco muy bien), no tengo que preocuparme demasiado de que la interacción sea malinterpretada.

21. Si tengo problemas ajustándome a algunos aspectos de las exigencias de género, tengo muchas más posibilidades que un hombre de encontrar una audiencia comprensiva para discutir lo irrazonable de la demanda, y una menor probabilidad de que mi rechazo a ceder me haga ser percibida como inadecuada para mi género.

22. Tengo menos probabilidad de que se me avergüence por ser sexualmente inactiva que un hombre.

23. Desde mi tardía adolescencia hasta la menopausia, para la mayor parte de los niveles de atracción sexual, es más fácil para mí encontrar un compañero sexual a mi nivel de atractivo que para un hombre.

24. Mi papel en la vida de mi hijo se percibe generalmente como más importante que el papel de su padre.

Ahora la lista de Sweating Through Fog. Una vez más, marcaré en negrita los que considero más universales y/o relevantes. He añadido un hipervínculo para corroborar la afirmación sobre las distintas penas por el mismo delito.

Como mujer…

1. Estoy menos presionada que otros para que participe en conductas arriesgadas, peligrosas y poco saludables: una de las razones por las que vivo más que otros.

2. Puedo escoger profesiones menos lucrativas y no ser llamada una perdedora.

3. Si no llego a la cima de mi profesión, está bien. La gente no juzgará que soy menos por ello.

4. Tengo derecho a los beneficios de una sociedad segura y ordenada, pero nadie espera que ponga en riesgo mi seguridad personal para mantenerla.

5. Tengo el derecho de que la inmensa mayoría del riesgo sufrido en defensa de mi país recaiga sobre los hombros de otros.

6. Se me permite evitar la violencia, e incluso huir de ella, sin arriesgarme a que se rían de mí.

7. Si veo a alguien en peligro, se me permite parar y pensar cuidadosamente sobre el riesgo que corre mi persona antes de salvarlo, sin que mi coraje sea puesto en duda.

8. Tengo el derecho de evitar desafíos peligrosos y arriesgados sin que se me llame cobarde.

9. Cuando soy niña se me permite llorar y decirle a mis padres que tengo miedo de algo. Mis padres no estarán decepcionados conmigo.

10. Tengo el privilegio de que las profesiones realmente peligrosas sean ocupadas por otros.

11. Si cometo un crimen, recibiré menos tiempo en prisión por el mismo delito.

12. Cuando me encuentro con otros en una aterradora situación de vida o muerte, tengo el derecho a que se me evacúe primero, una vez que los niños están a salvo. Los otros pueden esperar.

13. Si acabo asesinada como parte de alguna atrocidad, la gente estará especialmente furiosa y llamarán la atención al hecho particular de que fui asesinada. Cuando otros son asesinados, no es tan escandaloso.

14. Tengo derecho a entregar a mi hijo en adopción, y por tanto rechazar totalmente cualquier responsabilidad financiera y personal que de otra forma tendría.

15. Puedo escoger si quiero ser madre o no, sabiendo que la sociedad presionará al padre para que cumpla con sus responsabilidades financieras, quiera o no quiera.

16. Si soy atacada, espero que otras personas no involucradas y a salvo vengan a defenderme.

17. Si veo a alguien ser atacado, no se espera que ponga en riesgo mi seguridad para defenderlo. Está bien si yo espero a que otros intervengan, y al mismo tiempo está bien si yo critico a otros por no hacerlo.

18. En una disputa relacionada con la custodia, se presupone que soy el mejor progenitor y el más seguro.

19. Tengo el derecho de interactuar con niños que no son míos sin que la gente me mire de modo sospechoso.

20. Si elijo ser madre, la gente lo entenderá si quiero concentrarme exclusivamente en el cuidado diario y personal de mis hijos. La sociedad espera que mi esposo gane el suficiente dinero para hacer que esta opción sea posible.

21. Puedo ser realmente ofensiva cuando alguien me enfada, y llamarlos feos, perdedores, frikis, asquerosos, repugnantes, basura, pusilánimes, pervertidos, gordos [etc.]. Después de todo, tengo el derecho a que no se me trate cruelmente en el trabajo, y el derecho a no escuchar cosas desagradables que puedan hacerme sentir incómoda. Tengo recursos legales si ese derecho no es respetado, y tengo el derecho de dejar eso perfectamente claro en mi entrevista de trabajo.

22. Se me permite aceptar mis cualidades espirituales, adoptar una visión de la vida más elevada y refinada, porque otros pueden encargarse de todo el “trabajo sucio”: jardinería [¿yard work?], recolección de basuras, construcción, pesca, minería, alcantarillado, limpieza de las calles, transporte de larga distancia, manejo de equipajes, pintura, granallado y cementado.

23. Si fracaso en algo, puedo ir a la universidad y estudiar las fuerzas históricas y constructos sociales que hacen la vida más dura para gente como yo. Si otros fracasan, es que no tienen lo que hay que tener.

24. Si fracaso en casi todo, siempre puedo enseñar cursos universitarios que explican por qué gente como yo fracasa tanto.

Los puntos 23 y 24 son más una mofa de los feministas profesionales que un privilegio femenino, pero es cierto que el feminismo permite a la mujer culpar al Patriarcado de sus fracasos, algo que el hombre no puede hacer.

Por supuesto las listas no abarcan todo, y hay muchas otras que tratan este tema como la de Women in Higher Education. De hecho, existe un blog dedicado al tema llamado This Is Female Privilege. Como mencioné al principio, sin embargo, no podemos perder de vista las diferencias culturales, pues los géneros no interactúan igual en todas partes.

Por el momento me gustaría añadir algunos privilegios más. Por ejemplo:

1. Mi falta de agresividad no es percibida como una deficiencia de mi personalidad.

2. La timidez o introversión no suponen un obstáculo tan grande para encontrar pareja como lo sería en un hombre, ni pondrán en cuestión mi valía como miembro de mi género.

3. Puedo disponer de la casa como me plazca, dictando la organización del espacio y su decoración, para que refleje mis prioridades y personalidad.

4. La opresión, dificultades y problemas que experimenta mi género son reconocidos por la mayor parte de la opinión pública y reciben atención especial tanto de las instituciones estatales como de las universidades.

5. Tengo el privilegio de desconocer que mis privilegios existen (como se dijo sobre el privilegio masculino en Amptoons).

Ahora la gran pregunta: ¿Es justo llamar a todos estos puntos “privilegios”? Sinceramente, y a pesar de haber escrito esta entrada, el concepto de privilegio no es tan adecuado cuando hablamos de género (sea el masculino o el femenino) como cuando hablamos de raza, que fue para lo que se ideó, y específicamente para la situación en Estados Unidos. El concepto de privilegio fue creado como categoría de análisis en 1965 por Theodore W. Allen, partiendo de las teorías de Du Bois. No sería hasta 1988 cuando Peggy McIntosh establecería un paralelismo entre el privilegio racial de los blancos y las diferencias entre hombres y mujeres para crear el concepto de privilegio masculino.

El gran problema es que, a grandes rasgos, el privilegio racial no funciona como el privilegio de género. El privilegio racial de los blancos, primero legal y luego social, no implica ninguna obligación legal o social para el blanco, y desde luego ninguna contrapartida ventajosa para el negro. En los roles de género, sin embargo, no ocurre así. Por ejemplo, el hombre puede tener más oportunidades de encontrar trabajo (privilegio) por razones como que no se queda embarazado. Hay, sin embargo,  contrapartidas: es devaluado como persona cuando carece de él, y recibe menos apoyo familiar, demostrado en que más del 80% de los sin techo son varones, a pesar de que entre los hombres el desempleo es inferior. Por otra parte, una mujer tiene mucha más posibilidades de ser considerada como pareja pese a estar desempleada que un hombre en las mismas circunstancias (a quien podrían llamar “un perdedor”, insulto que no funciona igual de bien a la inversa).

Algo parecido ocurre con los llamados privilegios femeninos. Veamos por ejemplo el caso de la prohibición de las mujeres en posiciones de combate en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, una prohibición que sólo ha sido abolida este año. Según el punto número 5 de la segunda lista, es un privilegio no tener que participar en el combate para la defensa del país y dejar que lo hagan otros. Creo que todos podemos estar de acuerdo en eso. Por otra parte, también podría interpretarse como opresión. En primer lugar porque es una prohibición, no un derecho, y en segundo lugar porque sin el acceso a puestos de combate a las mujeres se les está impidiendo ocupar los puestos más altos como oficiales (más allá de coronel), además de la libertad de luchar por su país si eso es lo que quieren hacer.

Ahora bien, dándole otra vuelta de tuerca, poder alistarse a las Fuerzas Armadas, tener el empleo estable que ofrece, recibir entrenamiento gratis en una profesión y comenzar una carrera con posibilidades de ascenso, es una opción muy apetecible para varones con pocos recursos, que se alistarían sin pensárselo dos veces si hubieran tenido garantizado (como las mujeres) que nunca iban a desempeñar una función de combate. No subir de rango más allá de coronel (que muy pocos consiguen en cualquier caso), no le resultaría un duro precio a pagar a alguien que comienza en la pobreza o simplemente no puede encontrar trabajo.

Por tanto, cuando en este blog utilicemos el concepto de “privilegio” refiriéndonos al género, será utilizado como categoría de análisis para debatir con términos similares a los que usa el feminismo (para que todos tengamos las mismas armas) pero sin ser tan ingenuos como para pensar que el privilegio por razón de género es equiparable al privilegio racial.

Mi crítica al feminismo en este sentido es que, cuando se hacen listas del privilegio masculino (como la de Amptoons), nunca se especifican los matices o contrapartidas. El feminismo jamás admite que los privilegios masculinos tienen un reverso, como por ejemplo la desechabilidad masculina. Sin embargo, son prestos a criticar que el privilegio femenino sí los tiene, al menos los pocos que admiten la existencia del privilegio femenino en primer lugar.

Cada privilegio tiene sus matices y contrapartidas (opresión), para ambos sexos. La existencia del privilegio femenino no niega la opresión de la mujer en otras áreas, del mismo modo que el privilegio masculino no niega la opresión del varón. Privilegio y opresión son dos caras de la misma moneda: el palo y la zanahoria para mantener a la gente en su lugar.

El feminismo, sin embargo, considera que el privilegio femenino es en realidad sexismo benevolente (una pequeña compensación) y que la opresión del varón es un efecto secundario y no deseado del privilegio. Valoren ustedes, teniendo en cuenta aspectos de la opresión masculina ya tratados aquí (tanto en la actualidad como en el pasado) qué visión de las relaciones entre privilegio y opresión para ambos sexos les parece más ajustada.

Finalmente, quería terminar la entrada preguntándoles qué otros privilegios femeninos se les ocurren, ya sean universales o específicos para sus culturas.

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165 respuestas a El privilegio femenino

  1. @Mamisepa

    Gracias por el gesto. En realidad no puedo culparte. Lo que ocurrió fue mi fracaso en la moderación del hilo. Cuando a uno le falta tiempo apruebo a veces comentarios que luego no puedo moderar y todo termina en una espiral de acusaciones.

    Tengo un comentario de Isidro pendiente de moderación y que escribió sin haber leído el último tuyo. Tenlo en cuenta si decido publicarlo.

    Puedes citar mi artículo y sus comentarios. Sólo recuerda que estos 10 barcos fueron escogidos porque recogían características particulares y que en todo caso se refieren a hundimientos de siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial.

    @Isidro

    Si estás leyendo esto, dime si quieres que publique tu comentario o no, teniendo en cuenta que Mamisepa se ha disculpado y está intentando evitar que continúe la escalada.

    • Respuesta a Carlos Rodríguez.

      Hola Carlos considero que este es el artículo más importante que has puesto porque es el que da todas las armas para defenderse de los argumentos de las feministas, tal vez en el artículo faltó decir como privilegio femenino lo siguiente.

      Si existen cifras mayoritarias de un hecho que perjudican al género femenino con respecto al género masculino, entonces se buscan tomar medidas para prevenir este hecho y si existen cifras mayoritarias de algún hecho que perjudica a los del sexo opuesto (hombres), entonces se dice que estos son sacrificios que deben aceptarse en pro del bien común y esto hace que no sea admisible tomar medidas para prevenir este hecho.

      Como no existe para los hombres el derecho mencionado anteriormente consistente de beneficiarse de medidas preventivas porque existe una mayor cantidad de individuos de su propio género que padecen un daño que individuos del sexo opuesto, entonces no es posible que los hombres tengan el siguiente derecho que sí tienen las mujeres:

      Las mujeres tienen el derecho de que se les den derechos que no tienen los hombres en medidas de prevención o de hacer que se les quiten derechos a los hombres en medidas de prevención, si existen cifras mayoritarias de algún hecho que las afecte con respecto a cifras del mismo hecho que afecta a los hombres.

      Hasta pronto y sigue con tu labor.

  2. @Olivier

    Perdona que no haya publicado tu comentario, pero es que estoy intentando zanjar una discusión que se me fue de las manos. Sin embargo, te invito a comentar en futuras entradas.

    @Isidro

    Te mandaré un correo electrónico a ser posible hoy o como tarde mañana.

  3. Acabo de leer los artículos, y aunque no esté de acuerdo con alguna opinión puntual (los hechos, por otra parte, son los que son), me ha parecido un gran trabajo de investigación. Enhorabuena. Este tipo de cosas nos hacen avanzar todos.

  4. isidro dijo:

    Hola a todos.
    He estado bastantes semanas sin posibilidad de usar el ordenador. Quiero retomar la discusión que quedó pendiente sobre el hundimiento del Titánic. Voy a evitar cualquier asomo de polémica con otros contertulios, entre otras razones por respetar el deseo de Carlos, el dueño de este blog.
    Mamisepa, he de decirte que no puedo entender que veas una suerte de conminación en las preguntas que te hice. Hacer preguntas, pedir explicaciones sobre una cuestión o acorralar al rival dialéctico forma parte de la esencia de cualquier parlamento democrático y de toda comunidad científica que se precie. Los políticos, los periodistas y los científicos se preguntan cosas unos a otros para que aclaren sus afirmaciones si pueden. Por lo demás, el tono de mis preguntas no fue conminativo ni mi intención fue forzarte o apremiarte a que las contestaras. Pero como deseo seguir participando en este sitio sin ánimo de molestar a nadie (ni a ti ni a Carlos) me limitaré en lo sucesivo a exponer mis argumentos sin hacer alusiones personales a nadie, y evitando hacerte preguntas directas. Las preguntas que formulen irán dirigidas al feminismo. Quien quiera contestarlas, fenomenal. Por mi parte, y huelga decirlo, no tengo ningún problema en que nadie me pida mi opinión ni en que el otro trate ostensiblemente ponerme contra las cuerdas. Al contrario, lo considero necesario si queremos, entre todos, arrojar luz sobre las cuestiones debatidas. Disculpa, en cualquier caso, cualquier cosa que te molestara de mis palabras.
    Voy, pues, a ello.
    – Pienso que el argumento de que el lema los niños y las mujeres primero esté implantado en nuestras sociedades (voy a limitarme a hablar de las occidentales, más que nada por ser las que más conozco), pueda deberse a que los niños suelen ir acompañadas de las madres u otras mujeres, no se sostiene. Si la intención principal de ese lema era salvar a los niños, lo más lógico habría sido emparejarlos con sus padres varones (o varones simplemente), por ser los hombres, en general, más fuertes y capaces físicamente. Mejor te podrá proteger de las consecuencias de un naufragio (u otra catástrofe) un hombre que una mujer. Un hombre de talla media puede cargar con el niño a cuestas con más facilidad que una mujer de talla media y huir del peligro con más velocidad. O encarar cualquier riesgo con mejores resultados. Así pues, en ese lema se encierra el deseo de salvar primero a los niños y a las mujeres, no sólo a los niños.
    – Para entender bien la argumentación feminista sobre lo que ocurrió en el Titánic, hay que ponerse en situación. Lo que nos dice la parte más hostil del feminismo es que el hombre ni es proveedor ni es protector de la mujer, sino, más bien, su explotador y maltratador potencial. La Ley Integral contra la Violencia de Género descansa en esta ofensiva idea contra el varón. El hombre no desea el bien de la mujer ni considera que su vida sea más valiosa que la suya. Las mujeres están -nos dice este feminismo- para servir y satisfacer al hombre, su amo y señor. Las mujeres son vistas como ciudadanos o personas de segunda categoría, siempre por detrás y por debajo del varón. Tengamos todo esto presente, porque es necesario para entender el error de la perspectiva feminista en relación a las catástrofes naturales o accidentes navieros.
    – Nos dices, Mamisepa, que en la época del Titánic no había ninguna ley que obligara a los capitanes de los barcos a salvar primero a las mujeres, y hasta dónde yo sé, es cierto. Por tanto -y aquí viene lo realmente notorio en todo esto- el capitán del Titánic obró al margen de la ley o en contra de la ley. Es decir: cuando ordenó evacuar primero a las mujeres y los niños cometió un delito contra los hombres. Recordemos que hizo falta encañonar con pistolas a los pasajeros (o a algunos pasajeros) para poder hacer cumplir la orden del capitán. El delito (el crimen) que perpetró contra los varones es más que evidente. No tenía ningún derecho a ordenar tal cosa.
    – Pues bien, esto no cuadra de ninguna manera en los esquemas mentales y legales de una sociedad que las feministas describen como misóginas a más no poder. Los supervivientes varones y las familias de los hombres que murieron por culpa de la orden del capitán se hubieran indignado sobremanera. Habrían protestado a la Justicia y habrían denunciado la conducta asesina y sojuzgadora del capitán respecto de los varones de aquel barco (con independencia de si el capitán estaba vivo o si pereció en la catástrofe). Toda la sociedad (al menos los hombres) habría condenado la conducta del máximo oficial del buque. Aquel hecho habría trascendido como un oprobio de tamaño monumental contra el varón; contra ese varón que, según las feminista, odiaba y sojuzgaba a las mujeres hasta la saña. No es posible que tal afrenta hubiera quedado impune. Y sin embargo…
    – Sin embargo, quedó impune. No es sólo que quedara impune, sino que en toda la literatura y filmografía posterior al naufragio aquel capitán quedó como un héroe, y no sólo porque no abandonara el barco. ¿Dónde y cuándo se acusó al capitán del Titánic de trasgredir las leyes y de ofender a los hombres del pasaje al relegar sus vidas a un segundo plano?
    – Ahora, imaginemos un par de cosas. Imaginemos que el barco en cuestión hubiera llevado a hombres blancos y hombres negros. En aquella época los hombres blancos dominaban y esclavizaban a los negros. ¡Desde luego, no había ninguna ley que impusiera a los capitanes el deber de salvar a los negros primero en caso de naufragio! Suena hilarante sólo de pensarlo. Bien, pues imaginemos que por extrañas razones el capitán de ese hipotético Titánic hubiera ordenado y forzado a los hombres blancos a ceder su puesto en las barcas a los negros. No quiero ni pensar qué suerte habría corrido ese capitán (en caso de haberse salvado del hundimiento) y qué suerte su fama posterior y póstuma. La Justicia lo habría hecho pedazos. Nadie hubiera consentido que saliera impune de semejante afrenta contra los blancos. Se le habría linchado en todos los sentidos de la palabra.
    – Imaginemos otra situación. Imaginemos que el capitán del barco hubiese dado la orden de que las mujeres debían ceder su puesto en las barcas a los hombres. ¿Qué habría dicho la posteridad de ese capitán? ¿Qué habrían dicho los movimientos feministas de ayer y de hoy? Y pregunto al feminismo. ¿Si el capitán de aquel buque hubiera dado prioridad a la vida de los hombres y hubiera apuntado con pistolas a las mujeres para forzarlas a ceder su puesto en las barcas, ¿tendríamos razones para considerar criminal al capitán?

    He de añadir lo siguiente. El lema primero las mujeres está presente en muchas otras cosas, y decir esto no es salirse del tema, sino abundar en más argumentos que prueban que la costumbre o el instinto de los hombres en aquel naufragio era salvar primero a las mujeres. Pregunto: ¿tiene algún efecto la educación que le damos a los niños sobre su conducta? Si la respuesta fuera no, estaríamos ante algo no muy creíble. Todos sabemos que la educación tiene un papel importante en la conducta de cualquier persona. Pues bien, lo que podemos constatar gracias a miles y miles de fuentes educativas y culturales de Occidente es que el hombre siempre representa el papel de protector de la mujer, de héroe que arriesga su vida y su pellejo para salvar a las mujeres en apuros. La literatura, la música con letra y el cine están atiborrados de obras en que esto es así sin excepción. La cultura oficial y dominante aplaude al hombre que salva a la mujer que se halla en peligro y denuesta y condena al maltratador, al violador o al asesino de mujeres. Los niños crecen mamando de esa literatura, esa música y ese cine. No hay guión más frecuente que el de el hombre que rescata a la mujer del peligro. El feminismo se empeña en acusar al patriarcado de fomentar culturalmente el odio a la mujer y el desprecio con que el hombre la trata. Nos dice que el machismo enseña a los niños a maltratar a las mujeres. Esto es falso de todo punto. Insisto: nuestros niños crecen rodeados de obras culturales en que jamás se alaba al maltratador, violador o asesino de mujeres. Jamás. Ningún mensaje oficial y dominante abona la idea de que es lícito maltratar a la mujer o someterla al arbitrio de los hombres. El hombre, por el contrario, está para servir a la mujer y procurar su bien.

    Hasta aquí la argumentación en relación al Titánic. He leído por encima los artículos que has escrito al respecto, Mamisepa. Me pronunciaré sobre ellos cuando los lea con detenimiento. De momento, creo haber probado que lo que ocurrió en el Titánic no fue debido a una extravagancia de un capitán y un hombre atípicos, sino algo que la mentalidad de entonces (y de ahora) reconoce como lo más sólito y normal del mundo. Algo que la sociedad y la Justicia mismas aprobaron sin chistar porque era lo que cabía esperar de hombres nacidos y educados para cuidar, proveer y proteger a las mujeres.

    Saludos

    • MAGI dijo:

      Claro, pero eso forma parte de las relaciones de ayuda mutua entre hombres y mujeres, y creo que es algo natural. Algunos hombres se sacrificaban por proteger a las mujeres , pero también eran mujeres quienes pasaban el parto para que ellos nacieran, la lactancia, los cuidados , cuando son pequeños los niños necesitan muchos cuidados para sobrevivir.

      No creo que tenga nada de malo, ni que signifique que la vida de los hombres vale menos, son situaciones extremas… si todos los hombres y mujeres hubiesen sido egoístas la humanidad no habría salido adelante .

      Claro que si me dicen si me parece bien que el hombre que quiero se sacrifique o tenga que dar su vida por mi o por quien sea, pues me parecería horrible, intentaría evitarlo, tampoco querría que fuese a la guerra ni que tuviera trabajos peligrosos. Es lo normal cuando quieres a alguien.

      • Cito: “Claro que si me dicen si me parece bien que el hombre que quiero se sacrifique o tenga que dar su vida por mi o por quien sea, pues me parecería horrible, intentaría evitarlo, tampoco querría que fuese a la guerra ni que tuviera trabajos peligrosos. Es lo normal cuando quieres a alguien.”

        Pero hay un tema aquí importante, y es extender esto a al sexo masculino en general y no sólo a los varones con quienes se tiene una relación de afecto.

      • Isidro dijo:

        Señora Magi,
        me alegro de que haya hecho usted este comentario, pues ilustra como ninguno algo de lo que yo he hablado mucho en este blog: la mentalidad acreedora de las mujeres (de muchas mujeres, me temo).
        Lo que usted está diciendo aquí es que los hombres debemos dar la vida por las mujeres, simplemente porque una mujer nos parió. ¿De verdad cree usted que yo, por ser hombre, debería dar mi vida por usted, que es mujer, porque me parió mi madre, porque me parió una mujer? ¿Puede haber una expresión más elocuente de mentalidad acreedora?
        Pues mire usted:
        1) Yo estaría muy dispuesto a dar mi vida por mi madre o sacrificarme por ella, pero NO por cualquier mujer desconocida.
        2) Las mujeres no tienen hijos para contentar a los hombres, sino por necesidad económica o por deseo propio.
        3) A usted también la parió una mujer. ¿Se siente usted obligada a dar la vida por cualquier mujer de este mundo? ¿O está usted libre de ese terrible débito por aquello de que usted también puede parir?
        4) No se confunda usted. Que una mujer nos dé la vida no significa que esa mujer dé la vida por nosotros (hombres o mujeres). No hay punto de comparación entre el sacrificio de parir con el sacrificio que usted le pide a los hombres: morir por cualquier mujer.
        Otra cosa más. Aquí hay personas muy inteligentes (tanto el autor como los comentaristas habituales lo son), personas que cazan moscas al vuelo. Por eso, la verdad sea dicha, ha de extrañarme que nadie haya replicado su lamentable comentario, señora Magi. Tal vez sea porque ya nos estamos curando de espanto y hasta nosotros empezamos a comulgar con ruedas de molino.
        Nada de todo esto se lo digo con acritud. Pero no puedo menos que pedirle que reconsidere sus palabras.
        Saludos.

      • Gracias Isidro. En mi caso al menos creo que es que ya me estoy agotando de responder a lo mismo, por lo que agradezco muchísimo que los comentaristas reparen en este tipo de afirmaciones.

      • Isidro dijo:

        Por supuesto, Carlos. No me refería a nadie en concreto. Es simplemente que me sorprende un poco que un comentario tan tremendo (el de Magi) no haya sido replicado por otros comentaristas. Lo leí cuando fue publicado, pero no pude entonces contestarlo. Supuse que alguien lo habría hecho en este tiempo. En fin, da igual, son tantas las cosas que debemos responder…

      • Jonatan dijo:

        El “querer a alguien” en una pareja, es una acción de a dos. Si las mujeres querían a sus maridos no veo la razón por la que no hubieran querido sacrificarse por ellos…

        … ah, claro, porque socialmente se le demandaba al hombre y el amor no tiene nada que ver.

  5. mamisepa dijo:

    isidro, gracias por tu comentario conciliador. Como ya dije, lo siento si interpreté mal “las formas”.No me importa que la gente me pregunte cosas, puedes hacerlo cuando creas conveniente. Pero eso sí, como nosotros no somos ni el parlamento de un país ni un grupo de científicos que sí o sí tienen que demostrar algo, espero que nadie se moleste si me limito a responder con un “No sabe / No contesta”. Para “catedráticos de todo” ya están los tertulianos de la tele, que un día son ingenieros de centrales nucleares, al siguiente cirujanos que hacen trasplantes de corazón, y al siguiente super-expertos en descarrilamientos de trenes. Las personas “normales”, espero que aún tengamos un privilegio (y este sí, compartido por todos) que consista en que, ante un determinado tema, podamos decir tranquilamente “no tengo ni pajolera idea de eso, así que mejor me abstengo”, y que nadie se moleste por ello.

    respecto al tema del Titanic y del Costa Concordia, que yo misma mencioné, de momento estoy buscando más información, así que de momento lo dejo en “stand-by”.

    Un saludo.

    • Isidro dijo:

      Hola, Mamisepa,
      por supuesto, yo no me molesto si alguien me contesta que algo no sabe, o que no contesta. Cada cual es libre de tomarse el tiempo que crea necesario para contestar o investigar lo que crea conveniente. Ahora bien, pienso que debemos proceder “como” si fuéramos científicos de verdad. Por eso mismo tú te esmeras -cosa que aplaudo- en aportar pruebas de esto o lo otro y escribir artículos con la mayor cantidad de datos posible, dentro, obviamente, de nuestras limitaciones como personas que no disponemos de los recursos propios del científico. Es decir, debemos tratar de poder saber responder a preguntas que pongan a prueba nuestras tesis. Si no lo hacemos, por más derecho personal que tengamos a no hacerlo, no podemos pretender que los demás den el visto bueno a nuestras tesis.
      Por mí, tómate todo el tiempo que precises. No estamos sujeto a la presión de ninguna agenda.

      Saludos

  6. Emilio dijo:

    Louann Brizendine relata en su libro: El cerebro masculino, cuan diferentes son las reacciones emocionales del hombre y la mujer cuando el primero trata de ayudar en una situación que a ella le resulta angustiosa. Mientras que la actitud de él es encontrar una solución al problema, ella realmente lo que desea es que él la abrace y le diga que la comprende.

    Cuando las cosas no suceden así ambos se sienten mal: él porque habiendo puesto su mejor voluntad no entiende la desconsideración hacia sus desvelos, ella porque no ve en él más que distancia y falta de comprensión. Y escribe estos dos párrafos:

    “Como Neil siempre había sido la persona clave de su empresa para la resolución creativa de los problemas, le desconcertaba que Danielle no le dejase ofrecer soluciones. Mientras se mesaba ansiosamente la barba recortada, dijo: “Para mí es una tortura verla y no poder ayudarla.”

    “La expresión del rostro lloroso de Danielle indicaba que, a su modo de ver, Neil exageraba, pero cuando las mujeres lloran, pueden suscitar auténtico dolor cerebral en los hombres.” (pag. 122 RBA, 2010) (la negrilla es mía) Creo que sería interesante reflexionar sobre este último párrafo porque quizá nos ayudaría a entender mejor lo del Titanic y algunas otras cosas.

  7. Emilio dijo:

    cuando las mujeres lloran, pueden suscitar auténtico dolor cerebral en los hombres. a la negrilla que me refiero en el anterior comentario es a la de ese párrafo pero allí se me olvidó ponerla.

  8. Isidro dijo:

    Emilio,
    pienso que lo que comentas es muy importante para entender no sólo lo que ocurrió en el Titánic. Echadle un vistazo a este enlace. Se lee muy rápido.

    Es un informe firmado y publicado por la Sociedad alemana de Oftalmología. Las pruebas indican que las mujeres lloran 4 veces más que los hombres, y que sollozan 11 veces más. El 6% de los varones solloza. Las mujeres, el 65%.

    Particularmente interesantes me parecen son los motivos por los que lloran hombres y mujeres.
    Transcribo:
    “Las mujeres lloran cuando creen tener demasiados defectos, se hallan ante conflictos de difícil solución o recuerdan tiempos pasados. A los hombres, por el contrario, lloran más por compasión, por ejemplo en el cine, o cuando la propia relación sentimental termina en fracaso.”

    Si:
    1) los hombres lloran por compasión,
    2) el llanto de las mujeres les resulta especialmente doloroso y
    3) ellas lloran y sollozan mucho más que los hombres…

    …nada tiene de particular que tantas y tantas veces los hombres estén dispuestos a salvar a las mujeres preferentemente o a sacrificarse por ellas en mayor o menor grado.

    Estos datos creo que también serían útiles para explicar por qué hay más suicidios masculinos que femeninos. La mayor propensión al llanto y al sollozo de las mujeres y la compasión que suscita ese llanto en los hombres (al menos en ellos), pueden ser el motivo de que las mujeres sean diagnosticadas de depresión grave con más frecuencia que los hombres y de forma más rápida y diligente. Dicho de otro modo, es posible que los hombres estén infra-diagnosticados en ciertas enfermedades mentales, o que las mujeres estén supra-diagnosticadas. Porque lo que no parece guardar coherencia es que haya más mujeres diagnosticadas de depresión y ansiedad que hombres y, sin embargo, ellos se suiciden más.

    La debilidad que los hombres suelen sentir por las mujeres también queda expresada claramente en las tasas de suicidio por sufrir fracaso amoroso. Según Helen Fisher, estudiosa de lo humano, los hombres se suicidan por fracasos amorosos 3 ó 4 veces más que los hombres. Dato éste que coincide con el que nos ofrece la Sociedad alemana de Oftalmología: los hombres suelen llorar cuando una relación se rompe.

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  12. PEDRO dijo:

    PARA MI LOS 2 GENEROS ESTAN IGUAL DE OPRIMIDOS

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  16. Pepe dijo:

    “21. Puedo ser realmente ofensiva cuando alguien me enfada, y llamarlos feos, perdedores, frikis, asquerosos, repugnantes, basura, pusilánimes, pervertidos, gordos [etc.]. Después de todo, tengo el derecho a que no se me trate cruelmente en el trabajo, y el derecho a no escuchar cosas desagradables que puedan hacerme sentir incómoda. Tengo recursos legales si ese derecho no es respetado, y tengo el derecho de dejar eso perfectamente claro en mi entrevista de trabajo.”

    No se como será en EEUU, pero en España creo que no existe tal percepcición.

  17. MAGI dijo:

    Yo tengo que decir que me siento privilegiada como mujer joven de la Europa occidental, si hubiese sido africana mi vida hubiese sido mucho peor.

    Pero no todo es tan bueno, precisamente yo he sufrido por muchas de las cosas que aquí dicen se pueden permitir las mujeres y en mi caso no ha sido así.

    Por naturaleza soy una persona débil o sensible , y siempre me he sentido más débil que los demás, en realidad las mujeres también son muy fuertes , por lo menos las de mi alrededor , mi madre muchísimo, tiene mucho caracter . Los hombres de mi alrededor también son fuertes, al menos más que yo. Y nunca me han permitido ser yo misma en mi entorno , yo no vivo para competir y me educaron para eso.

    Es como el circo romano para las mujeres también, hay que competir y luchar por cualquier tontería.

    Claro que eso también es debido a la misma cultura que aunque es buena para unas cosas, es de un capitalismo salvaje .

    Creo que al final a algunas personas les gusta pisotear y humillar a los débiles sin importar si son chicos o chicas. Cierto es que a los chicos se les insulta en su identidad masculina, diciéndoles que no son hombres o cosas así, y a nosotras nos pueden pisotear sin quitarnos la identidad de genero.

    Claro , luego pasan los años y como mujer es diferente, si que es cierto que la dulzura y la debilidad son consideradas cualidades muy femeninas en nuestra cultura, pero no son comunes, así que me doy cuenta de que yo soy de un especial atractivo para los hombres , y eso me ha subido la moral después de tanto sufrimiento.

    Al final puede que acabe resultando un privilegio si consigo tener una relación algún día, no solo para mi, sino para el hombre con quien esté, lo cuál es mucho mejor.

  18. Jeipi dijo:

    Creo que este hilo es el adecuado para tratar el caso de Norah Vincent:
    https://en.wikipedia.org/wiki/Norah_Vincent

    Norah Vincent es una periodista, escritora, activista GLBT y (ahora) exfeminista, que una vez decidió disfrazarse de hombre durante dieciocho meses para contar luego sus experiencias en un libro.

    El periodismo de investigación bajo falsa identidad no es nada nuevo, y a veces ha dado resultados muy interesantes y sorprendentes para el público en general, pero también para el propio investigador. Es lo que le ocurrió a Norah, porque ella iba con la idea de que, haciéndose pasar por hombre, la vida le sería más fàcil, y lo que se encontró en la realidad fue todo lo contrario.

    A pesar de todo, tuvo la honradez de contarlo en el libro que había proyectado, que se titula “Self-Made Man” (hay versión española: “El hombre que se hizo a sí mismo”), libro que no debió de ser muy bien recibido en círculos feministas.

    Norah tuvo una depresión cuando comprobó que sus prejuicios eran infundades y lo contó en un nuevo libro (pero eso es otra historia). Ahora ve diciendo que le gusta ser mujer, y lo considera un privilegio.

  19. Hola Carlos, estan rotas dos ligas del artículo.

    Mi crítica al feminismo en este sentido es que, cuando se hacen listas del privilegio masculino (como la de Amptoons), nunca se especifican los matices o contrapartidas.

  20. Pepe dijo:

    El primer hipervínculo está roto, aquí tienes uno si te interesa.
    http://everydayfeminism.com/2015/05/male-privilege-trans-men/

  21. Como veo que la idea de “mujeres y niños primero” en los desastres marítimos se ha puesto en duda a partir de un estudio de la Universidad de Uppsala, dejo aquí dos artículos que ponen en duda a su vez las conclusiones de dicho estudio:

    http://www.feministcritics.org/blog/2012/04/18/why-%e2%80%98women-and-children-first%e2%80%99-was-not-a-%e2%80%9cmyth%e2%80%9d-noh/
    http://www.feministcritics.org/blog/2012/04/19/more-on-the-%E2%80%98women-and-children-first%E2%80%99-era-noh/

  22. Pepe dijo:

    Creo que faltan algunas ventajas evidentes como “tengo menos probalidades de ser indigente” o “tengo menos probabilidades de estar en la cárcel”.

  23. Pingback: Lo posmo (2): los coños feroces – La Venganza de Hipatia

  24. Pepe dijo:

    No entiendo un “privilegio”/ventaja como “si me maltrata mi pareja es mucho menos probable que se rían de mí”, hay algunos parecidos pero este no.

  25. Pepe dijo:

    “No entiendo COMO NO HAY un “privilegio”/ventaja como “si me maltrata mi pareja es mucho menos probable que se rían de mí”, hay algunos parecidos pero este no.

    Corregido.

    “Creo que quiere decir: “si experimento maltrato es más probable que me tomen en serio”.

    ¿Dónde está? No lo encuentro.

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