Opresión masculina en la Historia: el trabajo forzado

En anteriores entradas hemos explicado como la universalidad de la experiencia masculina ha convertido problemas específicos del varón en problemas universales, dificultando su identificación como problemas de género. El trabajo forzado es un buen ejemplo de ello. Generalmente clasificado como opresión de clase, incorpora un elemento de género inseparable, pues la inmensa mayoría del trabajo forzado a lo largo de la historia ha sido realizado por varones y sólo era obligatorio para ellos por ley. Nuestra entrada tratará dos casos muy conocidos: la mita peruana y la construcción de la Gran Muralla en China.

La mita era un sistema de trabajo forzado que existía antes de la llegada de los españoles, quienes aprovecharon la estructura existente e intensificaron sus abusos. Como otros sistemas de trabajo forzado, la mita era obligatoria para los varones de entre 18 y 50 años, pero excluía a las mujeres (p. 20). De todas las variantes existentes, la mita minera era la más brutal. El académico Matthew Smith escribió (p. 33-34):

Fray Antonio de Calanchas, por ejempló, afirmó en 1638 o 1639 que diez indios morían por cada peso de plata producido, y otros reportes llamaban a Cerro Rico “la montaña devora-hombres”, señalando que los peligros de la mita, y no la migración, causaron el descenso del número de mitayos. Aunque estas afirmaciones son de dudosa credibilidad, estimaciones conservadoras sugieren que durante dos siglos y medio en la mina del Potosí murieron muchos miles de mitayos por accidente y enfermedad debido al peligroso entorno de trabajo.

Aunque por alto que fuera el número de víctimas mortales en Potosí, palidecía en comparación con la mita en la mina de mercurio de Huancavelica en el norte. Se dice que las madres mutilaban a sus hijos para eximirlos de la mita Huancavelica, y un mitayo era afortunado si sobrevivía el lapso de dos meses en las minas de mercurio. Whitaker describe el régimen de trabajo de Huancavelica como “la peor cara de la vileza de la mita”, exponiendo a los trabajadores a envenenamiento por exposición a mercurio y a monóxido de carbono, al tiempo que la neumonía y el trabajo en las cuevas contribuían a las horrorosas condiciones de trabajo.

Sin embargo, trabajar como mitayo en el Potosí era ya lo suficientemente terrible, y no sin razón las minas eran conocidas como “una montaña del infierno” y las llamadas al trabajo allí eran contempladas como “virtualmente una sentencia de muerte”.

Por su parte, Wikipedia describe así el trabajo mitayo en Potosí:

La Mita de Potosí fue la explotación inhumana de cientos de miles de indígenas de los Andes, quienes trabajaban como mitayos hasta caer muertos en las minas de plata del Cerro Rico, vecino a la ciudad. Los indígenas trabajaban en jornadas de hasta 16 horas, en algunos casos sin utilizar pala ni pico, removiendo la tierra con las manos, y debiendo trasladarse por kilómetros desde las minas hasta los establecimientos de fundición. Los accidentes eran frecuentes y al [sic] mortandad horrenda. Se estima que no menos de 20.000 indígenas perdieron la vida en las explotaciones de plata de Potosí.

Esta segunda fuente es menos fiable, pues aunque incluye bibliografía, no especifica las páginas exactas. Sin embargo, nos ofrece una idea de cómo se ha percibido la mita en la mentalidad colectiva popular. Es necesario notar que en este caso, como en muchas otras narraciones de la mita, no se especifica que los mitayos eran exclusivamente varones, indicando una opresión de raza y clase pero no de género. Una prueba más de que la universalidad de la experiencia masculina oculta la opresión de género sufrida por el varón y sólo evoca las categorías restantes (raza, clase, etc.).

La construcción de la Gran Muralla, particularmente durante la dinastía Qin (221-206 a.C.) pero también en otros períodos de la Historia de China, fue en buena parte obra del trabajo forzado de millones de hombres. Al igual que en la mita, las mujeres estaban excluidas de este tipo de trabajo. David Zimmerman escribe lo siguiente para American University (la nota es mía):

Prisioneros de guerra, convictos, soldados, civiles y campesinos proporcionaron la mano de obra. Millones murieron por esta causa, y muchas historias chinas hablan de amantes separados y hombres muriendo de hambre y enfermedad. Miles de cuerpos han sido descubiertos en los cimientos del muro, o utilizados para aumentar su grosor [nota: esto último ha sido puesto en duda por la historiografía] (…). Miles y miles de hombres fueron reclutados forzosamente y obligados a marchar al norte para trabajar en su construcción. A la intemperie en las montañas, vestidos sólo con harapos en el frío invierno norteño, hambrientos y exhaustos, realizaban un arduo trabajo. Brutales palizas por parte de los capataces hacían la labor incluso más dura de soportar. Estos desafortunados obreros fueron forzados a trabajar hasta la enfermedad o el agotamiento para luego morir.

Cuando se habla de parejas separadas por la construcción de la Gran Muralla, obviamente se está haciendo referencia a los maridos o amantes varones que fueron enviados al norte por la fuerza, dejando solas a sus mujeres. Un ejemplo es la leyenda del Llanto de Meng Jiangnu, una muchacha cuyo prometido fue enviado a trabajar en esta colosal construcción. La historia relata cómo el llanto de la muchacha provocaría el derrumbe de 400 kilómetros de la muralla tras enterarse de que su amado había muerto de agotamiento en el trabajo y enterrado en la construcción.

La brutalidad del trabajo forzado durante la Dinastía Qin provocó las rebeliones que finalmente implantarían la Dinastía Han, aunque la construcción de la muralla por medio del trabajo forzado continuaría siglos más tarde.

Al igual que en el caso de los mitayos, es interesante comprobar que la mayoría de los trabajos al respecto no hablan de una opresión género, pese a que la imposición del trabajo forzado sólo recaía en los varones. Una vez más, la opresión de género y clase se presenta sólo en esta última categoría, invisibilizando el sufrimiento del hombre por ser hombre.

Ahora bien, aunque tanto la mita como la construcción de la Gran Muralla son quizá los casos más destacables, el trabajo forzado ha sido una constante a lo largo de la historia y en la inmensa mayoría de los casos recaía sobre los varones. Es necesario, por tanto, buscar en la interseccionalidad (donde se cruzan la opresión de dos categorías, como género y clase) para descubrir dónde se halla el sufrimiento masculino a lo largo de la Historia.

¿Quién se beneficiaba de la hombría de estos trabajadores?

En el caso de la mita, las clases altas fueron las grandes beneficiadas: primero los emperadores incas y luego la nobleza española. Por su parte, la Gran Muralla sí ofreció una mayor protección a un gran número de personas, aunque a día de hoy haya terminado siendo obsoleta debido a los avances tecnológicos en la guerra. Eso sí, como ocurre cada vez que realizo esta pregunta, los destinatarios de este beneficio nunca son los explotados, aquellos que dieron sus vidas en estos trabajos y a quienes hoy día la historia de género clasifica como privilegiados y opresores en la misma categoria que a los responsables de sus muertes.

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37 respuestas a Opresión masculina en la Historia: el trabajo forzado

  1. En el mundo occidental -rectificarme si no es así- los trabajos forzados son ya historia, aunque en todo el mundo como la mayoría de la población reclusa son hombres -y no porque la mujer sea menos delectiva precisamente- los que continuan expuestos a pasar por estas penas en paises donde aún está vigente, siguen siendo los hombres.

    • Rose dijo:

      El tema del ACOSO SEXUAL en el trabajo se planteó por primera vez en la Historia a finales de los años 70 CASUALMENTE en los ESTADOS UNIDOS.
      Y tambien CASUALMENTE fueron las feministas las primeras en hacerlo.
      Y tambien CASUALMENTE fue en el ambito UNIVERSITARIO DE LOS ESTADOS UNIDO donde se hicieron esos primeros estudios.
      Y tambien CASUALMENTE fueron en las universidades financiadas o que pertenecian a las familias mas ricas de los Estados Unidos, porque básicamente en los USA hay dos tipos de universidades: las que pertenecen a las familias mas ricas de los USA, y las que estan financiadas por las familias mas ricas de los USA.
      Hasta esos años setenta todas las encuestas CASUALMENTE apuntaban a que era el LUGAR DE TRABAJO el 1er lugar donde la gente ligaba.
      Lo que no decia nadie era que las EMPRESAS estaban muy, muy preocupadas en que sus empleados y emplearan perdieran el tiempo.
      Entonces CASUALMENTE las primeras medidas legales para PROTEGER a las mujeres en el trabajo de LOS ASALTOS LUJURIOSOS de sus compañeros de trabajo fueron exigidas por las FEMINISTAS AMERICANAS.
      GRACIAS a esos desvelos, y a su lucha, por todo el mundo donde reina el INTEGRISMO FEMINISTA, ESPAÑA incluida, las mujeres trabajadoras estan protegidas de esos asaltos.
      CASUALMENTE en los ultimos años el PRIMER LUGAR DE CONTACTO Y DE LIGE entre hombres y mujeres ya no es el LUGAR DE TRABAJO que CASUALMENTE ha pasado en USA ha ser de los últimos.
      Actualmente la gente CASUALMENTE intenta, si, intenta, solo intenta, LIGAR por INTERNET.
      Y respecto a lo otro, respecto a lo otro, gracias a los desvelos de las feministas, los hombres y mujeres feministas INTENTAN, si, solo INTENTAN, tener trabajo, si, intentan, tener trabajo, y si lo tienen, INTENTAN, si, solo INTENTAN, cobrar por ese trabajo a fin MES.
      Porque CASUALMENTE en las UNIVERSIDADES americanas las feministas todavía no han hecho un solo estudio de a cuantas mujeres americanas de las que están trabajando se les niega a fin de mes cobrar las horas extras realizadas, o el salario. No, esas son cuestiones ajenas al INTERES del feminismo, y que no cuestionan el orden de la sociedad HETERO-PATRIARCAL.

  2. Emilio dijo:

    Observad con qué naturalidad el tal Juanjo asume la desechabilidad masculina en esta entrada: http://blogs.elpais.com/autopsia/2013/08/vacaciones-en-la-cocina.html

    • Sandra dijo:

      Emilio, avisa la próxima vez que aportes un link que nos lleve a Miguel Lorente Acosta… No te cuesta nada, y nos ahorras el mal rato.
      Un saludo

  3. @Manuel López León

    Bienvenido al blog. Correcto, la mayoría del trabajo forzado en la actualidad sigue siendo realizado por hombres en el sistema penitenciario (en Occidente). Hay muchos que, por ejemplo en Estados Unidos, no lo llaman así porque los presos pueden negarse, pero el problema es que si lo hacen reciben menos comida, penas de cárcel más largas y otras represalias.

    No puedo afirmar que las mujeres cometan igual número de crímenes que los hombres. A buen seguro que hay más mujeres que hombres que se libran de ser detenidas o ir a prisión por los estereotipos actuales (que la mujer es menos violenta, etc.). Sin embargo, la brecha del crimen entre hombres y mujeres es demasiado grande como para explicarla sólo por ese factor.

    Por mi experiencia y los datos que tenemos, los hombres cometen más crímenes. Ahora bien, no es porque los hombres sean más malvados ni nada similar, sino porque al hombre siempre se le ha exigido que se busque la vida (el 83% los indigentes son varones), mientras que las mujeres pueden recurrir más a la protección familiar. Al mismo tiempo, la agresividad, e incluso la capacidad de ejercer la violencia, han sido demandadas al varón por parte de la sociedad a lo largo de la historia, incluyendo por parte las mujeres, para cumplir con su papel de proveedor y protector. Y seguro que se me quedan otros factores en el tintero.

    Imagino que si las mismas expectativas se hubieran impuesto a las mujeres, su nivel de criminalidad sería parecido al nuestro. Por desgracia hay quienes todavía piensan que no, porque creen que la mujer es moralmente superior por naturaleza.

  4. @Emilio

    Bienvenido al blog. Por cierto, descubrí recientemente el suyo y disfruto mucho con su lectura.

    Sobre Miguel Lorente, sólo decir que aunque quizá me equivoque, tengo la impresión cuando lo leo de que se trata de un señor privilegiado que piensa que los demás hombres han tenido su misma suerte. También es el perfecto ejemplo de feminista para quien la igualdad de género es unidireccional (que las mujeres mejoren su situación respecto al hombre, pero no viceversa). Dice:

    “Esta situación hace que las mujeres dediquen cada día 2,13 horas más que los hombres a la realización de unas tareas del hogar que disfrutan toda la familia”.

    No estaría mal que Lorente lo comparara con cuántas horas de más al día echan los hombres en sus trabajos, de cuyo salario también se beneficia toda la familia.

    Y por supuesto, como mencioné en una entrada, nadie habla nunca del monopolio femenino en cuanto a la organización espacial de la casa y su decoración, haciendo que el hogar no sea funcional para el varón y/o no refleje su personalidad, convirtiéndose muchas veces en un lugar al que va para comer y dormir pero del que no puede disponer estética o espacialmente hablando. Obviamente esto disminuirá su motivación a participar en estas tareas.

    https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/06/10/hombres-y-reparto-de-las-tareas-domesticas/

    Sólo espero que al menos Miguel Lorente sea consecuente y luego no nos venga con la farsa de que “el feminismo también se preocupa por los hombres”.

  5. Emilio dijo:

    Encantado de haber conocido tu blog. He leído algunas de las entradas y hasta el momento todo me ha gustado. Me gusta además esa capacidad que muestras para desgranar los temas hasta los más pequeños detalles. Me ha parecido que podía haber sinergias mutuas entre tu bitácora y Personas, no género y eso siempre es de agradecer teniendo en cuenta la necesidad que existe de ampliar las fronteras de este debate. Un saludo

  6. Arturo dijo:

    En cuanto a los factores que explican las diferencias en criminalidad entre hombres y mujeres me gustaría añadir un par de ellos que tampoco agotan la distancia pero creo que son relevantes:
    uno es el hecho de que los hombres delincuentes también tienen mujeres que se benefician de la “actividad laboral” de su pareja, pero sin que le repercutan sus riesgos, como es habitual. Otro es el hecho de que la motivación para delinquir, la necesidad de dinero que puede ser por su falta, por que no tiene dinero, o por unas necesidades económicas desmedidas derivadas de su personalidad, su educación, el uso de drogas, ludopatía o lo que sea, en el caso de las mujeres lo pueden solucionar mediante la prostitución y otras formas de trasvase de recursos del sexo masculino hacia el femenino.
    Otro tema es que no se las persigue tanto, no son tan sospechosas y por tanto no se las encuentra tanto en los delitos. También se las suele condenar a penas menores por hechos similares con lo que suman menos población reclusa.
    Por cierto, no se si es una impresión subjetiva mía, pero suelo percibir que, cuando detienen a una mujer por un delito mediático: estafas, delitos políticos, etc., suelen imputar a sus parejas, que acaban con condenas similares por colaboradores o por lo que sea, mientras que no ocurre al revés, si detienen a un corrupto o un mafioso se va el solito y ella se queda para disfrutar de lo robado por su pareja aunque sea evidente el conocimiento y hasta la colaboración de la mujer en los hechos delictivos. En un par de ocasiones he comentado en “personas no género” el caso de las mujeres de la mafia y el de la mujeres de los narcos gallegos, aunque el tema se puede extender a todo tipo de delitos.

  7. @Arturo

    Dices: “Otro es el hecho de que la motivación para delinquir, la necesidad de dinero que puede ser por su falta, por que no tiene dinero, o por unas necesidades económicas desmedidas derivadas de su personalidad, su educación, el uso de drogas, ludopatía o lo que sea, en el caso de las mujeres lo pueden solucionar mediante la prostitución y otras formas de trasvase de recursos del sexo masculino hacia el femenino.”

    Muy bueno. Creo que deberíamos seguir investigando en esa dirección.

    El resto del comentario también me parece bastante bueno. Si tienes por ahí algún documento o artículo que respalde lo de las penas de cárcel e imputaciones de pareja, creo que podría dar para una entrada.

    • Arturo dijo:

      No poseo documentación. Como digo esto es producto de la observación personal con riesgo de subjetividad. Lo de las mujeres de la mafia se debe a un documental visto en la tele hace nosecuantosaños en el que venía a decir que ante la persecución policial a los mafiosos hombres, dejaban en manos de mujeres operaciones críticas, pues como era una organización muy machista suponían que las mujeres no contaban. Y el hecho es que si contaban también para la transmisión de información y la toma de decisiones. Los jefes varones estaban encarcelados y la policía no sabía como se las arreglaban para seguir dirigiendo la organización desde prisión. Suponían sofisticados sistemas fuera del alcance de los humildes presupuestos policiales y, según este documental, todo era más simple: las comunicaciones, tomas de decisiones e incluso algunas operaciones eran realizadas impunemente por mujeres.
      Otro dato que tampoco cité pues tampoco tengo referencias documentales, es un estudio de la era preinternet que leí en algún sitio y que ya no sé donde lo tengo, en el que comparaba las proporciones de condenados a muerte y ejecutados por sexos (para USA). No entraba en si a las mujeres las condenaban igual o menos por los mismos hechos, si no que, una vez condenados a la pena capital, una vez que jueces y jurados valoraban que ese hombre o esa mujer se merecían la muerte por lo que habían hecho, luego, por diferentes razones, no todos son ejecutados, y el resultados era, como no podía ser menos, que había una proporción de ejecutados entre los condenados varones, pues no recuerdo si 10 o 100 veces mayor que entre las condenadas. Siento no poder aportar nada más concreto y con más peso argumental.

  8. @Gracias

    De hecho he visto el documental que mencionas. Quizá haga una búsqueda, a ver si lo encuentro por alguna parte. Del segundo tema se ha hablado mucho, creo que podría encontrar documentación, aunque sea en inglés.

  9. Raúl dijo:

    Las ejecuciones de HOMBRES en todo el mundo, son cientos de veces más numerosas que las de mujeres, incluso en paises como EE.UU, la ejecuciones de mujeres son casi insignificantes, porque está muy mal visto por la sociedad puritana americana ejecutar a una MUJER, por lo que ser mujer se considera un atenuante para la aplicación de la pena de muerte (se crea + desigualdad)

    • Aunque sospecho que esto es verdad, es necesario probar que el fenómeno se da también proporcionalmente hablando. De lo contrario se puede afirmar fácilmente que como hay más varones que cometen delitos violentos que mujeres, lógicamente habrá más hombres condenados a muerte. Sé que soy pesado pidiendo citaciones, pero es mejor tener buenos argumentos respaldados por datos que muchos sin ellos.

  10. Raúl dijo:

    Actualmente en ESPAÑA, resulta que, los hombres, tanto si son asesinos como si son asesinados, siempre son los MALOS…….
    Es como si ahora los asesinatos de mujeres por sus maridos se interpretara como una prueba de que las mujeres son insoportables… ¿sería justo? No sería justo, pues no se deben justificar los asesinatos. Y menos por el “género” de las víctimas. Pero sería menos difícil de “justificar”, pues muchos maridos se suicidan después de matar a sus mujeres y, según los “padres separados”, muchos más se suicidan “antes” (600 al año, unas 20 veces más).
    La “teoría” con la que se interpretan los hechos es muy importante, por no decir que inquientante:
    También dice que La opinión pública ha convertido a las parricidas en víctimas. La sociedad se siente responsable.
    O sea que en ESPAÑA, aplicando EL PRINCIPIO de que ellas son buenas y ellos, malos, si son ellas las que matan, SEGURO QUE EL MUERTO TENÍA LA CULPA.
    Estas SEGURIDADES afectan tanto la opinión pública como la de jueces y abogados. ¡Sólo falta el “permiso” para violar leyes, como el art. 14 de la Constitución! Violación que ES ACEPTADA por TODOS LOS PARTIDOS. Y no sólo en la violencia “de género”. Recordemos lo del “Servicio Obligatorio sólo-para-varones”, que convivió “pacíficamente” con 23 años de Constitución que prohibe “TODA” discriminación por razón de sexo. (Por cierto: una “justificación” era que los hombres “SON LOS ÚNICOS CAPACES DE MATAR SÓLO PORQUE SE LO MANDEN”. O sea, que ellas no hacían la mili, ¡TAMBIÉN PORQUE SON BUENAS!
    Ante los prejuicios contra los varones, la CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA no vale un pimiento, es papel mojado.

    • @Raul

      Entiendo que estos temas nos apasionan, pero te ruego que limites el uso de las mayúsculas. En internet se asocia las mayúsculas con gritar (es una regla no escrita). Dicho esto, es cierto que los prejuicios en este sentido están ahí, pero no es único a España. La diferencia es, por supuesto, que la LIVG ha consagrado el prejuicio estableciendo penas para distintos sexos.
      Esto puede verse en cualquier país incluso desde que se pelean niños con niñas. Si la niña viene llorando porque el niño le ha pegado, automáticamente se le regaña. Si es el niño el que viene llorando porque la niña le pegó, se le suele preguntar “¿Qué le hiciste (a la niña, para que te pegara)?”. Eso se traslada al mundo adulto, y cuando un hombre muerte asesinado por su pareja, especialmente hoy día, lo primero que mucha gente piensa es “algo habría hecho”.

  11. isidro dijo:

    Pido de nuevo disculpas por no haber leído los comentarios. Uno de los factores, obvio por lo demás, que puede explicar en parte la diferencia delictiva entre hombres y mujeres es que las mujeres tienen menos capacidad física para perpetrar ciertos delitos. Un ladrón varón correrá más a pie, por término medio, que una ladrona. Una mujer normal se expondría mucho si decidiese probar el sistema del tirón, por ejemplo. Y lo mismo se podría decir del delincuente que huyera al volante de un coche o montado en una moto. En general, la destreza de las mujeres es muy inferior a la del hombre en el manejo de vehículos, como también es menor el sentido de orientación espacial.
    Razones similares explican que haya, en general, más mujeres paradas que hombres parados. El abanico de trabajos que un hombre puede desarrollar con solvencia es mucho mayor que el que puede desarrollar una mujer. Si un licenciado varón en arquitectura no halla trabajo como arquitecto, siempre tendrá la opción de trabajar como peón de albañil, por ejemplo, cosa que no podrá hacer, en general, la licenciada en arquitectura. Aunque lo deseara.

    • Aunque estoy de acuerdo en que las diferencias físicas entre el varón y la mujer también ayudan a explicar la diferencia en cuanto a los delitos, estoy en desacuerdo con respecto a lo que mencionas de que las mujeres no pueden trabajar como peones de albañil. Sólo en Bolivia hay bastantes, incluyendo por supuesto peones.

      (Es el diaro La Razón de Bolivia, no confundir con La Razón de España)
      http://www.la-razon.com/sociedad/mujeres-albaniles-mil-ganan-varones_0_1684631552.html

      El artículo no examina las causas de por qué las mujeres ganan menos (como que no suelen echar las mismas horas), pero eso es otro tema del que se hablará a su debido tiempo.

      En el masculinismo generalmente hablamos de los accidentes laborales como muestra de la opresión masculina (aunque puede que tú personalmente no lo hayas hecho, lo desconozco). Si vamos a decir que las mujeres no pueden hacer esos trabajos, o no deben, entonces no hay derecho a quejarse de que los hombres son quienes los realizan.

      Por otra parte, aunque he leído numerosas veces que los hombres tienen mejor habilidad espacial como para pensar que puede ser cierto, nunca he leído nada sobre el manejo de vehículos. ¿Te refieres a algún estudio en particular?

      • isidro dijo:

        Carlos, efectivamente, una mujer puede hacer de albañil, pero, como término medio, no con la misma solvencia que un hombre, simplemente por una cuestión de diferencia física. También las mujeres pueden hacer de bomberos, siempre y cuando se rebajen para ellas, de manera significativa, los criterios de evaluación en las pruebas físicas. Y lo mismo se puede decir de las pruebas para ser socorrista en las playas. Vas a ver a chicos y chicas de socorristas, pero, como es obvio, las chicas socorristas no pueden competir con los candidatos varones. Mujeres y niños trabajaron en la minería en los inicios de la revolución industrial, etc. Ahora bien, yo lo que estoy afirmando es que, en general, un empresario o un constructor preferirá a un hombre albañil que a una mujer albañil, como se preferirá a un hombre para bombero que a una mujer.
        A la última parte de tu comentario, diré lo siguiente:
        Creo -como se desprende de lo ya dicho- que, en igualdad de condiciones e igual número de candidatos de uno y otro sexo para ciertos puestos de trabajo (bombero, albañil, minero, pescador, basurero, soldado, socorrista, etc.,) las mujeres no pueden competir con los hombres, de igual manera que el mejor equipo de fútbol femenino no puede competir, ni de lejos, con el mejor equipo de fútbol masculino. De hecho, por eso mismo se han arbitrado las políticas de cuotas y de “discriminación positiva”.
        Por tanto, yo no puede reprocharle a la mujer que no desee ser bombero bajo los mismo criterios de evaluación que se emplean para seleccionar al varón. Cualquier mujer podría decir: sí, yo quiero ser bombero, pero no que se me exija el mismo rendimiento que al varón. Yo siempre he dicho que a mí no me molesta que las mujeres tengan trabajos menos duros que los hombres, por la sencilla razón de que deseo que todos los puestos de trabajo sean ocupados por las personas mejor capacitadas, lo que redundará en un mejor servicio al contribuyente (todos queremos que el socorrista llegue cuanto antes para salvarnos) y una mayor eficacia de la sociedad. Así pues, el hecho de que haya más muertes laborales de hombres no es imputable a la mujer. Ahora bien, lo que sí es imputable al feminismo (no a la mujer) es que, en un alarde de insensibilidad y mendacidad increíble, pretenda que son las mujeres las que peor lo tienen en el mundo del trabajo, o que quiera hacer pasar a las mujeres por mártires por fregar más platos que los hombres. De lo que yo me quejo no es, insisto, de que haya más accidentes laborales de varones, sino de la rabiosa ingratitud del feminismo hacia el varón.y de sus ataques sin fundamento. Y también nos podemos lamentar de que el feminismo, al hablar del hombre, sólo se acuerde de los varones que ocupan puesto de dirección y olvide a los currantes. Yo, como hombre, puedo asumir y aceptar que muchos trabajos masculinos sean más duros que los femeninos, pero espero, al menos, que nadie me describa como el explotador de las mujeres o como el que sale ganando en este terreno..

        En cuanto a la destreza en la conducción. Bueno, Carlos, como bien sabes, los pilotos varones de fórmula uno (o de motos) no compiten con los pilotos femeninos. Pero, sin llegar a esas elites, es totalmente cierto que, en promedio, los hombres conducen con más habilidad que las mujeres. Son muchas las mujeres que, cuando se les pide que señalen a la derecha (o a la izquierda), señalen a la izquierda. Hace unos años leí un libro titulado “Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas”, escrito por el matrimonio Allan Pease y Bárbara Pease. Recientemente, vi la película que se hizo basándose en ese libro (se vendieron 10 millones de libros). En ésta se decía que el 80% de los hombres aparca a la primera. Sólo el 20% de las mujeres lo hace a la primera. Ello puede suponer la diferencia entre que el malechor varón no sea capturado por la policía y la malechora sí. La habilidad espacial y la conducción de vehículos están íntimamente relacionadas. Más en general, y como bien dices, la orientación espacial está más desarrollada en los hombres que en las mujeres. Doreen Kimura piensa que el origen de este dimorfismo sexual hay que buscarlo en la evolución de la especie.

  12. @Isidro

    Es un argumento muy razonable el que realizas para la construcción, y en líneas generales está claro que si el hombre tiene más fuerza y resistencia de media estará más capacitado para esos trabajos. Creo que no hay mucha discusión al respecto. Por ello no quiero que pienses que estoy llevándote la contraria por llevarte la contraria, pero sí hay algunas cosas que creo pueden ser relativas.

    No todos los hombres son igual de fuertes. He visto a muchos hombres bastante menudos trabajar en la construcción, hombres cuya fuerza no me ha parecido diferir mucho de la media de algunas mujeres que conozco. Y sin embargo no he visto un número de mujeres equiparable al de esos hombres menudos. Y haber mujeres más fuertes que estos tipos de los que estoy hablando, o al menos igual de fuertes, las hay. Si no hay problema para que estos hombres trabajen en la construcción, tampoco debería serlo para las mujeres. Mi fuente es que tanto mi hermano como un amigo han trabajado de peón de albañil, y he visto gente con la que trabajaban (empezando por mi amigo, que era un “tallarín”). Éste último sí trabajó con mujeres peones y nunca me dijo nada especialmente bueno o malo de ellas o su eficiencia.

    Por otra parte, veo a mujeres africanas llevando pesadas cargas y a veces hasta con niños a cuestas por muchos kilómetros a diario (la fuente está en el artículo de la entrada “El origen de la dominación masculina III”, lo traeré otro día que ahora no tengo tiempo), o a mujeres indígenas haciendo cosas parecidas. Amén de otros trabajos pesados en la agricultura.

    Aunque puede que haya una diferencia biológica que ayude a explicar que algunas de estas mujeres africanas sean más fuertes que las caucásicas, creo que también es fundamental reconocer que a las mujeres africanas a quienes me refiero no les quedan muchas otras opciones. Desarrollan la fuerza a base de hacer lo que tienen que hacer, a veces desde pequeñas. Aunque la situación de los hombres caucásicos no es igual, sí que es verdad que a algunos no les queda de otra y realizan trabajos pesados o peligrosos, donde a veces desarrollan una fuerza que inicialmente no tenían (aunque no sea desde niños, como en el caso de las africanas ya mencionadas). Como ya se mencionó en la página principal, más del 80% de los sin techo son varones, pese a tener más oportunidades laborales, porque la mujer recibe más apoyo familiar.

    Todo esto sin entrar en el tema de que ciertos trabajos se consideran “masculinos” y realizarlos se percibe como una pérdida de feminidad.

    En resumen, como dije al principio, no es por llevarte la contraria. Tu premisa es correcta, pero al mismo tiempo creo que podría haber muchas más mujeres en estos oficios de las que hay hoy en día.

    • Arturo dijo:

      Trabajando de director de una escuela taller con módulo de albañilería, tenía una alumna que era particularmente buena como trabajadora, además era lista y responsable. Traté de convencerla de que, en pleno booom de la construcción en España, tenía una buena oportunidad laboral en la construcción, al menos en las partes “más finas” del oficio, como es el alicatado o la yesería. Siempre me contestó afirmativamente, hasta el último día de la escuela en que me dice: “Arturo, yo no me veo trabajando en la obra”. Para mi fue muy frustrante, sentí que fracasaba en mi labor

    • isidro dijo:

      Carlos,

      Yo también estoy de acuerdo contigo cuando dices que podría haber muchas más mujeres trabajando en el andamio. Sí, pero por mucho que estiremos la goma de las excepciones, la regla sigue en su sitio. Aunque todas las mujeres aptas para ser albañiles trabajaran en la construcción, la inmensa mayoría de albañiles seguiría siendo hombres (siempre y cuando el mismo número de hombres y mujeres entraran en competición). Y cuanto más duro es el trabajo a desarrollar, cabe esperar menos presencia femenina. A los forestales (o ciertos cuerpos de forestales), por ejemplo, se les exige unas condiciones físicas similares a los atletas, lo cual es tremendo (lo acaban de decir en el telediario). Obviamente, no hay ninguna mujer en esos puestos. En definitiva, creo que es muy cierto lo que dije: que es normal que el paro femenino sea mucho mayor que el masculino por la razón indicada.
      La mayor fuerza y resistencia del hombre es un arma de doble filo. Por un lado, puede ser una ventaja. En 2012 se produjo una trágica avalancha humana en una discoteca de Madrid (Madrid Arena). Murieron por asfixia o aplastamiento 5 chicas. Ningún chico. La mayor fuerza de los chicos los libró de la muerte. Pero las desventajas de ser más fuertes que las mujeres son, muy amenudo, mayores que las ventajas, pues, como estamos diciendo, todos los trabajos más duros y peligrosos son realizados por varones. Ello explica, en gran medida, por qué la esperanza de vida del hombre es menor que la de la mujer.
      Los medios de difusión, tomados y dirigidos por insobornables feministas, denuncian que el paro sigue azotando más a las mujeres que a los hombres. Insisto: si no se tiene en cuenta algo tan obvio como que el abanico de trabajos a los que puede aspirar una mujer es mucho más reducido que el de los hombres, la noticia abonará la acusación feminista de que el patriarcado sigue oprimiendo a la mujer en el mundo del trabajo, y relegándola a las tareas domésticas.
      Todo esto no significa que no pueda haber otras razones de peso para que las mujeres no trabajen en ciertos oficios o profesiones (ídem para los hombres). Ciertos prejuicios bien arraigados en varones y mujeres pueden entorpecer que algunas mujeres excepcionales quieran trabajar en trabajos típicamente masculinos. La distribución de trabajos en función del sexo sigue, en general, una lógica basada en el dimorfismo sexual humano (basada, en definitiva, en criterios de eficacia y supervivencia individual, familiar y social), y siempre ha habido ideas y tradiciones para preservar esa regla de cualquier excepción. En la mentalidad de algunas personas las excepciones no sirven para confirmar las reglas sino para refutarlas.
      Por cierto, todo esto venía a cuento de que ya dije. Una de las razones por las que las mujeres quizá delincan menos es porque su condición física se lo dificulta o imposibilita en muchos casos.
      Por otro lado, creo que nunca sabremos cuántos delitos femeninos no quedan sentados en los registros policiales. Yo sé de una madre a la que no le quitaron la custodia de sus dos hijos pequeños hasta que un vecino llamó a la policía para advertirla de que una mujer asustaba a sus hijos acercándolos peligrosamente al hueco de la ventana, como con intención de dejarlos caer. Sin embargo, el marido ya había advertido infinidad de veces de las barbaridades que hacía su esposa cada día.
      Recientemente, un amigo me contó que la hija de una prima hermana suya entró en coma cuando era bebé por inanición. En el hospital le salvaron la vida, pero le quedaron secuelas motrices e intelectuales, quizá de por vida. Empero, los servicios sociales no le quitaron la custodia de la niña. Se disculpó a la madre porque era primeriza. Me pregunto cuánto habrían tardado en castigar a un varón que hubiera dejado que el hijo entrara en coma por inanición.

  13. Arturo dijo:

    Este es solo un ejemplo más de lo que comentaba más arriba, como dije, no poseo estadísticas, seguramente ni existen y esto solo es un caso más sacado a vuelapluma de la prensa de hoy:
    http://economia.elpais.com/economia/2013/09/06/actualidad/1378468250_139185.html

    como ven el querellado es el, y el juez, ante el intento de alzamiento de bienes por parte de su mujer, se limitó a impedírselo sin más, sin encausarla ni nada de nada. Solo un ejemplo tomadoal paso.

  14. Emilio dijo:

    Ignacio, yo escaparía de los valores medios porque si bien lo piensas a los efectos de lo que aquí se habla no sirve. La coartada de los valores medios nos puede llevar a la conclusión surrealista de que en todas las parejas él es más fuerte que ella y por tanto en caso de conflicto será quien se lleve la peor parte. Por lo demás si hay algo que se desarrolla es la capacidad física y no hay más que comprobarlo en las mujeres deportistas. Una de las Willians tiene más potencia de saque que Nadal y desde luego habrá cientos y miles de hombres menos fuertes que ella en el plano físico, del psicológico no lo menciono porque nos llevaría por otros derroteros.

    • isidro dijo:

      Emilio, en ningún momento he dicho que todas las mujeres (o esposas) sean menos fuertes que cualesquiera hombres (o esposos). Pero he de insistir en que las excepciones no refutan la regla. Aunque se hiciese un estudio caso por caso para ver si es más fuerte la mujer o el hombre en un matrimonio y se comprobase que, por ejemplo, en el veinte por ciento de los matrimonios la mujer fuera más fuerte que el marido, en el resto de los casos el hombre, por ser más fuerte, siempre se llevaría la peor parte de mano de la justicia. La defensa del hombre en estas cuestiones no puede depender, en absoluto, de que se haga constar que hay hombres menos fuertes que sus parejas femeninas.
      Salvo que me equivoque, la justicia prohíbe (o pena más) al boxeador pegar a cualquier ciudadano.Y creo que el juez, cuando hay una pelea entre hombres, tiene en cuenta la diferencia de peso y corpulencia entre ellos. Es lógico. Ahora bien, a mi entender, la mujer que, con independencia de su peso,ataca e inflige una herida de x consideración a su marido, debe recibir el mismo castigo que un hombre que le haga una herida de x consideración a su mujer.

      • isidro dijo:

        Añadiré, por si fuera necesario, que la justicia no debe considerar el sexo de la persona que agrede a su cónyuge, sino indagar, caso por caso, el origen de la disputa, si alguno de ellos se aprovecha de su mayor fuerza o agresividad, etc, etc. Pero esto no hace falso que los grandes números son los que son: que los hombres son, por lo general, mucho más fuertes que las mujeres, y que ellos explica, en gran parte la división de trabajos desde el principio de los tiempos para nuestra especie.
        Las mujeres, Carlos, pueden hacer muy bien ciertas tareas de albañilería, pero muy muy pocas podrían hacer todas las que incluye ese oficio. Llenar la hormigonera de arena con una pala durante horas es algo que está al alcance de muy pocas. O trasportar una carretilla llena de ladrillos, etc.
        Aunque ya me he pronunciado sobre el siguiente punto, no me importa repetirme: estoy seguro de que poquísimas mujeres podrían superar las pruebas físicas que los hombres deben superar para ser bombero, o socorristas, o forestal, o GEO, o minero. Recuerdo el artículo de Arturo Pérez Reverte sobre esta cuestión. Pérez Reverte se lamentaba, entre ironías, que en no sé qué localidad de Murcia, se hubiera rebajado repetidas veces el criterio de selección para candidatas a bombero. Se rebajaba más y más por la sencilla razón de que ninguna de las aspirantes podía, ni de lejos, alcanzar el aprobado en exámenes físicos ya previamente menos exigentes que los preparados para los hombres. Yo vendimié durante muchos años. Las mujeres podían vendimiar con parecida solvencia que los hombres. Pero había algo que ellas no podían hacer. No podían ser cuberos. De ningún modo. De hecho, para ser cubero no bastaba con ser hombre joven: si no se era alto o muy mjy fuerte, no era posible serlo.

        Es obvio que siempre hay excepciones a la regla. Si todas las mujeres hicieran culturismo y todos los hombres fueran absolutamente sedentarios y tripudos, es posible, o probable, que hubiera una proporción de mujeres muy superiores a la mayoría de los hombres. Claro, pero es que esta circunstancia no se da.

  15. Pingback: El privilegio femenino | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  16. @Isidro

    Lo que mencionas de la niña es terrible. Se queda uno sin palabras. Creo que la parte de tu comentario sobre criminalidad iría muy bien con la entrada que acabo de publicar sobre privilegio femenino.

    Con respecto al tema de la construcción, no tengo problemas con tu argumento en sí (basado en la biología) pero donde no estoy de acuerdo es con que lo lleves tan lejos, como cuando afirmas que “aunque todas las mujeres aptas para ser albañiles trabajaran en la construcción, la inmensa mayoría de albañiles seguiría siendo hombres.”

    Entre un hombre y una mujer de constitución media, inicialmente el varón será más fuerte por motivos biológicos. Sin embargo, supongamos que el varón dedica su vida a la informática desde pequeño sin preocuparse por la actividad física, y la mujer se encuentra en la situación que describí de algunas tribus africanas (llevando cargas enormes en largas caminatas a diario, tareas agrícolas y demás). En esta situación, a los 25 años ella estaría más preparada para un trabajo pesado que él.

    Lo que veo es que en la sociedad actual el canon de belleza (tema pendiente en el blog), basado en la delgadez, es el polo opuesto de lo que se exige en muchos trabajos tradicionalmente masculinos. Mujeres que podrían tener una constitución más robusta, especialmente en sus años de juventud, comen cantidades ridículas al día para aspirar a la figura de artistas que a veces hasta retocan con photoshop en las revistas para hacerlas más delgadas. E incluso mujeres que practican ejercicio no lo hacen para desarrollar masa muscular (con excepción del culturismo femenino), o al menos no en exceso. Además de esta tendencia a cultivar la delgadez, ellas tampoco reciben presiones para desempeñar trabajos pesados como en el caso del varón.

    Una vez más, no estoy en desacuerdo con el punto central de tu argumento. Mi objeción es que yo no lo llevaría tan lejos. En este caso, como no puedo probar hasta donde podría llegar tu argumento (si más cerca de mi postura o de la tuya) sólo decir que respetuosamente discrepo en el alcance.

    • isidro dijo:

      Tampoco yo dispongo de estudios sobre todo esto, Carlos. Y creo que tampoco tengo mejores argumentos. Ojalá hubiera estadísticas que nos ayudaran a dilucidar la cuestión. Añadiré que, según creo, el mayor nivel de testosterona del hombre induce a éste a hacer más deporte que la mujer. Por tanto, si es asi, al mar, agua.
      Sí, yo creo que la diferencia física entre hombre y mujer también puede explicar en parte los diferentes índices de criminalidad. Es una conjetura, pero creo que plausible.

      Así es, la pobre niña quedó muy tocada del coma. Ahora, la madre y su marido viven de una paga del estado (400 euros al mes) y de la madre de ella, mujer ya jubilada. Los 400 euros se los gastan en beber cerveza y fumar. Todo muy tremendo.

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