Poder y autoridad en la historia de las relaciones de género

Cuando se habla de las relaciones de género en el pasado, el feminismo popular tiende a proyectar una imagen de la mujer como un grupo carente de poder. Sin embargo, esta equivocada idea parte de la confusión entre dos conceptos: poder y autoridad.

Al examinar los puestos de autoridad en el pasado, desde reyes y papas hasta cabezas de familia, observamos que la inmensa mayoría recaían sobre los varones (lo cual no quiere decir que no hubiera reinas, abadesas, etc.). Y si bien todo puesto de autoridad otorga poder, también es posible obtener y ejercer poder sin necesidad de ostentar un puesto de autoridad.

Consideremos el siguiente ejemplo para tratar la diferencia entre ambos conceptos. El gobierno es la única institución con autoridad para declarar la guerra. Sin embargo, las empresas multinacionales, como las petrolíferas o armamentísticas, tienen poder suficiente como para influenciar al gobierno para que declare la guerra, incluso contra los intereses de aquellos a quienes el gobierno supuestamente representa y sobre los que en teoría reside la soberanía. Creo que todos tenemos un claro ejemplo de esto en mente, y de hecho hay muchas personas que consideran que estas empresas, o los bancos, poseen más poder que los gobiernos (aunque carezcan de la autoridad).

Algunas antropólogas, como Susan Carol Rogers, afirman que aunque la mujer no tuviera una posición de autoridad en las sociedades campesinas, podía llegar a tener más poder que el varón. Y si bien esta afirmación puede ser discutible, su estudio (que me gustaría traducir en el futuro) nos muestra que la mujer a través de la historia no era ese ser desvalido que se nos tiende a presentar por parte del feminismo popular.

La Campaña de las Plumas Blancas, ya tratada en este blog, es un ejemplo de estas relaciones entre autoridad y poder. Pero como indiqué en el mismo artículo, se trata sólo de uno entre muchos que nos muestra el poder informal o invisible femenino. Este episodio de la historia de Gran Bretaña es significativo porque la autoridad (el gobierno) era incapaz de empujar a la población masculina donde quería (las trincheras de la Primera Guerra Mundial), y apeló al poder informal femenino para lograr lo que la autoridad tradicional no había conseguido.

Alguien podría decir que como la campaña de las plumas blancas fue impulsada por el gobierno, no era más que otro caso de poder derivado de la autoridad. Sin embargo, el gobierno podía haber enviado a funcionarios públicos a repartir plumas y no lo hizo. Sólo las mujeres poseían el poder suficiente como para hacer que otros hombres marcharan a matar o a morir en la guerra. Se trata, por tanto, de una exhibición de poder feminino, eso sí, alentada por un gobierno incapaz de lograr sus propósitos basándose únicamente en su autoridad y el poder derivado de la misma.

Pasando a un ejemplo diferente, también me parece destacable la siguiente descripción que hizo el escritor Arturo Pérez Reverte sobre los últimos momentos de las tropas españolas en Marruecos durante el Desastre de Annual (la negrita es mía).

Imaginen la escena: las harkas de moros sublevados por Abd el Krim acosan a la desorganizada columna que intenta escapar hacia Melilla abandonando a su suerte a heridos y enfermos. Aquello es una matanza inaudita, y millares de soldados abandonados por jefes y oficiales corren despavoridos, atormentados por la sed, intentando ponerse a salvo. En el camino de Dar Dríus a El Batel y Monte Arruit, la protección de la retaguardia de los fugitivos recae en un regimiento de caballería que todavía se encuentra intacto y bien mandado, el Alcántara nº 14. Su jefe es el teniente coronel Fernando Primo de Rivera, hermano del teniente general del mismo apellido, que en seguida comprende que se está pidiendo a sus 691 hombres que se dejen la piel por salvar a los compañeros. Pero no hay otra. Hace de tripas corazón, arenga a su gente, les dice que toca bailar con la más fea del Rif, y el regimiento, disciplinado y silencioso, se pone en marcha con sus escuadrones protegiendo los flancos y la retaguardia de la columna en retirada.

A las cuatro de la tarde, aparte infinidad de escaramuzas parciales, los jinetes de Alcántara ya han tenido que dar su primera carga al galope contra una fuerte concentración enemiga. Pero es en el cruce del río Igán, que está seco y en torno al que se atrincheran miles de rifeños que hacen fuego graneado, donde la columna se arriesga a quedar cercada. Entonces, el teniente coronel les toca a sus hombres la única fibra que a esas alturas, con semejante panorama, cree que puede funcionar: «Si no lo hacemos, vuestras madres, vuestras mujeres, vuestras novias, dirán que somos unos cobardes. Vamos a demostrar que no lo somos». Y no lo fueron (…).

Y cuando ya no quedó nadie a quien recurrir, cargaron también los catorce maestros herradores, y con ellos los trece chiquillos de catorce y quince años de la banda de música del regimiento; que, como el joven corneta de órdenes, murieron todos (…).Desde luego, aquel 23 de julio de 1921 los del regimiento Alcántara cumplieron con su teniente coronel. A ellos, ninguna madre, mujer o novia los llamó cobardes.

Como vemos, esta vez no son las mujeres quienes empujan a estos hombres a la muerte, sino el líder que las evoca. No es ya el poder femenino, sino la mera mención del mismo la que consigue que estos soldados marchen hacia una muerte segura. El teniente coronel sabe que su autoridad y el poder derivado de la misma son insuficientes, pero que existe otro poder capaz de doblegar a sus hombres, y no es otro que el poder femenino. La amenaza de que ese poder les destruirá si no se ajustan a lo que se espera de ellos consigue lo que la disciplina militar no habría podido.

Desconozco si Pérez Reverte se basa un testimonio de la época o no, pero todo el que es hombre sabe que la combinación entre el poder femenino y la apelación a la hombría puede llevar muchos varones a cometer actos que distan mucho de beneficiarles sólo para salvar su reputación (la temática de este blog).

Cuando en próximas entradas hablemos de poder femenino, éste será el artículo de referencia. Distinguir entre poder y autoridad es fundamental para tratar un fenómeno tan poco estudiado como el poder informal femenino.

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4 respuestas a Poder y autoridad en la historia de las relaciones de género

  1. Rose dijo:

    un chiste que me lo he leido por ahí

    Están conversando Frank y Jack, dos amigos británicos.
    Y empieza Frank.

    He oído que en Estados Unidos los negros para ampliar su oferta laboral tienen más oportunidades de viajar que los blancos.
    He oído que gracias a ello pueden visitar y conocer tanto otros continentes como otros estados.
    He oído que gracias a esas oportunidades la renta per capita de idiomas es mayor que la de los blancos y que los negros americanos pueden aprender desde español o sueco hasta moldavo.
    He oído que también tienen mas oportunidades para defender a su país en cualquier lugar del mundo, tanto en el terreno deportivo como en las olimpiadas, o el baloncesto, como en el militar, y que por ello acaparan los podium y las medallas al valor. Si, según he oído son los mas condecorados, los mas reconocidos en Afganistán, Irak y ahora probablemente también en Siria si su país decide intervenir.
    He oído que también son ellos los que se llevan casi todas las pensiones y ayudas a heridos y mutilados de guerra.
    He oído que además son ellos los que en ámbito laboral pueden desempeñar las funciones mas productivas. Me refiero no a las más aburridas y alienantes como la de médico, abogado, ni profesores de instituto o universidad, ni empleado de banco o de oficinista sino a las realmente realizadoras y productivas como camionero, soldador, electricista, minero, empleado de la construcción o estibador de puerto. Tareas en las que quedas alienado y, ya me entiendes, aunque trabajes a setenta metros del suelo arreglando un cableado no pierdes contacto con la realidad.
    He oído además tienen mas oportunidad de probar todo tipo de sustancias prohibidas para los blancos. Haschis, cocaina, crack, heroína, morfina, etc, sin contar que el alcohol también no tiene para ellos ningún tipo de secreto.
    He oído que también tienen mayores oportunidades para entablar contacto, entrevistas y relaciones con la policía. De hecho creo que llegan a convivir en los mismos espacios, y barrios, y que no les prohíben visitar y conocer ni comisarías ni centros penitenciarios y creo que en esos centros la mayoría de los visitantes son negros.
    Lo que he oído también es que los sociólogos se sorprenden de que gozando de todas esas oportunidades aunque parezca mentira es que vivan menos.
    Si, creen que puede ser por los excesos, si, ya sabes, mucha, mucha, mucha juerga. Antes era el jazz y el funk, ahora es no se que, y siempre el baile. Si se deben pasan el día bailando y pasándoselo bien, y sobre todo …..bebiendo.
    Y he oído que ellos junto con los judíos dominan el mundo. Si, el mundo. Fíjate en Obama, presidente de la nación mas poderosa del mundo.
    Si, he oido todo eso. Por eso tengo que hacerte una pregunta.
    ¿Qué pregunta?.-Dicen que le contesta el Jack.

    ¿Tu crees que fue precisamente por eso por lo que los blancos americanos fundaron el Ku-Klux-Klan, por estar cansados de tanta y tanta y tanta discriminación?

    Posdata

    Lo mejor es la respuesta de Jack.

    He leido mucho, mucho, mucho sobre el tema, si, mucho, ya sabes, a Harper Lee, por ejemplo, la descendiente del Famoso General y héroe confederado Robert. Lee, y a la feminista Angela Davis, si, a ella también, si, he leído mucho sobre el tema y creo que si, que fue por eso y porque querían proteger y defender a las mujeres sureñas.

    ¿Proteger y defender a las mujeres sureñas?¿ De que? Dicen que preguntó Frank.
    ¿De que? ¿De que va a ser? De que las violaran….ellos.

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  3. Pingback: Poder femenino en la Historia: la China de los Han | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

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