Cambios en la política del blog

He escrito ya 30 entradas y para ser un blog masculinista hay un factor bastante curioso: todos mis comentaristas regulares son feministas.

¿Tiene este blog lectores masculinistas? Aparentemente sí. Algunos de ellos han colgado mis artículos en foros o en Facebook (el titulado Los diferentes tipos de masculinismo, 18 veces nada menos), y el número de visitas es relativamente bueno en tanto en España como en Latinoamérica. Pero hay un problema: estos masculinistas apenas comentan.

Llevo tiempo preguntándome si no comentan aquí porque perciben que el blog, aunque masculinista, es lugar hostil para ellos, teniendo en cuenta que la sección de comentarios está dominada por feministas que casi siempre están en desacuerdo con lo que digo.

El blog no parece estar llegando como quisiera al público al que está dirigido, algo que estaba pasando por alto porque pensaba que al menos mis intercambios con los comentaristas feministas les harían cambiar de opinión en algo. Si conseguía cambiar la postura de esos lectores en algún punto, quizá mi inversión de tiempo y energías no serían totalmente en vano.

Desgraciadamente, tras la encuesta que he hecho a los comentaristas feministas, he encontrado que este blog ni ha contribuido a que cambien sus ideas ni a que consideren necesario el masculinismo. Mis intercambios con ellos, por tanto, no han tenido utilidad alguna y sólo parecen haber alienado a potenciales comentaristas masculinistas.

Como mis intentos de cambiar las ideas de los comentaristas feministas no ha dado sus frutos, voy a concentrarme en atraer comentaristas masculinistas e indecisos, que era el objetivo inicial del blog. Para ello tengo que asegurarme de que no perciben este blog como un espacio hostil, dominado por feministas.

A partir de ahora, los comentarios de feministas habituales a quienes este blog no ha conseguido cambiar sus posturas sólo aparecerán cuando haya al menos tres masculinistas participando en la conversación. Esto sólo se aplicará a los comentarios antagónicos, pues mi intención es reducir el nivel de hostilidad hacia futuros comentaristas.

Comentaristas feministas no habituales podrán comentar sin problema, pero cuando se conviertan en “regulares”, serán encuestados. Si mi blog no ha conseguido que cambien su postura en temas de género, se les aplicará la misma política que a los regulares que he tenido hasta ahora.

La conversación en las entradas que todavía permanecen activas serán excluida de esta norma hasta que la conversación haya finalizado, para dar derecho de réplica.

  • Sobre el término patriarcado
  • Hombres y reparto de tareas domésticas
  • El lento avance del masculinismo
  • Historias de los lectores: adulterio e injuria

Estas medidas tendrán un carácter temporal, hasta que pueda decir que el blog cuenta con suficientes comentaristas masculinistas. Si esto no ocurre en unos meses, es bastante probable que toda esta política sea desmantelada y los comentarios de feministas habituales sean aprobados como hasta ahora.

Si alguien se está preguntando algo así como “¿tienes miedo de debatir con feministas?”, todo lo que he publicado hasta ahora le indicará que no es así. Y de hecho nuevos feministas están invitados a participar, como antes he señalado, al menos hasta que se conviertan en regulares (cuando podrían seguir participando normalmente si veo que mi blog les está sirviendo a cambiar sus posturas en algo).

Lo que hay que entender es que no dispongo de tiempo para enzarzarme en mil debates con personas que si hasta ahora no han cambiado sus posturas leyendo mi blog o mis comentarios, probablemente nunca lo harán. Y ahora además comienzan los meses más intensos de mi trabajo (el que paga mis facturas). El tiempo que gasto en escribir comentarios para responderles podría invertirlo en escribir nuevas entradas o crear un sitio en Facebook, entre otras cosas.

Por otra parte, el feminismo tiene numerosos lugares donde expresar sus ideas, desde la prensa hasta la academia, pasando por las instituciones gubernamentales y numerosas páginas web de particulares. Aunque su participación aquí sea más reducida a partir de ahora, todavía tienen muchos sitios donde hacer oír sus voces. Y en cualquier caso, como dije, esto será una medida temporal hasta que adquiera la base de comentaristas que estoy buscando.

Antes de terminar, quería decir a mis feministas regulares que la medida no tiene nada contra ellos personalmente. Les agradezco mucho su interés en este blog y que hayan invertido su tiempo compartiendo sus ideas conmigo. Sin embargo, espero que entiendan mi decisión y por qué planeo implementarla. Si tienen objeciones, esta entrada permanecerá abierta a ellas.

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19 respuestas a Cambios en la política del blog

  1. maitiri dijo:

    Quiero darte las gracias crear este blog, francamente me ha servido mucho para reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos. Te he encontrado gracias a el perfil de crudo

  2. Gracias Maitiri. Me alegro de que te haya servido. Crudo tiene muchas cosas interesantes que contar. Uno de estos días lo invitaré a participar.

  3. mamisepa dijo:

    Por m parte no te preocupes. De hecho, yo también estaba pensando en dejar de comentar, pues como tú, también quiero dedicarle tiempo a mi blog, a mi vida… En cierto modo, sí me sentía “obligada” a terminar algunas conversaciones que empecé; que como habrás podido ver,estoy tratando de finalizarlas, porque empezamos en un tema pero acabamos divagando mucho y saliéndonos del tema,y tampoco es plan. Seguiré leyendo.

  4. @Mamisepa

    Gracias por entenderlo. No sé si este blog te ha hecho cambiar alguna de tus posturas como feminista, pero así fuera, podrías seguir comentando sin problema.
    Tus dos comentarios restantes tardarán algo más de tiempo en ser publicados.

    Saludos.

  5. Roberto dijo:

    Hola! Con respecto a la cuestión planteada en los primeros párrafos de esta entrada (“por qué los masculinistas no comentan?”), no puedo responder por todos, apenas por mí mismo, pero imagino que mi caso sea el de muchos otros. Hace tiempo que sigo este blog, que me parece el epítome de lo que debería ser un blog, tanto en la calidad argumentativa, cuanto en la claridad expositiva, sin olvidar la escrupulosa selección de fuentes. El caso es que, por paradójico que parezca, es más fácil escribir para exponer un punto de vista opuesto. Porque a uno le parece que no tiene mayor sentido enviar un comentario que diga “Tal cual! Imposible decirlo mejor! Eres el puto amo!”, ya que eso no aporta nada. Yo soy uruguayo, y en debates sobre el particular, es muy común usar éste blog como referencia. Por todo ello, mil gracias.
    PD: si queréis contar conmigo para algo, si puedo seros útil de alguna manera, con todo gusto

  6. Sandra dijo:

    “Desgraciadamente no puedo pagar,” (Carlos Rodríguez)

    Yo creo que sería mejor decir “afortunadamente no puedo pagar”… El día que los masculinistas cobren por ello se pondrían al mismo nivel que el feminismo subvencionado, los sindicalistas liberados y los políticos profesionales.

  7. Roberto dijo:

    Done it! The traduction, I means, hahaha. Hela aquí:

    Voy a compartir esta traducción del inglés que hice para un site español, por dos motivos. Primero porque la sola mención de Ciudad Juárez provoca escalofríos en el oyente, condicionado a evocar unas efusiones gore que parecen surgidas de “Hostel” o de algún otro slasher pasado de rosca. Pero, especialmente, porque me parece muy representativo del descaro con que se manipulan cifras y estadísticas, haciendo hincapié en determinadas partes de un asunto al tiempo que se escamotean e invisibilizan otras, con el objetivo de inducir determinadas percepciones en la opinión pública, y hacerlas manipulables a los intereses de determinados lobbies y grupos de presión .

    PREGUNTAS Y RESPUESTAS CON MOLLY MOLLOY:
    LA HISTORIA DE LOS “FEMINICIDIOS” DE CIUDAD JUÁREZ ES UN “MITO”

    Durante años, un fantasma acechó Ciudad Juárez. Durante los ’90, la mayor ciudad de la frontera México-Texas, adquirió notoriedad debido a una serie de espeluznantes “feminicidios”: el asesinato de miles de mujeres. Estos asesinatos, de índole misteriosa y sexual, se amplificaron en la imaginación del público. Juárez adquirió reputación internacional como un lugar de horrible violencia contra las mujeres, reputación que se transformó en una narrativa dominante sobre la ciudad. Los “femicidios” de Juárez estimularon activismos varios y estudios académicos, y alimentaron la mayor parte de las representaciones artísticas de la vida en Juárez –desde la canción “Juárez”, de Tori Amos, pasando poe la novela 2666, de Roberto Bolaño, hasta el reciente drama de FX’s “The bridge”
    Aquellos que escriben sobre los femicidios, suelen especular fuertemente sobre el origen de esta violencia, sugiriendo que los asesinos “pertenecen a pandillas callejeras, sindicatos del crimen organizado, familias poderosas, cultos satánicos, una industria subterránea de filmes snuff, la policía –o todo ello junto”. Los asesinatos –dicen- son sexuales, brutales, cotidianos y. sobre todo, inexplicables.
    Esta es la narrativa que Molly Molloy –investigadora bibliófila y profesora en la universidad del estado de New Mexico- señala como profundamente controversial. Molloy ha estudiado Juárez por dos décadas, y ha escrito columnas al respecto para The Nation, Phoenix New Times, Narco News Bulletin y The Texas Observer. También es la piedra angular sobre la que se asienta Frontera List, un bien documentado archivo de información, invalorable a la hora de abordar cualquier cuestión sobre los problemas fronterizos.
    En los últimos años, Molloy ha tenido la convicción creciente de que la comúnmente aceptada historia de los femicidios de Juárez es un mito. Mientras que la violencia ha causado estragos en la ciudad, dice Molloy, la proporción de homicidios con víctimas femeninas ha sido inferior a la de muchas ciudades norteamericanas. Según ella, el sensacionalismo de los crímenes sexuales de jóvenes mujeres en Juarez ha servido para distraer a los norteamericanos del desacomodo social experimentado por los mexicanos que habitan cerca de la frontera. Esta opinión ha sido fuertemente rechazada por todos aquellos que escriben sobre los feminicidios, pero Molloy argumenta que un estudio minucioso de Juárez arroja una imagen nada ambigua.
    The Texas Observer habló con Molly Molloy por teléfono y email, acerca de la vida en la ciudad:

    Texas Observer: Ciudad Juárez ha experimentado una cantidad desproporcionada de violencia contra las mujeres?
    Molly Molloy: El número de víctimas femeninas nunca superó el 18% del número total de víctimas de homicidios en Ciudad Juárez, y en las últimas dos décadas, el promedio ha descendido a menos del 10%. Eso es menos que en EEUU, donde del 20 al 25% de la gente que es asesinada en un año cualquiera , son mujeres. Ciudad Juárez está experimentando una aguda crisis social, y la violencia en la ciudad es reflejo de ello. Pero la idea de que Juárez es un lugar de violencia desproporcionada contra las mujeres es una falsa percepción.

    TO: Hasta dónde confías en la exactitud de las estadísticas disponibles?
    MM: Las estadísticas oficiales son difíciles de conseguir y de poca confianza. Aún así, las estadísticas existen, y pueden ser muy útiles, especialmente si se estudian a través del tiempo. Y hay otras fuentes. Desde las postrimerías de los ’80, hasta su muerte en 2009, Esther Chavez Cano, una de las voces más elocuentes en la lucha por los derechos de las mujeres y los derechos humanos en Juárez, escribió miles de columnas en los periódicos de Juárez, llamando la atención sobre la escasez de servicios sociales en la ciudad y los estragos de la violencia doméstica que, mayormente, afecta a mujeres y niños. Ella se transformó en la portavoz y en el recurso para familiares de víctimas, y comenzó a llevar meticulosos registros de los crímenes contra mujeres.
    De los aproximadamente 400 casos documentados en los registros de Esther Chavez, desde 1990 a 2005, alrededor de tres cuartas fueron de violencia doméstica, y la mayoría de ellos han sido resueltos. Eso significa que el asesino era un conocido o un familiar de la víctima. Apenas unos 100 casos permanecen completamente abiertos. Estos son los casos que han recibido (y continúan recibiendo) la mayor parte de la atención de los medios. El único estudios estadístico real sobre el asunto, realizado en 2008, demuestra que la proporción de homicidios femeninos en Ciudad Juárez es inferior a la de Houston.
    Más aún: hasta 2008, cuando la violencia asociada al crimen organizado llegó a una cima y las fuerzas militares fueron desplegadas, Juárez no era una ciudad excesivamente violenta –al menos, no comparada a otros lugares del planeta bajo análoga presión social. Antes de 2007, hasta donde yo sé, nunca hubo un año con en que se superaran los 300 asesinatos. Eso implica una tasa de asesinatos que oscila entre 25-30 por cada 100 mil personas. Es una tasa relativamente elevada, pero no superior a la que puede verse en ciudades como Detroit o New Orleans, donde la tasa puede ascender hasta 60 por 100,000.
    Cuando examinas de cerca los 427 asesinatos —es la cifra usualmente aceptada de asesinatos de mujeres ocurridos entre 1993 y 2007— , descubres que ése es el número total de los asesinatos cuyas víctimas han sido mujeres. De modo que, si una mujer recibe un disparo mortal en el transcurso de un robo, va a engrosar esta cifra, y será considerado como femicidio, aún cuando todo indique que el motivo del crimen ha sido por completo ajeno a cuestiones “de género”. Hubo un caso famoso en 2004, -luego recogido por la reportera mejicana Sandra Rodríguez en su libro La Fábrica del Crimen-, de dos jóvenes que asesinaron a toda su familia —madre, padre y hermana. La madre y la hermana fueron computadas como femicidios, aún cuando el género de las víctimas no tuvo nada que ver con los móviles del crimen.

    TO: Pero cuál sería el problema de enfatizar los feminicidios si ello contribuye a generar conciencia sobre el problema real de la violencia en Juárez?

    MM: No me parece buena esa atención desmedida apenas en las víctimas mujeres. Creo que cada una de las víctimas cuenta. En términos humanos, ninguna víctima es más importante o debería ser más lamentada que otra. Si 300 personas mueren asesinadas, y 30 de ellas son mujeres, pero toda la atención se concentra en las víctimas mujeres, creo que ello es profundamente incorrecto. Hay muchas otras víctimas, y las personas son asesinadas por motivos diferentes. No todas las víctimas femeninas son asesinadas por motivos sexuales, o apenas por ser mujer. A veces las personas me dicen, “bueno, pero las mujeres eran inocentes; los hombres asesinados, en cambio, eran narcos y criminales”. Eso es una simplificación extrema, y una afirmación hecha sin evidencia alguna. Es una criminalización de la gran mayoría de las víctimas de homicidio. Pero es la narrativa que se impuso, especialmente desde que el número de homicidios llegó a su ápice en 2008. Y es falso.

    Es casi como si estuviéramos fetichizando a las mujeres muertas. Volver permanentemente a estas mujeres muertas como si sus cuerpos fueran testimonio de algún tipo de rito sacrificial –encuentro todo ello muy problemático, en término de nuestra cultura, y nuestro énfasis en la vida y en la muerte y su significado. En otras palabras, si constantemente nos centramos en las mujeres como si ellas fueran el símbolo del sufrimiento, jamás avanzaremos más allá de esa muerte específica, para mirar las condiciones sociales en las que se producen ese tipo de vida y ese tipo de muerte, para tanta y tanta gente.

    TO: Podría decirnos más acerca de por qué usted piensa que la descripción de las mujeres asesinadas es problemática?

    He leído cosas de cierta feminista hablando cosas sobre la “colecta” de mujeres jóvenes, núbiles. Quiero decir, la terminología induce a pensar de alguna manera en sensualidad, o sexualidad. Muchos de los que han escrito sobre Juárez, han forzado los datos hasta el extremo y erotizado a las víctimas, de manera tal de hacerlas aparecer mucho más indefensas y desprotegidas de lo que las mujeres en Juárez realmente están. Algunos de los cronistas lo describen de tal manera que parece que la víctima estaba apenas parada en la calle, cuando fue abducida por un depredador masculino. No me parece que esta sea una descripción realista de la vida en Juárez.

    Muchas mujeres de aquí, que trabajan y a veces son el único sostén de su familia, son mujeres de una fortaleza considerable. Muchas de ellas son madres, y obreras, y cuidan de otras personas. No son esas mujeres desvalidas que cierto tipo de literatura se complace en retratar. Yo , como feminista, hallo eso extremadamente contraproducente.

    TO: Por qué cree usted que la narrativa sobre los feminicidios de Juárez ha perdurado tanto? Qué cree usted que es lo que le resulta tan atractivo al público?

    En el fondo, es tranquilizador si usted asume que el problema de la violencia en Juárez se limita apenas a un puñado jóvenes mujeres que han sido asesinadas, y que si esos crímenes se resuelven, entonces todo estará bien. Se siente como si se pudiera arreglar alguna cosa, y así usted no necesita molestarse en echar una mirada a los problemas reales de la ciudad. El sistema económico y las condiciones sociales en Juárez no son mejores ahora de lo que eran en 1993. Incluso, es posible que hayan empeorado.

    Más personas, hombres y mujeres, han sido asesinadas ahora que en los años previos al 2007. Es obvio que cualquier cosa que estuviera errada en Suárez entonces, sigue estando errada ahora. Atravesamos un período de extrema violencia, durante el cual Juárez fue uno de los lugares más peligrosos del planeta. Es aún una ciudad muy peligrosa, para hombres, mujeres y niños. Y casi nada se ha hecho por corregir los problemas sociales que están en la base de esta violencia.

    Nada ha sido hecho para mejorar el sufrimiento económico derivado del NAFTA (tratado de libre comercio entre México y EEUU). Nada ha sido hecho para evitar el tráfico de drogas, y de todo aquello que hace atractivo para las personas de Juárez el entrar a formar parte de estas empresas criminales. Nadie ha creado una escuela pública en Juárez que acoja a todos los niños que necesitan ir a la escuela, en vez de trabajar en fábricas o unirse a las pandillas.

    TO: Cuáles son las condiciones sociales más responsables de la violencia en Juárez, y cuáles factores, según usted, no reciben suficiente atención del público norteamericano?

    MM: Las políticas del intercambio comercial son las más importantes. Uno de las efectos colaterales del Tratado de Libre Comercio (NAFTA, por sus siglas en inglés) , fue dificultarle a los granjeros mexicanos la competencia con la gigantesca industria agrícola de EEUU. Cuando un montón de estas pequeñas e ineficientes granjas quebraron, muchas personas quedaron desprovistas de un modo de ganarse la vida. Eso alimentó otro aspecto del intercambio comercial, el que favoreció la instalación de compañías manufactureras (“maquiladoras”) a lo largo de la frontera.

    Las personas que trabajan en estas fábricas ganan una pequeña fracción de lo que ganarían estos obreros en EEUU. La mayoría de los salarios en Juárez oscilan entre $50 a $70 dólares por semana. Pero el costo de vida en Juárez es inconmensurablemente menor; es 80 a 90% menos de lo que cuesta en El Paso. Y El Paso es uno de los lugares más baratos de EEUU.

    Hay un núcleo urbano, y luego miles y miles de casas extendiéndose por el sur y el este hasta dentro del desierto. Muchas de las viviendas en esas áreas están por debajo de los padrones estándar. Los aspectos más pesados de la violencia son completamente, cuando ocurre, acontecen en estos vecindarios. En 2008, muchas personas que se habían mudado a Juárez por trabajo, decidieron marcharse, para mantenerse lejos de la violencia. Así, cuando usted conduce alrededor de la ciudad puede ver vecindarios abandonados, con acres de casas vacías que han sido despojadas de todo. Otras áreas nunca tuvieron lo que podríamos llamar una casa, y la gente vivía en chozas que construía a una distancia cómoda de las fábricas donde trabajaban.

    Son zonas muy peligrosas. No hay alumbrado, ni protección policial. Es verdad que muchas mujeres jóvenes fueron raptadas. Eso es completamente cierto. La única cosa que quiero señalar es que estas cosas no son ni terriblemente inusuales ni un aspecto específico de Juárez. Esas condiciones existen en un montón de lugares. Las mujeres están tan en riesgo allí como en cualquier vecindario de Chicago o Nueva Orleans, o en otras ciudades de México.

    TO: Cuando piensa en el futuro de Juárez, cuál es el aspecto que le parece más preocupante?

    MM: Como sabe cualquiera que haya tomado una clase de sociología en los últimos 50 años, niños criados en hogares violentos, tienen más probabilidades de ser ellos mismos perpetradores de violencia al crecer. Si usted contempla a Juárez ahora, con 11 mil víctimas de asesinato en el corto espacio de 6 años, verá miles de familias que han perdido uno de los sostenes de esas familias.

    La mayoría de ésas víctimas son hombres jóvenes; algunas son mujeres jóvenes. Ahí tiene usted miles de niños huérfanos que han perdido al menos a uno de sus padres –algunos los han perdido a ambos. Qué clase de asistencia social está disponible para estos niños? Esto es una bomba de tiempo para que la violencia sea recurrente. Y cuando usted piensa en las cosas que estos niños han presenciado –en las calles, en sus casas, en lugares públicos- nada de ello augura buenos tiempos para Juárez.

    (Christopher Hooks)

    • Muchas gracias Roberto. Con tu permiso le doy un repaso y lo publicaré en una o dos semanas. Pondré tu nombre como traductor, y si quieres puedo incluso enlazar a tu perfil de Facebook u otra página que tengas. Gracias de nuevo.

      • Roberto dijo:

        Puedes…. con tal de que no se me llene el muro de feminazistas virulentas o machistas enfermizos (que no son antagónicos, sino las dos caras de la misma moneda)

      • Es completamente tu decisión. No tengo preferencia. Como he dicho en el pasado, no me gusta la palabra “feminazi” y prefiero que no la utilicemos.

  8. Roberto dijo:

    El encabezado es lo que redacté para presentar la nota en mi muro del face; olvidé suprimirlo. No hace falta que me mencionen en la traducción, a menos que corra para algún premio con un suculento premio en metálico. =)

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