La represión emocional masculina: amistad entre hombres y homosexualidad

En esta entrada vamos a hablar de un aspecto clave en la represión emocional masculina: la dinámica de la amistad entre varones y el impacto de la homosexualidad en ésta. Para tal fin voy a traducir algunos fragmentos del artículo Amistad masculina: por qué no puedes cambiarla (y no deberías querer hacerlo). El tema principal de ese ensayo es otro: explicar a las mujeres por qué la amistad masculina no supone una amenaza para la novia o esposa. Aunque esto no es lo que quiero tratar aquí, para elaborar su argumento el autor explora las características de la amistad masculina (o al menos de un tipo extendido) que sí considero interesante para el tema que vamos a desarrollar.

A continuación encontrarán la traducción de algunos fragmentos del artículo:

Amistad masculina: por qué no puedes cambiarla (y no deberías querer hacerlo)

“Sé que esto va a sonar un poco raro, ¡pero os quiero chicos!” Eso es lo más cerca que mis amigos y yo hemos estado de expresar en palabras cuánto significamos los unos para los otros. Normalmente se grita en medio de un abrazo mientras bebemos cerveza, entre el jaleo de una banda tocando para una boda, o en un bar abarrotado. Y siempre suena un poco raro. Pero sienta bien, más de lo que a ninguno de nosotros nos gustaría admitir.

Hay dos factores cruciales que las mujeres deberían entender sobre al amor fraternal. Primero, está basado en la competición. Andrew O’Hagan [dijo] (…) “Nos comparamos con otros hombres, y nos vemos crecer o disminuir dependiendo de lo bien que podamos competir”(…). En pocas palabras, ser un hombre significa estar constantemente compitiendo con otros hombres. La amistad nos proporciona un entorno seguro donde podemos poner a prueba tanto a terceros como a nosotros mismos, creando un equipo de sparrings que en el fondo se animan unos a otros.

Si llevamos la metáfora del boxeo un paso más allá, hablemos de Rocky Balboa. Para mí, la historia de amor más emotiva de la saga se da entre Rocky y Apollo Creed, su némesis convertida en entrenador, y no entre Rocky y Adrian, su sufrida (e insufrible, pero ésa es otra historia) compañera sentimental. Apollo sabe algo sobre Rocky que Adrian nunca sabrá, algo que ella probablemente ni siquiera está interesada en saber específicamente: el terreno y los límites de la masculinidad de Rocky, como los hombres la definen entre ellos.

En mi caso, resultaba tranquilizador escuchar que a mis amigos no sólo les caía bien mi novia, sino que también pensaban que era mucho mejor que yo. Incluso habían apostado a ver cuándo se daría cuenta de ello y me dejaría como si fuera un mal hábito. En resumen, se alegran muchísimo por mí.

Aquí termina la traducción.

Hemos de recordar que no toda la amistad masculina se desarrolla bajo estos parámetros, pues hay numerosas variantes dependiendo del país, la edad y otros factores. Sin embargo, esta dinámica en la amistad masculina está lo suficientemente extendida, sobretodo en Occidente, como para que muchos piensen que se trata de un fenómeno universal. Es cierto que hay hombres cuya personalidad les lleva a actuar así, y no hay ningún problema en ese sentido, pero la mayoría lo hace debido a presiones sociales y culturales, pues el mismo autor reconoce que no se trata de una preferencia personal, sino de lo que significa ser un hombre.

La amistad masculina descrita en el artículo se caracteriza no sólo por la competición y el mantener las distancias, sino también por la supresión de los sentimientos, que como mucho tienden a ser disfrazados bajo un velo de agresividad o sólo pueden emitirse cuando la cantidad de alcohol en sangre empieza a desinhibirte (y por tanto no eres completamente dueño de tus actos, o eso quieres creer). El propio autor afirma que expresar el afecto que tiene hacia sus amigos sienta bien, pero no explica qué exactamente le impide hacerlo más a menudo o sin tener que estar en un entorno donde pueda decirse a modo de broma.

Veamos ahora una escena de la película Gran Torino donde el protagonista enseña a su pupilo a “hablar como un hombre”.

Tanto el protagonista como el barbero son amigos de toda la vida, pero la única forma que conocen de expresar sus sentimientos el uno por el otro es jugando a ver quien propina el mejor insulto. Competitividad y agresividad, incluso entre amigos.

Este tipo de amistad es, a mi entender, una de las grandes tragedias que sufre el varón. Quizá no sea comparable al reclutamiento forzoso para la guerra u otros abusos, pero forma parte del proceso de brutalización que comienza cuando se enseña a los niños que “los hombres no lloran”. Educar en este tipo de amistad tóxica propicia el aislamiento emocional del varón y su falta de empatía, características muy útiles para controlarlo y utilizar su agresividad en la guerra, pero cuyo resultado también se traduce en numerosos hombres alienados que en un ambiente de pobreza (y a veces sin ella) terminan en una vida delictiva, o en el mejor de los casos, emocionalmente vacía.

De hecho, a partir del 2.000 se han multiplicado en Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá y otros países, programas que proporcionan mascotas a los presos (generalmente perros) para mejorar su empatía y lazos emocionales. En la mayor parte de los casos, estos perros son otorgados a los varones. La propia alcaidesa de una prisión en Philadephia, Karen Bryant, afirmó que la terapia con perros “libera una empatía que los presos no eran capaces de expresar (…). Tienen que cuidar un perro 24 horas al día, ser responsables, mostrarles amor y cariño…”. Algo que quizá no habría sido tan necesario si dichos criminales hubieran podido expresar esos sentimientos hacia quienes eran sus amigos de una forma saludable en sociedad.

Además, esta tóxica versión de la amistad también tiene un impacto en cómo nos relacionamos con nuestros hijos y parejas. En algunos casos el hombre no consigue abrirse emocionalmente con su pareja, porque hacerlo siempre ha sido socialmente castigado. La figura del padre distante quizá puede estar relacionada con este tipo de educación.

Otro resultado es que en ocasiones si el hombre consigue abrirse emocionalmente, sólo tiene una persona con quien expresar sus sentimientos, que es su pareja, provocando una gran dependencia emocional que puede no ser saludable para ninguno de los implicados. Esto no ocurre con tanta frecuencia entre las mujeres, a quienes se permite establecer amistades íntimas con menor penalización social (aunque en Occidente la distancia entre mujeres es mayor que en otros países). A veces, sin embargo, la pareja del hombre está perfectamente contenta con que el varón no muestre ninguna debilidad emocional, condenándolo a una vida de soledad interior.

La amistad debería tener otro carácter para que sea significativa. Como dijo uno de los comentaristas del artículo “ninguna de mis amistades se basa en la competición. Son más bien un refugio de toda la mierda de competición a la que nos enfrentamos en todas partes”. La amistad debería ser el lugar donde podemos ser nosotros mismos, sin importarnos lo que otros puedan pensar. La sociedad obliga a los hombres a competir, especialmente en un sistema capitalista. No necesitamos que nuestra amistad sea una extensión del resto de la sociedad, con sus demandas y penalizaciones.

Dicho esto. ¿Qué nos detiene a la hora de mostrar afecto por nuestros amigos varones? Al menos en Occidente, una de las mayores barreras ha sido la homofobia. El temor a ser percibidos como homosexuales, con todas las penalizaciones sociales que ello conlleva, e incluso legales en algunos países.

Si bien la homosexualidad está o ha sido reprimida tanto en hombres como en mujeres, principalmente por motivos religiosos, suele tornarse especialmente virulenta en el caso de los varones. La mayor parte de las víctimas de linchamientos a homosexuales tienden a ser hombres. Por alguna razón la sociedad no ve con buenos ojos la cercanía entre varones, ya sea emocional o sexual. Esto no puede deberse a ninguna explicación biológica porque según estas teorías los otros “machos” se beneficiarían de que varones salieran de la competición por las mujeres. Pero al contrario, intentan hacer que regresen y formen parte de la competición. Se necesita, por tanto, una explicación cultural.

¿Quién se beneficia?

Como mencionamos anteriormente, el distanciamiento emocional y la falta de empatía son útiles para formar guerreros. La persona con menos empatía tiene una mayor facilidad para eliminar a su enemigo, y con menos lazos emocionales que lo mantengan atado a otros, puede se más maleable al influjo de ciertas instituciones que le hagan sentir parte de un grupo donde puede establecer estrechos lazos de amistad con otros varones pero (y esto es lo más importante) sin que se ponga en duda su masculinidad, ya que sus actividades son calificadas como hiper-masculinas. Un lugar así puede ser el ejército. Otro, por desgracia, son las bandas criminales. Y si bien estas relaciones de compañerismo y camaradería deberían propiciar una mayor empatía, el contexto en el que toman lugar terminan enturbiando el proceso. Con esto no estoy diciendo que los ejércitos o las bandas hayan inventado o promovido este tipo de amistad, pero ciertamente se benefician de ella.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la homofobia nos perjudica gravemente como varones, no sólo por supuesto a los homosexuales, sino también a los heterosexuales. El camino para alcanzar amistades de calidad pasa por desterrar el miedo a ser percibido como homosexual, y esto sólo puede hacerse cuando la homosexualidad per se deje de estar socialmente penalizada. Poco importará que nos acusen de homosexual por tener una amistad íntima cuando ser homosexual no sea considerado como algo negativo o merecedor de castigo, eliminando quizá la mayor barrera que nos separa a unos hombres de otros. Y para este fin todos podemos aportar nuestro grano de arena.

Esta entrada fue publicada en General, Homosexualidad, Quién se beneficia de tu hombría, Represión emocional, Tradicionalismo. Guarda el enlace permanente.

75 respuestas a La represión emocional masculina: amistad entre hombres y homosexualidad

  1. Kuxille dijo:

    Bueno , en España , se considera que los hombres son más inocentes , honestos , bonachones, que si pelean a los 5 minutos tan amigos.En cambio las chicas son falsas , arpías y rencorosas.
    Personalmente las mujeres que he conocido me han dado una patada en el culo cuando han encontrado un novio.

  2. @Kuxille

    Es cierto que también existe esa percepción en cuanto a cómo a hombres y mujeres resuelven los conflictos con sus amistades. En el futuro sería interesante explorar primero por qué existe esa percepción, y si prueba ser algo más que un estereotipo, por qué hombres y mujeres resuelven sus diferencias con los amigos de distinta forma.

  3. Enrique dijo:

    En mi caso, nunca un amigo ha supuesto un rival. Los amigos que he tenido siempre les he tenido como una especie de pareja. Nos ayudábamos, nos escuchábamos, nos queríamos. La rivalidad estaba con los novios y las novias, por culpa del maldito amor romántico. Llevo ya bastante tiempo sin ver a amigos y amigas con quienes tenía una estrecha cercanía porque en cuanto encontraron pareja, se olvidaron del grupo y prácticamente han desaparecido.

    Me dan unas ganas de soltarles un buen puñetazo… Ojalá no corten la relación, porque como me vengan llorando les voy a mandar a tomar por saco.

  4. Es ciertamente desafortunado. Y cuando contrasto tu comentario con el de Kuxille, parece que ocurre con ambos sexos. En mi caso, la mayor parte de las veces esa desaparición del amigo sólo duró unos pocos meses y luego las cosas volvieron a una relativa normalidad (aunque nada vuelve a ser lo mismo, porque ahora tiene una persona que constituye su prioridad a la hora de pasar su tiempo libre).

    En cuanto a amistades, he tenido de todo. Algunos han sido amigos íntimos. Pero otros tenían miedo de acercarse demasiado y sólo podías mantener una amistad de quedar a tomar algo y hablar de cosas irrelevantes, etc. A veces es sólo cuestión de personalidad, a veces de presión social. Pero en fin, por lo general mis amigos y yo no hemos pertenecido a la corriente mayoritaria en muchas cosas.

  5. Kuxille dijo:

    Asterix , Enrique y yo somos pareja y también amigos.Por tanto , el natural que tenemos amigos y amigas en común.De las parejas que te estaba comenzando :
    1 estaba compuesta por un maltratador y una dependiente.
    1 estaba compuesta por codependientes , con una relación de pareja tradicional, patriarcal , clásica.
    1.Una es una pareja homosexual masculina.Nuestro amigo parece ser el controlado , en fin , no lo sabemos ¡está desaparecido!
    1 Una pareja no tradicional , que si esos son iguales.

  6. Gracias por la clarificación. ¿Pero piensas que, cuando la gente se empareja (en el caso de España), hay un género que deja a sus amigos de lado más que otro, o ambos actúan parecido?

  7. Enrique dijo:

    Desde mi experiencia, tanto chicos como chicas llegan a dejar de lado al grupo, pero tienden más a ello las mujeres; sobre todo si se topan con uno más bien dominante, situación en la que acaba ocurriendo que ella deja a su grupo para entrar exclusivamente en el de él.

  8. @Enrique

    Gracias por el apunte. ¿Qué hay de la generación de tus padres (aquellos que ya llevan tiempo en una relación)? ¿Quién dirías que conserva amistades más íntimas?

  9. Enrique dijo:

    De la generación de mis padres lo único que sé es que cada cual hace su vida en pareja al final y que se juntan esporádicamente. Mi padre y mi madre, por ejemplo, se fueron de mi pueblo a la ciudad, y solo cuando van al pueblo se juntan con amigos y amigas que tienen en común y que ya se han casado también.

    A veces se van con mis vecinos o con alguna pareja a la que mi madre y mi padre conocieron porque mi madre se hizo amiga de alguna madre de los niños y las niñas que iban conmigo a clase cuando estaba en el colegio.

  10. @Enrique

    Gracias por compartir tu experiencia. En mi caso, las mujeres de la generación de mis abuelos conservan más amistades que los varones, particularmente amistades cercanas. En la de mis padres no es tan pronunciado, pero las mujeres todavía siguen teniendo más, tanto cercanas como puramente sociales. Aunque la calidad de la amistad en las no-cercanas en algunos casos deja mucho que desear (parece más bien una competición que una amistad).

    Si alguien tiene otra experiencia así que compartir, los comentarios siguen abiertos.

  11. Sandra dijo:

    “Como mencionamos anteriormente, el distanciamiento emocional y la falta de empatía son útiles para formar guerreros. (…) La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la homofobia nos perjudica gravemente como varones, no sólo por supuesto a los homosexuales, sino también a los heterosexuales. El camino para alcanzar amistades de calidad pasa por desterrar el miedo a ser percibido como homosexual,”

    En líneas generales estoy de acuerdo con lo que dices. Pero cuidado, porque tengo la impresión que tienes una imagen del hombre homosexual como sinónimo de “varón físicamente enclenque, amanerado, llorica, travestido y de profesión peluquero” (con perdón, y dicho sólo a efectos de entendernos). La realidad es que la identidad sexual nada tiene que ver con la orientación sexual. La policía, la guardia civil, el ejército y los gimnasios están llenos de homosexuales muy viriles, de auténticos tipos duros que están orgullosos de su masculinidad. Y donde no resulta infrecuente que por cuestión de celos se maten entre ellos. Una cosa es la masculinidad, como sinónimo de incapacidad para expresar sentimientos íntimos, y otra cosa es la masculinidad como expresión de dureza de carácter (se puede ser un “macho” y al mismo tiempo gay). Ni la una ni la otra van asociadas a una determinada orientación sexual.

  12. @Sandra

    No tengo la imagen de la homosexualidad que piensas. Lo que ocurre es que el discurso dominante confunde buena parte de las veces el ser homosexual y el ser afeminado. Si haces algo femenino “eres gay”. Mi artículo se dirige a ese fenómeno, nada más.

  13. Tito dijo:

    Las mujeres también compiten entre sí, pero a diferencia de los hombres, la competencia no está bien vista. Eso hace que compitan deshonestamente y las traiciones sean muy frecuentes (es su forma de competir). Las mujeres saben que, en general, no hay buenas amigas. Siempre hay vulnerabilidad al chisme y cosas así.

    Entre hombres ocurre lo contrario. Un hombre sabe que siempre puede esperar “un poco más” de ese amigo con el que siempre compite. En caso de que se presente una rivalidad entre hombres, siempre se exagerará, y sabes que muy en el fondo te estima aquella persona que finge aprovecharse de ti. Eso hace que puedas identificar más fácilmente a tus verdaderos amigos, ya que los identificas no por cuánto compite contra ti ni por cuan aliado te diga estar, sino por cuánto te ayuda desinteresadamente.

  14. Pingback: El suicidio masculino y la falta de compasión | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  15. Juan sebastian Rodriguez dijo:

    Hola me llamo sebastian y pues es verdad, muchas veces nosotros los hombres por no ser criticados por la sociedad no podemos demostrar el amor que le tenemos a nustros amigos…. Y es mas duro cuando no se puede demostrar a un mejor amigo solo por no perder la maculinidad. Por eso perdi un amigo por que yo le decia que lo amaba como un hermano, yo era un muy pero muy buen amigo con el pero el decidio irse con otros amigos que lo trataban como un culo para evitar ser criticado por los demas acerca de que pareciamos gays por estar siempre juntos…. Me siento mal la verdad es tiempo de madurar

    • Gracias por compartir tu experiencia, Sebastián. Se trata de una tragedia cotidiana, pero invisible para la mayoría de la sociedad. Si te animas, puedes enviarnos tu historia para complementar esta entrada con una experiencia personal.

  16. Anónimo dijo:

    Desgraciadamente eso es muy común, al menos en México de donde soy. Lo único positivo de esa forma de ser es que son educados así desde la infancia y no lo ven mal, así que son felices al insultar y ser insultados, llevarse de manera ruda y no expresar sentimientos, y digo positivo porque se mantienen “felices”. Lo malo es cuando algunos rompemos eso y nos expresamos y nos etiquetan de homosexuales, y eso lleva a juntarte más con mujeres y con eso “demuestran” que eres gay. Lástima, porque te lleva a perder a muchos amigos que podrían ser llegar a ser hermanos, pero prefieren alejarse con tal de no poner en duda su “masculinidad”.

    • Gracias por tu aportación, anónimo. Éste es para mí un tema de sumo de interés. Creo que las cosas van a ir mejorando con la progresiva desparición del estigma de la homosexualidad, pero todavía queda un largo camino por recorrer.

  17. susi dijo:

    Hay algo que siempre me han intrigado muchísimo: ¿Porqué los varones heterosexuales tienen esa inquina contra los gays? Cualquier gay te dirá que de jovencito, en el instituto, quienes les hacían burlas más crueles eran los chicos, no las chicas, con quienes se suelen llevar mejor. Yo si fuera un hombre heterosexual me alegraría de que hubiera gays: cuantos más gays, menos competencia y más posibilidades con las mujeres. En cambio, un gay debería ser despreciado por las mujeres, ya que no cumple el rol de género y por lo tanto es un potencial novio/marido menos. Es decir, que haya mucho hombres homosexuales no beneficia la las mujeres sino a los hombres heterosexuales.
    Los chicas no suelen tener esa inquina contra las lesbianas, les son indiferentes.
    Estoy esperando a que algún hombre me responda a esto. Es algo q realmente me llama la atención ya que no tiene ninguna lógica

    • Con excepción de las sociedades cristianas, lo que ha estado mal visto no ha sido la homosexualidad per se, sino al hombre que disfrutaba como receptor pasivo (en la adolescencia solía haber más permisividad en las culturas griega o japonesa, pero no más allá de esa franja de edad). Como muchas otras cosas parece que podría ser por una mezcla de “memoria genética” y legado cultural, el caso es que al hombre que exhibe características consideradas femeninas (universales o específicas de su cultura), se le considera menos fiable cuando llega el momento de defender a la tribu o a la aldea en la guerra, mientras que se tiene en mayor estima a quien exhibe características masculinas y agresividad porque se cree que será quien luche con valor en el combate cuando llegue el momento, y quien te salve el cuello.
      Esto por supuesto no tiene por qué ser verdad. Puede haber hombres femeninos muy valientes y hombres muy masculinos y agresivos que a la hora de la verdad salgan corriendo (en la comunidad afroamericana les llaman “posers”, tipos que hacen el papel de duros por los beneficios que ello reporta pero a la hora de la verdad son cobardes). Es la sensación que cunde entre la mayoría de los hombres, más a nivel inconsciente que otra cosa: que el afeminado no es de fiar. Éste no es un problema que las mujeres puedan tener con las lesbianas. Sea como sea, la razón es la que nos ayuda a superar este prejuicio.
      Finalmente está la homofobia religiosa, que incluye a los hombres homosexuales activos y a las lesbianas.

      En cualquier caso, este blog es contrario a la homofobia y ha quedado patente en varios de mis artículos.

    • Isidro dijo:

      Los homosexuales son rechazados de forma, digamos, natural, de la misma manera que son rechazados los miembros que tienen alguna tara o conducta rara. Por supuesto, es una conducta bárbara que, sea cual sea su origen, debe ser combatida con las armas de la educación. Hace unos días, Javier Urra, en la radio, informó que la escuela es el lugar donde más conductas de homofobia se producen. Y es que una de las tonterías posmodernas que más ha calado en la amojamada mollera del común es la tesis roussoniana de que el niño es bueno por naturaleza y que, si se torna malo, es porque la sociedad de adultos lo pervierte. Es justo todo lo contrario. El niño nace bárbaro, espontáneo y silvestre (unos más que otros, claro), y son los adultos (padres y maestros) quienes han de corregirlo mediante la educación. El niño no necesita ver violencia en la televisión o en la calle para “aprender” conductas violentas, como no necesita ver que un adulto desprecia al cojo para despreciarlo él. De hecho, la edad más violenta del ser humano es a los cuatro años, tanto en niños varones como en niñas. La escuela siempre ha sido un hervidero de burlas al raro, al cojo, al tullido, al feo, al gordo, incluso al “demasiado” inteligente. Desde luego, también al afeminado. Pero esto ya es posible observarlo en la conducta de nuestros parientes filogenéticos. Los monos que se quedan cojos son rechazados por los demás. ¿Por qué? Porque un mono cojo no es productivo. Más bien habrá que alimentarlo. Su compañía es, además, peligrosa: atrae al depredador. Mejor no hacerle compañía al cojo. Las madres tigre rechazan al hijo albino. La naturaleza es conservadora. Trata de conservar el estado de cosas heredado. En el concreto caso de la homofobia de los varones, puede entenderse que allá donde los hombres necesiten mostrarse muy valientes (y suele ocurrir en todas las sociedades en mayor o menor medida), no es buen negocio amistarse con hombres amanerados o claramente homosexuales, sobre todo por el dicho aquél que reza “dime con quién vas y te diré quién eres”. Las mujeres no van a escoger a hombres homosexuales por razones obvias, y el heterosexual que se amiste con el homosexual corre el riesgo de ser tomado por homosexual. Hay que cuidar la reputación. Las mujeres desean hombres que se sientan fuertemente atraídos por ellas. Emparejare con un afeminado suele ser mal negocio si la mujer quiere tener descendencia, y esto es lo más común.
      En toda comunidad humana, los miembros del mismo pueblo, tribu o clan son percibidos de una forma ambivalente. Los hombres heterosexuales fuertes y valerosos son vistos por los otros como rivales más o menos odiosos que, seguramente, conseguirán los mejores recursos y las mejores mujeres (las más bellas son también las más fértiles y preparadas para el parto y la crianza). Pero, al mismo tiempo, son percibidos por los demás como machos alfa, como posibles candidatos a ser líderes, o como buenos compañeros de armas, de caza, pesca o expedición. ¿Deberían los varones heterosexuales estar encantados de que haya homosexuales por aquello de que, de esa manera, evitan competencia? En efecto, un homosexual no es rival para el heterosexual en la conducta de cortejo. Pero una cosa es que un varón se alegre de la existencia de muchos homosexuales y otra que le caigan bien o desee hacer amistad con ellos. Un empresario rico y sin escrúpulos estará encantado de que haya muchos indigentes, pues ello le permitirá pagar poco al empleado y despedirlo sin muchas trabas. Pero eso no significa que desee hacer amistad con los pobres. Al contrario: seguramente, no querrá trato con el pobre. El esclavista negro está contento con tener muchos esclavos, pero no significa que los negros le gusten.
      Los homosexuales son, por tanto, percibidos como seres improductivos. No aportan hijos al pueblo, cosa que suele percibirse como un drama en todas aquellas sociedades necesitadas de crecer en población para afrontar con cierta tranquilidad los avatares de la guerra o cualesquiera otras vicisitudes de la vida. Y esta necesidad ha sido la norma hasta no hace mucho tiempo. Y no aportan hijos a la familia: las familias más numerosas (con más prole) de La India, son también, por término medio, las más ricas, o las menos pobres. La infertilidad tiene mala prensa allá donde los hijos vienen, como se suele decir, con un pan debajo del brazo. Por eso no solo son repudiados en mayor o menor medida los homosexuales, sino, igualmente, todos los actos sexuales estériles: felaciones, sodomía (también entre hombre y mujer), masturbaciones, actos pedófilos, etc. Las sociedades más permisivas con la homosexualidad y el sexo recreativo suelen ser las sociedades que se las arreglan con tener simplemente hijo de reemplazo: los críos suficientes como para reemplazar a las generaciones de ancianos que van muriendo. Los homosexuales varones son, además, poco de fiar (como bien afirma Carlos) en el campo de batalla, en la caza o la defensa de la familia o el patrimonio. Todo varón en peligro desea tener a un varón aguerrido a su lado. El rechazo a la homosexualidad quizá se imponga con fuerza en todos aquellos pueblos que, por las razones que sean, precisen ensalzar la virilidad como un instrumento de supervivencia.
      En una sociedad en que los varones está preocupadísimos por ser y parecer muy viriles, al punto que organizan ritos y ceremonias en que ponen a riesgo su vida y su integridad física, lo más natural del mundo es que nadie quiera parecer afeminado u homosexual. Los niños y los adolescentes varones sienten la necesidad natural de competir y de mostrar sus habilidades agonísticas ante las chicas, quienes, por lo general, elegirán al más audaz, fuerte y echado para adelante. La amistad con el homosexual puede hacer creer a las chicas que es homosexual el amigo del homosexual, aunque no lo sea. Las niñas también se burlan de los amanerados o de quienes no hacen cosas típicas de hombres. De niño, en la escuela, yo gustaba de jugar al fútbol, pero no me interesaba nada la liga nacional. Una niña, al saber esto, me preguntó maliciosa si yo era hombre. Por tanto, si uno quiere parecer viril y sexualmente (re)productivo, hará muy bien en despreciar públicamente al amujerado y dar muestras de que los hombres no te atraen ni lo más mínimo, incluso de que te dan asco. Así pues, forma parte del repertorio natural de los varones jóvenes que pugnan por parecer viriles, rechazar con burlas y escarnios al afeminado. Es muy lamentable, pero nuestra naturaleza es así. La educación (nuestra parte racional) debe tratar de prevenir conductas de agresión al que es diferente por alguna razón. Nada, sin embargo, podrá evitar que podamos sentir agrado o desagrado por ciertas personas. Lo que la educación puede conseguir es que controlemos nuestra conducta, que no es poco.
      Los hombres somos, casi siempre, lo que las mujeres desean que seamos. Ellas no están libres de culpa de la homofobia existente de aquí o de allá. Los varones desean, ante todo, gustar a las mujeres, y si éstas buscan hombres muy viriles, los varones rechazarán casi siempre a los homosexuales. En las tribus en que los varones, por mostrar su masculinidad y así gustar y atraer a las mujeres, se propinan varazos terribles y hasta letales, ellas son tan culpables (o tan inocentes) como ellos de la homofobia y de cualquier otra conducta de desprecio al débil.

      Saludos.

      • Sandra dijo:

        “Los homosexuales varones son, además, poco de fiar (como bien afirma Carlos) en el campo de batalla, en la caza o la defensa de la familia o el patrimonio.” (Isidro)

        Felicito a Isidro por su muy brillante aportación. Sin embargo quisiera matizar el párrafo que he entresacado. Yo creo que lo que la sociedad rechaza en un hombre no es tanto su homosexualidad (en cuanto a ser estéril), sino su falta de hombría (entendida como falta de agresividad y de combatividad). Porque en muchas sociedades hay hombres que no dejan descendencia, y no por ello son rechazados socialmente. Un ejemplo de ello sería el clero de ciertas Iglesias, cuya opinión es muy valorada (sobre todo por las mujeres), o incluso Adolfo Hitler, el cual, sin casarse hasta el último día de su vida, y a pesar de no tener hijos, no por ello dejó de ser venerado por gran parte del pueblo alemán (especialmente por las mujeres). Cuando la sociedad tacha a un hombre de “cobarde”, lo hace independientemente de que no tenga hijos o tenga mucha descendencia; de que se acueste con chicos, con chicas, o con nadie. Las plumas blancas se las entregaban a los que no parecían tener ganas de ir a la guerra, e independientemente de que fuesen casados o tuvieran muchos hijos. Ya he dicho también que hay muchos homosexuales en el ejército y la policía, porque de igual manera que existe el tópico del niño supuestamente no violento por naturaleza del que nos habla Isidro, también es cierto que es un mito irreal asociar homosexualidad con afeminamiento. Por supuesto que hay homosexuales afeminados, pero si nuestra percepción de los mismos es esa, se debe simplemente a que ese tipo de homosexual es más visible. El otro tipo de homosexual, el que va de metrosexual y “duro”, pasa desapercibido, simplemente porque cumple con los requisitos para ser considerado como un “hombre de verdad”. Lo que la sociedad (y las mujeres especialmente) siempre ha valorado en los varones es el valor -que se le supone a los soldados (aunque en su gran mayoría no tienen hijos)- y no su capacidad de procreación, que siempre ha sido considerado como algo secundario. No es muy difícil imaginar por qué: un sólo semental puede inseminar a muchas hembras, por lo que la sociedad no necesita que todos sus miembros masculinos lleguen a ser padres. En cambio, 20 soldados combativos aportan más que otro colectivo compuesto de 19 individuos pusilánimes, y uno sólo aguerrido.

      • @Sandra

        Sólo quiero clarificar que no dije que los homosexuales no fueran de fiar en el campo de batalla, sino que ésa era la forma en que se les percibía (la realidad podía ser otra). Pero esto sólo se aplicaba a los homosexuales pasivos una vez pasada la adolescencia, no a los homosexuales activos que, por lo general y como apuntas, cumplían con los requisitos de masculinidad de la época. Recordemos el batallón sagrado de Tebas, compuesto por parejas de amantes homosexuales, uno adolescente y uno más mayor, que se cree tuvieron un papel destacado en la batalla de Leucra derrotando a los espartanos. Y derrotar a los espartanos en el mundo antiguo son palabras mayores.

        http://es.wikipedia.org/wiki/Batall%C3%B3n_Sagrado_de_Tebas

        En Japón algunos samuráis mayores tomaban a un chico adolescente como su estudiante y amante en las artes marciales, y luchaban como cualquier otro. Pero eso sí, cuando el chico alcanzaba la mayoría de edad, su papel pasivo se terminaba y su relación con el hombre mayor se quedaba en un fuerte lazo de amistad.

        A esta práctica se la llamaba shudo o wakashudo.

    • Sandra dijo:

      “Cualquier gay te dirá que de jovencito, en el instituto, quienes les hacían burlas más crueles eran los chicos, no las chicas, con quienes se suelen llevar mejor.” (Susi).

      Pues las que en la foto se ve llamando “maricón” al concejal Pedro Zerolo son mayoritariamente mujeres.
      http://www.elmundo.es/elmundo/2007/12/03/madrid/1196681099.html

      Y una cosa es que una chica se lleve “mejor” con el compañero gay de la clase (en la medida que sabe que puede hablar con él, y éste nunca la acosará), y otra muy distinta que esa chica se enamore del dicho chico. Porque hasta ahí podíamos llegar. Lo de “mi mejor amigo es gay” queda muy bien de acuerdo con los mandamientos de la santísima religión de la corrección política, pero luego, a la hora de la interacción sexual, nuestra chica solidaria con los homosexuales se dejará arrastrar por la irresistible atracción de los “chicos malos”. En cuanto a la supuesta mayor homofobia entre los varones creo que se trata de un mecanismo de autodefensa de los mismos, los cuales sienten la necesidad de expresarla como forma de evitar que su fama se vea cuestionada, pues intuyen que si se muestran comprensivos con los gay, los demás pensarán que él también lo es. Una chica, en cambio, no ha de temer reacciones adversas si se muestra solidaria con las lesbianas, pues ningún chico la va a despreciar por ello. Por último, Susi parece olvidar que el desprecio entre los escolares no viene dado por la orientación sexual de los chicos, sino por sus características de carácter. El líder del grupo será respetado, independientemente de que sea homosexual u heterosexual, mientras que los machos no dominantes serán despreciados, independientemente también de que sean homosexuales o heterosexuales. Y los sujetos que más van a recurrir a poner en evidencia la falta de hombría de dichos machos no dominantes van a ser precisamente las chicas, las cuales, entre risas y desprecio, echarán en cara a esos varones, la conducta que en ellas mismas es visto como algo normal. “Solidarias”, por tanto, con el chico gay, pero despreciativas hacia el chico tímido heterosexual.

      “Los chicas no suelen tener esa inquina contra las lesbianas, les son indiferentes.” (Susi)

      Los chicos tampoco le tienen inquina a las lesbianas. Es más, para muchísimos chicos, el lesbianismo es algo eróticamente atractivo, a pesar de que, teóricamente, es algo que va contra sus intereses, pues una mujer que no sienta atracción hacia los hombres debería ser visto por estos como algo peligroso.

      “En cambio, un gay debería ser despreciado por las mujeres, ya que no cumple el rol de género y por lo tanto es un potencial novio/marido menos.” (Susi)

      Yo creo que Susi confunde “rol de género” con “orientación sexual”, que no es lo mismo. La masculinidad no es sinónimo de sentir atracción por las mujeres, sino de carácter fuerte; de mostrar valentía ante el peligro; de ser seguro de sí mismo; y hasta de ser agresivo. Parece que Susi sigue identificando homosexualidad con hombres físicamente enclenques, amanerados; que son peluqueros de profesión; que son pusilánimes; y que además se travisten. La realidad nada tiene que ver con ese tópico. Los gimnasios y las filas del ejército y la policía están repletas de homosexuales masculinos, y son hombres que sí cumplen con sus roles de género. Un ejemplo de lo dicho sería Torres Baena, que es un auténtico “macho”, lo que no le impide sentir atracción sexual por jóvenes de ambos sexos (http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/15/espana/1363332387.html).
      Por contra, hay hombres extremadamente femeninos (http://es.slideshare.net/jesicavanegas/lo-que-debes-saber-sobre-la-feminofilia-30-preguntas-en-ppt) y que no por ello dejan de ser perdidamente heterosexuales. Lo mismo cabe decir de un tercio de las transexuales (de las que pasan de hombre a mujer), y que no por ello dejan de comportarse como lesbianas de acuerdo con su nueva identidad sexual.
      Sólo hay que fijarse en el título de este blog (“Quién se beneficia de tu hombría”) para darse cuenta de que aquí no se está hablando de los problemas de los hombres heterosexuales, sino de la condición masculina independientemente de la orientación sexual de los varones, porque la discriminación positiva que se aplique para beneficiar a las mujeres en unas oposiciones, y en perjuicio de los hombres, no le va a preguntar a los varones excluidos si se acuestan con hombres, con mujeres o con individuos de ambos sexos.

      “Estoy esperando a que algún hombre me responda a esto.” (Susi)

      No es la primera vez que Susi hace una pregunta destinada sólo a un sexo. Ya en otra entrada pedía que se le preguntase a las madres y novias si les gustaría que su hijo o novio fuese reclutado para el Ejército. ¿Los padres y hermanos no tienen derecho a dar su opinión también?
      En este caso, Susi, la respuesta te la puede dar tanto un hombre como una mujer, y da igual que sea homosexual, heterosexual, bisexual, transexual o asexual. Sólo es necesario tener un poco de empatía, y de colocarse en el lugar de los demás. Otra cosa es que por prejuicios ideológicos se suponga que un hombre heterosexual va a responder de una determinada manera, y que no será otra que aquella que confirme los dogmas del feminismo.

      • “nuestra chica solidaria con los homosexuales se dejará arrastrar por la irresistible atracción de los “chicos malos””

        Creo que no conoces muchísimos casos de mujeres enamoradas de hombres gays aún sabiendo que lo son. Y parece que tienes un estereotipo de los gays como chicos demasiado tranquilos, no es necesario ser heterosexual para ser un “chico malo”. Es más, tu mismo lo confirmas en este párrafo “El líder del grupo será respetado, independientemente de que sea homosexual u heterosexual, mientras que los machos no dominantes serán despreciados, independientemente también de que sean homosexuales o heterosexuales.”

    • jose dijo:

      Que los varones heterosexuales tenemos inquina contra los gays es un prejuicio y una generalización. Lo mismo que decir que los gitanos son unos ladrones o que las feministas odian a los hombres.

      La sociedad occidental (lo que incluye a las mujeres) no ha sido muy tolerante sobre todo con la homosexualidad masculina, por ejemplo las manifestaciones “pro-familia” estaban hasta arriba de mujeresbeligerantes contra los derechos de esa gente, algo que, afortunadamente, se esta superando.

  18. Babel dijo:

    Buenas tardes.
    En este tema como en muchísimos otros, entra en juego el papel activo de las mujeres en la construcción de las relaciones personales. Respondiendo a Susi:
    ” ¿Porqué los varones heterosexuales tienen esa inquina contra los gays? Cualquier gay te dirá que de jovencito, en el instituto, quienes les hacían burlas más crueles eran los chicos”
    Cierto, cosa que también te dirá el tímido, el empollón, el de las gafas de culo de botella, el enclenque físicamente….
    “Yo si fuera un hombre heterosexual me alegraría de que hubiera gays: cuantos más gays, menos competencia y más posibilidades con las mujeres.”
    Tienes razón, pero resulta que en un instituto quien tiene más posibilidades con las mujeres es el macho agresivo y dominante. Así que no creo que sea (necesariamente) una cuestión de homofobia. Los hombres siempre han querido impresionar a las mujeres. Paradójicamente, ese comportamiento “homófobo” les da más posibilidades de éxito, y el adolescente homosexual no es el único al que insultan.
    “En cambio, un gay debería ser despreciado por las mujeres, ya que no cumple el rol de género y por lo tanto es un potencial novio/marido menos. Es decir, que haya mucho hombres homosexuales no beneficia la las mujeres sino a los hombres heterosexuales”.
    No. Las mujeres pueden verse beneficiadas por la existencia de homosexuales. Por un lado tienen al amigo gay, al que le permiten sacar su lado sentimental. Por otro lado tienen a su hombre heterosexual protector, al que no se lo permiten.
    Al hombre heterosexual tampoco tiene por qué beneficiarle necesariamente la existencia de la homosexualidad (tampoco le perjudica).
    Ten en cuenta que las mujeres, de los hombres heterosexuales que hay, normalmente quieren emparejarse con los mismos. Por lo tanto tenemos una sociedad de hombres sólos sin oportunidades, y de mujeres sólas porque no todas pueden emparejarse con el hombre que quieren.
    Según ese razonamiento, la revolución sexual tendría que haber supuesto un aumento de experiencias sexuales para la mayoría de los hombres. En la teoría decía que todo el mundo practicaría sexo con muchas personas; en la práctica, una minoría de hombres acumulan esas pocas experiencias. Leí (no recuerdo dónde) que la revolución sexual suponía capitalismo sexual, cosa con la que concuerdo por completo.
    Saludos.

  19. susi dijo:

    “Por lo tanto tenemos una sociedad de hombres sólos sin oportunidades, y de mujeres sólas porque no todas pueden emparejarse con el hombre que quieren.” Babel
    Pues que quieres, yo eso no lo veo. La mayoría de las personas tienen pareja, sobre todo pasada cierta edad, cuando ya tienen una visión más realista y madura de las relaciones, y más ganas de asentarse. La idea de que todas quieren emparejarse con el mismo….no sé. Por mucho que un tío guapo y con pasta ligue más que los demás, no quiere decir que los otros estén a dos velas. Les costará más que al guaperas con pasta, pero siendo la proporción de mujeres/hombres de 1/1 aprox, las mujeres tampoco pueden exigir tanto. No quiere decir que se conformen con cualquiera, pero no pueden pedir un tío guapo y listo y rico así como así. Si hubiera tres hombres por cada dos mujeres la cosa cambia. (Creo que eso pasa ahora en China en las zonas urbanas. Su asqueroso machismo se ha vuelto en su contra: a fuerza de abortar y abandonar a las niñas ahora hay muchas menos mujeres que hombres, lo que las coloca en una situación de ventaja)
    Lo mismo sucede con las mujeres: todos quieren a la chica guapa y buenorra, y si tiene pasta mejor. Pero muy pocos pueden tenerla. Por lo tanto los demás tienen que bajar el listón.
    A mi entorno me remito: La mayoría de las parejas son personas en la media. De mi entorno (clase media cada vez más pobre, como casi todos) nadie es rico, ni conozco a ninguna que haya elegido a un tío por la pasta. Entre otras cosas porque hay tan poca gente con pasta que sería buscar una aguja en un pajar, y segundo, la poca que hay no están en mi círculo. Tampoco ninguno ha elegido a una modelo. Entre otras cosas porque no hay gente así en nuestro círculo.

    Por otra parte, la idea de que los hombres ricos sólo valoran el físico de su pareja y no su cartera es falsa. Sólo hay que fijarse en los actores: ¿Acaso vemos a Brad Pitt o a George Clooney con cajeras del Carrefour o dependientas del Zara por muy guapas que sean? No, les vemos con actrices o modelos, como ellos, es decir, gente de su círculo social. La gente suele juntarse con gente de su misma clase/nivel social. El cuento de la chica guapa pero pobre que conoce a un apuesto muchacho de buena familia que la saca de su pobreza no es más que eso, un cuento. El chico de buena familia tendrá un rollete con la chica guapa pero pobre. Pero no se casará con ella ni la tendrá por pareja estable, por lo general.
    “Según ese razonamiento, la revolución sexual tendría que haber supuesto un aumento de experiencias sexuales para la mayoría de los hombres. En la teoría decía que todo el mundo practicaría sexo con muchas personas; en la práctica, una minoría de hombres acumulan esas pocas experiencias. Leí (no recuerdo dónde) que la revolución sexual suponía capitalismo sexual, cosa con la que concuerdo por completo.” Babel
    La revolución sexual claro que ha supuesto un aumento de experiencias para todos. Aunque para unos más que para otros. Muchos pensarían que eso sería una orgía constante con mujeres de todas formas y colores. Obviamente estaban equivocados. Antes de la revolución sexual una “chica bien” tenía que llegar virgen al matrimonio (esa era la teoría, luego la práctica era muy diferente). Por lo tanto un hombre tenía que esperar años de noviazgo para poder llevarla a la cama. Obviamente, la mayoría se estrenaban en prostíbulos. Es decir, los hombres de esa época pasaban bastante “hambre”. Hoy una pareja de chavales como mucho tarda unos meses en irse a la cama, y la media de parejas sexuales es mayor, tanto para hombres como para mujeres. Los hombres, por otra parte, siguen teniendo la opción de la prostitución, como antaño. Nunca ha sido tan fácil en la historia para los hombres conseguir sexo. que no sea un paraíso orgiástico como muchos pensaron es otra cosa.

    • @Susi

      Sólo quería apuntar un par de cosas, porque cuando se habla del infanticidio en China la gente piensa que es obra de los hombres, cuando en realidad es una práctica femenina. Las mujeres matan a sus hijas. Aprovecho para señalar esto porque refleja la cuestión que debatimos acerca de “son los hombres quienes matan a hombres”. Podemos señalar culpables o podemos ver cuáles son las razones económicas, institucionales y culturales que llevan a las mujeres a hacer esto. Fue mencionado aquí con anterioridad en otros comentarios, pero quizá haga una entrada sobre el tema que sirva como referencia.

      Respecto a los famosos que no se casan con dependientas del supermercado, si bien en líneas generales es cierto, hay casos como el de Tiger Woods que se casó con su niñera, ahora divorciados por la escandalosa infidelidad del “golfista” (sí, doble juego de palabras). Quizá haya casos así de mujeres famosas, pero no se me viene ninguno a la cabeza.

  20. susi dijo:

    Por otra parte la idea de que sólo los chulos/agresivos ligan yo lo veo más un tópico que otra cosa. Es cierto que este tipo de “personajes” ligan porque llaman la atención y van dando la nota. Pero no son los únicos. Yo conozco bastantes que son el típico chico simpático y majete que no se mete con nadie y nunca les falta compañía femenina. Supongo que como esto es algo lógico y normal no llama la atención. En cambio llama la atención que un chulo subnormal tenga su público, que lo tiene.
    Los únicos que no ligan son los demasiado feos o demasiado tímidos, todos los demás, en mayor o menor medida lo consiguen. Y si, muchos tienen el listón muy alto, lo que pasa es que tardan menos en bajarlo que las mujeres. Recuerdo un grupillo de chavales, la mayoría de ellos del montón e incluso del montón tirando a feos, poniendo nota a las chicas con las que se cruzaban. Te aseguro que eran inmisericordes. La nota más alta un 7, y a una chavala realmente llamativa, alta y guapa. Y yo pensaba ¿tendrá esta gente espejos en su casa?

    • @Susi

      Es interesante que confirmes el que los tímidos tienen dificultades para encontrar pareja. La timidez de la mujer no es por lo general un obstáculo para encontrar pareja y no se aprecia tan negativamente por parte de los hombres como ocurre a la inversa. Hay chicos incluso atractivos que por su timidez no consiguen nada. Sin embargo hombres de menor atractivo pero con mayor agresividad (y no confundamos agresividad con violencia, aunque una puede llevar a la otra) suelen tener mucho más éxito, según mi experiencia.

  21. Babel dijo:

    Buenas tardes a todos.
    Susi:
    “Pues que quieres, yo eso no lo veo. La mayoría de las personas tienen pareja, sobre todo pasada cierta edad,”
    Claro que hay muchísimas personas que tienen pareja, yo no hablaba en términos absolutos (aunque quizás no me expresé bien y he dado a entender eso). No obstante, lo que yo hablo es una tendencia al alza. Hoy en día los matrimonios no duran. Cada caso es un mundo, y desde luego hay matrimonios que hacen bien en divorciarse.
    Pero ocurre una cosa en la sociedad actual: A las mujeres les cuentan la mentira de que estar en una relación de pareja es un camino de rosas, y de que deben huir al mínimo síntoma de angustia. Aclaro que no hablo del 100 x 100 de los casos, pero las mujeres han captado el mensaje. Ellas son las primeras en buscar un compromiso y también las primeras en buscar la ruptura del mismo.
    “cuando ya tienen una visión más realista y madura de las relaciones, y más ganas de asentarse.”
    ¿En algún momento se le manda a las mujeres el mensaje de que tengan una visión realista y madura de las relaciones?
    Lo digo porque desde el feminismo se les manda el mensaje de que salir a la discoteca (un lugar que estará lleno de hombres con ya sabemos qué intenciones) con una mini-falda es un acto de “libertad” y “empoderamiento”. ¿Consideras que mandar ese mensaje es maduro? ¿Qué consideras una visión realista y madura de las relaciones?
    ” Por mucho que un tío guapo y con pasta ligue más que los demás, no quiere decir que los otros estén a dos velas. Les costará más que al guaperas con pasta, pero siendo la proporción de mujeres/hombres de 1/1 aprox, las mujeres tampoco pueden exigir tanto.”
    Pues sí quiere decir que los otros estén a 2 velas. Piensa que un tío guapo y con pasta es habitual que tenga una novia, una amante y 2 mujeres que están tras él pero son ignoradas.
    Ahí tienes a 4 mujeres para un sólo hombre, con el 75 x ciento de los hombres a 2 velas.
    Ten otra cosa en cuenta: El feminismo también le transmite a las mujeres la idea de que pueden exigir lo que quieran, que para eso son mujeres. Ellas lo exigen, otra cosa es que sus exigencias sean satisfechas.
    “(Creo que eso pasa ahora en China en las zonas urbanas. Su asqueroso machismo se ha vuelto en su contra: a fuerza de abortar y abandonar a las niñas”
    ¿Consideras que el aborto es un asesinato?
    En cuanto a lo de la chica guapa y buenorra, es innegable que tiene más posibilidades de ligar.
    La diferencia es que los hombres tienen menos tendencia (no digo que nunca lo hagan) a empecinarse en ella y rechazar a otras posibles parejas. Otra diferencia es que son los hombres los que tienen que esforzarse para conseguir pareja, y las mujeres no (exceptuando casos de mujeres con un atractivo físico por debajo del mínimo).
    ” ni conozco a ninguna que haya elegido a un tío por la pasta.”
    Voy a separar las cosas: el hecho de que una mujer no esté con un hombre rico no quiere decir que no lo haya elegido por la pasta. Puede haber elegido al hombre mejor posicionado económicamente (de los que están a su alcance). Es la hipergamia, un fenómeno silenciado en nuestra sociedad.
    Concuerdo contigo en lo que dices de los actores, muchos tienden a eso. También se han dado muchos casos de hombres jóvenes que se casan con ricachonas para sacarles la pasta.
    Ya ves, no considero que haya un género malo, culpable y verdugo y otro bueno, inocente y víctima. Pero sí es verdad que las mujeres son más reticentes a emparejarse con hombres de menor estatus que ellas. No quiero decir con ésto que las mujeres sean malas. Son cosas de los roles de género, las mujeres siempre han buscado protección Y HAN SIDO PROTEGIDAS (aunque las mentiras oficiales digan que los hombres éramos y somos unos maltratadores que las oprimen). Lo malo del feminismo es que quiere mantener las ventajas del antiguo modelo para las mujeres, pero sin que apechuguen con la igualdad. Su “avance” consiste en la pérdida de la presunción de inocencia y esas cosas. Aparte de ésto, has dicho algo que no se me pasa inadvertido:
    “La gente suele juntarse con gente de su misma clase/nivel social.”
    Ahora sí interesa reducirlo todo a la clase social, pero cuando hablan las feministas no…. ¿verdad?
    En cuanto a lo que dices de la revolución sexual, los hombres siempre han pasado “hambre”. La diferencia es que antes de que ésta llegara tenían más posibilidades de tener una pareja estable.
    Hoy una chica no tiene que llegar virgen al matrimonio, pero para tener sexo elegirá siempre a los mismos. El aumento de experiencias sexuales “beneficia” a unos pocos hombres (que acumulan experiencias sexuales con mujeres) y a las mujeres (que tienen más experiencias sexuales que antes). Lo normal en el hombre PROMEDIO es que antes de la revolución sexual tuviese pareja y no pasase “hambre”, y ahora la pase.
    Es cierto lo que dices de la prostitución, pero a muchos hombres no les parece buena opción.
    “Por otra parte la idea de que sólo los chulos/agresivos ligan yo lo veo más un tópico que otra cosa.”
    Nada puedo hacer yo ante una negación tuya de la realidad social. Con la edad esa tendencia va bajando, y comienza a contar más el dinero, pero sigue siendo una realidad.
    Supongo que no has tenido tiempo de contestar a lo de los instituos, los “homófobos” y todo eso.
    Es normal siendo minoría entre los comentaristas (te incluyo, lo que pasa es que no escribo lxs comentaristxs porque no sé cómo se pronuncia) del blog tengas menos tiempo. Entiendo la política de Carlos de decirle a la gente que no te conteste hasta que vayas respondiendo.
    Carlos:
    ” La timidez de la mujer no es por lo general un obstáculo para encontrar pareja y no se aprecia tan negativamente por parte de los hombres como ocurre a la inversa.”
    Es lo que tienen los roles de género, que cuando benefician a las mujeres aquí no ha pasado nada.
    Saludos.

  22. ana_conda dijo:

    “Es interesante que confirmes el que los tímidos tienen dificultades para encontrar pareja. La timidez de la mujer no es por lo general un obstáculo para encontrar pareja y no se aprecia tan negativamente por parte de los hombres como ocurre a la inversa. Hay chicos incluso atractivos que por su timidez no consiguen nada. Sin embargo hombres de menor atractivo pero con mayor agresividad (y no confundamos agresividad con violencia, aunque una puede llevar a la otra) suelen tener mucho más éxito, según mi experiencia.”
    Los timidos tienen más dificultades para encontrar pareja no pq este sea un rasgo odioso para las mujeres sino pq se lanzan menos. Está claro que si un chaval le da corte hablar con la que le gusta y le cuesta decidirse, otros se le adelantan. Que un chico sea algo tímido, siempre q no sea algo muy exagerado no le resta puntos, incluso les da cierto aire de misterio y ternura que puede resultar muy atractivo a un sector bastante amplio de mujeres (lógicamente a las chonis y barriobajeras no).
    El chaval del montón físicamnete pero con labia ligará más porque se relaciona con más facilidad. Si una le rechaza, al día siguiente se lanza a por otra. Es decir, lo intenta más veces y por tanto tiene más práctica y soltura en las relaciones sociales.

    • No lo niego. Sólo quería ilustrar que para las chicas, por lo general, aunque también puede suponer un impedimento, no lo es tan grande como en el caso de los chicos. Quizá porque como señalas (creo), se espera que él dé el primer paso.

    • Sandra dijo:

      “Los timidos tienen más dificultades para encontrar pareja no pq este sea un rasgo odioso para las mujeres sino pq se lanzan menos.” (ana_conda)

      No sé si alguien ha dicho que ser tímido sea en los chicos un rasgo “odioso” para las mujeres. No es lo mismo “odiar” que “despreciar”, y en ese sentido, sí se puede decir que las mujeres suelen despreciar a los chicos tímidos.
      En cuanto al que “se lanzan menos”, ¿pretende ana_conda que 100 chicos tímidos que intentan ligar con otras tantas chicas van a tener el mismo éxito que otros 100 chicos no tímidos?
      Por otra parte me llama la atención que ana_conda no cuestione para nada a quién le toca llevar la iniciativa en el cortejo, porque parece dar por sentado que es el chico el que tiene que “hablar” con la otra persona, y no la chica.
      Y, por supuesto, la timidez no tiene clase social. Tantos tímidos los hay en las élites sociales como en los barrios más populares. La búsqueda del macho dominante no se da exclusivamente entre las chicas “barriobajeras”, sino también entre las mujeres de buena posición social. ¿Qué universitaria no ha leído todavía las 50 sombras de Grey?

  23. ana_conda dijo:

    “Por otra parte me llama la atención que ana_conda no cuestione para nada a quién le toca llevar la iniciativa en el cortejo, porque parece dar por sentado que es el chico el que tiene que “hablar” con la otra persona, y no la chica.” Sandra
    Por supuesto que no lo cuestiono y te digo pq: Las mujeres y los hombres no recibimos la misma educación en materia sexual. Lo que en un hombre se ve natural y “su papel”, en una mujer puede no verse del todo bien. Si, a 2014, una mujer tiene que andarse con cuidadito para que no le cuelguen el cartelito de “fresca, fácil y otras lindezas”. LAs cosas no son como hace 50 años, pero no se mira igual a una mujer que a un hombre por la misma conducta. Me extraña que tu, siendo mujer, no hayas apreciado el tradicional cinismo e hipocresía masculina en esta materia. Ya sabes, las golfas y fáciles para divertirse y las decentes para casarse. (Bueno tampoco me extrañaría nada, hay mujeres que son más machistas que los hombres y están de acuerdo en esta clasificación).Y enseguida te intentan encasillar en alguna de las dos categorías. Por supuesto, ellos expiden carnets de zorra y santa desde su trono de machotes. Establecen categorías de mujeres, pero ellos no se someten a esa escala. El ser lanzada en esta materia, pese a todo lo que digan de que a ver si las mujeres nos lanzamos más, te puede hacer perder puntos de cara a una relación estable. Recuerdo un comentario de alguno en plan “si se te ha presentado a ti, seguro que no eres el primero. Imagínate con cuantos se habrá liado. Esa es para pasar el rato”.
    Creo que más bien son ellos los que tienen que revisar sus ideas en este tema antes de andar pidiendo que seamos más activas. El día que las reglas sean las mismas para todo el mundo, las mujeres se lanzarán más.
    Y sinceramente, creo q esto va a tardar mucho en cambiar. Las nuevas generaciones de padres siguen educando con las misma mentalidad: A su hijita que no la toque ninguno ( he oído barbaridades como que prefieren que sean lesbianas, (no pq ser lesbiana sea algo malo, pero no es lo normal)) mientas a su hijo darle consejitos de machote a machote para ligar. Es decir, quieren hijas virginales, pero dan palmaditas en la espalada a sus hijos varones por sus “proezas”. A mi me hierve la sangre de ver como el machismo más rancio y asqueroso sigue tan vigente. No se que te parecerá a ti como mujer.
    En resumen, que si al corte normal de una situación de acercamiento (es una situación un poco tensa, incluso para gente que no es muy tímida) le sumamos que una mujer puede ver afectada su reputación, no veo ningún motivo para que las mujeres tomen la iniciativa. Yo desde luego no pienso jugar con desventaja.

    • jose dijo:

      tradicional cinismo e hipocresía masculina?

      muy bien maja, te has descrito estupendamente.

      Has descrito perfectamente porque las mujeres no tomáis la iniciativa, os pone en una situación de poder frente a los varones, lo que además produce una sensación muy desalentadora en ellos, ahora queda que te quites toda la cagalera mental en plan feminista de y yo hago lo que me beneficia porque los tíos son muy muy muy malos.

      Carlos Rodríguez: Por favor no caigamos en descalificaciones.

    • Sandra dijo:

      “Que un chico sea algo tímido, siempre q no sea algo muy exagerado no le resta puntos, incluso les da cierto aire de misterio y ternura que puede resultar muy atractivo a un sector bastante amplio de mujeres (lógicamente a las chonis y barriobajeras no).” (ana_conda, septiembre 30, 2014 en 1:43 pm)

      “Me extraña que tu, siendo mujer, no hayas apreciado el tradicional cinismo e hipocresía masculina en esta materia. Ya sabes, las golfas y fáciles para divertirse y las decentes para casarse. (Bueno tampoco me extrañaría nada, hay mujeres que son más machistas que los hombres y están de acuerdo en esta clasificación). (…) Por supuesto, ellos expiden carnets de zorra y santa desde su trono de machotes. Establecen categorías de mujeres, pero ellos no se someten a esa escala. (…) En resumen, que si al corte normal de una situación de acercamiento (es una situación un poco tensa, incluso para gente que no es muy tímida) le sumamos que una mujer puede ver afectada su reputación, no veo ningún motivo para que las mujeres tomen la iniciativa. Yo desde luego no pienso jugar con desventaja.” (ana_conda, octubre 7, 2014 en 6:13 pm)

      Creo que para apreciar “el tradicional cinismo e hipocresía masculina en esta materia” tendríamos que conocer en profundidad a un número suficientemente alto de hombres como para llegar a conclusiones estadísticamente firmes. Lo contrario es hablar sin datos, lo cual puede ser válido delante de una audiencia ideológicamente afín, donde todo el mundo asiente sin necesidad de pruebas. Yo, como no tengo una bola de cristal, no puedo saber ni cómo piensan los hombres (que habrá de todo), ni cómo piensan las mujeres (que también habrá de todo).

      Sigamos. Después de leer los textos de ana_conda me queda la duda acerca de cuál es la diferencia entre las “chonis y barriobajeras” (expresión de ana_conda) y las “golfas y fáciles” (expresión supuestamente de los hombres). ¿Se trata de conceptos relativos a la clase social? ¿Estamos ante una categoría moral relativa a la sexualidad? ¿O se trata de un compendio que incluye clase social y moral sexual? Lo que sí parece claro es que las “chonis y barriobajeras” y las “golfas y fáciles” son expresiones peyorativas que denigran a los sujetos a los que se conceptualiza como tales. Pero hay una diferencia, y es que conceptualizar a un colectivo como “chonis y barriobajeras” es algo que forma parte del sistema de valores de ana_conda. En cambio, no contamos con pruebas que demuestren que clasificar a un determinado colectivo de mujeres como “golfas y fáciles” sea una característica típicamente masculina. ¿Llaman más los hombres “golfas y fáciles” a otras mujeres, respecto a lo que harían entre sí las propias mujeres? ¿Son los hombres exclusivamente los que “expiden carnets de zorra y santa”? Para dar respuesta a esta interrogante acabo de abrir el facebook (https://www.facebook.com/salvemosaexcalibur) para constatar lo que opinan los internautas sobre la ministra Ana Mato y su papel en el caso de la muerte del perro Excalibur. Copio y pego los comentarios, y tomo nota que quienes los hacen son en su totalidad mujeres. Mujeres que usan expresiones como “zorra” o “puta” para referirse a otra mujer.
      “Jannet Kavit Gonzales Maldita
      4 · Hace 3 horas
      Larita Alvarez ZORRA
      2 · Hace 3 horas
      Raquel Hormigo Gomez pedazo asquerosa
      2 · Hace 3 horas
      Mari Soriano Sanchez HIJAA DE PUTAA
      2 · Hace 2 horas
      Aurora Taddeo PUTA
      2 · Hace 2 horas
      Sandra Mbs hija de putaaa me cago en toa tu raza aggg que impotencia-.- y que coraje
      3 · Hace 2 horas
      Evelyne Rottiers Bruja, que la quemen …
      1 · Hace aproximadamente una hora
      Yolanda Muñoz si la pillara hija de puta
      1 · Hace 58 minutos
      Thaïs Sánchez-Barcaiztegui Que le corten la cabezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
      Hace 45 minutos
      Monica Gonzalez Que la corten lo que sea
      Hace 20 minutos”

      Volvamos a los textos de ana_conda:
      “LAs cosas no son como hace 50 años, pero no se mira igual a una mujer que a un hombre por la misma conducta.” (ana_conda, octubre 7, 2014 en 6:13 pm).

      Lamentablemente nuestra tertuliana no ha matizado aquí quiénes son los que miran de forma tan desigual. ¿Las mujeres, los hombres, ambos, ella misma? Porque si ana_conda no desprecia a otras mujeres por su conducta sexual, tal y como se supone que harían los hombres, ¿a qué viene la alusión a las “chonis y barriobajeras”? ¿No temerá ana_conda ser tratada por los hombres de igual manera a la que ella emplea para referirse a aquellas otras mujeres que no son de su condición?

      • Sandra dijo:

        “Las nuevas generaciones de padres siguen educando con las misma mentalidad: A su hijita que no la toque ninguno ( he oído barbaridades como que prefieren que sean lesbianas, (no pq ser lesbiana sea algo malo, pero no es lo normal)) mientas a su hijo darle consejitos de machote a machote para ligar.” (ana_conda, octubre 7, 2014 en 6:13 pm)

        Repito que como no tengo una bola de cristal ignoro lo que en la intimidad y sobre comportamiento sexual comentan los padres (varones) a sus hijos (también varones). Por eso sería interesante que ana_conda aportase datos estadísticos o algún tipo de estudio sobre tales costumbres, para constatar si ello es cierto, o si estamos ante algo que sólo existe en la ideología de quien se lo imagina. Y aunque reconozco que yo tampoco tengo datos estadísticos, me cuesta mucho suponer que en el contexto de la actual sociedad española, los padres varones tengan alguna influencia en el comportamiento sexual de sus hijos varones. Más bien me atrevería a decir que son las amistades de sus hijos (e hijas) las que realmente pueden influir en el comportamiento de los jóvenes. Porque en un mundo caracterizado por una completa crisis entre generaciones, lo que a estas alturas digan los hombres de 50 años, poco o nada puede ser valorado por unos chicos que tengan entre 15 y 20 años. Y eso hablando de los padres que aún siguen conviviendo con sus hijos -donde convivir no es lo mismo que comunicarse-, porque si pasamos a los divorciados, ya me dirán ustedes qué influencia pueden tener sobre sus hijos.

    • Isidro dijo:

      A Ana_conda
      Estaba todavía redactando una réplica a Ana_conda cuando he leído la de Sandra. Algunos de mis argumentos son redundantes con los de Sandra, pero he preferido dejar mi texto intacto por no romper el hilo argumental.
      Dices, Ana-conda, que a los hombres y las mujeres no reciben la misma educación sexual. Cierto. ¿Y quién educa a los niños? Te lo pregunto porque no sé si tú u otra feminista nos vino diciendo en este foro que los padres varones no se preocupan ni lo más mínimo de educar a los hijos, que ese “marrón” se lo dejan, cómo no, a las sufridas madres. Ellos hacen lo posible para no ver al hijo despierto. En tal caso, se colige que son las madres (las mujeres) las que se encargan de educar a los hijos varones de una manera y de otra a las hijas. Porque, digo yo, ¿qué influjo puede tener en la educación de un retoño las ocasionales y rarísimas palabras de un padre frío y distante que jamás ha dado afecto a sus hijos? ¿Escucharán éstos con atención a quien casi nunca les presta atención a ellos?
      ¿Somos los hombres (los “machotes”) quienes hemos inventado el insulto de “puta”? ¿Cuentas con alguna prueba? En los años que tengo de vida, y ya peino muchas canas, no me ha sido dado observar que ese insulto lo empleen con menos frecuencia o inquina las mujeres que los hombres.
      El “cartelito de fresca, fácil y otras lindezas” no debe de asustar tanto como tú dices. Pongo en el buscador de youtube “chicas web cam” y salen 64.200 resultados. Es decir, miles y miles de chiquitas en pelota picada que no esconden su rostro ante el mundo. Escribo “piriguete” (palabra de la jerga brasileña que viene a significar “mujer que tiene muchas parejas sexuales cambia muchas veces de pareja”) y me salen 169000 resultados. Por cierto, entre las chicas brasileñas es muy común llamarse entre ellas “piriguete” de forma amistosa. Y lo que yo tengo entendido es que ahora las chicas suelen burlarse y presionar a las recatadas y timoratas para que pierdan la virginidad. Se ve que se tienen que desquitar sexualmente por la represión que sufrieron sus madres y abuelas. Y a juzgar por lo cortitas que se ponen en verano para ir por la calle (mucho más que cualquier hombre), nadie diría que les importe un bledo el cartelito. Y si uno sale cualquier sábado por ahí y ve a un grupo de chavalas, también tendrá oportunidad de comprobar cuánto les preocupa esas etiquetas. Y no les importa porque, salvo unas cuantas personas de cierta edad, nadie les pone el cartelito; y se alguien se lo pone, yo diría que se mueren de risa y hasta lo lucen a mucha honra (valga el contrasentido). Desde hace unos años, las mujeres jóvenes, influidas por el feminismo, hacen gala de su liberación sexual, consistente, como todo el mundo sabe, en repudiar lo más ostensiblemente que puedan el tradicional papel que el “heteropatriarcado” les imponía (supuestamente). O sea, que hacen lo contrario a la conducta que se corresponde con una mujer fiel, recatada, de su casa y fiel a su marido. Me parece normal, ana_conda, que quieras atacar al hombre, pero creo que deberías actualizar tus acusaciones.
      En épocas pasadas (u hoy en otras partes del mundo), las mujeres debían cuidar mucho su reputación y es cierto que la que se ennoviaba una vez, tenía difícil hacerlo dos veces. Esto me lo cuenta mi muy anciana madre. Pero, como ya dijo primeramente Sandra, no contamos con ninguna prueba de que a las mujeres fáciles la repudiaran solo los varones. Yo diría lo contrario. Y aporto un dato significativo, aunque no numérico. A misa siempre han ido bastante más las mujeres que los hombres. Ellas han sido más practicantes. Esto también lo sé por lo que he visto desde siempre en mi localidad de nacimiento, y no creo que esto fuera la excepción. La devoción mariana de muchas mujeres de pasadas generaciones no era, desde luego, menos intensa en las mujeres que en los hombres. Me parece que las mujeres se han encomendado a la Virgen con más frecuencia que los hombres, tal vez por sentirse más afines a esta figura religiosa femenina que a la de Dios-hombre. Por tanto, si la religiosidad (o la práctica religiosa) y la devoción mariana no ha sido menor en la mujer que en el hombre, no sé cómo se puede sostener que el cartelito de “puta” lo cuelgan (o colgaban) los “machotes” a las mujeres.
      Todo esto también vale para cuestionar el topicazo feminista de que la ablación del clítoris es un acto represivo de los varones, cuando se sabe que son las mujeres las que lo perpetran. O para lo referente al chador o el velo.
      Aunque lo siguiente es solo una conjetura, creo que es consistente con los hechos expresados arriba: quienes más interés tenían (o tienen en otras regiones del mundo) en mantener una buena reputación moral y sexual han sido siempre las mujeres; y como entre ellas siempre ha habido una competición por los mejores hombres disponibles, nada tendría de extraño que el calificativo “puta” acudiera más pronto a la lengua de ellas que de ellos. Una manera de tratar de desprestigiar a una competidora fue tacharla de tal.
      En las sociedades campesinas pobres (la de la España de hace unas décadas, la de Afganistán hoy…), hay un miedo familiar tremendo por la conducta sexual de las mujeres. Puede haber varias poderosas razones que lo expliquen. Una de ellas es que la joven puede venir a casa con un “bombo”, mientras que el joven varón no, como es obvio. Puesto que la parte más vulnerable es en este caso la femenina, ¿cómo puede extrañar que los padres (madre y padre) se preocupen de que su hija no cometa un disparate? Porque quedarse embarazada de un chaval (u hombre) sin oficio ni beneficio podría ser catastrófico para la misma chica y su hijo. Por eso en las sociedades campesinas pobres cuenta muchas veces más el interés económico que el sentimiento de los interesados. Muchos matrimonios son concertados por los padres del hombre y de la mujer. Porque lo primero es poder comer. Claro, esto de poder comer, es algo que las feministas de hoy no lo acaban de ver, seguramente porque ellas van al frigorífico y nunca lo encuentran vacío. Nada nuevo: la incapacidad del feminismo para pensar los problemas en su contexto de origen y en las circunstancias en que aparecen es ya proverbial.
      A todo esto hay que sumar la ausencia de métodos anticonceptivos eficaces en las sociedades campesinas. Y hay que sumar también que el aborto suele estar moral y legalmente prohibido (tal vez, en parte, porque se sacralizaba a los niños, en parte porque “venían con un pan debajo del brazo”). Así pues, ¿cuáles podrían ser los problemas reales para una chica que diera rienda suelta a sus naturales instintos sexuales? Embarazo, posible enfermedad venérea, incertidumbre respecto a los posibles del embarazador (¿era trabajador y honrado? ¿Ha hecho lo mismo con otras chicas? ¿Tiene dinero o una familia que lo apoye?), elevada probabilidad de morir durante el parto (es que, señoras feministas, las condiciones higiénicas y sanitarias de que hoy gozan ustedes no las disfrutaban las mujeres de hace unas décadas)… Toda esa moral sexual represiva tenía el propósito de proteger a la mujer.
      Pero, ¿por qué no educar también al varón en el mismo sentido auto-represor que a la mujer? Obviamente, al varón yaciente no le espera los mismos problemas que a la mujer. Pero también es totalmente cierto que el varón que embarazaba a una chica era presionado por los padres de la chica para casarse con ella. En las películas españolas de hace años, era típica la escena en que el padre de la mancillada buscara, iracundo y escopeta en mano, al truhán en cuestión para obligarlo a casarse con ella. Y es muy común, también hoy, la frase: “Si le haces daño a mi hija (o hermana, prima…), te mato (o algo parecido)”. Ojo, en muchas casos, los padres que así amenazan al pretendiente de la chica, no se están refiriendo a que no la deje embarazada, sino, simplemente, a que no la decepcione o haga sufrir.

      Es cierto, no obstante, que los hombres promiscuos no han sufrido la misma represión que las mujeres. Y no solo porque los hombres no carguen con el bombo y no sufran los rigores del embarazo y del parto, etc. A las mujeres (a muchas mujeres) les gustan los donjuanes. Miles y miles de mujeres yacen gustosas con hombres extraordinariamente promiscuos. En los conciertos multitudinarios no es insólita la conducta de arrojar bragas y sostenes a la estrella que les canta. Es obvio que a esas chicas no les importa ni lo más mínimo que quien recibe esas prendas íntimas se acueste todos los días con un harén de mujeres. Al contrario: la deseabilidad de un varón se acrece con el éxito sexual de que disfrute. En cambio, pocas mujeres se sentirán estimuladas por un varón incapaz de atraer a casi ninguna mujer.
      Son los hombres los que compiten por la mujer en cuestiones de galanteo. Las mujeres no tienen que competir en este sentido. Son ellos, por su condición de menesterosos, los que tienen que ser activos frente a otros rivales. Por tanto, el tímido se quedará a dos velas, salvo que sea muy guapo o esté forrado de dinero. Pero en condiciones de igualdad, el arrojado y descarado tiene muchas más probabilidades de triunfar que el timorato. Y esto puede representar la diferencia entre reproducirse o no.
      ¿Pero por qué las mujeres no son el sexo activo? ¿Quizá porque se les educa para no serlo? No exactamente. Hoy, diría yo, son tan activas o casi como ellos cuando se trata de copular una noche loca. Sin embargo, me parece que una chica que esté enamorada de un hombre, deseará que sea éste quien la conquiste a ella. Cuando la cosa va en serio, se impone la lógica natural de toda la vida. Las mujeres no necesitan dar el primer paso si quieren algo con un hombre. Les suele bastar con ponerse a tiro, una sonrisa, unas miradas más o menos descaradas. Y el hombre, si ha captado las señales de humo, hará el resto, que es casi todo. Ellas son el sexo demandado, porque ellas pueden conseguir sexo cuando y casi con quien lo deseen. ¿Qué sentido tendrá, entonces, educar a las chicas para que sean el sexo activo? Ninguno.

    • Sandra dijo:

      “Y enseguida te intentan encasillar en alguna de las dos categorías. Por supuesto, ellos expiden carnets de zorra y santa desde su trono de machotes. Establecen categorías de mujeres, pero ellos no se someten a esa escala.” (ana_conda; octubre 7, 2014 en 6:13 pm)

      Ya he comentado que las categorías despreciativas hacias las mujeres no tienen un origen exclusivamente masculino, sino que tanto pueden proceder de hombres como de mujeres (véanse los insultos que muchas mujeres han dirigido estos días a la ministra Ana Mato al suponer que esta última era la que había mandado matar al perro Excalibur). Me faltó en el otro comentario referirme a los insultos dedicados a los hombres. Porque nos dice ana_conda que “ellos no se someten a esa escala”, y que ellos, al parecer, se vanaglorian de sus conquistas sexuales, lo que viene expresado en la voz “machotes”.
      Creo que hay varios errores importantes en esta suposición:

      A) Las expresiones denigrantes que aluden a la vida sexual se usan en nuestra sociedad tanto para referirse a hombres como a mujeres, y no solamente para acusar a las mujeres, tal y como supone el feminismo. La prueba es que de la misma manera que se usan los términos “puta” y “zorra” para referirse a una mujer cuya conducta sexual está mal vista por una sociedad, también es cierto que esa misma sociedad emplea términos como “salido”, “viejo verde” o “baboso”, cuyos destinatarios son hombres, y cuyo único “delito” no es otro que el mismo cometido por las mujeres acusadas de ser “putas” y “zorras”. ¿Y quiénes son los sujetos de esta sociedad que suelen llamar “salido”, “viejo verde” o “baboso” a determinados hombres? Pues me imagino que, en principio y a falta de datos estadísticos, he de plantear como hipótesis que tanto son hombres como mujeres los que usan tales expresiones.

      B) Es cierto que en determinados ámbitos de nuestra sociedad está bien visto ser un “machote”. Pero ser “machote” no es sinónimo de ser promiscuo; de tener muchas aventuras amorosas con mujeres y vanagloriarse de ello. El “macho” tiene estadísticamente más posibilidades de llegar a acostarse con una mujer, y respecto a otros hombres. Pero el éxito sexual no es la CAUSA, sino la CONSECUENCIA de ser un “machote”. Como ya se ha comentado en otras entradas de este blog, el “macho” no coincide necesariamente con un hombre que liga mucho, sino con un hombre que tiene unas características de carácter que lo convierten en líder. Se puede ser muy “macho”, y no por ello dejar de ser monógamo. Incluso, hay también muchos “machos” que son homosexuales (http://es.wikipedia.org/wiki/Oso_%28sexualidad%29). Me atrevería a decir que el alarde de masculinidad que contiene el concepto “machote” tiene más que ver en nuestra sociedad con la fuerza física, la agresividad y el atrevimiento frente al miedo, que con el éxito sexual. De hecho, el momento cumbre para demostrar la masculinidad durante todas las épocas y culturas ha sido la guerra, y no el sexo. Porque nunca se han concedido condecoraciones a hombres por haberse acostado con muchas mujeres, pero sí por haber matado a muchos enemigos. Ser un “machote” no supone que un varón tenga mayor o menor autoridad a la hora de sancionar la conducta sexual de una mujer. La realidad es que quienes tradicionalmente han ejercido el rol de censor moral en una comunidad no han sido los hombres conceptualizados como “machotes”, sino precisamente aquellas otras personas que encarnan todo lo contrario a lo que cabe esperar en un “machote”, tales como los curas, las mujeres ancianas, las suegras… El tradicional “¿¡qué dirán!?” referido a posibles comentarios desaprobatorios respecto a una determinada conducta, generalmente sexual, es una autorepresión a la que se someten hombres y mujeres, pero en la que nunca se especifica quiénes son los sujetos que opinarán desfavorablemente, simplemente porque los tiros pueden venir de todos los lados. Porque la condena moral de un acto no tiene que ver con la capacidad muscular del individuo que desaprueba una conducta, ni con lo que lleve entre las piernas, sino con las ideas que anidan en su cerebro.

  24. Arturo dijo:

    No se ana_conda qué clase de hombres conoces, pero los que yo conozco no se plantean esa división entre mujeres buenas para casarse y malas para divertirse. Me temo que esa sea una clasificación que funciona más en las mentes de algunas mujeres que en la realidad. Ni siquiera creo que se trate de mentes ancladas en el pasado, si no de una autojustificación para no permitirse ser una mujer “divertida” y libre. Una autorepresión que funcionaba tanto antes como ahora.

    • Algunos hombres sí he conocido que actúan así. Ahora bien, en mi experiencia son una minoría, aunque claro, uno hace amistades con quienes tiene más afinidad. Es algo imposible de probar en una u otra dirección.

  25. Gracias a todos por sus comentarios. Tengo pendiente un artículo sobre la participación de las mujeres en la represión sexual femenina. Además de los motivos que ya se han expuesto en los comentarios, hay otro que algunos académicos han estudiado: la economía sexual. Los hombres nunca podían estar seguros de que el hijo fuera suyo, ése fue normalmente un gran motivador. En el caso de las mujeres, se nos dice que participaban porque “el Patriarcado les había lavado el cerebro”. Cuando lo cierto es que tenían sus propias razones para hacerlo.

    Aquí hay un artículo académico que quiero tratar en el futuro, pero que a quien sepa inglés le recomiendo leer.

    http://www.femininebeauty.info/suppression.pdf

    La página no es académica pero es la única que lo ha subido. Originalmente fue publicado en Review of General Psychology.

    El resumen resumidísimo es que el sexo era un bien valioso que las mujeres utilizaban para negociar con los hombres, y que su escasez aumentaba dicho valor. Claro que los matices son demasiado extensos como para tratarlos en este comentario.
    Durante buena parte de la Historia la economía dependía principalmente de la fuerza humana, donde el hombre tenía una clara ventaja. Hoy día, al no tratarse de un factor tan importante (salvo para ciertos trabajos), no hay tanta necesidad para muchas mujeres de emplear el sexo como herramienta de negociación, pero este tipo de actitudes no cambia de la noche a la mañana, pues la demanda sigue (y probablemente seguirá) siendo mayor que la oferta (aunque desde luego hay mucha más oferta que antes).

    Cuando las mujeres promueven la supresión sexual femenina ésta no constituye un fin, sino un medio: controlar el mercado sexual y de forma indirecta a los hombres.

    Todo el problema que la feminista Naomi Wolf tenía con la pornografía era justamente eso, que según ella se había convertido en un sustituto barato que alejaba a los hombres de las mujeres reales. Y curiosamente Wolf redescubrió así las “virtudes” de las sociedades tradicionales que suprimen la sexualidad femenina. Cito en inglés y luego traduzco:

    http://nymag.com/nymetro/news/trends/n_9437/

    Cuando visitó a una amiga que se había hecho judía ortodoxa:

    I thought: Our husbands see naked women all day—in Times Square if not on the Net. Her husband never even sees another woman’s hair. She must feel, I thought, so hot.

    Pensé “Nuestros maridos ven mujeres desnudas todo el día -en Times Square si no en la red-. Su marido nunca ve siquiera el pelo de otra mujer. [Mi amiga] tiene que sentirse, pensé, tan [sexualmente] atractiva.

    Y aquí dejo otras frases del artículo que no traduciré, pero que hablan de esta economía sexual.

    By the new millennium, a vagina—which, by the way, used to have a pretty high “exchange value,” as Marxist economists would say—wasn’t enough; it barely registered on the thrill scale.

    The ubiquity of sexual images does not free eros but dilutes it. Other cultures know this. I am not advocating a return to the days of hiding female sexuality, but I am noting that the power and charge of sex are maintained when there is some sacredness to it, when it is not on tap all the time. In many more traditional cultures, it is not prudery that leads them to discourage men from looking at pornography. It is, rather, because these cultures understand male sexuality and what it takes to keep men and women turned on to one another over time—to help men, in particular, to, as the Old Testament puts it, “rejoice with the wife of thy youth; let her breasts satisfy thee at all times.” (…).

    Como digo, esta no es una mujer conservadora, sino la famosa feminista Naomi Wolf.

    Resumiendo, ambos sexos vieron una ventaja en esta supresión sexual (cada uno por sus propias razones) y ambos participaron en ella.

  26. Sin Dogmas dijo:

    ¿actúan así o hablan así? porque sería interesante estudiar la función psicológica de ese tipo de frases antes de caer en prejuicios, creo que percibo cierto patrón detrás de muchas de esas actitudes misóginas y es el miedo al rechazo, o incluso una respuesta de defensa psicológica ante el mismo rechazo femenino, intentando reafirmar tu identidad entre los varones, mostrar que no eres débil, que si no triunfas con las damas es “porque tu no quieres”. Es el viejo cuento del zorro y las uvas, independientemente de como lo racionalices o lo justifiques de manera consciente, inconscientemente el misógino ama a la mujer, no la odia, al menos en mi experiencia, y se que la anécdota personal no es evidencia de nada.

    Estoy bastante de acuerdo con lo hablado aquí excepto en una cosa, y es que no tengo tan claro que tradicionalmente o históricamente al hombre promiscuo no se le haya tratado con desprecio o no se le haya insultado o cargado de tan mala fama, o incluso más, que a la mujer promiscua.

    Sin pensarlo mucho, aunque buscaré más ejemplos históricos, me vienen a la memoria dos casos muy claros. Uno en el Evangelio según Mateo, y que conste que soy ateo pero recibí educación religiosa y eso pesa. Recuerdo que dice algo como que con solo con mirar a la mujer con deseo ya eres un adúltero, nada menos que instaura el crimen mental, no hace falta ya llegar al acto de la promiscuidad, la mirada ya basta para estar mal visto y ser un pecador infame o peor, un delincuente digno de ser lapidado como se hacía por entonces -y en algunas partes hoy- con los adúlteros.

    Otro de una de mis obras favoritas, Don Juan Tenorio: véase la imagen que se da aquí de la promiscuidad en el hombre, acompañada del crimen y la pendencia, y castigada con el infierno nada menos, y como la moral de la historia es que el amor galante, la castidad y el amor a dios es lo único válido y que te puede salvar de la tortura eterna.

    • Con el hombre no está tan extendido este tipo de insultos como con la mujer, pero sí que hay adjetivos negativos como “mujeriego” y en algunos casos “golfo”. En inglés he llegado hasta conocer “manwhore” (algo así como “puto”), aunque creo que este es reciente.

      http://www.cnn.com/2010/LIVING/wayoflife/02/18/rr.man.whore.glamorizing/

      • Helena dijo:

        En España también se usa la plabra “putero”.

      • Creo que “putero” (corríjanme si me equivoco), aunque efectivamente negativo, se reduce al hombre que frecuenta prostitutas.
        La palabra “manwhore” es más parecido al masculino de “zorra” o “puta”: un hombre que se acuesta con muchas mujeres. Aunque a diferencia de otras como “Casanova”, ésta si tiene una connotación negativa. Y curiosamente también hay hombres que se refieren a otros con esta palabra. Pero claro, no está ni de lejos tan extendida como las palabras que se usan para calificar a mujeres con una actitud sexual similar. Va en aumento, eso sí.

      • Sin Dogmas dijo:

        Pero como decían aquí arriba ¿hay alguna prueba de que esos insultos sean culpa del hombre, que sean los que los utilizan más, que sean los culpables de que estén esos insultos más extendidos que los otros?

        Como he dicho, considero que la sexualidad masculina históricamente ha estado tan reprimida como la de la mujer, o incluso más, nótese lo raro que es tener que resaltar algo que parece de perogrullo, pues la sexualidad de uno no existe sin la del otro. También considero que un hombre fuera promiscuo ha estado unido a estereotipos negativos de igual forma. Y lo que es peor, creo que las mujeres han tenido éxito en su liberación, mientras los varones no. Así que sería algo digno de analizar lejos del torticero análisis del fundamentalismo de género ¿Por que no hay más insultos contra la promiscuidad masculina?

        Aunque llego a preguntarme sobre esta narrativa de mujeres “liberadas sexualmennte” ¿y que pasa con las mujeres promiscuas que existieron antes del feminismo? ¿alguna prueba de que sea el feminismo el que libero a la mujer? ¿de verdad estaban más mal vistas que el varón promiscuo? un par de ejemplos de la promiscuidad en la mujer de nada menos que la patriarcal Roma:

        Clodia: http://es.wikipedia.org/wiki/Clodia

        “Clodia tuvo varias aventuras con hombres casados y esclavos, convirtiéndose al mismo tiempo en una famosa jugadora y bebedora. Las discusiones con Metelo Celer eran constantes, a menudo en público. Cuando Metelo Celer murió en extrañas circunstancias en 59 a. C., se sospechó que ella le había envenenado.”

        mesalina, y esta anecdota curiosamente incluye el asunto de la “puta” y su papel como insulto:

        “Orgullosa de su legendaria lascivia, lanzó un reto al gremio de las prostitutas de Roma: las instaba a participar en una competición, que ella organizaría en palacio, aprovechando la ausencia de Claudio, quien estaba en Britania.”

      • El tema es bien complicado. En mi opinión, si tomamos de insultos como “puta”, “zorra”, “mujeriego”, etc. como indicadores de la represión sexual (son manifestaciones externas), debo concluir que las mujeres lo sufren más que los hombres, en cuanto a que hay más calificativos para ellas y se emplean con más frecuencia. Eso no niega, sin embargo, que haya habido (y hay) represión sexual masculina. De hecho ya escribí que la circuncisión parece haberse originado por esa razón.

        https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/11/29/circuncision-y-control-de-la-sexualidad-masculina/

        En el hombre casado la promiscuidad también está mal vista, incluso por otros hombres. Y cuanto más poder tiene dicha persona, peor. Todos recordamos el caso de Bill Clinton.

        Estoy por crear una entrada sobre el tema y mover todos estos comentarios allí, aunque con el sistema de WordPress.com va a ser un trabajo endiablado.

      • Isidro dijo:

        .Carlos,
        en mi opinión, no se puede nadar y guardar la ropa. Si se bendice la virginidad, obviamente, se maldecirá la promiscuidad, la infidelidad, etc. Las mujeres sacan muchos réditos de su potencial o actual capacidad para ser madres. Pegar a una mujer (lo he explicado muchas veces) es como pegar a una madre, cuando no, simbólicamente, a tu misma madre. Como ya he dicho antes, la práctica religiosa (ir a misa, rezar, etc.) y la devoción mariana me parece que es más intensa en las mujeres que en los hombres. No lo puedo asegurar, pero no me extrañaría nada que la censura de la promiscuidad femenina tenga más que ver con las mujeres que con los hombres. La ablación del clítoris la practican las mismas mujeres. ¿Lo hacen para satisfacer algún precepto machista? Si fuera esto último, las feministas llevarían razón. Pero si no es cosa del machismo y el hombre opresor, la censura de la promiscuidad femenina de Occidente o de cualquier parte del mundo, tendrá su origen, en gran medida, en la reacción de la mente femenina en determinadas circunstancias (insisto: en determinadas circunstancias).

      • Justamente el artículo que cité trata la circuncisión femenina como práctica que excluye a los hombres y dirigida a controlar la sexualidad de las mujeres. Lo voy a desarrollar en otra entrada.

      • Isidro dijo:

        Completo el anterior comentario, por si no ha quedado claro. Quería decir que si la ablación femenina en algunas tribus de África es una (auto)represión femenina, los calificativos de “puta, fresca, zorra”, etc., son peccata minuta. Si las mujeres pueden llegar al extremo de mutilarse para controlar mejor su propia sexualidad, los insultos no son más que minucias (por graves que sean).

      • jose dijo:

        y “cabrón”?, es un hombre egoista y viene de la idea de que se acuesta con muchas mujeres.

      • Isidro dijo:

        Espero impaciente, Carlos, esa entrada que, creo, arrojará bastante luz sobre la auto-represión sexual femenina (en caso de que tal exista, que creo que sí).
        El feminismo nos quiere hacer creer que la maternidad y todo lo que la rodea es una imposición machista, pero yo creo que la sacralización de la madre abnegada y casi santa es una flor que las mismas mujeres gustan de echarse. Y, por tanto, el denuesto de la mujer promiscua o fácil también corre a cargo, principalmente, de la mujer; si bien el hombre también la denuesta por la cuenta que le trae cuando contrae matrimonio.

      • Gracias Isidro. Con respecto al tema de la maternidad cualquier madre primeriza nos puede decir que la mayoría de las críticas que reciben como en su rol materno vienen de otras mujeres de familia, de amigas e incluso de completas desconocidas.

  27. Sin Dogmas dijo:

    Solo es que me planteo si esto de los insultos no tiene también que ver con el papel del varón como género desechable, en lugar de con una supuesta “opresión” o con la represión sexual.

    Porque ¿Cual es el peor insulto que se nos ocurre? ¿”cabrón”, “Hijo de puta”…? ¿acaso no es significativo que para atacar identidad o el honor del hombre, se ataque a las figuras femeninas más importantes de su vida, y que para ofender a alguien sea a las mujeres con las que se relaciona más estrechamente a las que hay que atacar y no al propio insultado? Tal vez los insultos como “puta” sean los más efectivos y más obscenos precisamente por esto, porque la mujer tiene gran valor, pero el hombre es desechable, es una idea más para analizar.

    ¿Se ofendería una mujer si la llamo “hija de chapero”? Si como dice el feminismo, el hombre solo es un opresor que ve a la mujer como un objeto o que tenía el mismo estatus que su ganado, entonces ¿por que atacar a un objeto ofende al hombre? se ofende un varón si se digo “me cago en tu vaca” probablemente tan poco como si digo “hija de chapero”.

  28. Pingback: Hombres y sentimientos: la verdadera historia | ¿Quién se beneficia de tu hombría?

  29. Pingback: Hombres y sentimientos: la verdadera historia | elbesoenelespejo

  30. Antonio dijo:

    Bueno voy a ser sincero. Perdí a mis amigos de joven al tener novia y casarme, ahora que me he quedado viudo pienso que un buen amigo de mi edad no me vendría mal, no se trata de homoerotismo, se trata de buscar a una persona de la misma edad y que se sepan compenetrar para compartir experiencias en la madurez.
    No considero ser homosexuales el tener complicidad con un buen amigo.

  31. Antonio dijo:

    Hombre veo que alguien me comprende, porque cuando he dicho esto..algunas personas tuercen la cara y dicen “dos hombres solos mmmm acaban en la cama”…no lo creo, pero si ocurre debe ser por la gran amistad.

    • Antonio dijo:

      Por la amistad y por la libertad de los dos hombres, creo yo. Si dos amigos se quieren y ocurre un acto sexual, no sería yo el que pusiera muchas pegas y no soy homosexual.

      • La cuestión es vivir y dejar vivir. Si son dos adultos que consienten, da igual su orientación sexual. La cuestión es que no se está haciendo daño a nadie.

  32. Antonio dijo:

    Esa es la cuestión, dos hombres pueden disfrutar de ellos mismos y planteo una pregunta ¿los dos deben hacerselo ellos solos o unirse para disfrutar del sexo?…lo digo porque de joven eramos dos amigos que salíamos en bicicleta o de excursión y que cuando nos masturbabamos lo hacíamos aparte sin volver la cabeza, tapándonos uno del otro ¿no habría sido mejor disfrutar los dos juntos?

  33. Antonio dijo:

    Creo que la represión de la época er ala que contgribuía a que nuestra sexualidad no se manifestara con naturalidad, todo era pecado. Hoy en día ver el cuerpo d elos demás ya no nos hace sonrojar, es mas disfrutamos pero ¿y los años perdidos?..una sexualidad sana es lo que habría sido nuestra integración en la afectividad y no tantos tabues. El ser humano es sexual por naturaleza y no debe haber distingos entre hombre/mujer o iguales. Hoy desde mi alta edad lo entiendo perfectamente. El placer no es hedonismo, es comunicación entre los seres.

  34. Sebastian dijo:

    Y es que es acaso tan raro querer un mejor amigo o un hermano masculino. La verdad no tengo verguenza en decir que prefiero una buena amistad masculina con una alta hermandad y asi disfrutar mi solteria antes de tener novia.

    • Bienvenido Sebastián. Yo personalmente no me meteré en las preferencias de nadie. Lo importante es poder decidir sin que el juicio social (inevitable, supongo), termine teniendo en efecto en otras áreas como discriminación laboral, etc.

  35. Antonio dijo:

    Hola Sebastian:
    Eso mismo pregunto yo ¿es que dos hombres no pueden tener una verdadera amistad para ir a un teatro, viajar, comer juntos, tener confidencias y mucha hermandad?, yo viudo ando a la búsqueda de eso mismo, pero veo que es dificil, algunos creen que lo que se busca es una amistad de identidad sexual, siempre vuelven a lo mismo: ¿Es que los homosexuales tienen carencias de parejas?

  36. Abel dijo:

    Segun la experiencia del psicologo Joseph Nicolosi las sanas amistades entre hombres y sin connotación sexual pueden contribuir a un mejor desarrollo como persona y de la afirmación masculinidad en aquellos que tiene ciertas dudas, ya que segun su amplia experiancia en tratamientos terapeuticos esto ha fortalecido la auntoimagen e identidad masculina en sus clientes. Dichoso el hombre que tenga un amigo intimo varón sin sexualizarlo para tener aun hermano de diferentes padres. Yo anhelo uno así, sin interes sexual pero intimo.

  37. Magi dijo:

    Pues yo no sabía esto. Pensé que era al revés, yo creo que hay una creencia en los círculos femeninos de que los hombres tienen el privilegio de tener amistades reales y fraternales, mientras que en las amistades femeninas predomina la crítica y la desunión.

    De todas formas creo que amistades como las de la infancia ya no se vuelven a tener en la edad adulta.

    Yo entiendo perfectamente a la gente que prefiere pasar mucho más tiempo con su pareja, siempre que sea voluntario y no le obliguen , porque será con quien realmente se sienten más a gusto

    Una vez una conocida criticaba a una chica que dejaba de lado el grupo de “amigas ” por estar con su novio, y yo pensaba, pues no sé de que te extrañas, porque para lo que hay ahí. Si ahora tiene algo mejor, normal que lo prefiera.

  38. Magi dijo:

    Estamos acostumbrados a oír casos de pareja donde se les impide o se enfadan si la pareja sale con sus amigos, etc.. y esto agravado supone un tipo de maltrato. Pero curiosamente apenas se habla de cuando sucede al revés , y al menos en mi entorno , he visto que es tan o más común todavía.

    Por ejemplo conocí a una chica que tenía un novio y yo le conocía a él también. Y en el grupo de amigos de ella, no paraban de criticar al novio , y decir de él que era prácticamente un maltratador que la tenía alineada , que no les dejaba estar con ellos. Y yo jamás vi tal cosa en esa pareja, ella podía hacer lo que quería, él jamás habló mal de los amigos ni se quejaba cuando ella estaba con ellos. Ella prefería voluntariamente estar más con el novio.

    En cambio el grupo de amigos siempre le estaba atacando a él , porque tenían celos y envidia de esa pareja , y no soportaban que el grupo no fuese el centro del universo de esa persona y una persona individual si lo fuese .

    Incluso llegaron a amenazarla y chantajearla diciéndole que él la iba a dejar y se iba a quedar sola y marginada, porque ellos ya no la aceptarían más. Y luego era el novio el maltratador, pues me da la risa.

  39. Magi dijo:

    Por otra parte el anuncio ese de 1 de cada 10 hombres son gays no solo es “tradicionalista ” por el miedo a la homosexualidad, sino porque todos ahí son hombres.

    En una sociedad moderna los círculos de amistad serán mixtos , algo cada vez más común que creo que será “la norma ” en el futuro .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s