Hombres y reparto de las tareas domésticas

Una de las grandes críticas del feminismo con respecto a las relaciones de género es que a pesar de que las mujeres se han incorporado al mercado laboral, continúan haciéndose cargo de las tareas del hogar. En esta entrada comentaré cuánto hay de verdad en esto y cuáles son las posibles causas de esta situación.

No utilizaré estudios o informes, sino que me basaré en mi experiencia personal, así como en observaciones sobre las relaciones de género entre familiares, amigos, conocidos y otras personas con las que he tratado en los lugares donde he vivido. Ello se debe a que buena parte de lo que voy a decir difícilmente puede encontrarse en ningún documento.

Lo que voy a narrar no será la situación de todo el mundo, pero según mi experiencia son casos bastante generalizados.

Qué tareas realizan los hombres

Generalmente se asume que los hombres no realizan tareas domésticas, o que como mucho “ayudan”. Sin embargo esto depende de nuestra definición de tareas domésticas, pues los hombres suelen encargarse de más de lo que pensamos.

Tareas rutinarias:

  • Manejar/Conducir para otros miembros de familia
  • Ocuparse del mantenimiento del auto (llenar el tanque de gasolina, reparaciones, limpieza, etc.)
  • Instalar, mantener y operar equipos electrónicos (televisión, dvd, videoconsola, etc).
  • Levantarse en mitad de la noche cuando hay ruidos para comprobar que no hay intrusos
  • En algunos países, como Estados Unidos, ocuparse del exterior del hogar (cortar el césped, quitar las malas hierbas, etc.)

Tareas no rutinarias:

  • Mover muebles
  • Realizar reparaciones en la casa (también conocidas como “chapuzas” en algunos países), como cambiar bombillas, reparar el tejado, el grifo, etc.
  • Pintar las paredes
  • Realizar obras de mejora en el hogar (añadir otra habitación, etc.) y bricolaje
  • Montar muebles y aparatos que requieran de ensamblaje

En las últimas décadas los hombres se están implicando cada vez más en las tareas domésticas tradicionalmente femeninas, como la limpieza, el lavado de platos, la lavandería, el planchado, la cocina o el cuidado de los hijos, del mismo modo que también hay mujeres que participan en las tareas domésticas tradicionalmente masculinas. Ahora bien, ¿por qué los hombres (por lo general) no contribuyen, como exigen las feministas, al 50% en las tareas domésticas tradicionalmente femeninas?

Situación laboral

De mis observaciones sobre las parejas que he conocido puedo afirmar dos cosas:

  • El 90% de los varones trabajaba más horas que sus parejas
  • El resto, cuando trabajaban las mismas, lo hacía en trabajos más duros y desagradables

Esto obviamente va a tener un impacto en la cantidad de horas y esfuerzo que pueden invertir en las tareas domésticas tradicionalmente femeninas.

Otras razones

Para el feminismo, las razones por las que el varón no participa más en las tareas domésticas es porque explota los roles de género tradicionales para evadir estas responsabilidades. O dicho en otras palabras: porque los hombres son holgazanes, al menos cuando tiene que ver con esto.

Ciertamente hay hombres que encajarían con el perfil descrito anteriormente, pero la realidad es mucho más compleja de lo que el feminismo nos quiere hacer pensar. A continuación describiré algunas de las razones que generalmente pasan desapercibidas y que no tienen nada que ver con la holgazanería.

  • Apropiación territorial del hogar. Cuando la pareja compra una casa o alquila un apartamento, la mujer decide cómo quiere adornarla y organizar el espacio. Por ejemplo recuerdo una mujer que me comentó estar molesta porque su marido insistía en un tipo de decoración en particular (moderna), mientras que ella prefería algo más tradicional. Afirmaba que él no debería meterse en esas cosas y debería dejárselo a ella. Al final se salió con la suya porque la sociedad y la tradición estaban de su parte. En consecuencia, cuando la mujer define el hogar como un espacio sobre cuya imagen y organización tiene derecho exclusivo, es lógico que el hombre pierda interés en mantenerlo porque quizá no sirva sus necesidades igual de bien que si él hubiera tenido algo que decir ni refleje su personalidad. En este sentido es interesante el fenómeno que los anglosajones llaman man caves, que también pueden encontrarse en lugares el mundo hispano bajo el nombre de “cuevas para hombres”. Se trata de lugares de la casa (un sótano o garaje) o en el exterior (un pajar) rehabilitados y apropiados por el varón para utilizarlo como le plazca, frente al resto de la casa, organizada y decorada al gusto de la mujer. A veces son incluso construidos directamente por el varón si dispone de terreno para ello. En el futuro trataremos con más profundidad este fenómeno, que nos da a entender que el varón puede sentirse alienado en su propio hogar y necesita crear un espacio para sí mismo.

Mancave

Cueva para hombres en un garaje

  • Distintos estándares de limpieza. Aunque no siempre es el caso, debido a factores culturales, hombres y mujeres tienen generalmente distintos estándares de limpieza. Recuerdo a un amigo que vivía en su propio apartamente y hacía limpieza del polvo una vez cada tres semanas. Cuando su novia se mudó con él, le exigió que dicha limpieza se efectuara una vez a la semana. Mi amigo, que no tenía problema en hacer el 100% de esta limpieza siguiendo sus propios criterios, terminó haciendo 1/3 porque su novia determinó que esa limpieza debía ser semanal. Por otra parte me resultó soprendente que, siendo ella la que se mudaba al apartamento de mi amigo, no tardara en imponer sus propias reglas, lo que habla volúmenes de la percepción que tienen muchas mujeres sobre el hogar como un espacio exclusivo para ellas.
  • Complicaciones en el estilo de vida. Enlazando con el punto anterior, debido a nuestra socialización o expectativas culturales, muchos hombres tendemos a adoptar hábitos sencillos en cuanto cocinar, lavar la ropa, etc. El hombre piensa que simplemente los platos, la ropa a lavar, etc. se multiplicarán por dos cuando esté en pareja, pero lo cierto es que esta segunda persona (la mujer) llena el fregadero con mucha más frecuencia y muchos más cacharros y ollas, además de inundar la cesta de la ropa, que además incluye prendas a lavar a mano (que muchos hombres no hacen), necesitan tratados delicados, no pueden meterse en la secadora, etc. Complicaciones que el hombre no tenía cuando lavaba su propia ropa. No es de extrañar que un hombre que pase más horas trabajando que su mujer (la norma general en mi experiencia) piense que es justo que quien más cacharros o ropa ensucie y más complicaciones forme en estas áreas sea quien principalmente se ocupe de dichas tareas.
  • Presiones para tener hijos. Hay muchos hombres que son presionados por sus parejas para tener hijos antes de que se sientan preparados. El argumento más recurrente por parte de la mujer es que cuanto más tiempo pasa más difícil será que tenga hijos, empujando al hombre a que los tenga aunque no crea que sea la mejor decisión en ese momento o, como se dijo antes, no esté preparado para ser padre. A veces esta persona no quiere tener hijos ni cuidar de ellos, pero consiente a pesar de todo porque “siempre ha sido así”. Para estos hombres, si la mujer quiere tener un hijo que ellos no desean en ese momento, también será ella quien tendrá que encargarse de él durante la mayor parte del tiempo, porque quizá no haya sido una decisión unilateral de la mujer, pero en muchos casos ésa es la sensación que les queda, pues la alternativa puede ser terminar con la relación.
  • Exclusión del padre en la crianza de los hijos. También hay casos en los que el hombre sí está interesado en tener hijos y formar una familia. De hecho quiere participar en la crianza lo más posible, pero en ocasiones es la propia mujer la que le cierra la puerta. En algunas culturas, incluyendo la latina, el hijo se considera de la madre (y vagamente del padre) porque ella lo ha parido, y ella se siente con derecho a tomar todas las decisiones en esta esfera, desde la ropa que va a llevar hasta su escolarización. De hecho, a veces incluso la dedicación al hijo sirve para cortar relaciones sentimentales con el padre, al que se desplaza y margina en esta relación madre-hijo/a. Obviamente, un hombre al que se aliena de esa manera tendrá muy difícil participar en el cuidado de los hijos.
  • Perfeccionismo. A veces el hombre colabora en las tareas domésticas lo mejor que puede, pero ya sea por falta de hábito (educación conservadora) o diferencia de estándar, la mujer no se siente satisfecha con su trabajo y lo critica constantemente hasta que haga las tareas domésticas exáctamente como ella quiere. Esto provoca que muchas veces el hombre se sienta frustrado y termine diciendo “hazlo tú”.

Probablemente me faltan otras razones, que ya iré añadiendo. Por el momento espero que este artículo amplíe nuestra perspectiva sobre la participación y no participación del hombre en las tareas domésticas.

Esta entrada fue publicada en General, Roles de género, Tareas domésticas. Guarda el enlace permanente.

47 respuestas a Hombres y reparto de las tareas domésticas

  1. mamisepa dijo:

    Bueno, bueno, hoy sí que tengo para criticar. Iré por pasos, acorde a tu entrada, para seguir el orden:

    – Tareas rutinarias: ¿Levantarse en mitad de la noche cuando hay ruidos, es una tarea rutinaria? ¿Los hombres, así en general,
    se levantan al menos una vez por semana? Cortar el césped, quitar malas hierbas, ya partimos de la base de una cierta clase social
    que permita tener el chalecito, cosa que buena parte de la población no tiene. Por tanto, todos los que no tienen el chalecito
    deberían quedar excluidos de esta “excusa” (perdón que lo llame así, luego explicaré más porqué lo veo así)

    – Tareas no rutinarias: ¡Cambiar bombillas! Uf, menos mal que estáis vosotros, nosotras seríamos totalmente incapaces de hacer
    semejante tarea tan compleja, cansada, y que se hace con al menos la misma frecuencia que limpiar el baño!! (perdón que sea irónica,
    pero es que lo pones en bandeja). En fin, un día te cuento las bombillas y fluorescentes que he cambiado, es que he perdido la cuenta.
    Pintar las paredes: algo que se hace cada… ¿4 ó 5 años? O sea, por pintar las paredes una vez cada 4 ó 5 años, cosa que puede llevar 1 semana
    en un pisito normal (sin jardín), ese hombre queda liberado por esos 4 ó 5 años de lavarse su propia ropa. Pues anda, dime dónde hay que
    firmar, que yo pinto encantada.

    Por cierto, a veces, ciertamente, el bricolaje es necesario, e incluso lo ha pedido la mujer. Pero otras veces el hombre lo hace porque le
    apetece a él, como hobby, porque quiere y disfruta, sin que fuera necesario hacer esa tarea. Pero eso sí, el tiempo que ha dedicado a su hobby,
    por supuesto no ha fregado el baño (tarea ingrata, no conozco a NADIE a quien le guste, pero necesaria si queremos tener una mínima salubridad en casa).

    – Respecto a la situación laboral, he visto de todo, y al final, lo que es un argumento para que el trabajo doméstico lo haga la mujer, se convierte en
    excusa cuando lo tiene que hacer el hombre. Por ejemplo, a veces se arguye esta falta de tiempo de los hombres. Sin embargo, si él es funcionario y sale a las 3,
    y ella dependienta y sale a las 8, es muy normal que ella “pringue” más en casa (¿dónde queda ahora el argumento del tiempo?). Con los trabajos cansados, lo
    mismo: si él es oficinista y ella pescadera o incluso limipadora de hogares ajenos, ella “pringa” ´más en el hogar propio, a pesar de que su trabajo es más
    cansado e incómodo que el del hombre, quien se ha pasado el día sentadito en una silla ergonómica y con el aire acondicionado en marcha si hace calor. O sea, muy
    bonitos los argumentos, pero me los creeré el día que apliquen a todo el mundo, y vea a la limpiadora llegar a casa y estirarse en el sofá, mientras su marido
    oficinista se encarga de la cena, la lavadora, etc…

    Y ahora ya con los otros puntos, aunque podría resumirlo en: No has dicho nada nuevo. Has dicho lo de siempre. Llevamos oyéndolo desde hace siglos. ¿De verdad
    pensabas que nunca habíamos oído estos puntos? Pero vamos con los puntos:

    -Apropiación territorial del hogar: Has hablado de UN caso particular. Así que si yo te cuento otro quedamos empatados. Mi exmarido tenía mucho más buen gusto que yo
    con la casa, y cuando la hicimos, él se encargó de muchos detalles que han sido alabados por mucha gente; si de mí dependiera, todo habría sido mucho más funcional, líneas
    rectas y p’alante. Suerte que estaba él para poner esos toques que, como te digo, tanta gente ha alabado, y nunca me he cortado en decir que ha sido cosa de él. Pues ya está,
    tú un ejemplo, yo otro. Empatados.

    -Distintos estándares de limpieza: Reconozco que yo debo ser un caso excepcional, y sí, hay mucha maniática de la limpieza. Pero afortunadamente, ya ni de lejos toooodas
    las mujeres son así. Así que, seguir escudándose en estereotipos que cada vez van quedando más atrás, me parece un poco “buscar excusas” (lo que te decía antes de la palabreja).
    Hay muchas mujeres que trabajan (y por cierto, bastantes horas) fuera del hogar, y también se han ido acostumbrando a que no todo esté impecable y no les causa ningún problema. Vamos,
    yo puedo presentarte a muchas. El caso particular que cuentas, pues sí, me parece mal. Más que entrar con exigencias, creo que lo lógico sería que las parejas hablaran más antes
    de dar el paso de vivir juntos. ¿SAbes? Yo creo que por eso hay tantos divorcios, porque nos pensamos que como vamos el domingo al cine y compartimos las palomitas, ya estamos
    listos para vivir en pareja, y las cosas no son así; es todo más complejo. Yo creo que es un tema que hay que aclarar y negociar antes. Eso sí, yo soy algo vaga con la casa, así que
    tu amigo y tú lo mismo nos hubiéramos llevado bien. Ahora que te releo, una cosita: ciertamente ella se mudaba al apartamento de él. Como ya he dicho, estas cosas deberían
    hablarse y negociarse y aclararse antes. Porque tampoco me parece bien que ella vaya como invitada (o sí, así ella no tendría que limpiar nada:)). Aunque la titularidad de la casa
    sea de uno de los 2, si ambos van a vivir allí por largo tiempo, creo que los 2 deben sentirse en su “hogar”. Ya te he dicho que me parece mal que ella llegue e imponga unas reglas.
    Pero me parecería igual de mal que las impusiera él sólo porque la casa es suya. En la pareja se debe compartir el día a día, si se va a tratar de imponer normas, pues mejor que
    él se quede en su casita, ella en la suya, y que sigan de novios, que así se está muy bien.

    -Complicaciones en el estilo de vida: Cuando el hombre vivía solo, había pocos platos, y ahora que llega la mujer, todo está lleno de ollas sucias. De lo que deduzco que el hombre
    vivía de pedir pizzas, y ahora la mujer cocina comida casera. Que supongo que el hombre también come y disfruta. Porque si él sigue con sus pizzas, y ella cocina SOLO PARA ELLA, me
    parece perfecto que ella limpie lo que ha ensuciado. Pero si ella se tira una hora diaria en la cocina preparando una cena saludable, de la que ÉL TAMBIÉN SE VA A BENEFICIAR, pues
    sería un detalle por su parte participar en la limpieza de los cacharros. Vamos, yo soy de “estilo simple”: muchos bocadillos y cosas fáciles y rápidas. Pero si un día tengo un novio
    que se pasa horas en la cocina para que comamos todos los días comidas ricas y saludables, a mí se me caería la cara de vergüenza de dejarle todo el fregado a él. ES lo que se llama
    “ser agradecidos”. Y si me encontrara en la otra parte, que fuera yo la que cocine, y resulta que al final todo el marrón me lo como yo, pues lo arreglo rápido: se dividen los estantes
    de la nevera, estos 2 para tí estos 2 para mí,y no te preocupes, que yo limpio lo que yo ensucio.

    Con el cesto de la ropa igual: muchos hombres, al vivir en pareja, lo que ocurre es que no se lavan ni su ropa. Por tanto, la “excusa” de que la mujer trae ropa delicada no cuela, porque
    se puede volver a aplicar la solución salomónica anterior: que cada uno lave su ropa. Antes de que me digas que es que la mujer monopoliza la lavadora, te digo que se hace un cuadrante con los
    días que le toca a cada uno, y listos: el que no lave, a llevar ropa sucia. Pero claro, mejor quejarse y echarle a las mujeres la culpa de todo, que veo que es una tónica en este blog…
    No, si nosotros lo haríamos, pero ellas no nos dejan. Pues mira, a las mujeres tampoco les dejaban hacer muchas cosas y se han metido a empujones. Sólo hay que querer hacerlo de verdad
    para buscar soluciones imaginativas, como las que he propuesto, que creo que no tienen nada de malo, ni de machistas ni hembristas ni patriarcales ni opresoras.

    – Presiones para tener hijos: Primero, también hay muchas mujeres que reciben presiones para tener hijos aún cuando ellas no quieren. Aunque te parezca mentira, lo de “ella quiere tener
    hijos, él no” está muy visto, pero no siempre es así. Hay hombres que desean tener hijos, y mujeres que no desean tenerlos. Dicho esto, me parece un tema lo suficientemente serio para que
    toda la sociedad, de una vez, maduremos y dejemos de mirarnos el ombligo. Traer un hijo al mundo es una gran responsabilidad, no es como pintar las paredes del color que quiere el otro, que
    mira, francamente, vas a vivir igual. Creo que NADIE debería plantearse tener un hijo si no lo desea de verdad. Y creo que hay que ser sinceros, y si alguien no quiere tenerlo, dejarlo claro,
    y no “ceder”. En esto soy tajante, pero creo que en este tipo de controversias, siempre debe “salirse con la suya” el que no quiere tenerlo; y por favor, que nadie mezcle esto con abortos y
    obligar a mujeres a seguir o no seguir un embarazo no deseado. No estoy hablando de eso. Estoy hablando de que, en una pareja estable, uno de los 2 propone tener un hijo y el otro no quiere.
    El que no quiere debe ser valiente y dejar clara su postura, aunque eso suponga la ruptura de la pareja. Porque yo me pregunto “Esos hombres que ceden a tener un hijo, ¿por qué lo hacen?”
    Total, para vivir aún mas oprimidos trabajando más horas y sin “disfrutar de su hijo”, ¿pues no es preferible decir “NO”? Luego, así acaba la gente, tirándose los trastos y con el niño por
    en medio; cuando podían haberlo dejado a tiempo y quedar como amigos.

    -Exclusión del padre en la crianza: Y ya está. La última “frase hecha” que ya conocemos todos (¿en serio creías que esto era una novedad?). No, si yo lo haría, pero ella no me deja… Bien, acepto
    que hay mujeres así. No tengo más remedio que aceptarlo porque es verdad y no tiene sentido negar la realidad. Lo de marginar al padre y cortar relaciones con él, es un tema sobre el que he leído mucho,
    tanto a hombres como a mujeres. Podría decir mucho aunque esto ya sería interminable. Casi, si tienes pensado profundizar en otra entrada, lo dejo para entonces.

    -Perfeccionismo: Bien. En esta también te doy la razón en que hay mujeres así, es innegable.

    Dicho esto, y yo ahora pregunto, ¿y cómo explicas todos los demás casos donde no es la mujer la que le impide al hombre hacer las tareas domésticas, y él no es minero (que cada vez que
    se habla de feminismo, por lo visto aparecen legiones de mineros que trabajan 12 horas en minas de azufre)? ESto va por todo el blog, y por todo el masculinismo: Creo que vuestra autocrítica es nula.
    No he visto ni una sola propuesta constructiva para acabar con vuestros roles de género. Por lo visto, siempre la culpa de todo la tienen las mujeres, y vosotros sois unas pobres víctimas que no
    podéis hacer nada para cambiarlo. Sé que me vas a regañar por decirte esto en tu blog, que debería ser algo más respetuosa, pero es que no puedo evitar decirte lo que extraigo de muchos de tus escritos:
    te quejas, te quejas, te quejas, pero no propones soluciones constructivas. Y mira, si yo me quejo de que tengo un problema pero todo lo que hago es sentarme a esperar a que vengas tú a solucionármelo,
    lo mejor que puedo hacer es sentarme bien cómoda, porque la solución no va a llegar. Si queremos que las cosas cambien, debemos empezar a cambiarlas nosotros mismos. Y mira, esta entrada tuya me ha parecido
    más una justificación que la exposición de un problema serio. O sea, nunca nunca veo a ningún hombre plantear el gravísimo problema que supone para los hombres en su conjunto el no poder hacer las tareas
    domésticas. Más bien veo que dais muchas excusas para no hacerlas, pero no buscáis soluciones (luego, si no buscáis soluciones, lo mismo es que no os supone un problema).

    Bueno, espero que no te enfades mucho por toda esta crítica. Me falta comentarte lo del patriarcado, pero es que aún va a ser más tocho que esto, y justo estoy retomando la “vida de internet”.

    Saludos.

  2. @Mamisepa

    Cito: “Tareas no rutinarias: ¡Cambiar bombillas! Uf, menos mal que estáis vosotros, nosotras seríamos totalmente incapaces de hacer semejante tarea tan compleja, cansada, y que se hace con al menos la misma frecuencia que limpiar el baño!! (perdón que sea irónica, pero es que lo pones en bandeja).”

    Cambiar bombillas no aparecía como una categoría aparte (como lo quieres presentar) sino como una lista de cosas dentro de una categoría (reparaciones y mantenimiento del hogar). Es como si en “preparar la comida” incluyeras “poner la mesa” y yo lo tratara como si estuvieras hablando de una categoría separada para ridiculizar. No exageremos.

    Como has podido leer en la entrada, he reconocido que algunos hombres sí pueden ser holgazanes y/o aprovecharse de los roles de género para no hacer las tareas (ya que hablas de autocrítica). Ahora bien, lo que también digo es que no todo se resume a ese punto, que es básicamente lo que viene a decir el feminismo.

    No he echado toda la culpa a las mujeres, pues de otro modo tampoco habría dicho que también hay hombres vagos, pero sí he apuntado que tienen parte de responsabilidad, algo que para el feminismo parece intolerable. Toda la culpa tiene que ser del varón, o como mucho del sistema o la sociedad. La mujer nunca tiene la culpa de nada. Si en mi blog señalo estas cosas, no es para culpar a las mujeres de todo, sino para equilibrar la narrativa feminista en la que nunca o casi nunca han pecado. Los hombres tendremos que resolver nuestros problemas, pero las mujeres también tendrán que reconocer y resolver los suyos para que lleguemos a alguna parte. Si a un amigo no le importaba cargar y descargar el lavavajillas pero su novia se empeñaba en que había que hacerlo todo a mano porque no se fiaba de la eficacia de la máquina (sí, esto ha pasado) o que el tipo de cocina que hacía le resultaba muy pesada (él podría haber cocinado otras cosas si no trabajara cuatro horas al día más que ella) pues te puedes imaginar como terminaba la cosa. No es sólo el hombre el que tiene que hacer un esfuerzo para mejorar esto, pero no recuerdo al feminismo decirlo en ninguna parte.

    En cuanto a mi ejemplo de la apropiación territorial del hogar, no es que simplemente conozca uno y por eso ya “estemos empatados”. Es que escogí uno para ilustrar este tema, pero conozco muchos otros. Quizá estos expliquen mejor a lo que me estoy refiriendo. Mi mejor amigo tiene una colección de videojuegos importante, y aunque obviamente no podía ponerlos todos en la sala de estar, quería poner las “joyas” en varios estantes en un lugar visible de esta habitación. La colección no sólo era su orgullo sino también una evocación a su infancia y su adolescencia, pues le traían muy gratos recuerdos. Dado que su círculo de amigos también trabajaban en el área de la informática, le gustaba impresionarlos con títulos muy raros que había conseguido viajando a Japón y a otros sitios.

    Te puedes imaginar como terminó la cosa. Su novia (ahora mujer) le dijo que ni en sueños le iba a permitir eso. Que podía meterlos en un trastero y enseñárselos a sus amigos allí. Lo mismo con sus revistas de videojuegos de los años 80 que conservaba en casi perfecto estado, etc. Y nada de tener tampoco el ordenador cerca de la tele para conectarlo y hacer tonterías. Que queda muy feo. Tampoco tener muchos aparatos donde está el televisor (videoconsolas y demás) que los cables también se ven feos. En fin. Y eso que él pagaba el 75% de la hipoteca.

    A otro amigo le pasó algo parecido cuando su ex-novia quiso que ocultara su colección de cómics y retirar sus espadas samurái. En fin, pasa más de lo que parece. Y lo peor no es sólo el tema de la decoración y la organización espacial, es también quedarse con la sensación de que en el fondo, se avergüenza de una parte de ti que consideras importante, o sigue pensando que eres un inmaduro porque decides no seguir ciertas convenciones sociales. Que está muy bien no seguir esas convenciones sociales fuera, porque tenemos que batallar con el mundo, pero vamos, que no puedas ni en tu propia casa ya es el colmo.

    Si quieres soluciones, aquí hay una: dejar que el hombre también participe en la decoración y en la organización del espacio en casa. Así estará más motivado a participar. Que generalmente se involucre más en el mantenimiento del auto o de los equipos electrónicos quizá tenga algo que ver con ese mayor sentido de territorialidad que el hombre tiene hacia estas cosas. Ahora bien, si lo alienamos en su propia casa, pues su motivación disminuirá.

    Otra solución que expuse (no aquí, sino en el blog de Basta y en otro, y no fue bien recibida) es que las mujeres valoren más la actitud del hombre hacia las tareas domésticas a la hora de elegir pareja. Si este factor es tan importante, el tema debería salir en las etapas del noviazgo. Y la mujer podría comprobar durante ese tiempo si son promesas vacías o no observando sus hábitos. Por lo que yo he visto, las mujeres tienen muchas otras prioridades a la hora de elegir pareja (estatus, riqueza, atractivo, autoconfianza, agresividad, etc.) y no hay de nada malo en ello. Pero si las tareas domésticas son tan importantes para la mujer, no entiendo por qué no entran en la ecuación cuando se trata de elegir a un hombre para compartir la vida. La respuesta que generalmente obtengo es que “no hay muchos hombres así”. Mi experiencia, sin embargo, conociendo a alguien diestro en las tareas del hogar (a quien le gustaría ser amo de casa) es que en la lista de prioridades suele estar muy al fondo. Como una vez comenté en el blog de Basta, fingir agresividad le dio mejor resultado románticamente hablando que saber hacer las tareas domésticas (y estar dispuesto a ello) le ha dado jamás.

    Ahora bien, ¿por qué no planteo estas soluciones en el artículo? Porque últimamente estoy dudando cada vez más de las soluciones que impliquen pedirle al otro sexo que haga X o Y (como hace el feminismo). La mayoría de mis artículos tienen, entre otros objetivos (como equilibrar la narrativa unilateral feminista) despertar al hombre para pueda deconstruir el sistema que lo oprime y tenga así menos condicionamiento mental (socio/cultural) a la hora de tomar decisiones. Que no se sienta atrapado entre la explotadora apelación a la hombría del tradicionalismo o el sentimiento de culpa cultivado por el feminismo. Mi propuesta para terminar con los roles de género, que voy desarrollando a partir del título del blog, es esa: abandona tu rol tradicional de género porque no te beneficia. Sólo te hace más miserable y acaba beneficiando a otros. Antes te preguntabas por qué hay hombres que ceden a tener hijos. Al igual que ocurre con las mujeres en muchas áreas (incluyendo esta), pues es entre otras cosas por las expectativas sociales y culturales tradicionales. Es una de las cosas que intento cambiar aquí: rechazar una mentalidad que no tiene tus mejores intereses en mente. Puedes estar de acuerdo o no con mi propuesta para acabar con el rol de género másculino (para el femenino no creo que nadie necesite mi aportación), pero no digas que esta propuesta no existe.

  3. Anónimo dijo:

    Hola de nuevo.

    En primer lugar, te agradezco que no hayas mostrado enfado. Es bueno poder ir debatiendo las cosas. Voy a irte respondiendo:

    “No he echado toda la culpa a las mujeres, pues de otro modo tampoco habría dicho que también hay hombres vagos, pero sí he apuntado que tienen parte de responsabilidad, algo que para el feminismo parece intolerable. Toda la culpa tiene que ser del varón, o como mucho del sistema o la sociedad.” Las mujeres, claro que tienen parte de responsabilidad. Siempre he visto al feminismo decir que muchas mujeres participan del sistema sexista. Ninguna feminista niega que existan mujeres machistas. De hecho, reconocen, que, sin ellas, al sistema le resultaría mucho más difícil perdurar en el tiempo. De hecho, si le echamos la culpa al “sistema” o a la “sociedad”, se da por hecho que en ese “sistema” y en esa “sociedad” hay mujeres, a no ser que pienses que “la sociedad” es una cosa, y “las mujeres” otra cosa totalmente satelital a lo primero. “La sociedad” la formamos todos, mujeres incluidas.

    “Si a mí no me importaba cargar y descargar el lavavajillas pero mi novia se empeñaba en que había que hacerlo todo a mano porque no se fiaba de la eficacia de la máquina (sí, esto me ha pasado)” En esto concuerdo contigo. Si amí me pasó lo mismo. Cuando hacíamos la casa y era el momento de pensar cómo poner la cocina, él emperrado en no poner lavavajillas, con la excusa de que “en la mili fregaba 70 ollas cada día”. Pues muy bien, pero esto no es la mili, y me has expresado tu deseo de hacerte autónomo, por tanto la que va a acabar fregando soy yo, y yo soy fan del lavavajillas. total, que al final, después de muchas discusiones, puse un ultimátum, “o hay lavavajillas, o yo no entro en la cocina”. Como comprenderás, el lavavajillas tuvo su sitio de honor. Estoy de acuerdo en que cada uno debemos hacer las cosas a nuestra manera, y no exactamente como quiere el otro. Sé que hay muchas mujeres así, y yo soy la primera en decirles que más vale que el marido lo haga de otra forma a que no lo haga. Yo soy muy quisquillosa con la colocación de las cosas en el lavavajillas (los compartimentos de los cubiertos siempre los lleno igual) pero ya me acostumbré cuando lo ponía él; es cierto que hay que cambiar el “chip” y no todo el mundo lo hace igual de rápido. Pero bueno, lo mismo pasa con los que se empeñan en ir dando instrucciones constantes (y lo que es más peligroso, a gritos) cuando la mujer conduce.

    En resumen, que claro que aún buena parte de la sociedad seguimos haciendo las tareas típicamente femeninas o masculinas, según “nos toque”. Pero es muy difícil cambiar al otro, y sobretodo, cambiar las mentes. Las feministas suelen decir “hemos conseguido cambiar las leyes, pero no las mentes, y esto es aún más difícil que las leyes”. O sea, son perfectamente conscientes de que muchas mujeres seguirán con su rol tradicional. Cambiar mentalidades es un proceso muy muy largo y que, por desgracia, va muy poco a poco (fíjate que aún hay quien dice que la Tierra es plana…). Claro que las mujeres deben resolver sus problemas, y los hombres los suyos. Pero por eso decía que no veo propuestas constructivas. Mira, cada uno de nosotros, lo que tiene más a mano, es cambiar él mismo. Cambiar al otro es más difícil. Por eso hablo de las propuestas constructivas. en lugar de quedarse en el “las mujeres son así, que cambien de una vez” no estaría de más ver a los hombres preocupados y debatiendo sobre “¿y qué puedo hacer yo para cambiar esto?”. Por ejemplo, una de las justificaciones que has usado es que trabajáis muchas horas (y no por culpa de la mujer, ya que has dicho “el hombre trabajaba más”, o sea, ya lo hacía antes de conocerla a ella; y tú ahora trabajas un montón de horas, según dices a veces, y estás solo, por tanto lo haces para ti mismo (no vale la excusa de que “el hombre tiene que aportar el sustento de TODA la familia”). ¿Pues por qué no buscáis el modo de trabajar menos horas? ¿O con un mejor horario? Es que ni siquiera veo que lo planteéis como un problema. Simplemente “es lo que hay”, pues lo mismo no os va tan mal si no tenéis un excesivo interés en cambiarlo. Alomejor otra opción es que llevéis un estilo de vida más simple. Alomejor trabajáis todas esas horas porque tenéis que tener el iPad, el ipod, el iPhone, el coche más mejor de todos… ¿Y si se puediera ser feliz con menos cosas pero con más tiempo libre (“menos tiempo de esclavitud”, ya que según tú, trabajar es una esclavitud). Sólo son ideas que no veo así en general que los hombres os planteéis. Por eso sí pienso que hay mucho de comodonería, que total, como las cosas las acaba haciendo la mujer, ¿pues para qué cambiarlo? No te lo digo a ti personalmente que ya has dicho que cocinas (y seguro que mejor que yo) y que haces muchas cosas en casa.

    Respecto a lo del chico de los videojuegos, a mí me parece mal la reacción de la mujer. Creo que los 2 miembros de la pareja tienen que poder poner algo de su gusto en el salón. Tal vez en plan “un rinconcito para ti, uno para mí”. De todas formas, tú has dicho que a veces los hombres consienten en tener hijos porque es lo que se espera de ellos, ese es su mandato patriarcal y lo cumplen (tú también les eximes de culpa y se la echas “al sistema” o a la “sociedad”). Pues igualmente te diría que esa mujer no ha hecho mas que cumplir su mandato patriarcal, hacer lo que se espera de ella, que es muchas veces hacer de “madre” del marido. No sé por qué, pero a los hombres se les permitia “ser infantiles” hasta que llegaba la mujer con la sagrada misión de “enderezarlos”. Ese ha sido nuestro mandato patriarcal por mucho tiempo, y por desgracia, veo que muchas lo siguen cumpliendo. Y esto es malo tanto para hombres como para mujeres. Porque al hombre no se le permite mostrar su “infantilismo” en público, pero es que a la mujer ya no es que no se le permita mostrarlo, es que no se le permite ni tenerlo, y se da por hecho que va a actuar “como una mujer adulta”, y ella, no es que tenga que esconder los videojuegos en el sótano, es que es impensable que ella los tenga. No te suelto este rollo “para darle la vuelta a la tortilla y que veas que siempre las mujeres sufren más”. Te lo suelto, más que nada, porque a mí, con casi 40 añazos ya, ME ENCANTA jugar a videojuegos, de hecho, aún juego a juegos multijugador por internet. Suelo tener un gran dilema con el nick, porque estoy segura de que si me pongo nombre de chica pasarán 2 cosas: una, que querrán ligar conmigo (bueno, esto no lo creo, esto lo CONFIRMO por un compañero que juega al ajedrez y una vez le dio por ponerse nombre de chica); y yo no me meto para ligar, sino para disfrutar jugando, EN LAS MISMAS CONDICIONES que los demás (no quiero que me den ventaja, ni que me vean débil…). La otra razón es que estoy segura de que se van a cortar, a la hora de soltar barbaridades, o de buscarme como aliada… Así que lo he solucionado usando mis iniciales como nick: es un nick neutro, que no da ningún tipo de dato sobre el jugador en cuestión; y muchas veces hablan de mí como si yo fuera un chico (dicen específicamente “this GUY” y yo no hago nada para desmentirlo; a mí ni siquiera me valdría decirles “estoy jugando en el sótano porque en el salón no me dejaban”. En el momento en que sepan que soy una mamá divorciada de casi-40, estoy segura que se acaba la diversión.

    (Anda, que pensaba hacer una respuesta más corta, y vaya rollo me está quedando…)

    Todo eso al final demuestra que todos tenemos unos mandatos que nos aprisionan y nos agobian, y que mucha gente sigue cumpliéndolos a rajatabla. Jugar a videojuegos a los 40 años está mal visto, que lo haga un hombre puede pasar si cumple con su faceta de proveedor, pero que lo haga escondido en el sótano. Y la mujer, por supesto, nada de chiquilladas, al menos ella en la casa tiene que comportarse como adulta, que si no, ¿adonde vamos a ir a parar? Acabaremos todos haciendo lo que queremos y lo que nos gusta, siendo nosotros mismos, pensando por nosotros mismos… Lo mismo hasta nos da por cuestionar el sistema!!!

    “Si quieres soluciones, aquí hay una: dejar que el hombre también participe en la decoración y en la organización del espacio en casa. “. ¿Ves? Tu única solución constructiva es poner la pelota en manos de las mujeres. Y ya. Es como si yo dijera que la única solución para erradicar la discriminación en el trabajo pasa por “esperar” a que los hombres nos hagan sitio. Pues seguiríamos igual si siguiéramos esperando. Ya te dije que hay mujeres que se han metido a empujones. Hace poco en la tele vi una mujer conductora de trailer, ella explicaba que, por supuesto, no había sido bien recibida, y que tenía que hacerse su hueco a codazos. Pero como ella LO DESEABA DE VERDAD pues había luchado y ahí estaba. Y hace un par de días, en una revista, leí sobre lo que se llaman “trabajos verticales” (limpieza de fachadas y cosas así, que trabajan “colgados”). En España, de 2000 licencias, sólo 9 son de mujeres. Ya comprenderás que no se han sentado a esperar a que los hombres las reciban con los brazos abiertos. Ellas se han empeñado y lo han conseguido. Seguro que otras habrán quedado por el camino. El caso es que si las mujeres se hubieran limitado a decir “que los hombres nos hagan hueco”, seguiríamos como hace varios siglos. Si se quiere algo, se lucha por ello. Y la lucha no es de un día ni 2 ni 3… tienes que aguantar muchas tonterías. Yo aún tengo que ver como algunos compañeros entran en la oficina, y (es que soy la única chica):

    – Dan por hecho que soy la secretaria, y si hay que hacer fotocopias me lo piden a mí (yo amablemente les indico dónde está la fotocopiadora, y que esa no es mi tarea);
    – Preguntan algo a un compañero mío, le dice que de ese tema me encargo yo, va y se lo pide al otro compañero… quien también le dice que me encargo yo… y así, vienen a mí “cuando no queda más remedio”, yo soy la última opción a la que se acude a regañadientes, y eso despues de 10 años, eh, que no es que sea nueva! Y eso también lo hace alguien que venía a mí cuando éramos un compañero y yo, y ya sabía que yo me encargaba; pero desde que entró un tercero en la oficina, vuelve a pasar de mí y acude a él!! Te lo digo para que te hagas a la idea de la paciencia que hay que tener para meterte en algo “que no te corresponde”. Enrique también te podrá dar ejemplos de “cómo ser hombre, profesor, y no morir en el intento”. (Tengo que decir que para mí, esas tonterías quedan compensadas con gente que me da piropos profesionales, y es gente de muy alto rango a la que yo admiro muchísmo; pero el respeto se gana trabajando, siendo educada a pesar de las circunstancias, cumpliendo con tu tarea, y por mi parte, nunca he iniciado una batalla “sexista” con estos engendros ni les he echado nada en cara; en el trabajo nunca me han oído decir “es que me discriminas porque eres un machista” a pesar de que a las pruebas me remito).

    “Otra solución que expuse (no aquí, sino en el blog de Basta y en otro, y no fue bien recibida) es que las mujeres valoren más la actitud del hombre hacia las tareas domésticas a la hora de elegir pareja. Si este factor es tan importante, el tema debería salir en las etapas del noviazgo. Y la mujer podría comprobar durante ese tiempo si son promesas vacías o no observando sus hábitos.”

    Tal vez lo mismo podría decirse a los hombres, que luego se quejan de que la mujer no trabaja y por eso ellos trabajan tantas horas. ¿No lo sabían? Ya podían valorar que la mujer sea trabajadora (y “ser trabajadora” no es lo mismo que “tener un trabajo” estilo cajera de súper que lo puedes dejar/perder y no buscar otra cosa). Pueden valorar si la actitud de la mujer es de mejorar profesionalmente, ver si entre sus ambiciones entra la de ser independiente económicamente, y lo dicen y lo demuestran… Una vez, un compañero me contó que tuvo una novia que se quejaba de que ella “era una novia de McDonalds, que él no la invitaba a sitios caros”, ante lo cual mi respuesta es: 1-¿A cuántos sitios te ha invitado ella? 2- ¿Qúe hacías con ella?. Y esto no es un caso único. Otra vez todos contaban que sus respectivas parejas les decían “Es que nunca tienes un detalle romántico, nunca me llevas a París” ¡Toma! Y digo yo que ellos también tendrán algo que ver en la decisión de seguir con alguien así! En fin, yo no los entiendo, supongo que cuando les llegue el divorcio se quejarán de que es una bruja manipuladora y que sólo mira por el dinero, pero ahora ¿por qué siguen con ellas? Misterios de la vida…

    “Pero si las tareas domésticas son tan importantes para la mujer, no entiendo por qué no entran en la ecuación cuando se trata de elegir a un hombre para compartir la vida.”

    Por desgracia, otra explicación es el clásico “ya cambiará, yo lo enderezaré” del que ya he hablado antes. ¿Ves? Tenemos todos aún tan inculcado el sistema tradicional, que seguimos cumpliendo nuestros mandatos, por mucho que el feminismo -afortunadamente- haya conseguido cambiar algunas leyes.

    “Ahora bien, ¿por qué no planteo estas soluciones en el artículo? Porque últimamente estoy dudando cada vez más de las soluciones que impliquen pedirle al otro sexo que haga X o Y (como hace el feminismo). La mayoría de mis artículos tienen, entre otros objetivos (como equilibrar la narrativa unilateral feminista) despertar al hombre para pueda deconstruir el sistema que lo oprime y tenga así menos condicionamiento mental (socio/cultural) a la hora de tomar decisiones.”
    Si esto es así, entonces te aplaudo. Salvo en la frase “últimamente estoy dudando cada vez más de las soluciones que impliquen pedirle al otro sexo que haga X o Y”, en la que veo que por fin te has dado cuenta. “Solución constructiva” no supone “esperar cosas del otro” sino “¿qué puedo hacer yo para cambiar esto?”. El feminismo no se sentó a esperar a que los hombres les hicieran un hueco, sino que cuestionaron el “statu quo” y empezaron a cambiarlo. No en todo, por supuesto.A veces tengo la impresión de que se le echa la culpa al feminismo de que es que todavía no han solucionado todos los problemas, pues claro que no, primero solucionan los más urgentes y luego los importantes; y por supuesto, ya que -sobretodo inicialmente- eran 4 gatas en contra de toda la sociedad, ellas decidirán qué consideran ellas más urgente. La OMS, la ONU, tampoco han conseguido acabar con el hambre en Africa, y no se les cuestiona ni una décima parte que al feminismo.

    Y en esto “para el femenino no creo que nadie necesite mi aportación” creo que te equivocas. Ya que los cambios -a mejor- que hagan los hombes repercutirán directamente en las mujeres, y viceversa. Los problemas de hombres y mujeres van cogidos de la mano, así que solucionar uno beneficia directamente -o indirectamente- al otro.

    Jo, iba a acabar el comentario y veo que se me ha pasado una cosa que sí quería decirte. Has insistido en la total o mayor titularidad de la casa, para poder decorarla al gusto del dueño. Pues no estaría mal recordar que limpiar casas ajenas es un trabajo como otro cualquiera, que se debe remunerar, y hacer en horas “decentes” (entre semana y de día); el fin de semana debería ir más caro, como en cualquier otro trabajo a turnos. Así que, si es importante recalcar vuestra titularidad de la casa, tal vez eso podría ser un condicionante a la hora de hacer tareas domésticas: “Como la casa es mía, debería ocuparme yo de la limpieza, o en su defecto, si yo no puedo hacerlo, pagar a quien lo hace por mí.” Yo siempre que he tenido “mujer de la limpieza” le he pagado hasta el último minuto que ha hecho en casa. No pasaría nada por ser coherentes y aceptar eso. Alomejor la mujer trabaja menos horas “para poder hacer las cosas de casa”; esto es lo del huevo o la gallina, ¿las hace ella porque trabaja menos horas, o ella trabaja menos horas para poder hacerlo? En este segundo caso, estaría bien recordar que ese tiempo, ella podría dedicarlo a trabajar cobrando, o a hacer un curso de inglés que le repercuta en una mejora en su trabajo, y sin embargo, está limpiando gratis una casa que ya se encargan de recordarle que no es suya.

    Un saludo.

  4. mamisepa dijo:

    No sé qué ha pasado antes que he salido como anónimo.

  5. @Mamisepa

    Parece que nos vamos a entender mejor en estos comentarios. Sólo para que quede claro, creo que en circunstancias donde ambos miembros de la pareja tienen el mismo tipo de empleo y trabajan las mismas horas (dos profesores de secundaria, por ejemplo), ambos deberían repartirse las tareas al 50%, incluyendo las masculinas que he incluido en esta entrada. Sé que algunas te parecen triviales, pero es la suma lo que importa. Al fin y al cabo los hombres suponen la mayoría de los accidentes domésticos mortales (véase la página estática para estadísticas y fuente), de modo que es un trabajo que no se puede infravalorar. Si hay un desequilibrio (alguien de la pareja trabaja más horas o tiene un trabajo más duro, sea el hombre o la mujer) habrá que ajustar el reparto.

    Ahora bien, he visto necesario escribir esta entrada porque en el debate de las tareas domésticas la perspectiva masculina está ausente en el discurso feminista. Lo único que se dice es que el hombre debe hacer más. Las dos soluciones que he expuesto no tienen por qué ser necesariamente excluyentes de las que proponga el feminismo, pero tengo que hacerlo yo porque nadie en el feminismo lo ha hecho ni lo va a hacer, a las pruebas (o mejor dicho, a la falta de ellas) me remito. Propuestas en las que a los hombres sólo se les exige pero no se les escucha están destinadas al fracaso. Si yo no he propuesto otras en las que se pida más a los hombres, ello se debe a que en el resto de las discusiones de género (feministas) esto se ha hecho ya un millón de veces y uno de mis objetivos es, como dije, equilibrar una narrativa de género que veo muy polarizada.

    Dices: “De hecho, si le echamos la culpa al “sistema” o a la “sociedad”, se da por hecho que en ese “sistema” y en esa “sociedad” hay mujeres, a no ser que pienses que “la sociedad” es una cosa, y “las mujeres” otra cosa totalmente satelital a lo primero. “La sociedad” la formamos todos, mujeres incluidas.”

    Esto está bien cuando se trata de una responsabilidad compartida donde ambos son culpables. Es decir, cuando se habla de temas más generales como la crianza de los hijos. Sin embargo, hay responsabilidades específicas que son de hombres o de mujeres. El feminismo indica las de los hombres sin problema, pero muy rara vez indica las de las mujeres. En el futuro voy a explicar por qué indicar la opresión de las mujeres hacia ellas mismas y también hacia los hombres (como en el caso de las plumas blancas) es necesario, pero por el momento la idea es equilibrar lo que considero una visión sesgada de la interacción de los géneros.

    Dices: “Pero por eso decía que no veo propuestas constructivas. Mira, cada uno de nosotros, lo que tiene más a mano, es cambiar él mismo. Cambiar al otro es más difícil. Por eso hablo de las propuestas constructivas. en lugar de quedarse en el “las mujeres son así, que cambien de una vez” no estaría de más ver a los hombres preocupados y debatiendo sobre “¿y qué puedo hacer yo para cambiar esto?”.

    Ya lo he dicho, pero sólo por clarificar. No he adoptado el “qué puedo cambiar yo” porque esto ya se lo han dicho a los hombres miles de veces. Sin embargo nadie en el feminismo (o en ninguna otra parte, para el caso) ha pedido un cambio de actitud en las mujeres como por el ejemplo en el ámbito de la apropiación territorial. Alguien tiene que hacerlo.

    Dices: “¿Pues por qué no buscáis el modo de trabajar menos horas? ¿O con un mejor horario? Es que ni siquiera veo que lo planteéis como un problema. Simplemente “es lo que hay”, pues lo mismo no os va tan mal si no tenéis un excesivo interés en cambiarlo. Alomejor otra opción es que llevéis un estilo de vida más simple. Alomejor trabajáis todas esas horas porque tenéis que tener el iPad, el ipod, el iPhone, el coche más mejor de todos…”

    A veces esto es lo que ocurre, pero en otras ocasiones es la mujer la que quiere un determinado estilo de vida que hace al hombre trabajar más horas. Aunque lo más común es que sean ambos miembros de la pareja los que deciden que el hombre trabaje más para mantener este estilo de vida (o en los peores casos, para sobrevivir). En esos escenarios el reparto de tareas domésticas quedará a la negociación que haga la pareja. En mi opinión no se puede hacer un reparto justo si las tareas masculinas permanecen invisibles y no se tiene en cuenta factores como la apropiación territorial del hogar, etc. Y como señalé antes, si el feminismo no contempla estos factores, tendré que aportarlos yo.

    De los videojuegos se podría escribir una entrada porque el tema es fascinante, pero por lo pronto te puedo decir que algunas de las razones que enumeras (y muchas otras) son por las que dejé de jugar online y ahora sólo lo hago “offline”. Soy algo misántropo y me parece que ya lidio con mucho imbécil en la vida real como para tener que hacerlo en mi entretenimiento. Sé que también hay personas que merecen la pena, pero al final no me compensa.

    Dices: “Ellas se han empeñado y lo han conseguido. Seguro que otras habrán quedado por el camino. El caso es que si las mujeres se hubieran limitado a decir “que los hombres nos hagan hueco”, seguiríamos como hace varios siglos.”

    Creo que tenemos que diferenciar entre lo que las mujeres hacen (que pueden ser feministas o no) y el discurso feminista en este caso. Creo que el discurso de que las mujeres intenten cosas y luchen por lo que quieren resonaba más con la primera y segunda ola del feminismo (el feminismo sufragista y el que buscaba la igualdad legal). Sin embargo con la tercera ola (el feminismo de género, el actual), el discurso no parece ir por ahí. El victimismo toma prioridad sobre cualquier otro factor. Una cosa es lo que las mujeres hacen (luchar por los puestos de trabajo) y otra el discurso feminista. A día de hoy no recuerdo ninguno que les pida luchar por hacerse un hueco en el mundo laboral, mucho menos en trabajos al aire libre que son propios del varón.

    Dices: “Tal vez lo mismo podría decirse a los hombres, que luego se quejan de que la mujer no trabaja y por eso ellos trabajan tantas horas. ¿No lo sabían? Ya podían valorar que la mujer sea trabajadora (y “ser trabajadora” no es lo mismo que “tener un trabajo” estilo cajera de súper que lo puedes dejar/perder y no buscar otra cosa). Pueden valorar si la actitud de la mujer es de mejorar profesionalmente, ver si entre sus ambiciones entra la de ser independiente económicamente, y lo dicen y lo demuestran… Una vez, un compañero me contó que tuvo una novia que se quejaba de que ella “era una novia de McDonalds, que él no la invitaba a sitios caros”, ante lo cual mi respuesta es: 1-¿A cuántos sitios te ha invitado ella? 2- ¿Qúe hacías con ella?. Y esto no es un caso único. Otra vez todos contaban que sus respectivas parejas les decían “Es que nunca tienes un detalle romántico, nunca me llevas a París” ¡Toma! Y digo yo que ellos también tendrán algo que ver en la decisión de seguir con alguien así! En fin, yo no los entiendo, supongo que cuando les llegue el divorcio se quejarán de que es una bruja manipuladora y que sólo mira por el dinero, pero ahora ¿por qué siguen con ellas? Misterios de la vida…”

    Totalmente de acuerdo. A este tipo de hombres es a los que intento despertar. Por desgracia, creo que hombres y mujeres muchas veces buscamos en nuestras parejas las cosas equivocadas y dejamos de lado otras más importantes, pero ése será un tema para otra entrada.

    Dices: “¿por qué siguen con ellas?”

    Para este caso, como también en el de los hombres que tienen hijos aunque no quieren porque “así son las cosas” acabo de acuñar tres términos que utilizaré a partir de ahora en el blog. El primero es “inercia cultural”, que viene a definir el sentimiento de “esto siempre ha sido así, y por tanto yo sigo la corriente”. El segundo es “inercia social”, que viene a ser “todo el mundo o todos los hombres/mujeres lo hacen, y por tanto yo sigo la corriente”. El tercero agrupa a ambos “inercia socio-cultural”. Lo cual no significa que las cosas hayan sido siempre así o que todo el mundo haga X, pero ésa es la percepción que tiene la persona.

    Dices: “La OMS, la ONU, tampoco han conseguido acabar con el hambre en Africa, y no se les cuestiona ni una décima parte que al feminismo.”

    No creo que sea parecido. El feminismo es una ideología, mientras que la OMS y la ONU son instituciones. Las dos ideologías económicas que se han ofrecido a solucionar la pobreza en el mundo (capitalismo y comunismo) han sido extensamente criticadas.

    Dices: “Y en esto “para el femenino no creo que nadie necesite mi aportación” creo que te equivocas. Ya que los cambios -a mejor- que hagan los hombes repercutirán directamente en las mujeres, y viceversa. Los problemas de hombres y mujeres van cogidos de la mano, así que solucionar uno beneficia directamente -o indirectamente- al otro.”

    Con esto me refería a que ya hay numerosas contribuciones al estudio del rol femenino y sus problemas, desde instituciones estatales hasta estudios académicos, pasando por bitácoras de ciudadanos particulares. Quiero decir que prefiero escribir mis artículos en otras direcciones no sólo porque la problemática masculina no se trabajado mucho (y cuando se ha hecho, ha sido generalmente mal) sino porque lo que yo pueda aportar a la perspectiva femenina seguro que ya lo ha cubierto alguien y probablemente mucho mejor que yo.

    La titularidad de la casa la utilicé para recalcar que la apropiación territorial de la mujer es independiente de a quién pertenezca. Es uno de esos derechos informales que no queda reflejado en ninguna parte pero la sociedad admite que ha de ser así y punto. Como no aparece escrito en ninguna parte, se tiende a pensar que es invisible o que no existe. Lo cierto es que sí existe, y no tiene nada que ver con quién sea el dueño. Cuando se vive en pareja, sea quien sea el dueño, ambos deberían tener el mismo poder de decisión en la organización espacial del hogar y repartir las tareas de forma equitativa. Si uno va a estar con “esto es mío” y “esto es tuyo” (salvo excepciones), mejor no vivir en pareja.

    Sólo quería terminar diciendo que en esta entrada mi objetivo no era proponer soluciones. Sólo exponer cuáles son las tareas que los hombres hacen (generalmente) y las razones por las que no suelen colaborar tanto en las tareas domésticas femeninas, porque considero que esto es importante para discutir por qué muchos hombres no participan lo esperado. Eso es distinto a decir “como los hombres hacen X y encuentran Y problemas por parte de las mujeres, no es necesario que hagan más, y por tanto que dejen las cosas como están”. Lo que intentaba decir con esta entrada es “si vamos a hablar de la participación masculina en las tareas domésticas, tengamos en cuenta estos puntos antes de decir simplemente que ayuden más”. La única solución posible es que cada pareja negocie presentando su caso. Aquí he expuesto múltiples escenarios a los que suelen enfrentarse los hombres. La mujer puede por su parte presentar los suyos y finalmente negociar para llegar a un acuerdo. Los caminos restantes son exigir al sexo contrario que haga cosas unilateralmente.

  6. mamisepa dijo:

    Buenas.

    Perdón que tarde tanto en responder, ahora estoy de vacaciones y algo vaga…

    Voy a intentar escribir algo más cortito.

    “ambos deberían repartirse las tareas al 50%, incluyendo las masculinas que he incluido en esta entrada. Sé que algunas te parecen triviales, pero es la suma lo que importa.” en esto estoy de acuerdo, claro que hay que incluirlo todo.

    “Si hay un desequilibrio (alguien de la pareja trabaja más horas o tiene un trabajo más duro, sea el hombre o la mujer) habrá que ajustar el reparto. ” Aquí voy a decir “Depende”. Depende de por qué hay ese desequilibrio. ¿Es realmente porque ambos lo han podido elegir así, o a uno de los 2 se le ha impuesto? Por ejemplo, imagina que a la mujer la han despedido por quedarse embarazada. En mi opinión, no vale ahora decir “como ella está en casa, que ella lo haga todo”. De hecho, considero que ella tiene todo el derecho del mundo (e incluso diría el deber, pues el paro no son unas vacaciones pagadas) a dedicar un montón de horas diarias a la búsqueda de trabajo, echar curriculums, ir a entrevistas, hacer cursillos… O sea, su disponibilidad seguirá siendo escasa, aun cuando oficialmente no “trabaje” las mismas horas que el hombre. Si no se hace así, ya me explicarás cómo va a salir ella del paro. Lo mismo digo si la han relegado a un puesto de trabajo inferior tras tener un hijo, o cualquier otro tipo de ejemplos que vayan en esta dirección. Asimismo, si por ejemplo a ella la han despedido por tener un hijo, y ambos deciden que aprovechan y que se quede un tiempo en casa para evitar que el niño vaya a la guardería demasiado temprano, pienso lo siguiente:
    – Eso no es sinónimo de “todo lo de la casa para ella”. Ante todo, si han quedado que está para cuidar del niño, pues está para cuidar del niño. Si el niño va a pasar horas y horas frente a la tele para que la madre friegue, pues entonces tal vez sea preferible que el niño vaya a la guardería y la madre a su puesto de trabajo.
    – Si la madre fue despedida y ahora, ambos deciden que va a volver a trabajar, no vale tener que seguir escuchando lo que dicen muchas mujeres: “ufff, con mi marido no puedo contar, tengo que tener un horario que la que concilie todo sea yo”. El niño es de los 2, por tanto a conciliar los 2. Ella tiene derecho a encontrar un trabajo con el mismo horario que él. Si les parecen demasiadas horas de niño en la guardería, pues tendrán que ir arreglando sus horarios LOS DOS. Esas malas caras que le va a hacer el jefe al hombre, son exactamente las mismas malas caras que se le van a hacer a la mujer. Así que no hay razón para que ella concilie y él no.

    “Propuestas en las que a los hombres sólo se les exige pero no se les escucha están destinadas al fracaso.” Respecto a esto, me tomo nota y a partir de ahora lo tendré en cuenta.

    “Sin embargo con la tercera ola (el feminismo de género, el actual), el discurso no parece ir por ahí. El victimismo toma prioridad sobre cualquier otro factor. Una cosa es lo que las mujeres hacen (luchar por los puestos de trabajo) y otra el discurso feminista. A día de hoy no recuerdo ninguno que les pida luchar por hacerse un hueco en el mundo laboral, mucho menos en trabajos al aire libre que son propios del varón. “. Es cierto que se ha pasaso a un discurso muy victimista, sobretodo en el feminismo institucional, como ya ha comentado a veces Enrique. Victimismo, que yo, por supuesto, tampoco comparto. No creo que lleve a ninguna parte; al menos, a ninguna parte buena. Creo preferible incidir en nuestra fortaleza que en nuestra debilidad; y en el hecho de que podemos (y debemos) hacer cosas, tomar las riendas de nuestra vida, ser activas.

    Lo de las inercias, me alegro que lo veas así. Yo siempre he dicho que muchas cosas se siguen haciendo así por “inercia”. Es como lo que te dije de que han cambiado leyes pero no mentalidades. Las cosas se siguen haciendo igual por inercia, o eso creo yo.

    “No creo que sea parecido. El feminismo es una ideología, mientras que la OMS y la ONU son instituciones. Las dos ideologías económicas que se han ofrecido a solucionar la pobreza en el mundo (capitalismo y comunismo) han sido extensamente criticadas.” Por no extenderme mucho, puesto que esto no es una entrada ni un blog sobre feminismo, pero recalcar que el capitalismo y el comunismo han tenido un mayor “radio de acción” que el feminismo. A mí ahora no me viene a la cabeza ningún país donde se haya instaurado el feminismo mediante un golpe de estado, y haya una dictadura, donde los disidentes van directos a la cárcel o son fusilados. Como mucho, el feminismo ha alcanzado algunas parcelas de poder en los países más avanzados. Por otra parte, tampoco creo que sea necesario ni bueno ni conveniente instaurar un Estado “feminista”, ya que los problemas de género son transversales a los de clase y económicos, y vemos como se mantienen los mismos problemas de género en Estados comunistas y capitalistas. Aquí dejo esta discusioncilla.

    “Con esto me refería a que ya hay numerosas contribuciones al estudio del rol femenino y sus problemas, desde instituciones estatales hasta estudios académicos, pasando por bitácoras de ciudadanos particulares. Quiero decir que prefiero escribir mis artículos en otras direcciones no sólo porque la problemática masculina no se trabajado mucho (y cuando se ha hecho, ha sido generalmente mal) sino porque lo que yo pueda aportar a la perspectiva femenina seguro que ya lo ha cubierto alguien y probablemente mucho mejor que yo. ” Se a qué te refieres. Quería recalcar que si se arregla un problema en una dirección, es lógico encontrar un beneficio en la otra dirección, aunque sólo sea como un “daño colateral”.

    “La titularidad de la casa la utilicé para recalcar que la apropiación territorial de la mujer es independiente de a quién pertenezca. Es uno de esos derechos informales que no queda reflejado en ninguna parte pero la sociedad admite que ha de ser así y punto. Como no aparece escrito en ninguna parte, se tiende a pensar que es invisible o que no existe. Lo cierto es que sí existe, y no tiene nada que ver con quién sea el dueño.” Yo aquí tiraría de lo que ha sido la historia de la sociedad, y de esas inercias que hemos visto antes. El patriarcado atribuía al hombre la esfera pública, y a la mujer la esfera privada. De hecho, fíjate que “ama de casa” es “ama”, o sea “dueña”, “la que manda” eso sí, en casa. O sea, usando MI idea del patriarcado que te he comentado en otra entrada, donde todo es un reparto de poderes y jerarquías, yo entiendo que a la mujer se le atribuía el poder en la casa, aunque la titularidad fuera del hombre. Entonces, llevamos siglos ocupándonos de gobernar la casa, y aún se mantienen esas inercias, que desde luego yo creo que hay que desterrar. Si venimos desde siglos, donde la casa por supuesto no nos pertenecía pero la gobernábamos, pues ahora eso se mantiene, aunque por suerte las cosas van cambiando algo: las mujeres ya participan en la titularidad de la vivienda, y no todas se apropian del territorio hasta el punto de no dejar que el hombre haga nada.

    Saludos.

  7. @Mamisepa

    No hay prisa por comentar. De hecho ahora que he incluido la nueva moderación creo que contestaré los comentarios semanalmente o así para darme un respiro (Enrique, si lees esto, tus comentarios aparecerán probablemente para el próximo viernes, con un margen de error de más o menos un día).

    Dices: “Aquí voy a decir “Depende””

    Por supuesto. Hablaba de dos personas trabajando porque es la situación más habitual, pero claro que esto tendría que ajustarse según otras circunstancias. Si uno de los dos está buscando trabajo ocho horas al día (escribiendo currículums, yendo a las entrevistas, etc.) y el otro trabajando las mismas horas con una intensidad similar, tendrán que seguir repartiéndose las tareas. En todos estos casos la pareja tendrá que negociar el asunto.

    El problema es que la inercia cultural influye en estas negociaciones. Y aunque la mujer suele perder en estos arreglos (a cambio de una mayor cuota de poder en el espacio doméstico, muchas veces), a veces puede ser el hombre el que pierde debido a esta inercia. Aquí tengo un artículo de una hija que comentaba como su madre era ama de casa y un día decidió que no quería conducir/manejar más. Su padre, después del trabajo, además de hacer todas las tareas domésticas “masculinas”, tenía que llevarla a todas partes. Pero para él eso era lo normal, debido a esta inercia cultural que dice que manejar es tarea del varón.

    http://stakedintheheart.com/2012/08/03/my-mother-a-perfect-example-of-a-ridiculousou-feminist/

    Lo que vengo a decir con todo esto, es que para que haya una negociación justa hay que eliminar esa inercia cultural. Aunque el feminismo ha combatido esta inercia, temo que no ha sido capaz de ver todo lo que forma parte de esa inercia, como las tareas tradicionalmente masculinas o las decisiones sobre la organización del espacio doméstico. Si estas cosas no se incluyen, es lógico que muchos hombres muestren resistencia y perciban la exigencia como unilateral.

    Dices: “Quería recalcar que si se arregla un problema en una dirección, es lógico encontrar un beneficio en la otra dirección, aunque sólo sea como un “daño colateral”.

    Por supuesto. Pienso que el masculinismo puede ser bueno para las mujeres también, como tú dices, por “efecto colateral”. Aunque claro no es un movimiento ideado para mujeres. Ésa una de mis críticas hacia el feminismo, que porque haya cosas en su ideología que puedan beneficiar a los hombres, se presente como un movimiento que es también ideado para hombres. A mi entender las dos cosas no van necesariamente de la mano, aunque ambos movimientos acepten miembros del sexo contrario entre sus filas.

  8. Kuxille dijo:

    Pues a mi entender , el feminismo o es anti sexista o no es feminismo.No es un movimiento para mujeres.

    Tus ideas me recuerdan más a una guerra de sexos que a un movimiento anti -sexista.

  9. @Kuxille

    El problema es que no son mis ideas. El movimiento feminista, en términos generales (siempre hay excepciones) me ha resultado no ser para hombres por las siguientes razones:

    •Cuando los problemas de género masculinos no se consideran opresión, sino efectos secundarios del privilegio
    •Cuando se modifica la ley para que el varón cumpla una pena mayor por el mismo delito
    •Cuando se dice que los problemas del varón no necesitan una perspectiva de género
    •Cuando quienes protestan una ley que les ha separado de sus hijos o enviados a la cárcel sin pruebas (en ocasiones durante meses) por un delito que no cometieron, se les desprecia como “opresores que quieren volver a sus privilegios”
    •Cuando en toda la literatura feminista no existe un documento que explore la opresión del varón como un sistema, al modo que lo estoy haciendo yo. Con el dinero y la presencia universitaria que tiene no veo muchas razones para que esto no se haya hecho, si de verdad también se preocupa por el hombre
    •Cuando un leo panfletos que dicen “un violador no es un enfermo sino un hijo sano del patriarcado” y se publica en el blog de una feminista que respeto. Porque si un violador es un hijo sano del patriarcado eso quiere decir que todos los hombres no feministas son violadores en potencia, pues también son hijos sanos del patriarcado
    •Cuando los sacrificios del varón por su familia se reescriben como actos de opresión y privilegio
    •Cuando se desprecia mi opresión diciendo que “bueno, pero es que el sistema ha sido hecho por hombres”, como si mi condición de varón me diera poder sobre lo que hacen otros hombres, o como si mi voto valiera más que el de una mujer
    •Cuando se presentan las denuncias falsas como el 0,01% del total, cuando en realidad es imposible saberlo y el potencial puede ir de 0,01% a 49%.
    •Cuando se afirma que las mujeres siempre lo tienen peor en todo
    •Cuando estoy hablando de un aspecto donde el varón lo tiene peor en la sociedad donde vivo y se me desvía la conversación a Afganistán o Irán, aunque no tenga nada que ver con lo que se está discutiendo, para siempre mostrar a las mismas víctimas.

    En fin, hay más, pero no quiero escribir una entrada entera. Si alguna de estas cosas no te suenan, es porque también me muevo en la blogosfera anglosajona.

    Lo importante es que no me parece mal que el feminismo no sea para hombres. Lo que me parece mal es decir que sí, que es también para hombres, y luego se comporte como lo hace. Más bien es para hombres que quieran defender los intereses de las mujeres, que es distinto.

    Y el masculinismo, al menos el mío, no es un movimiento para mujeres, lo cual no implica que no pueda beneficiarlas o que no puedan participar en él (de hecho dos de mis tres masculinistas favoritos son mujeres). Esto no es porque no nos importen los problemas de las mujeres, sino porque ellas ya tienen el feminismo, que cuenta con infinitamente más recursos, historia, influencia académica, influencia institucional y literatura. Por el momento el masculinismo no cuenta con apenas una fracción de esto, y hay mucho trabajo por delante en cuanto a la experiencia masculina.

    Por otra parte, viendo cómo se han tratado los problemas del hombre desde una perspectiva feminista (terriblemente mal) no creo que los resultados de tratar los problemas femeninos desde una perspectiva masculinista vayan a ser mucho mejores. Aunque si alguien quiere intentarlo, no seré yo quien lo impida.

    No estoy promoviendo la guerra de sexos, pero mi tiempo es limitado teniendo en cuenta que no me pagan por esto y tengo que hacer otras cosas para ganarme la vida.

  10. mamisepa dijo:

    @masculinismohoy:

    Aunque el comentario era para Kuxille, me gustaría comentar una frase,ya salió en algún otro post, si crees que este no es el lugar adecuado me avisas y lo trasladamos allí:

    “Cuando quienes protestan una ley que les ha separado de sus hijos o enviados a la cárcel sin pruebas (en ocasiones durante meses) por un delito que no cometieron, se les desprecia como “opresores que quieren volver a sus privilegios””

    Respecto a lo de pasar meses en la cárcel, no creo que sea un problema masculino, femenino, masculinista, ni feminista. Me temo más que es un problema de errores de la justicia. Errores que por supuesto ocurren. De todas formas, en España hay una justicia muy garantista y así lo he oído decir a jueces y abogados en innumerables ocasiones. O sea, que es más probable que un violador quede libre por falta de pruebas a que un hombre inocente sea condenado por violación. Lo cual no significa que la probabildad de que un hombre inocente sea condenado por violación, sea nula. Sólo digo que se busca antes lo primero (dejar libre a un culpable por falta de pruebas) que lo segundo (condenar a un inocente).

    Los inocentes condenados no son sólo hombres, por eso decía que no es un problema exclusivo de un género. Podemos recordar un caso muy mediático, donde una mujer, Dolores Vázquez, fue condenada con muchos “indicios” pero mira por donde, el asesinato de otra joven descubrió al verdadero asesino de la “suya”.

    http://politica.elpais.com/politica/2013/06/02/actualidad/1370190300_472322.html

    O sea, para mí es igual de grave que un hombre o que una mujer puedan pasar años en la cárcel por delitos que no han cometido. Pero creo que el fondo de la cuestión es mejorar la justicia y darle más medios. En este aspecto, creo que esta universalización de las pruebas de ADN ha sido un gran avance, por ejemplo en casos de violación.

    Un saludo.

  11. Enrique dijo:

    Asterix:

    Iba a comentarte algo que he vivido recientemente por experiencia en la entrada que hiciste sobre las estadísticas de denuncias falsas, pero aprovecho tu comentario para soltarlo aquí, dentro de todo cuanto te quiero decir.

    Voy punto por punto:

    “•Cuando los problemas de género masculinos no se consideran opresión, sino efectos secundarios del privilegio”.

    Estoy haciendo una entrada sobre porqué lo que tú consideras opresión es para los y las feministas un efecto secundario del privilegio. Cuando la termine, te la paso y si quieres debatimos allí.

    “•Cuando se modifica la ley para que el varón cumpla una pena mayor por el mismo delito”.

    Como ya te he explicado en otras ocasiones, no se trata del varón por ser varón, sino de quien se encuentra en una situación de superioridad. Una ricachona, si se aprovecha de su jardinero, irá más tiempo a la cárcel; y yo, si aprovecho mis conocimientos de kárate, iré más tiempo que tú si nos peleamos.

    “•Cuando se dice que los problemas del varón no necesitan una perspectiva de género”.

    Cuando el feminismo, entre otras cosas, muestra el rol de género tradicional que han tenido y tienen que desempeñar los varones, está tomando una postura de género con respecto al hombre. Así pues, no es así como lo dices.

    “•Cuando quienes protestan una ley que les ha separado de sus hijos o enviados a la cárcel sin pruebas (en ocasiones durante meses) por un delito que no cometieron, se les desprecia como “opresores que quieren volver a sus privilegios”.

    Aquí es donde te explico mi vivencia:

    Hace un tiempo, Kuxille y yo íbamos caminando por la calle, cuando vi a un hombre abofetear a una mujer, agarrarla fuertemente del brazo y tirar de ella, mientras le gritaba (no sé qué dijo porque hablaban en rumano).

    Kuxille llamó a la policía y yo declaré los hechos. Me mandaron a juicio como testigo. Resulta que ella NO denunció, sino que lo hizo la policía al ver los hechos. Al parecer, con mi testimonio podrían condenarles a vivir por separado e incluso podrían juzgar al hombre. Pero como ella no quiso denunciar y comenté en el juicio que no era capaz de reconocer a la pareja (no me fijé; solo pensaba en si llamar o no a la policía), no ha habido condena.

    Así pues, ya sabemos de dónde proceden esos retales sueltos que mencionabas; además de que tus operaciones matemáticas (sobre todo lo de poner a la mujer como capaz de ser buena y mala por igual), no sirven. Buena parte de las denuncias, por lo visto, no las hacen las propias mujeres, sino gente conocida, policías o testigos que han presenciado algo esporádicamente. Luego ellas pueden negarse a presentar denuncia y acabar todo sin atar.

    “•Cuando en toda la literatura feminista no existe un documento que explore la opresión del varón como un sistema, al modo que lo estoy haciendo yo. Con el dinero y la presencia universitaria que tiene no veo muchas razones para que esto no se haya hecho, si de verdad también se preocupa por el hombre”.

    Te he mostrado varios documentos, sobre drogas, sobre educación, sobre sexualidad, sobre roles, en donde el feminismo muestra los problemas de ser varón.

    “•Cuando un leo panfletos que dicen “un violador no es un enfermo sino un hijo sano del patriarcado” y se publica en el blog de una feminista que respeto. Porque si un violador es un hijo sano del patriarcado eso quiere decir que todos los hombres no feministas son violadores en potencia, pues también son hijos sanos del patriarcado”

    El feminismo no dice que todo varón sea violador en potencia. De hecho, el feminismo de pasa la vida diciendo que ni todos los hombres son malos malísimos, ni todas las mujeres son unas santurronas.

    Esa expresión de “hijo sano del patriarcado” lo que viene a decir es que aquel que llega a violar, lo ha hecho bajo esas influencias.

    Es como si te digo que todo franquista es un hijo sano del catolicismo. Eso no quiere decir que toda persona procedente de una familia católica sea fascista, sino que todo fascista ha surgido a raíz del catolicismo.

    No sé si queda clara la diferencia…

    “•Cuando los sacrificios del varón por su familia se reescriben como actos de opresión y privilegio”

    Oh, entonces imagino que para ti, todos los esfuerzos de quien maneje Coca-Cola por salir adelante con la empresa, no es una persona privilegiada que tiene un montón de dinero y de trabajadores/as a su cargo, sino una pobre persona oprimida que tiene la gran responsabilidad de ayudar a obreros y obreras a sacar a sus familias adelante, además de correr el riesgo de encontrarse con su empresa en quiebra…

    ¿No?

    “•Cuando se desprecia mi opresión diciendo que “bueno, pero es que el sistema ha sido hecho por hombres”, como si mi condición de varón me diera poder sobre lo que hacen otros hombres, o como si mi voto valiera más que el de una mujer”

    No se trata de que el sistema esté hecho por hombres, sino para hombres. No eres tú el que no será contratado por poder gestar…

    “•Cuando se presentan las denuncias falsas como el 0,01% del total, cuando en realidad es imposible saberlo y el potencial puede ir de 0,01% a 49%”.

    Con lo que te he contado de mi experiencia, pienso que deberías revisar tus cuentas.

    “•Cuando se afirma que las mujeres siempre lo tienen peor en todo”

    Nadie ha negado (que yo sepa), por ejemplo, que un hombre lo tenga peor que una mujer cuando es abofeteado en una película. El golpe hacia ella se repudia; el golpe hacia él es motivo de burla. Nadie ha negado (que yo sepa), por ejemplo, que hay hombres violados por mueres y se ríen de ellos en lugar de escuchárseles.

    “•Cuando estoy hablando de un aspecto donde el varón lo tiene peor en la sociedad donde vivo y se me desvía la conversación a Afganistán o Irán, aunque no tenga nada que ver con lo que se está discutiendo, para siempre mostrar a las mismas víctimas”.

    No he visto conversaciones de este tipo, pero hay algo que sí vivo constantemente como una gran diferencia entre feministas y masculinistas: mientras que cuando un hombre se queja de un problema X no saltan feministas a decir: “ah, pero mira, a las mujeres les pasa Y…”, los masculinistas no paran de buscar lugares en donde haya problemas femeninos para decir: “Eh, eh, ¿de qué te quejas”. A los hombres les sucede Z…”. O sea, que no sé que os pasa, que cuando alguien se queja de un problema personal, en seguida saltáis de forma ofendida como si os estuviesen diciendo que a los hombres no les ocurre nada malo.

    Saludos.

  12. @Mamisepa

    Creo que hay una variable a tener en cuenta cuando se trata de denuncias falsas que no existe en la noticia que has compartido. En esta noticia hay un delito probado (asesinato) antes de llevar a esta mujer a la cárcel. Ella no cometió el crimen, pero ese crimen existe antes de que la acusaran y la llevaran a prisión.

    En el caso de la denuncia falsa, la denunciante sólo tiene que acusar al hombre para que lo envíen a prisión preventiva (más otra medidas legales), haya existido delito o no, lo haya cometido él o no, sólo por la palabra de la mujer.

    Lo que voy a decir ahora es una opinión muy personal y no quiero que nadie se ofenda, pero por mi experiencia parece que latinoamericanos y españoles somos gente de extremos que nos cuesta mucho llegar a un punto medio. Con la LIVG ocurre lo mismo de siempre, si mis investigaciones son correctas. Se pasa de un sistema que ignoraba a la mujer salvo que llegara con un cuchillo clavado en la espalda (y aun así) a otro que sólo necesita de la palabra de la mujer para poner al hombre entre rejas. Y ahora si alguien rechaza el segundo, se le acusa de querer volver al primero, porque se entiende que no hay punto medio. Hay otros sistemas legales en el resto del mundo que no son el primero ni el segundo.

    • mamisepa dijo:

      masculinismohoy:

      Cuando hablas de hombres que pasan meses y meses en la cárcel, será porque ha habido una condena, y en algo se habrán basado para condenarle. Cada día se archivan muchísimas denuncias de maltrato a mujeres.

      es cierto que muchos hombres pasan “una noche en el calabozo”, cosa que según ellos es horrible y lo pasan fatal.

      No seré yo quien lo niegue, faltaría más que yo vaya a decirles a los demás cómo deben sentirse.

      Sin embargo, aprovechando que Enrique se ha “soltado” a contar cosas personales, te contaré algo que muchas veces lo comparo con esto de la “noche en el calabozo” aunque he tenido pocas oportunidades de contarlo:

      Resulta que yo tengo un nombre vasco (cortesía de mis padres) y además tengo familia por Navarra. De modo que de vez en cuando viajamos para ver a la familia. En ocasiones, sobretodo si coincidía que había habido un atentado recientemente de cuando viájabamos, resulta que a nosotros nos miraban más, el resto de gente pasa los controles del aeropuerto casi de forma rutinaria mientras yo veo que a mí se me mira con lupa el DNI, no sé si es por eso pero j**er qué puntería tengo que a mí siempre me cachean. Yo me presto a ello sin protesta alguna, enseño el DNI las veces que haga falta y me dejo cachear sin problema.
      Lo que intento decir es que, sin comerlo ni beberlo, y sin haber matado una mosca en mi vida, me encuentro a veces considera como “sospechosa de terrorista”, cosa que imaginarás que no me hace ni pizca de gracia.

      Sin embargo, como resulta que yo a la ETA no la puedo ni ver, me parecen una gentuza y espero que acaben con ellos, pues yo colaboro. Porque en el fondo, que me traten como sospechosa de terrorista, lo único que me demuestra es que la policía se toma en serio su trabajo y se lo curran de verdad para perseguir a estos impresentables. Y si para eso a mí me tienen que cachear cada vez que me subo a un avión, o hacen llamaditas cuando me paran en controles rutinarios con el coche y ven mi nombre en el DNI, pues que lo hagan.

      Si estás en contra de algo rotundamente, lo que no entiendo es que te sepa tan mal que demuestren que se lo toman en serio, por mucho que “la noche en el calabozo” o el “cacheo constante” a nivel personal, de vez en cuando, joroben.

      Me imagino que seguiré oyendo las mismas quejas de parte de muchos hombres, pero al menos, para las pocas personas que hayan leído esto, espero que entiendan que, en parte al menos, sí sé lo que es estar en su pellejo y puedo hablar con algo de “conocimiento de causa”.

      Un saludo.

  13. @Enrique

    Dices: “Estoy haciendo una entrada sobre porqué lo que tú consideras opresión es para los y las feministas un efecto secundario del privilegio. Cuando la termine, te la paso y si quieres debatimos allí.”

    Esto es justamente a lo que me refiero. La conclusión de ese artículo es que los hombres no están oprimidos (son solo “efectos secundarios del privilegio”). Por tanto, el feminismo es un movimiento para hombres… que no se consideran oprimidos. No es un movimiento para hombres que quieran luchar contra su propia opresión, puesto que esta opresión no existiría, sólo serían inconvenientes. Y si no se consideran oprimidos, tendrán que luchar por las mujeres, que son en esa teoría las únicas realmente oprimidas. Esto es justamente lo que dije: que el feminismo no es un movimiento para hombres, salvo para aquellos que quieran defender las causas de las mujeres.

    Dices: “Como ya te he explicado en otras ocasiones, no se trata del varón por ser varón, sino de quien se encuentra en una situación de superioridad.”

    Pero esta situación de superioridad se basa única y exclusivamente en el hecho de ser varón. Cuando se dice que para el varón será delito lo que para la mujer sería una falta, no se habla de ingresos, estatus social, o ninguna otra variable significativa que no sea el sexo.

    Dices: “Así pues, ya sabemos de dónde proceden esos retales sueltos que mencionabas; además de que tus operaciones matemáticas (sobre todo lo de poner a la mujer como capaz de ser buena y mala por igual), no sirven. Buena parte de las denuncias, por lo visto, no las hacen las propias mujeres, sino gente conocida, policías o testigos que han presenciado algo esporádicamente. Luego ellas pueden negarse a presentar denuncia y acabar todo sin atar.”

    Estás mezclando dos cosas que expuse en mi entrada: los datos objetivos que hay sobre las denuncias falsas y mi interpretación de los mismos. Que no estés de acuerdo con la segunda no implica que la primera sea falsa. Voy a explicar esto una vez más para que quede claro de una vez.

    El dato objetivo es el siguiente: un 49% del total de las denuncias por malos tratos terminaron en absolución del acusado o en retirada de la denuncia. Este 49% incluirá denuncias auténticas que no pudieron probarse, como el caso que mencionas, y denuncias que fueron falsas. ¿Cuántas hay de cada caso? Eso es imposible de saber. Tú consideras que por tu experiencia sólo unas pocas de este 49% pueden ser falsas. Sin embargo, alguien que ha sido acusado falsamente pensará que la mayor parte de ese 49% son falsas, porque nuestra experiencia colorea nuestra visión de la realidad. La verdad es que nadie puede saberlo. Lo que no puedes hacer es extrapolar tu caso para decir que el 0,01% es más probable que el 49%. También se desarticuló una red de inmigrantes que fabricaba denuncias falsas para obtener el estatus de residencia y la subvención de 400 euros (luego las retiraban), y no por ello se puede extrapolar ese caso para decir que la mayor parte de ese 49% son falsas. Además de que la mayor parte de ese 49% no son denuncias retiradas, como la de tu caso, sino absolutorias.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/06/andalucia/1352193401.html

    Resumiendo, nadie puede saber cuántas de ese 49% son auténticas no probadas o falsas. El feminismo, si fuera un movimiento interesado en el bienestar de los hombres, podría haber dicho eso. Sin embargo, prefirió ir con el 0,01% y decir que las denuncias falsas son “un mito”.

    Mi interpretación de los datos, que presento en este nuevo párrafo, es subjetiva. Pienso que probablemente las denuncias falsas rondará 24,5% del total (la mitad de ese 49%) porque por cada hombre malvado hay una mujer malvada. Pero esto tengo que dejarlo claro: que veas problemas con mi interpretación de los datos sólo niega mi interpretación (el 24,5%), no los datos objetivos que he presentado en el párrafo anterior (el 49% imposible de probar).

    Dices: “Te he mostrado varios documentos, sobre drogas, sobre educación, sobre sexualidad, sobre roles, en donde el feminismo muestra los problemas de ser varón.”

    Lo que he pedido no es que diversos documentos, de autores distintos, muestren que el varón tiene problemas en un área determinada. Lo que he pedido es un documento que conecte los datos de todas estas áreas (como he hecho yo en mi página principal) y se plantee la existencia de un sistema que oprime al varón. Ningún feminista ha hecho esto, pese a que supuestamente también es un movimiento para hombres.

    Dices: “Es como si te digo que todo franquista es un hijo sano del catolicismo. Eso no quiere decir que toda persona procedente de una familia católica sea fascista, sino que todo fascista ha surgido a raíz del catolicismo. No sé si queda clara la diferencia…”

    Esa explicación tendría sentido si la frase fuera “un violador es un hijo del patriarcado”. Ahí se entiende que un violador proviene de la cultura patriarcal, como señalas, y punto.
    Pero el contraste entre “enfermo” y “sano” es lo que conduce a mi interpretación. Lo que se dice es que ese hombre no es un “enfermo”, es decir, no es alguien con un comportamiento anormal. Por el contrario es “un hijo sano del patriarcado”. Su comportamiento es el normal y el esperado para alguien que vive en la cultura patriarcal y es una persona normal. De ahí que me resulte tremendamente ofensivo.

    Dices: “Oh, entonces imagino que para ti, todos los esfuerzos de quien maneje Coca-Cola por salir adelante con la empresa, no es una persona privilegiada que tiene un montón de dinero y de trabajadores/as a su cargo, sino una pobre persona oprimida que tiene la gran responsabilidad de ayudar a obreros y obreras a sacar a sus familias adelante, además de correr el riesgo de encontrarse con su empresa en quiebra…”

    Ésa es otra falsa equivalencia. Las obligaciones de un empresario hacia los trabajadores no son las mismas que las de un hombre hacia su familia. Estaría bien que si yo decido irme de una empresa, el empresario tuviera que pagarme un sueldo el resto de su vida salvo que me dé por encontrar otro trabajo. O a los hijos que tuve mientras estaba contratado, hasta que cumplan los 18. Que esto sea justo o injusto en los matrimonios no es lo que vengo a discutir aquí (ya habrá tiempo en otra entrada sobre el tema), sino a destacar que las obligaciones no son las mismas. Tampoco creo que los empresarios hubieran enviado a los trabajadores a los botes salvavidas del Titanic para morir ellos en su lugar. Nada que ver.

    Dices: “No se trata de que el sistema esté hecho por hombres, sino para hombres. No eres tú el que no será contratado por poder gestar…”

    Como ya debatí en otra entrada, no es la gestación, son los días de baja. Hombres que se han tomado todo su permiso de paternidad también han sido despedidos (creo que puse 5 enlaces sobre el tema sólo para España). El sistema no está pensado para los hombres, sino para cierto tipo de hombres (y recientemente, mujeres): banqueros, especuladores, políticos profesionales, etc.

    Dices: “Con lo que te he contado de mi experiencia, pienso que deberías revisar tus cuentas.”

    Me remito a la explicación que hice anteriormente. Que el potencial de denuncias falsas puede llegar al 49% es un dato objetivo. Ahora bien ese 49% incluirá casos como el tuyo (donde fue auténtica pero no probada) y casos como el de la red criminal que creaba denuncias falsas para obtener la residencia a algunos inmigrantes y luego las retiraban. Pongo el enlace, otra vez:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/06/andalucia/1352193401.html

    No podemos extrapolar un caso y juzgar con él todo el 49%, especialmente porque la mayor parte de esa cifra son absolutorias, no retiradas como en tu caso. Como dije, la única respuesta posible es “no sabemos”. En lugar de eso, el feminismo presenta las cifras de denuncias falsas como el 0,01% y dice que lo demás es un mito. Eso es deshonesto e ignora el sufrimiento de los hombres falsamente acusados, en un movimiento que según sus palabras también es para hombres.

    Dices: “No he visto conversaciones de este tipo, pero hay algo que sí vivo constantemente como una gran diferencia entre feministas y masculinistas: mientras que cuando un hombre se queja de un problema X no saltan feministas a decir: “ah, pero mira, a las mujeres les pasa Y…”, los masculinistas no paran de buscar lugares en donde haya problemas femeninos para decir: “Eh, eh, ¿de qué te quejas”. A los hombres les sucede Z…”. O sea, que no sé que os pasa, que cuando alguien se queja de un problema personal, en seguida saltáis de forma ofendida como si os estuviesen diciendo que a los hombres no les ocurre nada malo.”

    Cuando muchos hombres se quejan de que ellos también tienen problemas en lugares de conversación feministas, es porque hasta recientemente no ha habido espacios de conversación para discutir los problemas de los hombres desde una perspectiva de género. Como siempre se les ha dicho que el feminismo hace eso también, algunos se lo han creído. Y luego viendo como los problemas que les preocupan no son atendidos, han señalado los suyos para indicar que ellos también sufren determinadas injusticias.

    Los feministas no lo han hecho a la inversa porque sus espacios para debatir estos problemas han existido desde hace tiempo, han sido escuchados por las instituciones, la prensa, la sociedad y la academia. No tienen necesidad de ir a uno de los nuevos sitios masculinistas, como el mío, para airear sus quejas.

    Si ahora ves a masculinistas quejarse de los problemas del hombre en sitios feministas es porque el feminismo sigue siendo el discurso de género dominante, el que tiene influencia en la prensa, el gobierno, las instituciones internacionales, la academia, etc. El masculinismo intenta corregir un discurso de género que percibe muy sesgado, y la actividad en sus propios espacios resulta insuficiente para cambiarlo. La versión digital del periódico El País tiene un blog llamado “mujeres”. Un comentario mío allí tendrá mucha más visibilidad que cualquier artículo que yo escriba en este blog, y de ahí que sigan comentando en esos espacios.
    Concluyo en el siguiente comentario.

  14. Comentarios como el que acabas de hacer es lo que me confirma que el feminismo no es un movimiento para hombres, salvo para aquellos que quieran unirse para defender las causas de las mujeres. Estás más interesado en refutar lo que tengo que decir que en considerar si pudiera haber en ello una queja legítima. Podrías escribir un artículo sobre cómo el privilegio masculino es una consecuencia de su opresión (teniendo en cuenta el ostracismo social e incluso penas legales en algunos países que hay para aquellos hombres que no se ajustaban al modelo de masculinidad tradicional). En lugar de eso vas a invertir tu tiempo y energía en escribir un artículo que afirme lo contrario. Cuando un movimiento invierte más tiempo en la invisibilización o minimización de mis problemas que en sacarlos a la luz, sé que no está hecho con mis mejores intereses en mente.
    Lo que he oído del feminismo, que no sé si repetirás en tu artículo, es que los “inconvenientes” (no la opresión, eso no lo llaman) del hombre responden a su exceso de privilegio. Y que con ceder o abandonar los privilegios se resuelven sus inconvenientes y la opresión de la mujer.

    Ahora voy a ser sarcástico pero no te lo tomes como algo personal. Va dirigido al discurso feminista, no a ti. En ese discurso, imagino, el taxista que hace el turno de noche en una gran ciudad como Madrid o Barcelona, con la peligrosidad que conlleva, y muere degollado por un atracador, ha muerto por su exceso de privilegio. La solución, según el feminismo, habría sido “abandonar su privilegio”. Vamos, irse de un trabajo al que no tiene por qué haber llegado necesariamente por gusto, y ceder su puesto a una hipotética mujer que hipotéticamente podría solicitar el trabajo y que hipotéticamente podría ser contratada, ya que el (ex) taxista no toma la decisión de a quién se contrata. Después irá al paro, donde puede estar años como en el caso de España con la tasa de desempleo que tiene. Cuando el hombre ya no cuente con esos ingresos, seguro que su esposa e hija se van a sentir liberadísimas y orgullosísimas de él, especialmente si les quitan la casa. Y luego tanto su familia como la de su esposa lo criticarán hasta la muerte (mujeres incluidas) por no cumplir con su papel de proveedor. Pero él estará tranquilo porque quizá una mujer ha solicitado su puesto y quizá (sólo quizá) su jefe o jefa la ha contratado, aunque lo más probable es que descubra que su puesto se lo dieron al amigo de alguien que conocía a otro en la compañía. Pero no pasa nada, porque según el feminismo, él ha renunciado a su privilegio y así ha contribuido a ayudar no sólo a mujeres (aunque su esposa e hija probablemente no piensen igual), sino a resolver sus propios problemas también. Fíjate que ya como no tiene casa tampoco tiene que pagar hipoteca.

    El feminismo puede decir “ok, el varón quizá tiene estos problemas”, pero el sufrimiento masculino jamás despierta la misma indignación ni se escribe sobre él con la misma pasión. Si el feminismo se preocupara de los hombres como dice, sería honesto y prestaría atención a los datos que he proporcionado sobre denuncias falsas. En su lugar, me traes un ejemplo de denuncia auténtica que no prosperó y lo extrapolas al resto de los casos para decirme que estoy equivocado (una vez más, invisibilizar o minimizar el sufrimiento masculino). Cuando hablo de homicidios, lo que indigna son mis comentarios sobre el masculino genérico, o se critica mi rechazo a una pancarta sexista. Mientras sólo uno de los géneros merezca empatía y compasión, el feminismo sólo será para hombres que quieran defender las causas de las mujeres.

  15. Enrique dijo:

    Asterix:

    Dices: “porque por cada hombre malvado hay una mujer malvada”.

    Cuando te dije lo de revisar tus cuentas, no trataba, en absoluto, de invisibilizar el problema masculino ni de argüir que no existen denuncias falsas o que no pueda haber un mayor porcentaje de este tipo de denuncias. Simplemente me limité a decirte que no podemos tomar en cuenta esa premisa que indicas porque no todas las denuncias son hechas por esas mujeres. Si están echas también por policías, ciudadanos o ciudadanas de a pie, etc… ¿vas a poner ahora en tu entrada “como por cada policía bueno puede haber uno malo”, parte de las denuncias hechas por un o una policía, pueden ser tan falsas como verdaderas? No creo que la policía tenga tiempo para andar con esos jueguecitos…

    Lo de “sano”, tiene toda su lógica: tendemos a pensar que quien hace X mal es porque es una persona enferma. Y no es tan así. Una persona que viola puede estar totalmente en sus cabales, de igual manera que José Bretón, quien recientemente fue juzgado por prender fuego a su hijo y a su hija, se le diagnosticó como una persona totalmente sana.

    Quien actúa bajo el patriarcado, lo hace de una forma totalmente sana. Si estuviese enferma esa persona, ya no lo haría por causa del patriarcado, sino de su estado de salud mental.

    Si no, entonces, toda persona educada en el patriarcado debería ser calificada como enferma…

    Por último, porque tampoco quiero entrar a debatir cada punto ya que si no vamos a tener conversaciones redundantes que ya hemos hablado o que hablaremos en otras entradas, decirte que sí, que voy a gastar mi tiempo en indicar cómo el varón es privilegiado, pero también lo he gastado muchas otras veces en mostrar cuáles son sus problemas.

    Una futura entrada será justamente de lo que hablas de cómo la violencia contra el varón causa menos sensibilidad que la violencia contra la mujer.

    Cuando se trata de violencia, a las mujeres le ocurre lo mismo que al varón en su dominación: ocupa el polo más bajo, al ser más vulnerable por ser perseguida por un sistema que históricamente ha promovido que se la golpee, viole y asesine, y al mismo tiempo ocupa el polo más alto, al recibir la mayor protección.

    Saludos.

  16. @Enrique

    Para tener en cuenta estas denuncias que no provienen de la víctima, necesitaría saber qué porcentaje del total representan (es el 5%, es el 10%, el 20%?), y después cuántas de esas terminan en las siguientes categorías: condenatoria, absolutoria o retirada.

    Por otra parte, aunque por cada hombre malvado haya una mujer malvada, lo cierto es que una sola mujer malvada puede interponer múltiples denuncias falsas, como en esta noticia donde la mujer interpuso siete.

    http://www.20minutos.es/noticia/1616239/0/once-meses-carcel/denuncias-maltrato/falsas/

    Si a eso sumamos que existen incentivos para interponer denuncias falsas, como demuestra el caso de la red de inmigrantes que señalé en el anterior comentario, no creo que mis cálculos del 24,5% sean tan descabellados. Aunque por supuesto, al fin y al cabo, lo cierto es que nadie puede saberlo a ciencia cierta. Lo que tengo claro es que existiendo un potencial del 49%, presentarse con un 0,01% como han hecho ciertos feministas, es deshonesto.

    Dices: “Quien actúa bajo el patriarcado, lo hace de una forma totalmente sana. Si estuviese enferma esa persona, ya no lo haría por causa del patriarcado, sino de su estado de salud mental.”

    El problema es presentar esa dicotomía entre “sano” y “enfermo”. Una persona puede vivir en una cultura patriarcal y ser “sano”. Pero eso no tiene nada que ver con que sea “bueno” o “malvado”.

    Hay muchos hombres que viven en la cultura patriarcal y son “sanos” pero que no violarían a una mujer (las culturas patriarcales también establecen la violación como un delito).

    Sería más apropiado decir, “un violador es un hijo malvado del patriarcado, no un enfermo”. Pero al crear la dicotomía de sano y enfermo, pues el mensaje que yo recibo es que los hombres “sanos” del patriarcado (la inmensa mayoría), son potencialmente violadores, lo cual me parece terriblemente ofensivo.

    Dices: “Una futura entrada será justamente de lo que hablas de cómo la violencia contra el varón causa menos sensibilidad que la violencia contra la mujer.”

    Eso te honra. Gracias.

  17. @Mamisepa

    Dices: “Cuando hablas de hombres que pasan meses y meses en la cárcel, será porque ha habido una condena, y en algo se habrán basado para condenarle. Cada día se archivan muchísimas denuncias de maltrato a mujeres.”

    Te remito al mismo caso que enseñé a Enrique. El tipo estuvo 11 meses en la cárcel sin que hubiera una sentencia porque su pareja interpuso una denuncia falsa tras otra para mantenerlo a raya.

    http://www.20minutos.es/noticia/1616239/0/once-meses-carcel/denuncias-maltrato/falsas/

    Siento que hayas tenido esa experiencia. Lo del terrorismo de ETA, sin embargo, no me parece comparable. Puedes estar muy en contra del terrorismo, pero imagina que hubiera una ley en la que te pudieran acusar de terrorista y sólo con la palabra de esa persona te llevaran dos o más días a la cárcel de forma preventiva, te separaran de tus hijos y te echaran de tu casa hasta que el asunto se resolviera (y a consecuencia de ello perdieras tu trabajo y manchara tu reputación, además del mal trago de estar en prisión sin haber hecho nada). Suma a eso que a quien te denunció le dan un salario mensual, la residencia si es inmigrante, un trabajo o mayor acceso al mercado laboral (creando incentivos para que te denunciara fuera o no verdad). Y luego quizá te declaren inocente, pero tampoco hay manera de probar que la otra persona denunció falsamente y todo se queda en nada, como ocurre muchas veces en el caso de las denuncias falsas. Pues el daño está hecho. Y para colmo luego el movimiento anti-terrorista te dice que tu caso es un “mito” y que la ley es perfecta. Probablemente dirías que aunque estás en contra del terrorismo, hay algo muy problemático con esta ley. Sé que me dirás “no es lo mismo”, y tendrías razón. Por eso creo que no son asuntos comparables.

  18. mamisepa dijo:

    masculinismohoy:

    Por ir cerrando temas y no divagar tanto, si no te importa, quería responderte al comentario que hiciste el 18 dejunio, referente a las tareas domésticas, que es de lo que se trataba. Sólo son ya algunas puntualizaciones:

    “Parece que nos vamos a entender mejor en estos comentarios. Sólo para que quede claro, creo que en circunstancias donde ambos miembros de la pareja tienen el mismo tipo de empleo y trabajan las mismas horas (dos profesores de secundaria, por ejemplo), ambos deberían repartirse las tareas al 50%, incluyendo las masculinas que he incluido en esta entrada. Sé que algunas te parecen triviales, pero es la suma lo que importa. Al fin y al cabo los hombres suponen la mayoría de los accidentes domésticos mortales (véase la página estática para estadísticas y fuente), de modo que es un trabajo que no se puede infravalorar. Si hay un desequilibrio (alguien de la pareja trabaja más horas o tiene un trabajo más duro, sea el hombre o la mujer) habrá que ajustar el reparto.”

    Estoy de acuerdo a medias. Supongamos que cuando la pareja se conoce, ya tienen trabajos dispares (o con horarios muy distintos, o uno sentado y otro de pie…). Sin embargo, tampoco creo que el otro tenga la culpa. Es decir, si yo conozco a un hombre, yo no le he obligado a elegir. Por las razones que sea, él habrá encaminado su vida a ese trabajo que le ocupa tanto tiempo o que le cansa tanto. ¿Y por qué tengo que pagar yo el pato? Yo prefiero apoyarle en buscar, para toda la sociedad, unos horarios más racionales: si hay que recoger firmas, se recogen; si hay que hacer manifestaciones, se hacen. Pero lo que no haré será “perpetuar lo de siempre”, porque yo creo que ante esta postura, él no se va a sentir motivado en cambiar nada; total, si ya lo hago yo todo… Yo soy muy partidaria de las llamadas “huelgas de brazos caídos” en casa. Enlazo con lo que te decía que lo que importa es “¿qué puedo hacer yo?”. PUes esta es una de las cosas que podemos hacer las mujeres: dejar de hacer tareas domésticas. Cuando el hombre vea que tiene toda la ropa sucia y que no se acordó de comprar / descongelar pan, lo mismo al tercer día espabila y empieza a poner lavadoras y a pensar en la cena. Sé que es drástico, pero pasarse la vida quejándose mientras seguimos haciendo lo mismo, no sirve de nada. La humanidad ha cambiado mediante acciones drásticas. Alomejor yo tengo un mejor horario porque me esforcé en estudiar, sacrificando muchísimas horas de mi juventud, y ahora quiero disfrutar ese tiempo libre, que creo que me he ganado a pulso, en lugar de estar limpiando la porquería de otro. Tiempo libre que, por cierto, tampoco tengo tanto, no te creas. Pronto espero contaros más…

    Por cierto: “Sé que algunas te parecen triviales, pero es la suma lo que importa.” no , a mí no me parecen triviales, en mi casa siempre se han hecho, mi madre pinta, conduce, yo pinto, conduzco… sin problemas. Y en casa como ahora soy la única adulta, si oigo ruidos raros, tendré que levantarme yo.

    “Cuando se vive en pareja, sea quien sea el dueño, ambos deberían tener el mismo poder de decisión en la organización espacial del hogar y repartir las tareas de forma equitativa. Si uno va a estar con “esto es mío” y “esto es tuyo” (salvo excepciones), mejor no vivir en pareja.”

    En este aspecto, reconozco que ahora mismo no soy la persona más indicada para decir cómo creo yo que debería organizarse una pareja. Más que nada, porque ahora estoy en fase anti-pareja. Disfrutando de mi libertad, de no tener que dar explicaciones, y sí, de decir “lo mío es mío”. Ahora mismo me da muchísima pereza compartir mi vida con una pareja; creo que hay muchas posibilidades de que mi calidad de vida empeore, más que nada por lo que has comentado en este post, que un gran número de hombres se agarrarán a lo que sea para no hacer nada en casa, de modo que me encontraré con más ropa por lavar, y con mi vida más controlada. Estoy muy bien sola.

    Lo cual, por otra parte, hay parejas que lo hacen, tienen por ejemplo cuentas separadas, y dicen que les va bien. No creo que haya una única manera de organizarse, seguramente hay muchas opciones, y no veo por qué esta hay que descartarla. Así nadie oprime al otro: cada cual gestiona su dinero, ponen un dinero en común para los gastos comunes. También hay parejas que tienen un cuadrante con la tareas domésticas que tiene que hacer cada uno; y si uno ve que lo del otro queda sin hacer varios días, no creas que van a arreglarlo no, ahí queda, ya lo hará el responsable cuando lo considere oportuno… Yo no lo veo mal. Teniendo en cuenta que lo contrario es lo que por lo visto da tantos quebraderos de cabeza a tanta gente, pues habrá que probar cosas diferentes.

    Y lo último:

    “si vamos a hablar de la participación masculina en las tareas domésticas, tengamos en cuenta estos puntos antes de decir simplemente que ayuden más”. Sé que ya lo habrás oído docenas de veces, pero yo siempre insisto. YO no quiero un hombre que “ayude” en casa: si me “ayuda” es porque da por sentado que es un trabajo mío, y que él es tan buena gente y tan generoso que, en lugar de ir a jugar a pádel, me “ayuda”. No. Yo quiero un hombre que participe en limpiar su porquería, preparar sus comidas, y por supuesto en el caso de que tuviera hijos, que los cuide él, que para eso son suyos (yo no tengo intención de tener más). Y sí, a mí no me importaría “ayudar” a un compañero de vida en hacer todas esas cosas que son necesidades de él. Igualmente, me gustaría que él me ayude con MIS necesidades (limpiar mi porquería, preparar mis comidas, cuidar MIS hijas). Y con lo de los hijos soy muy quisquillosa; es en lo que menos quiero que me ayuden, porque creo que deben estar conmigo y no con mi novio; y lo mismo con los de él.

    Saludos.

  19. @Mamisepa

    Dices: “Estoy de acuerdo a medias.”

    Como feminista quizá prefieras que el hombre eche menos horas pero haya un reparto más equilibrado de las tareas domésticas. En mi experiencia con mujeres no feministas, sin embargo, la mayoría prefiere que el hombre eche más horas para traer más dinero, y como contrapartida no les importa hacer más de las tareas domésticas.

    Lo que me resulta interesante es que la negociación de las tareas domésticas muy rara vez es determinante a la hora de escoger pareja. Si la mujer ve que el hombre trabaja más horas que ella y probablemente no podrá dedicarle el mismo tiempo a las tareas, lo justo sería que negociara esto antes de irse a vivir juntos, y si no hay acuerdo, buscarse a otro que eche menos horas (o a ninguno). Irse a vivir juntos sin negociarlo previamente y luego ponerse “en huelga” tiende a terminar en desastre. La “huelga” funciona mejor si se ha llegado a un acuerdo previo en el reparto de las tareas y uno de los dos lo ha incumplido. De lo contrario la mayoría de las personas (hombres y mujeres, que generalmente no son feministas) tienden a pensar que sin negociación previa se establecerán los patrones tradicionales: uno trabaja más y la otra participa más en las tareas domésticas. Pero esta negociación previa a irse a vivir juntos no aparece en el discurso feminista. Lo único que se plantea es exigir a los hombres.

    Dices: “Creo que hay muchas posibilidades de que mi calidad de vida empeore, más que nada por lo que has comentado en este post, que un gran número de hombres se agarrarán a lo que sea para no hacer nada en casa”.

    Creo que ésa es una lectura muy injusta de lo que escribí. Parece que si los hombres tienen algo que decir sobre por qué no colaboran tanto en las tareas domésticas como sus parejas les piden, es que “se están agarrando a lo que sea para no hacer nada en casa”. Vamos que si un hombre le dice a su mujer que está echando 4 horas más al día de trabajo que ella y si se repartieran las tareas al 50% dicho reparto sería injusto, es que es un vago que no quiere hacer nada. Y si aquí digo que quizá muchos hombres también se desmotivan porque no se les da voz ni voto en cómo quieren organizar la casa, también están buscando excusas. Esta perspectiva no es la mejor si queremos que haya un diálogo entre los sexos sobre el tema. Lo que veo es que para el feminismo ese diálogo tiene que basarse en que la mujer ordena y el hombre acata. Y si replica es que es un vago buscando excusas.

    Dicho esto, al menos eres consecuente y has decidido no compartir tu vida con otro hombre por el momento. Desde luego, si percibes que el reparto no será justo, mejor no entrar en una situación donde no tengas que hacerlo.

    Dices: “Teniendo en cuenta que lo contrario es lo que por lo visto da tantos quebraderos de cabeza a tanta gente, pues habrá que probar cosas diferentes.”

    En ese sentido era mi opinión personal. Si a otros les va mejor organizándose de otra manera, adelante pues.

    Dices: “Sé que ya lo habrás oído docenas de veces, pero yo siempre insisto. YO no quiero un hombre que “ayude” en casa: si me “ayuda” es porque da por sentado que es un trabajo mío”.

    Reconozco que no debería haber utilizado la palabra “ayudar”, pero a veces el peso del discurso dominante le juega a uno malas pasadas, porque ni recordaba haberlo escrito así. A veces cuando casi todo el mundo utiliza la palabra “ayudar” en este discurso, incluyendo muchas de las mujeres que protestan la situación, uno termina utilizándola por fuerza de costumbre, aunque en realidad se esté refiriendo a un reparto justo. Ya aclaré que mi postura era la de repartir las tareas al 50% cuando todo sea igual para ambos miembros de la pareja. No me pintes como un reaccionario a estas alturas.

  20. mamisepa dijo:

    @masculinismohoy:

    Empiezo por el final. Sobre la palabra “ayudar”. No quise dar a entender que eras un “reaccionario”. Di por sentado que fue un lapsus, aunque en mi caso, el “lapsus” fue no usar la palabra “lapsus”🙂 (y eso que la tenía pensada, pero desde que pienso la respuesta hasta que la escribo, pasan horas…). Vamos, que es una pena que a veces el lenguaje escrito se malinterpreta, pero te aseguro que te lo digo con cariño, siendo consciente de que creo que por tu parte ha sido un “lapsus” totalmente comprensible porque es lo que dice todo el mundo. Aun así, creo que no está mal insistir y decirlo las veces que haga falta, más que nada por los demás que puedan leerlo.

    “Como feminista quizá prefieras que el hombre eche menos horas pero haya un reparto más equilibrado de las tareas domésticas.” Quizá no, segurísimo que quiero que los hombres echen menos horas. Lo he repetido hasta la saciedad, en este blog, en el mío, en foros de internet, vamos, que otra cosa no habré dicho, pero esta… Tan sólo como ejemplo personal, cuando mi ex y yo íbamos a tener descendencia, le dije que yo no quería que me “ayudara” sino que, como padre, esperaba que estuviera ahí… Conseguí “quitarle” de trabajar los sábados “gracias” a que yo estaba muy mal y me quité de hacer la compra porque no podía ni conducir en mi estado, así que tuvo que sacar él el tiempo para ir cuando el supermercado estuviera abierto. Conseguí “quitarle” de trabajar el viernes por la tarde, “gracias” a que un día me pidieron un favor en mi trabajo al que no podía negarme (hombre, habría podido, pero no era plan…) y yo tenía que quedarme esa tarde. Claro, eso fue sólo el principio, luego él le cogió el gustillo. Por cierto, [inciso: recuerda la chica que te conté que se quejaba del mcdonalds], cuando estábamos de novios y yo estudiaba, yo siempre insistía en que cenáramos un bocadillo barato o mcdonalds o cualquier cosa así. Era él el que se empeñaba en ir a sitios más “decentes”. Así que, no , a mí tampoco podrán acusarme de “explotadora de hombres para luego yo malgastar ‘su’ dinero en frivolidades”. Si en algo estoy ahora empeñada, es que a mí me tiene que bastar con mi sueldo para vivir. En mi casa, ahora mismo se vivirá al ritmo de mi sueldo (soy la única adulta, por tanto es de cajón que aquí mando yo). Si algo no se puede, pues no se puede.

    “En mi experiencia con mujeres no feministas, sin embargo, la mayoría prefiere que el hombre eche más horas para traer más dinero, y como contrapartida no les importa hacer más de las tareas domésticas. ” Esas son las mujeres tradicionales, adapatadas a la sociedad machista (adaptadas mientras todo va bien, claro). ¿No es esa la sociedad que queremos cambiar? ¿NO es contra esto la lucha? PUes lo mismo te digo en tu elección de pareja: No te pilles una de estas, que sólo te explotará y sólo te verá como un monedero, no como persona completa.

    “Si la mujer ve que el hombre trabaja más horas que ella y probablemente no podrá dedicarle el mismo tiempo a las tareas, lo justo sería que negociara esto antes de irse a vivir juntos, y si no hay acuerdo, buscarse a otro que eche menos horas (o a ninguno)” En esto estamos de acuerdo, ya lo dije en otro comentario más atrás, las cosas se tienen que negociar ANTES. Por su parte, un hombre así, si luego no quiere que le vean sólo como un cajero automático, también podría negociar algo, que pongan los 2 su sueldo encima de la mesa, y alomejor él puede quitarse unas horas de trabajar, pues ya lo compensa ella con su dinero.

    En resumen, mi idea es repartirlo todo. Cuando los hombres echen menos horas fuera, ganarán menos dinero, pero se equilibrará con lo gane la mujer. Sólo que el reparto será más justo. PUes si él trae 2000 y ella nada, la cotización, el derecho a paro, las bajas por enfermedad, van para él. Y en caso de divorcio pues no te voy a explicar lo que pasa porque supongo que ya lo sabes. En cambio, si él aporta 1000 y ella 1000, en casa entra el mismo dinero, por tanto mismo nivel de vida. La diferencia: ambos “pringan” dentro y fuera, por tanto nadie se tiene por qué sentir “ninguneado” o que el otro “no le comprende” o sentirse “explotado”. Nadie se verá sólo como un “monedero” ni como una “chacha”. Además, ambos cotizan para su jubilación, tienen derecho a paro y baja por enefermedad. Yo mañana firmaría este acuerdo.

    “Irse a vivir juntos sin negociarlo previamente y luego ponerse “en huelga” tiende a terminar en desastre. La “huelga” funciona mejor si se ha llegado a un acuerdo previo en el reparto de las tareas y uno de los dos lo ha incumplido.”

    Por supuesto, como en cualquier otra negociación laboral, la huelga sería el último recurso después de haberlo probado todo por activa y por pasiva. Pero mira, a veces la huelga funciona. Con mi ex tuvimos otra discusión de estas, él se quejaba de la cena porque yo no soy una super-cocinera, cosa que siempre he reconocido y dejado claro desde el principio, o sea que yo no engaño a nadie con esto. Quien espere “las cenitas de su mamá” que se quede con su mamá, no conmigo. Pues el se quejaba. Así que un buen día le dije que se encargaba él de la cena. Esa semana fue desastrosa, la mitad de los día ni había pan ni ninguna otra cosa, así que ni bocatas de salchichon… Después, ya no se quejó más. Ha habido épocas donde él cocinaba cenas exquisitas, otras donde yo cocinaba cenas no-tan-exquisitas-pero-aceptables, otras veces bocata rápido, a veces estábamos los 2 en la cocina, otras uno solo… VAmos, que la cosa se compuso. Pero si hablas, explicas, propones, y te encuentras de frente con un muro que exige una mamá (y que durante el noviazgo te dijo que él es muy moderno y que le parece genial que las mujeres trabajen), pues lo que no voy a hacer es pasarme la vida amargada quejándome. Cuando las palabras ya no sirven, hay que pasar a la acción [Luego te quejas de que las mujeres no nos rebelamos, y cuando lo hacemos, criticas en vez de aplaudirnos, en esto sí te veo algo contradictorio…]

    “Parece que si los hombres tienen algo que decir sobre por qué no colaboran tanto en las tareas domésticas como sus parejas les piden, es que “se están agarrando a lo que sea para no hacer nada en casa””

    Lo siento. Sólo hablo de MI opción personal ahora, que igual dentro de 2 años cambia. Como ya he dejado claro que no me voy con un hombre por su dinero, lo justo es que él no esté conmigo para que yo le lave su ropa. Y si al final voy a vivir con el mismo nivel de vida (que ya he dejado claro que ahora mismo esa es mi intención), no le veo nada positivo a tener más trabajo gratis. Ese trabajo extra me robará tiempo de cosas que a mí me son útiles, como reciclarme en informática e inglés (y esto sí es una inversión a largo plazo que me puede reportar más dinero que cuenta en MI cotización para la jubiliación).

    “Vamos que si un hombre le dice a su mujer que está echando 4 horas más al día de trabajo que ella y si se repartieran las tareas al 50% dicho reparto sería injusto” Ese reparto sería injusto siempre y cuando quede claro que todo el dinero extra que aporta él con esas 4 horas, es para la caja común y les pertenece a ambos. Que luego los hombres hablan de “su” dinero… Pues si el dinero es tuyo, genial, quédatelo, junto con tu ropa sucia. El trato debe ser justo en las 2 direcciones, no sólo en una.

    “Lo que veo es que para el feminismo ese diálogo tiene que basarse en que la mujer ordena y el hombre acata.” Aquí podemos dar vueltas hasta el inifinito. Lo mismo podría decir yo respecto a los hombres. Se escudan en sus trabajos (que los han elegido ellos, no les ha obligado una mujer), no hacen nada por cambiar sus condiciones laborales, de hecho se apuntan a hacer horas extras sin preguntar en casa (no estaría mal que esto también se negocie en casa, alomejor a la mujer también le han ofrecido echar horas con el mismo horario), y luego dan por hecho que, como ellos no pueden, pues sí o sí lo tendrá que hacer la mujer. O sea, en ese caso podríamos decir que “el hombre ordena y la mujer acata”. Pues yo no acato. Ese es mi granito de arena para cambiar la sociedad.

    Un saludo.

    • Rose dijo:

      Simone de Beauvoir en 1949 en el Segundo Sexo dejo escrito que segun un calculo realizado el numero de horas empleado por una mujer de casa americana a la semana era de 30 horas. 30 horas en 1949 cuando todavia no se habia inventado el pañal, y cuando se tenian menos hijos y no existia el sistema actual de guarderias.
      30 horas en 1949, y Simone de Beauvoir decia que el ganchillo, el punto y las tareas domesticas se habian inventado para tenerla ocupada y alienada porque esa mujer no sabia en que emplear su tiempo.
      30 horas que segun Simone de Beauvoir daban a la mujer norteamericana oportunidad de cobrar injustamente una pension casi de por vida.Eso decia Simone de Beauvoir en 1949

      • @Rose

        ¿Tienes la obra y la página donde aparece esto (o un enlace de internet? Me gustaría leer más porque me parece curioso que Beavoir escoja al ama de casa norteamericana como modelo de mujer oprimida, especialmente cuando muchas de estas amas de casa tenían criadas negras que envidiaban la posición de estas mujeres. Aunque supongo que al estar trabajando fuera ganando dinero, según la mentalidad feminista, estas criadas negras estarían más liberadas que las amas de casa blancas de clase media.

  21. @Mamisepa

    Bueno, me alegro de que estemos de acuerdo aunque sea en pocas cosas. Con respecto a lo que no estamos de acuerdo, me gustaría utilizar la expresión inglesa: “let’s agree to disagree”, que no tiene un equivalente en español pero viene a ser algo así como “concluyamos que estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo” (no suena igual de bien). En definitiva, que hemos expuesto nuestros casos y dejamos a los lectores que formen sus propias opiniones.

  22. mamisepa dijo:

    Así es masculinismohoy. Tan sólo quería escribir un comentario más, para decir que creo que por ahí puede que quede alguna discusión iniciada, pero ahora me encuentro con bastantes frentes en mi vida “real”, de modo que por el momento voy a dejar de participar activamente. Saludos.

  23. isidro dijo:

    Acabo de descubrir este blog. Me parece excelente, aparte de necesario.
    Saludos.

  24. isidro dijo:

    Voy a dar mi opinión sobre el tema del artículo. A mí esto de que los hombres hacen menos labores domésticas que las mujeres me suena a aquello de que los hombres ganan más que las mujeres por el mismo trabajo. A vista de pájaro, sin entrar en detalles, es cierto, pero es que, normalmente el diablo está en los detalles. Y éstos nos dicen que no es verdad.
    Yo he de decir que el hecho de que el feminismo se escueza tanto de que los hombres hagan menos labores domésticas, me parece, cuando menos, una desfachatez. Lo digo porque, aunque pueda ser cierto, también lo es que los hombres realizan los trabajos más peligrosos, duros, estresantes y penosos. Y todavía estoy por oír en los telediarios algo por el estilo. Lo único que le importa al feminismo es si los hombres barren y friegan más o menos que las mujeres en casa; pero no quiero ni pensar qué pestes no diría el feminismo de los hombres si los trabajos más duros, penosos y peligrosos los hicieran las mujeres, O si el noventa por ciento de las muertes laborales fueran femeninas. Tres hombres mueren, de media, todos los días en la construcción (al menos cuando se construía). Lacra de la que se libran las mujeres. ¿Por qué no plantear (también) la igualdad en estos términos y sobre estas cuestiones? ¿Son acaso triviales?

    Yo he trabajado como amo de casa soltero durante muchos años. También he sido tendero y he dado clases a niños, chicos y adultos de diferentes materias. Actualmente soy basurero. No sólo es un trabajo físicamente duro, peligros y desagradable (especialmente en verano por razones obvias), también es desagradable y hasta peligroso en los social. ¿Por qué lo digo? Porque rara es la vez que los jóvenes que hacen el botellón por las calles no nos insultan cuando pasamos a recoger los contenedores. HIjos de puta y otras lindezas nos llaman. No siempre me he podido contener. A veces les devuelvo los piropos. Pero qué Dios me pille confesado si los muchos tipos y tipas que nos insultan decidieran llegar a las manos. Nos ven como apestado. Bueno, no les falta razón. En general, una hora de trabajo doméstico o tradicionalmente femenino (enfermería, magisterio, peluquería, dependientes, administración, etc.) es mucho menos desagradable y costosa que una hora de trabajo masculino (albañil, fontanero, soldado, bombero, policía, herrero, camionero…)

    Pero ojo, yo no me estoy quejando de mi trabajo.Los hay mucho peores. Lo que hago en estas líneas es, simplemente, defender al hombre del machacón ataque del feminismo. Puestos a quejarse, me parece que las quejas de los hombres tienen más sustancia que las de las mujeres.

    Saludos.

  25. Dices:

    “Yo he de decir que el hecho de que el feminismo se escueza tanto de que los hombres hagan menos labores domésticas, me parece, cuando menos, una desfachatez. Lo digo porque, aunque pueda ser cierto, también lo es que los hombres realizan los trabajos más peligrosos, duros, estresantes y penosos. Y todavía estoy por oír en los telediarios algo por el estilo. Lo único que le importa al feminismo es si los hombres barren y friegan más o menos que las mujeres en casa; pero no quiero ni pensar qué pestes no diría el feminismo de los hombres si los trabajos más duros, penosos y peligrosos los hicieran las mujeres, O si el noventa por ciento de las muertes laborales fueran femeninas. Tres hombres mueren, de media, todos los días en la construcción (al menos cuando se construía). Lacra de la que se libran las mujeres. ¿Por qué no plantear (también) la igualdad en estos términos y sobre estas cuestiones? ¿Son acaso triviales?”

    El feminismo suele esquivar este tema diciendo que somos los hombres quienes interponemos barreras para que las mujeres no entren en este tipo de trabajos, por supuesto sin mostrar prueba alguna de tal afirmación, como cuántas mujeres solicitan dichos puestos (y acaban contratadas) versus cuántos hombres. Con tantos estudios como ha hecho el feminismo institucional, digo yo que podría haber analizado esto si hubiera querido. Pero no interesa. Sin embargo, dudo mucho que la cada vez mayor presencia femenina en campos como la abogacía, la medicina o el profesorado universitario (más prestigiosos y mejor pagados) haya encontrado menos resistencia masculina que en trabajos como minero, taxista nocturno, etc. La cuestión es remarcar que sólo los problemas de un género son los que realmente importan. De nuevo, estamos ante una visión unidireccional de la igualdad, como ya traté en este artículo.

    https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/2013/08/17/por-que-el-feminismo-no-ayudara-a-los-hombres-en-sus-propias-palabras-i/

  26. Joel dijo:

    En lo personal yo lo llevo claro; cada quién tiene sus obligaciones según su sexo. Y no nos ponemos a pensar quién la lleva mejor; eso es muy variable y subjetivo. Cuanto mejor vida lleve ella gracias a mi, por mi mejor; ella sabe cuál es su parte para compensarme.

    • Personalmente no me gusta la imposición social, ni tradicionalista ni feminista.
      Para mí lo suyo es un arreglo privado en el que ambas partes están de acuerdo según las circunstancias de la pareja.

  27. juana dijo:

    Jajajaja entonces me queda claro que las mujeres debemos cerrar la bocota y dejar de molestarlos. El aseo es cosa de mujer y punto, gracias.

    • Nadie ha dicho eso. Lo que se ha dicho es:

      1. También existen tareas domésticas que realizan los hombres y que rara vez se contemplan. Para realizar un reparto equitativo, hay que tener también éstas en cuenta.
      2. El reparto de tareas estará condicionado por la cantidad de horas que trabaje cada uno, el nivel de estrés o esfuerzo físico del trabajo, e incluso la duración del trayecto al mismo.

      No hemos dicho que un sexo deba hacer esto o aquello, más o menos, eso le corresponde la pareja decidir. Sólo decimos que el reparto al 50% ignora muchas circunstancias que rodean la realidad de las parejas. Ahora bien, si ella echa más horas en el trabajo, tiene un trayecto más largo, su trabajo es más estresante o físicamente duro, sería justo que el hombre realizara más tareas domésticas, en lugar de la mitad. E igual al contrario.

  28. Magi dijo:

    Cualquier persona necesita un hogar y vivir con tranquilidad, no sentirte como en una dictadura en tu casa. Por eso es de lo más importante que se respeten los gustos y las cosas de ambos .

    Ahora sobre el reparto de las tareas domésticas yo lo veo bastante fácil, porque aquí hablas de tener en cuenta las horas y la dureza del trabajo y lo entiendo, pero es que aunque eso sirve para uno, para la otra persona puede ser algo bastante subjetivo de medir.

    Entonces algo más objetivo es el dinero que se aporta a la casa y a la relación , pagar las facturas, la comida, etc.. Eso es necesario, así que quien aporte más dinero que haga menos tareas en casa y viceversa, creo que así es lo más justo.

    • Helena dijo:

      No todos los trabajos están igual de bien remunerados, que uno gane más no significa que trabaje más. Tal como tú lo propones, podría ocurrir que quien llegue a casa más tarde y más agotado tuviera también que asumir más trabajo doméstico.

      • Magi dijo:

        Ya, pero es que algunos o algunas podrían fingir que trabajan más horas o que llegan agotados y no es así, de eso modo no hacen las tareas , de esos casos también hay.

        Y tampoco me parece justo que alguien que lleva mucha más carga económica y pone más dinero para la pareja, tenga también que hacer las mismas o incluso más tareas .

  29. usyort dijo:

    Tengo la sensación de que a la mayor parte de las mujeres no les convence el argumento de la dureza del trabajo como condicionante del reparto de tareas, tal vez sea porque piensan que de esa forma van a salir desfavorecidas y supongo que lo pensaran porque en el fondo saben que los trabajos más duros y peligrosos lo realizan, en la gran mayoría de los casos, hombres de todas las edades.
    Todavía resuena en mi memoria un comentario de Mamisepa (julio 26, 2013), en el que venía a decir que ella no tenia la culpa de que un hombre no se hubiera esforzado lo suficiente para conseguir un trabajo mejor, su simple recuerdo me resulta desagradable, no puedo concebir un actitud más intolerante y carente de empatía.
    Estoy seguro de que si hubiera un mínimo de igualdad de género en la realización de ese tipo de trabajos habría muchos más hombres dispuestos a colaborar aun más en las tareas domésticas y NO, no es una excusa, es tener en cuenta la realidad laboral que padecen muchos hombres (por el hecho de ser hombres y no sólo porque no se hayan esforzado lo suficiente).
    Las domésticas son unas tareas FISICAS por lo tanto es lógico y justo que se repartan teniendo en cuenta el desgaste FISICO al que están sometidos cada uno de los miembros de la pareja.
    En cuanto a la propuesta de Magi, está claro que el dinero que se gana es un dato claro y objetivo de medir, pero;
    ¿Realmente es una forma justa de establecer el reparto de tareas en el hogar?
    ¿No sería eso perjudicar precisamente al más desfavorecido laboralmente?
    ¿Acaso no supondría crear una escala social dentro del ámbito de la pareja donde los más privilegiados en el trabajo también lo serian en el hogar?.
    …..Eso perjudicaría mayoritariamente a las mujeres, puesto que ellas sufren una brecha salarial…..¿O no?.

    • Magi dijo:

      Es que mi propuesta me parece la más justa, tanto para hombres como mujeres y te voy a decir porque. Porque en una pareja se sabe quien paga tal factura o quien lava la ropa, eso es fácil de saber para ambos miembros.

      ¿Pero cómo sabes tú cuántas horas trabaja realmente tu pareja ? Igual dice que le han tocado horas extras , para librarse de las tareas domésticas. Lo del cansancio también es relativo de medir, dependerá mucho de las profesiones de ambos, pero aún así es difícil de medir.

      Estoy de acuerdo que es injusto que alguien con un trabajo muy cansado tenga que ocuparse de las tareas domésticas, pero también es injusto que alguien que aporta más económicamente tenga que hacerse cargo de las mismas o más tareas domésticas. Las facturas no se pagan solas, así que no hay que infravalorar tampoco el esfuerzo económico .

      • usyort dijo:

        Las facturas y su cuantía son también un dato objetivo de medir y por lo tanto subceptibles de compartirlas, lo que no se puede compartir es el esfuerzo físico que cada uno sufre en su puesto de trabajo, y una forma de compensarlo es ajustando el reparto de tareas a ese esfuerzo laboral.
        E insisto en lo que comenta Helena:”Tal como tú lo propones, podría ocurrir que quien llegue a casa más tarde y más agotado tuviera también que asumir más trabajo doméstico”, lo dicho, bajo mi punto de vista, injusto.

    • Magi dijo:

      Dejo claro que yo no tengo pareja , así que lo que mejor funciona no puedo saberlo ni siquiera para mi , si me ha ocurrido llegar muy cansada a casa , pero eso tampoco me frenó para hacerme la cena o fregar .

      Cada persona o cada pareja serán diferentes. Por desgracia hay personas que podrían fingir sobre el dinero que ganan , haciendo como que ganan muy poco o nada para aprovecharse económicamente de su pareja, por eso creo que debe medirse no lo que se gana , sino lo que se aporta para ambos. Y si alguien aporta más económicamente porque puede o porque quiere hacerlo, me parece justo que la otra persona le compense trabajando más en casa para él o ella. Así ambos se sentirán valorados y queridos. Porque es igual de importante quien paga la cena que quien la cocina.

      Hay otra opción justa y objetiva, que cada uno se pague solo sus gastos, se lave solo su ropa, cocine solo para si mismo…. Aunque a mi no me gusta porque la actitud me parece muy egoísta.

      Me parece mucho más gratificante hacer el desayuno para los dos o pagar la cena para ambos , si mi pareja también estuviese dispuesto a hacerlo, como en una familia.

      Pero siempre va a ser más justa una medida objetiva que una medida subjetiva.

  30. Magi dijo:

    Por cierto, con mis comentarios no le estoy diciendo a nadie que es mejor , yo soy quien menos sabe del tema, porque ni siquiera tengo pareja, además que cada uno haga lo que quiera .

    Solo estoy advirtiendo de que es innegable que hay personas aprovechadas , pueden ser tanto hombres como mujeres , me han contado un caso en que ambos pagaban los gastos a medias , pero la mayor parte del trabajo doméstico lo hacía la mujer , porque él siempre estaba muy cansado para hacer las tareas, además él ganaba más dinero (dato que ocultó mientras pudo ), pero pagaban los dos lo mismo.

    Yo si que he tenido trabajos fastidiados y he llegado a casa agotada, pero por mi propia voluntad, he hecho la cena, he fregado, he recogido la ropa , si , eso me ha pasado muchas veces .

    Ahora si mi pareja me necesitase, si me gustaría estar ahí, no voy a exigirle nada que no pueda hacer o que le perjudique , no me importa ayudarle en algo que no sabe hacer o no puede , lo hago yo y ya está, tampoco tengo problemas en cuidarlo si está enfermo y llevar yo toda la carga de la casa, lo haría fijo.

    Ahora bien, creo que a nadie le gusta sentir que otra persona se está aprovechando de uno. No me gustaría tener una pareja que se aprovechase de mi buena voluntad o de que yo soy trabajadora en la casa. Pero yo también le dejaría claro que tampoco tengo intención de aprovecharme de él.

  31. Tanu dijo:

    Muy interesante el punto de vista y como soy latina veo algunas cosas que debemos cambiar. Lo compartitre.

  32. Noai nada de que los hombres no podían aser

  33. maria dijo:

    Yo no tengo pareja y pienso que la pareja a partes iguales debe colaborar en casa trabajando y sin trabajar y las decoraciones etc pues como mejor quede!! Sea gusto del hombre o de la mujer!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s