Los diferentes tipos de masculinismo

El masculinismo, al igual que el feminismo y otro tipo de ideologías, no es un movimiento único. En esta entrada veremos los distintos tipos de masculinismo que existen.

Masculinismo legalista (ML, a parti de ahora). Los seguidores de este tipo de masculinismo protestan la existencia de un marco jurídico que discrimina al hombre. La legislación que critican ha sido muchas veces promovida y/o defendida por el feminismo, pero no siempre. Muchos de ellos han sido afectados por dicha legislación y debido a ello tienden a participar en protestas, demandas judiciales, etc. Temas relevantes para ellos suelen ser las denuncias falsas, leyes de divorcio, falsas acusaciones por violación, leyes sobre violencia doméstica y otros asuntos íntimamente ligados con la ley.

Son altamente anti-feministas como resultado de la indeferencia y/u hostilidad de éstos hacia su sufrimiento o el de sus seres queridos a causa de esta legislación (la respuesta general del feminismo es que “quieren volver a sus privilegios”). Por lo general no tienen demasiado interés en asuntos de género per se, como cambiar los roles de género. Su interés es puramente legal, aunque utilizarán argumentos de género si eso ayuda a su causa.

Masculinismo de género (MG a partir de ahora). Para el masculinismo de género la legislación criticada por los ML es sólo la manifestación externa de un complejo sistema de opresión hacia el varón. En definitiva, la legislación ha de tratarse como un problema entre muchos otros. El MG divide sus críticas hacia dos ideologías: el tradicionalismo y el feminismo.

El tradicionalismo es el principal enemigo del MG, pues estableció los roles de género tradicionales y sus perniciosos efectos, particularmente la deshechabilidad del varón, que nos acompañan hasta el día de hoy. El MG propone que el hombre se libere de su rol de género, que tiende a ser explotado en beneficio de otros (de ahí el título de este blog), para tomar control sobre su propio destino.

La relación del MG con el feminismo es ambivalente. Por una parte adopta herramientas analíticas y conceptos propios de esta ideología, como la existencia de los roles de género. Por otra, sin embargo, rechaza sus principales dogmas y conclusiones. Si bien el feminismo considera que el hombre es la clase privilegiada y opresora mientras que la mujer es la clase oprimida, el MG defiende que tanto hombres como mujeres tienen distintos tipos de privilegio y distintos tipos de opresión, y que pese a sus diferencias, la opresión tiende a estar más o menos equilibrada.

Los MG consideran que el feminismo, como movimiento que busca la igualdad entre hombres y mujeres, ha fallado a los hombres. Algunos MG son incluso ex-feministas desencantados con el movimiento, como Warren Farrell, o antiguos simpatizantes que se alejaron bien por la inflexibilidad del marco teórico feminista (no dar a torcer sus dogmas), bien por la misandria latente de algunos líderes (implícita en muchos comentarios) o bien porque cada vez que se hablaba de un problema masculino era ignorado al no considerarse que este género fuera oprimido. Véase la expresión feminista anglosajona what about the menz, (sí, con “z”). Generalmente , el MG considera que aunque el feminismo profese luchar por la igualdad de hombres y mujeres, nunca funcionará para el varón porque sus dogmas y perspectivas, especialmente en cuanto a la situación del hombre, están equivocados.

Además, consideran que el feminismo, al negar la opresión de género masculina, refuerza voluntaria o involuntariamente la narrativa tradicionalista que convierte su opresión en un mero efecto secundario de su privilegio. En definitiva, tanto el tradicionalismo como el feminismo silencian la voz masculina: unos acusándolo de ser poco hombre por protestar su opresión, y otros acusándolo de no tener derecho a protestar porque es un privilegiado. Nuevamente, el carácter estoico que se espera del hombre ha de beneficiar a terceros.

Lo curioso es que a pesar de que el tradicionalismo es el principal enemigo del MG, su principal debate (al menos en internet) tiende a ser contra el feminismo. Esto sucede no tanto porque odien más al feminismo que al tradicionalismo, sino porque la oposición entre MG y el tradicionalismo es tan significativa que no da lugar a mucho debate, mientras que con el feminismo (el igualitario, no el ginocéntrico), al utilizar conceptos y herramientas similares, y con la intención por parte de ambos de lograr la igualdad, se cree que hay más maniobra para la demostrar al contrario que se está en lo cierto.

Estas dos corrientes, masculinismo legalista y masculinismo de género, se subdividen a su vez en otras dos: conservadora y liberal.

El masculinismo legalista conservador, además de querer acabar con la legislación, mantiene que lo ideal es una vuelta a los roles de género tradicionales, a veces por motivos religiosos. El tiempo mítico en el que “hombres eran hombres” y “mujeres eran mujeres”. Para ellos el feminismo es una lacra en nuestra civilización y un mal a eliminar. Sin embargo, no significa necesariamente que quieran acabar con la igualdad de derechos entre hombres y mujeres (aunque en esta categoría ciertamente se pueden encontrar a algunos), pero sí piensan que hombres y mujeres son esencialmente diferentes y en consecuencia han de tener diferentes papeles en la familia y en el mundo.

El masculinismo legalista liberal defiende la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Su intención a la hora de eliminar la legislación es justamente considerar que la llamada discriminación positiva no conlleva a la igualdad y que de hecho provoca desigualdad entre varones y mujeres. No añoran el pasado mítico y sus roles de género, pero tampoco piensan que sea necesario cambiar el presente en ese apartado. Este tipo de masculinista suele mostrar indiferencia hacia feminismo y otros temas de género en campos que no están relacionados con la legislación, pero en este último pueden ser altamente anti-feministas.

El masculinismo de género es por definición liberal, aunque en ocasiones existen MGs más conservadores que utilizan argumentos biológicos para explicar (y a veces justificar) la existencia de distintos roles de género. La mayoría de los MGs, sin embargo, son liberales y o bien piensan que las expectativas sociales y culturales impuestas sobre hombres y mujeres tienen mayor peso que la biología, o que aunque la biología tuviera mayor o igual peso que la cultura, no significa que por ello hemos de rendirnos a ella y seguir aprisionados en nuestros roles de género.

Estas categorías por supuesto no son estáticas y es posible hallar masculinistas que combinan rasgos de las cuatro.

Quién se beneficia de tu hombría es un blog masculinista de género y liberal. Mi principal objetivo no es eliminar la legislación existente (lo cual no significa que simpatice con ella) sino lograr que mis lectores mediten sobre cómo las expectativas del rol tradicional masculino que depositamos en nosotros mismos tienden a beneficiar a otras personas a expensas de nuestra salud, integridad y hasta la propia vida. Convencerles de que si hay que sacrificarse (como siempre habrá que hacerlo en esta vida) sea por algo que merezca la pena, y no por una noción absurda sobre lo que deberíamos o no deberíamos ser (o hacer) por tener un pene entre las piernas. Que la próxima vez que alguien les diga “compórtate como un hombre”, en lugar de sentirse presionado a cumplir con las expectativas sociales (siempre en beneficio de un tercero, casualmente), con su mirada le haga notar que este “arma de destrucción masiva” no le hace siquiera enarcar una ceja, porque está seguro de quién es y no necesita probar nada a nadie, ni beneficiarlo con dicha demostración.

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11 respuestas a Los diferentes tipos de masculinismo

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  3. FrancescAC dijo:

    Descubrí el blog ayer a través de un enlace publicado en la revista VICE en un artículo reciente sobre los movimientos por los derechos de los hombres. Esta entrada en concreto sobre los tipos de masculinistas me ha servido para dar nombre y poner en orden algunas ideas que hace tiempo que corren por mi cabeza. Sin ser consciente de ello, resulta que de ser un adolescente proigualdad total en mi juventud, he pasado a ser un masculinista a caballo entre los legalistas y los de género. Discuto esas ideas a menudo con algunos contactos de facebook y en otros espacios de debate a partir de artículos o videos que tocan el tema feminista.

    Con mi experiencia puedo afirmar que somos muchos los hombres a favor de la igualdad de sexos (osea, no machistas) que estamos en contra de las tesis feministas. El motivo por el cual tu blog tiene muchos más comentarios de feministas que de masculinistas -tal y como dejas patente en la entrada “Cambio de Política del Blog” – es tanto biológico como social. Por un lado en lo biológico, como sabrás, los hombres somos más independientes y poco dados a dejar ver nuestros sentimientos, mientras que las mujeres son mucho más gregarias y dispuestas a echarse cables las unas a las otras en temas que beneficien a la mayoría. Los hombres buscan prosperar solos con el fin de ser los jefes, mientras las mujeres adoptan una actitud colaborativa en la resolución de conflictos y se reparten los beneficios. Muchos machos pueden estar de acuerdo con lo que dices, pero no creen que puedan aportar nada más al debate.

    Por otro lado, además, en referencia a lo social, en los tiempos que corren todo lo que sea ir en contra de los postulados progresistas y feministas tiene muy mala salida. Cualquiera que se aventure a dar like o comentar alguna de tus entradas se arriesga a ser acusado de machista y misógino.

    Es lo que hay.

    Keep up the good work y no te dejes intimidar por la avalancha de feminazis monocromáticas.

  4. Raúl dijo:

    Creo que uno de los puntos claves para opinar en este blog y en cualquier sitio, es hacerlo con un pensamiento crítico y divergente, porque si empezamos con etiquetas mal concluidas y extendidas para formar una conclusión, seguiremos perpetuando una mentira. Esto va dirigido a FrancescAC. Y es que, que el varón y la mujer gocen de diferencias, debido a la necesidad de perpetuar la especie, de hacerla más fuerte, no quita que esa realidad origine importantes valores que se expandan a lo largo de tiempo, recortando libertades, ”oprimiendo” a todos aquellos que participan en la consecución de la especia, ya sean protagonistas directos o indirectos, es decir, tengan progenie o no. Lo que dices sobre la tendencia independiente del varón y dependiente de la mujer, personalmente la comparto, tiene una base biológica y comprobable, pero sigue siendo opinable. Lo que no comparto es tu conclusión. Puesto que siguen siendo seres humanos, deben gozar de la misma protección y preocupación cuando sufren una situación abusiva o injusta. La respuesta más fácil es que una cosa no debe quitar la otra. Es igual que decir, ellos son más fuertes fisicamente que ellas (en general) y mi pregunta es ¿y? eso no me convence para exculpar a una e inculpar a otro, quiero conocer la verdad de ese caso, humanizando esa situación y no convirtiéndola en algo monstruoso. O por ejemplo, decir que las mujeres solo quieren ser madres, nunca tendrán ilusión por nada más. Tanto la conclusión que sacas de varones y mujeres acerca de su grado de independencia, como las que he añadido yo sobre la fuerza física según sexos y sobre el instinto maternal en el sexo femenino no son válidas para desarrollar una conclusión más o menos acertada, suenan a excusa. Otra cosa es dar uso a esa afirmación y desarrollarla, ayudándonos a formar un puzzle más completo.

    Carlos, acerca de la última parte de tu texto explicativo, quiero añadir lo que pienso.

    ”Que la próxima vez que alguien les diga “compórtate como un hombre”, en lugar de sentirse presionado a cumplir con las expectativas sociales (siempre en beneficio de un tercero, casualmente), con su mirada le haga notar que este “arma de destrucción masiva” no le hace siquiera enarcar una ceja, porque está seguro de quién es y no necesita probar nada a nadie, ni beneficiarlo con dicha demostración.”

    Creo, que estos correctivos verbales y físicos (que también se dan) sistemáticos han funcionado para la mayoría y no tanto para el ejecutor de tal comportamiento, que también, pero en menor medida, ya que estos son los ”valientes”, ”locos” o ”insensatos” que no cumplen con las sexistas e injustas medidas. En los medios se ve a diario, incluso en espacios particulares (trabajos, colegios, universidades, hogares…), y es que tales correctivos culturales hacen más efecto sobre los que escuchan y observan la actuación, que sobre el malhechor. A modo de adoctrinamiento, cada vez que una persona pone en duda la hombría de un varón, está reeducando al resto, evitando que se vuelva a repetir y creando un miedo en los varones para no pasar ese límite. Aún tratándose de unas medidas incoherentes, abusivas e injustas.Y en este caso además sexistas.

  5. Pepe dijo:

    No aparece en la etiqueta de masculinismo que aparece en la lista de categorías.
    https://quiensebeneficiadetuhombria.wordpress.com/category/masculinismo/

  6. Bren dijo:

    Hola! Existe algún tipo de masculinismo de tipo marxista o socialista? O algún grupo o autor que pueda más o menos identificarse o acercarse a algo así? Gracias

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