La invisibilización del sufrimiento masculino: el caso de las violaciones en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos

El acoso sexual y la violación en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos ha alcanzado niveles preocupantes en los últimos años. La situación ha sido calificada desde crisis hasta epidemia. A tal grado ha llegado el problema que recientemente ha aparecido un documental llamado The Invisible War (La Guerra Invisible), dirigido por Kirby Dick.

El gran problema de esta cinta es que se centra exclusivamente en las mujeres blancas como víctimas, mientras que la realidad nos presenta un cuadro más complejo que incluye hombres y mujeres no blancas. Según la revista Foreign Affairs los hombres constituyen el 40% de los pacientes que están siendo tratados por el Departamento de Veteranos por problemas psicológicos relacionados con acoso o asalto sexual en el ejército. El Ministerio de Defensa también señaló unas 10.700 víctimas masculinas asaltadas en 2010 sobre un total de 19.300 (es decir, más de la mitad).

¿Qué podemos deducir de estos datos?

La definición del patriarcado establecida por Typhonblue, que es la que yo comparto, explica que éste consiste en la siguiente dualidad (generalmente impuesta): los hombres obtienen un mayor estatus social y la mujer una mayor protección. Esto por supuesto siempre hablando en términos generales, no como una definición absoluta, pues tenemos hombres y mujeres en estatus sociales extremadamente opuestos y mujeres que mueren como causa de la violencia doméstica, por ejemplo. Lo cual no quita que los hombres tengan por lo general un mayor estatus en sociedad y al mismo tiempo constituyan la mayor parte de las víctimas de homicidio, guerra y muertes laborales.

Parece claro que si bien la violación y el acoso sexual han existido en las Fuerzas Armadas estadounidenses en los últimos cien años (como mínimo), generalmente de varones hacia varones, a nadie le he importado en absoluto. El hombre tiene que aguantar sin quejarse y no hay más que hablar. Es parte de la construcción de la masculinidad tradicionalista, más aún la militar. Y de hecho, incluso en 2013, es un problema que carece de visibilidad para el género masculino, como demuestra este documental.

¿Quién se beneficia de tu hombría?

Desde luego el modelo de hombría tradicionalista (callarse y aguantar) no supone beneficio alguno para los hombres que han sido víctimas de acoso y violación. Tampoco para las Fuerzas Armadas, que pueden llegar al combate con una fuerza desmoralizada y/o incluso psicológicamente dañada. Los únicos beneficiados de esta invisibilidad surgida de la masculinidad tradicionalista son los depredadores sexuales.

Pero no todo es negativo. La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas ha conseguido hacer visibles crímenes que hasta entonces habían pasado desapercibidos para la opinión pública. Esto sería consistente con la teoría que afirma que el patriarcado ofrece a la mujer una mayor protección que al hombre. En cualquier caso, los esfuerzos desatados para proporcionar dicha protección a las mujeres benefician directa e indirectamente a los hombres, que pueden acogerse a las mismas políticas instauradas para proteger a sus hermanas. La incorporación de la mujer a puestos anteriormente reservados para hombres no sólo otorga a éstas el estatus social que antes se reservaba al varón, sino que extiende a los hombres (aunque sea como efecto colateral) la protección que solía reservarse a la mujer.

El siguiente paso, la visibilidad, será la siguiente batalla. Aunque todavía existe una gran resistencia social a considerar a los hombres como víctimas al mismo nivel que otros grupos (desde el tradicionalismo hasta el feminismo, aunque por distintas razones), lo cierto es que la visibilidad de las víctimas masculinas de violación podría ser bueno para las mujeres, pues uno de los argumentos esgrimidos contra su participación en las Fuerzas Armadas es justamente que si participan en ellas “sufren el riesgo de ser violadas”. Al mostrar la violación como un problema que no es exclusivo de la mujer, podemos centrarnos en alcanzar soluciones en lugar de culpar a las victimas por “estar donde no debían”.

En definitiva, con la inclusión de las mujeres a todos los puestos de trabajo y la mayor visibilidad del sufrimiento masculino todos ganamos, excepto quizá quienes explotan los roles de género tradicionalistas en beneficio propio.

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Una respuesta a La invisibilización del sufrimiento masculino: el caso de las violaciones en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos

  1. Rose dijo:

    Me parecen muy interesante lo que comentas.
    Añadiria otra cosa.
    En USA hasta el 2012 no se reconocia a los hombres el derecho a presentarse en un juicio como violados.
    No existia para la ley la violación a los varones aunque en las carceles americanas 1 de cada 5 o 6 presos parece haber sido objeto de abusos sexuales y son mas de 2 millones.
    En la actualidad se reconoce la violacion a los hombres pero si son otros hombres los agresores.
    Por eso si unas carceleras introducen palos por el ano a los presos las penas seran por torturas y maltrato pero mucho, muchisimo menores.
    De hecho las carceleras de las carceles iraquies estaban fuera en menos de dos años cuando todos sabemos cuales son las penas mínimas por violacion.

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