El origen de la dominación masculina (IV): Aportaciones propias

Esta serie de artículos tratará varias teorías sobre el origen de la dominación masculina (conocida popularmente como “patriarcado”). Los textos incluirán:

En esta entrada abordaremos cuarta.

Mis propias aportaciones

La mayoría de mis contribuciones han aparecido a lo largo de los comentarios que he escrito en las anteriores entradas, de modo que me concentraré a expresar los aspectos que cada teoría tiene a su favor y en su contra. Agradezco de antemano a Enrique y a Mamisepa por sus interesantes observaciones en nuestros anteriores intercambios.

La teoría feminista

Quiero comenzar diciendo que escribí esta serie de artículos para refutar esta teoría, de modo que no fingiré ser neutral.

A favor. La teoría feminista conecta con la represión sexual femenina que tiene lugar en buena parte de las sociedades humanas.

En contra. La búsqueda del control de la reproducción femenina se expone como la causa principal de que los hombres (o buena parte de ellos, según teorías similares) decidieran imponer su dominio sobre las mujeres. Esto se originaría en el descubrimiento del papel masculino en la reproducción, lo cual es problemático por varias razones:

Se asume que o bien hubo un grupo “original” (difícilmente plausible, pues en el Paleolítico superior que es lo más temprano que se sitúa esta teoría, el hombre ya estaba bien repartido) o que esto ocurrió en todos los grupos humanos del mundo en algún momento. Y los que no adoptaron este dominio masculino fueron conquistados o absorbidos por quienes sí lo hicieron.

No hay pruebas de nada de esto, ni indicios de que el paso de una cosmología femenina a una masculina se haya producido por un cambio repentino en la consciencia reproductiva. El cambio de una cosmología femenina (si la hubo, pues su existencia también ha sido puesta en duda por la arqueología) a una masculina lo único que nos indica es un cambio que sitúa al hombre, en lugar de la mujer, en el centro del universo. No nos indica nada sobre las causas que originaron ese cambio. Es más que probable que la transformación cosmológica simplemente reflejara un cambio en la realidad o se utilizara para reforzarla. El control de la sexualidad femenina, además, nunca parece haber sido una obsesión de las sociedades cazadoras/recolectoras, o al menos no en el mismo grado que las sociedades sedentarias, pues no había herencia de tierras, ganado u otras riquezas significativas que pasaran de padres a hijos y que corrieran el riesgo de terminar en los hijos de otro.

Como ya mencioné en varias ocasiones, se trata de una explicación más cercana a la mitología que a la antropología, pues se centra mucho en las motivaciones de los “usurpadores” y lo que sabían o no sobre el embarazo. Lo peor es que además en muchas de estas versiones lo que se apunta como causa son los celos del varón sobre la reproducción femenina. Acerca de estas intenciones (celos, querer controlar la sexualidad, etc.) tampoco hay pruebas.

Teoría masculinista

A favor. La teoría masculinista también conecta con la realidad de que los hombres, incluso a día de hoy, realizan los trabajos más peligrosos. Este riesgo masculino iría aparejado a un mayor estatus. En aquellas sociedades donde el riesgo masculino era mayor, su estatus también lo era.

En contra. La autora explica que los hombres decidieron arriesgar más que las mujeres, pero no ofrece una razón convincente sobre el por qué no se dio a la inversa. Si la teoría feminista apela a la maldad del hombre hacia la mujer, la masculinista apela a su bondad (nuevamente, intenciones). Además, su mención a que el dimorfismo masculino y femenino se debe a las más duras condiciones del hombre es errónea, pues todo parece apuntar a que se debió a una mayor competición de los machos por las hembras (selección natural) en los antecesores del homo sapiens. La elección masculina no explicaría la biología del hombre moderno, sino que la biología de éste explicaría que los hombres estuvieran más preparados para tomar ciertos riesgos. Una vez más, sin motivación o causas aparentes.

Teoría antropológica

Mi favorita sin duda, no lo negaré.

A favor. Para empezar, no emite juicios de valor sobre las intenciones de hombres o mujeres prehistóricos, imposibles de probar, sino que explica el proceso por el que el control de la carne, un producto de gran valor para el grupo, supone la base de las desigualdades de género, proporcionando a los  hombres un mayor estatus, estableciendo obligaciones y facilitando su acceso al comercio. Al mismo tiempo, explica por qué las mujeres tuvieron más dificultad para acceder a la caza que el hombre (lo cual no significa que no cazaran, pero no de una forma significativa en comparación con éste). La teoría, en lugar de divagar sobre si estos hombres tenían celos de la mujer, malas intenciones o eran bondadosos, explica el funcionamiento de un sistema. Pero no sólo eso, sino que llega más lejos. Consigue establecer una correlación entre la cantidad de carne aportada por los cazadores varones y la dominación masculina en el grupo comparando distintas tribus de cazadores-recolectores. Grupos en los que la carne de caza era mayor en la dieta exhibían un mayor grado de dominación masculina, mientras que aquellos en los que era menor mostraban rasgos más igualitarios. En las ciencias sociales es muy difícil probar algo en términos absolutos, pero esto desde luego se acerca más a probar o demostrar algo que la teoría feminista (o la masculinista, para el caso).

En contra. La exposición de factores que explican el menor acceso de la mujer a la caza deberían haberse organizado de otra forma, comenzando por el embarazo y la lactancia, para después enumerar el resto y vincularlos a éstos. De otra manera el lector no siempre establecerá la conexión.

Teoría antrpológica (II)

Esta teoría apareció en la sección de comentarios y pertenece a las antropólogas Kay Martin y Barbara Voorhies. Según las autoras, existían sistemas matrilineales en los que se practicaba la exogamia masculina (los hombres eran quienes abandonaban la tribu para casarse). Pero que este sistema no era muy efectivo si existían vecinos beligerantes, pues incluso asumiendo que las mujeres fueran igual de fuertes que los hombres, el embarazo y la lactancia las ponían en desventaja frente a los enemigos. Adoptar un sistema patrilineal con exogamia femenina permitía al grupo mantener a los hombres concentrados en un mismo lugar para combatir, siendo además hombres relacionados por parentesco de sangre. Los enemigos de estas sociedades matrilineales podrían ser, de hecho, otras sociedades matrilineales.

Sobre esta teoría no puedo comentar demasiado los puntos a favor y en contra porque sólo he tenido acceso a un breve resumen. A priori, sin embargo, puede complementar y no necesariamente contradecir a la primera teoría antropológica.

Conclusión

Probablemente estos artículos no hayan cambiado las preferencias sobre unas teorías u otras de los lectores, pero mi idea no es tanto debatir si una teoría es completamente correcta (aunque yo tenga mis preferencias) como señalar que existen múltiples caminos por los que la dominación masculina pudo haber aparecido, y que la tesis feminista no es sino una entre varias, que además cuenta con una mayor carga ideológica que científica.

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9 respuestas a El origen de la dominación masculina (IV): Aportaciones propias

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  4. Enrique dijo:

    No te voy a negar que la versión antropológica explica cómo funciona el sistema, por qué se perpetúa y por qué hay un dominio masculino. No obstante, no explica por qué surgió dicha división.

    Aplicada a la actualidad, la antropológica explicaría que si en una familia el varón gana más dinero, éste tome el control de la familia y tome las decisiones. Cuanto más gana, más poder adquiere en la misma. Pero no explica por qué las familias adoptan esos roles.(tras lo cual, a día de hoy, están los estudios de género sobre el sexismo).

    La feminista y la masculinista intentarían explicar por qué se llegó a esa situación de que los varones recogiesen más carne que las mujeres.

    Y sí, tal vez sea más mitológica que otra cosa, pero no olvidemos que la mitología y la religión no han de interpretarse desde un plano puramente literal. Suelen estar cargadas de metáforas y de explicaciones desde el punto de vista que se tenía en aquella época.

    Por ejemplo, el diluvio universal de las civilizaciones mesopotámicas está cargado de mitología, pero se habla de éste como un hecho histórico. El robo del fuego por parte de Prometeo nos indica que hubo un tiempo en el que el ser humano no controlaba el fuego, pero más tarde sí. Y a través de la Biblia podemos conocer cómo era la cultura de algunos pueblos.

    Las religiones y las mitologías han servido no solo para dar explicaciones a hechos que no se comprendían, sino para contar la historia de un pueblo o una cultura de un modo más metafórico.

    Por ello, aunque la versión feminista sea más mitológica, quizá detrás de todo ello, como en toda mitología, haya algo de historia.

    Saludos.

  5. Enrique.

    “No te voy a negar que la versión antropológica explica cómo funciona el sistema, por qué se perpetúa y por qué hay un dominio masculino. No obstante, no explica por qué surgió dicha división.”

    La versión antropológica sí explica por qué surgió la división del trabajo (los impedimentos para que las mujeres se convirtieran en cazadoras especializadas debido a los períodos de embarazo y lactancia, que eran más compatibles con la recolección). Distinto es, por supuesto, que esas explicaciones no te resulten convincentes, por las razones que ya expusiste.

    Respecto a la mitología, creo que no me expresado bien. No criticaba esa teoría por basarse en estudios mitológicos, algo que puede tener su validez. Lo que criticaba es que la teoría en sí tiene rasgos mitológicos. Es decir, utiliza una historia enmarcada en un pasado mítico para explicar el origen de algo. En este caso el sexismo y el patriarcado. Se trata de un mito creado como muy pronto en el siglo XIX y no de un mito digamos, romano o pre-romano (aunque utilice éstos para apoyar la hipótesis de su historia). Por ello yo no haría la misma lectura de él que de los mitos a los que te referías.

  6. Jonatan dijo:

    Voy a pasar una conversación con un amigo sobre qué pudo haber causado la división de roles, centrándonos, principalmente, en la versión antropológica. Las palabras, textuales, son estas:

    [Él: hay algo que aunque suene a paradoja me parece verdadero y que no toman en cuenta ahí. Los hombres salen a cazar porque son menos importantes en la procreacion y mantenimiento de la tribu. Los dos pueden cazar aunque el hombre esta mejor equipado para hacerlo. El punto es que la maternidad y el embarazo es la que define los roles. Si el macho muere cazando, next. Si la hembra muere cazando, ¿qué pasa con la cria? Ahí es donde se crean los roles.

    Yo: ¿Entonces la “culpa” de los roles que tanto las feministas buscan está en el mismo matriarcado (valor por la madre; mujer a la cabeza desde adentro de casa), y no por patriarcado (hombres al poder, por las afueras de casa)?

    Él: Es que es lógico, weón. Se ve desde la lógica moderna. Una mujer tiene un marido y un bebé. Se muere el marido, ella puede buscar otro proveedor. No es tan drástico. Si salen a cazar mujeres: a) los hombres no pueden amamantar; b) la tribu tiene la posibilidad de acabarse y; c) la hembra en gestación y después de alumbrar no puede cazar, por tanto la cacería pararía un tiempo.]

    ¿Es correcto en tal elocuencia?

    • No sé si es correcto pero es razonable. Aunque lo más importante es que el papel de la mujer como recolectora es más compatible con el embarazo y la lactancia que el de cazadora. Y tanto cazar como recolectar son aprendizajes que requerían años de especialización (pese a su aparente sencillez). Por eso la separación de roles tendía a darse de esta manera.

      Lo único en que discrepo es en llamar matriarcado a un mayor valor de la vida de la mujer. Matriarcado sería “el gobierno de las madres”.

  7. Hagamos el amor, no la guerra. dijo:

    Primero, gracias por las notas y el trabajo en general del blog. A simple vista, las tres teorías parecen viables, incluso la feminista aunque tenga algunos puntos debiles. Purgadas de algunos conceptos me parece que tampoco son excluyentes Dejo algunas ideas en apoyo de todas ellas:
    1) La idea de un matriarcado femenino tiene bastante apoyo en las tradiciones míticas. En el mito de Gilgamesh (uno de los más antiguos) el sexo como recompensa positiva permite a la mujer controlar al hombre y llevarlo a una vida sedentaria en sustitución a su existencia cazadora (a lo Tarzan). La diosa griega Gea una vez se aburre de su consorte Urano convence a su hijo Cronos para matar a su propio padre. Incluso el mito biblico del paraíso tiene evidentes connotaciones sexuales. La “serpiente” convence a la mujer de morder la “manzana del deseo”. El resultado es el “conocimiento” que va a obligar a la humanidad al trabajo y al esfuerzo. Casi parece una pareja de jovenes que afrontan un embarazo inesperado. Es la disputa de tres mujeres: Afrodita, Hera y Atenea las que comienzan la guerra de Troya. La importancia de la fertilidad sexual en las religiones antiguas, fiestas de la primavera, las bodas sagradas es bastante notable así como las diosas femeninas, Isis, Ishtar, Gea, etc. En la religión griega el dios asume el poder en apenas tres generaciones. Por razones geohistóricas es posible que las transformaciones sociales hayan sido más aceleradas y más evidentes en Grecia que en cualquier otra región (desarrollo tardío de la agricultura, importancia del comercio en el mundo mediterraneo, importancia de las influencias extranjeras en las consolidación de estucturas sociales avanzadas, escasez de tierras cultivables y consiguientes guerras por su posesión, y el contacto permanente con sociedades isleñas más pacíficas con sociedades peninsulares más bélicas). Es posible por ende que los griegos hayan sido más conscientes de esta evolución que otros pueblos. No apoyo necesariamente toda la teoría, su explicación desde el misterio reproductivo es la parte difícil, pero el matriarcado primigenio no puede descartarse facilmente.
    2) La autora de la teoría masculinista si ofrece una explicación a porque los hombres eligen tomar riesgos a cuenta de las mujeres. La fundamental es una cuestión de necesidad biológica que ya fue señalada La mortalidad masculina no afecta en nada, o momentaneamente en todo caso, el desarrollo demográfico de una tribu. En una generación la perdida va a ser subsanada. La mortalidad femenina en cambio la afecta directamente especialmente en un contexto primitivo de escasa eficiencia reproductiva. Un articulo español demuestra como en España a fines de siglo XIX las mujeres necesitaban tener un promedio de 6-8 hijos para garantizar la estabilidad demográfica, este límite es cercano a los 12 hijos promedio máximos que una mujer puede tener. Esto no es menor, en toda comunidad la fuente primaria de recursos es el trabajo humano, las mujeres, “productoras” de humanos son por ende un recurso estratégico de primer orden. Es la diferencia entre tener un tractor y una fábrica de tractores. Si a eso le sumamos que la eficiencia reproductiva garantiza la supervivencia de la tribu arriesgar ese recurso inútilmente en un contexto precario es una invitación al suicidio colectivo. No hay bondad ni maldad, hay determinantes biológicos y necesidades colectivas.
    3) Incluso teniendo en cuenta estos factores queda la duda de cómo los hombre y mujeres asumieron estos roles inconscientemente sin tener noción de que eran necesarios. Estas prácticas son comunes a varios animales, probablemente sean instintivas antes que racionales. Lo que si podemos afirmar es que la sociedad tiene mecanismos para reforzar esos roles. Y uno señalado es el status, el respeto social. Durante siglos los hombres han estado dispuestos a ir a que los descuartizen sistemáticamente en un campo de batalla porque como decía Homero: “Yacer en el suelo, habiendo sido atravesado en la lid por el agudo bronce, es decoroso para un joven, y cuanto de él pueda verse todo es bello, a pesar de la muerte;” Básicamente por una medalla simbólica. Y las mujeres no son ajenas a estas prácticas. Desde la madre espartana que le decía a su hijo: “Volve con tu escudo o sobre él” a las mujeres que preferían los hombres de aspecto marcial para coquetear. Si uno analiza una obra literaria como “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen observa que las mujeres coquetean en su juventud preferentemente con aquellos que visten uniformes. Luego a la hora de asumir un compromiso real, las “inteligentes” eligen a los terratenientes ociosos y solo las “tontas” eligen a los uniformados. Efectivamente el sentido del status es el acceso masculino a la sexualidad femenina. Nuevamente no hay maldad ni bondad, hay determinantes biológicos y necesidades colectivas.
    Perdón por la extensión, espero que algunas de las cosas que comente tengan algún valor.

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