Violencia íntima en la pareja: alta y baja intensidad

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Cuando se habla de violencia íntima en la pareja (VIP a partir de ahora) solemos encontrarnos con cifras muy dispares. Por una parte, hay datos que retratan al hombre como agresor en el 90% de los casos. Dichos números son presentados por el feminismo para corroborar la asimetría de poder entre hombre y mujer en este campo.

Por otra parte encontramos estadísticas que adjudican tanto al hombre como a la mujer un porcentaje similar de agresión (alrededor del 50%), y generalmente son presentados por el masculinismo para indicar que en realidad hay más simetría de la que el feminismo presenta. Éstas últimas estadísticas son tildadas por el feminismo de manipulación o invención de datos con fines políticos y personales, pero la verdad, sin embargo, es que los porcentajes presentados por el masculinismo (como los presentados por el feminismo) se apoyan en literatura científica. Lo que descubrí mientras investigaba esta disparidad, curiosamente, es que tanto feministas como masculinistas tienen razón. A lo largo del artículo explicaré a qué me refiero.

Comencemos con un estudio del gobierno canadiense que mostró los siguientes resultados para el año 2009:

  • 1,2 millones de los canadienses casados experimentó VIP
  • 601.000 fueron mujeres
  • 585.000 fueron hombres

Estas cifras se alinean con las que reflejan simetría de género en la VIP.

Una de las primeras tentaciones que podemos tener al leer estas cifras es pensar que esa violencia hacia los hombres fue en autodefensa por parte de las mujeres (algo que rara vez pensamos cuando se trata de los varones). Lo cierto, sin embargo, es que no toda la literatura científica está de acuerdo, y varios estudios señalan que las mujeres inician la agresión en una proporción similar a los hombres.

Otra tentación sería pensar que esta violencia hacia los hombres procede de parejas casadas homosexuales, puesto que el matrimonio homosexual es legal en Canadá desde 2005. Sin embargo, en 2011 (no hay datos de 2009), las parejas homosexuales representaban un 0.8% del total. De ese 0.8%, sólo el 32.5% estaban casadas, y de este 32,5% no sabemos cuántas están compuestas por hombres y cuántas por mujeres. En resumen, el impacto de las parejas homosexuales en esta violencia no sería significativo.

Por otra parte, el mismo gobierno canadiense da una cifra muy diferente en otro informe elaborado el año anterior que sitúa la victimización femenina en un 83% (versus la masculina en un 17%) dentro de la misma categoría: VIP en parejas casadas. Esta cifra se acercaría más a la presentada por el feminismo. ¿Cómo es posible?

La respuesta es que los estudios que ofrecen simetría (un porcentaje similar de hombres y mujeres) reflejan agresiones, mientras que los que ofrecen asimetría (mayoritariamente víctimas femeninas) reportan heridas graves y lesiones. Es decir: quizá hombres y mujeres se agreden en una proporción similar, pero los hombres provocan lesiones mucho más graves a las mujeres. Además, como menciona Kimmel, la violencia que aparece en estos resultados asimétricos (el 90% perpetrada por los hombres) es la más sistemática, persistente y dañina. Es decir, se repite con frecuencia a lo largo del tiempo, mientras que las agresiones de los estudios con resultados simétricos, no necesariamente. La segunda cifra del gobierno canadiense (83%) se basa justamente en informes policiales. En general, la violencia ejercida por el hombre no sólo es físicamente más peligrosa sino que también tiene un efecto más terrorífico sobre la víctima y un mayor impacto en la familia y la comunidad. Por ello este tipo de datos suelen resultar más creíbles al lector que aquellos que reflejan simetría en la agresión entre los sexos.

El gran problema, tanto para el feminismo como para el masculinismo, es que el tipo de violencia que reflejan los distintos estudios (de baja intensidad en los simétricos y de alta intensidad en los asimétricos) tiende a confundirse.

En el estudio de 2009 que mostraba números semejantes de hombres y mujeres víctimas de VIP encontrábamos un total de 1,2 millones, siendo 601.000 mujeres y 585.000 hombres. Este estudio se basaba en un sondeo general.

El estudio de 2008, basado en informes policiales, nos habla de 38.000 víctimas de VIP, siendo 31.540 mujeres (el 83%) y 6.460 hombres (17%).

Las cifras del estudio de 2009 son más altas y ofrecen mayor simetría entre ambos sexos porque refleja todos los tipos de violencia, desde empujones y bofetadas hasta palizas graves, pero contiene casos principalmente de baja intensidad. El estudio de 2008, sin embargo, refleja los casos de violencia más severos (alta intensidad), aquellos a los que se refería Kimmel y que a priori estarían incluídos en los números de los estudios que reflejan simetría.

El resultado es que el estudio de 2009 inflaría las cifras tanto de hombres como de mujeres al presentar numerosos casos en los que la violencia no fue repetitiva y que pudo deberse, por ejemplo, a discusiones de pareja que se calentaron más de lo debido. Una vez más, VIP de baja intensidad. El estudio de 2008, sin embargo, nos trae la violencia más perversa, aquella que es repetida y que desemboca en heridas y lesiones graves: VIP de alta intensidad.

El problema que antes mencionaba y que afecta tanto a feministas como a masculinistas es que cuando aparecen estudios como el de 2009 que muestra 1,2 millones de hombres y mujeres que han experimentado VIP, tendemos a pensar que todos y cada uno de esos casos reflejan violencia de alta intensidad, cuando en realidad se trata de violencia ocasional y leve que ocurre principalmente en el contexto de las discusiones de pareja. La cantidad de personas que sufre VIP de alta intensidad se acerca en realidad al número presentado en el estudio de 2008, que tiende a ser muy inferior (38.000 en este caso), si bien todos podemos estar de acuerdo en que 1 es demasiado. Ahora sí, en estos 38.000, la inmensa mayoría de los agresores son varones y la mayoría de las víctimas son mujeres, generalmente un 90%.

Para no reducir esta entrada a los informes del gobierno canadiense, mostraré uno más. Veamos ahora un estudio del año 2010 realizado por el gobierno de Estados Unidos, en concreto el capítulo 4. Según el informe:

  • 35,6% de las mujeres han experimentado VIP
  • 28,5% de los hombres han experimentado VIP
  • 30,3% de las mujeres han recibido una bofetada o han sido empujadas violentamente por sus parejas
  • 25,7% de los hombres han recibido una bofetada o han sido empujadas violentamente por sus parejas
  • 24,3% de las mujeres ha experimentado violencia física severa (incluye patadas, puñetazos y uso de objetos y armas) por parte de sus parejas
  • 13,8% de los hombres ha experimentado violencia física severa (incluye patadas, puñetazos y uso de objetos y armas) por parte de sus parejas
  • 48,4% de las mujeres ha experimentado agresión psicológica por parte de sus parejas
  • 48,8% de los hombres ha experimentado agresión psicológica por parte de su pareja
  • 9,4% de las mujeres fueron violadas por sus parejas
  • 0% de los hombres fueron violados por sus parejas. Esto se debe a que en el estudio violar equivale a penetrar. Si se cuenta la categoría “forzado a penetrar” (incluida en el propio estudio bajo el apartado de “otra violencia sexual”), el resultado sería 2.2%

Aunque el estudio aquí mencionado también ofrece un número similar en cuanto a agresiones, incluso en la categoría de violencia severa, la medida se basa en la acción y no en el resultado. Es decir, un hombre y una mujer pueden ser víctimas de violencia severa por recibir una patada, pero el resultado de esa patada puede ser muy diferente según quién la lanza y quién la recibe. Por tanto, estos resultados tampoco contradicen necesariamente los de otros estudios basados en informes policiales u hospitalarios y que muestran alrededor de un 90% de víctimas femeninas. Además, el informe tampoco separa entre violencia ocasional y violencia repetida a lo largo del tiempo.

Queda claro, que si bien en los casos de violencia sistemática, repetida y resultante en lesiones (de alta intensidad), el 90% de los autores son hombres, también hay un contexto mucho mayor de la VIP en la que hombres y mujeres participan a partes iguales: la violencia de baja intensidad. Y si bien no produce resultados tan graves y preocupantes, debería resultarnos inaceptable en la dinámica de pareja.

Personalmente opino que si bien la VIP sufrida por los hombres es un tema grave y que merece la atención del masculinismo (como también merece la de las mujeres), no se trata de una problemática particularmente masculina. Habiendo numerosos problemas a los que los hombres se enfrentan por el hecho de ser hombres (como los que mencioné en la página permanente) el movimiento podría utilizar mejor los pocos recursos que tiene trabajando en otras direcciones. Al fin y al cabo, los varones representan la mayoría de las víctimas en casi todas las demás categorías de muerte violenta.

Anexo. Opinión: violencia íntima en la pareja versus violencia de género

Cuando tratamos las motivaciones de estas agresiones, llegamos a un terreno sumamente subjetivo, y por tanto no pretendo que mi opinión en este área se considere como algo más que eso. He leído distintos estudios y la mayoría están ideológicamente cargados. Hay quienes acusan a la estructura patriarcal de la VIP, mientras que también hay quienes afirman que el dominio masculino es sólo un factor entre muchos otros y no necesariamente se aplica a todos los casos en los que hay VIP del hombre hacia la mujer. Tiendo a situarme con estos últimos.

Si un hombre golpea a su mujer para “ponerla en su sitio”, porque “no lo ha obedecido”, etc. creo que todos podemos estar de acuerdo en que el feminismo tendría razón: la agresión se debe al dominio tradicional masculino. Sin embargo, si una mujer le arroja un plato a un hombre por haber coqueteado con una mujer, ¿es muy distinto a que un hombre le arroje un plato a la mujer por haber coqueteado con otro? En el caso de los celos, ¿podemos probar la intención de “dominio patriarcal” en el hombre, cuando obviamente sería imposible para las mujeres agresoras? Además hay otros factores como el dominio de la relación (que no siempre está relacionado con el género sino también con los celos, o no habría esposas controladoras), los trastornos mentales y por supuesto la maldad pura y dura, entre otros.

He utilizado la expresión “violencia íntima en la pareja” (VIP) en lugar de “violencia de género” por este motivo. La violencia de género no sólo excluye por completo al varón como víctima en la violencia dentro de la pareja, sino que establece una única causa para esta violencia: el dominio y control masculino.

Un acercamiento a la violencia en la pareja que tomara en cuenta variables distintas al dominio masculino (aunque sin excluirlo) quizá fuera útil para solucionar un problema que no parece disminuir con la legislación feminista, algo que  quizá se deba a que sólo ataca una parte de él. Explorar las causas de la violencia sufrida por los hombres podría arrojar luz sobre la violencia sufrida por las mujeres. Sin embargo, mientras pensemos que violencia de género y violencia de pareja son conceptos intercambiables, no sólo estaremos ignorando a los hombres, sino también otras causas de la violencia contra las mujeres que no se ajustan al esquema del dominio masculino.

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14 respuestas a Violencia íntima en la pareja: alta y baja intensidad

  1. Enrique dijo:

    Para poder comentarte en condiciones en esta entrada, tendría que leer primero un poco más sobre el tema. Desconocía por completo lo del VIP; pero la verdad es que suena interesante lo que dices.

    Me voy a remitir, así pues, solamente a una cosa. Dices: “En el caso de los celos, ¿podemos probar la intención de “dominio patriarcal” en el hombre, cuando obviamente sería imposible para las mujeres agresoras?”.

    Bajo mi punto de vista, sí es posible probar la intención de dominio patriarcal en el hombre… y además en la mujer, cuando de celos se trata.

    En el varón esto radica a raíz de la centralización en la herencia, en la genética. Si las mujeres comenzarona “pertenecer” a los varones, si se les restringió el salir solas, si se prohibió el sexo libre, fue precisamente para asegurar que el hijo o la hija que un varón criaba, era de él. Los celos deriban de esa cultura del amor romántico, en donde “él es de ella y ella es de él”, van a estar juntos para siempre, etc, etc. Ella tiene que ser la princesa sumisa y sometida al hombre; y él el protector que alimentará a los hijos y las hijas que tenga con ella. Si una mujer se acuesta con otro, sus hijos/as podrían no ser de él, podrían no traspasarse los genes… Por ello surgió el patriarcado.

    Ahora bien, ¿esta mecánica funciona igual al revés? ¿El patriarcado se muestra también cuando una mujer siente celos? Sí. Una mujer debe, por cultura, celar y asegurarse que “su hombre” esté solamente con ella, para así asegurarse de que ese hombre va a proporcionar el alimento necesario a sus hijos e hijas, y no a las crías de otra mujer. Debe celar para poder estar sometida, pero protegida.

    Saludos.

  2. Creo que el argumento de los celos, como lo has presentado, se acerca más a una explicación de la biología evolucionaria que de una construcción social (si bien la biología puede a veces derivar en que se establezcan ciertos comportamientos sociales). El hombre quiere asegurarse de que sus genes sean transmitidos y no gaste sus energías cuidando al hijo de otro, mientras que la mujer quiere asegurarse de que los recursos a su alcance, incluyendo los del padre, se dirijan a ella, al cuidado de su hijo y no al de otros. Esta dinámica existe en el patriarcado y es reforzada por este sistema, pero no necesita del patriarcado para existir. Eso no quiere decir, por supuesto, que la cultura no pueda imponerse sobre la biología y podamos hacer las cosas de forma diferente, porque está claro que podemos. Pero lo que quiero señalar es que porque algo exista (y sea reforzado) en el patriarcado no indica necesariamente que sea una creación de éste. En los celos particularmente me decanto por una explicación biológica.

    Ahora bien, aclaro que porque considere que algo sea biológico o “natural” no significa que opine que es “correcto” o “ética y moralmente aceptable”. En la naturaleza también existe la violación y no por ello voy a dejar de condenarla.

  3. Enrique dijo:

    Dudo mucho, Asterix, de que la biología sea la precursora de los celos. La histora, en mi opinión, lo demuestra.

    Hubo un tiempo en el cual los varones no sabían de dónde surgían los niños y las niñas. El óvulo y el espermatoziode se desconocían, y por ello a las mujeres se las consideraba como diosas que engendraban vida de la nada. Y surgieron las diosas. Diosas del sexo, diosas del amor… Todo el mundo hacía el amor libremente, incluso en comuna. No había celos. Los niños y las niñas eran de la tribu y todo el mundo los cuidaba, independientemente de quién fuese el padre o la madre.

    Mas un día el espermatozoide se descubrió y el óvulo siguió siendo desconocido. Entonces la mentalidad pasó a ser la de que quienes traían la vida eran los varones. Surgieron ideas como la de los griegos, que afirmaban que el espermatozoide era un homúnculo, un ser humano pequeño, pequeño, que se introducía en las mujeres, que era una especie de recipiente. La metáfora era la de un agrigultor sembrando la tierra. Y la tierra y la mujer se hiciron propiedad privada; propiedad privada comprable, explotable y controlable. Los niños y las niñas también se hicieron propiedad del varón; y casualmente surgió la preocupación porque el o la bebé fuese de uno y no de otro.

    De hecho, en la Edad Media, si no me equivoco, no había matrimonio (lo propio para la madre, el contrato para protegerla) por amor. Los reyes y las reinas se casaban para traspasar el patrimonio (la herencia, lo propio al padre). El amor romántico surgió con el Romanticismo. Un auténtico escándalo para la Iglesia. ¡Las muchachas y los muchachos se rebelaban, protestaban y exigían poder casarse con quienes querían, como en los libros, y no con quienes sus padres decían!

    Te recomiendo leer “La construcción sociocultural del amor romántico”, de Coral Herrera Gómez; o su blog: http://haikita.blogspot.com.es/

    Yo sólo te digo que la teoría de que los celos son biológicos por “el gen egoísta”, choca con el comportamiento humano e incluso con los estereotipos. Si el varón se preocupase tanto por biología que los hijos y las hijas son de él, el estereotipo debería ser que el varón es monógamo y la mujer promiscua. Biológicamente interesaría para el varón el que la mujer sólo esté con él; y la mujer nunca sentiría celos, pues querría ir a por más variedad de semen. Sin embargo, se dice que el estereotipo es al revés y que las mujeres son más celosas.

    Por otro lado, dado que somos una especie mamífera, y somos K estrategas, es decir, tenemos pocos descendientes pero les dedicamos mucho tiempo. La única posibilidad de que tus genes sobrevivan, no es sólo engendrando, sino que también cuidando. Si el ser humano se moviese por naturaleza, no habría varón volcado 24 horas al trabajo; su instinto lo llevaría a cuidad a las crías por igual que las mujeres. No obstante, las culturas nos muestran que hay de todo en la especie humana.

    La cultura, cuando crecemos, hace que nuestra biología quede casi muerta. Si no, si mi naturaleza debería llevarme a no gastar fuerzas en niños y niñas de otros machos, dime por qué me paso la vida cuidando a las crías del resto, además de que no soy celoso y promuevo el poliamor y las relaciones abiertas, xD

    Saludos.

  4. Enrique, dijiste:

    “Hubo un tiempo en el cual los varones no sabían de dónde surgían los niños y las niñas. El óvulo y el espermatoziode se desconocían, y por ello a las mujeres se las consideraba como diosas que engendraban vida de la nada. Y surgieron las diosas. Diosas del sexo, diosas del amor… Todo el mundo hacía el amor libremente, incluso en comuna. No había celos. Los niños y las niñas eran de la tribu y todo el mundo los cuidaba, independientemente de quién fuese el padre o la madre.
    Mas un día el espermatozoide se descubrió y el óvulo siguió siendo desconocido. Entonces la mentalidad pasó a ser la de que quienes traían la vida eran los varones.”

    ¿Podrías darme la fuente original de esta cita? Sólo lo menciono porque en el blog no la encuentro y suena muy similar a lo que la feminista Gloria Steinen en 1972 comentó una vez con respecto a un cómic de Wonder Woman. Cito lo que ella dijo:

    “Once upon a time, the many cultures of this world were all part of the gynocratic age. Paternity had not yet been discovered, and it was thought … that women bore fruit like trees—when they were ripe. Childbirth was mysterious. It was vital. And it was envied. Women were worshipped because of it, were considered superior because of it…. Men were on the periphery—an interchangeable body of workers for, and worshippers of, the female center, the principle of life.
    The discovery of paternity, of sexual cause and childbirth effect, was as cataclysmic for society as, say, the discovery of fire or the shattering of the atom. Gradually, the idea of male ownership of children took hold….” Fuente: http://www.nytimes.com/books/first/e/eller-myth.html

    Traduzco: “Hace mucho tiempo, muchas culturas de este mundo eran parte de la era ginocrática. La paternidad no había sido descubierta y se pensaba… que las mujeres daban fruta como los árboles -cuando estaban maduras. El nacimiento era misterioso. Era vital. Y era envidiado. Las mujeres eran adoradas por ello, eran consideradas superiores por ello… Los hombres se encontraban en la periferia -un cuerpo intercambiable de trabajadores, adoradores del centro femenino, el principio de la vida. El descubrimiento de la paternidad, la causa sexual y el efecto del alumbramiento, fue un cataclismo para la sociedad como, por así decirlo, el descubrimiento del fuego o la división del átomo. Gradualmente la idea de la propiedad masculina del niño tomó fuerza…”

    Es posible que esta idea haya sido adopatada por Haika, pero que ella a su vez la haya adoptado de Gloria Steinen, porque suena prácticamente igual, aunque en Gloria Steinem era una especulación y ella no era arqueóloga.

    En la Edad Media sí había matrimonios por amor. Tomemos como ejemplo los matrimonios a yuras (a iuras o a juras), o matrimonios a furto. Pero claro, ese tipo de matrimonio era casi imposible para la nobleza porque había demasiados intereses en juego y nadie lo iba a permitir. Entre los plebeyes si ocurría con algo más de frecuencia, aunque seguía siendo mal visto.

    Continuaré más tarde.

  5. Enrique dijo:

    Lo que dije no lo es ninguna cita. Es una de las terorías existentes sobre la formación del patriarcado. Y es la conclusión que me dio a entender un libro que leí que no era justamente para nada cercano al feminismo. El libro trataba sobre diosas y se llamaba “El mito de la diosa”, de Anne Baring y Jules Cashford. En ese libro se mostraban muchas diosas, cómo se fueron introduciendo los dioses y dejándolas bajo ellos (por ejemplo, la gran diosa Astarté hoy día es Astaroth, un demonio).

  6. En mi caso es al contrario. La cita que he dado pertenece a una autora feminista (Cynthia Eller) que escribió sobre este mito (creado antes de Steinen pero popularizado en su época) y cómo su persistencia podía dañar la causa feminista a luz de las cada vez más numerosas evidencisa arqueológicas que presentan esta teoría como improbable. Es decir, ella no quiere que el feminismo sea tildado de poco científico porque desea que el feminismo triunfe.

    En cualquier caso, los leones por ejemplo lo primero que hacen al derrotar a su rival en una manada es matar a las crías del anterior león y aparearse con las hembras para que sólo permanezcan las suyas. Si los leones no entendieran instintivamente una relación entre su apareamiento y la descendencia, imagino que no actuarían así. Y me cuesta pensar que si ellos, entre otros animales, entienden esto instintivamente, los hombres no lo hubieran hecho.

    Respecto al resto del comentario. Por supuesto que la biología no determina, pero eso no quiere decir que no influya. En muchas ocasiones la cultura se impone, pero también hay ocasiones en las que la biología y la individualidad se imponen también. Uno habría pensado que desde el siglo X la homosexualidad habría desaparecido en Europa, puesto que estaba universalmente condenada. Y sin embargo ha perdurado en el tiempo.

    También es muy peligroso afirmar que nuestra biología se queda casi muerta cuando crecemos. Esta premisa a dado lugar a numerosos abusos en lugares que se aferraban a esta ideología como en Rusia o China, que basándose en esa teoría se dedicaron a lavar el cerebro de sus ciudadanos, con los resultados que hemos visto. Pero la derecha también utiliza esta teoría para abusar de la gente. Un ejemplo lo vemos hoy en Estados Unidos con las terapias para convertir a los niños homosexuales en heterosexuales, que han sido en su inmensa mayor parte ineficaces y tildadas de los niños que las han sufrido como “abuso infantil legalizado” (cuando pudieron declarar como adultos). Aquí una noticia sobre el tema: http://www.laopinion.com/corte-bloquea-ley-prohibe-terapia-gays

    Y repito para que no haya malentendidos. La biología no determina, pero influye. La mezcla de cultura y biología puede afectar de distinta forma a cada individuo.

  7. Dijiste: “Yo sólo te digo que la teoría de que los celos son biológicos por “el gen egoísta”, choca con el comportamiento humano e incluso con los estereotipos. Si el varón se preocupase tanto por biología que los hijos y las hijas son de él, el estereotipo debería ser que el varón es monógamo y la mujer promiscua. Biológicamente interesaría para el varón el que la mujer sólo esté con él; y la mujer nunca sentiría celos, pues querría ir a por más variedad de semen. Sin embargo, se dice que el estereotipo es al revés y que las mujeres son más celosas.”

    Hay varias estrategias reproductivas en el varón. Una de ellas es tener el mayor número de hijos posible con el mayor número de mujeres y esperar a que, por fuerza de números, alguno sobreviva, aunque el padre abandone a los hijos. Otra estrategia, la más exitosa, es tener menos con la misma mujer y ocuparse de ellos de forma que sobrevivan y prosperen.

    Para la mujer no creo que importe tanto la cantidad como la calidad del semen, pues sólo puedes llevar un hijo de un padre diferente por año, mientras que un hombre podría dejar embarazadas a numerosas mujeres en el mismo espacio de tiempo.

    Dijiste: “La única posibilidad de que tus genes sobrevivan, no es sólo engendrando, sino que también cuidando. Si el ser humano se moviese por naturaleza, no habría varón volcado 24 horas al trabajo; su instinto lo llevaría a cuidad a las crías por igual que las mujeres.”

    El trabajo es la obtención de recursos para cuidar al hijo, de modo que no es una actividad completamente desligada de esta dinámica. En cualquier caso el hombre no se mueve por pura biología, pero ésta influye.

    Dijiste: “La cultura, cuando crecemos, hace que nuestra biología quede casi muerta. Si no, si mi naturaleza debería llevarme a no gastar fuerzas en niños y niñas de otros machos, dime por qué me paso la vida cuidando a las crías del resto.”

    Me concederás que no es igual ser maestro de niños a cuidar a hijos como si fueran propios, caso de los padrastros y las madrastras. Imagino que aunque lo hagas con placer, no lo haces gratis. Es tu trabajo. Y si tuvieras que elegir entre cuidar a tu propio hijo o cuidar a los niños de otros gratis, más que probablemente le dedicarías más tiempo al tuyo. Como digo, la biología no determina, y por eso hay padrastros y madrastras estupendas. Sin embargo, también hay una amplia literatura a lo largo de la historia y la geograafía que describe a estas figuras con terror cuando se trata de los hijos.

  8. Enrique dijo:

    Es que, Asterix, no somos leones. Ellos hacen lo que hacen porque no les queda más remedio. No importa si el león es de un lado de África o de otro. Un león es un león y matará a las crías de otro.

    Sin embargo, el ser humano demuestra que dependiendo de la cultura… puede ser completamente diferente. Puff… la verdad, no sé en qué influye la biología cuando hay padres y madres que maltratan, cuando hay quienes no quieren seguir ese supuesto mandato natural de reproducirse. Podría pensar que influye si el ser humano llevase a cabo sólo acciones similares a las pautas naturales, pero vairadas por la cultura. Pero cuando somos capaces de romper radicalmente con la naturaleza…

    Y sí, hay pueblos que han usado la idea de que todo es cultural para lavar cerebros. Pero una idea no es mala en sí misma si por sí misma no hace daño, sino el cómo se utiliza. Yo soy anarquista, amo la libertad. Jamás se me ocurriría sentar a niños y niñas en una silla y darles golpes hasta que dejen de ser homosexuales u otra cosa. Es una burrada.

    Y sí, la biología influye, por supuesto. Comemos, nos relacionamos, crecemos y jamás nos crecerán alas porque sí. Pero en los comportamientos, para mí, no influye ni lo más mínimo.

    En cuanto a lo de las estrategias reproductivas del varón, el gen egoísta, etc… Verás, Asterix, los machos son muy diversos en función de la especie. O bien te topas con tortugas que no cuidan nunca a las crías, o bien te topas con caballitos de mar que son quienes “gestan”, o bien te topas con murciélagos que dan el pecho, o bien te topas con nadúes que cuidan solos sin necesidad de hembras, o te topas con titís que ejercen una función al 50 % con la madre, o te topas con lémures que son tan cuidadosos que crían a las crías de otros a sabiendas.

    Lo siento, pero la naturaleza es tan variada, que nada puede decirnos cómo sería el ser humano por naturaleza. Ni el león ni nadie sirve de referencia. Las estrategias de unos machos pueden no ser para nada aplicables al ser humano. No podemos tener ninguna referencia de nada. Y mucho menos cuando luego está la cultura para indicarnos que o bien el varón no hace nada, o bien se implica tanto como los Arapesh o los Pigmeos Aká.

    El trabajo es la obtención de recursos, sí, pero ni los recursos por sí mismos sirven, ni la crianza por sí sola es suficiente. El bebé humano es tan vulnerable que la única estrategia posible es la de las leonas: cazar (trabajar) y criar.

    Por último: sí, sí cuido a niños y niñas gratuitamente. De momento no trabajo como tal. Todo cuanto hago es de voluntario, por amor al arte. Hasta que no me licencia no cobro nada. Y además de eso, cuando empiece a cobrar por supervivencia, no me importaría sacar un hueco para hacerlo a veces desinteresadamente. De hecho, no me importaría ni adoptar, ni cuidar a un hijo o una hija cuyo ADN no es similar al mío. Es un ser humano a quien hay que proteger y punto. No me importan las células de dónde provino, sino la criatura en sí misma.

    Si hay un gen egoísta… se me perdió por el camino🙂

  9. Enrique dijo:

    En cuanto a la calidad del semen que quiere la mujer… Ejem, ejem, ejem… ¿Entonces por qué las hay que acaban con varones estériles? xD

  10. Dijiste: “Es que, Asterix, no somos leones. Ellos hacen lo que hacen porque no les queda más remedio. No importa si el león es de un lado de África o de otro. Un león es un león y matará a las crías de otro.”

    Con este ejemplo no venía a comparar las estrategias reproductivas de los leones con las de los humanos. Lo que quería señalar era que los leones saben instintivamente de dónde vienen sus crías: del acto sexual. Si no lo supieran matarían también a las suyas. Y con esto lo que venía a decir es que los humanos igualmente sabían que el acto sexual y la reproducción estaban vinculados, incluso antes de que evolucionaran al homo sapiens. Que los hombres no supieran de dónde venían los niños en algún momento de la prehistoria no es una tesis creíble. A su vez, este punto venía a resaltar que los celos no fueron un invento del patriarcado, sino que existieron bajo este sistema. Al fin y al cabo los celos no son exclusivos de la especie humana (vease nuestros primos cercanos, los chimpancés). Todo esto era para resaltar que si los celos son la causa de que el hombre le de una bofetada a una mujer o una mujer se la de a un hombre, es difícil probar que la intención sea patriarcal por parte del hombre pero no por parte de la mujer, ya que el fenómeno de los celos no es patriarcal per se. El problema es que el feminismo considera que toda violencia en la pareja del hombre hacia la mujer tiene una connotación patriarcal, y lo que apunto es que no es así en todos y cada uno de los casos, aunque sí pueda serlo en otros.

    Dijiste: “Y sí, la biología influye, por supuesto. Comemos, nos relacionamos, crecemos y jamás nos crecerán alas porque sí. Pero en los comportamientos, para mí, no influye ni lo más mínimo.”

    También influye en los comportamientos. La cultura de hecho parte de la biología (con distintas estrategias para adaptarse al entorno, luego complicadas por la interacción con otras culturas, etc.). Si los seres humanos fuéramos hojas en blanco, en la prehistoria habríamos tenido la misma probabilidad de cuidar a nuestros hijos que de decapitarlos y colgar su cabeza en una estaca. La cultura y la individualidad (entre muchos otros factores) responden a fenómenos como que haya mujeres que estén voluntariamente con hombres estériles, que no quieran tener hijos o que los maltraten en lugar de cuidarlos, pero la biología también explica por qué la inmensa mayoría, en casi todas las culturas del mundo y a lo largo de la historia, quiera tener hijos y cuide de ellos. La biología explica las similitudes y la cultura e individualidad (entre otras cosas), las diferencias.

    Repito, hay que tener mucho cuidado cuando se desecha la biología. El Instituto Nórdico de Estudios de Género cerró en 2011 cuando se expuso a los gobiernos participantes que habían ignorado todas las investigaciones del campo de la biología en los estudios de género. La carencia científica de sus investigaciones fue puesta en evidencia en un documental con siete episodios que desató una gran controversia y terminó en la retirada de fondos de la institución, que por cierto no actúa de forma tan diferente a la de otros institutos de estudios de género. Se trata de una historia muy larga, pero si te interesa conocer más el primer episodio está subtitulado al español y te lo puedo pasar. El resto, subtitulados en inglés. Personalmente recomiendo mejor leer el libro de Steven Pinker Tabula Rasa (en español), pero el documental es quizá más ameno.

  11. Enrique dijo:

    Dices:

    “Y con esto lo que venía a decir es que los humanos igualmente sabían que el acto sexual y la reproducción estaban vinculados, incluso antes de que evolucionaran al homo sapiens. Que los hombres no supieran de dónde venían los niños en algún momento de la prehistoria no es una tesis creíble. A su vez, este punto venía a resaltar que los celos no fueron un invento del patriarcado, sino que existieron bajo este sistema”.

    Creería esto si no fuese porque los niños y las niñas preguntan “de dónde vienen los bebés”, y si no fuese porque a raíz de la Iglesia Católica han surgido jóvenes varones y mujeres que creían que los niños y las niñas surgen a partir de un beso.

    Hay muchas cosas que los animales conocen por instinto, porque sí, pero que el ser humano, para adquirirlas, precisa de alguien que se las enseñe. No veo por qué no puede ser igual en el caso de la concepción. No hay más que fijarse en cómo el hecho de que los primeros homos que descubireron el fuego, se acercaban con curiosidad, no sabían qué era y ponían su mano sobre él para ver qué hacía. Un anmal sabe que eso es peligroso y lo primero que hace es huir. O algo más reciente: todo animal sabía, antes de que el tsunami chocase contra las costas de China, lo que iba a suceder; los seres humanos que había en las playas y en los edificios, no.

    Recuerdo que un profesor de Psicología del Desarrollo nos explicó que los y las bebés detectan las emociones mediatne el olfato, como los perros. Pero que eso desaparecía al crecer porque “enloqueceríamos” si sintiésemos cómo se sienten todas las personas de nuestro alrededor.

    No me cabe ninguna duda de que no somos una tábula rasa. Pero sí pienso que al crecer nuestra naturaleza queda casi muerta; y que en el plano inconsciente muchas cosas laten ahí, pero que en un plano consciente somos idiotas. Así pues, sí, dudo mucho que los varones supuiesen de dónde venían los niños y las niñas, del mismo modo que lo desconocería una criatura de 4 años si no se lo enseñan.

    Con lo de las mujeres que están con hombres estériles no me refería a cuando se enteran y deciden seguir con ellos, sino a que si tuviesen la capacidad de detectar los mejores espermas, directamente noestarían con ellos nunca porque los olerían y dirían “uff, pobrecito, no sirve para reproducirse”, y ya vemos que eso no pasa.

    Pero bueno, mira, Basta ha publicado una entrada que viene al pelo con este tema, y en tu entrada se desvía mucho… Si quieres podemos debatir ahí.

    Saludos.

  12. @Enrique

    Si bien la exposición prolongada a la civilización puede anestesiar algunos de nuestros conocimientos instintivos, hemos de recordar que no estamos hablando de los humanos de ahora. Estamos hablando de los humanos prehistóricos.

    Básicamente, hasta la aparición del homo sapiens, nuestro instinto asociaba sexo y reproducción, como en el caso de los leones y otros mamíferos. Pero según la teoría feminista, cuando se evolucionó al homo sapiens, como que se nos olvidó de la noche a la mañana sin causa aparente. Imagino que para que esto ocurriera el homo sapiens debería haber sido expuesto a la civilización, o al menos al desarrollo de la cultura, durante un período de tiempo prolongado. Pero es bastante dudoso que dicha cultura no transmitiera el conocimiento reproductivo (siendo la reproducción un tema recurrente en el arte prehistórico y vital para la supervivencia de los grupos, que entonces eran pequeños). Según la teoría feminista, hubo un espacio de tiempo en el que los hombres ignoraban la relación entre sexo y reproducción por instinto y todavía no se había transmitido mediante la cultura. Hacer esto es una hipótesis, más buena o más mala, pero no constituye una prueba.

    Personalmente la hipótesis que he leído en el blog de Basta me recuerda más al pensamiento mitológico que al científico. Es básicamente una versión del pecado original en versión feminista, con los hombres cometiendo el primer pecado: oprimir a las mujeres. Un pecado que llevarán a cuestas el resto de la historia y expandirán por todo el mundo. La división de roles por su mayor efectividad en aquellas circunstancias aparentemente no basta como explicación porque no incluye la inherente maldad masculina. Para mi gusto, también hay mucha misandria en el argumento.

    Estoy preparando dos entradas sobre el origen del sistema de género que abordarán todos estos temas, una es una traducción y la otra es propia. Te invito a participar cuando estén listas. Aunque no estemos de acuerdo en cosas, aprecio tus comentarios.

    Por otra parte, no creo que vuelva al blog de Basta en mucho tiempo salvo que alguien me provoque o me mencione directamente (por favor, no lo hagas :)). Aunque se disculpara, creo que pudiste ver que nuestros intercambios últimamente no han sido demasiado saludables para ninguno de los dos. No digo que no vuelva, pero voy a dejar pasar un tiempo.

  13. Enrique dijo:

    Es que muy probablemente primero hubo un buen periodo de tiempo de exposición a la cultura. La evolución es gradual. Poco a poco se van aprenediendo cosas, creando nuevas herramentas, etc. El ser humano primero fue nómada, tanía que enfrentarse al mundo y pensar en cómo sobrevivir. Las mujeres cazaban y se defendían junto a los varones. Dudo mucho que hubiese tiemop siquiera de pensar en cómo se desarrolla la reproducción, del mismo modo que un esclavo negro de Grecia no podía ponerse a filosofar como si de ello le fuese la vida.

    No creo que el sometimiento de los varones a las mujeres sea similar al pecado original. PIenso, por lo que muestran las religiones con su evolución y sus guerras internas, que hubo un conflicto por quién tomaba el poder, una vez que se descubrió “el poder masculino” de traer vida al mundo. Quién sabe, quizá hubo un deseo de revancha. Tal vez primero las mujeres hicieron sentirse idiotas a los hombres, o los sometían. Según la Biblia, Lucifer, el por tador de luz (como la mujer, que da a luz), se creía el más bello y el más fantástico.

    Pero es, por supuesto, una hipótesis.

    Yo desapareceré, con mala suerte, posiblemente hasta el sábado. Mi padre y mi madre quieren irse al pueblo, y aunque tengo ya 24 años, tengo que irme con ellos como un idiota si me lo dicen. Ojalá no tuviese que irme:/ Si te sigo comentando es que ha habido suerte. Si no, hasta mi regreso.

    Saludos.

  14. No te preocupes. Espero que disfrutes del viaje pese a que no sea uno voluntario. Yo realmente no tengo nada más que añadir sobre este tema hasta que escriba las entradas sobre el origen del patriarcado. Además de un resumen de la teoría feminista habrá una masculinista, una antropológica y otra con mi aportación. Finalmente las contrastaremos todas.

    ¡Buen viaje!

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