Ataques con ácido en Colombia: las víctimas olvidadas

Recientemente el gobierno colombiano ha dado la voz de alarma sobre el aumento de ataques con ácido a mujeres. El propio presidente Juan Manuel Santos escribió lo siguiente en su cuenta de Twitter (la negrita es mía):

Hemos elevado a $75 millones recompensa a quien denuncie a responsables de ataques con ácido a mujeres. No más violencia contra la mujer.

Podría haber ofrecido dicha recompensa para cualquier ataque con ácido, y haber terminado con un simple “no más violencia”, pero no lo hizo.

Del mismo modo, la prensa nacional e internacional reaccionaron arrojando titulares en los que también se referían al fenómeno como un problema exclusivamente femenino:

  • “Mujeres colombianas amenazadas por ataques de ácido”. Semana
  • “Nuevos ataques con ácido a mujeres” El Economista Colombia
  • “Se multiplican los ataques con ácido a mujeres”. Diario de las Américas
  • “Indignación por constantes ataques con ácido a mujeres en Colombia”. ElDeber.com
  • “Colombia: se enciende la alarma por ataques con ácido a mujeres”. LaRepública
  • “Preocupantes ataques con ácido a mujeres en Colombia”. MDZ Online
  • “Gobierno colombiano analiza controlar venta de ácidos por ataques a mujeres”. El Nacional

Diario el espectador

Y como era de esperar, este tipo de agresiones han sido consideradas parte de la violencia machista:

  • “Ataques con ácido a mujeres, un exceso de la violencia machista”. El Telégrafo
  • “Las víctimas del ácido en el país de machitos.” El hilo de Ariadna

Aunque por supuesto titulares neutrales tampoco evitan que el asunto se trate desde una perspectiva completamente ginocéntrica, como ocurre en la mayoría de los artículos incluyendo éste de El País, donde si la palabra “hombre” aparece, es sólo para hacer referencia al agresor.

Todo esto resulta llamativo porque de los 926 casos de ataques con ácido registrados en el país durante los últimos diez años, entre las víctimas hay 471 mujeres y 455 varones. Es decir, los hombres constituyen el 49% de los agredidos, pero apenas han recibido atención mediática o política.

Una vez más las instituciones gubernamentales y los medios de comunicación han fallado a los hombres, mostrándonos que cuando se trata de dolor y sufrimiento hay ciudadanos de primera y segunda clase. Y una vez más, la ideología que según su propia definición dice luchar por la igualdad, ha instigado el afán protector de estos últimos en lugar de equilibrar la narrativa con las víctimas masculinas. Quizá se deba, como nos recuerdan con frecuencia, a que la mayoría de los agresores también son (aparentemente) hombres, porque como ya se sabe los varones inocentes han de pagar por los pecados de los culpables, en este perverso razonamiento.

Alguien me dirá que quizá el caso colombiano sea diferente, pero que en el resto del mundo la mayoría de las víctimas sí son mujeres. Sin embargo, no estoy tan convencido de ello. En Pakistán, país conocido por este tipo ataques, el 40% de las víctimas son varones, número similar al de Camboya. En el Reino Unido, las víctimas masculinas representan más del 60%. En Uganda son el 43% (p. 7), y en Nigeria el 60%.

Ahora bien, la información con respecto a estos ataques es por lo general bastante sesgada, como ha quedado probado en el caso colombiano, y es posible que buena parte de los ataques con ácido a varones fueran archivados bajo otro tipo de agresiones. En cualquier caso, la diferencia porcentual difícilmente podría justificar un tratamiento tan ginocéntrico como el ocurrido en los medios de comunicación.

También existe una importante cantidad de agresoras que desaparecen de la narrativa mediática. Aquí pueden encontrar una larga lista que va desde 1865 hasta nuestros días. De hecho, originalmente (p. 35-37) los ataques con vitriol eran cometidos sobretodo por mujeres contra sus parejas o rivales románticos, y buena parte de las veces las agresoras quedaban en libertad porque dichos ataques obedecían a motivos “honorables”, según la justicia (¿patriarcal?) de la época. Éste fue el caso de Marie Couffin cuando arrojó ácido sobre su marido y la amante de éste frente a quinientas personas en 1885.

Los ataques fueron llamados “crímenes pasionales” por la prensa y concentraron tanta atención que la tendencia fue inmortalizada en 1894 con el cuadro de Eugene Grasset “La Vitrioleuse”.

Vitriol

 La Vitrioleuse

En lo que el feminismo denomina violencia de género pueden encontrarse sin duda ataques con ácido, del mismo modo que también ocurre a la inversa por motivos similares. Lo que sí me parece cuestionable es que por ello la problemática de los ataques con ácido se reduzca única y exclusivamente a la violencia que el hombre ejerce contra la mujer, algo que lleva necesariamente a ignorar a las víctimas masculinas y a las agresoras femeninas, aquellos seres humanos que aparentemente no existen, o no interesa que existan. Caracol Radio, la conocida emisora colombiana, consagró esta tendencia afirmando que más de las 900 víctimas del país eran mujeres, eliminando por completo a la mitad de hombres que sufrieron este tipo de ataques. Quiero pensar que se trató de un error provocado por el persistente discurso que niega la existencia del varón como víctima, y que inevitablemente termina coloreando la percepción de la opinión pública.

Los ataques con ácido constituyen una de las peores formas de violencia, y una de las más crueles. Todas sus víctimas necesitan reconocimiento y apoyo. No ignoremos a una gran parte sólo porque no sirve para hacer política de género. Eso dista mucho de llamarse igualdad.

Gracias a Testosterona Corrosiva por sugerir el tema y proporcionar algunas de las fuentes aquí citadas.

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26 respuestas a Ataques con ácido en Colombia: las víctimas olvidadas

  1. jose dijo:

    Muy interesante. Se sabe algo del contexto donde el agredido es un varon? y el contexto en el que la agredida es una mujer? un saludo.

  2. Rebeca dijo:

    Aquí tenenis, otra prueba, entre tantas de que bajo esta forma de “patriarcado” sólo una minoría de hombres consiguen retener el poder y el status necesario para ejercer el dominio. El resto de hombres resultan “desechables” para emplear el término de Warren Farrell y es probable que sufran las consecuencias del llamado “síndrome del joven macho” que provoca una elevada mortandad temprana masculina. Incluso en las sociedades aparentemente más avanzadas e igualitarias los hombres siguen acaparando males sociales. Es posible que detenten más poder social según ciertos criterios políticos y culturales, pero los hombres se suicidan más, sufren más homicidios y accidentes laborales, viven menos y padecen más trastornos del desarrollo que las mujeres.
    La mayoría de presidentes de gobierno, son Hombres, casi la totalidad de directivos de grandes empresas son Hombres, los que toman la mayoría de las decisiones fundamentales que nos afectan a todos son hombres, entonces ¿acaso la mayoría de hombres son beneficiados por estos hombres? ¿Por qué será que esta teoria, no acaba de convencer, y sobre todo entre los varones? ¿Qúe más pruebas quereis?

    • Sandra dijo:

      “¿Por qué será que esta teoria, no acaba de convencer, y sobre todo entre los varones?” (Rebeca)

      Rebeca, si no me equivoco estás dando a entender que piensas que los varones tienden a competir entre sí, e incluso a matarse entre ellos con tal de acceder al poder, y que como dicho instinto es algo común a la generalidad de los varones, éstos -por algo que podríamos denominar “vergüenza de género”- se niegan a reconocer tal perversa naturaleza. Si me he equivocado en mi análisis, te ruego entonces que desarrolles tu hipótesis, desvelando así ese “¿por qué será?”, pues de lo contrario puedes inducir a malentendidos.
      Por otra parte, y puestos a entender la naturaleza humana en base a oscuros intintos de dominación sobre los otros, así como en el deseo de dar muerte al competidor, también tendríamos que admitir que dichos comportamientos son comunes a la especie humana, tanto en los hombres como en las mujeres. No hay que ser muy observador para darse cuenta que todos esos modelos de hombres triunfadores que has nombrado suelen ser recompensados sexualmente, o dicho coloquialmente, que un hombre violento y dominante “pone” a muchas mujeres…
      La otra opción es dividir al mundo en “buenas” y “malos”. Pero para eso sólo hay que decirle amén a lo que diaramente escriben las articulistas del “blog ellas” de ElMundo.es (http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/).

      • rebeca dijo:

        Efectivamente Sandra, los varones tienden a competir entre sí, para llegar al poder, y una vez allí, intentan mediante leyes elimiar varones, sobre todo jovenes, que seran sus futuros competidores, mediante leyes de discriminación positiva para las mujeres y negativa para ellos (Ley Integral de violencia de género, Ley de Igualdad, que de igualdad lo único que tiene es el nombre) un ejemplo muy esclarecedor es en cuanto a salud masculina, ¿conoce alguien alguna campaña o plan para tratar y prevenir el cáncer de próstata o de testiculos? ya se sabe que si se destinaran los mismos medios y recursos contra estas enfermedades como se hace con las de las mujeres, se prodrían salvar, no recuerdo ahora el porcentaje, un gran número de vida de varones.
        Además como ya he manifestado en varias ocasiones en este foro, no puedo entender, si no es por lo que he explicado anteriormente, por qué, los varones legislan contra su propio género, aunque si puedo entender aunque no lo comparto, que las mujeres cuando gobiernan o acceden a cualguier puesto de resposabilidad, legislen contra varones y a favor de su propio género, esto al menos es más logico y normal, aunque repito, para que no se me mal interprete, que me parece repugnante.

      • Mi problema con esta teoría es que en el pasado, aunque los gobernantes establecieran leyes discriminatorias para los hombres (reclutamientos forzados para la guerra, trabajos forzados, etc.), las mujeres tampoco es que fueran precisamente favorecidas. Ha sido recientemente cuando hemos visto esta legislación pro-femenina de manera sistemática, y sólo en aquellas sociedades donde la mujer tiene derecho a voto. Por ello pienso que se trata de una estrategia populista, a la que muchos hombres no se oponen por una mezcla de sentimiento (mal fundado) de culpabilidad histórica y por la tradicional mentalidad masculina de proteger a la mujer.

        Por otra parte, no veo que la mayoría de los hombres compitan por el poder. La mayoría, en sociedades que pueden garantizarle un mínimo de seguridad física y económica, sólo quieren llegar a fin de mes, sacar a su familia adelante y quizá darse algún capricho de vez en cuando. Algunos compiten por estatus en su trabajo o en su círculo de conocidos, pero no es igual que luchar por el poder. Y muchos hombres ni siquiera compiten en dichas esferas.

  3. Emilio dijo:

    Aplicando el principio feminista de que:”lo que no se nombra no existe” lo que se nos propone es que nos olvidemos del varón como vícitma, sea en este caso, pero en tantos otros: en el acoso escolar, la violencia de pareja, o el acoso laboral y se mantengan como en sordina las muertes en accidente laboral y el suicidio. Lo estoy escribiendo y me cuesta creer que así sea, pero lo cierto es que así es.

    • Ahora que lo dices, lleva semanas sin funcionar el enlace de World Health Organization que compara suicidio masculino y femenino en distintos países del mundo y que cité en mi entrada para el suicidio. Lo que antes era fácil de localizar ahora es una tarea descomunal. Tanto que de hecho en su página de suicidio, por más que he rebuscado, no he encontrado nada parecido. Por fortuna tengo los datos guardados en otro archivo.
      http://www.who.int/mental_health/prevention/suicide_rates/en/ (éste es el que no funciona)

      • Emilio dijo:

        Lo que comentas Carlos es bastante frecuente. En montón de casos he puesto enlaces en mi bitácora que al cabo de un tiempo aparecían rotos. En relación con el tema de los suicidios los datos para Europa los puedes encontrar aquí: https://twitter.com/gamalfer/status/418484720302043136
        De todos modos el neofeminismo ha encontrado que frente a los temas molestos lo mejor es ocultarlos, es lo que se procura en este del suicidio, en otros como la enfermedad mental, y dada la capacidad infinita de los varones para tragar con lo que les echen, se está cambiando la metodología convirtiendo a la subjetividad femenina en el mejor diagnóstico.

  4. jasminhe dijo:

    La GRAN ventaja de que se parte de un paradigma… condenar UN tipo de violencia con la peor, la más nefasta la más atroz de todas. (¿En qué se sostiene esto? las mujeres victimas de ataques con ácido si son de carne y hueso y los hombres son de acero o qué).
    La violencia del hombre con la mujer, la demás… quedan anuladas o relegadas sobre todo si es de “H” a “H”, si es de “M” a “H”, pueden incluso ser anécdotas jocosas (recuerdo muy bien como presentaban las noticias de mutilaciones genitales hechas por mujeres a hombres) .
    Hay un fuerte sentimiento, un consuno, que une a estas políticas y la sociedad que acepta.
    Lo cierto es que en la realidad estos hombres, tal vez, estén sufriendo de muchas más carencias y dificultades que las féminas porque, probablemente, no tienen ninguna clase de apoyo institucional . Lo que si es seguro es que el sufrimiento invisible afecta al hombre como “genero”.
    No sólo al hombre que lo sufre directamente.

    • jose dijo:

      hola

      a que te refieres con que -el sufrimiento invisible afecta al hombre como “genero”-. un saludo jasminshe.

      • jasminhe dijo:

        Hola.
        No sé si te refieras la “idoneidad” de la palabra “genero” para referirse al sexo masculino o femenino.
        O si te refieres a la frase como tal.
        Si te refieres a lo segundo me refiero al hecho de los problemas del “genero” masculino no son puntuales, si no también parten de un sistema (no me atrevería a ponerle nombre es muy dificultoso) de pautas de genero que siguen los hombres sin mas.

      • jose dijo:

        Hola

        ok, gracias, no sabia esactametne a que te referias.

        un saludo.

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